Los ciegos en la historia



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MR. PFEPFEL (1750-1809)

Nació en Colmar, ciudad de la región de Alsacia, y perdió la vista siendo muy joven a consecuencia de una oftalmía virulenta, pero ello no fue inconveniente para que estudiara la literatura alemana y los clásicos de la antigüedad, componiendo algunas poesías de exquisito gusto, entre ellas una dedicada a la artista ciega vienesa María Teresa von Paradis, y escribiendo también muchas fábulas en verso que fueron muy leídas. Se documentó ampliamente en la estrategia militar y fue asesor privado del Margrave de Badén (Alemania), fundando en Colmar una escuela militar en la cual se admitía a los jóvenes de las familias más distinguidas, contándose entre sus discípulos los príncipes de Eisemburg y de Schoeartzemberg, así como el célebre Mr. Heilman.



JORGE III DE HANNOVER (1819-1865)

En la primera mitad del siglo XIX estaba Alemania dividida en muchos estados independientes, siendo uno de ellos Hannover, del cual fue monarca este ilustre personaje, quien, si bien no ganó batallas importantes en guerra alguna, si supo vencer a su adverso destino y superar las dificultades que conllevaba su ceguera. Jorge Federico Alejandro Carlos Ernesto Augusto, príncipe de Cumberland, nació el 27 de mayo de 1819 en Berlín, y a los pocos años comenzó a perder la vista en un ojo, resultando vana la ciencia de los más afamados oftalmólogos para remediar su desgracia, pues a los cuatro años se quedó ciego de aquel ojo y con escasa agudeza visual en el otro, que también perdió en un accidente fortuito, cuando jugaba en el jardín de su palacio.


Su madre era muy rígida observante de la religión protestante y protegía con exceso a su hijo de las tentaciones mundanas, no consintiendo que Jorge fuese al colegio con otros muchachos y limitando todo lo posible el contacto del joven con otros nobles de su misma edad, razón por la que el rey siempre fue una persona tímida y retraída. Ya siendo príncipe, cuidábase demasiado de sí mismo y no prestaba atención alguna a los acontecimientos políticos de su tiempo, despreocupándose totalmente de su preparación para ser un buen rey, cuando llegará el momento de sentarse en el trono. Soñaba con hacer de su Estado el núcleo de una potencia nórdica germánica y convertir a Hannover en la capital de la misma. No simpatizaba con las tendencias liberales de otros Estados, y cuando oía que su padre estaba dispuesto a ceder ante las exigencias populares, se encolerizaba, gritando: « ¿Es que mi padre no posee bastantes cañones?»
En el año 1851, después de la muerte de su padre, ocupó el trono Jorge III de Hannover, creándole numerosas dificultades su conservadurismo y característica intransigencia, siendo muy impopular por su política absolutista. Desaprobó la Constitución de 1848 y trató de aboliría, promulgando él una nueva que aumentase el poder real y limitara las aspiraciones populares. Destituyó a todos los ministros contrarios a sus ideas, y aunque se le aconsejó que nombrase como ministro al famoso estadista Bismark, lo rechazó al exigir aquél que Hannover se sometiera a la política de Prusia.
En 1853 consiguió el rey Jorge invalidar la Constitución de 1848 e instaurar un gobierno absoluto en el que evidenció su falta de tacto con medidas drásticas antipopulares, cuando la prudencia aconsejaba contemporizar y usar exquisita diplomacia. Sin embargo, fue un protector generoso para el arte y la cultura, fundando una academia a la cual invitó a los más destacados artistas de Europa, agasajando espléndidamente a músicos, actores y pintores. El mismo elegía las óperas que se habían de representar y programaba los conciertos.
El rey Jorge III gustaba de componer obras para piano, canto y música de cámara, habiendo escrito más de cien composiciones, la mitad de las cuales fueron impresas y se conservan en los archivos de Hannover, contándose entre ellas una sinfonía de muy mediocre calidad. Asimismo, cultivó las letras, pero no publicó sus escritos, pues alguien debió advertirle de su nulo valor artístico.
En el año 1866 Prusia declaró la guerra a Hannover y este Estado fue invadido y conquistado en un sólo día, exiliándose el rey Jorge después de haber ocupado el trono durante quince años. Se instaló cerca de Viena, tratando de obtener el apoyo del emperador austrohúngaro Francisco José para recuperar el reino perdido, pero éste no se quiso comprometer y solamente le honró con una alta condecoración y un amistoso trato; y cuando el destronado rey se convenció de que el emperador no le ayudaría, se trasladó a París, donde murió el 12 de junio de 1878, completamente olvidado.

Karl Strehl (1886-1971)

Nació en Berlín y hasta los catorce años de edad estudió en varios colegios con mediocre rendimiento, pues su inquieto espíritu rechazaba la rutina y el memorismo imperante en las escuelas. En 1900 abandonó su ciudad natal, alistándose en la Marina para recorrer mundo y estudiar las costumbres y las lenguas de otros países; pero en 1907, estando en Nueva York, perdió la vista a consecuencia de un accidente, teniendo que volver a su patria al cabo de un año con el fin de educarse y rehabilitarse convenientemente, adaptándose a su nueva situación de invidente. Sin embargo, la ceguera no fue obstáculo para continuar su vida bohemia por el mundo. Viaja por Inglaterra y Suiza, perfeccionando sus estudios de los idiomas inglés y francés; consiguiendo en el año 1914 superar con éxito el examen de bachillerato.


Posteriormente, Karl Strehl estudia filosofía y economía en la Universidad de Marburgo, y al mismo tiempo ayuda a sus compañeros ciegos de guerra, enseñándoles el sistema Braille y la dactilografía, animando con su palabra y ejemplo a los jóvenes soldados, cuando sus ocupaciones le dejan tiempo para visitar los hospitales de la ciudad. En 1921 consigue el doctorado y diez años después es nombrado profesor de Medicina en la Universidad de Marburgo, siendo de este período de su vida muchas de sus publicaciones, divulgando la metodología sobre la educación de los ciegos y ocupándose del movimiento tiflológico nacional e internacional. Continúa infatigablemente desarrollando una gran labor profesional y social que es premiada en 1961 con el título de «Doctor Honoris Causa» de la misma Universidad en la que ejercía como profesor.
En octubre de 1916, en plena Primera Guerra Mundial, funda la asociación «Unión de Ciegos Trabajadores Intelectuales Alemanes» (VBGD) y el Colegio Deutsche Blindenstudienansthalt, del cual ya hemos hablado ampliamente; pero su acción organizativa y social se ha extendido también al campo internacional, divulgando todos los progresos realizados por sus dos fundaciones y participando destacadamente en cuantos congresos de ciegos se celebraban dentro y fuera de Alemania, así como en las comisiones creadas por la Unesco, para estudiar la problemática tiflófila. Karl Strehl fue elegido vicepresidente del Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos, y en el año 1968, en el congreso que tuvo lugar en Nueva Delhi, fue nombrado miembro honorario de esta organización, contribuyendo además muy activamente a la creación en 1964 del Comité Regional Europeo (CRE) del CMPSC.

WILHELM STEINBERG (1893-1972)

En 1917, siendo estudiante, se debilitó mucho su vista, amargándose su vida a consecuencia de esta progresiva ceguera, hasta el punto de llegar a afirmar que «el ciego es un ser especial». Diez años después, superada ya la crisis, se retractó un tanto de esta idea, hablando en sus escritos de «un modo de ser» del individuo ciego, debido a sus vivencias y forma de captar el mundo circundante. Fue Wilhelm Steinberg doctor y profesor de Psicología en varios colegios superiores alemanes, y entre los muchos escritos que publicó merecen citarse: «El individuo y la sociedad», «Problemas fundamentales del ser humano», «Percepción del espacio por los ciegos», «Sobre la vida interior de los ciegos», y «Principales problemas de la psicología de los ciegos».



HELMUT WALCHA (1907-1987)

Helmut Walcha fue un eminente ciego alemán, famoso organista, compositor, profesor de música y el mejor intérprete de Bach. Nació en Leipzig (RDA) en 1907, en el seno de una familia de la pequeña burguesía sajona, siendo su padre un modesto empleado de correos.


Una aguda afección ocular, que padeció desde su más tierna infancia, le inclinó a ser muy retraído y tener una fuerte personalidad introvertida, tendente a la concentración en sus pensamientos y con un carácter un tanto adusto. Su disposición para la contemplación y la reflexión determinó en él una vocación musical firme, que evidenció con unas excepcionales aptitudes para el arte de los sonidos. A los trece años de edad inició los estudios de piano, violín y violoncelo, con tal éxito, que al cabo de un año consiguió ser admitido a examen en el Conservatorio de Música de Leipzig, donde fue el alumno más joven y aplicado, porque, además de los tres instrumentos citados, estudió órgano con el célebre profesor Günther Ramin.
A los dieciséis años de edad quedó ciego a consecuencia de habérsele infectado la vacuna de la viruela. Sin embargo, la ceguera no fue obstáculo para que continuase brillantemente su formación musical, pareciendo que la desgracia exaltaba sus portentosas facultades artísticas.
El estudio de las piezas llamadas «Invenciones», de Juan Sebastián Bach, le produjo una vivísima impresión que determinó su predilección por este músico y su inclinación al estudio de la polifonía; razón por la que llegó a ser el mejor intérprete de aquél, sabiendo de memoria todas sus obras para teclado, y consiguió ser un competente compositor de corales a varias voces.
A los diecinueve años aprobó el examen fundamental para organistas en el Conservatorio de Leipzig, ciudad donde continuó viviendo, siendo organista de la iglesia de Santo Tomás, que todos los domingos y días festivos se llenaba de fieles muy interesados en escuchar las improvisaciones y conciertos del joven organista ciego.
En 1929 fue elegido, de entre treinta candidatos, como organista de la iglesia de La Paz en Francfort del Main, ciudad en la que se instaló cuando sólo tenía veintidós años de edad. Allí continuó profundizando en sus estudios musicales, principalmente en el conocimiento del órgano, pero al mismo tiempo, trabajó intensamente por elevar el nivel cultural y la formación musical de los ciudadanos, para lo cual organizó veladas de órgano en su iglesia, que tuvieron una favorable acogida. Más tarde programó conciertos para los oyentes del Aula Magna del Conservatorio del doctor Hochschen, situado en el centro de Francfort del Main.
A partir de 1929 se le solicitan con frecuencia actuaciones en la radio. En 1933 fue designado profesor del Conservatorio de Francfort y en 1938 obtiene una cátedra en la Escuela Estatal Superior de Música. Al margen de toda esta actividad de concertista y profesor, realiza una intensa y callada labor de investigador estudioso, profundizando en nuevos aspectos de la música de Bach y de los maestros organistas anteriores a éste. Su diaria práctica del órgano y sus lecciones magistrales le exigen profundizar más y más cada día en sus conocimientos musicales, perfeccionando de forma consciente y sistemática su técnica y virtuosismo como organista, llegando a ser reconocido como concertista insuperable.
Cuando en la primavera de 1943 quedaron destruidos por la guerra los locales de Francfort donde Helmut Walcha solía actuar, inutilizándose sus órganos, el ilustre ciego se trasladó al campo, cerca de Hanau, donde encontró una cariñosa acogida en la casa parroquial, domicilio de los padres de una alumna suya. Durante los dos años que permaneció en la localidad tocaba el órgano los domingos en la iglesia e impartía las últimas enseñanzas exigidas por la escuela superior; dedicando muchas horas al estudio de «El clave bien temperado». En Hanau comenzó a escribir sus preludios corales, que editó en tres volúmenes en el año 1955 en la casa C. F. Peters, bajo el título de «Veinticinco preludios corales», donde desarrolla su técnica de la improvisación con gran lucimiento de variaciones y juegos tímbricos.
En el otoño de 1945 regresa a Francfort del Main y, como no dispone de órgano, toca en un clavecín dando conciertos en salas de espectáculos y solemnizando los actos litúrgicos en la iglesia de «Los tres Reyes Magos». Era muy solicitado para dar conciertos en otras ciudades alemanas y ello le llevó a estudiar numerosas obras para ampliar su ya extenso repertorio. Su recital en la iglesia de San Miguel de Hamburgo, donde está uno de los órganos eléctricos más importantes del mundo, fue comentado con frases muy elogiosas por toda la prensa alemana; como también fue un éxito rotundo su concierto en el órgano de la catedral luterana de Berlín, quizás el mejor instrumento de este tipo que hay en toda Europa.
En la primavera de 1947 se le encargó la grabación en disco de la obra completa para órgano de Bach, trabajo que inició ese mismo año exigiendo, para realizarlo que le proporcionasen buenos órganos para ejecutar sus conciertos. Merced a sus esfuerzos logró para su trabajo la puesta a punto de dos buenos instrumentos financiados con las contribuciones recogidas en una colecta entre los miembros de la sociedad «Amigos de Bach», las subvenciones del Estado y la ayuda económica de la Administración de la ciudad. Consiguió, asimismo, que se construyera un órgano para el Aula Magna de la Universidad, destinado a «Las veladas de Bach» programadas por él. Además llevó a cabo intensas campañas públicas y dio numerosos conciertos para obtener fondos con los que pagar la construcción de un nuevo órgano para la iglesia «Los tres Reyes Magos».
Las grabaciones en disco tomaron un auge imprevisible y en la localidad de Catel, cerca de Wesermünde grabó Helmut Walcha las más importantes obras organísticas de Bach utilizando para ello el precioso órgano Schnitger. Estos discos alcanzaron una gran difusión y encontraron extraordinario eco en todos los países, lo cual motivó que el insigne ciego fuera contratado para hacer giras de concierto por Dinamarca, Suecia, Holanda e Inglaterra después de actuar por toda la República Federal Alemana.
Su arte de interpretación, bien como organista, bien como cimbalista, es celebrado en el mundo entero, merced a los muchos discos que grabó este artista, quien también realizó una maravillosa labor como pedagogo, según lo testimonian sus numerosos alumnos, cincuenta de los cuales trabajan y son famosos en América, continente por el que también realizó giras de conciertos Helmut Walcha, cosechando resonantes triunfos.
En el número correspondiente al mes de octubre de 1968 de la revista «Marburger Beidrage Zum Blindenbildungswesen» («Contribuciones de Marburgo a la Educación de los Ciegos») se lee:

«El presidente de la República Federal Alemana ha otorgado a Helmut Walcha, conocido intérprete de Bach, organista y catedrático de la Escuela Superior de Música de Francfort, la Cruz Federal del Mérito de Primera Clase con motivo de cumplir sus sesenta años.»



HELMUT PIELASCH (1917-1986)

El doctor Helmut Pielasch nació en la ciudad germana de Genselkirchen el 24 de marzo de 1917, siendo hijo de un minero; y, al finalizar su enseñanza elemental aprendió la profesión de carrocero, pues aunque sus maestros aconsejaron a sus padres que Helmut continuara sus estudios, porque era un muchacho muy inteligente, la familia era pobre y no disponía de recursos para costearle la Enseñanza Media y Superior. Durante el régimen nazi fue obligado, como la mayor parte de los jóvenes de su edad, a alistarse en las filas del partido, siendo soldado; situación que aprovechó para ampliar sus estudios, utilizando las bibliotecas públicas. Participó en la Segunda Guerra Mundial y en el frente de Rusia, fue herido gravemente en la cabeza, quedando ciego a consecuencia de las heridas en 1941. Entonces se preparó para estereotipista Braille y en el curso 1942-1943, en plena contienda, se matriculó en un colegio de Estudios Superiores Administrativos, para dedicarse meses después a leer libros sobre las doctrinas socialista y comunista, hasta que se decidió a abrazar el marxismo y ser un miembro activo del Partido Comunista en el año 1946.


En 1945 ya era Helmut Pielasch jefe de la Oficina Social de Ayuda del distrito de Grevemülen, ocupación que abandonó años después para convertirse en director del Centro de Rehabilitación de Ciegos de Neukloster. Sin dejar de cumplir con plena eficacia sus deberes profesionales y obligaciones de funcionario público, continuaba, al mismo tiempo, estudiando para perfeccionar su preparación y ampliar sus conocimientos, consiguiendo en el año 1953 el diploma de maestro y en 1969 concluyó sus cursos en la Academia de Ciencias Jurídicas y Estatales, en Babelsberg, con diploma en Ciencias de la Administración. No tardó en obtener el doctorado en Ciencias Económicas y en Filosofía, demostrando poseer unas excepcionales aptitudes para el estudio, la deducción y el análisis científico, unidos a una gran capacidad para el trabajo intelectual.
En el año 1957 los ciegos de la República Democrática Alemana acordaron fundar una sociedad que agrupara a cuantos deficientes visuales había en el país, y Helmut Pielasch fue uno de los más activos ejecutores de este proyecto, consiguiendo crear la Organización Nacional de Ciegos de la RDA, de la cual fue presidente, logrando allegar fondos rápidamente y que se mejorara muchísimo la situación social y económica de sus compañeros, extendiendo su influencia más allá de las fronteras, debido a su gestión para que se celebraran varias conferencias internacionales de tiflología y política social en favor de los discapacitados visuales. Por su destacada labor, tanto en su país como internacionalmente, la organización fundada fue admitida como miembro del Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos, a pesar de que en aquella época no era la RDA miembro de la ONU.
Pronto demostró esta asociación de ciegos alemanes que era plenamente merecedora de esta distinción, pues gracias a su vasta acción internacional se crearon escuelas para deficientes visuales en el Camerún, Somalia, Líbano y otros países subdesarrollados. Fue tan meritoria la labor de Helmut Pielasch, que en el año 1972 fue nombrado secretario general del Comité Regional Europeo del CMPSC y en 1974 fue elegido miembro vitalicio de este último organismo.
También en el año 1957 fue designado colaborador científico del Ministerio de Sanidad de la RDA, participando en campañas para la prevención de la ceguera, asesorando cómo debía tratarse a los privados de vista en la sociedad, organizando cursos de rehabilitación de no videntes y realizando una brillante y abnegada labor en favor de los ciegos mutilados de guerra. Desempeñó este trabajo con carácter voluntario durante quince años, y lo abandonó por no disponer de tiempo para cumplir con sus obligaciones en 1972 al ser nombrado presidente de la Liga de Ciegos y Amblíopes de la Alemania del Este, cobrando los correspondientes honorarios por desempeñar un cargo de tanta responsabilidad.
Helmut Pielasch consideraba que la cooperación internacional es un medio privilegiado para beneficiarse de la experiencia de los diferentes países y a fomentar esta colaboración dedica su vida, siendo nombrado en 1979 vicepresidente del CMPSC y en 1981, presidente de la Asociación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA); mas no obstante sus múltiples ocupaciones, aún tuvo tiempo para dirigir la Revista de los Ciegos Europeos y editar varios folletos en cuatro lenguas sobre movilidad, educación preescolar y empleo de los no videntes. En colaboración con un amigo vidente, escribe una extensa obra documental titulada «Historia del Movimiento Tiflológico en Alemania hasta 1949 y, posteriormente en la República Democrática Alemana», enfocando la obra según un criterio marxista.
Siempre tuvo su mejor secretaria en su esposa, quien le ayudó eficazmente en todos sus trabajos, proyectos y campañas que realizó; contribuyendo calladamente a que coronasen el éxito cuantas actividades desarrolló este insigne privado de vista, al que en 1981, con motivo de ser el «Año Internacional de los Discapacitados», el Comité Regional Europeo del CMPSC le concedió la medalla de oro «Luis Braille» y que trabajó infatigablemente hasta que una grave y breve enfermedad le llevó al sepulcro el día 28 de abril de 1986.

DARÍO MALKOWSKI (1920-1987)

Quedó ciego al finalizar la Segunda Guerra Mundial, siendo un joven soldado del ejército alemán que luchaba en el frente ruso. La explosión de una mina puso fin a sus sueños de llegar a ser diseñador de modas, pintor o arquitecto. Durante varios meses tuvo una crisis espiritual profunda y en dos ocasiones estuvo a punto de quitarse la vida, pero sus familiares y amigos consiguieron que superase aquel estado de desesperación y le aconsejaron que dedicase su tiempo de ocio a trabajos manuales que le distrajeran y apartasen su mente de los negros pensamientos que tanto le amargaban.


Se matriculó en un colegio privado, donde recibió cursillos de rehabilitación y clases de manualidades. Comenzó a modelar en arcilla y a esculpir en madera, percatándose en seguida de que poseía unas excelentes dotes innatas de escultor; descubrimiento que avivó en el deseo de vivir y la esperanza de que podía ganarse el diario sustento ejerciendo aquella profesión. Con la ayuda de un buen oficial artesano preparó su examen para maestro de escultura en madera; prueba que superó con gran brillantez. Visitó varias exposiciones de estatuas en madera y durante dos semanas fue huésped del colegio de ciegos de Magdeburgo, asistiendo a las clases que se impartían en la sección de Artes Plásticas. Se estableció en Leipzig y estudió intensamente por espacio de tres años (1949-1951) todos los secretos y las técnicas de la cerámica y de la escultura, coronando su carrera con una magnífica exhibición en el examen final, que le valió el diploma de artista liberal y creador de su propio estilo.
En poco tiempo salen de sus hábiles manos muchas estatuas esculpidas en bronce, piedra, madera y, principalmente modeladas en cerámica, que frecuentemente son destinadas para adorno de interiores. Los temas de sus creaciones tienen siempre un simbolismo o significado alegórico que revela gran profundidad de pensamiento y una original concepción de las formas.
Es también muy amplia la labor docente de Darío Malkowski, que comenzó cuando se le solicitó que redactase la sección cultural de la revista municipal en Schoenebeck. Además, fue nombrado profesor de artes plásticas en la «Casa de la Juventud» de Leipzig, donde enseñaba modelado y la escultura en madera a niños y a adultos. Él dice: «Experimento verdadero placer y pasión al realizar mi tarea, pues ella me proporciona no sólo el diario sustento, sino que también ofrece pleno contenido a mi vida. Esta felicidad me permite olvidar mi desgracia».

BURKHARDT HEIM (1925-1988)

El día 19 de mayo de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, se trabajaba infatigablemente en todos los centros de investigación alemanes, buscando el artefacto destructor que diera la victoria al Reich, cuyas tropas estaban recibiendo últimamente grandes descalabros en varios frentes, no pudiendo prolongarse por mucho tiempo la resistencia, ya que era una locura, fruto de una mente tan desquiciada como la de Adolfo Hitler, el pretender que el ejército alemán se enfrentara y venciese al resto del mundo.


En los laboratorios secretos del Tiergarten, obedeciendo al mando supremo, se trabajaba febrilmente, porque se vislumbraba la posibilidad de fabricar muy pronto la deseada arma disuasoria. En un pequeño gabinete manipulaba ciertas materias muy explosivas un muchacho de diecinueve años de edad, que ya era un físico famoso a quien, cariñosamente, le llamaban los compañeros Jurgennabe (El Milagroso Muchacho) por su extraordinaria capacidad para el estudio. Estaba concentrado en su tarea y su rostro se iluminaba al observar que las sustancias combinadas en los diferentes matraces reaccionaban en la forma prevista. De repente, se inflamaron las materias que tenía entre las manos y provocaron una explosión que le dejó sordo y deslumbre sus ojos, mientras sus dedos salían despedidos y el espantoso dolor le dejaba sin sentido.
Ocho meses después, Burkhard Heim, ya ciego, medio sordo y sin manos, dirá: «el 19 de mayo de 1944 yo moría para el mundo de la materia, pero nací para el del espíritu», siendo admirable su resignación, aceptando casi con alegría su triste situación y durante los tres años de convalecencia en el hospital, continuó con férrea voluntad sus estudios, que partiendo de las teorías de Einstein, acercábanle a las leyes que gobiernan la naturaleza. Sus amigos se turnaban para leerle los libros que más le interesaban, y un compañero de laboratorio le tenía siempre informado de cuantas novedades científicas publicaban las revistas técnicas de actualidad sobre los temas que a él más le preocupaban.
Una violinista que recorría las clínicas y hospitales dando conciertos y organizando festivales para distraer y dulcificar la vida a los pacientes, actuó en el establecimiento donde convalecía Burkhardt Heim, enamorándose de él y, tras nueve meses de relaciones amorosas, ambos jóvenes se casaron, convirtiéndose la violinista en la inseparable compañera del físico invidente, a quien consagró su existencia.
Quien fue el Wundernnabe de los laboratorios secretos del Tiergarten, estudió, siendo ciego, la teoría formulada por la Universidad de Gottinga sobre las reacciones de igual carga de electrones y el porqué de la gravedad, llegando el joven a conclusiones muy distintas de las enunciadas por Isaac Newton; y, superando las tesis de Albert Einstein, porque encontró el modo de transformar la energía de las radiaciones electromagnéticas en fuerza mecánica. Aislado del mundo exterior por su ceguera y sordera, él sabe captar las ondas que cruzan el espacio en todas direcciones y descubrir sus múltiples secretos para utilizarlas en beneficio de su prójimo. Quiere construir una máquina que sea capaz de cambiar la luz en movimiento, con el fin de tener un nuevo sistema de propulsión para los viajes espaciales. Su talento es reconocido en todo el mundo y son muchísimos los países que tratan de convencerle para que trabaje en beneficio de ellos. De Rusia le llegan tentadoras ofertas; en Norteamérica, Werner von Braun, el padre de los misiles, manifiesta públicamente su deseo de acoger a Burkhardt Heim como colaborador. Sin embargo, el sabio ciego ha tenido mucho tiempo para pensar en la vida y en la muerte, en la miseria moral y física, en el amor al prójimo y en otros muchos problemas sociales. Ha comprendido la grandeza que encierra el consagrarse a hacer el bien a sus semejantes y ya no quiere trabajar en proyectos bélicos; sólo desea colaborar en planes que proporcionen bienestar y progreso a la humanidad. Anhela remediar la miseria y los sufrimientos de los habitantes del Tercer Mundo, manteniendo la paz universal y distribuyendo equitativamente los recursos de la tierra. Estos son los objetivos a los que dedica ahora su vida, poniendo su talento a contribución de la sociedad con el fin de alcanzar un futuro feliz para las generaciones venideras.
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