Lectura orante de la palabra



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VICARÍA ZONA SUR

Pastoral de Espiritualidad

LECTURA ORANTE DE LA PALABRA

EVANGELIO DE LUCAS 10, 38-42

Domingo 17 de Julio de 2016
PREPARACIÓN.- Te invito a hacer un momento de silencio para preparar tanto el cuerpo, la mente y el interior para encontrarnos con el Señor; nos aquietamos de tantos ruidos internos y externos que nos mantienen cansados y agobiados. Hacemos relajación, reteniendo unos segundos la respiración y luego se exhala de manera pausada, una y otra vez.

También procuramos ambientar el lugar donde nos encontramos con el Señor de la Palabra, poniendo un pequeño altar, cirio, y destacando la Biblia.


ORACIÓN DE INICIO.- “Ven Señor Jesús, por medio de tu Espíritu, y anida en los corazones de cada uno de tus hijos e hijas. Abre Señor nuestras mentes y envía tus dones para que podamos entender, aplicar, y anunciar la Buena Noticia, y que ésta se derrame en cada uno de los rincones de las periferias. Amén”.c:\users\gema diaz\pictures\mis imágenes\biblia 11.jpg

LECTURA.- ¿Qué dice el texto de Lucas 10, 38-42?


  1. Introducción.- Cada día son más las cosas que inquietan al ser humano y por las cuales llega a perder la calma y la serenidad. Y a la hora de la verdad, son cosas que no tiene mayor trascendencia, pues según el evangelio de hoy, Lucas nos dice que sólo una cosa es necesaria: estar a los pies de Jesús escuchando sus palabras como María, la hermana de Marta, prestando suma atención a su mensaje de vida.

  2. Leer el texto de Lucas 10, 38-42.- Toma tu Biblia con reverencia y respeto. Comienza a leer el texto, procurando entender cada palabra, cada frase, fijándote principalmente en los sentimientos que afloran en los diálogos, y los personajes que aparecen.

  3. Un momento de silencio orante.- Haz un momento de silencio, dando lugar a todo aquello que fue leído y pueda impregnar el interior, saboreando y rumiando el mensaje que el Señor está regalando.

  4. Contexto.- Jesús dirigiéndose a Jerusalén, pasa por el pueblo de Betania, donde viven sus amigos, Lázaro, Marta y María. En este caminar, el Maestro va formando y guiando a sus seguidores para que estos lleguen a ser verdaderos y auténticos discípulos suyos. Una de estas enseñanzas es la “escucha de la Palabra”, una escucha atenta, serena y reflexiva, de esta manera ponerse a los pies del Maestro como lo hizo María, la hermana de sus amigos.

  5. Claves del texto.- En la casa de los tres hermanos todos querían a Jesús y cada uno se lo demostraba según su modo de ser… María, lo atendía, escuchándolo, sentada a sus pies como dice el Evangelio, Marta, en cambio, trataba de prepararle lo mejor para comer y quería atenderlo dándole gusto.

  • Todas las mujeres saben que la comida no se hace en un minuto, tenía que estar allí junto al fuego. Pero… seguramente sentía el murmullo de Jesús y María hablando y ella estaba ausente de todo, y dentro de Marta entró la queja ¿Cómo María, tan tranquila no me ayuda? A mí también me gustaría estar ahí, sin hacer nada. Y ¿qué le daremos de comer?

  • Se decide y lo va a hablar con Jesús: “Señor ¿no te da nada que mi hermana me deje sola para atender? Dile que me ayude”.

  • Y la respuesta es de alguien que quería mucho a las dos. Y le dice la verdad “Marta, Marta, tú te inquietas y te preocupas por muchas cosas. Sin embargo, pocas cosas son necesarias, o más bien una sola es necesaria, Marta escogió la parte mejor que no le será quitada”.

  • A Jesús no le importaba tanto la comida que le estuviera preparando Marta, sino otra cosa, le importaba la comunicación, el poder ser amigo de ellas, hablarles y que ellas escucharan SU PALABRA. Pero deja que cada una exprese de distinta manera su acogida.

  • Jesús no le reprocha ni critica a Marta su actitud de servicio, ya que este es importante en todo seguimiento a Jesús; pero le hace una invitación: que no se deje absorber por su trabajo al punto de perder su paz interior. Y le recuerda que escuchar su Palabra es prioridad para todos, tanto hombres como mujeres.

  1. ¿Qué dice el texto:

  • ¿Hacia dónde se dirigía Jesús? ¿Dónde se detiene? ¿Con quienes se hospeda?

  • ¿Qué sucede en la casa de estas hermanas? ¿cuál era la preocupación de cada una de las hermanas? ¿Qué sentimientos predominaban en los personajes?

  • ¿Qué gestos hizo Marta para agradar al Maestro que las visitaba?

  • ¿Cuál fue el gesto de María, su hermana? ¿Cuál fue la queja de Marta, qué dijo?

  • ¿Qué pensaba Marta en relación a la actitud de María?

  • Y Jesús ¿Cómo le responde a Marta? ¿Qué dice Jesús de María?



MEDITACIÓN.- ¿Qué me dice o nos dice el texto para nuestra vida?

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El Señor viene a tu encuentro, y te invita a aplicar Su Palabra a tu propia vida. Toma las preguntas tanto cuanto te ayuden a profundizar el texto. Si sientes que hay otras preguntas que te pueden aportar más, hazlas con plena libertad.



  • Jesús nos advierte que hay momentos que no podemos perder de estar con Él, escucharlo, saber cómo piensa, qué desea y de qué quiere que nos preocupemos. ¿Cuál es mi actitud a la hora de encontrarme con el Señor a través de la Palabra?

  • Marta, Marta tú te afanas por tantas cosas…” ¿Cómo doy fe de que en mi vida, lo más importante es ponerme a los pies del Maestro para escuchar Su Palabra?

  • O ¿Qué me impide ponerme a los pies del Maestro? ¿Cuáles son esos obstáculos?

  • María era una fiel discípula de Jesús y como discípulos debemos vivir y experimentar el amor al prójimo, y la mejor manera de ser buenos discípulos es escuchando la Palabra de Dios. ¿Cómo estoy o estamos escuchando la Palabra de manera tal que esta nos lleve a practicar el amor misericordioso para con nuestros hermanos?

  • Repito las palabras que Jesús. Pongo mi nombre en lugar del de Marta…… “tú te preocupas por tantas cosas, una sola es necesaria”… ¿Cuál es mi respuesta a Jesús?

ORACIÓN.- ¿Qué le respondo al Señor luego del regalo de su Palabra?
La lectura y la meditación se convierten en oración. ¿Qué me surge decirle al Señor? ¿Qué deja en mi interior esta Lectura y esta Meditación?


  • Jesús me invita a seguirlo, acepto esa invitación, y me siento a su lado…

  • Ahora él está en mi casa, en mi corazón. A Él le dirijo mis quejas, mis penas, mis sufrimientos… todo, por medio de la oración.

  • Además lo invito para que me hable, me muestre Su voluntad, que pueda siempre intimar con Él… que no pase día que no lo escuche y recuerde…

  • También oro por todos los amigos, que están más ocupados y/o preocupados de sus quehaceres, y no tienen tiempo para estar a los pies de Jesús.



CONTEMPLACIÓN.- Dejo que el Señor me hable y me ame
Nuevamente el Señor viene a nosotros. Hacemos silencio, cerrando los ojos por unos instantes y contemplamos el Amor de Dios, gustando internamente Su presencia en nuestra vida.



  • Con los ojos cerrados contemplo la escena de Jesús, Marta y María y me inserto en ella.

  • Me pongo en el lugar de María, a los pies de Jesús. Contemplo su mirada, sus gestos, su ternura y la profundidad de sus palabras.

  • Me quedo en esta posición por unos momentos en silencio y con música suave de fondo, voy gustando de la compañía del Señor.



ACCIÓN.- Y ahora ¿Cómo hago vida esta Palabra?
El Señor nos invita a no permanecer indiferente luego de haber tenido este encuentro con él.


  • ¿Hacia dónde me llama? ¿Adónde me lleva? ¿Qué compromiso nace a partir de esta Lectura Orante?c:\users\gema diaz\pictures\lucas 10, 38-42..jpg


ORACIÓN DE ENVÍO.-
Gracias Amado Jesús, porque a través de

tu Evangelio me enseñas y confirmas la

imperiosa necesidad de escuchar tu Palabra,

así como lo hizo tu fiel discípula María.
Ayúdame Señor a ser constante en la escucha,

perseverante en la práctica y fiel en el anuncio de ella.

A Ti Señor, el honor y la gloria por lo siglos

de los siglos. Amén”.


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