Lucas navarro ten



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EL BARRIO DEL CABANYAL – CANYAMELAR

HISTORIA DEL PATRIMONIO ARTÍSTICO

LUCAS NAVARRO TEN

3ºA Historia del Arte

Universidad de Valencia

Índice


Introducción………………………………………………………….........3

Motivos por los cuales elegí este trabajo………………………………...3

Presentación y Breve historia…………………………………………….4

Reformas Urbanísticas……………………………………………………6

Patrimonio histórico……………………………………………………....9

Edificios más representativos…………………………………………...10

Polémica con el estado de conservación del barrio: Derribos, protestas, proyectos futuros, “Salvem el Cabanyal”……………………...............14

Rehabilitació sense destrucció”………………………………………16



Conclusión………………………………………......................................19

Bibliografía…………………………………………………….................20

Introducción

Presentaré el barrio protagonista de mi trabajo explicando los motivos que me llevan a involucrarme con el tema que he elegido, seguido de una breve historia de su formación y desarrollo, así como también un análisis de la sociedad que lo formaba, su trama original y composición e introduciendo el gran patrimonio artístico del que está dotado el Cabanyal-Canyamelar.

Motivos por los cuales elegí este trabajo

Desde que nací las calles de este histórico barrio vecino al mar Mediterráneo han sido testigo de mi vida, a la vez que yo de su importancia e historia, debido a que mis padres siempre le han atribuido gran peso e importancia en valencia y en cuanto al patrimonio de las antiguas casas que, pese a su negativo estado de conservación y nivel de abandono, siempre han marcado la diferencia y han dejado ver un barrio de apariencia e historia diferente.

Desde hace muchos años, y sobre todo en las últimas décadas, son frecuentes las protestas y manifestaciones por supuestos proyectos de derruir parte de este barrio para realizar una prolongación de una gran avenida que llegara hasta el mar. Los vecinos nos sentimos personalmente consternados debido a que una parte de nosotros se vería eliminada y solo estaría presente en libros de historia, privándonos de nuestra identidad debido a que aparentemente es mejor opción destruir que rehabilitar, hacerlo desaparecer y no cuidarlo, lo cual demuestra una conciencia histórica y artística bastante distorsionada de lo que un historiador del arte pensaría.

Por tanto, no solo como estudiante de este grado, sino como vecino afectado directamente por lo que está sucediendo a escasos metros de mí, veo en este barrio el mejor tema de estudio patrimonial que podía presentárseme y una oportunidad para reivindicar lo que creo que es un bien común al que todos tenemos acceso y que muy pocos valoramos.

Presentación y breve Historia

Se trata de un barrio de la ciudad de Valencia, el cual es perteneciente al distrito de “Poblados Marítimos”.

Es un barrio construido frente a la playa, situado al este de la ciudad y cuyos límites están marcados al norte con Malvarrosa, al este con el mar Mediterráneo, al sur con Grao y al oeste con Ayora, Illa Perduda y Beteró.



Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando un grupo de pescadores se asientan en esta zona para vivir de la pesca con sus familias.

Jaime I, muy interesado en que crezca la actividad pesquera, colaborará para que estos pescadores vayan edificando en la zona, construyendo pequeñas barracas en primera línea de la playa.

Se forma de esta manera el Barrio de pescadores, que no recibirá hasta bien entrado el siglo XV el nombre de Cabañal.

Los pescadores comprenden pronto que han de estar organizados si quieren mantener un diálogo con las autoridades, y así se van formando los gremios de pescadores. El origen del Cabañal es por tanto inconcebible sin el mar, y sin sus pescadores o marineros, que se dedicaban a una modalidad de pesca de arrastre conocida como la más típica de esta franja litoral.

La conocida “pesca dels bous1, popularizada en los cuadros de Sorolla, hace que en el Cabañal empiecen a construirse cases dels bous. Estas casas tenían dos partes fundamentalmente: la barraca o casa en sí donde habitaban los criados que cuidaban de los toros, y una especie de corral para los animales.

A principios del siglo XVIII ya hay en el Cabañal cerca de doscientas barracas. 

La Guerra de la Independencia tuvo también determinadas repercusiones en el Cabañal. El conjunto de la población del Cabañal y del Grau hizo frente al ejército de Napoleón, aunque no con excesiva fortuna.

Estos acontecimientos tendrían su posterior reflejo en la celebración de la Semana Santa Marinera: cuando por fin se expulsó a los franceses, los marineros les arrebataron los uniformes de granaderos, que luego exhibirían con orgullo en las procesiones.

Es por tanto un antiguo barrio marinero que entre 1837 y 1897 constituyó un municipio independiente llamado Pueblo Nuevo del Mar (El Poble Nou de la Mar en valenciano).

El primer núcleo de población que surgió en la zona fue una pequeña agrupación de chozas y barracas a los lados de la acequia de los Ángeles, que había tomado su nombre de la pequeña ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, situada donde se levanta actualmente la iglesia del mismo nombre.

En el año 1814 el Cabañal ya contaba con 1515 habitantes. Los habitantes pensaban que esto era motivo suficiente para reclamar una parroquia autónoma. De este modo, D. Josef Fornés, Arquitecto de la Real Academia de San Carlos, construye esta iglesia.

Ya a finales del siglo XVII el Cabañal se convirtió en un sitio popular para los valencianos que deseaban vivir entre la playa y la huerta, por lo que comenzaron a construir alquerías cerca de las cabañas. Un par de incendios arrasaron casi totalmente la población a finales del siglo XVIII, por lo que se decretó que en adelante las casas se construyesen como las de la huerta, formando calles anchas y alineadas.



El Cañamelar o Canyamelar, surgió aproximadamente por aquellas fechas, y parece que tomó su nombre del cultivo de la caña de azúcar (en valenciano canyamel), que se cultivó allí hasta mediados del siglo XVIII. Desde entonces el crecimiento ha sido continuo y simultáneo en los tres núcleos, que acabaron convirtiéndose en uno sólo a mediados del siglo XIX.

El Pueblo Nuevo del Mar se constituyó como municipio independiente con ese nombre en 1821. Fue un pueblo principalmente pescador

En todo el pueblo no había un solo edificio de más de tres plantas.

Junto a estos testimonios estadísticos, contamos con otros literarios, como el de Blasco Ibáñez que nos dejó la siguiente descripción de Poble Nou de la Mar:

Amontonabase en el fondo los edificios del Grao, las grandes casas donde están los almacenes, los consignatarios, los agentes de embarque, la gente de dinero, la aristocracia del puerto. Después, como una larga cola de tejados, la vista encontraba tendidos en línea recta el Cañamelar, el Cabañal, el Cap de França, masa prolongada de construcciones de mil colores, que decrecía según se alejaba el puerto. Al principio eran fincas de muchos pisos y esbeltas torrecillas y en el extremo opuesto, lindante con la vega, barracas blancas con la caperuza de paja torcida por los vendavales.”2

Desde el incendio de 1875 y hasta la guerra civil, casi la totalidad de las barracas fueron sustituidas por casas de obra, siguiendo un esquema de manzanas lineales y densas, con viviendas de dos pisos cuyas fachadas oscilaban entre los cinco y los nueve metros.

Urbanísticamente crecía hacia el mar, gracias al aumento de la playa y la actividad de su ayuntamiento, naciendo nuevas alineaciones de calles. La hoy principal calle de la Reina fue la última de las construidas y la frontera urbana durante muchos años.

En 1897 este barrio contaba con unos doce mil habitantes, y estaba formado urbanísticamente hablando por calles paralelas al mar cortadas por travesías y por las acequias que desaguaban en el mar. 

La entrada en el siglo XX traería muchas novedades para el Pueblo Nuevo del Mar; la principal, la pérdida en 1897 de su independencia y la incorporación de su Ayuntamiento, a todos los efectos, al municipio de Valencia.

En 1957 la riada de Valencia afecta considerablemente a los poblados marítimos, ya que las calles en dirección al mar parecen auténticos torrentes impetuosos.

Reformas Urbanísticas



Una de las amenazas siempre pendientes sobre estos primeros habitantes del Cabañal era el fuego. Las barracas eran frágiles y bastaba la pequeña chispa escapada de un fogón para transmitir el fuego a todas las barracas en las que predominaba la paja.

El 21 de Febrero de 1796 se produjo un incendio de las barracas existentes en el Cabañal. No se saben las causas exactas.

Este día soplaba una tramuntana, como parece indicar la dirección y la intensidad de las llamas en el grabado que un improvisado y anónimo artista dibujó este mismo día. Fue una gran desgracia para todos los vecinos y el recuerdo perduró durante mucho tiempo en la memoria colectiva del Cabañal.

Sin embargo se conserva un plano de la situación urbanística antes del fuego, de indudable interés. Representa un panorama que va desde la desembocadura del Turia hasta el extremo norte de Cap de Franca, dividiendo este espacio en cuatro partidas diferentes, que, de sur a norte, son: Partida del Grao (hasta la acequia del Riuet), partida del Canyamelar (desde el Riuet hasta la fuente y acequia d'En Gasch), partida del Cabanyal (hasta el camino de la iglesia de los Angeles) y partida de Cap de Franca (hasta la alquería del Capitán Alegre o de la Linterna y hoy conocida como la Cadena).

El poblamiento de esta zona se compone de numerosas barracas, una cincuentena de alquerías, y dos iglesias, la de Nuestra Señora del Rosario y la de Nuestra Señora de los Angeles. Las filas de barracas están separadas por calles irregulares que forman ejes de comunicación norte-sur. Estas barracas pertenecían a labradores, y sobre todo, pescadores que vivan de la Pesca del bou

En 1796, 1797 y más tarde en 1875 sufre destructivos incendios, que algunos creyeron intencionados. Los planes ilustrados para la reconstrucción -algunos muy interesantes-, nunca se llevaron a cabo y el Cabanyal-Canyamelar continua con su paisaje de barracas y alquerías, como mínimo, un siglo más. La única medida adoptada fue prohibir la construcción de nuevas barracas y hacer imprescindible la licencia para reparar las ya existentes, gravando progresivamente las tres primeras intervenciones y prohibiéndose la cuarta.

A finales del siglo XIX, el Cabanyal-Canyamelar tenía 8571 habitantes, que ocupaban 1746 edificios, de los que el 66% eran barracas. Si añadimos las 375 construcciones de un solo piso, podemos imaginar el aspecto que presentaba.

A medida que avanza la construcción del muelle del puerto, iniciado en 1792, el mar se aleja cada día un poquito y en su lugar va naciendo una nueva tierra. En la costa de Valencia, el oleaje va de Norte a Sur, y arrastra los fondos marinos hacia Cullera, hasta que unos oleajes de signo contrario restablecen el equilibrio. Pero a este proceso se le opuso un muro de contención artificial: el muelle constituía un freno para las arenas, que al chocar con él iban sedimentando lentamente. Todo este aterramiento fue elevando el nivel básico del terreno, y el agua que inundaba el Cabañal durante los temporales, iba siendo contenida por las arenas, y la franja costera estaba cada día más seca. Ante los sorprendidos ojos de los pescadores, se extendía una playa cada día más espaciosa.



En los Poblados Marítimos se desarrolla una arquitectura de tipo popular, que conforma la actual retícula, y que a pesar de no contar con autores tan renombrados, presenta una calidad y uniformidad que le confieren un valor inestimable.

Las características de ingenuidad y despreocupación culturista y normativa, la pervivencia de una línea de tradición, el gusto por la ornamentación y por una cierta vistosidad alegre y directa, el cuidado minucioso del trabajo artesanal y la falta de virtuosismos estéticos son elementos del arte popular que se mantienen íntegros en esta zona. Al ya mencionado condicionamiento social en el que se asienta se viene a sumar la unidad entre el que hace la obra y el usuario, siendo en general el mismo uno y otro. Esto contribuye a darle unas características de singularidad a cada una de las viviendas, aun dentro de la homogeneidad del estilo. Es decir, cada una está marcada por los gustos personales de su propietario.

Los azulejos que recubren totalmente las fachadas, costumbre tradicional de todo el XIX, adquieren diseños de una gran variación en cuanto a temas y, junto a motivos inéditos, se mezclan los típicos modernistas, tanto del canal art nouveau como del secesionista, como incluso del historicismo.



Posiblemente debieron influenciar mucho las grandes obras modernistas de carácter público, como los mercados y especialmente la Estación del Norte, por su carácter de representatividad.

A pesar de mantener un carácter fundamentalmente marinero, esta zona adquiere una fuerte personalidad, acentuada por la aparición de una peculiar arquitectura que reinterpreta con características naif,3 la decoración culta del modernismo y secesión, en el peculiar tratamiento de la cerámica vidriada para la ornamentación de las fachadas.

Todo esto justifica que en su momento se declarara el Cabanyal-Canyamelar Bien de Interés Cultural a conservar y preservar para generaciones futuras, dado su gran valor como Conjunto Histórico. 

Como ya he dicho, cuando en 1897 el municipio fue anexionado por Valencia, tenía totalmente consolidada su estructura urbana y se estaban construyendo las casas que sobre ella se asientan. El Cabanyal pasó a ser un barrio de esta ciudad, precisamente el barrio que conforma su frente marítimo: Valencia llegó al mar por la vía administrativa. Mientras, la futura metrópoli apenas había comenzado la construcción del primer ensanche, tras el derribo de las murallas que la encorsetaron hasta 1865.

La exitosa evolución hacia la casa, se prolongó hasta bien entrado el siglo XX respetando la estructura urbana de la época de las barracas, tanto del espacio parcelado como el del no parcelado.

Buena parte del éxito de toda la operación se debe a esta sabia estructura, que consigue, a lo largo del día, un rato de sol para todas las fachadas y que todas las aceras tengan su rato de sombra. Además, la existencia del patio trasero, heredero del corral de las barracas, permite la doble orientación, con lo que el régimen de brisas marinas ventila las estancias de las casas.

También se mantiene la relación directa con la calle que tenían las barracas, pues muchas de las casas son unifamiliares o no tienen elementos comunes tales como zaguán o escalera de vecinos, porque a la planta baja se entra desde la calle y a las superiores por escaleras particulares.

El resultado es un conjunto especialmente saludable, bien soleado y ventilado, situación que no es común en los Conjuntos Históricos, donde las calles, poco jerarquizadas y, en general, con un tráfico vecinal escaso y pacificado, encuentran su límite y su definición en el protagonismo que cada fachada de cada casa pretende, para conseguir el marco adecuado a las relaciones sociales que se desarrollan en ellas. 
Estas ‘fachadas-mobiliario urbano’ reinterpretaron de manera popular los estilos cultos de las épocas en que se construyeron: el historicismo ecléctico, el modernismo y, a partir de 1930, el racionalismo.

Además de fachadas enlucidas o pintadas, algunas se construyen en ladrillo visto de buena factura y, sobre todo, fachadas revestidas de azulejos cerámicos al gusto de cada época y cada propietario, cuya implicación en la construcción de sus casas, otorga una calidad a los acabados impensable en otras circunstancias.

Patrimonio Histórico



El Gobierno Valenciano, por Decreto de 3 de mayo de 1993 (BOE del 10-05-1993, número 2020) declara Bien de Interés Cultural (según sentencia 17/1991 de 31 de enero del Tribunal Constitucional según el cual se establece que corresponde a las comunidades autónomas emitir la declaración formal de Bien de Interés Cultural) el Conjunto Histórico de Valencia en el que se incluye el del Cabanyal.

 El Decreto continúa especificando la zona protegida: Origen, el vértice suroeste de encuentro entre las calles Mariano Cuber y Escalante. Sentido: horario. Desde el origen, toda la calle Escalante, en su alineación más alejada del mar, hasta el vértice N-O del encuentro de la calle Escalante con la calle Remonta.

Desde ese punto, continúa por la alineación de la calle Remonta hasta hacer un quiebro de 45 grados en su encuentro con la calle de la Reina, hasta encontrar la alineación más cercana al mar de la calle Dr. Lluch, continuando por la misma hasta el encuentro con el vértice sureste del encuentro de la calle Dr. Lucha con la calle Mariano Cubre y, desde este vértice, en línea recta, hasta el vértice sudeste del encuentro con la calle Padre Luis Navarro.

Así pues, el Cabanyal se somete a las normas y medidas proteccionistas de la Ley de Patrimonio Histórico de 1985, cuya finalidad es salvaguardar los bienes de interés cultural e histórico.



Toda esta normativa hace que los propietarios de inmuebles en el Cabanyal tengan que soportar una serie de cargas que imponen las leyes protectoras. Por ejemplo, no se permite modificar la estructura, construir garajes, derribar fachadas e incluso, en algunos casos, hay limitaciones a la hora de elegir el color del exterior de los edificios. Para todo ello hay que obtener la oportuna autorización.

Sin embargo, y a falta de un Plan Especial que lo regule, el Cabanyal-Canyamelar lleva ya casi 15 años excluido del Plan de Ordenación Urbano de Valencia, lo que ha provocado el deterioro del barrio, al dificultar la rehabilitación de las viviendas antiguas y la construcción de nuevas, causa que explica la pérdida de población -si bien cabe destacar que existen en la actualidad 14 barrios de la ciudad con mayor pérdida de población que el Cabanyal-Canyamelar- pues este barrio, con sus peculiares características y tradiciones (como la Semana Santa Marinera, sociedades musicales, teatros, actividades vecinales, fallas. etc.) sigue siendo un barrio vivo y residencial, con menor grado de contaminación atmosférica y acústica que el resto de la ciudad, un barrio principalmente de viviendas unifamiliares adosadas, orientadas de este a oeste para así aprovechar mejor la brisa marina, que cuenta con un tráfico escaso en la mayoría de sus calles y numerosas travesías peatonales.

Edificios más representativos

El mercado

 El Cabanyal (Canyamelar, Cabanyal y Cap de França) logró su plena autonomía en 1837, formando el pueblo que durante 60 años se conocería como Poble Nou de la Mar, nuestro pueblo. Una de los primeras preocupaciones de sus autoridades fue la de construir un mercado que ofreciera un buen servicio a su población.

Porque ya desde 1833 y durante los primeros años de la independencia, el pueblo, que no tenía un mercado en condiciones, se veía precisado a comprar en unos mercados ambulantes, al aire libre y sin ninguna clase de instalaciones sólidas, sino desmontables. 

Se trata de uno de los mercados más emblemáticos de la ciudad. Situado en pleno barrio marinero este popular mercado autogestionado lleva 52 años abierto al público tras la última y mayor reforma a la que se vio sometido.

A pesar de su precariedad, el mercado funcionaba con buen ritmo ya hace más de un siglo.

Pero a partir de 1855, bajo la presidencia del alcalde Peregrín Cerveró, el Ayuntamiento concibe la idea de construir un mercado, en el lugar teóricamente reservado para edificar viviendas.

Este mercado, que será el punto neurálgico del Cabanyal durante 89 años, era un rectángulo de 40’20 por 45 metros (1800 m²) y tenía tendrá 52 puestos de venta (casitas de vendeduría decían ellos)

El aumento de población y la vetustez del recinto hizo que la ciudad construyese un nuevo mercado de unos 3.550 metros cuadrados, con fachada a la calle de Martí Grajales y Marino Sirera que fue inaugurado el día 2 de julio de 1958 y que cuenta ya con más de cuatrocientos puestos, además de aseos privados, cámaras de seguridad, aire acondicionado, puertas automáticas y otras modernas novedades.

Pero lo que no ha cambiado en absoluto y sigue siendo su principal característica es la venta del pescado, su calidad y sobretodo el gracejo histórico de nuestros pescadores y pescadoras que con sus llamadas y exclamaciones le dan a este mercado la exquisita nota de su alegría y humor.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Los Ángeles

La iglesia es de época tardo-barroca y neoclásica. Su fachada de corte clásica se compone de dos torres, una mucho más alta que corresponde a la Torre de las campanas tiene una altura de 30 metros y está formada por dos cuerpos, el primero de ellos alberga un reloj, mientras que en el segundo cuerpo se alojan las campanas. Remata la torre una torrecilla y una balaustrada.

Es en esta torre donde encontramos la escasa decoración de que dispone todo el edificio. La segunda de las torres de menor estatura y que antiguamente sirvió de faro para los pescadores y navegantes, no sabemos si está inacabada o sencillamente se proyectó de esta manera.

Con decoración mucho más simple o casi nula que la otra torre, en la actualidad aloja una pequeña campana y se cubre con una pequeña cúpula con cerámica de color roja. 



El edificio fue muy dañado en la guerra civil y sobre todo en la riada de 1957 por lo que ha sido objeto de una renovación profunda en los años 60, particularmente en su interior el cual se redecoró en 1961 con pinturas al fresco o con paneles, principalmente realizadas por el monje benedictino de la abadia de Montserrat De Casas.

La iglesia dispone de un total de cuatro campanas que llevan por nombre: Sagrado Corazón de Jesus (1948), San José (1940), Santisimo Cristo del Salvador (1964) y Mare de Déu dels



Àngels (1986), todas ellas de fundición moderna y escaso valor histórico. 

El Casinet es un símbolo de la emancipación obrera/pesquera. Un símbolo de su progreso. De ahí viene el nombre de la calle que lo flanquea: “Progreso”, que significaba un nuevo horizonte tras la barrera de la miseria y la desesperanza.

Como la estructura arquitectónica del Casinet no ha sido modificada, puede advertirse que toda la planta baja está rodeada de puertas, como si se tratara de escaparates. Esto es así porque la planta baja estaba destinada a tienda y almacén.

Por cada una de las ventanas, puertas o escaparates que todavía subsisten, se asomaban a la calle los diversos productos que necesitaban los pescadores: carbón, carne, patatas, habichuelas y verduras.

El balneario de Las Arenas se quedaba corto. La demanda superaba a una oferta escasa y bastante deficiente. De modo que muchos pescadores se convierten en hosteleros. Se empiezan a construir casetas para baños y merenderos. Estos serán los restaurantes que den origen a lo que hoy en día son los restaurantes del Paseo Neptuno, integrados en el conjunto del Paseo Marítimo.

También en el año 1961 se construye el Ateneo Marítimo, que es en la actualidad la institución cultural más representativa del Marítimo. Tal como se dice en el libro conmemorativo de sus bodas de plata, el Ateneo “nació para agrupar en su seno a los hijos del Distrito Marítimo y cuantos han deseado contribuir al desarrollo y mejora de sus aspectos vitales, con especial dedicación a los fines culturales, educativos y recreativos, fomentando la atención de toda la ciudad de Valencia hacia ese Distrito, hacia el mar y hacia lo que con ambos se relacione”.

En cuanto al patrimonio artístico del barrio, también podemos referirnos a una de las fiestas más representativas de la zona, teniendo en cuenta su fuerte importancia histórica y evolución con el paso de los años por las calles del Cabanyal: La actividad tradicional por antonomasia es la celebración de la Semana Santa Marinera.

Los orígenes de la Semana Santa Marinera de Valencia se remontan al siglo XV, cuando se crea una agrupación llamada la “Concordia dels Disciplinats” o Concordia de los que hacen disciplina4, de la que fue Prior San Vicente Ferrer. Desde ahí se carece de cualquier tipo de archivo, pues los Archivos Parroquiales y los del propio Arzobispado, fueron destruidos en la Contienda Civil. Por tanto se han tenido que reconstruir los hechos basándose en fragmentos dispersos que han ido recomponiendo la historia de la Semana Santa Marinera.

Lo que puede afirmarse es que ésta existía desde tiempos inmemoriales, celebrándose en tres Parroquias del Distrito Marítimo de Valencia: Nuestra Señora de los Angeles, Nuestra Señora del Rosario y Santa María del Grao.

Uno de los mencionados fragmentos de información, emanado de la propia organización de la Semana Santa, nos habla del caso concreto de Santa María del Grao a finales del siglo XVIII. Nos cuenta de una agrupación llamada la “concordia de Santa María del Grao” que era en realidad una Archicofradía, y englobaba en su seno diversas entidades, como eran los Sayones que rendían culto al Santo Sepulcro. Los Sayones representan a los caballeros cristianos que fueron a Tierra Santa a reconquistar los Santos Lugares, y que desde el principio asumió la Semana Santa Marinera como suyos. Otra sección estaba constituida por los penitentes que rendían culto al Santísimo Cristo. Otra, creada tras la ocupación francesa de principios del XIX, es la de Granaderos, que representan a aquellos Granaderos del Ejército Francés que, en uniforme de gala, daban escolta a la imagen de la Madre Dolorosa en la Procesión del Santo Entierro.

La renovación de todo esto se produce en la década de los veinte de 1900. Un grupo de devotos crea en 1924 la Hermandad de la Santa Faz en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, y a ellos corresponde el mito de haber introducido un nuevo elemento de culto, rompiendo con la uniformidad imaginera, pues al Nazareno y a la Dolorosa añadió el grupo del Paso de la Verónica, que constaba de cinco figuras.

Tras la guerra civil se crea una nueva entidad parroquial, San Rafael Arcángel, que se integró rápidamente en las celebraciones.

La organización de la Semana Santa tuvo sin embargo una quiebra durante unos 40 años. El motivo no era más que una cuestión organizativa.

En 1948 la comitiva de la Semana Santa que venía desde el Cabañal hasta el Grao, llegaba hasta la parte de atrás de Santa María del Mar por la calle del Cristo del Grao y se disolvía en esa zona junto a la Iglesia, en la Avenida del Puerto. El caso es que no avanzaba más adelante, hacia la vía del tren o actual Bulevar de Serrería, como parecía natural pero la comitiva se detenía en esta zona debido al recorrido del tranvía. Durante las celebraciones de la Semana Santa, el tranvía tenía una gran afluencia de pasajeros y se hacían servicios especiales debido al interés de los valencianos del centro de la ciudad que querían contemplar las celebraciones religiosas marineras. La Compañía de tranvías, en reconocimiento a los organizadores de la Semana Santa, que tenían esa gran influencia en el aumento de su recaudación, les compensaba con una subvención anual de 6.000 pesetas. A cambio, los organizadores debían respetar el recorrido del tranvía y evitar que la comitiva ocupara la zona por la que se extendían los raíles, sin embargo, en 1987 se restableció la normalidad.

De todos modos, después de 40 años, las cosas habían cambiado un poco. De modo que sólo volvieron a salir en procesión las antiguas hermandades.



Así continua su andadura en el 2000 la Semana Santa Marinera. Existe un día señalado característico para cada hermandad, en la que esta desfila con su trono-anda, y que constituye su día oficial de presentación. 

Polémica con el estado de conservación del barrio: Derribos, protestas, proyectos futuros, “Salvem el Cabanyal”

Los planes de prolongación del Paseo al Mar

El Paseo al Mar se trata de la actual avenida Blasco Ibáñez, pero en su idea de extenderla hasta la playa.

Esto ha condicionado especialmente la vida de los vecinos del Cabañal. El primer proyecto fechado es de 1865, pero no es hasta inicios de 1883 cuando se manifiesta el interés municipal de crear una nueva vía de comunicación (además de Camino del Grao, actual Avenida del Puerto) que aproxime las playas a la valencia más moderna y reformada.

El trazado, que coincide con la actual posición y anchura de la Avenida Blasco Ibáñez, se inspiraba en las ideas de la Ciudad Jardín y no especificaba de qué forma se producía la solución de encuentro con Pueblo Nuevo del Mar, el cual todavía no se había incorporado a Valencia. Existe un trazado de este plan del año 1899, con el título de “Paseo de Valencia al Cabañal”.



El trazado original pronto se vería modificado al construir las Facultades de Medicina y Ciencias. En 1931, José Pedrós trata de adaptar la continuidad del paseo al Cabañal mediante un enlace con el barrio en forma de herradura y un leve giro hacia el norte, adaptándose a la malla del barrio.

El plan apenas llegó a ejecutarse en algunos tramos y en el Cabanyal tan sólo el ensanche sobre la Calle Mediterráneo queda como recuerdo. Ya en 1939 el Colegio de Arquitectos redacta un informe en el que se opone al proyecto, y en especial a la creación de una gran avenida a través del Cabanyal.

En 1966 el Ayuntamiento presentó el que sería su más ambicioso proyecto hasta la fecha. El Plan General de Ordenación Urbana de 1966 proyecta para el Cabanyal una vía de 100 metros sobre la retícula del barrio, para encontrase a pie de playa con la autopista de Barcelona. El Plan Parcial 13, que era el que contenía esta propuesta, fue modificado en los siguientes años, y encuentra similaridades con el trazado propuesto en el PEPRI5.

El 22 de febrero de 1978, la Dirección General de Patrimonio Artístico, Archivos y Museos del Ministerio de Cultura, acuerda incoar un expediente de declaración del Conjunto Histórico-Artístico a favor de seis zonas de la ciudad de Valencia, entre las que se incluye el Cabanyal. En enero de 1982 el Tribunal Supremo suspende definitivamente el Plan Parcial 13, lo que aumenta las esperanzas de conservación del Cabañal.

El PGOU 6de 1988 (vigente actualmente) reconoce un valor histórico incuestionable para el barrio y se refiere a él como Conjunto Histórico Protegido7. También fija como objetivo la regeneración y revitalización del barrio. Expone cómo algunas de las soluciones propuestas anteriormente son incompatibles con la protección del barrio y se aconseja diferir la solución concreta del Cabanyal-Canyamelar a un estudio posterior.

En 1993, núcleo original del ensanche del Cabañal es declarado BIC. Para dicha declaración se contó con el informe favorable del Consejo Valenciano de Cultura, del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia y de la Universidad Politécnica de Valencia.

El Plan de Protección, cuya ejecución se consideraba irrenunciable en el PGOU en un plazo de 4 años, llegaba demasiado tarde para algunas viviendas, barracas y alquerías protegidas en el mismo plan.

Desde este instante, las asociaciones de vecinos y plataformas que se oponían al plan iniciaron una serie de medidas legales en favor de la rehabilitación del barrio sin la prolongación de la avenida. Esta batalla legal mantendría el plan paralizado, mientras que la degradación del barrio en las zonas afectadas por la misma no ha dejado de aumentar.

“Rehabilitació sense destrucció”



El 23 de septiembre de 1999, la representación legal de la Plataforma “Salvemos El Cabañal” solicitó al Ministerio de Cultura la adopción de medidas que evitaran el expolio que, a su juicio, supondría la ejecución del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Cabañal-Cañamelar al cual llamaron PEPRI.

El 29 de enero de 2001, el subdirector General de Protección del Patrimonio Histórico, después de la tramitación correspondiente, comunicó a la entidad denunciante que el PEPRI era competencia exclusiva de la administración local y autonómica y que no cabía esperar tutela superior por parte del Estado. Contra esta decisión se interpuso recurso ante la sala del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en el 2001. Este recurso fue admitido y se dictó sentencia el 27 de septiembre de 2004.

 Siendo la protección del Patrimonio Histórico Español competencia exclusiva del Estado, se instaba a que se dictara resolución acerca de la cuestión de expolio.

 El Ministerio de Cultura emitió orden publicada el 4 de enero de 2010, donde se concluye que el PEPRI constituye expolio del conjunto Histórico del Cabanyal, resaltando los siguientes motivos:

-El PEPRI no tiene en consideración los valores histórico-artísticos que motivaron su protección. Especialmente, altera la peculiar trama en retícula, objeto de protección.

-El Ayuntamiento adoptó esta solución sin el debido estudio de otras alternativas y sin motivar la elección definitiva.

-Que el PEPRI no contribuye especialmente a la mejor conservación del entorno y que sólo tiene como fin conectar la avenida con el mar.

-El PEPRI comporta el derribo de bienes de gran valor histórico-artístico.

La orden declara por tanto la obligación de suspender de forma inmediata la ejecución del PEPRI (necesaria para garantizar la protección del interés público en juego) en tanto en cuanto dicho Plan no se adapte a Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, sin embargo, exige que la desprotección de un BIC, o bien de interés cultural, se trámite por el mismo procedimiento que su protección. El decreto-ley fue recurrido por la abogacía del Estado ante el Tribunal Constitucional, que destaca muchas contradicciones en el documento.

Paralizado el PEPRI al admitirse a trámite el recurso, la Generalitat Valenciana decidió derogar el decreto-ley para aprobar una ley (2/2010) con idénticos fines y argumentos:

que el PEPRI no puede suponer expolio, dado que el nivel de protección del Cabanyal es asunto exclusivo de la administración local y que la actuación del gobierno central invade sus competencias.

El núcleo del Cabañal-Cañamelar fue declarado bien de interés cultural a iniciativa del grupo parlamentario de Esquerra Unida del País Valencià, por la Generalitat Valenciana en el año 1993, entonces gobernada por el Partido socialista del país Valencià.

En el decreto se incide en la peculiaridad de la trama urbana del barrio, en las que se desarrolla una arquitectura popular de clara raigambre eclecticista.

Desde 1998, el barrio se encuentra afectado por un plan urbanístico del Ayuntamiento. El Plan de Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI), impulsado por el Gobierno local y autonómico, esta vez en manos del Partido Popular, pretende la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez sobre la trama protegida del Cabañal, como elemento central de un plan de rehabilitación urbana. El plan, que comporta el derribo de 1651 viviendas, ha sido rechazado por parte de unos vecinos y apoyado por otros, y actualmente se encuentra paralizado judicialmente y supone uno de los problemas más sonoros de la ciudad de Valencia.



Desde el siglo pasado los habitantes del Cabañal hemos vivido con la amenaza de la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez, hasta que llegó la construcción de la estación de RENFE en la confluencia con la Avenida de Serrería. Se creía que ahí se finalizaba la historia de una Avenida-Paseo, que tenía su inicio-final en los jardines de Viveros y su final-inicio en la estación de RENFE y en el barrio del Cabanyal.

Los Planes Especiales de protección de los conjuntos Históricos tendrán en cuenta los siguientes criterios: a) se mantendrá la estructura urbana y arquitectónica del Conjunto y las características generales del ambiente y de la silueta paisajística. No se permitirán modificaciones de alineaciones, alteraciones de la edificabilidad, parcelaciones ni agregaciones de inmuebles salvo que contribuyan a la mejor conservación general del Conjunto”8

Así pues el proyecto de prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez pasa por encima de la cultura y de las leyes, así como de la voluntad y forma de vida de un pueblo. En lugar de recuperar y conservar una zona con futuro como centro de atracción cultural y turística (cuando viajamos nos gusta visitar las zonas antiguas y peculiares de una ciudad), y como legado de identidad para las generaciones futuras, creamos una ciudad cada vez menos habitable en aras de un desarrollismo bárbaro típico de los años sesenta.

Por una rehabilitación sin destrucción, por una arquitectura sostenible, por la conservación de nuestro patrimonio, la plataforma “Salvem el Cabanyal”, creada a raíz de la posible desaparición de las viviendas de esta zona y solicita al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valencia que reflexione y, que rectifique, que rectificar es de sabios.



Ya en el año 2000, cuando el barrio llevaba unos años sintiéndose amenazado por su demolición, hacía lo imposible por manifestar su contrariedad ante el “Plan especial” del Cabanyal.

Y es en este año cuando se dio una de las protestas más originales jamás vistas. La protesta no consistía en salir a la calle a quemar contenedores, sino en algo que llamaron “Portes Obertes9”. Esta iniciativa consistía en que algunos vecinos del barrio ofrecieran sus casas para que trescientos jóvenes artistas, de todo el mundo, expusieran sus obras. Los visitantes ocasionales del barrio podían llamar a cualquier puerta, a cualquier hora, y el propietario se comprometía a enseñar las obras que los artistas exponían en aquel espacio privado.

Actualmente, los vecinos se encuentran en una continua lucha sin tregua para defender su barrio.

Resistimos a la guerra, a la posguerra y a la riada, y nos van a echar las excavadoras10 titulaba el periódico El País, haciéndose cada vez más conocida la situación.

CONCLUSIÓN



Se vive la eterna lucha entre la conservación del patrimonio o el “desarrollo especulativo” de una ciudad.

La conservación y rehabilitación del Cabanyal-Canyamelar supondría para la ciudad de Valencia la posibilidad de disfrutar y mostrar un centro histórico único en Europa, que podría convertirse en reclamo turístico de gran interés, ademes de barrio residencial para las generaciones futuras, en un entramado urbano respetuoso con el entorno, la tradición y el arte.

Sin embargo, la destrucción del Cabanyal-Canyamelar supondrá para la ciudad de Valencia un paso más hacia la pérdida total de su identidad. 

No sólo se destruye un Conjunto Histórico con edificaciones centenarias tan emblemáticas como la “Casa dels Bous” y la Lonja de Pescadores, privando al pueblo valenciano de una de sus señas de identidad y de su contribución a la Cultura Universal, sino que se destruye también un modo de vida, de relaciones sociales y humanas, una cultura e idiosincrasia peculiar derivada de su relación con el mar, etc.

Los vecinos del Cabanyal-Canyamelar no hemos dejado de luchar por nuestros derechos y hogares, y se ha solicitando un Plan de Conservación y Rehabilitación del barrio, sin recibir respuesta alguna por parte del Ayuntamiento de Valencia, que ni siquiera ha accedido a reunirse con los vecinos.

Para finalizar, puedo aportar que como vecino de este barrio me ha ayudado muy positivamente la realización de este trabajo para reafirmar la importancia de cuidar y salvaguardar el patrimonio que nos rodea y más si se trata de las calles que nos han visto crecer, además tomar conciencia de uno de los problemas actuales ligados al patrimonio artístico de nuestra ciudad.

BIBLIOGRAFÍA

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·AMAT TORRES, F. (2009) Plataforma Salvem el Cabanyal, Inicio de la Web. Valencia. Consultado [ 26-11-2014] http://www.cabanyal.com/nou/historia/els-origens/?lang=es

·ARAZO, M.A (1984) Mercados de Valencia.Valencia

·BERNABEU, D. (2010) El Cabanyal, un barrio en peligro de extinción. Valencia. Consultado [ 28-11-2014] http://www.uvalencia.info/2010/12/15/el-cabanyal-un-barrio-en-peligro-de-extincion/

·BOIRA MAIQUES, JOSEP V. (1986) Valencia barrio a barrio.Valencia

·BLASCO IBAÑEZ, V. (1895) Flor de Mayo. Barcelona, Plaza y Janés.

·GOERLICH, BENITO (1983), La arquitectura del Eclecticismo en Valencia, Valencia:

·GOERLICH, BENITO (1992), Arquitectura Modernista Valenciana, Valencia:

·HERRERO GARCÍA, L.F. y SOLDEVILLA LIAÑOS, M. (2010) La plataforma Salvem El Cabanyal: doce años de lucha ciudadana. Valencia. Consultado [ 28-11-2014] http://www.revistadepatrimonio.es/revistas/numero6/iniciativas/experiencias/articulo2.php

·SANCHIS, A. (1997), Historia del Cabanyal. Poble Nou de la Mar (1238-1897) Valencia: Javier Boronat editor.

·TARÍN, S. (2011) Génesis y Éxodos en el Cabanyal. España. Consultado [ 29-11-2014] http://www.publico.es/espana/400496/genesis-y-exodos-de-el-cabanyal

·TEIXIDOR, M.J. (1983) Poblats Maritims (Cabanyal, Grau i Malva-rosa) en Catáleg de monuments i conjunts de la Comunitat valenciana, Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana. Valencia


En cuanto a la procedencia de las pocas imágenes del trabajo, no he recopilado datos de las mismas debido a que en el lugar de su localización no indicaba quién es su autor o en qué fecha se han tomado, pero visitando las direcciones web indicadas en esta bibliografía podemos encontrarlas. Aun así, considero que es importante dejarlas para poder tener una imagen mental de lo que se estaría hablando, al menos en el apartado de Edificios más representativos (página 10).


1 Consistía en una forma peculiar de pesca de arrastre, con dos barcas pareadas y a vela (la típica vela latina) que arrastraban desde popa una red sobre aguas de poca profundidad (entre 4 y 120 brazas). El nombre de "pesca del bou"no venia por los bueyes, si no, por la forma que toman las redes al ser tensadas por las barcas en el arrastre, ya que tomaban la forma de dos cuernos.

2 Blasco Ibáñez, V. (1895) Flor de mayo. Valencia

3 se aplica a la corriente artística caracterizada por la ingenuidad y espontaneidad, el autodidactismo de los artistas, los colores brillantes y contrastados y la  perspectiva acientífica captada por intuición.

4 Hermandad parroquial del Grao de Valencia cuyos inicios se remontan al siglo XV, en que se iniciaron los desfiles procesionales de la semana Santa Marinera, dándose como cierto que San Vicente Ferrer fue Prior de la Hermandad.

5 Plan Especial de Protección y Reforma Interior. Es el nuevo plan urbanístico del Ayuntamiento de Valencia, que amenaza con destruir más de 1600 viviendas y alrededor 600 edificios.

6 Plan General de Ordenación Urbana. Es un instrumento de planeamiento general definido en la normativa urbanística de España como un instrumento básico de ordenación integral del territorio de uno o varios municipios, a través del cual se clasifica el suelo, se determina el régimen aplicable a cada clase de suelo, y se definen los elementos fundamentales del sistema de equipamientos del municipio en cuestión.

7 un conjunto histórico-artístico es una declaración legal que agrupa a todos los bienes declarados como monumentos históricos-artísticos en una determinada localidad, siendo una figura de protección sobre los bienes culturales españoles y que se encuentra regulada por el Ministerio de Cultura de nuestro país.

8 Ley de Patrimonio Cultural-Valenciano, cap. III, artículo 39, punto 2.

9 Proyecto de intervenciones artísticas, surge frente a la grave amenaza para la supervivencia del barrio del Cabanyal de Valencia que suponen los planes urbanísticos del Ayuntamiento de la ciudad.

10 Periódico El País Viernes 3 de diciembre de 2010



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