Lunes, 19 de marzo En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



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C.E.S. Cristo Rey



Lunes, 19 de marzo


  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


JOSÉ GRAS: UNA FE CON DISTINTOS PAISAJES (1)
Buenos días a todos, feliz lunes. Hoy es la fiesta de San José, el día del padre y el santo de todos los que llevan este nombre, incluído José Gras, el Fundador de las Hijas de Cristo Rey. A él y a su experiencia de fe, vamos a dedicar esta semana este momento de reflexión.
La trayectoria de la fe tiene sus propias geografías, montes y ríos, mares y valles, vegetación tropical y clima frío, desiertos y estepas. Intentaremos describir en estos días el paisaje de la fe del Padre Gras. Como todo creyente él también atravesó los desiertos de las dudas y vacilaciones, momentos en los que se piensa: “a mi no me puede estar pasando esto”.
En el comienzo la fe es un descubrimiento. Dios se hace presente en la vida a partir de una multitud de ocasiones diferentes, de una suma de coincidencias que no parecen tener explicación, de un estremecimiento ante un suceso que se descubre como especialmente sucedido para uno mismo. Así le sucedió a José Gras… escuchemos la historia:
José nació en el pueblo leridano de Agramunt el 22 de enero de 1834, en el seno de una familia humilde y de profundas raíces cristianas. Recibió el Bautismo, como era costumbre, al día siguiente de nacer, y la confirmación a los tres años de edad. Durante su infancia repartía su tiempo entre los estudios, las tareas de labranza, el juego...

José va creciendo y moldeando su vida y su fe en el sencillo ambiente doméstico. Asiste con su familia a los actos de culto de la parroquia: en su alma de niño va calando el ejemplo de vida cristiana de sus padres. Bastantes años después, el hombre que fue aquel niño escribe: “Cuando ya mayorcito, mi padre me llevaba consigo al templo, allí, entre las armonías del órgano resonando bajo bóvedas henchidas de incienso, distinguí los íntimos resplandores de la divina verdad cristiana”. Es un testimonio de estremecimiento ante un suceso que parece sin importancia, y que sin embargo debió significar un momento de esplendor en el paisaje de la fe de José, puesto que, siendo adulto, aún lo recuerda.


Reflexión:
¿Podrías recordar algún momento de tu infancia en el que Dios se te hizo especialmente cercano y creció tu fe en él?

Martes, 20 de marzo


  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



JOSÉ GRAS: UNA FE CON DISTINTOS PAISAJES (2)
En la juventud de la fe se alternan días de sol y noches oscuras, montes escarpados y caudalosos ríos. Así le sucedió a José Gras… escuchemos la historia:

El ambiente familiar, la participación en los sacramentos, la devoción a la Virgen... hicieron germinar la semilla de fe de su Bautismo, hasta el punto de que, aún adolescente, comunica a sus padres su decisión de hacerse sacerdote. También se lo comunica al párroco de Agramunt, pidiéndole que tuviera la bondad de enseñarle ese latín tan necesario para el conocimiento de los textos sagrados.


Este joven había decidido muy pronto la orientación de su vida. Una vez definido el horizonte: ser sacerdote de Dios – dice él-, toda su persona se concentra en esta causa. Con doce años se traslada a Barcelona para iniciar su preparación al sacerdocio. El paisaje de su fe en esta época de estudios y apostolado en Barcelona, podríamos definirlo como el río caudaloso que, una vez que ha encontrado su cauce, corre sin parar hacia el mar comunicando vida por donde pasa. Así lo hizo a través de sus catequesis, sermones y de sus numerosos escritos que pretenden contrarrestar el mal con el bien. Sus palabras, cuando hablaba de Jesucristo, tenían la fuerza de un torrente que salta de roca en roca, queriendo contagiar a todos con su mensaje.


Reflexión:
¿Has comenzado a pensar cual va a ser la orientación de tu vida?¿Crees que Dios tiene una palabra al respecto?
Miércoles, 21 de marzo


  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


JOSÉ GRAS: UNA FE CON DISTINTOS PAISAJES (3)
Muy pronto, cuando la fe comienza a madurar, crece el deseo de Dios, y se llega a aceptar con humildad aquello que forma parte de su misterio sin pretender abarcarlo con nuestra razón. Así le sucedió a José Gras… escuchemos la historia:
José se acerca al sacerdocio con la conciencia serena, el alma inundada de amor a Dios y un profundo sentimiento de humildad. Fue para él un tiempo de amistad con Dios escogida y gustada, como demuestran sus palabras:


Acércase un día sobre todos mis días


una solemnidad superior a todas las solemnidades,
mi boca pronunciará palabras divinas
y mis manos sostendrán la grandeza inefable del capital misterio cristiano.
Seré Sacerdote de Dios.
¡Padre mío! ¿Y sabré ser vuestro digno ungido, vuestro fiel y agradable servidor?


Flacas son mis fuerzas y mis méritos nulos,

pero confío en el saludable poder de vuestra gracia.

Dios mío, ¿cuánto deberé hacer para que mi misión quede cumplida?

Todo lo espera de vuestra gracia

quien postrado ante vuestra inefable clemencia os lo suplica.

Reflexión:
¿Cuentas con Dios en tu proyecto de futuro?
Jueves, 22 de marzo



  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



JOSÉ GRAS: UNA FE CON DISTINTOS PAISAJES (4)
La ordenación sacerdotal fue en la fe de José un paisaje de júbilo, pero no estuvo exento de cierta incertidumbre… escuchemos la historia.
José Gras se ordenó en Barcelona, sin embargo el pertenecía a la diócesis de Urgel. Su ordenación fue a título de patrimonio, lo cual significaba que ninguna diócesis concreta se ocuparía de su sustento. Comienza para José una etapa de auténtica peregrinación por la geografía española en busca de trabajo: Tarragona, Barcelona, Madrid, Ecija, Granada. En estas ciudades hacía lo que le permitían las circunstancias: sermones, catequesis, preceptor de niños, redactor de periódicos… hasta que, instalado en la Abadía del Sacromonte puede llevar adelante su sueño de fundar una Congregación religiosa, la de las Hijas de Cristo Rey, dedicada a hacer reinar a Cristo a través de la educación, fundación que para nada estuvo exenta de dificultades. No cabía duda, Dios iba fortaleciendo, a través de estas experiencias, el vigor de su fe y José, por su parte, se abandonaba confiado a sus designios.

Reflexión:
¿Cómo anda tu confianza en Dios en los momentos difíciles?

Viernes, 23 de marzo


  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



JOSÉ GRAS: UNA FE CON DISTINTOS PAISAJES (5)
Solamente cuando se supera la prueba, la noche de la fe, se descubre la necesidad de abandonarse en el amor de Dios, que nos ha plantado esa semilla de fe en el corazón. Semilla que, al acogerla, le estamos dando el primer consentimiento. Y que irá arraigando en nosotros casi sin que nos demos cuenta. El paisaje de esta fe será la travesía por desiertos y estepas donde la nubes, la lluvia y el arco iris serán símbolos de la presencia de Dios, que nos acompaña. Así le sucedió a José Gras… escuchemos la historia:
José Gras apoyado en su fe, prefirió salir del sendero de lo fácil para caminar por otro más empinado donde se divisa el maravilloso paisaje de la entrega, de la ayuda, de la renovación de la sociedad al estilo de Cristo. Amó a Cristo y se esforzó por parecerse a Él. Su fe se hizo fuerte en las dificultades: los problemas de la nueva fundación religiosa, clases en la Abadía, actividades comunitarias, escritos…, todo ello con un único fin: Hacer Reinar a Cristo. Consciente de que la empresa que tenía entre manos no saldría adelante sin la confianza en Dios, alimentaba su fe con la adoración y la Eucaristía.
En su mente, un propósito firme para hacer el bien con absoluta resolución.

En sus manos, acción, mucha acción inspirada exclusivamente en la fe, en la esperanza y en la caridad.

En su voluntad, grandeza de ánimo, espíritu de sacrificio, valor y paso firme para atraer a todos hacia Cristo.

En su corazón, Cristo, siempre Cristo y en todas partes Cristo, Rey y Señor.


Su fe fue semilla que, como el pequeño grano de mostaza, creció hasta atraer a sus ramas a muchos: numerosos colegios y otras obras de bien en las que se proclama y adora a Cristo como Rey. Y, trascendiendo la barrera del espacio y del tiempo ese árbol extiende sus ramas por varios continentes llegando hasta nosotros, invitándonos a ser trasmisores de la misma fe.
Reflexión:
¿Qué te ha llamado la atención en la fe y la vida del Padre Gras? ¿Puedes aplicarlo a tu vida? Pídele a él, en un momento de silencio, la ayuda que necesites.

  • Momento de reflexión en silencio



  • CRISTO REINA


R / POR SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES




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