Los ciegos en la historia



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El doctor Karl Strehl es en Alemania el verdadero pionero de la promoción educativa y profesional de los faltos de vista y se propuso la meta ideal de abrir para éstos interesantes caminos que les estaban vedados hasta entonces en el campo de la Enseñanza Media y Superior, así como en el ejercicio de profesiones de carácter primordialmente intelectual. A la luz de los resultados obtenidos en el espacio de 75 años, se puede afirmar con toda justicia que sus sueños se han visto coronados por un notabilísimo éxito. Hoy día en Alemania casi nadie pone en tela de juicio la capacidad de los carentes de visión para desempeñar puestos de trabajo que exijan una preparación académica superior; y muy particularmente, de una formación jurídica, porque los invidentes se han ganado un prestigio que la Unión de Ciegos Trabajadores Intelectuales Alemanes se ha propuesto mantener, aunque para ello se requieran grandes sacrificios por parte de sus miembros.


Lámina n. º 22 Deutsche Blindenstudienansthalt.
Lámina n. ° 23 Maquina Heildelberg STS Automatic Fed Press.

Lámina n. º 24 Imprenta alemana Thiel.


Es preciso advertir, sin embargo, que también los deficientes visuales germanos encuentran serias dificultades para acceder a determinadas carreras superiores, y que les están prohibidas algunas profesiones, como la de profesor de Enseñanza Media y Secundaria, aun cuando últimamente, y debido a las gestiones realizadas por los mutilados de guerra que ejercían el magisterio con anterioridad a su accidente, parecen vislumbrarse nuevas y halagüeñas perspectivas al respecto. La opinión más generalizada es la de que el ciego no puede ser maestro de niños videntes en los cursos elementales y que sólo con ciertas limitaciones podrá dar clases en los grados medio y superior; necesitando siempre la colaboración de un auxiliar con vista para imponer la disciplina en el aula y corregir los trabajos y las posturas de sus alumnos. En consecuencia, cada día son menos los discapacitados visuales que eligen como profesión el magisterio, porque además, tampoco son muchas las facilidades que se les dan para ser profesores en instituciones de invidentes.
Ernst Dorner merece destacarse como profesor de ciegos, profesión a la que dedicó toda su vida en el colegio de deficientes visuales de Nuremberg, ciudad donde había nacido en 1911, perteneciendo a una familia influyente. Escribió varias obras sobre pedagogía especial de ciegos, sobresaliendo entre ellas la que publicó en 1946 con el título de «Significación de la voz y de la manera de hablar para el conocimiento de las personas por los ciegos». Dorner exploró el tema muy seriamente con ayuda de discos, ya que las cintas magnetofónicas no eran aún conocidas por la mayor parte de los alemanes; pero los resultados de esta obra son, en líneas generales negativos, porque el autor estima que se valora demasiado la voz y la manera de hablar para el diagnóstico de la personalidad por el invidente. Probablemente su pesimismo se basa en que el registro mecánico de la palabra no abarca toda la variada gama de sutiles matices que ofrece la impostación de la voz humana, que son los más valiosos para tal fin.
En general, los no videntes en Alemania disfrutan actualmente una privilegiada situación, desempeñando trabajos burocráticos y profesiones intelectuales, pero es evidente que este modus vivendi ha exigido gran esfuerzo y muchos sacrificios, habiendo jugado en su consecución un papel de primordial importancia la acción conjunta de numerosas personas entusiastas y conscientes de que su ejecutoria influiría decisivamente en favor o en contra de todos los deficientes visuales. La sólida formación académica, técnica y humana que el Blindenstudie-nansthalt ha sabido proporcionar a los jóvenes, que en él han estudiado, y el historial brillante de esta organización han acreditado la competencia de los ejecutivos ciegos, que tienen las puertas abiertas en las empresas y negociados en leal oposición con los videntes.
En la Escuela Superior de Ciegos Blindenstudienansthalt de Marburgo creó en 1934 su director, Karl Strehl, el primer curso de estudios periodísticos para invidentes y amblíopes, nombrando como responsable de estas enseñanzas a Erich Kurt Kittel, convencido de que los faltos de vista podían tener una ocupación profesional en el periodismo, siempre que estuvieran bien capacitados y tuviesen oportunidad, trabajando en determinadas secciones en las que no fuera imprescindible la vista. Fue Alemania la primera nación que orientó a los carentes de visión hacia esta actividad laboral, que hoy día cultivan muchísimos deficientes visuales con reconocido éxito, poniendo su firma en reportajes, entrevistas, comentarios y artículos de fondo de los principales rotativos de su país. A la vista de los resultados obtenidos en Marburgo con estos cursillos de periodismo, el doctor Strehl publicó un folleto en alemán sobre su instituto, comentando estos cursos en los siguientes trabajos: «Ciegos en la profesión de prensa; ¿sí o no?», «Los cursos de prensa», «El camino hacia el periodismo», «Como lectora ciega en una editora de prensa», etc.
En octubre de 1940 se organizó un curso de tres semanas con el fin de explicar el periodismo a diecisiete ciegos de distintas nacionalidades, con objeto de que sirvieran de instructores en sus países respectivos para fomentar esta afición entre sus compañeros, imprimiendo Erich Kurt Kittel un manual de técnica periodística en el Instituto de Ciegos de Marburgo, folleto que ha obtenido un gran éxito, así como la iniciativa del doctor Karl Strehl, orientando a los invidentes hacia esta profesión.
Tan lucida e intensa ha sido la actividad desplegada por los minusválidos visuales en Marburgo y su región, que no exageramos al decir que en toda ella se halla muy integrados cultural y laboralmente, por lo cual su presencia no constituye un fenómeno extraño para el resto de sus ciudadanos. En la población viven además de los doscientos jóvenes de ambos sexos, que estudian en el Deutsche Blindenstudienansthalt, muchísimos ciegos que siguen en esta ciudad su carrera universitaria y los que ejercen dentro de la misma su actividad profesional.
Es muy probable que la excelente formación de los intelectuales ciegos alemanes se deba a que siempre han contado con magníficas bibliotecas Braille, siendo una de las mejores en todo el mundo la de Hamburgo, fundada en marzo del año 1905, gracias a la generosidad de algunos faltos de vista y de ciudadanos hamburgueses, quienes reunieron mil cuatrocientos marcos con los que pusieron en funcionamiento esta institución; en la actualidad la segunda en lengua alemana por su importancia (la primera es la de Leipzig), que envía libros en Braille a todos los puntos del globo, desde donde la solicitan obras sus lectores. Su catálogo inicial constaba de cinco mil cuatrocientos treinta y cinco volúmenes, adquiridos en todas las imprentas Braille que por entonces existían en Alemania, más los lotes de libros regalados por sus fundadores y simpatizantes, siendo su primer bibliotecario Richard Dreyer; quien organizó la biblioteca tan acertadamente, que podía ser manejada exclusivamente por personas sin vista.
Pronto comenzó Dreyer a comprar libros impresos y copiados en otros países con el propósito de facilitar a los deficientes visuales alemanes el estudio en Braille de los principales idiomas y creó un cuerpo de traductores y copistas que llegó a contar con ciento cincuenta miembros, muchos de ellos sin vista, con el fin de incrementar el número de obras disponibles en este sistema y poder atender las numerosas demandas, de forma que cualquier extranjero pudiese encontrar en esta biblioteca obras en Braille escritas en su propia lengua, ya que se fomenta mucho el estudio de los idiomas, destacando la importancia concedida al esperanto, y que haya tal variedad de materias que pueda satisfacer los gustos y necesidades de todo lector. Los libros son prestados gratuitamente, y la institución se financia con donativos y la subvención de una sociedad filantrópica (véase lámina n.° 25).
En 1927 adquirió la biblioteca su propia sede en la calle Adolfstr, n.° 26, que fue convenientemente restaurada después de la Segunda Guerra Mundial, época en la que se plantean difíciles problemas, pues desaparecen los copistas y traductores voluntarios y no se sabe, ciertamente, a qué organismo y poder público corresponde asumir el control y el mantenimiento de esta institución cultural tiflológica. Todas estas dificultades las superó el doctor Rudolf Nicolusti, quien se hizo cargo de la dirección de la biblioteca en 1954, al retirarse por enfermedad la viuda de Dreyer, que había continuado la obra de su fallecido esposo. El nuevo director consiguió que se hiciera cargo de la Institución Braille la Administración Local de la ciudad de Hamburgo, y que en 1967 fuera ampliada, anexionándola el inmueble inmediato, que fue comprado y adaptado convenientemente, ubicando en sus dependencias algunas de las secciones de la misma y todas las instalaciones concernientes al libro hablado, que ha alcanzado gran auge en toda Alemania.
Sin embargo, el servicio que convierte a esta biblioteca Braille en la primera de Europa es el grabado y préstamo de obras musicales a cuantos invidentes germanos lo solicitan, habiendo llegado en 1981 a la cifra de ochenta y dos mil las solicitudes atendidas. El ilustre ciego doctor Wolfang Litke, distinguido investigador musical, profesor de un colegio superior de música en la ciudad de Weimar, es el asesor de esta sección de la biblioteca hamburguesa, donde figuran en Braille sus obras «Historia de la Música Weimar» y «Germán Abendroth».
Lámina n.° 25 Archivo en puntos.
En 1930 había en Alemania, además de las bibliotecas de los colegios, 12 bibliotecas Braille circulantes con un total de 13.000 obras, que comportaban cuarenta y cinco mil volúmenes, aproximadamente. Por otra parte, se publicaban 29 periódicos para los ciegos o que trataban de ellos, a saber: dos en tinta, cinco en Braille y en tinta y veintidós sólo en Braille.
Otra institución .tiflófila que, sin duda alguna, también ha contribuido eficazmente a la formación cultural y profesional de los ciegos alemanes, propiciando su integración en la sociedad y su incorporación al mundo laboral, es el Centro de Tiflología fundado en 1908 en Francfort del Main por el doctor Von Gerhardt, y cuya misión es investigar la capacitación de los invidentes para ejercer ciertas profesiones y determinados trabajos, comprobar prácticamente la eficacia de las metodologías ideadas para los faltos de vista, buscar soluciones a cuantos problemas plantea la ceguera y, principalmente, canalizar y comentar la labor profiláctica en todo el país, con el fin de prevenir y curar las enfermedades oculares, divulgando la terapéutica y las medidas higiénicas más convenientes para evitar la pérdida de visión.
En el mes de octubre de 1919 comenzó a dar el doctor Gerhardt, regularmente, conferencias en la Universidad de Francfort sobre temas tiflológicos y en abril de 1920 es agregado a este organismo el Centro de Tiflología, recibiendo la ayuda económica del Estado. El doctor von Gerhardt, estando casi ciego, publicó sus experiencias en un libro titulado «Rasgos de la tiflología», obra que causó gran impacto en las personas responsables de las instituciones de ciegos, quienes han reconocido públicamente la eficiente labor que realiza el centro creado por este filántropo, que supo dotarle de una buena biblioteca con libros en Braille y en negro para documentarse ampliamente acerca de la temática de los deficientes visuales, de una interesante colección de aparatos para la enseñanza a estos tarados, así como de una exposición de cuantos productos elaboran los carentes de visión; constituyendo dicho establecimiento el Departamento de Tiflología de la Universidad de Francfort, donde los estudiantes encuentran cuanta información amplia y orientación tiflológica precisan para desarrollar sus tareas y realizar brillantemente los exámenes. Aquí hallan los ejecutivos de instituciones de ciegos la documentación y material indispensable para el buen funcionamiento de sus establecimientos, siendo aconsejados por personas muy competentes en pedagogía y tiflología.
En las dos repúblicas alemanas son muchísimos los invidentes intelectuales que desempeñan su cometido en puestos de trabajo ajenos a las instituciones de invidentes, siendo la actividad más recurrida la jurisprudencia en sus diversas facetas: abogacía, judicatura, asesoría jurídica, cargos de dirección en la Administración Pública, etc.
Especial mención merece el eminente ciego de nacimiento Hans Schulz, un doctor que a sus cuarenta años de edad fue nombrado, en febrero de 1963, juez del Tribunal Supremo de Alemania Federal, puesto en el que viene desempeñando una gran actividad, simplificando la burocracia jurídica y agilizando la tramitación de expedientes y confección de dossiers, hasta el punto de que, desde su toma de posesión, se ha duplicado el número de los casos judiciales resueltos anualmente.
También es una profesión muy común entre los faltos de vista la de pastor protestante, teniendo en Braille gratuitamente cuanto material necesitan, proporcionado por sociedades filantrópicas de su misma secta religiosa, que igualmente, ponen a su disposición grabaciones en cintas magnetofónicas y cassettes con textos bíblicos y toda clase de documentación con el fin de favorecer la misión evangélica de los carentes de visión, que tienen mucho predicamento en Alemania como conductores de almas.
M. Rosenstiel, uno de los más ilustres ciegos de guerra, estudió teología en Marburgo y fue pastor protestante en un pueblecito próximo a Cassel, aunque su labor apostólica se extendía por toda la comarca, pues solía desplazarse a lugares muy distantes para llevar sus consejos y proporcionar consuelo a los afligidos. Conocía profundamente las Sagradas Escrituras y tenía gran facilidad de palabra y una brillante dicción con suave timbre de voz, que cautivaba a sus feligreses, quienes le profesaban gran afecto y respeto por sus muchas virtudes.
Las dos guerras mundiales que padeció Alemania en este siglo actuaron como elemento catalizador de conciencias en favor del prójimo, y el elevado número de mutilados ciegos que precisaron rehabilitación para volver a ejercer su antigua profesión, determinó que fueran numerosos los trabajos que, habiendo estado vedados a los faltos de vista, se encomendaran en la década de 1940 a invidentes que con su pericia y entrega aseguraron un halagüeño porvenir a sus compañeros de infortunio. El alemán es disciplinado, trabajador y muy escrupuloso en el desempeño de su misión, cualidades que han propiciado el prestigio del que actualmente disfrutan los deficientes visuales, quienes quizás, sean socialmente los más integrados del mundo.
La Unión de Ciegos Trabajadores Intelectuales Alemanes viene desarrollando desde su fundación, en octubre de 1916, una laudable campaña en la organización de asociaciones tiflófilas y la mejora de las instituciones para invidentes, ejerciendo una constante y enérgica presión sobre el Gobierno con el fin de conseguir disposiciones legales que contemplen la solución de los problemas que implica la ceguera en el aspecto económico, al tenerse que valer de la colaboración de personas videntes los deficientes visuales y precisar el empleo de instrumentos adaptados o auxiliares, caros y difíciles de adquirir. La asociación gestiona la investigación de todas las peculiaridades que ofrece la temática tiflológica, con el propósito de suprimir cuantas barreras impiden el acceso del estudiante o trabajador ciego a determinadas carreras o a ciertas profesiones burocráticas. Ella se encarga de que funcionen satisfactoriamente los servicios específicos para deficientes visuales, tales como la transcripción y grabación de textos, artículos, revistas y demás material instructivo. Facilita el intercambio de experiencias e ideas, fomentando la investigación para el perfeccionamiento y la fabricación de cuanto instrumental les puede ser útil y, principalmente, gestionando la derogación de las leyes que se oponen al acceso de los carentes de visión al estudio en los centros oficiales de cualquier rama del saber y la obtención del título correspondiente. La política social imperante en el país ha hecho que la consecución de determinados objetivos, relacionados con la igualdad de oportunidades, haya resultado más fácil de lograr que en otras naciones.
Uno de los muchos éxitos alcanzados por la Unión de Ciegos Trabajadores Intelectuales Alemanes fue una disposición del quinto Parlamento Federal, celebrado el 28 de agosto de 1969, por la cual el ciego a partir del 1 de enero de 1970 tiene posibilidad de renunciar a la asistencia de los testigos siempre que suscriba un documento de renuncia, bajo pena de nulidad. En el caso de que el no vidente no sepa, o no pueda firmar, es obligatoria la asistencia de los testigos. Los sordo ciegos no pueden hacer esta renuncia y además, en el acto del contrato tiene que estar presente una persona que sepa comunicarse con ellos, la cual debe suscribir el documento. Hasta el 31 de diciembre de 1969 se consideraban nulas las actas notariales suscritas por ciegos sin la presencia de testigos; pero desde entonces las firmas puestas por los faltos de vista en documentos judiciales, o al pie de escrituras privadas, se consideran siempre válidas con tal de que sean de puño y letra del mismo invidente y no realizadas por medio de sellos o valiéndose de cualquier otro dispositivo. En Alemania occidental son muchos los privados de vista que ejercen la profesión de juez o que son funcionarios del Estado, teniendo plena validez las sentencias, disposiciones y decisiones suscritas por ellos.
Otro de los triunfos logrados por esta asociación es la revista sonora en cassettes y en cintas abiertas «Brücke» (El puente), la primera revista auditiva que se fundó en Europa y que está dedicada a los deficientes visuales, cuyo número 100 apareció en el mes de mayo de 1978. Se graba esta revista en el Departamento de Cuestiones Sociales del Servicio Postal de la República Federal Alemana, en la ciudad de Stuttgart, para sus empleados ciegos, que totalizan unos 500 y que prestan servicios en centrales telefónicas.
«Brüke» aparece mensualmente y la grabación dura dos horas, informando a sus oyentes acerca de las novedades introducidas en el servicio postal alemán y también en el internacional, proporcionando documentación de carácter social, económico, laboral y recreativo; todo ello amenizado con música. Una revista sonora similar publican los ferrocarriles federales alemanes para sus empleados ciegos, cuyo número asciende a unos dos mil, editándose igualmente en Stuttgart.
Recientemente se empezó a generalizar en toda Alemania la tendencia a que los deficientes visuales estudien en régimen integrado, es decir, en las mismas escuelas que los videntes; reservándose los colegios especiales de ciegos para los amblíopes y faltos de vista que, además del defecto de visión, tengan otras taras o handicaps. Estos centros especiales reciben en Alemania la denominación de «Gleich Unter Gleichen» («Iguales entre iguales»), y gracias a Dios no son muchos y están bien atendidos por el Estado y por sociedades filantrópicas, como una de la ciudad de Munich, que proporciona gratuitamente taxis a los minusválidos graves para sus desplazamientos y dispone de un servicio de autobús para transportar a los discapacitados físicos con sillas de ruedas. Munich es una ciudad que, a lo largo de la historia, siempre ha mostrado interés por toda la problemática de la ceguera.
Los colegios para ciegos funcionan en régimen de internado y casi todos sus profesores son videntes, no existiendo coeducación, pues las niñas se instruyen en establecimientos independientes. En Alemania funcionan los suficientes colegios para privados de vista, donde se imparten enseñanzas primaria o elemental y secundaria o media; centros que están convenientemente repartidos por todo su territorio y que acogen a cuantos invidentes figuran en el censo de población. Existen, además, equipos de profesores itinerantes para completar la formación de los ciegos que asisten a escuelas de videntes. También cuenta con varios centros de rehabilitación para adultos, pero tales establecimientos no están instalados en los lugares más idóneos y dejan mucho que desear en lo concerniente a su metodología y eficacia.
Del 2 al 8 de agosto de 1987 se celebró en Würzburg (población situada junto al río Main, a cien kilómetros al Este de Francfort) la Asamblea Mundial del Consejo Internacional para la Educación de los Deficientes Visuales (CIEDV), siendo la Deustcher Blindeverband (Asociación Alemana de Ciegos) la que patrocinó esta asamblea, que se reunió en el centro «Blindeninstitutsstiftung» para niños ciegos y plurideficientes de Würzburg. Una de las conclusiones adoptadas en este congreso fue el fomentar al máximo la educación de los ciegos en régimen integrado y reservar los centros residenciales para niños invidentes con otros defectos físicos o psíquicos.
En la citada asamblea colaboró eficazmente la Christoffel Blindenmission de Alemania Federal, que es una organización privada fundada en 1908 por el pastor protestante Christoffel y cuyo objetivo es la educación de los ciegos del país, pero que también proporciona a los faltos de vista de otras naciones —principalmente las de Asia— material pedagógico y cuantas ayudas precisan para el buen funcionamiento de sus centros docentes. La sede de esta asociación está en Deutscher Blindenstudienansthalt Am Schlag, 8, D. 3.550, Marburgo, siendo su director Hans Heinrith Schenk.
El 1 de febrero de 1989, a los 59 años de edad, falleció el pastor protestante Siegfried Wiesinger, quien había nacido el 26 de enero de 1930 en China, en el seno de una familia de misioneros alemanes y conoció, por tanto, desde muy temprana edad la abnegada dedicación de unas personas a aliviar el sufrimiento de sus semejantes. En 1950 ingresó en el seminario teológico de la misión Liebenzeller y en cinco años más tarde se ordenó como ministro del Señor. Estuvo varios años trabajando en comunidades eclesiásticas de Alemania como misionero de su Iglesia, y en 1962 se encargó de la dirección de la Christoffel Blinden-mission (la CBM), y en colaboración con su esposa, fue configurando esta organización y llegó a constituir una red mundial de clínicas oftálmicas, escuelas para ciegos, granjas-escuela y otras instituciones de formación social para los invidentes en particular y los disminuidos físicos en general. Durante más de 25 años se encargó de liderar en todo el mundo a legiones de misioneros que trabajaron y trabajan en favor de las personas ciegas, enfermas y discapacitadas de cualquier tipo.
Alemania cuenta con establecimientos para el veraneo de los carentes de visión, solteros y casados, como el que la República Federal posee en la costa del Báltico, la institución Timmendorfer Strand, que es un pintoresco lugar de recreo. Está en proyecto el proporcionar estos mismos albergues de esparcimiento a los escolares de ambos sexos; impartiéndoseles en ellos enseñanzas complementarias para mejorar su formación social y cívica. En Berlín se fundó hace pocos años una asociación privada que sufraga los gastos de permanencia de los deficientes visuales durante el verano en las playas libres del mar Báltico; y otra organización filantrópica proporciona plazas en los sanatorios a los invidentes, habiendo habilitado con este propósito el antiguo hospital de ciegos de Kaiberg, en Leipzig, que tiene plazas libres en la época del estío.
Desde el siglo XIX se vienen preocupando las sociedades tiflófilas alemanas de proporcionar a los ciegos lugares de reposo para descansar o curarse y convalecer, o donde veranear, invernar y disfrutar sus vacaciones. La Federación de Ciegos del Reich, sociedad fundada en 1912, estableció cinco casas de reposo para invidentes (las Blindenerjolungshcime) y la «Unión de Ciegos de Guerra», sociedad creada en 1916, sostenía tres casas de reposo en 1930.

Después de la derrota de la Segunda Guerra Mundial fueron prohibidas en Alemania oriental todas las asociaciones y, por consiguiente, también las de ciegos. Sin embargo, en la zona ocupada por el ejército ruso se permitieron colectivos de ciegos locales para aconsejar a las autoridades sobre los problemas concernientes a la ayuda de los deficientes visuales. Sobre esta base volvió a reaparecer una organización de invidentes para toda la República Democrática Alemana. Debe agradecerse su reaparición a algunos comunistas que habían quedado privados de la vista en las cárceles hitlerianas, como fueron, por ejemplo, Max Schnfler, autor de un interesante libro titulado «Un ciego en la vida del pueblo», Ernst Puchmüller, quien escribió sus interesantes experiencias en la cárcel hitleriana en su libro «Visto con los dos ojos» y Hermann Schmidt.

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