Lectura comprensiva



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LECTURA COMPRENSIVA
introducción
Uno de los problemas que tiene que afrontar el estudiante universitario, es que al momento de realizar sus trabajos de investigación, no sabe leer correctamente. Pero, la mayoría de los estudiantes pueden reorientar sus hábitos, aplicando las técnicas de la lectura, que se estudiarán en esta unidad, de tal forma que se mejore notablemente la velocidad y la comprensión de lo que se lee.
Es importante leer con una velocidad aceptable entre 250 a 300 palabras por minuto, inclusive incrementar esta cantidad, dependiendo de la calidad del texto que se lee.
En algunas ocasiones, cuando se hace un análisis crítico y detallado de la lectura, la velocidad no podrá ser excesivamente rápida. No así, cuando se repasa o se lee libros de cultura general.
Si la velocidad es importante, más aún la comprensión de la lectura. En razón de que se debe leer para comprender ya que el progreso de la lectura se cuantifica por el grado de comprensión que se hace de ella.
Por lo tanto, el propósito de esta unidad es, conseguir que el estudiante universitario mejore sus hábitos de lectura, tanto en velocidad como en la comprensión.

6. LECTURA COMPRENSIVA
¿Qué entendemos por lectura comprensiva?-
Para comprender el contenido de un tema o de un libro, debe existir interés, serenidad, inteligencia y disposición del tiempo. Conforme avance la lectura, hágalo con calma y gusto, de modo que sepa detenerse, ya para buscar aclaraciones, ya para discutir o reflexionar.
Sin embargo, no siempre es ésta la disposición de quien lee. Muchas veces se lee sólo para cumplir un deber ajeno a la vocación, se lee por completar un cierto número de páginas que nos han impuesto. Esto perjudica la asimilación porque se recorren las páginas sin ningún interés, con tal rapidez y superficialidad que no es posible comprender ni recordar la lectura. Esto es precisamente, el fracaso de la lectura.
Conviene entonces, despertar en nosotros una verdadera devoción por la lectura, capaz de superar la lectura obligada y capaz también de poner pausa a nuestra ansiedad.

El problema del estudiante de nivel superior es que a veces, continúa con los hábitos de lectura que adquirió en la niñez, fundamentados en la superficialidad y en la avidez, en ambos casos la lectura no tiene significación dentro de los procesos de aprendizaje. Pero los estudiantes deben conocer las cualidades de la lectura: Velocidad y Comprensión que a nuestro modo de pensar mejoraría sustancialmente el hábito de la lectura a fin de proporcionar una información valiosa dentro de lo que se aprende.


6.1. VELOCIDAD Y SUS CLASES
El objetivo será precisamente aumentar la velocidad de la lectura sin descuidar una mayor comprensión de lo que se lee.
La velocidad en la lectura está condicionada por la capacidad de análisis y comprensión del lector. Asimismo la velocidad es variable de acuerdo con el contenido del escrito.
Normalmente tardamos menos en leer una novela, una revista de aventuras, un periódico que un libro técnico. Sin embargo, todo es relativo a los conocimientos e intereses del lector: si un ingeniero emplea menos tiempo al leer un artículo científico que un artículo artístico, se debe a que éste último es completamente ajeno a su especialidad y modo de pensar, mientras que en el pintor la situación se invertiría.
Otro factor determinante son las diferencias intelectuales y culturales; aquel cuya lectura sea mínima y, por ende su léxico escaso, encontrará en los libros muchos términos desconocidos que funcionarán como frenos. Por lo general, entre más amplio sea el vocabulario, se lee y se comprende más rápidamente; indudablemente aquí también influye el nivel educativo e intelectual, puesto que aumentando los estudios y conocimientos se adquiere una mayor cantidad de vocablos. Es por eso que, para valorizar correctamente su velocidad, el lector debe compararse únicamente con personas de su rango.
Los investigadores y especialistas opinan que una persona que lee como promedio de 250 a 300 palabras por minuto puede aumentar su velocidad de lectura, con un esfuerzo relativo pequeño. Por otra parte, se encuentra generalizada la creencia de que se asimila mejor un texto cuando la lectura es más lenta. Esto pudiera ser cierto en algún caso particular, no tiene valor normal, por lo general la velocidad de la lectura no está ligada con la comprensión del texto.

Aunque es recomendable, en general, aumentar la velocidad de lectura, es bueno considerar como, ya se dijo anteriormente, que todos los textos no se leen del mismo modo por dos razones fundamentales: el propósito de la lectura y la naturaleza del texto. (De la Torre. Tomas, 1976, p. 40-45).


PREGUNTA

¿A qué está condicionada la velocidad de la lectura?. Responda por favor.

Considerando que la velocidad de la lectura debe regularse de acuerdo con la importancia y extensión del texto, señalemos para cada material impreso la clase de velocidad mas apropiada.
¿Cuántas clases de velocidad existe en la lectura?


  • Lectura «a vuelo de pájaro».

  • Lectura veloz o por «salteo».

  • Lectura promedio.

  • Lectura semi-lenta.


6.1.1. Lectura «a vuelo de pájaro». Es una técnica de reconocimiento. Consiste en pasar una mirada rápida, sobre el texto, tomando el motivo principal del tema alrededor de cual se desarrolla la acción. Con esto, formará un cuadro mental que le proporcionará una idea clara, con imágenes vividas de los personajes y las secuencias que en él se mueven.

Generalmente la lectura «a vuelo de pájaro», tomo como base la lectura de palabras o pequeños párrafos indicativos del tema, permitiéndonos no sólo penetrar en el tema, sino también apreciar la dificultad o facilidad que presenta el texto, compararlo o asociarlo con temas semejantes leídos anteriormente y sobre todo, conocer cuales serán los párrafos que tendremos que leer con detenimiento, reconociendo aquellos que más nos interesan.
La lectura «a vuelo de pájaro», puede ser aplicada en la lectura de cualquier tipo de material escrito, preferentemente, periódicos, folletos, revistas, etc.

Para leer «a vuelo de pájaro», nos podemos guiar por las siguientes técnicas:


1. Observar atentamente los titulares que generalmente condensan el material que va a continuación.

2. Leer completamente los subtítulos, porque, cuando existen, poseen un verdadero resumen del artículo.

3. Satisfacer nuestro interés, con la lectura de los primeros párrafos.

4. El resto de párrafos puede leerse sus primeras frases.


6.1.2. Lectura veloz o por «salteo». El propósito de esta técnica es dar al lector un conocimiento general del texto, una comprensión ordenada de lo leído, sin entrar en detalles minuciosos.
La misma palabra «Salteo», nos anticipa que usando esta técnica habrá elementos que se omitirán en la lectura.
Aunque se termina un libro rápidamente no es correcto hacer el cómputo en palabras por minuto, cuando se omitieron tantas; si de esta forma se devora un artículo de 5.000 palabras en 5 minutos, realmente no son mil palabras por minuto, porque posiblemente sólo se lea una quinta parte, en cuyo caso el resultado verídico sería 200 palabras por minuto.
Vamos a ser realistas: si una persona cuyo limite actual de lectura normal es de 200 p.p.m. Llega con esta técnica del «salteo» a leer 3.000 p.p.m.; utilizando la técnica del «salteo», el lector en 15 minutos podrá leer alrededor de 45.000 palabras. Siendo esta una ganancia se puede aprovechar esta técnica a fin de ganar tiempo en la comprensión de lo que nos interesa en la lectura. Provost, 1975, pp 26-27.
¿Qué partes del texto se omiten para poder llegar a la cifra de palabras antes citada, mediante la aplicación de esta técnica? La extraordinaria capacidad de percepción visual desarrollada por un lector experto, le permite captar los conceptos importantes y los conceptos secundarios. Estos últimos serán los que en buena parte se saltearán. Es importante practicar la lectura por «Salteo», primeramente valiéndose del siguiente ejercicio:
El ejercicio que le presentamos a continuación tiene por finalidad demostrarle cómo, en una lectura de Salteo, los ojos se deslizan rápidamente, tratando de encontrar en el texto esos conceptos que conforma la esencia del tema del cual se trata.
Hemos ordenado convenientemente varios tipos de figuras para que usted fije sus ojos en una de ellas: la primera de la serie. Una vez fijada esa imagen, ubicará todas las iguales dispuestas en el ejercicio.
Rápidamente y sin detenerse, haga saltar sus ojos hasta donde está la segunda figura igual, luego la tercera y la cuarta, hasta completar, en un tiempo máximo de 5 segundos, la visión de todas las figuras iguales a la primera.

Repita el procedimiento con todas las figuras que componen el ejercicio, tratando de completar el itinerario cada vez en menos tiempo y con la mayor precisión.

Tenga presente que, más que un ejercicio, es ésta una demostración de Salteo en la que no tomamos en cuenta su amplitud del Campo de Reconocimiento.

EJERCICIO. Tomado del «Curso de Lectura Veloz» (s/ant. s/a).




Para aplicar la técnica del «Salteo» en una lectura, se procederá da la siguiente forma:




  1. Lea completamente los dos primeros párrafos del inicio de un tema.




  1. Saltee al tercer párrafo, si ha captado bien el tema y la intención del autor reflejada en los dos primeros párrafos; caso contrario volverá a leer el comienzo de la primera frase, para completar los conceptos vertidos anteriormente.




  1. Lea pequeños pasajes de los párrafos siguientes. En muchos casos los conceptos más importantes están en la frase inicial de cada párrafo.




  1. Cuando el texto es extenso, el autor suele utilizar la parte media del mismo para definir a los personajes secundarios, introducir nuevos conceptos o personajes que darán sentido y coherencia a la segunda parte. Por lo tanto, se aconseja la lectura de 1 ó 2 párrafos completos de esta parte del texto.




  1. Continuará la lectura por medio de pequeños pasajes, extraídos generalmente de las primeras frases o giros importantes.




  1. Lea totalmente los dos últimos párrafos ya que la mayoría de los autores presentan el resumen y la conclusión de lo tratado.

La lectura de «Salteo» tiene varias aplicaciones. Su uso en la lectura y en el estudio debe ser un ejercicio casi obligado que le ayudará a estar informado y preparado en menos tiempo. Este tipo de lectura podrá emplearse por ejemplo en:


1. Localización de datos. El estudiante y el profesional, a menudo tienen a su alcance gran cantidad bibliográfica. La pérdida de tiempo sería enorme, si para ubicar lo que le interesa debería leer todo.
2. Estudio. Por medio de esta técnica el estudiante fijará conocimientos tratando de «ver» los elementos principales y los secundarios del tema desarrollado. Con ellos compondrá un cuadro mental que al momento de exponer le permitirá explicar.
3. Repaso. Esta técnica será un poderoso auxiliar para el estudiante al momento de repasar sus materias, captando los conceptos más importantes.

4. Material de información y lectura de recreación. Con esta técnica le permitirá acumular información de revistas, folletos, periódicos.
Para que la técnica del «Salteo» sea aceptable, debe haber un 60% de comprensión.

6.1.3. Lectura promedio: Este tipo de lectura veloz se la utiliza en el manejo de material común de estudio, revistas especializadas y textos en general.
Normas para utilizar la lectura promedio:

1. Aplicar las normas recomendadas en la técnica por «salteo».

2. Volver a leer y a la vez seleccionar las ideas fundamentales del tema, reflexionar sobre lo leído.

3. Utilizando un cuaderno de notas, elabore resúmenes, esquemas, sinopsis, fichas, etc.; sobre el tema leído o sobre el cual tiene el propósito de aprender.

4. Establecer sus propias conclusiones con razonamientos lógicos y coherentes.
Con la técnica de la lectura «promedio», la comprensión debe ser del 80%.
6.1.4. Lectura semilenta. Se caracteriza porque la acción del lector es moderada permitiéndole gozar del lenguaje y mensaje del autor.


    1. LA COMPRENSIÓN DE LA LECTURA Y SUS DEFECTOS

Varios investigadores de este tema han demostrado que el ojo de un lector no descifra el texto letra por letra en forma regular y continua, sino que fija un grupo de letras o palabras en cada línea.


Los ojos son el instrumento mediante los cuales el cerebro se provee de información. En otras palabras leyendo como es debido, no solamente se está transmitiendo automáticamente lo que ven los ojos hacia el cerebro, sino que al mismo tiempo se está interpretando, preguntando, criticando, comparando; es decir, se está desarrollando el proceso completo de analizar y fijar los conocimientos.

Se debe leer para comprender. El progreso de la lectura se mide por el grado de comprensión que se hace de ella, en este caso incluye una magnitud importante de retención, que es al fin y al cabo lo más valioso que se obtiene.


Leer bien es un arte, es captar y evaluar el mensaje del autor interpretando la organización y en sentido de su pensamiento. La lectura y la comprensión juegan en este caso el valioso rol de herramienta indispensable para la permanente capacitación mental.
Se puede ser muy rápido en la lectura, pero si no se sabe decir lo que se leyó, es lo mismo que no se hubiera leído.
Los datos recogidos a través de la lectura, hacen necesario una función de elaboración mental que transforme y cambie los conocimientos unificándolos y sistematizándolos. Cuando la lectura, por este proceso mental, se convierte en razonamiento, hemos llegado a la etapa final de la aprehensión del tema, que mediante inducciones y deducciones nos permiten elaborar conclusiones personales.
6.2.1. Percepción visual. Cuando se lee se puede pensar que los ojos se mueven de manera continuada de izquierda a derecha; pero esto no es así, ya que los ojos se mueven mediante fijaciones.
En cada fijación se abarca un determinado número de palabras; mientras más fijación necesite realizar el lector, más lento será este ritmo de lectura; entonces la primera medida es disminuir el número de fijaciones por línea y captar el mayor número de palabras que sea posible en cada una de ellas. En una línea de 10 a 12 palabras son suficientes de 3 a 4 fijaciones, aunque a un lector experimentado le puede bastar con dos fijaciones.

Para disminuir el número de fijaciones tendrá que hacer uso de la amplitud del campo visual, facultad que frecuentemente menospreciamos. Para disminuir el número de fijaciones y captar el mayor número de palabras, practique con tenacidad los siguientes ejercicios: (Curso de «Lectura Veloz», Tomo I, s/d, s/aut., s/a.).


6.2.2. Regresiones innecesarias. Es una costumbre de volver constantemente, sobre las palabras que se han leído, consideran que por este medio se reafirma la comprensión, pero no es así. La regresión puede ser justificada cuando se trata de una palabra extranjera o de ortografía difícil, pero carece de valor en la mayor parte de las veces, es fácil deducir que más bien es un mal hábito que interfiere considerablemente en la comprensión de la lectura rápida.

Existen otros movimientos oculares que pueden ser frecuentes durante la lectura, una de ellas ocurre cuando el lector termina una línea se salta a otra que no es la subsiguiente, perdiéndose de esta forma el sentido de la lectura si este hecho se repite varias veces, la lectura se hará muy lenta y además incomprensible. La causa de estos «saltos» puede ser un defecto óptico que sólo el especialista podrá detectar y corregir, o en una gran falta de entrenamiento en la lectura.

Otro defecto de las regresiones, es cuando un lector al terminar una línea, la vista se pierde hacia arriba o hacia abajo en la página, en vez de fijar rápidamente en el renglón correspondiente. Esta divagación ocular responde a la falta de concentración en la lectura. (Curso de «Lectura Veloz», Tomo II, s/d, s/ aut).
Que importante es la concentración durante la lectura
6.2.3. Falta de concentración. La concentración tiene un valor determinante en la lectura, para obtener un buen nivel de comprensión. Sin interés y voluntad de leer es muy difícil obtener buenos resultados. Una buena concentración implica tener todos los sentidos pendientes al texto; si al mismo tiempo escuchamos música, recordamos vivencias y nuestra mente no está involucrada en la lectura, por consiguiente habrá problemas de concentración. Es difícil conseguir comprensión de lo que se lee, si no se presta absoluta atención a la lectura.
La concentración depende exclusivamente de nosotros mismos y de quien desee llegar a ser un buen lector.
6.2.4. Vocalización. Consiste en ir pronunciando en voz alta cada palabra que se lee, es una costumbre que se la adquirió durante los primeros años de estudio. Con este defecto la lectura se retiene, ya que el sujeto está pendiente de vocalizar cada palabra. Existen dos tipos de vocalización, consciente e inconsciente.
Es consciente cuando de alguna manera está relacionada con la oratoria; conferenciantes, profesores, locutores, etc. En cambio la vocalización inconsciente es una costumbre generalizada en la mayoría de los lectores.

Hay también lectores que acompañan a la vocalización la acción de los músculos, que son necesarios para lecturas en voz alta.

La subvocalización, consiste en ir pronunciando mentalmente la palabra, corresponde a las primeras etapas de aprendizaje de lectura y es uno de los defectos más extendidos. Para perder éstos defectos se recomienda:


  1. Leer activamente, captando las ideas del autor, su pensamiento en su fluido devenir.

  2. Las palabras deben pasar a un segundo plano, son un simple vehículo del pensamiento.

  3. Todo esto agilitará nuestra lectura; y a mayor velocidad -dentro de los límites razonables- mayor comprensión. (Mayo, 1991, p.29).

Para descubrirlo, o para llegar a tomar conciencia si poseemos o no, lo más acertado es practicar la lectura.
6.2.5. Pobreza de vocabulario. Si un lector posee un vocabulario muy limitado, esto es nocivo para la velocidad y comprensión, si se detiene a consultar el significado de una palabra, disminuye la velocidad de lectura y capacidad de comprensión. Si esto sucede de cuando en vez no tiene importancia, el lector debe hacer un pausa buscando un diccionario y el nuevo vocablo incorpórelo a su texto. Pero si su vocabulario es muy limitado y tiene que abandonar la lectura cada momento o pasar por alto la palabra ignorando su significado, perderá consecuentemente el interés de la lectura.
Si un lector desea aumentar el vocabulario, puede regirse por las siguientes normas:


  1. Tome un diccionario de la Lengua Española y trate de aprender la mayor cantidad posible de vocablos de cada una de las letras del alfabeto.

  2. Jamás pase por alto una palabra, cuyo significado desconozca.

  3. Familiarícese con el nuevo vocablo, luego trate de que esa nueva palabra se incorpore al léxico. Para ello piense y escriba oraciones en las que emplee correctamente la palabra nueva para el lector.


6.3. COMPRENSIÓN Y ANÁLISIS

Hay muchas formas de interpretar y analizar un libro: histórico (sociocultural), estructural, simbólica, psicológica, moral (mensaje), biografía, crítica, comparativa de contenido, literaria, etc.



El análisis sociocultural es de vital importancia, pues ninguna obra significativa, puede entenderse sin tener conocimiento de los sucesos que le dieron origen.
6.3.1. Análisis biográfico. Consiste en tratar de descubrir el origen de un libro, relacionándolo con algunas experiencias del autor en la vida real.

Lea y analice cualquier obra de Juan León Mera
6.3.2. Análisis crítico. Se llama así cuando el lector no está de acuerdo con las ideas expresadas en una obra, se puede hacer un análisis crítico señalando los errores de juicio y de pensamiento. Para ello no tiene que pertenecer al grupo opuesto, por ejemplo el que reconoce las contradicciones de la ideología marxista, no es necesariamente un capitalista. Los más duros críticos de la iglesia, han sido los mismos clérigos, como en el caso de Martín Lutéro (Provost, 1975, p.91).

Haga un análisis crítico en no más de 100 palabras sobre algún capítulo de la «Biblia».
6.3.3. Análisis psicológico. El artista creativo de las letras, pintura, música, etc. siempre deja huellas en su obra. Claro que al tratarse de libros objetivos o científicos, los rasgos personales son menos intensos y menos significativos, reflejándose quizá en detalles tan pequeños como el número de veces que aparece determinado pronombre, verbo o adjetivo. En el caso de la novela, las posibjlidades de encontrar signos psicológicos son infinitas. Incluso existe una prueba caracteriológica llamada TAT, en el que se pide al sujeto que escriba cuentos con el fin de conocer su personalidad; si de este modo usted y yo nos descubrimos, indudablemente que el autor creativo hace lo mismo, revelándose mejor en su obra que en su biografía. (Provost, 1975, pp. 96-97).
Haga un análisis psicológico de algunas de las obras de Edgar Alian Poe o de cualquier otro autor.
6.3.4. Análisis de contenido y origen. Se hace un análisis de contenido cuando lo único que nos interesa de una obra es saber de que se trata, consiste en resumir los puntos principales tocados por el autor.

Lea la obra «Huasipungo», del autor Jorge Icaza.
6.3.5. Análisis moral. Cuando el autor hace largas o corta descripciones y narraciones históricas, en las que trata de dejar enseñanza de profundo contenido moral, en los mensaje y enseñanzas de las obras, como en el caso de las fábulas y en las obras literarias «Fausto» de Goethe.

Lea las fábulas de Félix María Samaniego u otras que le interese.
6.3.6. Análisis temático. Se utilizan en las obras literarias, en las novelas ya que las actividades de los personajes principales no se presentan en el vacío, sino dentro de cierta situación social que sirve de marco de referencia. En estas obras la gente es la «figura» y el ambiente el «fondo»; por lo regular el carácter y comportamiento de los héroes es lo que más resalta el autor y lo que más llama la atención al lector.
Leer el poema del Mió Cid u otra obra que resalte el mismo estilo.
6.3.7. Análisis filosófico. Consiste en distinguir la situación del hombre que vive luchando contra sí, contra las exigencias del medio y contra sus propias limitaciones. Los múltiples conflictos de la vida conducen a la frustración. Los deseos son innumerables e insaciables y muy a menudo exceden sus posibilidades: ya que el querer siempre vence en su carrera al poder, el ser humano tiende a refugiarse en la fantasía, imaginando obtener lo que no puede conseguir. De este modo aunque su vida sea un fracaso, sus sueños son de gloria; aunque esté destinado a morir, construye mentalmente un paraíso donde vivirá para siempre y aunque a su alrededor sea negro y deprimente, con sus cristales mágicos todo se ve color de rosa. (Provost, 1975, pp. 113-114).

Lea la obra «El Quijote de la Mancha», de Miguel de Cervantes Saavedra.
EJERCICIOS

Los ejercicios que le presentamos a continuación le ayudarán a mejorar su percepción visual.





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