Laura Trujillo Salinas y Laura Elvira Ruiz Saúl



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3er Encuentro Institucional de Tutorías

PROPUESTA DE ESTRATEGIAS PARA INSERTAR ASPECTOS ÉTICOS, POLÍTICOS Y SOCIALES EN LA ENSEÑANZA DE LA FARMACOLOGÍA.



Laura Trujillo Salinas y Laura Elvira Ruiz Saúl

Profesoras Titulares de Farmacología de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional.


Eje Temático: La interacción tutor – tutorado. Subtema: Ejercicio de la Acción Tutorial.

Laura Elvira Ruiz Saúl

Nogal de la India num. 5

Pueblo Nuevo

Teléfonos: particular 56 45 18 87

Laboral 57 29 60 00 ext. 62788

Correo electrónico: laura_ruiz57@hotmail.com


Laura Trujillo Salinas

Tauro 160

Prado Churubusco

Teléfonos: particular (celular) 55 82 05 63

Laboral 57 29 60 00 ext. 62788

Correo electrónico: lautrus@yahoo.com.mx

EDUCACIÓN EN VALORES Y SU TRANSMISIÓN EN LOS CONTENIDOS DE LA MATERIA DE FARMACOLOGÍA DE LA ESCUELA SUPERIOR DE MEDICINA

Laura Elvira Ruiz Saúl y Laura Trujillo Salinas. Profesoras de farmacología, ESM, IPN.
PROBLEMA DE ESTUDIO. Ante los retos sociales y políticos que enfrenta la sociedad actual como consecuencia de la globalización y de los avances constantes en la producción del conocimiento, hoy más que nunca se le exige a las Instituciones de Educación Superior la formación de profesionistas que, además de tener una sólida formación científica y tecnológica reflejen una actuación ética que repercuta tanto en su formación personal como en los procesos de desarrollo social, político, económico y cultural del país, para lo cual es necesario que se clarifiquen aquellos valores que son importantes en su ámbito profesional y personal.

Frente a estas nuevas exigencias el Instituto Politécnico Nacional (IPN) está implementando un Nuevo Modelo Educativo que pretende ser más flexible y centrar en el alumno el proceso de enseñanza aprendizaje, en forma paralela la Escuela Superior de Medicina (ESM) está reestructurando su plan de estudios con base en dicho Modelo. Aunado a lo anterior, hay que considerar que el país ha sufrido transformaciones tanto en su perfil demográfico como epidemiológico durante los últimos años, no así el currículo de formación de los estudiantes de la ESM que no se ha adaptado a estos cambios, en vista de lo cual ha sido necesario revisar y actualizar los programas de estudio para cumplir con el compromiso que se tiene ante la sociedad de formar médicos competentes, capacitados, con una actuación ética, comprometidos socialmente y con visión de liderazgo.

En este Modelo se consideran diferentes tipos de objetivos como son los conceptuales, los procedí mentales y por último los actitudinales o valórales. Los conceptuales conciernen a los conocimientos científicos y tecnológicos aplicados a la salud y en los que el Instituto Politécnico Nacional en general y la ESM en particular, tienen una larga experiencia y gozan de gran prestigio en su enseñanza. Los procedí mentales se refieren a las técnicas y procedimientos que maneja un médico en su práctica habitual, y que los alumnos de medicina adquieren con gran calidad a través de la práctica que les proporciona las materias clínicas en cercana colaboración con el Sector Salud. Y por último los actitudales o valórales que son aquellos que le permiten al alumno formarse como ser humano, al llevarlo a la reflexión sobre los valores que deben reflejarse en sus decisiones y en su forma de actuar en el ámbito: personal, profesional y social, y de los cuales muchas veces tanto las autoridades como los profesores, no toman conciencia de su importancia y por lo tanto no se explicitan ni el currículo ni en la práctica docente.

Por otra parte, es un hecho que el médico ha perdido prestigio ante la sociedad, entre otras causas por el descuido que las escuelas han tenido en lo relativo a su formación ética, esto es esencial debido a que el médico toma decisiones que repercuten en la vida y salud de las personas y que en ocasiones los enfrenta a la resolución de dilemas éticos. Por ello es importante que en la educación formal de estos profesionales se refuercen aquellos valores que les permitan promover, así como respetar la vida de las personas, su salud, su dignidad y su autonomía.

Uno de los papeles que debe de tener en cuenta el docente es guiar al alumno para que descubra, vivencie, clarifique, analice y jerarquice los valores fundamentales del ser y del actuar, con el objetivo de crear en él una conciencia ética de compromiso, ya que ésta repercutirá en su actuación tanto profesional como social. Para el logro de esta finalidad el profesor deberá introducir una formación ética, social y política dentro de su enseñanza formal, sin necesidad de impartir contenidos conceptuales sobre estos temas, sino incorporando temas científicos y tecnológicos que planteen dilemas éticos que demandan reflexión, discusión y análisis para su solución, con lo cual el estudiante podrá adquirir experiencias personales que aplicará ante problemas similares además de permitirle recapacitar sobre los problemas sociales y políticos del país. Dentro de los temas que nos permiten una reflexión ética y que se pueden tratar en la enseñanza de la farmacología se encuentran: el uso de seres vivos en la experimentación de nuevos medicamentos especialmente en seres humanos, la obtención de medicamentos por biotecnología, las patentes de medicamentos y la exclusión social, la clonación y la dignidad humana, la genoterapia, los recursos insuficientes en el ámbito sanitario, los problemas políticos-jurídicos-sociales-económicos de los Acuerdos Internacionales de Libre Comercio relacionados con medicamentos, la eficacia y seguridad de así como su uso racional, el consentimiento informado, el uso de anticonceptivos y el aborto, la eutanasia, el ensañamiento terapéutico, la fármaco vigilancia, el uso de genéricos intercambiables, entre otros.

Lo anterior ha motivado que algunos profesores de la Academia de farmacología de esta institución después de reflexionar sobre varios elementos de la práctica docente (la introducción del Nuevo Modelo Educativo, la implementación empírica realizada en el aula sobre aprendizaje basado en problemas, algunas actitudes de los alumnos que reflejan una deficiencia en algunos aspectos éticos a pesar de haber cursado anteriormente la materia de bioética, la problemática existente en la prescripción médica, así como las dificultades políticas y sociales relacionadas con el acceso a los medicamentos) a cuestionarnos tanto de manera personal como compartida sobre la necesidad de buscar e implementar estrategias que lleven a los alumnos a esa toma de conciencia sobre aspectos éticos, políticos y sociales.



También nos hemos percatado de que la escuela cumple con la función de formar en valores aún cuando no lo perciba y mucho menos se plasme en los contenidos curriculares, como consecuencia de ello las autoras de este trabajo proponen explicitarlos para que de una manera conciente se refuercen o en su caso se propongan por los profesores de farmacología. De esta manera propusimos como valores deseables en la educación de los médicos los siguientes: la dignidad del ser humano, la vida, la salud, la justicia, la libertad, la responsabilidad, la solidaridad, la fraternidad, la ayuda mutua, el respeto, el diálogo, el cuidado del medio ambiente, la comunicación, la participación social, el servicio, y la tolerancia, sin pretender que esta sea una lista exhaustiva. Dicho valores se formularon tomando en cuenta que su práctica en el quehacer médico fomenta el respeto de los Derechos Humanos reconocidos por la ONU, de ahí que es muy importante su revalorización por parte de la escuela para lograr una formación firme en valores que le permita al médico reflexionar en la toma de decisiones al tiempo que se limitan los riesgos de un adoctrinamiento y la reproducción de una ideología dominante e injusta.

OBJETIVO: Determinar si los alumnos que cursaron la asignatura de farmacología en la ESM durante el semestre de enero a junio de 2006 consideran como valores universales los propuestos por las autoras para ser explicitados en los contenidos valórales de la materia, así cómo conocer si consideran que los profesores transmitieron dichos valores durante las clases impartidas durante dicho semestre.

METODOLOGÍA: Se elaboró una encuesta cerrada, en la que se pedía que respondieran si o no a las preguntas propuestas en las que se asignó una lista de valores considerados como universales, dentro de los cuales se consideraron: la dignidad del ser humano, la vida, la salud, la justicia, la libertad, la responsabilidad, la solidaridad, la fraternidad, la ayuda mutua, el respeto, el diálogo, el cuidado del medio ambiente, la comunicación, la participación social, el servicio, y la tolerancia, así como cuáles de esos mismos pensaban que habían sido transmitidos durante las clases por los profesores de farmacología. Este cuestionario se aplicó a 132 alumnos de 150 que estaban cursando de manera regular la materia de farmacología durante el semestre lectivo de enero a junio de 2006.


Las respuestas fueron capturadas en una base de datos (Excel) para cuantificar la frecuencia de respuestas afirmativas y negativas y se elaboraron las gráficas correspondientes.
RESULTADOS: En este trabajo se encontró que los valores considerados como universales por más del 75 % de los alumnos encuestados son; la dignidad de la persona, la vida, la salud, la justicia, la libertad y el respeto; por otra parte la comunicación y la participación social fueron aludidas 50% como valores universales; en tanto que los valores con menos del 50% de respuesta afirmativa fueron la fraternidad, la ayuda mutua y el servicio. La responsabilidad alcanzó un 51% de menciones afirmativas, la solidaridad el 58%, el diálogo el 52%, en tanto que el cuidado del medio ambiente y la tolerancia estuvieron por encima del 60% (ver figura num. 1).


Figura num.1. Alumnos de farmacología de la ESM según consideran la existencia de valores universales (porcentajes).

En lo referente a cómo percibieron la enseñanza en valores por parte de los profesores de la Academia encontramos lo siguiente: únicamente los valores de la salud, la responsabilidad, el respeto, el diálogo y el servicio se percibe transmitido por los profesores de farmacología por más del 50% de los encuestados. Los demás valores (la dignidad de la persona, la vida la justicia, la libertad, la solidaridad, la ayuda mutua, el servicio y la tolerancia) tienen una baja frecuencia de percepción entre los estudiantes de esta generación, e incluso algunos como el cuidado del medio ambiente y la fraternidad no alcanzan ni siquiera a ser detectados por el 25 % de los alumnos entrevistados. Estos datos se muestran en la figura num. 2.




Figura num. 2. Alumnos de farmacología de la ESM que consideran se fomentan valores por los profesores de la materia (porcentajes).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES: Como se mencionó anteriormente una educación en valores es necesaria para la formación integral de cualquier profesionista, sin embargo aunque los perfiles profesionales hacen hincapié en éstos, los programas de estudio pocas veces explicitan la manera de reforzarlos, de ahí que nació en las autoras la inquietud de conocer como percibían los valores los alumnos que cursaron farmacología en el período de enero a junio de 2006, así como saber si consideraban que los profesores de esta materia se los transmitían; y con base en esto tratar de incorporarlos en los contenidos de la materia de manera colegiada.

En relación con lo anterior, los resultados obtenidos en este trabajo reflejan que un alto porcentaje de alumnos consideran que existen valores universales, tales como: la libertad, la dignidad, la vida, la salud y la justicia lo cual es alentador, sin embargo pudimos observar que mientras la libertad tuvo un 90% de menciones afirmativas, la responsabilidad considerada como la otra cara de la libertad tan sólo alcanzó un 51%, lo que nos llevó a pensar que estos alumnos probablemente confunden la libertad con el libertinaje. Por otra parte, sólo un 82% de estos alumnos consideran la vida y un 76% a la salud como valores universales, a pesar de que la carta de los derechos humanos y la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos los consideran derechos universales y garantías individuales respectivamente. También se observa que un 83% de los alumnos consideran la dignidad como valor universal mientras que un 17% no, si estos últimos no hacen conciencia que la dignidad humana es esencial e inherente a cada persona como ser humano único e irrepetible, no podrán captar la importancia de respetar la vida y el cuidado de la salud de las personas, lo que concuerda con el 18 % de alumnos que no consideran a la vida y el 24 % que no considera a la salud como valores universales detectados en la encuesta.


Por otro lado, se observó que valores que permiten una integración social satisfactoria tales como: la fraternidad, la ayuda mutua y el servicio fueron considerados como valores universales por menos del 50 % de los encuestados, lo cual nos sorprendió ya que esperábamos que estas cifras fueran mayores pues son actitudes que se espera que posea un médico en su quehacer profesional.

Tampoco la comunicación ni la participación social tuvieron cifras altas ya que sólo alcanzaron un 50% de menciones positivas. La primera la consideramos esencial para que se establezca una buena relación médico-paciente, pues de ésta dependen varios aspectos que tienen relación de suma importancia para la conservación o restitución de la salud del mismo, en vista de que cuando el paciente recibe la información adecuada asume su responsabilidad en el cuidado de su salud además, que se instaura un lazo de confianza que hará que el enfermo se apegue al tratamiento prescrito. Por otra parte el médico juega un papel relevante en el equipo de salud responsable de solucionar problemas sanitarios relacionados con el entorno social, es así que una deficiencia en la valoración de la participación social, como la observada en la encuesta, impedirá que este profesionista tome conciencia de su rol social.

Por su parte la solidaridad y la tolerancia mostraron 58 % y 61 % de menciones positivas como valores universales respectivamente. La falta de aprecio a estos valores puede reflejarse en una actitud cívica deficiente, que a su vez se puede manifestar en una práctica profesional inadecuada. Paralelamente el cuidado del medio ambiente que también atañe a un comportamiento social solidario fue considerado como valor universal sólo por el 69 % de los alumnos. En lo que atañe al respeto, surgió en las autoras la duda de considerarlo una actitud o un valor, ya que observamos que está involucrado íntimamente con valores como la dignidad, la vida, la salud, la tolerancia, la fraternidad, la justicia, la libertad, entre otros, por lo que nos inquietó que únicamente alcanzara un 79% de menciones como valor universal por parte de los encuestados.

En cuanto a la percepción de los alumnos referente al fortalecimiento de valores por parte de los profesores de farmacología se observó que ésta fue baja, pues el valor que tuvo la mayor frecuencia de menciones positivas fue la responsabilidad con un 64%, mientras que sólo un 33% consideró que se fomenta la libertad durante nuestra práctica docente. Con relación a esto nos cuestionamos sobre cuáles serían los criterios en los que basaron su juicio, puesto que este binomio lo consideramos inseparable (libertad responsable).

En segundo lugar de apreciaciones positivas se encontró el respeto con un 61% y la salud con un 58%, esto resultó poco alentador pues son valores que indiscutiblemente deben estar presentes en la práctica médica cotidiana, e incluso el respeto es esencial en cualquier relación humana; otro punto de preocupación fue que sólo transmitimos los valores de la dignidad y la vida en un y 46%. Por su parte resulta aún más alarmante que únicamente el 34% de los alumnos consideran que nuestro quehacer docente es justo.

En lo referente a la comunicación y el diálogo, valores esenciales de la relación médico paciente y alumno tutor, los alumnos perciben que se transmite un 49% y un 52% respectivamente, lo que nos debe llevar a reflexionar sobre la manera de incidir positivamente en estos valores, ya que su deficiencia desmerita el papel del tutor.

En lo referente a los valores relacionados con aspectos sociales se encontró en orden decreciente al servicio, la participación social, la tolerancia, la ayuda mutua, la solidaridad, la fraternidad y por último el cuidado del medio ambiente que presentaron cifras de menciones positivas entre el 52% y el 17%. Hemos observado que el trabajo en equipo fomenta este tipo de valores, sin embargo en nuestra práctica docente predomina la labor individual.

Con base en lo anterior concluimos que la mayoría de los alumnos encuestados consideran la existencia de valores universales, aun cuando éstos varían individualmente. Así mismo detectamos un conflicto de valores reflejado en la diferencia de la percepción que tienen sobre la responsabilidad y la libertad, a las que no contemplan como un binomio.

Aunque los porcentajes de alumnos que no consideran valores universales a la dignidad de la persona, la vida y la salud es relativamente bajo, pensamos que es importante que los clarifiquen sobre todo porque son esenciales para la profesión médica. Menos claros todavía tienen aquellos valores referentes a su realización social, y ya que el médico tiene un papel social por excelencia es imprescindible que los refuercen.

En cuanto a la educación en valores por parte de la Academia de Farmacología de ESM concluimos que no ha sido satisfactoria, aunque dos de los puntos en que mejor hemos incidido, han sido los referentes a la responsabilidad y el respeto, por lo que será necesario que revisemos cómo estamos llevando a cabo nuestro trabajo en el aula para empezar a rescatar, o en su caso, a adquirir las actitudes que nos conduzcan a reflejar los valores que queremos inculcar en los alumnos, por considerarlos como necesarios en un médico que realmente impacte positivamente en la sociedad.

Por otro lado hemos considerado que la falta de percepción de valores en general por parte de los médicos pudiera ser una de las causas de la pérdida de prestigio y presencia social que existe en la actualidad.

Estamos convencidas que en cualquier programa de medicina que persiga una formación integral es necesario explicitar los valores que la institución desea que adquieran sus estudiantes, los que posteriormente se traducirán en actitudes que contribuyan con el desarrollo personal, profesional y social de los futuros médicos, por lo que en la Academia de Farmacología debemos seguir insistiendo: en primer lugar para explicitar aquellos valores en los que queremos incidir, segundo proponer las estrategias de aprendizaje para alcanzar dicho propósito, y tercero buscar los instrumentos de que nos permitan la evaluación de los objetivos.



BIBLIOGRAFÍA

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http://educacion.jalisco.gob.mx/consulta/educar/04/4santoyo.html)

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