Los ciegos en la historia



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BIBLIOGRAFÍA

Colección completa del Boletín Informativo «Mitteilungen Des Oestelrei-chischen Blindenverbandes».


Los números de la revista «In Riche Der Frau».
Boletín «Braille-Report».
«Proposición sobre un instituto para la educación de niños ciegos», de Franc Gaheis.
«Tratado de enseñanza para ciegos a fin de aliviarles su estado, darles ocupaciones útiles y aleccionarles para el desempeño de funciones civiles», «Tratado para la instrucción de los ciegos» e «Historia de la enseñanza de los ciegos», de Johann Wilhelm Klein.
«Das Leben In Dunkel», de Franz Klein.
«Die Mauer», de Rudolf Braun.
«Manual enciclopédico de tiflología», de Alejandro Mell.

Capítulo XXXI. HUNGRÍA

Hasta que Hungría no se independizó del yugo germano, hecho ocurrido el 4 de abril de 1945, los ciegos magiares vivieron en la miseria, en general, practicando principalmente la mendicidad, y estando la mayor parte de ellos asilados en hospicios y otras casas de misericordia, o mantenidos por sus familiares, cuando no obtenían la ayuda económica de alguna sociedad filantrópica. En resumen: este Estado marchaba, a grandes rasgos, al unísono con el resto de Europa en lo referente a la tiflología, pero al ser Hungría una nación pobre, los mendigos padecían la indigencia de forma más acusada que en otros países de esta parte del mundo.


Influenciada por Austria, en 1867 se dictó en Hungría una ley para erradicar la mendicidad del país, amenazando con fuertes castigos a quienes, estando útiles para trabajar, fueran pordioseros públicos, lo cual hizo que se pusiera en práctica «La corte de los milagros» entre los hampones y vagabundos húngaros, que siempre fueron muy numerosos en aquel territorio y de donde se extendieron por todo el mundo, asociándoles el vulgo con los gitanos. Muchos fueron enrolados en el ejército o en trabajos municipales y otras obras públicas, como trazado de aceras, construcción de viviendas protegidas, carreteras y puentes; mas no fueron muy satisfactorios los resultados, por lo cual en una ley promulgada en 1871 se establece que, además de las limosnas y donativos caritativos de personas y asociaciones filantrópicas, las autoridades municipales y la población deben sostener y ayudar a sus habitantes indigentes, dándoles trabajo remunerado —si no están impedidos laboralmente—, y evitando que ejerzan la mendicidad en público.
Como a los ciegos se les consideraba «incapacitados laborales», no se les menciona en estas dos leyes y se les permite que pidan limosna por plazas y calles, aunque algunos de ellos tengan recursos para vivir sin practicar necesariamente estas exhibiciones públicas humillantes. La legislación no se ocupa de los carentes de visión hasta el año 1926, en que una ley dispone que se creen talleres-hogar para los ciegos de guerra, que podrán ser utilizados por los faltos de vista civiles, cuando haya plazas sin cubrir por aquéllos, con el fin de que se les rehabilite y se les enseñe un oficio que les permita ganar el diario sustento sin ser una carga para sus familiares y, en definitiva siendo útiles a la sociedad. Dando cumplimiento a esta ley se creó en Budapest una escuela-hogar con el fin de rehabilitar a los invidentes de guerra, la cual tuvo poca efectividad.
Un discípulo de Johann Wilhelm Klein, el tiflopedagogo Rafael Beitl, con el dinero recaudado caritativamente en una colecta, fundó en el año 1824 en Poz-sony o Presburg (7) la primera escuela para niños ciegos que hubo en territorio perteneciente a Hungría, iniciando sus actividades educativas con catorce alumnos de ambos sexos. Al año siguiente se acordó en unas sesiones parlamentarias, trasladar el establecimiento docente a la ciudad de Pest (8) instalándolo en el edificio donde, actualmente, se halla la Academia de Música para Ciegos (9), y que fue el origen del Instituto Nacional de Ciegos, único existente en Hungría, que en el año 1902, merced al apoyo económico y político del archiduque José, se ubicó en el gran edificio de Budapest, donde continúa en funcionamiento, teniendo 250 alumnos deficientes visuales de ambos sexos, aunque no se practica la coeducación en las aulas, y que pueden permanecer en el centro desde los 6 a los 18 años de edad, estudiando nueve cursos de enseñanza elemental (uno más que los escolares videntes). Se concedía mucha importancia a la enseñanza de la anatomía, con el fin de que los invidentes pudieran luego ganarse la vida como masajistas, fisioterapeutas o masoterapeutas. Se aprendían los oficios que, tradicionalmente, son desempeñados por los faltos de vista, además de técnicas comerciales, bricolaje, idiomas y la práctica de algún instrumento de música; terminando su escolaridad al cumplir los 18 años, a no ser que, por razones justificadas se prorrogase su estancia en el establecimiento. Él profesorado y todo el personal al servicio de este Instituto es vidente (véase lámina n.° 10).
En el año 1907, merced a una colecta benéfica llevaba a cabo por un abogado de Budapest, se fundó, en un edificio contiguo al de la Escuela Nacional de Ciegos, un jardín de infancia para niños invidentes de 3 a 6 años de edad, pasando después al internado del instituto. Posteriormente, este jardín de infancia se amplió con los servicios de una guardería infantil y con cursos preescolares, incluso para niños ciegos con otras deficiencias físicas o mentales.
En el Instituto Nacional de Ciegos se enseñaba a leer y escribir el alfabeto usual de los videntes en relieve, empleando el sistema tipográfico de Johann Wilhelm Klein, cuya metodología se aplicaba en todas las áreas del saber, hasta que en el año 1870 se conoció el Braille y se generalizó este sistema entre los invidentes húngaros, apareciendo en 1903 la primera revista Braille, editada por este centro docente con el título de «Vakok Lapja» («Periódico de Ciegos»), que se publicó solamente durante un año, utilizando la imprenta que posee desde 1901, y en la que todo su personal es ciego o amblíope. En 1905 se puso en funcionamiento la primera estereotipia, y desde entonces el Instituto siempre ha contado con la maquinaria de imprenta Braille más perfecta para atender eficazmente cuantos servicios tiene planificados por el Gobierno (véase lámina n.° 11).
Hasta finales del siglo XIX, la sociedad húngara no se preocupó en absoluto de los ciegos y amblíopes adultos, quienes vivían totalmente marginados, pasando grandes privaciones, sin un trabajo digno, carentes de asistencia social y siendo parásitos de sus familiares. En 1882 principió a organizarse la «Unión Nacional para la Protección del Ciego», si bien esta asociación no comenzó a funcionar hasta el año 1901, teniendo su local social en Budapest y siendo sus miembros personas de la alta sociedad, principalmente distinguidas damas. Sus objetivos más importantes eran proporcionar a los invidentes subsidios, pensiones y otras ayudas económicas que les hicieran más soportables las muchas privaciones que sufrían.

Lámina n. º 10 Instituto para ciegos en Hungría.


Lámina n.° 11 Máquina para imprimir en Braille.

(7) Hoy Bratislava, en Checoslovaquia, pero que hasta 1876 pertenecía al imperio austro-húngaro.

(8) Las ciudades de Buda y Pest se fusionaron en una sola, llamada Budapest, en 1868. Buda es la parte montañosa y más hermosa de la capital, situada en la orilla derecha del Danubio, en tanto que Pest está en la parte izquierda del río.

(9) Rafael Beitl permaneció en Presburg, donde fundó un nuevo colegio de ciegos.


La Unión organizó sus filiales regionales, creando seis escuelas-hogar, una en cada ciudad importante o capital de región, que contaban con talleres protegidos para la producción de artículos de artesanía, practicándose los oficios, tradicionalmente desempeñados por los faltos de vista. Sin embargo, hay que reconocer que los humanitarios propósitos de la Unión nunca llegaron a realizarse satisfactoriamente, pues los jornales que percibían los artesanos ciegos eran muy inferiores a los normales y, además, su jornada laboral era más larga, llegando incluso a durar doce horas, al querer los patronos compensar la lentitud del operario invidente, prolongando aquélla, con el fin de obtener mayor rendimiento. Los fondos de la Unión se recaudaban con donativos, limosnas, testamentos y aportaciones hechas por personas filantrópicas; pero al no tener tales ayudas carácter periódico ni haber seguridad en su percepción, no permitían planificar ni programar una acción sistemática y eficaz en favor de los afiliados, situación que empeoraba al tener esta asociación una directiva incompetente en su gestión.
En 1914 se aprobó un nuevo Estatuto de la Unión Nacional de Ciegos, concediendo una total autonomía a las filiales regionales, y como consecuencia, estas organizaciones e instituciones se convirtieron en independientes, formándose varias entidades tiflológicas autónomas que no mejoraron en nada la panorámica laboral y social de los faltos de vista, porque continuaron siendo muy mal pagados los obreros de los talleres protegidos, principalmente las mujeres, sin que se les hiciera contrato de trabajo ni se les registrara en la Seguridad Social, alegando los empresarios que no eran competitivos los trabajos de cestería, cepillería, escobería, etc., que realizaban. No obstante, como los obreros carentes de visión no tenían opción a otras fuentes de ingresos, sufrían resignadamente este trato discriminatorio con el fin de no perder el empleo, soportando pacientemente, además, el que la manutención en los institutos-hogar fuera insuficiente y el que estuviera humillantemente coartada su libertad personal, ya que no podían exteriorizar sus opiniones políticas ni religiosas, teniendo prohibido el criticar la disciplina del establecimiento.
Con el fin de remediar la situación de los faltos de vista, enmendando en lo posible los yerros de la Unión Nacional de Ciegos, en el otoño de 1918 un centenar de ciegos de guerra y civiles constituyeron y fundaron la Federación Nacional de Ciegos e Hipovidentes (Vgyosz.), con sus oficinas centrales en Budapest y que ha llegado a tener 19 delegaciones en otros tantos condados, contando con 18.500 afiliados, de los que son ciegos 15.500 e hipovidentes 3.000; calculándose que en la capital del país hay 36.000 personas con deficiencia visual. La Vgyosz fue y es una organización democrática que en un principio estuvo enfrentada a la Unión Nacional de Ciegos, asociación que, por su carácter benéfico, era más apoyada por las autoridades gubernamentales.
Al terminar la Primera Guerra Mundial, el Gobierno presta su ayuda, aunque insuficientemente, a los ciegos de guerra, creando para ellos la asistencia social, que les proporcionaba una pequeña indemnización, cuya cuantía aumentaba cuando el mutilado tenía familia a la que mantener. Se les concedía cierta prioridad para obtener licencia, con la cual abrir un estanco, una taberna, una tienda de artículos de limpieza y otros establecimientos similares, así como kioscos para vender bebidas, prensa, abalorios y chucherías de poco valor. Algunas personas que perdieron la vista en esta contienda pudieron continuar ejerciendo la misma profesión que desempeñaban antes de sufrir el accidente, no siendo muchos los deficientes visuales profesionales, aunque entre éstos se contaban algunos artesanos (10), abogados, músicos (11) y maestros.
En 1919, durante la muy corta existencia de la República de Comités y Soviets Húngara, la Federación de Ciegos editó en forma litográfica el periódico «El Trabajador Ciego» y logró para sus afiliados algunas facilidades, como rebajas en las líneas de tranvías, exención en las entradas a los espectáculos públicos y, principalmente, gestionó la promulgación en 1928 de una ley que concedía una indemnización a los carentes de visión más necesitados, nombrándose en cada municipio una comisión para dictaminar los invidentes que debían ser beneficiados por esa disposición legal. Uno de los principales fundadores de la Federación Nacional de Ciegos, y a quien en verdad se debe esta ley, fue el doctor Millos Baño.
En 1937 la dirección de la Federación Nacional de Ciegos va a manos de personas distinguidas, pero ignorantes de la problemática de los ciegos, por lo que enfocan desacertadamente su política en favor de éstos, hecho que agrava la situación de los invidentes al hacerse Hungría un Estado fascista. Con el fin de mejorar este estado de cosas, en 1941 la federación acordó fusionarse con la Unión Nacional de Ciegos, dejando a ésta la jefatura de la entidad formada conjuntamente, y que desde entonces adopta un carácter preferentemente caritativo, realizando numerosas cuestaciones con el propósito de allegar fondos que posibiliten el cumplimiento de sus obligaciones y la ejecución de su programa de servicios, atendiendo a sus múltiples necesidades, que, en general, consisten en ayudas, pensiones, subsidios y subvenciones a sus miembros, prestando poca atención al trabajo profesional.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial desaparece la Unión Nacional de Ciegos, que tenía un marcado carácter fascista, y la única organización de invidentes que tiene el reconocimiento oficial es la Federación Nacional de Ciegos, abriéndose nuevas perspectivas sociales y educativas para sus miembros, pues una ley promulgada en 1949 establece que los talleres artesanales para deficientes visuales se transformen en empresas y sus 475 obreros pasen a depender del Gobierno, pues desde esa fecha la asistencia social y laboral a los faltos de vista en todos sus aspectos, constituía una función privativa del Estado, que pondrá en acción todos sus recursos para erradicar la mendicidad del país y cuidará de capacitar profesionalmente y rehabilitar a los invidentes y deficientes visuales con el fin de que cooperen en el bienestar y progreso del pueblo magiar y no constituyan una rémora de sus conciudadanos. La federación fue puesta bajo la dirección y administración de un comisariado gubernamental en 1949, con el fin de llevar a cabo dicha política, durando esta mediatización hasta el 1 de enero de 1953, fecha en la que consiguió nuevamente su autonomía, estando su dirección en manos de los propios deficientes visuales.
En 1957, siguiendo el ejemplo de la Unión Soviética, se implantó en Hungría para los obreros visualmente discapacitados la jornada laboral de sólo seis horas, sin que tal medida afectase desfavorablemente a sus salarios, los cuales se mantuvieron en una razonable cuantía, la cual aumenta cada año en el mismo porcentaje que los jornales de los operarios videntes (12). Asimismo se estableció que las vacaciones pagadas de un trabajador ciego o deficiente visual pueden totalizar un máximo de treinta días.
En 1959, con motivo del centésimo quincuagésimo aniversario del nacimiento de Luis Braille, la Federación Nacional de Ciegos Húngaros mandó hacer una medalla conmemorativa con el propósito de concedérsela a cuantas personas ciegas y videntes destaquen en la prevención de la ceguera o en cualquier otro aspecto de la tiflología húngara.
En 1960 acordó el Gobierno de la república que la Federación Nacional de Ciegos se llamara en adelante Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes, ordenando que se afiliaran a ella todos los individuos cuya agudeza visual no fuera superior a un veinteavo de la normal en la escala de Becket, haciéndose de esta forma el censo de los deficientes visuales húngaros, que totalizan actualmente diez mil y que están agrupados en diecinueve comités regionales o departamentales (el último de los cuales se formó en 1966), cuyo fin primordial es la búsqueda de la afiliación de los deficientes visuales existentes en la demarcación territorial para educarlos y darles una formación profesional, participando de cuantos beneficios disfrutan los miembros de la entidad.
La Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes está financiada por el Estado y se estructura basándose en los principios del centralismo democrático, dependiente de la Sección Político-Social del Ministerio de Asistencia Pública. Cada comité regional nombra un determinado número de representantes en función de su censo de discapacitados visuales, y de entre ellos elige un delegado por cada cinco, más otro por la fracción igual a tres o a cuatro para participar en la asamblea general, que es el órgano de dirección de la Liga y que se reúne cada cinco años en sesión ordinaria, pudiendo celebrar cuantas reuniones extraordinarias exijan las circunstancias. Entre los delegados de la asamblea general designan a los trece miembros que han de componer la junta directiva más tres sustitutos para reemplazar a alguno de estos trece, si fuera necesario. Cada cinco años cesan todos los representantes en su cargo y se procede a la elección de sus continuadores, pudiendo ser reelegidos todos y cada uno de ellos, si lo acuerda la mayoría de los electores.
(10) Jean Makarik perdió la vista a los tres años de edad y destacó como relojero, puesto que sin haber recibido instrucción alguna, aprendió a desmontar y reparar relojes bajo la dirección del relojero de su pueblo. Abrió una relojería por su cuenta en la ciudad de Szarbes a principios de este siglo y este negocio le permitió vivir desahogadamente el resto de su vida.

(11) Inre Ungár, famoso pianista ciego húngaro que dio conciertos por todo el país y también por otras naciones de Europa.



(12) En 1980 el sueldo de un corrector ciego en una imprenta Braille es de tres mil forints mensuales.
En 1964 la asistencia social a los ciegos se incrementó notablemente, al ser aumentada la cuantía de las pensiones, subsidios y otras ayudas económicas. Personas capacitadas profesionalmente visitan más o menos periódicamente los hogares de los afiliados ancianos o impedidos para prodigarles consuelo y socorro con que aliviar su situación y, si no es posible atender al individuo en su domicilio, puede ser internado, voluntariamente, en algún asilo, donde tendrá todas las atenciones que precise.
Todo miembro de la Liga tiene derecho a un viaje gratuito en tren, en ocasiones excepcionalmente importantes o urgentes, pudiendo viajar sin abonar su billete hasta dos veces dentro de un mismo año. Quien vive en una aldea o ciudad pequeña tiene la posibilidad de viajar por tren seis veces al año, gratuitamente, a la sede del comité departamental o al local social de la Liga, y su acompañante disfruta de una rebaja del 50 por 100 en el precio del billete en estos desplazamientos.
El afiliado que resida en una población importante puede utilizar los medios de transporte de viajeros durante todo el año a precios muy reducidos. También tienen notables beneficios los miembros de la Liga en el uso de otros medios de comunicación, radio, teléfono, correspondencia, etc.
La problemática laboral de los ciegos en Hungría se trata de resolver —y de hecho se ha resuelto en parte—, con una intensa capacitación profesional a nivel de los comités regionales o departamentales, que en la mayor parte de los casos se completa en la Escuela Profesional para Deficientes de Budapest, la cual comenzó a funcionar en 1959, cuando se impartió un curso politécnico dirigido a jóvenes invidentes, y desde entonces no ha dejado de proporcionar sus enseñanzas profesionales, concediendo todos los años el diploma de capacitación a numerosos faltos de vista, que hacen gala de sus conocimientos, trabajando en talleres instalados por todo el país.
También en el aspecto académico es muy eficaz la labor desarrollada por los comités regionales, la cual está contribuyendo notablemente a elevar el nivel cultural de los faltos de vista, quienes cada vez se inclinan más por el estudio de carreras secundarias y superiores, contando con todas las ayudas ya citadas por parte de la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes.
En la Hungría de hoy, todos los invidentes que no están impedidos para realizar una tarea profesional y quieran trabajar, tienen oportunidad de hacerlo y cuentan con los medios materiales para subvenir a las más perentorias necesidades cotidianas, pues su vida está asegurada por el Estado y la Liga. En 1971 se legisló que todo discapacitado visual, trabajase o no, tuviera un subsidio de invalidez mensual, cuya cantidad iría aumentando a tenor del nivel de vida disfrutado por el pueblo húngaro, siendo su cuantía en 1980 de mil forints al mes. Esta pensión se hizo extensiva también a los ciegos de guerra, no obstante tener éstos ya su propio subsidio de mutilado desde 1926, otorgado por el Gobierno. A la pensión de invalidez y al subsidio de mutilado añadió el Estado en 1975 la concesión a todo invidente de unas vacaciones extraordinario de seis días lectivos pagados.
Una de las profesiones por la que más vocación sienten los deficientes visuales es la de telefonista, trabajo que comenzaron a ejercer los invidentes húngaros en el año 1951, siendo legalizado este empleo hacia 1960, al publicar el Gobierno un decreto que obligaba a los negociados burocráticos y empresas de toda índole a reservar los puestos de telefonista para los ciegos, siendo actualmente unos 700 los que desempeñan este trabajo. La Liga es la que designa qué invidentes han de colocarse como telefonistas y, en el caso de que no pueda proporcionar un operario cualificado, la empresa tiene derecho a emplear a la persona vidente que juzgue idónea.
En Budapest se halla la más moderna fábrica de cepillos y escobas con obreros ciegos, fundada en 1949, que cuenta con unos trescientos operarios ciegos, cuya producción la absorben, casi en su totalidad, los distintos organismos del Estado. En la ciudad de Szombathely (parte occidental del país), hay una empresa parecida y también una fábrica de productos químicos, contando el municipio con una residencia mixta para los trabajadores ciegos en régimen de internado. Estos tres centros laborales se rigen por un severo reglamento y en ellos ingresan los operarios para comenzar su aprendizaje a los catorce años de edad, y hasta que este adolescente no cumple los dieciocho años, no goza plenamente de sus derechos como ciudadano y, por consiguiente, tampoco como obrero.
Gyula Farkashalmi, maestro cestero ciego, fue quien en 1951 gestionó de los poderes gubernamentales el que los deficientes visuales trabajadores en los oficios tradicionales, tuvieran una normativa laboral especial para que su salario no resultase inferior en comparación con el que percibían los operarios videntes del ramo. Esta gestión culminó en el año 1956 con la creación de la Cooperativa de Ciegos Productores de Cestas, que continúa en plena actividad, y cuyos obreros invidentes y deficientes visuales cobran unos jornales que les permiten vivir con desahogo.
Budapest cuenta con un amplio y moderno edificio para su escuela profesional, en la que, además de enseñarse los oficios tradicionales, encuadenación y otras profesiones de artesanía, hay un taller textil mecánico que da buen rendimiento, siendo sus hilaturas muy solicitadas por el público, los hoteles y los organismos oficiales; por lo cual varias ciudades húngaras han instalado complejos fabriles para ciegos, similares a éstos, teniendo Budapest y Gogradbergel residencias anejas al taller para alojar a sus trabajadores (véase lámina n.° 12).
En la capital se enseña, asimismo, a montar elementos eléctricos y a ajustar las piezas de diversos motores, principalmente, de electrodomésticos; pero son muy pocos los mecánicos ciegos que consiguen un puesto de trabajo como ajustadores o electricistas en el mundo laboral de los videntes, viéndose forzados a emplearse en los talleres protegidos creados para ellos.
En la ciudad de Szeged (parte meridional del país) funciona desde hace treinta años una empresa para minusválidos en la que trabajan cincuenta ciegos, siendo la única industria del país que utiliza como materia prima los desperdicios de las fábricas textiles para producir artículos de limpieza y envases. Casi todos sus obreros son discapacitados físicos, estando dirigida por personas invidentes, que han conseguido el apoyo estatal con el fin de obtener ciertos privilegios y la garantía de que toda su producción será aprovechada por organismos oficiales y empresas gubernamentales.
No hay ciudad importante húngara que no tenga algún taller donde trabajen ciegos artesanos, siendo uno de los más acreditados el Centro de Capacitación y Producción de Debreczen, ciudad situada en la parte oriental de Hungría. En este taller se enseña a los discapacitados visuales la fabricación de artículos de cartón y de plástico (véase lámina n.° 13), así como las técnicas de embalaje y empaquetado. En este centro de producción funciona la única Escuela Nacional de Amblíopes existente en el país, que cuenta con modernas instalaciones y tiene en régimen de internado unos 200 alumnos de ambos sexos, cuyas edades oscilan entre los 8 y los 18 años, cursándose en esta escuela la enseñanza elemental e impartiéndose los mismos conocimientos que en el Instituto Nacional de Budapest, dando prioridad a los trabajos manuales y utilizando textos especiales con letras de mayor tamaño, que se leen con aparatos auxiliares adecuados, como la telelupa, las gafas binaculares y cuantos instrumentos para uso de los amblíopes aparecen en el mercado, pues el Ministerio de Educación, que es el organismo estatal que sostiene las escuelas de ciegos y de amblíopes de Budapest y Debreczen, respectivamente, está realizando una labor protectora y progresista muy encomiable.

Lámina n. º 12 Taller de hilaturas en Hungría.


Muchos ciegos estudian el bachillerato y otras enseñanzas secundarias generales o musicales, asistiendo a centros docentes normales, siendo cada año más elevado su número, que en 1980 alcanzó la cifra de 30, habiendo logrado un gran prestigio en algunas escuelas superiores, con la admiración de sus condiscípulos videntes, hecho que favorece extraordinariamente la integración social de los ciegos húngaros y su futuro académico. La Liga Húngara de Ciegos y Ambliopes les proporciona gratuitamente una máquina dactilográfica normal para escribir los trabajos y realizar sus exámenes de forma que el profesorado no tenga dificultad alguna a la hora de corregirlos. Además, les facilita máquina dactilográfica braille para sus notas y apuntes, que suelen escribir, utilizando el grado segundo de la estenografía Braille, magnetófonos y otros aparatos auxiliares necesarios de los que continuará siendo propietaria la asociación, en tanto no se abone su importe por el usuario (lámina n.° 14). La Liga vende a los estudiantes el material fungible a precios muy reducidos y tiene con ellos ciertas consideraciones que favorecen su situación académica y económica, recibiendo un pequeño subsidio para cubrir sus gastos más perentorios y permitiéndoles vivir en la residencia para escolares y ciegos adultos, construida recientemente en Budapest.
Lámina n.º 13 Ciego trabajando en la prensa hidráulica de plásticos.
En el año 1960 se impartió por primera vez un curso de masaje para deficientes visuales en la capital húngara, y fue tan grande el éxito alcanzado, que, al año siguiente, se fundó la Escuela de Fisioterapia para carentes de visión. También en 1961 y en la ciudad de Budapest, se iniciaron las enseñanzas de los oficios de encuadernador y repujador de cueros, requiriéndose tres cursos para su completo aprendizaje. En el mismo edificio funciona desde 1949 una escuela profesional que, además de las enseñanzas que acabamos de mencionar, imparte las técnicas de cestería, cepillaría, escobería, alpargatería y sillería, cuyo perfecto adiestramiento exige dos años, ampliándose estas enseñanzas en 1966 con otros trabajos de artesanía. La política educativa laboral procura que no se centralice en Budapest todas las enseñanzas profesionales y técnicas para discapacitados visuales, sino que tales conocimientos y prácticas puedan adquirirse en diferentes escuelas especiales para deficientes visuales, repartidas por el territorio nacional, con el fin de facilitar la formación profesional del mayor número posible de afiliados a la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes; razón por la que, entre otros centros artesanales, en 1966 se inauguró uno de tapicería en Debreczen, principalmente, para alumnos amblíopes, prolongándose durante 3 años su adiestramiento profesional.

Lámina n. º 14 Niño ciego escribiendo en Braille con una máquina.


Actualmente en Hungría, los discapacitados visuales, además de los trabajos industriales y de artesanía señalados, desempeñan gran variedad de actividades profesionales. Hay comerciantes, vendedores ambulantes, afinadores de pianos, maestros de oficios, abogados, graduados en pedagogía especial para ciegos, dos investigadores, tres matemáticos (13), unos pocos profesores de enseñanza secundaria, 120 masajistas, 9 programadores de computadoras, profesores de piano, numerosos copistas, correctores y encuadernadores en las imprentas Braille, 5 traductores o intérpretes de idiomas, 700 telefonistas y un profesor de universidad.
Sin embargo, todavía se ven en Hungría ciegos en situación muy deplorable: unos son mendigos, otros, músicos ambulantes y no faltan cantores andariegos o narradores que recuerdan las hazañas del héroe húngaro János Hunyadi, llamado «Blanco» en toda Europa, que fue el líder de la resistencia húngara contra los turcos, de quienes era el terror.
Es consolador comprobar que antes del año 1945 sólo un 3 por 100 de los deficientes visuales de este país desempeñaron trabajo bien remunerado, porcentaje que se elevó un poco durante la Segunda Guerra Mundial, al precisarse mayor cantidad de mano de obra barata; y que hoy día, en cambio, se encuentre digna ocupación para cualquier deficiente visual que desee incorporarse al mundo laboral, estando bien retribuido.
Con el fin de proporcionar más oportunidades laborales a los miembros de la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes, esta entidad imparte en su centro profesional de Budapest cursos para programadores, reveladores en la cámara oscura, trabajos de cibernética y enseñanzas de cuantas actividades nuevas presentan perspectivas laborales interesantes para los deficientes visuales, quienes pueden asistir a las clases nocturnas o estudiar por correspondencia, si no disponen de otra oportunidad (véase lámina n.° 15). Se concede gran importancia al estudio de los idiomas, principalmente, al ruso, alemán, esperanto e inglés. Las niñas aprenden gran variedad de labores de punto, zurcido, bordado y todas las faenas domésticas.
A la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes pertenecen unas diez mil personas, de las cuales cuatro mil, aproximadamente, residen en la capital y el resto vive diseminado por todo el país, siendo cada día menor el número de los ciegos totales y mayor el de los amblíopes. La sede central de la organización está en la capital y en las ciudades más importantes de cada región hay comités regionales o departamentales que se ocupan directamente de los problemas que afectan a los miembros de la Liga residentes en su demarcación territorial.
En 1972 las autoridades municipales inauguraron en Budapest el jardín-parque para faltos de vista, donde éstos pueden pasear y disfrutar de un ambiente campestre sin ser molestados por los ruidos del tráfico urbano ni correr riesgo alguno, a corta distancia de los centros tiflológicos de la capital; magnífica idea de un equipo de personas interesado en proporcionar a los invidentes un sucedáneo de los fines de semana en plena naturaleza. Sin embargo, por alguna razón que se ignora, el jardín-parque no es muy frecuentado por los carentes de visión, a no ser que se trate de familias cuyos padres o hijos pequeños sean ciegos.
En 1973 se terminó en Budapest la construcción del edificio social de la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes, principalmente, la parte denominada Casa de la Cultura, en cuyas dependencias se instalaron la Biblioteca Braille Circulante, la Biblioteca Sonora, la Sala de Actos, la Imprenta Braille, el Salón de Ensayos para la orquesta, el Coro Horneros y los Cuadros Artísticos, así como los estudios de grabación magnetofónica. En la Biblioteca Braille Circulante, fundada en 1902 con veinticuatro libros manuscritos de poesías, hay más de mil doscientas obras con unos doce mil volúmenes.
(13) Pal Kosik es matemático y colaborador científico del Instituto de Investigación Matemática de la Academia Húngara de Ciencias.

Lámina n.° 15 Ciego utilizando optacón con pantalla y ordenador.


La imprenta Braille de la Liga Húngara de Ciegos y Ambliopes no sólo produce manuales de texto, sino que imprime libros de todo género para la biblioteca, aunque en poca cantidad, por lo cual ésta utiliza los servicios de un equipo de copistas ciegos a quienes dictan personas videntes, que perciben un salario de la Liga. Se imprimen también revistas Braille, siendo las principales: «El Mundo de los Ciegos», que es el órgano informativo de la Liga Húngara de Ciegos y Ambliopes y que aparece bisemanalmente en puntos y mensualmente en tinta, publicándose desde 1939; «Programa de la Radio y la Televisión», que aparece semanalmente; «Boletín Musical», periódico bimensual; «Boletín Literario», órgano del Círculo Académico de la Liga, que aparece cada dos meses y «Escuela Ajedrecística», que también es bimensual.
El registro en cassettes comenzó a funcionar en 1975 y el nivel técnico de las grabaciones se está mejorando continuamente. La biblioteca sonora cuenta con más de seiscientas obras, grabadas en más de once mil cintas magnetofónicas.

Los ciegos húngaros son muy aficionados a las agrupaciones vocales, razón que explica el que haya varios coros mixtos repartidos por el país, con sede en sus principales ciudades. Sin embargo, merece una mención especial el Orfeón Horneros, fundado en el año 1928 con cerca de un centenar de voces mixtas, integrado por aficionados invidentes que comenzaron a actuar en festivales y en otros actos recreativos. Pero, habiendo ganado un importante premio en el año 1933, compitiendo en un concurso con destacadas masas corales de videntes, fue tal el estímulo de sus componentes, que consiguieron profesionalizarse, obteniendo importantes ayudas económicas de sociedades filantrópicas, alcanzando una merecida fama y siendo premiado el orfeón con una medalla de oro en 1971. Tiene grabados siete discos y realizadas algunas giras por el extranjero. Actualmente atraviesa un período de crisis, porque cuenta con unos setenta componentes, muchos de los cuales tienen ya bastantes años de servicio y no responden como antaño a las exigencias musicales del coro. Sin embargo, se confía en que la juventud se incorpore a esta agrupación con el fin de que recupere su perdido prestigio, y sus actuaciones en radio, televisión y locales públicos vuelvan a ser tan brillantes como hasta hace pocos años, pues tal masa coral enaltecía y puede prestigiar a la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes. Hoy día el Orfeón Horneros se llama Kodaly en memoria del célebre músico húngaro.


Son numerosos los conjuntos de músicos ciegos que actúan como zíngaros en las calles y plazas o tocan en salas de espectáculos. Es muy grande la afición a la música en Hungría y las instituciones tiflológicas fomentan la formación de coros y conjuntos rítmicos entre los niños.
También cuenta esta asociación con una orquesta y un conjunto ligero de jazz para amenizar los actos recreativos que se organizan en la Casa de la Cultura y actuar en conciertos y bailes con el fin de obtener recursos; aunque cada día son menos los carentes de visión que tienen como profesión la de instrumentistas de música ligera, porque es difícil competir con los tocadiscos, los cassettes y los transistores.
En 1949 se desarrolló la primera competición juvenil de ciegos ajedrecistas, y en 1950 los ex alumnos del Instituto Nacional y los adultos de la Liga organizaron el primer equipo de invidentes ajedrecistas húngaros, que regularmente participa en torneos con videntes, obteniendo resultados muy alentadores, tomando parte, asimismo, con éxito en las olimpiadas de la Asociación Internacional de Ciegos Ajedrecistas.
Por un decreto dado en el año 1964, se concentraron todas las actividades deportivas practicadas en el país en la «Liga Húngara de Educación Física y Deportiva», entidad en la que quedó afiliada la «Liga Húngara de Deportistas Ciegos y Amblíopes», la cual organiza no sólo los campeonatos de ajedrez, sino también los concursos de atletismo, participando los atletas invidentes en las competiciones deportivas nacionales de minusválidos y también en las internacionales, manteniendo su palmares a gran altura (véase lámina n.° 16).
Desde 1962 la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes dispone de un hotelito en la playa del lago Balatón para disfrutar por turno riguroso y concurso de méritos sus afiliados de 15 días de descanso con todos los gastos pagados por la organización, la cual cuenta desde 1966 con una sección turística, que comenzó en 1968 el intercambio de veraneantes ciegos con la República Democrática Alemana, estableciendo turnos de 20 personas para dos semanas de vacaciones.

En 1962 la Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes se adhirió al Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos y desde 1964 estuvo representada en el Comité Regional Europeo del mismo, colaborando eficazmente en la campaña preventiva de la ceguera con numerosos asistentes sociales para instruir sobre las prácticas de profilaxis ocular y, asimismo, facilitar medicamentos a las personas responsables de la higiene y de la salud pública en los centros municipales y regionales; política sanitaria que continúa desarrollando al fundarse en 1984 la Unión Mundial de Ciegos y que apoya, publicando en negro un boletín explicativo de la sintomatología característica de determinadas enfermedades oculares y sus remedios más urgentes, estando subvencionada su publicación por el Estado.


Lámina n. º 16 Jugando al torball.
La campaña de la Liga en favor del uso del bastón blanco por sus miembros ha tenido mucho éxito, siendo apoyada con medidas legales por el Gobierno, prefiriendo sus usuarios los bastones plegables que ellos mismos fabrican en su escuela profesional de Budapest. Por el contrario, no son aficionados al uso de perros-guía, porque entienden que éstos proporcionan más inconvenientes que ventajas, debido al cuidado que requieren.
Casi todos los aparatos concebidos especialmente para uso de los invidentes, son importados por la Liga de los estados comunistas, los relojes de todo tipo proceden de la Unión Soviética; las máquinas dactilográficas Braille, de la República Democrática Alemana; el instrumental para el dibujo, los mapas y las figuras geométricas, de Polonia; y las herramientas para los distintos oficios, de Checoslovaquia, aunque cada día se restringen más estas importaciones, pues Hungría está fabricando este material especial para invidentes.

La Liga Húngara de Ciegos y Amblíopes se preocupa muchísimo por el bienestar económico y social de sus miembros ancianos, para quienes organiza excursiones, viajes turísticos y festivales, pero el logro social más importante alcanzado es la puesta a su disposición de dos confortables residencias para personas de la tercera edad e impedidas para el trabajo, con capacidad para 300 internos, donde disfrutan de modernas instalaciones y jardines que les permiten vivir sus últimos años tranquilamente, atendidos por un personal con la titulación idónea.



PROFESOR SIBOR VAS (1911-1984)

El doctor Sibor Vas, presidente honorario vitalicio de la Asociación Húngara de Ciegos y Deficientes Visuales, falleció el día 18 de mayo de 1984, después de padecer una larga y penosa enfermedad. Había nacido en 1911 en Szededin y a los trece años de edad perdió totalmente la vista; lo cual no fue óbice para que cursara y terminara con éxito los estudios superiores y se doctorase como abogado.


Hasta 1945 defendió ante los tribunales a los adversarios del régimen Horthy. En 1947 fue nombrado profesor de la Universidad de Budapest y se le eligió presidente de la Asociación Húngara de Ciegos, trabajando intensamente desde entonces a nivel nacional e internacional en favor del acceso de los no videntes a los estudios superiores. Fue director del Instituto de Leyes durante trece años y también fue el responsable del «Boletín Jurídico».
En su calidad de vicepresidente contribuyó al enriquecimiento de la labor de la Junta Ejecutiva del Consejo Regional Europeo, mediante sus geniales ideas, eficaces iniciativas y gran experiencia. Intervino en numerosos congresos y realizó una importante gestión, divulgando el uso del bastón blanco.

Recibió muchas distinciones nacionales e internacionales por su campaña en pro de los invidentes; y en 1981, con motivo de celebrarse el «Año Internacional de los Discapacitados», el Comité Regional Europeo del CMPSC le otorgó la medalla de oro «Luis Braille», que le fue entregada por un representante del Ministerio de Sanidad húngaro en el hospital donde Sibor Vas estaba internado.


Puede afirmarse que casi todas las leyes promulgadas por el Gobierno en favor de los ciegos en los últimos años se deben a las constantes y acertadas gestiones llevadas a cabo por Sibor Vas, razón por la cual todos los invidentes magiares le recuerdan con profunda gratitud.
Sibor Vas pertenecía a una acomodada familia y ello le facilitó su brillante carrera y magnífica ejecutoria. Escribió muchos libros sobre cuestiones jurídicas, algunos de los cuales han sido traducidos al alemán, al ruso e incluso al japonés. Su obra principal es «La significación de la lógica trascendente en el derecho científico», pudiendo citarse, además, «Los problemas existentes entre derecho y sociedad», «Algunos estudios sobre la creación de leyes en el socialismo», y «Cuestiones principales del revisionismo». Fue redactor de la principal revista en Braille que se edita mensualmente en Hungría: «Vakok Vilaga» (El Mundo de los Ciegos), que es la principal fuente de información que hemos utilizado para escribir este capítulo.


KALMAN DOBOS (1931-...)

Nació en Sfetmotz, población de la Hungría central, en 1931, y allí vivió hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial, perdiendo la vista en 1945 a consecuencia de una explosión. Después de este accidente inició sus estudios musicales con el propósito de hacerse pianista, pero a los pocos años, sin abandonar el estudio de este instrumento, se dedicó más intensamente a la composición, llegando a dominar el contrapunto y la fuga. En 1950 ingresó en el Conservatorio o Academia Musical de Budapest, siendo alumno de composición del profesor Janos Vitzy, finalizando sus estudios de piano con el famoso catedrático Erné Szegejy, completando su formación musical con una basta erudición en historia de la música, folklore nacional, teoría y otros estudios musicales complementarios. Participó en varios concursos nacionales e internacionales como pianista y compositor, obteniendo cierto éxito. Sus obras han sido interpretadas por las principales orquestas de Europa, Norte de África e incluso en Extremo Oriente, haciéndolas escuchar en sus programas casi todas las emisoras de radio europeas.


Ha compuesto Kalman Dobos (véase lámina n.° 17), esencialmente, música de cámara, pero también obras sinfónicas, canciones, corales, piezas para orquesta de viento, música para seriales radiofónicos y películas, sonatas para diversos instrumentos y arreglos orquestales; siendo editadas varias de estas obras por la Editorial Nacional de Música de su país.
Lámina n. º 17 Kalman Dobos.
En su época de estudiante estuvo influenciado Dobos por la escuela de Bela Bartok, pero más tarde se sintió sugestionado por Kodalik y Schoenberg. Desde 1959 empleó en su música la técnica dodecafónica, pero recientemente sigue la escuela Klarg-Farde, fundada en los efectos de color, esforzándose siempre por renovar sus medios de expresión, pues acepta con alegría los nuevos efectos sonoros y trata de adaptarlos a su personal estilo. Entre sus obras merecen destacarse: «Sonata para violoncelo y piano» (1956), una sinfonía (1957), Misa breve para coro mixto (1957), Adagio y fuga para cuarteto de cuerda (1959), Misa Aberta para coro femenino (1966), Fenómenos sonoros, para orquesta (1968). Además escribió música de cámara, motetes, madrigales y varias canciones con texto literario de famosos escritores compatriotas suyos.
Sus obras se caracterizan por la gravedad y el vanguardismo, siguiendo las técnicas de Antón Weber. Ha sido galardonado dos veces con el premio de «La joven democracia» y en su música se advierte su drama, presentando un mundo desconocido con un estilo desnudo y áspero. Dobos practica las nuevas técnicas musicales, presionando las teclas sin dar el tono, tocando simultáneamente cuatro cuerdas con la palma de la mano, golpeando el cuerpo del instrumento e introduciendo otros efectos sonoros hasta ahora desacostumbrados y del gusto actual. En 1968 hizo un giro estelar en su ejecutoria con sus composiciones «Símbolos y confesión» y «Fenómenos sonoros», en las cuales ya aparece la nueva técnica llamada «Espacio sonoro», «Campo sonoro» o «Cortina sonora», que supone un gran avance en la moderna concepción musical y un definitivo alejamiento de la música temática.
A partir de 1959 la carrera de Kalman Dobos se enfoca hacia la composición de música instrumental y en ese mismo año, con motivo de un festival de música en Holanda, conoce la música dodecafónica, y el discípulo de Antedorisky termina de recopilar sus canciones para orquesta, última de sus obras concebidas en la escuela de Bartok, para situarse en uno de los puestos de vanguardia como compositor de música dodecafónica y electrónica, siendo su primera producción en este estilo sus dos movimientos para trío de cuerda con piano, compuestos en 1960, cuyos antecedentes se hallan en Antón Weber y Boulet. En el curso de los ocho años que trabajó Dobos en este estilo musical, llegó, partiendo del empleo de los temas dodecafónicos, al uso práctico de la técnica serial; y en su obra titulada «Música de cámara para violín y piano» (1962), e igualmente en la composición «Destellos» para canto y trío con piano (1963), hace uso de esta misma técnica e interpreta sus principios con una libertad tan completa, que no es raro observarla también en las obras de los otros serialistas húngaros, ya que todos tienen el afán de encontrar nuevas sonoridades.
Su obra «Declaraciones», compuesta en 1966 para piano, cuarteto de cuerda e instrumentos de percusión, hace una alusión al hecho de que la interconexión de timbres y de efectos sonoros con la lógica secuencia de los mismos, se creen estimuladas y motivadas por disposiciones internas del compositor, representando una expresión propia, igual a las declaraciones del arte plástico producidas con las nuevas técnicas abstractas. Los campos de sonido impulsan a los compositores a una nueva forma de escribir las notas, y también Kalman Dobos abandona el empleo de las líneas de ritmo en su sentido métrico tradicional, a fin de poder utilizar estas líneas verticales para la indicación de ciertas unidades de tiempo idénticas. Esto constituye una representación característica de la aleatoria unilateral permitiendo una libertad rítmica, dentro de la llamada unidad de tiempo en función de una dinámica distinta de la clásica.
La radio húngara West Deucher Runfunk ha grabado en cinta magnetofónica y casetes todas las composiciones musicales de este ilustre ciego, quien desde 1957 es uno de los responsables de los programas musicales de la radio y televisión húngaras. Sus composiciones y las obras que interpreta de otros autores suelen tener temas serios y reflejan el conflicto entre lo terrestre y lo extraterrestre, la naturaleza y el hombre, el sentimiento y la razón; expresados en numerosos y largos pasajes en la tesitura baja de los instrumentos, como si Dobos quisiera manifestar su constante lucha con un destino adverso, que le priva de poder contemplar el mundo circundante para conocer sus insondables misterios y gozar de sus maravillas, a fin de poder comunicar sus impresiones a través de su música abstracta, que está en la frontera de la estocástica.
Dobos posee una gran técnica y conoce perfectamente el teclado del piano, gustando del efecto del eco en sus composiciones, que siempre constituyen más del 50 por 100 de las obras de su repertorio de concierto; interpreta casi siempre las mismas piezas en sus recitales por toda Europa, siendo composiciones propias o de autores húngaros, aunque no de gran virtuosismo, por lo que los críticos elogian su interpretación, destacando su delicada sensibilidad, pero nada dicen de su escuela pianística ni de su tecnicismo, que no-debe ser muy brillante, puesto que Kalman Dobos empezó a estudiar el piano un poco tardíamente.
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