Los ciegos en la historia



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Al frente de este grupo estaba el ciego de guerra Helmut Pielasch (16), quien desde la fundación de la organización hasta su muerte en el año 1986 ejerció como presidente. Ya en el primer congreso de la asociación se fijaron las principales directrices de su acción, que fueron: una estrecha colaboración con otras organizaciones sociales, principios de democracia social, capacitación profesional y competencia laboral, integración social colectiva e individualmente, promoción de actividades culturales, información al público sobre los problemas de los invidentes, solidaridad con los no videntes de otros países y desaparición de muchas diferencias existentes entre las ayudas a ciegos de guerra y civiles.
La organización capacita a sus miembros para las profesiones más asequibles a los ciegos, como artesanos en fibras vegetales y plásticos (véase lámina n.° 26), estereotipistas, oficinistas, masajistas, puericultores, músicos, telefonistas, etc., sin discriminación de sexos, pero promocionando a la mujer sin vista, principalmente, en tareas domésticas, confección y costura, cartonaje, floricultura, cosmética y perfumería.
En 1912 se funda en Berlín la «Asociación Nacional de Mujeres Ciegas Alemanas», colectivo que ha conseguido, mediante laboriosas gestiones, que la mujer invidente alemana esté plenamente incorporada a la industria, trabajando en las mismas condiciones que sus compañeras con vista y gozando de los mismos derechos; pero para ello, previamente, se le imparte un cursillo de tres meses que la capacite para el puesto laboral que se le va a dar en el taller o fábrica (véase lámina n.° 27).
Se fomentan muchísimo las actividades de la juventud, creando clubs deportivos, conjuntos musicales, orfeones, cuadros escénicos, grupos de danza, círculos literarios, etc., celebrando concursos cada 3 ó 4 años. También favorece a los no videntes de cualquier edad con viajes, visitas a parques, monumentos y centros culturales, audición de conciertos y piezas teatrales, salidas al campo y otras excursiones, etc.
Desde 1967 la asociación ha extendido su acción profiláctica a los amblíopes, sordo ciegos, mancos y a otros minusválidos. Esta asociación no posee imprentas y bibliotecas Braille, ya que la importante imprenta y magnífica biblioteca de Leipzig son propiedad de la industria poligráfica estatal, que financia totalmente estas instituciones. En 1967 la organización se hizo miembro del desaparecido Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos y actualmente está integrada en la Unión Mundial de Ciegos.
(16) Véase su biografía al final del capítulo.

El doctor Franz Sonntag fue durante muchos años presidente de la Federación Alemana de Ciegos de Guerra, fundada en Berlín en el año 1916, consiguiendo que el Estado legislase la concesión de pensiones, subsidios y ayudas económicas que permitieran a los mutilados de guerra vivir desahogadamente y tener preferencia para optar a puestos en la Administración Pública y en otras profesiones. Es digno de resaltar que los alemanes tienen un profundo respeto por los ex combatientes disminuidos físicos, a quienes prestan toda clase de ayudas para mitigar su desgracia.


Las autoridades alemanas responsables de la promoción social de los privados de vista se preocuparon mucho siempre por dotar a estos de material apropiado, barato y de fácil manejo para su instrucción, diversión y desplazamiento. Actualmente en la República Democrática de Alemania funcionan tres imprentas Braille y en la República Federal de Alemania hay dos con producción y venta de material y medios auxiliares para deficientes visuales. En ambas repúblicas son varias las bibliotecas que prestan libros en Braille gratuitamente a miles de lectores ciegos, disponiendo de una sección del Libro Hablado. El número de cassettes y cintas magnetofónicas es extraordinario y su contenido cubre todas las necesidades culturales y de información de los invidentes, funcionando, además, en este país una sucursal de la sociedad norteamericana Telesensory Systems Inc., entidad productora de material tiflopedagógico.
Lámina n. º 26 Puericultura ciega

Lámina n. º 27 Mujeres ciegas embotellando leche.


El señor Picht, director del Instituto de Ciegos de Steglitz a finales del siglo XIX, inventó en el año 1895 una máquina de escribir el alfabeto usual de los videntes, la cual resultaba más rápida que la dactilográfica Blickensderfer, que era la más empleada hasta entonces en Alemania. El nuevo invento permitía a los ciegos comunicarse por escrito fácilmente con los que ven, relegando al desuso los caracteres Hebold, que hasta entonces utilizaban los carentes de visión en semejantes casos y que se manejaban incómoda y lentamente.
La primitiva máquina de escribir Picht pesada dos kilos y era de sólida construcción, teniendo el carro, el rodillo y otros accesorios similares a los de muchos aparatos dactilografieos; pero en la parte anterior derecha poseía una tablilla con las letras del alfabeto Braille bien destacadas, colocadas en dos filas, y sobre esta tablilla se deslizaba una regla que tenía un agujero en el que se introducía el dedo índice de la mano derecha, desplazando con ésta la regla hasta leer la letra que se deseaba escribir en vista; instante en el que con la mano izquierda se daba a una lanzadera, quedando marcada dicha letra en el papel del carro.
Actualmente los faltos de vista utilizan las máquinas dactilográficas normales para comunicarse por escrito con los videntes, consiguiendo ser excelentes mecanógrafos, tanto por el número de sus pulsaciones como por la corrección y presentación de sus escritos. El señor Picht inventó otros aparatos para uso de los deficientes visuales, teniendo gran aceptación su máquina Braille y su instrumental para el dibujo en relieve.
El señor Roesner, también director del Instituto para Ciegos de Steglitz, se interesó mucho después de la Primera Guerra Mundial por la reproducción de mapas, siluetas de animales, gráficos, planos, figuras geométricas y demás dibujos en relieve para la enseñanza de los faltos de vista, construyendo aparatos de fácil manejo con el fin de que pudieran hacer en el papel sus diseños, orlas, grabados y otros trabajos similares. En la República Democrática Alemana, son muy abundantes las colecciones de estos modelos de reproducciones para facilitar el conocimiento del mundo exterior al educando ciego.
En los establecimientos docentes de carentes de visión de la República Federal Alemana hay excelente material adaptado para aplicar la pedagogía especial correspondiente; destacando el colegio de Ilzach, cerca de Molhausen, donde, entre otras cosas, se venden atlas que constan de cuarenta mapas con estampados de gran relieve y muy bien hechos. Karl Strehl, como ya dijimos, montó en Marburgo un gabinete de investigación con el fin de poner al alcance de los invidentes todo el material que era susceptible de ser empleado en la enseñanza media y superior, y que pudiera ser utilizado por ellos en sus estudios y experiencias científicas, siendo esta institución un gran centro de exportación de material adaptado para uso de los no videntes.
En 1950 se fabricó en Alemania Federal la máquina Dagotypo, que por medio de una presión sobre las teclas, escribe letras en sistema Braille, llegando a alcanzarse una velocidad de 250 pulsaciones por minuto, de la cual es un modelo más reciente el Velotypo, con la que un ciego puede conseguir 300 pulsaciones por minuto. Continúan las investigaciones para inventar aparatos que faciliten el aprendizaje y el trabajo de los faltos de vista, y la electrónica hace concebir halagüeñas perspectivas para el futuro en lo concerniente al material que mejore las condiciones de vida de los ciegos.

Organizado por la «Asociación Internacional para la Educación de los sordo ciegos» (IAEDB) se celebró el séptimo Seminario Internacional en Hannover, del 28 de julio al 2 de agosto de 1970, siendo su anfitrión el Deutsches Taubb-blindentelk (Centro Alemán para sordo ciegos) de aquella ciudad, bajo la competente dirección de Karlheinn Baaske. Entonces se hizo la mejor exposición de material tiflopedagógico que se había montado en el mundo.


En 1980 veinticinco fabricantes y distribuidores de instrumentos técnicos auxiliares para deficientes visuales participaron en la exposición internacional de Hannover (República Federal Alemana), organizada por el Comité Regional Europeo (CRE) del CMPSC. Con tal motivo se celebró una conferencia a la cual asistieron doscientos cincuenta representantes de veintisiete países, cuya temática principal fue la de instrumentos técnicos auxiliares para ciegos, la impresión en el sistema Braille y la planificación del ambiente físico. En el vasto salón de Niedersachsen de Hannover se encontraban aparatos de lectura, instrumentos para la orientación, calculadoras con salidas adaptadas, terminales y equipos para la reproducción acústica y táctil de las informaciones. El prototipo de aparato de lectura de la firma AMG Telefunken, dotado de una salida Braille, resultó particularmente interesante, ya que muestra signos Braille y no es como el optacón, que reproduce la imagen de las letras.
Los terminales de Schoenherr, Papenmeyer y EUREKA A, parecen tener también un gran futuro, pues permiten recuperar la información registrada en una unidad de almacenamiento de datos y reproducirla, tanto en cinta perforada como en una línea Braille de cuarenta signos, proporcionando las más diversas informaciones, como por ejemplo, horarios de trenes o detalles sobre reserva de billetes. También se les puede conectar a pantallas amplificadoras, lo cual hace posible que los deficientes visuales conserven sus empleos o que encuentren otros en nuevos campos laborales.
El éxito de la conferencia y de la exposición adjunta de Hannover en julio de 1980 se debió a las organizaciones de ciegos de la República Federal Alemana «Deutscher Blindenverband», «Bund Der Kriegsblinden Deutschlands» y «Verein Der Blinden Deistesarbeiter Deutschlands»; tres organizaciones que garantizan el bienestar de los invidentes de la Alemania occidental y que en la exposición tiflopedagógica celebrada en Hannover en julio de 1981 presentaron dos aparatos útiles para la orientación y movilidad de los ciegos: el sicopilot (invento alemán) y el Mowat Sensor o «señalizador táctil» (creación austríaca), que detectan obstáculos a larga distancia y son portátiles, pues pesan cuatro o cinco kilogramos. Sin embargo, resultan caros, poco seguros y no previenen de los desniveles ni de los obstáculos de poca altura.
En las dos repúblicas alemanas se han fundado escuelas para sordo ciegos, siendo digno de especial mención el centro de Kirchrode, instalado en Hannover, que comenzó su labor en 1965, como departamento de la Escuela de Deficientes Visuales de la Baja Sajonia siendo su director el señor K. E. Baaske, quien también ejerce como profesor en el establecimiento. El verdadero fundador de la escuela fue el doctor Herbert Garde, que elaboró un ambicioso plan de amplio alcance sobre el trabajo con niños y adultos sordo ciegos, que determinó en 1967 la instalación de un nuevo centro para estos discapacitados, denominado Deutsches Taubblindenverk (Centro Alemán para sordo ciegos), el cual habría de funcionar financiado y controlado por las tres asociaciones tiflófilas y de asistencia social que citamos con anterioridad.
Posteriormente, se construyó un magnífico colegio situado en un espacioso solar de los alrededores de Hannover, que lleva el nombre de Kirchrode, cuya inauguración oficial se celebró el 20 de septiembre de 1972, y que consta de cinco pabellones, teniendo actualmente trescientos quince alumnos sordo ciegos. Su presidente, el señor Wilhelm Marhauer, informa acerca de este centro docente en la «Revista de los ciegos europeos» (volumen 1. °, 1973).
En el Instituto Nacional para sordo ciegos de Hannover se ha instalado un telégrafo Braille para uso de sus alumnos, en el que, una vez marcado el número y tan pronto como se ha hecho contacto, la persona que telefonea escribe a máquina el texto que desea transcribir en el teclado de un Brailógrafo, y su interlocutor recibe el mensaje escrito en Braille en una cinta magnética. Las vibraciones del auricular suplen al timbre del teléfono, mas son muchos los inconvenientes que ofrece tal aparato, por lo cual no se ha generalizado su uso y está todavía en periodo de experimentación. Muchas de estas investigaciones y experiencias con sordo ciegos se realizan, primeramente, en la Escuela para Sordomudos de Nowawes, fundada por el rey prusiano Guillermo I, Kaiser I, en 1870, la cual ya era famosa a principios de este siglo.
En la República Democrática Alemana cuentan los sordo ciegos con más medios para ambientarse y comunicarse con el exterior, manteniendo estrechas relaciones con sus semejantes; pues se ha avanzado mucho más en este campo y dispone de mejor y más abundante instrumental. Se está investigando mucho sobre la fabricación de aparatos útiles para llamar la atención de los sordos, con el fin de sustituir los timbres, claxons, sirenas, teléfonos usuales y demás señales acústicas; pero todavía no se han resuelto satisfactoriamente ciertos problemas técnicos que presentan estos proyectos tan interesantes. En este país se emplea para la comunicación con los sordo ciegos el alfabeto táctil inventado por Riemann en el año 1891 y que se usó en la Oberlinhaus de Postdam, consistente en presiones fuertes con las manos en diferentes partes del cuerpo del interlocutor para transmitirle pensamientos y sentimientos. Este alfabeto está especialmente concebido para ser empleado por niños sordo ciegos o hipoacústicos, así como para discapacitados visuales en edad escolar, cuyo lenguaje todavía no se ha educado.
Arturo Schopenhauer (1788-1860) opinaba que era posible educar a los sordo ciegos, pero que el profesor de éstos requería poseer unas dotes tan excepcionales, que era tarea muy ardua encontrarlo. Burlonamente afirmaba que «la naturaleza, habiendo provisto al hombre de orejas, no ha pretendido hacer de él un ser pensante, pues de ser ésta su intención, le habría capacitado, además, para cerrarlas herméticamente, mediante un doblaje semejante al de los murciélagos». La sabiduría popular no considera inteligente a la persona que posee grandes orejas y no juzga a los sordos con un espíritu demasiado selecto, pues carecen del sentido musical y del ritmo.
Una sordo ciega ilustre alemana es Anni Golach, nacida en el año 1904 y que perdió la vista siendo muy niña, pero que tuvo la fortuna de recuperarla en parte, merced a los solícitos cuidados de los doctores, quienes, sin embargo, no obtuvieron los mismos resultados con su oído, cuyo sentido comenzó a perder Anni en su adolescencia, hasta quedarse completamente sorda. Cuando su madre enfermó de cáncer, ella se sentó a su lado y procuró distraerla de su dolencia cautivando la atención de la paciente con la narración de historias, muchas veces inventadas por ella misma. De este modo se despertó en la señorita Golach su vocación de escritora.

A los dieciséis años de edad escribió Anni Golach su primer libro, titulado «Viaje a Merano», cuya edición Braille apareció en 1965, despertando gran simpatía. Poco tiempo después, en 1966, se imprimió su colección de poesía «Y sin embargo...», libro lleno de optimismo. Anni no es, ciertamente, una gran escritora, pero su obra es una inagotable fuente de aliento y esperanza no sólo para ella misma, sino también para sus lectores. Dueña de una buena fortuna, que le permitía vivir de las rentas y de las ayudas que le prestaban las sociedades benéficas, pudo dedicarse a escribir como sedante para aliviar su soledad y recrearse; mas, como hemos dicho, sus obras no tienen mérito literario alguno.


Durante una semana se estudió muy ardua, sistemática y metódicamente la problemática de los ciegos plurideficientes y, por lo tanto, de los sordo ciegos, en la Asamblea Internacional celebrada en el mes de septiembre de 1981 en Bad Berleburg (República Federal Alemana), patrocinada por las tres más importantes sociedades de ciegos existentes en dicho Estado, adoptándose trascendentales acuerdos, que ya se están empezando a plasmar en la realidad y que auguran un mejor porvenir para estos discapacitados.
En general, al terminar la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los establecimientos dedicados a la enseñanza y protección de ciegos, quedaron en unas condiciones muy precarias, tanto en la República Federal como en la Democrática, realizándose grandes esfuerzos para restaurar los edificios, reparar las instalaciones y reponer el material, pero actualmente muchas escuelas de invidentes carecen de mobiliario, equipo docente idóneo, instrumental preciso y medios adecuados para impartir una enseñanza especial sistemática y eficiente. En muchos casos no han podido ser reconstruidos los inmuebles y habilitados los antiguos locales por falta de fondos, y en otros, los alumnos han sido trasladados a nuevos centros, donde se dispone de todos los adelantos conseguidos en la enseñanza de ciegos. El resultado ha sido que son menos numerosos los establecimientos interesados en la problemática de éstos, pero, en cambio, están mejor dotados, cuentan con equipos docentes bien capacitados y tienen matriculados a más escolares.
En Alemania Federal se encargaban de colocar a los estudiantes que acababan su estancia en los centros docentes y a los adultos rehabilitados las organizaciones de ciegos: «Deutscher Blindenverband», «Bund Der Kriegsblinden Deutschlands», y «Verein Der Blinden Deistesarbeiter Deutschlands», las cuales han conseguido que este país sea uno de los pocos en el mundo donde ha desaparecido la mendicidad pública y los invidentes se encuentran integrados laboralmente, bien en empresas públicas o privadas, bien en talleres protegidos o en actividades independientes, que les permiten ser útiles a la sociedad y no resultar una carga para sus familias o para el Estado.
En la República Democrática Alemana sólo existía una organización de privados de la vista, la Asociación de Ciegos y Deficientes Visuales, que contaba, aproximadamente, con diecisiete mil afiliados y cuyo presidente era elegido cada cuatro años a través de votaciones municipales, regionales y nacionales. Laboralmente los invidentes se integran en cooperativas para la fabricación de diversos artículos y que son independientes de dicha Asociación, pero que colaboran con ella.
Tanto en la República Federal como en la Democrática, los trabajos que realizan los deficientes visuales pueden clasificarse en cuatro grupos:
a) Profesiones académicas, entre las que destacan los juristas, teólogos, profesores y fisioterapeutas.
b) Tareas burocráticas, como oficinistas, clasificadores, archiveros, bibliotecarios, tipógrafos, copistas, traductores, etc.
c) Actividades industriales en talleres, fábricas, laboratorios, cámaras oscuras, computadoras, etc.
d) Artesanía en los talleres protegidos, practicando los oficios tradicionales para ciegos y otros de sencilla manipulación o que no requieren gran precisión ni una especialización.
Los talleres protegidos suelen estar acoplados a residencias, donde los operarios viven en régimen de internado, siendo muy reducido su número y casi todos los internos son personas de avanzada edad que, además de la ceguera, tienen otras deficiencias, por lo que requieren cuidados y servicios especiales que, habitualmente, no se disfrutan en el hogar. Todos los obreros faltos de vista alemanes perciben además de su jornal o sueldo, un subsidio estatal para compensar los múltiples gastos y las necesidades que conlleva la carencia de visión; pero los trabajadores clasificados en el cuarto grupo tienen una mayor compensación económica, porque se considera que precisan de mayor ayuda que los otros empleados deficientes visuales, debido a sus condiciones físicas y con el fin de que financien parte de los gastos de su estancia en la residencia.
Como operario ciego destacado citaremos a M. Moünnich, quien vivió hasta mediados del siglo XX en Magdeburgo, trabajando como electricista, oficio en el que no tuvo verdadero aprendizaje, sino que, dotado de una maravillosa intuición y de admirable habilidad, llegó a dominar la técnica de esta profesión, dedicándose a la instalación de circuitos eléctricos, colocando telégrafos, teléfonos y redes para el suministro de fluido. Conocía a la perfección todos los secretos de la electricidad en su aspecto práctico y era capaz de reparar toda clase de aparatos eléctricos.
Modernamente muchos no videntes actúan como programadores de computadora, en trabajos de cibernética, siendo operarios de télex, como controladores y verificadores de grabaciones en casas discográficas, de locutores de radio (17), ejerciendo el periodismo, como traductores e intérpretes y, en definitiva, desempeñando todas las profesiones que ofrece actualmente el mundo laboral, habiendo sabido aprovechar ventajosamente el ciego alemán el abanico de posibilidades que presentan la electrónica y demás manifestaciones de la técnica más avanzada, manejando máquinas automáticas, y siendo funcionarios del Estado, dirigentes de un negociado, recepcionistas, etc. (véase lámina n.° 28).
(17) En el Congreso Internacional de Ciegos de Colonia, celebrado el año 1926, uno de los temas que se debatió con mayor interés fue «La radio y los ciegos», cuyo ponente fue el invidente alemán J. Rreitz.
Lámina n. º 28 Locutor ciego de radio.
En el duodécimo Congreso Internacional de Ciegos, celebrado en Colonia del 29 de julio al 5 de agosto de 1933, se nombró una comisión, integrada por los señores Thilander (Suecia), Arnesen (Noruega), J. Kreitz (Alemania) y José Ezquerra (España), encargada de estudiar las posibilidades del invidente para trabajar en la industria en general, y en fábricas especiales creadas para ello. El informe presentado por esta comisión señala que se pueden citar más de quinientos trabajos que puede realizar un falto de vista con toda eficacia, aunque con más lentitud que el vidente y, por consiguiente, con menos rendimiento. Años antes, el doctor alemán Sils había señalado ciento treinta y cuatro oficios que podía ejercer un ciego con garantía de éxito, pero que no resistía su tarea la competencia con el vidente, por razones obvias, a no ser que se dieran ciertos condicionantes en su favor.
En un artículo titulado «Posibilidades de trabajo en Alemania para los ciegos en empresas del Estado y privadas», publicado en la revista española en negro «Los Ciegos» (18), que dirigía el invidente Antonio Lasheras, y en su número correspondiente al mes de marzo de 1941, los señores alemanes Dir Niepel, R. Harring y P. Meurer enumeran más de cien trabajos que pueden realizar satisfactoriamente los privados de vista y los amblíopes sin otros defectos.
Son muchos los que tienen por profesión la música, tanto ligera o de baile como clásica o religiosa; si bien para vivir de esta última se precisa tener unas aptitudes y una preparación excepcionales, pues hay mucha competencia, destacando varios concertistas y organistas carentes de visión (véase lámina n.° 29).
(18) Revista que también se publicaba en Braille, cuando había suficientes fondos para su financiación.

Lámina n.° 29 Músico tocando el acordeón y la guitarra.


En general, los invidentes tienen la música como un empleo secundario porque no gustan de la vida azarosa y el constante desplazamiento de ciudad en ciudad que exige dar conciertos, como solistas o actuando en conjuntos instrumentales; ni es suficiente el sueldo que se percibe como organista de iglesia, a no ser que se consiga la titularidad en la iglesia de San Lorenzo de Nuremberg o de la Catedral de Colonia. Hoy se exige mucha calidad y selecto repertorio a los músicos, porque hay mucha rivalidad entre los artistas y la música grabada quita muchos puestos de trabajo a los ciegos. No obstante, son numerosos entre éstos quienes ejercen como profesores de este arte en colegios de ciegos o de videntes, y existía en ambas repúblicas alemanas una asociación de concertistas y solistas instrumentales carentes de visión, que proporcionaban giras artísticas por el país y por el extranjero a los músicos destacados, financiando sus desplazamientos y la estancia en los hoteles, con el fin de que su arte fuera conocido por todos los públicos y sirviese de deleite y propaganda en favor de los deficientes visuales.
Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial eran muchísimos los músicos ciegos ambulantes, quienes vivían miserablemente, tocando el violin, el piano, el clarinete, y otros instrumentos, principalmente el acordeón; habiéndose hecho muy popular el dibujo en carboncillo titulado «El acordeonista ciego», hecho en 1929 por el pintor alemán Otto Nagel (1894-1977). El músico ciego está sentado sobre un cajón y tiene sobre las rodillas desplegado con mucho cuidado un paño a cuadros. Ligeramente apoyado en la pared, juega con la música que interpreta en su instrumento y uno se imagina que marca el ritmo con el pie. Se conoce que es invidente por sus gafas negras y el enorme brazalete amarillo que lleva para hacerse notar y protegerse del tráfico rodado. El trazo dibujado desde el bigote hasta las orejas nos recuerda el hambre que atenaza al ciego y los dos arcos pintados sobre la frente dan la impresión de una atención sostenida, pues el invidente presta oídos a los ruidos de la calle, esperando que quienes se aproximan depositen alguna moneda en su mano.
El movimiento tiflológico germano fue de los primeros en aparecer en Europa; y ya en el año 1876 se fundó en Berlín la primera Asociación Germana de Ciegos, a la que pronto siguieron otras similares en varias ciudades del país. En 1912 se organizó la Liga Real de Ciegos Alemanes como una federación de asociaciones regionales y locales de los faltos de vista. En 1916 se creó la Liga Germana de Ciegos de Guerra, que, en modo alguno, quiso integrarse en la anterior.
En 1945 fueron prohibidas en Alemania todas las organizaciones, incluso las de ciegos, pero se permitió la existencia de comités regionales y locales —bajo el control y la protección de las autoridades de ocupación—, para la asistencia a los faltos de vista. El comité más activo en la zona soviética fue el de Leipzig. Allí vivía el famoso líder del movimiento tiflológico Max Schoefíler, valiente antifascista que había sido encarcelado varias veces por los nazis. Merced al esfuerzo de este dinámico invidente se logró en 1946 poner nuevamente en funcionamiento la biblioteca Braille para ciegos allí existente y que había sido fundada en el año 1894.
El Comité de Ciegos consiguió de las autoridades soviéticas el permiso para la publicación de una revista mensual desde el 1 de enero de 1948, aunque por causas técnicas los primeros números aparecieron solamente en negro y hasta el mes de mayo de 1948 no se editó en Braille, siendo su título «Die Gegenwarp» («La Presencia»). Su redactor, Schoefíler, publicó más tarde la interesante obra «El ciego en la vida del pueblo».
En 1957 se fundó la «Liga Universal de Ciegos», llamada actualmente «Liga de Ciegos y Amblíopes de la República Federal Alemana», agrupando a los invidentes civiles y mutilados de guerra, siendo nombrado presidente de la misma el funcionario del Ministerio de Asistencia, Helmuth Pielasch (19). La Liga recuperó cuatro establecimientos de recreo que ya le pertenecían a la precedente Asociación de Ciegos antes de la Segunda Guerra Mundial, y una tienda en Dresde donde se vendían aparatos para uso de los no videntes.
El Estado cedió a la asociación la biblioteca y la imprenta Braille, que fueron reconstruidas, ampliándolas y modernizándolas tanto, que hoy son unas de las mejores instituciones de este tipo en Europa. En 1959 consiguió la organización que los ciegos de la República Democrática Alemana percibieran, además de la pensión por invalidez, una ayuda especial en compensación a la pérdida de la visión.
La Liga de Ciegos se convirtió en la primera organización de asistencia mutua, financiada totalmente por el Gobierno y completamente independiente de sociedades privadas filantrópicas. De este modo puede dedicar todos sus recursos al servicio de los invidentes y amblíopes, prestando a partir de 1965 especial atención a la rehabilitación de los ciegos adultos.
En la República Democrática Alemana había aproximadamente siete mil ciegos de ambos sexos en edad laboral, de los cuales cinco mil estaban colocados en las siguientes profesiones: obreros artesanos, mil quinientos; operarios en fábricas, novecientos; labradores u hortelanos, ciento cincuenta; funcionarios directivos, novecientos; comerciantes industriales, novecientos cincuenta; programadores, cincuenta; estenotipistas, trescientos cincuenta; telefonistas, seis cientos; masajistas, quinientos cincuenta; fisioterapeutas, cien; y afinadores y músicos, ciento veinte.
La Liga estaba integrada por unas trece cooperativas con absoluta autonomía, que agrupaban a diecisiete mil afiliados, que eran casi la totalidad de los ciegos de la República Democrática Alemana. En el campo laboral el paro no se conocía porque siempre tenían un puesto de trabajo cuando terminaban sus estudios o formación profesional. Contaba la Liga con ochenta editoras Braille, que publicaban unos siete mil títulos, imprimían veinte revistas de periodicidad diversa y variado contenido, facilitando cintas magnetofónicas y cassettes grabados con todo tipo de obras e información. Los doscientos cincuenta intelectuales ciegos de esta República ejercían sus actividades en la enseñanza, principalmente en las universidades.
En la República Federal Alemana realizaba una maravillosa labor tiflológica la Unión Central de Ciegos Alemanes, que era una cooperativa de trabajo y que consiguió del Gobierno la promulgación de la ley del 20 de enero de 1967 y las Disposiciones de fecha 16 de diciembre de 1971 estableciendo pensiones para los ciegos por accidente de guerra, de trabajo o por otra causa. Tenía su sede en Steglitz y realizó una eficaz asistencia a los no videntes en sus actividades laborales, suministrándoles herramientas, maquinaria, materias primas, subvenciones para establecerse y cuantas ayudas razonables precisaba el artesano invidente, a quien encargaba numerosos pedidos y le buscaba clientela, siendo al mismo tiempo muy exigente en la perfección y prontitud de las tareas encomendadas, con el propósito de que se mantuviera el prestigio y la competencia de la artesanía realizada por estos minusválidos.
Esta cooperativa financiaba todos los servicios y patrocinaba en los grandes asilos una sección de adultos ciegos, donde éstos eran acogidos y se les daba trabajo, preferentemente, en sus oficios tradicionales, siendo muy laudables las investigaciones que se están realizando para encontrar sustitutivos o sucedáneos a las materias primas, que abaraten y garanticen la aceptación del artículo por el público; pues, por ejemplo, para la cestería no se disponía en la República Federal de mimbre adecuado y abundante, porque los mimbrales que abastecían esta industria antaño se encontraban en la República Democrática. Algo parecido ocurría en este último país con respecto a los cepillos, principalmente a la cepillería musical, que es uno de los monopolios que las dos repúblicas alemanas concedían a los ciegos y cuya fabricación daba empleo a muchísimos de ellos. En esta industria se utilizan ahora materias primas de inferior calidad a las empleadas en la República Democrática antes de la Segunda Guerra Mundial, porque se proveía de la cuenca del Rhin. Cada república alemana trató de producir las materias primas para su industria, con el fin de no tener que importarlas y poder dar trabajo a numerosos deficientes visuales (véase lámina n.° 30).
(19) Véase su biografía al final del capítulo.
En Alemania funcionó durante muchos años el «Heim», institución donde vivían en comunidad los ciegos, teniendo trabajo artesano y un salario asegurado, pero sujetos a un rígido reglamento; política similar a la que actualmente se impone en algunos centros especiales, como el de Duren y en el asilo de Koeningsberg, establecimientos en los que mediante una pequeña retribución los invidentes ocupan el tiempo en realizar trabajos manuales y cumplimentar los pedidos de artículos manufacturados.
Lámina n. º 30 Ciego tejiendo fibras vegetales.
La institución «Heim», quizás, fuera fundada por Jules Stern-Hein, quien desde 1906 a 1910 publicó una revista pedagógica en Braille, cuyo contenido eran divulgaciones científicas, técnicas, artesanas e industriales; política asistencial y legislación laboral. Desde entonces son muchísimas las asociaciones de ciegos y de videntes, anónimas o estatales, que se han fundado en Alemania para la protección y promoción social de los deficientes visuales en el mundo laboral, facilitándoles medios de subsistencia. De esta forma se ha logrado un cierto nivel en la integración profesional, hasta el punto de que un ciego no encuentra grandes dificultades para conseguir un empleo en una empresa privada o en un departamento del Estado, aunque precise de una persona auxiliar para ejecutar su cometido.
Las dos organizaciones tiflófilas más importantes de la República Federal Alemana eran la «Deutscher Blindenward», que agrupaba a los ciegos civiles, y la «Bund Der Kriesblinden Deutschlands», que asociaba a los de guerra. La primera de ellas funcionaba más o menos como un sindicato o partido político, del que su célula más pequeña era la asociación comarcal, cuya directiva se nombraba por elección democrática, principio que se continuaba en toda elección en los diferentes niveles, hasta llegar a los supremos jefes de la organización. Esto no significaba que hubiera muchos cambios de dirigentes, porque en general, solían ser reelegidas las directivas y eran varias las personas que llevaban ya muchos años al frente de las mismas. Los gastos de administración no eran demasiado elevados, puesto que la entidad tenía muchos colaboradores voluntarios, y el equipo dirigente de la organización estaba integrado, casi exclusivamente por ciegos. Sólo había algunos videntes con funciones subordinadas en las tareas burocráticas.
Entre las muchas instituciones de formación profesional que mantiene en funcionamiento esta asociación recordemos la Escuela de Fisioterapia de Colonia, la Escuela de Telefonía de Bonn y, principalmente, el Centro de Asistencia Profesional de Heidelberg, donde se instruye a los programadores, se les capacita para el revelado en la cámara oscura y manejo de computadoras, tarjetas perforadas y cuantas novedades técnicas aparecen en el mercado y que son susceptibles de ser aprovechadas en beneficio de los privados de vista. Al mismo tiempo, la organización gestiona la derogación de las barreras legales que discriminan a los invidentes y ha conseguido que éstos viajen con un acompañante gratuitamente en los transportes públicos, interurbanos y de cercanías, así como en los trenes y coches de Correos, abonando tan sólo el precio de un billete.
En el año 1925 la Administración de Correos decretó la exención de pago de cuota a las estaciones de emisoras de su jurisdicción para los deficientes visuales y toda clase de instituciones de inválidos. La correspondencia en Braille y todo paquete con material tiflológico no paga franquicia postal, si lleva la etiqueta cecogramme que es la contraseña adoptada internacionalmente en Correos para los envíos relacionados con deficientes visuales.
La «Asociación de Ciegos de Guerra», en colaboración con la «Unión de los Trabajadores Intelectuales Ciegos Alemanes» (la «Verein der Blinden Geistdsar-beiter Deutschlands») desarrolla en Badberleburg cursos educativos para la rehabilitación social general, que duran cuatro semanas y comprenden escritura y lectura Braille con pauta y máquina, mecanografía, manejo y dominio de los utensilios comunes y de los aparatos más modernos para utilidad de los ciegos, empleando el optacón, el versabraille, las gafas binaculares, la telelupa, las calculadoras y los ordenadores. Clases de orientación y movilidad con el bastón largo y utilizando perros-guía, interpretación de planos y mapas en relieve, juegos, deporte, música, radioafición, etc.
La rehabilitación de las mujeres sin vista tiene programas de costura, labores de punto, planchado, cocina, decoración, economía doméstica, puericultura, higiene, cosmética y estética, modas, gimnasia, natación, baile, folklore, embellecimiento personal, etc.
Para los sordo ciegos se imparten cursillos de tres semanas de duración en los cuales se les enseña lenguaje con los dedos, mímica y conocimiento de los modernos aparatos concebidos y fabricados para ellos con el fin de mejorar sus relaciones y comunicación con los demás, procurando que perciban más sensaciones del mundo que les rodea. La fundación alemana para sordo ciegos (la «Deutsches Taubblindenserk») organizó la conferencia conmemorativa del centenario del nacimiento de Helen Keller, asamblea que presidió el competente doctor Karl-Heinn Baaske, y que se celebró en Hannover (Baja Sajonia) del 21 al 25 de julio de 1980 en el «Deutsches Taubblindenwelk» («Centro Alemán para sordo ciegos»), cuyo director es el doctor Ferdinand Zemel. El tema de la conferencia fue «Independencia responsable para las personas sordociegas», que fue estudiado profundamente por representantes de diecisiete países.
El 22 de agosto de 1981 se celebraron en Fulda (RFA) los Segundos Juegos Europeos para Ciegos, con importante participación de los alemanes, que desde hace años vienen matriculándose en gimnasios y polideportivos para practicar el atletismo y toda clase de deportes en compañía de videntes, conscientes de sus posibilidades y limitaciones, bajo la dirección de monitores pagados por asociaciones filantrópicas o por la cooperativa a la cual pertenece el educando ciego.
En septiembre de 1981 la República Federal Alemana inauguró en Munich el primer parque de juegos destinado a niños invidentes, con columpios, carrusell, barcas, barras de gimnasia, cucaña, redes para escalar y toda clase de artilugios para hacer muy agradable la estancia en él a los infantes faltos de vista, que está concebido de tal manera que se han empleado materiales tan apropiados, que los niños no se hacen dañfo al caer o tropezar con algún obstáculo. La financiación de este lugar, de esparcimiento para los chiquillos invidentes, es muy original, porque cien mil marcos proceden de donativos aportados por personas amantes de los niños y el resto (otros cien mil marcos), de las multas impuestas a los automovilistas.
En la República Democrática Alemana también había dos organizaciones similares a las reseñadas anteriormente para la República Federal, pues existía gran rivalidad por superarse entre ambos Estados; y cuantas instituciones se fundaban en la Alemania occidental eran imitadas, perfecionándolas, en la RDA, y viceversa. Quizás, las organizaciones de la República Democrática tuvieran una estructura más simple y eficaz que las del país hermano, mas en ambos Estados contaban los ciegos con unos centros docentes, recreativos, de salud y de descanso, recuperación, rehabilitación, y veraneo con toda clase de modernas instalaciones, como gimnasio, piscina, sauna y demás servicios, que causaban la admiración de los educadores extranjeros y de las asociaciones tiflófilas internacionales.
Las organizaciones de ciegos de guerra actuaban de una manera muy similar a la que consignamos al tratar esta cuestión en Francia, aunque en Alemania estaban mejor ubicados e instalados los centros de rehabilitación de mutilados, con equipos docentes especializados y el material más moderno existente en el mercado, pues contaban con el decidido apoyo del Gobierno y eran muchas las sociedades filantrópicas que sufragaban los cuantiosos gastos que conllevaban estos establecimientos. El alemán siente un profundo respeto por sus mutilados de guerra y sabe sacrificarse, prestando su valiosa colaboración en favor de quienes tan gloriosamente sirvieron a su patria.
La organización de ciegos civiles de la República Federal publica varios boletines informativos sobre sus actividades a nivel regional y nacional, editando además una versión en alemán del «Reader Digest». Sus miembros son orientados semanalmente en cuestiones políticas y actualidad y acerca de los programas de las principales emisoras de radio y de los más importantes canales de televisión. Son varias las revistas Braille, conteniendo extractos de los principales artículos aparecidos en las publicaciones en negro y también son múltiples los cassettes y cintas magnetofónicas sobre toda clase de temas para posibilitar la formación integral de los faltos de vista.
Para completar la asistencia a los ciegos enfermos o ancianos se constituyeron sociedades mutualistas, continuadoras de la ayuda que prestaban con anterioridad a las asociaciones que obtenían recursos de las Cajas de Socorro para casos de enfermedad o fallecimiento de sus afiliados más indigentes. Recientemente se han fundado diversas asociaciones municipales y provinciales o departamentales con el propósito de fomentar la cultura y elevar el nivel social de los deficientes visuales, así como para proporcionarles mejor asistencia, siendo en esta política los organismos de más prestigio la Sociedad Alemana de Ciegos, con sede en Friburgo del Brisgau, y la Dieta Alemana de Ciegos, con residencia en Berlín, que celebró sus primeras sesiones periódicas en Dresde el año 1909. Este movimiento tiflófilo está orientándose en el sentido de agrupar a todas las sociedades locales en una provincial; reunir éstas en una asociación regional y formar con todas ellas una única organización que ejerza su acción sobre todo el territorio nacional. Desde su fundación, las dos sociedades citadas últimamente, siguiendo el ejemplo de Austria, han creado cooperativas de trabajadores privados de vista para hacer al por mayor las compras de herramientas, maquinaria, material científico y materias primas, prestar toda clase de asistencia social y organizar las ventas de los artículos manufacturados. También se han puesto en funcionamiento Cajas de Previsión para los invidentes, en las que éstos encuentran ayudas y prestaciones, si sufren algún accidente que les impida trabajar; teniendo pensiones de invalidez y vejez, protección escolar y subvenciones de todo tipo. Estas sociedades no reciben ayuda estatal, pero cuentan con numerosos colaboradores, económicamente fuertes y muy entusiastas, como lo demuestra el que ambas entidades tenían en 1930 unos dos millones de marcos.
El 12 de enero de 1923 se da en Alemania la Ley de Protección a los Mutilados con gran Invalidez, con el fin de que sean admitidos en las empresas y se les facilite trabajo. Se instala una oficina central que controla la formación y colocación de estos mutilados en firmas industriales, con más de veinte empleados (20). Dicha ley protege en primer lugar a los ciegos mutilados de guerra y por accidente de trabajo, afectando en segundo término a todos los inválidos. Establece una normativa estricta para impedir que la empresa despida a los trabajadores caprichosamente y concede pensiones a los incapacitados para el trabajo.
Alemania es un país que se ha interesado notablemente por el bienestar de los ciegos y su integración social, realizando una campaña profiláctica y preventiva de la ceguera digna de todo encomio, pero en ocasiones ha desarrollado una política inhumana contra los minusválidos, que recordaba a los tiempos del espartano Licurgo, a quien la Divina Providencia dejó tuerto, como castigo a sus crueldades con los ciegos. La ley alemana del 24 de marzo de ¡933, dada por Adolfo Hitler (21), vulneraba la «Constitución de Weimar» y los Derechos Humanos, pues en ellas se autorizaba la esterilización de las personas peligrosas para la sociedad, como, por ejemplo, los invidentes. En 1934 fueron esterilizados en Alemania cincuenta y seis mil doscientos cincuenta y cinco individuos, el 9 por 100 de los cuales eran enfermos mentales, epilépticos, alcohólicos, etc.; correspondiendo el 4 por 100 a personas ciegas y sordomudas por herencia. El 14 de julio de 1933 se promulga la «Ley para la Prevención de la Progenie Congénitamente Enferma» y el 15 de septiembre de ese mismo año se publica la «Ley de Protección de la Salud Genética».
En 1933 se abrió en Alemania el campo de concentración de Buchenwald, en el que se encerraba a unos ocho mil condenados, muchos de los cuales sirvieron como conejos de indias para practicar la cirugía de los ojos y la eficacia de nuevos medicamentos para sanar enfermedades oculares. La eutanasia nacional-socialista o muerte piadosa era un programa de asesinato de personas que llevaban una vida considerada como inútil o indigna, pero que no estaban moribundas ni su muerte era deseada por sus familiares, salvo en casos excepcionales. Este programa no llegó a la categoría de ley, pero fue establecido por la burocracia nacional-socialista con la clave S-4 y su ejecución fue ordenada por Hitler a su jefe de médicos, Karl Brandt, como se ha sabido por el «Juicio de los médicos de Nuremberg», iniciado el 26 de octubre de 1946, cuyo veredicto fue pronunciado el 20 de agosto de 1947.
Los campos de concentración de Buchenwald, Auschwitz, Dachau y Ravens-breuck sirvieron a los médicos y dirigentes alemanes para cometer toda clase de torturas y crímenes, experimentando con seres humanos vivos en el nombre de la ciencia y el bien de la humanidad.
El resultado más importante del juicio de Nuremberg fue la elaboración de un código con 10 puntos o condiciones básicas que han servido para orientar a los investigadores de todo el mundo cuando se tiene que recurrir a la experimentación con seres humanos. El «Código de Nuremberg» fue refrendado y ampliado por el Medical Research Council de la Gran Bretaña en su «Memorándum sobre la investigación clínica», publicado en octubre de 1953, que adquirió categoría más formal con la publicación en 1963 sobre «Responsabilidad e investigación sobre sujetos humanos».
Actualmente se calcula que hay en Alemania (incluidas las dos repúblicas) unos cincuenta y ocho mil ciegos, siendo considerados como tales los individuos que, después de las correcciones pertinentes, tengan como máximo un décimo de la visión normal. En los laboratorios de Jena se investiga la puesta a punto de toda clase de aparatos ópticos que mejoren la agudeza visual de los deficientes visuales, habiéndose conseguido interesantes progresos, que auguran un mejor aprovechamiento de la vista residual (véase lámina n.° 31).
(20) Esta ley está expuesta ampliamente en el artículo «Ordenación Legal de la Actividad de los ciegos en la Industria Alemana», del doctor K. Krahmer, publicado en el número correspondiente al mes de noviembre del año 1941 de la revista «Los Ciegos», editada y dirigida por Antonia Lasheras en España, la cual era muy irregular en su publicación.

(21) Por algún tiempo, Adolfo Hitler estuvo ciego y sordomudo a consecuencia del gas de mostaza que respiró en el frente durante la Primera Guerra Mundial.


En 1926 los países de lengua alemana introdujeron el distintivo del brazalete para proteger de la circulación a los ciegos que oían mal y a los sordomudos, emblema que se ha generalizado entre los minusválidos alemanes, pero que, en un principio, aceptaban con disgusto, porque lo consideraban un signo discriminatorio humillante.
Para el desplazamiento por las ciudades utilizan los ciegos germanos el bastón blanco, en favor del cual publicó una ley el Gobierno, tanto en una República como en la otra, pero son numerosos los invidentes que, aun llevando bastón, transitan merced la ayuda de un perro-guía, siendo el doctor alemán Starling, residiendo en Oldemburgo, quien durante la Primera Guerra Mundial, concibió la idea de utilizar a los perros como guías de los no videntes, y elaboró un método de entrenamiento para amaestrar a los canes con esta finalidad. En agosto de 1916 fundó la Sociedad «Oldemburgo», bajo su dirección, y organizó la primera escuela permanente de perros-guía. Muy pronto se abrió otra escuela, filial de la anterior, en Breslau y en abril de 1925 la Asociación Alemana de Ciegos se hizo cargo de este establecimiento como unidad de trabajo, fundando años más tarde la «Blinden Gühundschule, Greyungh-Winkelbruen».
Fue el capitán alemán Teodoro Kreiner, quien perdió la vista en la Primera Guerra Mundial, el que tuvo la feliz idea de desestimar la raza de canes barboli y preferir para guía de los invidentes los perros-lobo o los perros-pastor, que bien amaestrados, están dando excelentes resultados en todo el mundo. Teodoro Kreiner fundó una sociedad de perros-pastor que abrió en Posdam una escuela para adiestrar a estos animales como lazarillos de los privados de vista. Escuela que la Sociedad puso a disposición de la Asociación Alemana de Ciegos en 1923 (véase lámina n.° 32).
Al finalizar el año 1981 las principales instituciones tiflológicas alemanas eran las siguientes:
Deutsche Blindenstudienansthalt, Liebig. Strasst 11, Marburg-Lahn.
Liga de los Ciegos, 499 Lublecke-Westfalen, Germany Petten-Pohistrabe.
Christoffel Blindenmission, Deutscher Blindenstudiensnasthalt am Schlag, 8, D. 3.550, Malburg.

Blinden-Altersheim, Reinbeck-strasse, D. 7.000, Stuttgart 8.


Lámina n. 31 Televisión


Lámina n. º 32 Grupo de invidentes con perro guía y sus adiestradores.
Taubblinden-Heim, 6.411, Milseburg-Steinbacb.
Alters-Unde Pflegeheim Sehrwasen, D. 7.418, Metzingem.
Seguidamente damos a conocer la biografía de algunos ciegos alemanes célebres, nacidos después del año 1745, lamentando no poseer más datos acerca de su vida y actividades para ser más explícitos; y conscientes de que son muchos más los faltos de vista que merecían figurar en estas páginas y de los cuales carecemos de información; rogando a nuestros lectores que investiguen para ampliar cuanto queda esbozado en esta obra.

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