Los procedimientos electorales en la democracia representativa. Su importancia e influencia



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efecto de distrito electoral [cursiva del



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  • Sartori, G.,op. cit., p. 55.

41 Ídem, p. 55.


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autor], queda a la vista que falta una condición necesaria y que debemos buscar almenos otro factor ovariable. Y la variable que falta es el sistema de partidos en sí mismo".42

Entonces, los sistemas electorales no pueden ser evaluados sin

realizar, simultáneamente, una evaluación de los factores

condicionantes que inciden sobre el elector y que tienen su

centro de partida en el sistema de partidos.

Ahora bien, este sistema de partidos debe haber logrado una

cierta estructuración. Mientras que los votantes elijan personas

por ellasmismas exclusivamente, mientras prevalezca elliderazgo

aparte delsistema partidario ,elsistema aún no tiene un grado de

estructuración que permita condicionar la conducta del votante. Pero cuando la lealtad de la gente ya se orienta hacia los partidos políticos en sí, adhiriendo a sus símbolos y percibiéndolos como grupos de pertenencia, el sistema político comienza a ser visua­ lizado como un elemento articulador de intereses y un canal natural de la sociedad política. Es el paso que va de un partido de notables a los grandes partidos de la sociedad moderna.

Ahora bien, los sistemas pluralistas, en la terminología de Sartori, no ejercen influencia, más allá de su distrito, hasta que

esta estructuración del sistema de partidos políticos haya tenido lugar.

Volviendo al razonamiento inicial: si la causa son los sistemas

electorales, ¿cuáles son sus efectos sobre los partidos políticos?

En la versión de Duverger sepuede producir una reducción en el caso de los sistemas de mayoría relativa o una multiplicación en el caso de la representación proporcional.

Sartori en este punto discute elcriterio con el cual se realiza el

recuento de partidos, tanto en elcaso deDuverger como en el de

Rae. En efecto, al retomar su propia clasificación de partidos43

señala qué características debe reunir un sistema bipartidista, las

cuales no pueden ser resumida s en el formato que presente el

sistema. Para Sartori un sistema bipartidista, para decirlo de

manera sucinta, debe reunir tres rasgos característicos:
l.Con el correr del tiempo, dos partidos aventajan reiterada y ampliamente a todos los demás, de modo tal que
Zfdcm, p. 63.

-DVéasc Sartori, G., Partidos y sistema de partidos, Mudrid,1980, pp. 151-165.
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  1. Cada uno de ellos está en condiciones de competir para lograr la mayoría de los escaños, lo cual conduce a que puedan tener perspectivas de alternancia en el poder.

  2. Cada uno de ellos gobierna por solo cuando asume el poder.


Según esta definición de sistema bipartidista -no agregamos aquí ciertas condiciones laterales que Sartori incorpora para que Australia y Canadá queden incluidos en la clasificación-, un sistema electoral de mayoría relativa no puede producir por solo un formato bipartidista a nivel nacional, aunque en todas las circunstancias contribuirá a mantener uno ya existente. Por lo tanto, si ya está establecido un formato bipartidista, el sistema electoral de mayoría relativa ejerce una influencia contractora y logra un efecto cristalizador o congelador.

También los efectos del sistema de representación proporcio­

nal son analizados por Sartori en su controversia con Rae y

Duverger. Al respecto, Sartori pone en duda el efecto multi­ plicador que tendría el sistema de representación proporcional

para aquellos autores.

Sartori se pregunta: si el sistema de representación proporcio­

nal supuestamente refleja de manera proporcional, ¿cómo es

posible que multiplique? La contestación al propio interrogante

que se plantea le hace postular que "el efecto multiplicador de la representación proporcional es una ilusión óptica, alentada por la sucesión histórica de sistemas electorales".44 Después de re­ señar la introducción del sistema de representación proporcio­ nal en Bélgica y Suecia, los primeros países que inician esta experiencia, detalla condiciones históricas que acompañaron o precedieron a la implementación de ese sistema electoral. En ese sentido señala que la introducción de la representación propor­ cional fue acompañada, en muchos casos, por la implementación del sufragio universal.Esto supuso una ampliación de la masa de votantes, que ahora contaba con sectores excluidos en los regí­ menes anteriores.

Esta población recientemente incorporada al sistema político

trajo como consecuencia la formación de nuevos partidos políti-



·•sartori, G.,op. cit., p. 69.

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cosque reflejaban con mayor precisión los intereses y expecta­

tivas de la nueva masa de votantes. Aparecen, si se tiene en

··ouei].ta la situación anterior, pero no son producto de la repre­

sentación ptoporcional solamente, sino, y de manera preponde­ rante, de la ampliación del sufragio.

Por último, desde esta óptica, el sistema de representación proporcional puro constituye un sistema electoral sin efectos. La representación proporcional afecta al sistema de partidos, en tanto y en cuanto no es totalmente proporcional. Esto se debe, como hemos visto con anterioridad, a una serie de considera­ ciones: el tamaño relativamente pequeño de los distritos elec­ torales, las barreras o cláusulas de excepción, los premios a la mayoría y una traducción desproporcionada de votos en escaños.

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