Los Habsburgo, también conocidos como los Austrias



Descargar 119.32 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión14.10.2017
Tamaño119.32 Kb.
  1   2   3


TEMA 6: LA ESPAÑA DE LOS HABSBURGO - EL SIGLO XVI: CARLOS I Y FELIPE II
Con Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, se entronizó definitivamente en las coronas de Castilla y Aragón la dinastía de los Habsburgo, también conocidos como los Austrias, por ser Austria el territorio patrimonial del que procedía su linaje por su padre Felipe El Hermoso.

Durante la mayor parte del siglo XVI gobernaron dos reyes: Carlos I en la primera mitad de siglo y Felipe II en la segunda. Es la España de los denominados Austrias Mayores por la historiografía tradicional, en un afán de exaltar su labor frente a sus sucesores, los denominados Austrias Menores, a los que se responsabilizó del declive político de España durante el siglo XVII.

Es cierto que durante el siglo XVI la monarquía hispánica se convirtió en la gran potencia hegemónica de Europa, a la que se añadía un enorme imperio colonial que incluyó la Corona de Portugal en 1580. Y también es verdad que durante el siglo XVI se fraguó el germen de su decadencia futura con el endeudamiento crónico de la monarquía y el empobrecimiento de Castilla, en beneficio de la banca, la industria y el comercio extranjero, los cuales se convirtieron en receptores de las riquezas llegadas de América.
1.- El descubrimiento de América: factores que posibilitaron el descubrimiento
Un hecho tan importante, a través de un medio desconocido, no fue fruto del azar, sino de una serie de circunstancias favorables.

Uno de los precedentes fue la posición privilegiada de Castilla respecto a las rutas oceánicas, ya que las Islas Canarias eran una magnífica plataforma para la navegación.

El comercio con Oriente dio lugar a nuevas fuerzas económicas, a una nueva clase social que rompía con el feudalismo: era la burguesía, que poseía los medios de producción, además de ser gente con un carácter emprendedor y dinámico (transmitido por los árabes y judíos, principalmente en las ciudades), amantes de riqueza ilimitada y de aventuras, que poseía los medios económicos para llevar a cabo esos viajes, características propias de un territorio que ha estado en guerras de Reconquista a los musulmanes. Al contrario de lo que ocurría en otros países, donde todavía existía una economía rural propia del feudalismo. Por eso, los monarcas españoles solicitaron aportación privada para esos viajes; a cambio, claro está, de concederles territorios de los conquistados.

Los intercambios comerciales con el lejano Oriente se habían intensificado. Pero, con la toma de Constantinopla por los turcos (1453), así como de otros puertos importantes del Mediterráneo (Alejandría, Beirut, etc.), por donde llegaban los artículos finos (sedas, terciopelos, porcelana, piedras preciosas, perfumes, tapices y especias como la canela...) provenientes de Japón, la India, China, se rompieron las rutas para este comercio y tuvieron la necesidad de buscar nuevas rutas.

Lo que se vio favorecido por la construcción de embarcaciones más ligeras como la carabela (1440), que había sustituido a la carraca o nao: era más ligera, alta y larga, se maniobraba con más facilidad y con cualquier tipo de viento, aptas para surcar las aguas del océano Atlántico.

La navegación mejoró con el uso de nuevos medios técnicos. Elementos como el astrolabio, con el que se podía determinar la posición en un lugar determinado de la Tierra según la posición de los astros (lo que les permitía guiarse por la noche, sin navegar cerca de la costa); o la brújula, atribuida a los chinos, que permitía a los navegantes conocer el rumbo con certeza, junto con las cartas estelares que determinaba la posición de los buques, permitía a los navegantes alejarse cada vez más. También influyeron poderosamente otros inventos que se fueron produciendo en la Edad Moderna: la cartografía (como el “Imago Mundi”: obra escrita por el cardenal Pedro D´Ally en 1410, en la que se intuía la redondez y las medidas aproximadas de la Tierra), la imprenta, la pólvora…

Incluso se puede añadir como otra causa la expansión del cristianismo, como regla evangélica impulsada por las órdenes religiosas que, en su afán por difundir la fe colaboró ampliamente.
2.- Los grandes descubrimientos españoles
En 1482, Cristóbal Colón, expone al rey de Portugal su proyecto de llegar a las Indias por el Oeste. Según él, esta ruta era más corta que la del Este. Calculó que la distancia entre Canarias y Cipango (Japón) era de 2.400 millas marinas y que se podía realizar en un mes de navegación, pero la distancia real es de 10.600.

Rechazado por los portugueses, que ya estaban a punto de lograr su objetivo por la ruta africana, en 1485 pasa a España y pone todo su empeño en convencer a los Reyes Católicos. Aunque los científicos de la Corte no niegan la posibilidad teórica del proyecto, lo que sí discuten es la distancia y la duración real del viaje. A pesar de ello, una vez concluida la conquista del reino musulmán de Granada, los Reyes firman con Colón las Capitulaciones de Santa Fe, en abril de 1492: por este tratado, Colón recibía el título de almirante de las tierras que descubriera y obtendría el 10% de las posibles ganancias, además del título de almirante del mar océano; a cambio, todos los territorios descubiertos quedaban bajo la corona de Castilla.

Con la participación de los armadores de Cádiz, los hermanos Pinzón y la financiación de la Corona junto a la de Luis de Santángel (judío valenciano encargado de las cuentas reales), salen del puerto de Palos (Huelva) dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María (no medían más de 30 metros de largo y 8 de ancho, con 150 hombres de tripulación en total), el 3 de agosto. El 12 de octubre de 1492 pisan las primeras tierras americanas, la isla de Guanahaní (San Salvador) en el archipiélago de las Bahamas. Después, Colón descubrió Cuba y La Española (Haití); y emprendió el regreso a la península Ibérica en 1493, trayendo consigo unos “indios” (convencido de que había llegado a las Indias), que fueron bautizados en el monasterio de Guadalupe. Las anotaciones que Colón registró de ese viaje (Diario de Colón) nos han servido para conocer la travesía, con sus peripecias.

Ante el éxito de la expedición, Colón realizó tres viajes más a los nuevos territorios entre 1493 y 1504 (en el tercero llega a las costas de Venezuela). Aunque murió pobre y olvidado en 1506 en Valladolid, sin saber que había descubierto un nuevo mundo: la confirmación de que se trataba de un nuevo continente la proporcionó el italiano Américo Vespuccio en 1499.

Tras el primer viaje de Colón a América, en 1493 los Reyes Católicos obtuvieron del Papa Alejandro VI una bula Inter caetera: decreto que les concedía los derechos exclusivos sobre las tierras descubiertas y sobre las que pudiera descubrir al Oeste de una línea de demarcación imaginaria, trazada de polo a polo a cien leguas al Oeste de las islas Azores y de Cabo Verde, correspondiendo las situadas al Este a Portugal.

Pero el arbitraje papal no satisfizo a los portugueses y los Reyes Católicos, interesados en mantener buenas relaciones con el reino vecino –por el tema matrimonial de sus hijos–, propiciaron un nuevo acuerdo en 1494, mediante la firma del Tratado de Tordesillas, que desplazaba la línea divisoria entre ambas zonas de expansión a trescientas setenta leguas al Oeste de las islas de Cabo Verde. Esto dejaba a Portugal la ruta que bordeaba África y le permitía la futura ocupación de Brasil.

Una vez finalizada la fase de descubrimiento, en el siglo XVI los españoles procedieron a la exploración y conquista de las tierras del continente americano. En ese siglo, cualquier súbdito castellano podía obtener permiso de la Corona para asentarse, comerciar y descubrir nuevas tierras con la condición de pedir permiso y entregarle una parte de los beneficios (el quinto regio que representaba el 20% de los beneficios). Cuando murió Colón, ya se habían efectuado muchas expediciones trasatlánticas y se habían interesado por las nuevas tierras varios reyes europeos.

Hasta 1524 se impulsaron los llamados viajes menores: Juan Ponce de León ocupó Puerto Rico (1508) y Florida (1513); el año siguiente se puso en marcha los requerimientos, documento que debía leerse ante los indios, donde se les comunicaba los derechos que tenían al admitir la soberanía real y acatar la religión católica. Si no aceptaban, eran enemigos y podían ser castigados y esclavizados…

Se emprenden los viajes por Centroamérica: Alonso de Ojeda, Américo Vespuccio y Juan de la Cosa recorren las costas de Venezuela, Guayana y el nordeste de Brasil. Con los datos conocidos hasta entonces, Juan de la Cosa diseñó el primer mapa de América (1500). Vicente Yáñez Pinzón descubrió las tierras comprendidas entre la desembocadura del Orinoco y la del Amazonas. Diego de Lepe arribó igualmente a tierras brasileñas, que costeó bastante más hacia el sur que los anteriores. Y Díaz de Solís llega al Río de la Plata.

Pero la mayor parte tuvo lugar entre 1519 y 1540, durante el reinado de Carlos I, y fue obra de la baja nobleza y de gente humilde que esperaba mejor fortuna. Se multiplicaron las expediciones, las capitulaciones y adelantamientos a descubridores y conquistadores que, inicialmente para beneficio personal y más tarde para la Corona, extendieron el conocimiento de esas tierras y el dominio castellano. El ejemplo más llamativo es la expedición de Vasco Núñez de Balboa en 1513, que consigue atravesar el Istmo de Panamá y descubrir el Océano Pacífico.

Y la capitulación firmada en 1518 entre la Corona y Fernando de Magallanes, marino portugués, para seguir buscando una ruta por occidente hasta las Malucas. Un año después, junto con el marino vasco Juan Sebastián Elcano, emprende viaje, adentrándose en el océano Pacífico en 1520. Después de numerosas vicisitudes y problemas (como la muerte de Magallanes), en 1522 llega la nave Victoria, al mando de Elcano, a puerto español junto con 27 marinos de los 234 que zarparon. Demostraron la esfericidad de la Tierra, que era posible el viaje a Asia por el Oeste, reforzó la idea de continentalidad de América y permitió, con el descubrimiento de las Molucas y Filipinas, asentarse a la Corona española en Asia.

De manera esquemática podemos resumir las distintas etapas de la conquista de América:

- Primeras conquistas (1492-1519). Es la ocupación de las islas del Caribe y el sur de América Central. Son los primeros tanteos, en general se reproduce en América el modo de vida y la administración española.

- Las colonias de poblamiento (1519-1550). Destacando la conquista desde las zonas anteriores de dos grandes imperios: el imperio azteca, conquistado por Hernán Cortés; y el imperio inca, ocupado por Francisco Pizarro. Significa la ocupación militar de grandes extensiones de territorio y el inicio de su poblamiento y organización.

- La gran colonización (segunda mitad del siglo XVI). Es la época en la que se consolida el dominio y poblamiento de las zonas conquistadas en la etapa anterior, con el transplante del modo de vida europeo al continente. Además, se continúa la expansión hacia el norte de México y sur de Estados Unidos, y hacia el Amazonas y el Río de la Plata.

Como decíamos, los éxitos principales fueron la conquista de los imperios azteca e inca:

Hernán Cortés partió desde Cuba a la conquista de México en 1519, al mando de una expedición compuesta por 11 navíos y 500 hombres. En 1521 conquistó la capital de la civilización azteca (Tenochtitlán) e hizo prisionero al rey, Moctezuma. En los años siguientes controló el territorio, después de numerosas vicisitudes como las sucedidas en la llamada Noche Triste, en 1520, cuando es derrotado después del asesinato del rey azteca.

Francisco Pizarro dominó Perú aprovechando las crisis internas del imperio inca, con ayuda de Diego de Almagro y Hernando Luque. En 1533 hizo su entrada en Cuzco, capital de dicho imperio, después de agotadoras marchas por los Andes y crueles batallas. Las guerras civiles que enfrentaron a estos conquistadores tras la caída Inca hicieron que el emperador Carlos decidiera acabar con el tradicional sistema de conquista y sustituirlo por el dominio y la acción directa de la Corona.

Pero los viajes de exploración y de conquista también se desplegaron en otras direcciones, desde el Norte (Alvar Núñez Cabeza de Vaca en Florida) hasta la zona del Río de la Plata y de Chile, en el Sur. Fuera del continente americano, a finales del siglo XVI, fueron ocupadas las islas Filipinas (en honor a Felipe II) por los vascos Legazpi y Urdaneta. Otros conquistadores destacados fueron Orellana, Valdivia, Coronado, entre otros, que exploraron selvas y ríos y fundaron ciudades en Colombia, Venezuela, Argentina o Chile.
3.- Las causas de la rapidez de la conquista americana
La conquista de grandes territorios y poderosos imperios, llevada a cabo por un escaso número de hombres, fue relativamente rápida debido a ciertos avances técnicos y militares que poseían los españoles y no tenían los indígenas. Eso les permitió su pronta dominación: por ejemplo, la superioridad técnica de las armas, especialmente las de fuego y acero, que podían alcanzar objetivos sin tener contacto con él, además de ser más resistentes. Arcabuces y pequeños cañones que, aunque de escasa precisión y poco certeros, generaban entre los indígenas una fuerte sensación de pavor que provocaba su huida. Al contrario, los nativos seguían usando armas rudimentarias: como lanzas, hachas, etc. Pero esto sólo sucedió al principio, ya que una vez consiguieron los indios tener en sus manos dichas armas, éstos también las utilizaron…

También, los conquistadores dominaban medios de transporte que les permitían desplazarse con mayor facilidad y rapidez de un escenario de combate a otro. Los barcos, las flotas con numerosas unidades capaces de desplazar hombres y material; y los animales, como por ejemplo el caballo, muy utilizado en el campo de batalla pues permitía atacar con una rapidez y una virulencia que las tropas de infantería indígenas no podían desarrollar (además, este animal era desconocido por los indios…).

Igualmente, también intervino la alianza de España con varios países europeos que contaban con avances tecnológicos similares a los de España.

Otro de los factores que influyeron mucho en la rápida conquista fue el estilo de lucha utilizado, al modo europeo, que era mucho más sangriento.

Y, sobre todo, por la fragilidad de los propios imperios americanos, que facilitó la tarea a los conquistadores, ya que, una vez dominados los centros del poder imperial, el control resultaba mucho más fácil. Por el contrario, allí donde solo existían sociedades cazadoras o recolectoras cada una de las tribus presentaba una fuerte resistencia. Por entonces los propios indígenas, en especial los aztecas, pasaban por un momento de crisis interna y guerras civiles o con sus vecinos. Los incas estaban en plena guerra civil con dos pretendientes al trono, Atahualpa y Huáscar, enfrentados; lo que permitió a Almagro y Pizarro apoyar a uno para destruir al contrario y dominar a todo el Imperio. Esto facilitó las cosas a los españoles a la hora de luchar. Además, muchos de los pueblos sometidos por los aztecas e incas se convirtieron en aliados de los españoles, uniéndose a ellos y aumentando así al reducido número de soldados hispanos.

Es destacable también como causa el irresistible aumento de las enfermedades infecciosas entre los indígenas, hecho éste que produjo una debilidad progresiva de la población frente a la dominación española. Hay datos de que fuertes epidemias de viruela o gripe –entre otras– afectaron a los indígenas, desconocidas por los “indios” (sin defensas ante ellas).

Además, la fama de violentos de los conquistadores, unida a la dura explotación laboral a la que sometían a los indígenas, derivó en una posición de temor y miedo a las represalias si se rebelaban contra los conquistadores.

Destaca también el ansia de conquista de los descubridores y conquistadores. Las capitulaciones que firmaba el Rey con capitanes o adelantados mostraban los beneficios del riesgo de la conquista: títulos nobiliarios, quintas partes sobre los impuestos y riquezas obtenidas, reconocimiento y honra, vastas extensiones a modo de señoríos, rentas como representantes reales,... Todo ello animó a los españoles a emprender acciones arriesgadas, carentes de lógica en otras situaciones.

Todas estas causas incitaron a fray Bartolomé de las Casas a escribir una obra, “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, en la que expresaba su indignación por el desastre. Se encargó personalmente de hacérselo saber al encargado por entonces de la gestión de las Indias, el futuro rey de España Felipe II. El texto nº 5 es una parte de la misma.
4.- La obra colonizadora española en América: sistemas o métodos de colonización
La primera ciudad fundada en las colonias fue Santo Domingo, que se convirtió en el núcleo de la primitiva ocupación española de América, organizándose como factoría comercial. De esa primera experiencia de colonización y de los problemas que supuso surgieron los puntos de partida de la administración colonial (cabildos, audiencias, etc.), que más tarde serán trasladadas al continente americano.

Junto con el proceso de conquista territorial, surgió otro de carácter espiritual basado en la cristianización de la población indígena mediante la evangelización o enseñanza de la religión católica. Los encargados de llevar a cabo esta labor fueron los misioneros de las distintas órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, jesuitas, agustinos, carmelitas…), algunos de los cuales acompañaron a los conquistadores desde las primeras incursiones. Además de cristianizar a los indígenas, los misioneros les transmitían la cultura occidental, es decir, las costumbres, lenguajes y formas de trabajo europeas. Varios de estos misioneros defendieron a los indígenas de los abusos de los conquistadores, como fray Bartolomé de las Casas.

Una vez consolidada la cristianización, la Iglesia cumplió una importante función social en las colonias, pues administraba y atendía hospitales, orfanatos, conventos y escuelas. Y, además de ser prestamista, era una próspera terrateniente colonial.

Para la explotación de los recursos naturales de las colonias, la administración española impuso una forma de obtención de riquezas a manos de los indígenas.

Una de las formas de explotación fue por medio del sistema de encomienda, una especie de sistema feudal en el que el encomendero era el señor que protegía, cristianizaba y, a cambio, gozaba del trabajo casi gratuito de una comunidad indígena. Los conquistadores se apropiaron de las tierras, organizándolas en enormes unidades de explotación agraria o ganadera (paciencias o estancias).

Otro sistema de explotación indígena fue la mita, que se usó en Perú. Ésta consistía en la obligación de cada población indígena de enviar a las empresas españolas (minas, plantaciones agrícolas, obras públicas…) un número determinado de trabajadores durante una temporada del año. Sobre todo, servían en las explotaciones reales.

La esclavitud de negros africanos fue otra forma de explotación colonial, implantada después de que la corona española y la iglesia prohibieran la explotación de los indígenas, debido al rápido descenso de su población (resistían peor el trabajo, el esfuerzo, el clima…).

Terminada la conquista del territorio, era necesario establecer la forma de administración de las tierras conquistadas, que fue una copia exacta de la castellana (Ordenanzas de Alcalá de Henares de 1503). Se crearon dos grupos de organismos, uno que funcionaba en España y otro en las colonias.

En España se encontraban:

- La Casa de Contratación, que se encargaba de la administración comercial de las colonias. Se creó en 1503 y tenía su sede en la ciudad de Sevilla. El puerto sevillano era el único que estaba legalmente autorizado a comerciar con América y en él, a orillas del Guadalquivir, se concentraban todos los barcos que realizaban las transacciones: la “flota de Indias”. Con ella, comenzó a aplicarse en América el sistema de monopolio. Por la Casa de Contratación debía pasar todo el comercio de las colonias, de tal forma que los mercaderes de América sólo podían comerciar con los de España a través de ella. Fue a la vez aduana, tribunal de comercio, escuela náutica, almirantazgo, oficina de emigración, centro de estudios geográficos, almacén y mercado. También tuvo atribuciones políticas, especialmente en el orden fiscal, y jugó un papel muy importante en la administración comercial y judicial.

- El Consejo de Indias, que se encargaba del gobierno de las colonias. Tenía amplias atribuciones en las que se mezclaban todos los poderes:

.Administrativas: proponer al rey los altos funcionarios seculares y eclesiásticos de las colonias, y servir de cuerpo consultivo sobre las cuestiones de Indias.

.Legislativas: dictar las leyes y reales cédulas destinadas a regir en las colonias (como la recopilación de las Leyes de Indias).

.Judiciales: servir de Tribunal Supremo en todos los pleitos de importancia fallados por las Audiencias o por la Casa de Contratación, resolver los juicios de residencia (juicios realizados a los funcionarios cuando querían cambiar de puesto) y autorizar la promulgación de las Bulas y breves Pontificios (menos formales que las bulas).

En las colonias estaban (creados por Carlos I para regularizar la administración de las Indias y poner fin a los abusos y reyertas de los conquistadores):

- Los Virreinatos, a cuyo frente se situaban representantes directos del rey, conocidos con el nombre de virreyes, que eran elegidos entre miembros de las familias distinguidas de la nobleza castellana. Entre las atribuciones del virrey estaban: como gobernador, tenía a su cargo la administración del virreinato (incluyendo los nombramientos, encomiendas, economía…); como capitán general, mandaba al ejército y la escuadra; como vicepatrono de la Iglesia, era el defensor nato de la institución; en el tema judicial, presidía el tribunal de la Real Audiencia; y, como superintendente de las finanzas, controlaba la percepción de los impuestos. Al terminar su mandato, debía redactar una Memoria Final de su gobierno, que entregaba a su sucesor. El primer virreinato fue otorgado a Cristóbal Colón. Carlos I los reorganizó y creó los de Nueva España (América del Norte y Central) y en 1543 el de Perú (América del Sur). En el siglo XVIII se crearía el de Nueva Granada (Colombia) y el del Plata (sur de América del Sur).

- Las Reales Audiencias: aunque su aparición se remonta a la Edad Media en las regiones peninsulares, fue en la Edad Moderna, durante el reinado de los RRCC, cuando adquirieron su forma definitiva. Eran los más altos Tribunales de Justicia, formados por un número variable de oidores o ministros y un regente. Se implantan en América, presididos por el virrey o por el gobernador. Sus atribuciones son mayoritariamente judiciales; excepto los juicios, que caían dentro de los fueros eclesiásticos, militares o comerciales. También poseían algunos poderes administrativos y políticos, como el examen de las ordenanzas, reglamentos y decretos del respectivo virrey o capitán general. La primera fue la de Santo Domingo (creada por Fernando el Católico para controlar a Diego Colón) que, en la práctica, funcionaba como un virreinato. Carlos I creó en 1527 la Audiencia de México.

Fueron frecuentes los conflictos entre virreyes y Audiencias, o entre virreyes y obispos, como fruto de las interdependencias entre las autoridades coloniales.

- Los Cabildos: equivalían a los ayuntamientos y encarnaban el espíritu democrático del pueblo español. Al fundar una ciudad y formar un Cabildo, los vecinos obtenían los derechos y franquicias de Castilla. En los Cabildos actuaba la soberanía popular y se convocaba a todo el pueblo para deliberar y resolver distintos problemas.

- Además, para los territorios alejados de los centros principales, o donde era necesario combatir contra pueblos indígenas o piratas, se formaron las Gobernaciones o Capitanías Generales. Estaban encabezadas por un gobernador, dotado de poderes análogos a los del virrey. Y, por ello, hubo numerosos conflictos entre ambos puestos.

  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal