Las Virtudes de la Promiscuidad La apertura comercial de Chile



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A la conquista de antiguos amores. Ante la Iniciativa para las Américas de la Administración del Presidente Bush (padre), que luego la Administración Clinton transformó en el ALCA, la Unión Europea (UE) no se mantuvo indiferente. La proliferación de acuerdos en el Hemisferio, incluyendo MERCOSUR y NAFTA, le implicaba una pérdida de mercado y de posicionamiento político en la región. Su reacción fue la de apoyar los esfuerzos de integración profunda del MERCOSUR, por ser el proyecto que más se asemejaba al europeo. También se habían realizado intensos contactos con Chile y México.

Dada su calidad de miembro “asociado” del MERCOSUR, Chile fue incluido en la aproximación inicial para comenzar negociaciones entre esa agrupación y la UE. Sin embargo, Chile insistió en hacer un acuerdo separado del MERCOSUR, por tratarse de realidades económicas y políticas autónomas. Este razonamiento prevaleció tras un sostenido esfuerzo de persuasión, y pudieron iniciarse las negociaciones (1996) para un amplio Acuerdo de Asociación Política y Económica que entró en vigencia en febrero del 2003. El Acuerdo abarca aspectos de asociación política, cooperación económica y libre comercio. Pese a las limitaciones impuestas por los apoyos y protecciones de la Política Agrícola Común de la UE, el 85% de las exportaciones chilenas quedaron libres de derechos de aduana al momento de la entrada en vigencia del Acuerdo, lo que se estima ascenderá a 96% el año 2007. Con ello Chile liberalizó aproximadamente una tercera parte de su comercio exterior.

El Acuerdo también tiene sendos capítulos sobre servicios e inversiones. Por primera vez, Chile negoció un capítulo sobre servicios financieros con disciplinas más completas y compromisos más profundos, que los consagrados en el Protocolo sobre Servicios Financieros de la OMC.

Entre las disposiciones generales del Acuerdo, está la facultad de las partes de adoptar inmediatamente las medidas apropiadas conforme al Derecho Internacional, en caso de incumplimiento con las disposiciones del primer artículo que, por su parte, reconoce como elementos esenciales el respeto a los principios democráticos, a los derechos humanos y al principio del Estado de Derecho.31




El regreso del novio. Luego de varios años de gestiones y titubeos, a finales del 2000 Chile y EE.UU. anunciaron el inicio de negociaciones para un TLC. El novio regresó, pero encontró a una prometida más codiciada y menos ingenua. El comercio con los EE.UU. representa aproximadamente el 20% de las exportaciones e importaciones chilenas, menos que los embarques al Asia o a Europa. En 2003 entró en vigencia el TLC que liberaliza todos los productos, e incluye el comercio transfronterizo de servicios, inversiones, comercio electrónico, nuevas obligaciones en materia de propiedad intelectual, trato nacional en contratación pública y disposiciones en materia laboral y ambiental en el cuerpo del Tratado. También contiene novedosas disciplinas en materia de solución de controversias, particularmente en lo que se refiere a la compensación monetaria en caso de incumplimiento de un fallo arbitral. Las sensibilidades políticas en los EE.UU. no hicieron posible mejorar las disciplinas sobre la aplicación de derechos antidumping, demostrando que la única manera de avanzar en esta área es mediante la negociación multilateral en la OMC.



Chile: el Conejillo de Indias. Hacia finales de la década de los años 90 y como consecuencia de la participación de Chile en APEC, Corea del Sur sugirió al gobierno chileno iniciar un estudio sobre la factibilidad de emprender negociaciones para un acuerdo de libre comercio. Hasta entonces Corea era de una de las pocas economías, junto a Japón y Hong Kong, China que no había negociado un acuerdo comercial que involucrara un tratamiento preferencial recíproco. La proliferación de tales acuerdos en el mundo y la necesidad de apuntalar el proceso de reforma de su economía, incluyendo el sector agropecuario, fueron, entre otras, las razones para que ese país también emprendiera la liberalización mediante acuerdos bilaterales. El gobierno de Corea seleccionó a Chile para hacer su primer acuerdo por ser un mercado atractivo, que no ofrecía muchas amenazas a la producción agrícola coreana y que había acumulado vasta experiencia en materia de negociaciones; una capacitación mediante aprendizaje en terreno. Chile aceptó el desafío (1999), pues no sólo se trataba de un mercado muy atractivo32, sino que además era el primer acuerdo Trans-Pacífico que se realizaba, lo que podía constituir un modelo para tratados similares con otros países de esa región.




Luego de la crisis asiática y la corrección de las tasas de cambio, el precio de las exportaciones coreanas se tornó muy competitivo. A la vez, aunque Chile no exportaba arroz ni otros productos sensibles para la producción coreana, sus agricultores estaban conscientes de que este acuerdo habría de sentar un precedente. Como consecuencia, fueron fuertes las resistencias al acuerdo en ambos países, pese a lo cual, luego de varios años de negociaciones, éstas concluyeron en octubre del 2002. La oposición de los sectores agrícolas en Corea demoró la aprobación en su Asamblea Nacional, y el TLC finalmente entró en vigencia en abril de 2004.




La Otra Europa: EFTA. Suiza, Noruega, Islandia y Lichtenstein, agrupados en la Asociación Europea de Libre Comercio (conocida como EFTA por sus siglas en inglés) habían venido desarrollando una activa política de acuerdos de libre comercio, aunque con limitaciones en los productos agrícolas sensibles, y generalmente sin capítulos sobre servicios e inversiones. Producto de una iniciativa de Suiza en 1999, en junio del año 2003 se firmó un Tratado de Libre Comercio entre Chile y los países de la EFTA. Pese a las limitaciones anotadas, el 90% de las exportacions de Chile quedarán liberadas de derechos a la entrada en vigor del acuerdo (96% en los mercados de Noruega e Islandia)33. Al igual que en el caso del TLC con Canadá, en este acuerdo se dio un paso más en el desarme de medidas antidumping, ya que su aplicación al comercio recíproco quedó proscrita. Insatisfecho con la oferta de Suiza en materia agrícola, Chile se negó a incluir un capítulo sobre servicios financieros.
La Gran Decepción: ALCA. En la Primera Cumbre de las Américas (Miami, diciembre de 1994) los Jefes de Estado y Gobierno de 34 países de la región, declararon su intención de establecer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Luego de un extenso proceso preparatorio, en la Segunda Cumbre (Santiago, Chile 1998) se dió inicio formal a las negociaciones, las que deberían culminar en el año 2005. Lamentablemente, las negociaciones no han prosperado como estaba previsto. Hay discrepancias fundamentales en cuanto al alcance y profundidad del ALCA, lo que es reflejo de visiones geopolíticas contrapuestas de algunos de los principales actores, así como del impacto que ha tenido la resistencia política en algunos países. Sin un entendimiento básico entre los dos grandes poderes compradores del Hemisferio, es decir, EE.UU. y Brasil, este proyecto no puede materializarse a escala hemisférica. Pese a las propuestas sobre una arquitectura flexible para el ALCA, no ha sido posible lograr un consenso básico, lo que tiene paralizadas las negociaciones. Es posible que un avance en las negociaciones de la Agenda de Doha en la OMC, particularmente en materia de agricultura y antidumping, despejen el camino del ALCA.
Paralelamente al ALCA, han continuado proliferando los acuerdos de libre comercio entre países de la región, y de algunos de éstos con terceros, lo que revela que hay sustento e interés en la liberalización. Sin embargo, no todos estos acuerdos cubren servicios e inversiones, y queda por verse la cobertura en materia de comercio de bienes.

Desde un comienzo, Chile respaldó las negociaciones del ALCA con convicción y entusiasmo. Pese a que los acuerdos que Chile ha suscrito consagran libre comercio de bienes con la mayoría de los países del Hemisferio34, el ALCA presenta varios atractivos. Por ejemplo, ampliar los mercados y reducir los costos de transacción gracias a normas de origen comunes y a la acumulación de insumos para los efectos de calificar como producto de la región. Otro atractivo es tener garantías de acceso, trato nacional y buenas disciplinas para servicios e inversiones, particularmente con aquellos países con los cuales Chile aún no ha podido negociar esas áreas.


Próximos noviazgos. La agenda comercial de Chile para el futuro próximo incluye:

  • las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha;

  • negociaciones encaminadas con Singapur y Nueva Zelandia con miras a suscribir un TLC;

  • el incio de negociaciones de un TLC con China; y

  • negociaciones con India para liberalizar una lista limitada de productos.

Es digno de destacar, al final de este recuento, la capacidad de negociación desarrollada por Chile no solamente por el número y alcance de los acuerdos suscritos, sino que también por haber sido capaz de hacer frente a varios procesos simultáneamente (EE.UU., U.E., Corea, EFTA y ALCA, además de participar activamente en las negociaciones de la OMC). Esto refleja la prioridad asignada por los gobiernos de la coalición democrática a la liberalización, el amplio consenso interno, una adecuada asignación de recursos humanos y materiales, y un equipo de profesionales calificados y con experiencia (Frohmann, 2004 y Jara, 2001)


Los siguientes cuadros muestran la evolución de las exportaciones e importaciones chilenas entre los años 1990 y 2003, es decir, durante el período de la liberalización tanto unilateral como mediante acuerdos bilaterales de libre comercio. Un último cuadro muestra la evolución de la estructura de las exportaciones en el período 1975-2002.


CUADRO III


EXPORTACIONES CHILENAS

 

1990

2003

Crecimiento

Mill. US$

% del total

Mill. US$

% del total

1990-2003

ASIA

2,226

26.2%

6,511

31.6%

192%

R.P. China

34

0.4%

1,928

9.3%

5548%

Japón

1,400

16.5%

2,237

10.8%

60%

Corea del Sur

264

3.1%

1,014

4.9%

284%

Otros

528

6.2%

1,332

6.5%

152%

 

 

 

 

 

 

NORTE-AMÉRICA

1,506

17.7%

3,882

18.8%

158%

EE.UU.

1,448

17.0%

3,468

16.8%

139%

Canadá

57

0.7%

414

2.0%

621%

 

 

 

 

 

 

AMÉRICA LATINA

1,068

12.6%

3,829

18.6%

258%

Mercosur

657

7.7%

1,226

5.9%

87%

México

58

0.7%

927

4.5%

1505%

Comunidad Andina

298

3.5%

1,293

6.3%

334%

Centroamérica

47

0.6%

273

1.3%

478%

Otros

9

0.1%

110

0.5%

1138%

 

 

 

 

 

 

EUROPA

3,423

40.2%

5,222

25.3%

53%

U.E.

3,386

39.8%

4,991

24.2%

47%

EFTA

14

0.2%

114

0.6%

719%

Otros

23

0.3%

118

0.6%

407%

 

 

 

 

 

 

RESTO DEL MUNDO

283

3.3%

1,183

5.7%

318%

TOTAL

8,507

100.0%

20,627

100.0%

142%

Fuente: DIRECON, Banco Central de Chile

Conformación de Bloques de Países

 

 

 

 

EFTA: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza

 

 




UE (C.E.): 15 Estados Miembros

 

 

 




MERCOSUR: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay

 

 




Comunidad Andina: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela

 




Centroamerica: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua

 

 
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