Libertad, comunidad, siluetas y la historia hoy



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Libertad, comunidad, siluetas y la historia hoy

A mí me gustan los guanacos. Los conocí en Provincia de Tierra del Fuego allá por 2007. En Neuquén, Río Negro y Chubut aun se ven unos pocos y los volví a ver de a cientos en la entrada a El Chaltén, en medio de la estepa y también en la costa santacruceña.

Los guanacos son animales gregarios, eso quiere decir que viven en comunidad, están en grupos y siempre distinguimos a uno: el vigía que recorta el paisaje con su silueta.

Las siluetas en el horizonte crean identidad, fíjense sino en la bandera del pueblo o en las marcas de los comercios en donde vemos la silueta de los cordones montañosos del Fitz Roy y del Torre.

Hay otras siluetas que están en nuestra memoria: una, la del libertador José de San Martín, montado en su caballo, un tremendo corcel en las plazas y centros urbanos de Argentina y el mundo. Y otra como la que está en la invitación a este evento, en la que él está junto a los valientes que lo acompañaron en el cruce de los Andes durante 25 días.

Ellos, un grupo de libertarios montados en burros y acechados por el hambre y las enfermedades ¿cuántos eran? Dicen que fueron 5.400 compañeros del Ejército de los Andes que atravesaron las montañas más altas de América, con temperaturas muy elevadas durante el día y muy bajas por la noche. En ese contexto el querido San Martín debió ser trasladado en camilla en algunos tramos debido a los terribles dolores que sentía por la úlcera que padecía.

La altura de las montañas que atravesaron fue de 4.000 metros, les recuerdo que el Fitz tiene 3405 y el Torre 3128 metros de altura. Estar en esos lugares les producía fuertes dolores de cabeza, vómitos, fatiga e irritación pulmonar. Entonces ¿cómo hacían para estar allí, para resistir esas penurias? Para contestar a eso es interesante recordar la “Orden General del 27 de julio de 1819”, firmada por José de San Martín que dice y cito

Esta Orden inspiraba comunidad e identidad unificada para la batalla y para afrontar el desafío que tenía como estrategia cruzar la cordillera de los Andes, después con la ayuda de los patriotas chilenos, liberar ese país e ir por mar hacia Lima y, junto a Simón Bolívar, terminar con el poder español en América. Por ello los líderes, los vigías de la libertad fueron San Martín y Bolivar. Ellos que mantenían unidos a los Compañeros del Ejército de los Andes.

Y en aquellas alturas, en medio de la batalla ¿qué podían comer? Dicen los historiadores que charquicán, que es “carne secada al sol, tostada y molida, condimentada con grasa y ají picante, una comida típica de Cuyo y que prensada era fácil de transportar y se preparaba agregándole agua caliente y harina de maíz.” Miren que interesante, se trata de una comida liofilizada, como la que hoy usan los escaladores en la montaña.

Y para volver al principio ¿los guanacos que comen? seguro se han hecho esta pregunta alguna vez Son animales selectivos y buscan gramíneas y arbustos bajos. Ahora bien, como sabemos a los guanacos se los comían los Tehuelches que los seguían atravesando toda la estepa patagónica, por donde marcaron trazas entre las que unieron puestos y que luego formaron las rutas que hoy usamos para ir de un lugar a otro.

Por eso, cuando ruteamos por Santa Cruz las siluetas de los guanacos no amenazan nuestros autos sino que nos cuentan la historia de los Tehuelches, de los estancieros y el comercio que se generó en el pasado y que existe en el presente. Aparte, para mí, también cuentan la historia de la libertad.

A los guanacos no les importan los alambrados y los saltan como si nada, casi un vuelo por sobre esos alambres y postes. Fíjense que durante cientos de años los estancieros insistieron en cerrar la estepa para rodear a las ovejas y que por miles de años los guanacos han ido de un lugar a otro y jamás les ha importado ningún obstáculo. Incluso transitan lugares elevados, con altas temperaturas en el día y otras muy bajas provocadas por el viento y la noche.

Los guanacos, la libertad, los Compañeros del Ejército de los Andes, la figura del libertador San Martín y la comunidad latinoamericana que incluyó a negros, pueblos originarios, a Manuel Belgrano y Simón Bolivar, que implicó montañas y cordilleras, la conjunción de aquel presente con el pasado, buscando la libertad, haciéndola real en la guerra así sea “en pelota como los indios”, como diría el General.

San Martín antes de cruzar los Andes se reunió con caciques Pehuenches al pie de la cordillera para pedirles permiso porque les dijo "ustedes son los verdaderos dueños de este país". Además, cuando se organizó políticamente, a su organización la llamó “La Logia Lautaro”. Lautaro es un nombre muy común hoy para nosotros, San Martín lo eligió porque fue el de un guerrero araucano que encabezó una rebelión contra los españoles.

Fíjense ustedes que hoy existe el movimiento social “Tupac Amaru”, en reconocimiento de quien también luchara hasta la muerte contra la corona española. Fue ejecutado y descuartizado en la plaza en Cuzco, Perú por orden de las autoridades hispanas por rebelarse en un frente anticolonial integrado por indígenas, criollos, mestizos y libertos negros para recobrar la independencia. Esta “Tupac Amaru” basándose en “Trabajo, educación y salud”, buscó organizar en los barrios de Jujuy a los pibes que estaban excluidos por tener antecedentes penales, para reintegrarlos a la vida social y luego organizar y coordinar las copas de leche para los niños, crear centros comunitarios, centros sanitarios y escuelas.

Ahora una pregunta final ¿Existe la libertad del continente si hoy se somete la libertad de una persona como presa política? Por eso hoy frente a ustedes recuerdo a San Martín, a los pueblos americanos y a su historia con una silueta y un pedido: Libertad a Milagro Sala.





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