Los servicios secretos de Mohamed VI quieren controlar la inmigración



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lunes, 04 de diciembre de 2006

Más datos sobre Marruecos y su implicación con el 11 M


Por J. Manuel Areces

Hoy nos hemos desayunado con un artículo firmado por Jesús Cacho en el Confidencial, donde hace referencia a su vez a otro artículo, publicado en el País por su corresponsal en Rabat, Ignacio Cembrero. Estos artículos expresan a las claras los contundentes argumentos que cada día apuntan con mayor fuerza el origen de la autoría de los atentados del 11-M al gobierno de Marruecos. Dicha autoría intelectual y material por parte de los servicios secretos alauíes, con la connivencia francesa, son un comentario mentado en muchas ocasiones pero que, al carecer de pruebas concretas, espera en los cajones de numerosos periodistas españoles, cajones en los que cada día se reúnen más indicios apuntando en dicha dirección. El caso del conocimiento por parte de Pedro J. Ramírez y de Aznar sobre este asunto son conocidos. Desde estas mismas páginas en Lobos Solitarios publicamos un extenso dossier donde con el título “11-M Una teoría arriesgada” (http://lobos-solitarios.blogcindario.com/2006/04/00047-dossier-11-m-una-teoria-arriesgada.html), reunimos numerosos indicios que señalaban claramente al único y posible autor intelectual del magnicidio.

A continuación reproducimos íntegramente el artículo de Cacho por su interés:


EL JEFE DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE RABAT "SUGIERE" LA PARTICIPACIÓN FRANCESA Y MARROQUÍ EN EL 11-M

JESÚS CACHO


-Impresionante. “A las 24 horas de que los españoles desalojasen a los infantes de marina marroquíes instalados en el islote Perejil, el 17 de julio de 2002, el Rey Mohamed VI envió a París a su hermana, la princesa Lalla Mariam, con un mensaje urgente para Jacques Chirac”. Así comienza la noticia que, a cuatro columnas y con foto de Jacques Chirac y del rey de Marruecos, el periodista Ignacio Cembrero firmaba el pasado jueves, 30 de noviembre, en el diario El País.
Cembrero (52), es uno de los españoles que mejor conocen Marruecos y el Magreb, como corresponsal que ha sido durante muchos años del diario de Prisa en Rabat. La noticia de referencia (Chirac instó a Mohamed VI a actuar juntos para frenar a España en Marruecos), sin embargo, está fechada en Madrid, aunque lo que más sorprendente tal vez sea su ubicación: perdida en la página 28 (par, por cierto), allí donde se suelen situar informaciones de tono menor, casi pegada a la sección de “Madrid”. La respuesta que Mohamed VI recibió de París fue esta: “Es ahora o nunca cuando hay que actuar para oponerse a la penetración española en Marruecos”.
El veterano periodista asegura que Chirac “prodigó varios consejos” al rey de Marruecos, para añadir que “a continuación se puso en marcha una estrategia para alcanzar este objetivo”. ¿Incluyó esa estrategia la conveniencia, tal vez la necesidad -si nos atenemos al imperioso discurso del galo- de echar del Gobierno de España al Partido Popular? ¿Mediante qué mecanismos? Siempre según Cembrero, “la fuente de esta información es Taieb Fassi-Firhi, número dos de la diplomacia marroquí, aunque su verdadera ocupación es la de dirigir la política exterior alauita.

Copio textualmente de El País: “Sus reflexiones íntimas sobre las relaciones con España, y las de otros dos altos cargos marroquíes -Ahmed el Harchi, entonces jefe de la inteligencia exterior, y Noureddin Benbrahim, número dos de la policía secreta- figuran en una nota de cuatro folios elaborada en octubre de 2002 por la antena en Rabat de la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), el principal servicio secreto francés”.

“Este y otros documentos de la inteligencia francesa sobre Marruecos serán desvelados en un libro, Quand le Maroc sera islamiste (Cuando Marruecos sea islamista, editorial La Découverte), escrito por los periodistas Catherine Graciet y Nicolas Beau, que se presentará el 7 de diciembre”. Es evidente que nos hallamos ante una pieza informativa de enorme importancia para conocer lo que ocurrió de verdad el 11-M y para intuir quiénes fueron los verdaderos responsables, los autores intelectuales, de la masacre, lo cual no hace sino agrandar la estupefacción que produce constatar el escaso, por no decir nulo, eco que la información de Cembrero ha tenido en nuestro país, incluso entre gente que lleva años enredada en teorías conspirativas, alguna de ellas ciertamente pintoresca.

Conviene aclarar que, en la terminología española, Fassi Fihri sería un secretario de Estado de Exteriores, y es, desde luego, uno de los tres personajes –junto con jefe de los servicios secretos marroquíes, Mansuri, y el jefe de la seguridad interior, Alí Himma– que más directa y decisivamente influyen sobre Mohamed VI.

El 28 de marzo de 2004, un servidor de ustedes -y perdón por la autocita- publicó en su Rueda de la Fortuna del diario El Mundo (Alfredo Pérez Rubalcaba y la mano negra del 11-M) una columna cuyos tres últimos párrafos decían textualmente lo siguiente: “¿Un ajuste de cuentas entre servicios secretos? Solo un analista de inteligencia, de extraordinaria finura es capaz de elegir el 11-M como fecha idónea, susceptible de provocar el vuelco político ocurrido en España el 14-M. El 11-M. Ni antes, ni después. “Esta ha sido una operación de inteligencia, en realidad terrorismo de Estado, ejecutada por mercenarios marroquíes”. De ahí el interés de la mano negra por reivindicar inmediatamente la autoría para el fundamentalismo islámico, y la evidencia de las pistas servidas a la policía casi en bandeja.

“Y la pregunta que se hacen algunos hombres del antiguo CESID: ¿Sólo los servicios secretos iraquíes? Una pregunta que nos remite al clásico quid prodest? Difícil imaginar en la ribera del Tigris o las montañas de Afganistán análisis tan fino del inconsciente colectivos hispano como para preparar ese golpe en día tan señalado. Más fácil intuirlo en un despacho a orillas del Sena. ¿Han tenido algo que ver los servicios secretos franceses? Ahí está la posición de Aznar y del PP, contraria al nuevo reparto del poder en la UE que franceses y alemanes pretenden implantar en la futura Constitución europea. Sacando al PP del poder, se acaba la dureza española sobre el Tratado de Niza.

“El caso es que la CIA está volcada en el descubrimiento de la mano negra, y otro tanto ocurre con los servicios secretos británicos. ¿Consentirá el pueblo español tan brutal castigo sin tratar de descubrir, cueste lo que cueste, a los responsables finales de la matanza? Una prioridad absoluta del Gobierno Zapatero. Mas que de seguridad, se trata de una cuestión de dignidad. La dignidad de un pueblo libre, al que no se le puede masacrar impunemente”.

Mucha gente se ha interesado por esta columna y me ha preguntado después por qué no profundicé por ese camino. La respuesta es fácil: la garganta profunda desapareció, como si la hubiera tragado la tierra. Ahora aflora de nuevo con fuerza la sospecha de los servicios secretos franceses -la direction générale de la Sécurité extérieure (DGSE), popularmente conocida como La Piscina, por su cercanía a la piscina de la rue des Tourelles, en el distrito XXº parisino- como motor de los trascendentales cambios políticos ocurridos en España el 14-M, con los servicios secretos marroquíes como ejecutores -en realidad una mera subcontrata del plan galo-, deseoso el monarca alahuí de devolver con creces la afrenta de Perejil a José María Aznar. ¿Le suena esto al citado Aznar? ¿Tiene algo que decir? ¿Y a su ministro de Defensa, el inefable Trillo, autor de aquel memorable speech “al rayar el alba, con viento fresco de Levante...”?

No pretendo reventarles la valiosísima información que Ignacio Cembrero aporta en El País del jueves, pero permítanme terminar diciendo que Lalla Mariam, íntima de la familia Chirac, regresó a Rabat con los planes del mandatario galo para ayudar a Mohamed VI en contra de España. Los primeros platos rotos los pagaron una serie de empresas españolas que inexplicablemente empezaron a perder concursos en Marruecos cuya licitación pública ya tenían asegurada.
Más importante aún, el monarca marroquí dio inicio a un programa de rearme que le llevó a comprar 12 reactores Mirage en los Emiratos Árabes Unidos, y a viajar a Moscú para comprar más armamento. ¿Terminaremos algún día por saber qué salió del baño que Chirac y Mohamed VI se dieron en La Piscina de la DGSE francesa? ¿Hará algo nuestro Gobierno al respecto? Atentos, pues, a la publicación del libro Quand le Maroc sera islamiste, de los periodistas Catherine Graciet y Nicolas Beau.-

Reproducimos ahora íntegramente el artículo de Cembrero en el País del pasado jueves 30 de noviembre:

UNA NOTA DEL ESPIONAJE FRANCÉS REVELA CONSEJOS DEL PRESIDENTE AL REY MARROQUÍ EN 2002. IGNACIO CEMBRERO, MADRID

IGNACIO CEMBRERO


A las 24 horas de que los españoles desalojasen a los infantes de marina marroquíes instalados en el islote de Perejil el 17 de julio de 2002, el rey Mohamed VI envió a París a su hermana, Lalla Mariam, con un mensaje urgente para Jacques Chirac. La respuesta que recibió del presidente francés fue: “Es ahora o nunca cuando hay que actuar para oponerse a la penetración española en Marruecos”, y le prodigó varios consejos en este sentido. “A continuación se puso en marcha una estrategia para alcanzar este objetivo”, según reflejó el espionaje francés en una nota.


La fuente de esta información es Taieb Fassi-Fihri, número dos de la diplomacia de Marruecos, pero, en realidad, auténtico responsable de su política exterior. Sus reflexiones íntimas sobre las relaciones con España, y las de otros dos altos cargos marroquíes —Ahmed el Harchi, entonces jefe del espionaje exterior, y Noureddin Benbrahim, número dos de la policía secreta— figuran en una nota de cuatro folios elaborada en octubre de 2002 por la antena en Rabat de la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), el principal servicio secreto francés. En el análisis también se recoge la opinión de un periodista español acreditado en Rabat.


Éste y otros documentos de la inteligencia francesa sobre Marruecos serán desvelados en un libro Quand le Maroc sera islamiste (Cuando Marruecos sea islamista, editorial La Découverte), escrito por los periodistas Catherine Graciet y Nicolas Beau, que se presentará el 7 de diciembre. Lalla Mariam, que es íntima de la familia Chirac, regresó de París con los consejos presidenciales y Mohamed VI se puso manos a la obra. El Rey da entonces, según el servicio secreto francés, “consignas firmes para excluir a las empresas españolas de los principales mercados y de las licitaciones, y sustituirlas por francesas y norteamericanas e iniciar también una guerra diplomática y mediática” contra España. La primera en pagar el pato fue la eléctrica Unión Fenosa, “descartada, en el último momento, de la licitación para la gestión del agua, la electricidad y el saneamiento de Tánger-Tetuán, otorgada al grupo Vivendi”, con sede en París.


La réplica real a la afrenta española en Perejil fue también económica, según explica Fassi-Fihri. Por eso “anuncia la creación de un gran conjunto portuario, comercial e industrial”, en torno al nuevo puerto de Tánger Med, pegado a Ceuta. “Es, en cierta medida, la sentencia de condena a muerte, comercial y social, de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla”, asegura. Acaso impresionado por la exhibición en el Estrecho de los aviones F-18 españoles y de los helicópteros HU-10, el monarca quiere rearmarse. El general Harchi cuenta a los topos del espionaje francés que el Rey ha enviado a su hermano, Mulay Rachid, a los Emiratos Árabes Unidos para pedir al jeque Zayed Ben Sultan ayuda. “Este le financiará la compra de 12 aviones Mirage”. Paralelamente, el Rey manda al jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, el general Mohamed Ben Ali, formado en EE UU, a Washington, para estudiar en el Pentágono la adquisición de armamento. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que aprecia el atlantismo de José María Aznar, “le orienta hacia Rusia para su compra porque España es aliado en la OTAN”, señala la DGSE. El soberano viaja a Moscú en octubre de 2002.


Ruptura del acuerdo




El documento rezuma la preocupación francesa ante el auge de la influencia española en Marruecos: “Los franceses consideran que España ha roto un acuerdo tácito que existía con Francia y que estipulaba que, a cambio de dejarle conquistar Latinoamérica, Francia se reforzaría sin competencia en África del Norte”. Fassi Fihri confirma que “las ambiciones de España (...) han dado al traste con este acuerdo”.El número dos de la policía secreta marroquí hace, por último, a los franceses una descripción terrorífica de la actividad del CNI, entonces a las órdenes de Jorge Dezcallar, “que juega la carta de los barones de la droga del Rif, tradicionalmente antimonárquicos, para crear un clima de desestabilización y dañar la imagen de Marruecos”. Peor aún: “Empuja a los bereberes a presionar al rey y estos amenazan con rebelarse si no cede a sus reivindicaciones”. Dezcallar desmintió ayer, tajantemente, estas acusaciones aunque sí reconoció que el 9 de octubre de 2002 viajó en secreto a Rabat —la nota francesa lo subraya —para explicar que Aznar no iba a crear un eje con Argelia —el presidente Buteflika estaba a punto de viajar a Madrid— para perjudicar a Marruecos. Benbrahim lamenta finalmente que los españoles “hayan dejado a su prensa atacar al Rey y a la familia real y evocar las aventuras sentimentales de Moulay Rachid [en Acapulco] y de una princesa [Hola narró la relación de Lalla Hasna con El Litri]”. Chirac instó a Mohamed VI a actuar juntos para frenar a España en Marruecos.
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