Lunes, 2 de febrero de 2009



Descargar 58.16 Kb.
Fecha de conversión02.07.2017
Tamaño58.16 Kb.
Aula de Cultura ABC

Fundación Vocento



Lunes, 2 de febrero de 2009

La crisis económica: retos y oportunidades


D. Juan Iranzo

Director General del Instituto de Estudios Económicos

Estamos en momentos de cambio, en momentos de confusión, pero también abriéndose alguna oportunidad. Es verdad que podríamos analizar la crisis desde diferentes perspectivas, pero a nosotros nos parecía que lo más adecuado, lo más conveniente, lo más cercano era verlo desde la perspectiva española, que no quiere decir, ni mucho menos, como van a comprobar ustedes, que podemos eludir la fisión internacional en la crisis financiera que, evidentemente, nos afecta muy directamente. Pero, también me gustaría dejar claro, desde el principio, que la economía, como veremos, también tiene una serie de retos, de problema, que agravan especialmente la crisis; y, aunque el entorno financiero no se resuelva si nosotros no resolvemos nuestros propios problemas, podemos sufrir un periodo de largo estancamiento y, por tanto, seguir destruyendo empleo a los ritmos que hasta ahora lo hemos hecho.

Realmente, la primera idea que a mí me gustaría trasladar es que, en este momento, la economía española cuando menos está sufriendo el azote de tres grandes crisis. En primer lugar, la crisis financiera; en segundo lugar, la crisis inmobiliaria. Estas dos quizá han sido la más comentada; incluso hoy, en el foro ABC, el comisario Almunia se refería a estas dos. Pero a mí, también me gustaría referirme, en tercer lugar, a otra, a mi juicio más grave, que es la crisis de competitividad de la economía española y que explica, en gran medida, el por qué el sector industrial no sólo no ha sido capaz de tomar el relevo del sector de la construcción, tal y como anticipaba el gobierno, sino que, durante el 2008, han caído prácticamente lo mismo; los dos se han derrumbado alrededor del 17%; ahora tendremos las cifras definitivas.

Por tanto, la conjunción de esas tres crisis está provocando, en primer lugar, una recesión, es decir, una contracción del crecimiento del producto interior bruto español en términos reales; pero, debido a la baja inflación, muy probablemente también lo haremos en términos nominales. Puede ser por primera vez en la historia de la economía española del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI que el PIB nominal se contrae. Y, luego, la gran duda es hasta dónde va a durar, porque, además, una vez más el mecanismo de ajuste, el más ágil pero el más traumático de la economía española es precisamente el mecanismo de ajuste, la destrucción de empleo y eso, lógicamente, habría que tratar de paliarlo.

Por tanto, vamos a analizar, en primer lugar, cuáles son las causas y cómo impactan en la economía española fundamentalmente estas tres crisis y, luego, trataremos de ver soluciones. Porque lo que hay que poner de manifiesto es que hay soluciones. Lo que sucede es que muy probablemente no estamos transitando por el camino adecuado. Yo me atrevería a decir que vamos en dirección contraria respecto a la política económica que habría que aplicar para resolver los problemas de la economía española.

En primer lugar, estamos sufriendo, como todo el mundo sabe muy bien, una crisis financiera a nivel internacional que, evidentemente, está provocando una recesión a nivel internacional. Pero no es precisamente la causa fundamental de los posibles problemas de nuestras entidades financieras. Aquí ya existe otro cambio significativo. Las entidades financieras españolas, los problemas que tengan, están fundamentalmente vinculados justo por lo contrario, por la recesión de la economía real, por denominarlo de alguna manera, pero, sobre todo, del sector de la construcción.

Realmente, la primera pregunta que nos tenemos que plantear desde el punto de vista del análisis de la crisis financiera internacional, del impacto de la economía española y la primera posible solución, es qué nos ha ocurrido. Es cierto, como argumentan algunos, que ha habido un fallo espectacular de la economía de mercado. Pues yo creo que, más bien, todo lo contrario; creo que ha habido fallos importantes del sector público y, sobre todo, fallos importantes en cuanto a la nacionalidad. Es decir, pararse a pensar respecto a lo que estaba ocurriendo, porque precisamente en estos momentos siempre, pero en estos momentos con especial relevancia, la ortodoxia, la racionalidad, el sentido común resulta especialmente importante, y todos ustedes estarán hartos de escuchar las razones de la crisis financiera y sobre todo de las famosas subprimes. Yo, simplemente, voy analizar lo que creo que ha fallado y cómo se puede algo mejorar.

En primer lugar, ¿ustedes creen que se puede funcionar con tipos de interés reales negativos mucho tiempo? No. La alocada política económica que se llevó a cabo entre el año 2001 y 2004 por parte de la Reserva Federal Norteamericana, pero también seguida por el Banco de Japón y por el Banco Central Europeo, provocaron eso, que los tipos de interés nominales estuvieran por debajo de la inflación. Por tanto, eso generaba dos efectos bastante perversos y muy racionales.

Uno, una enorme propensión al endeudamiento. Claro, si a ti te regalan el dinero, lo lógico es que lo tomes. ¿Para qué? Para cualquier cosa; para invertirlo, en cualquier caso, y cada vez más pierdes el concepto en qué lo inviertes. Es decir, el concepto de riesgo. En segundo lugar, ¿a qué te incita esos tipos de interés reales negativos? A que el ahorrador tenga que tomar un riesgo mucho más alto para tener una rentabilidad algo superior; y eso es lo que explica algunos de los problemas que en este momento estamos sufriendo, como el caso de Madoff. Asimismo, hay que tener en cuenta que ha habido otro fallo del sector público muy importante. Porque la política monetaria, convendrán conmigo que es una política económica; es una decisión del sector público, no de economía privada.

En segundo lugar, ha habido otro gran fallo del sector público; no sólo la regulación, que a lo mejor la regulación no ha fallado tanto, sino lo que ha fallado espectacularmente es la supervisión del sistema financiero. Y yo creo que, además, aquí que también es una actividad claramente del sector público, yo creo que recuerda en gran medida el famoso dilema del rey desnudo. Como casi nadie entendía las operaciones financieras que se estaban estableciendo, pues se compraban sin entender muy bien lo que se compraba; se vendía incluso sin saber lo que se vendía y se autorizaban sin saber muy bien lo que se estaba autorizando. Esos famosos fondos estructurados que, bueno, que lo hacían supuestamente eliminar el riesgo.

Y aquí nuevamente apelo a la racionalidad. ¿Podemos ir en contra de las leyes económicas? Pues no; igual que no podemos ir en contra de las leyes físicas. El problema fundamental es que hay desfases temporales. Las leyes físicas normalmente se manifiestan inmediatamente: la ley de la gravedad. En el caso de la economía tarda en manifestarse, pero, realmente, son tozudas. El riesgo existe y, además, el riesgo es diferente, porque por muchos productos estructurados que hagamos; que, además, aunque los economistas estamos asumiendo muchos errores, también poner de manifiesto que los economistas no somos grandes expertos en matemáticas.

Por tanto, los responsables de los fondos estructurados, fundamentalmente, han sido los físicos y los matemáticos, porque la mayor parte de nosotros no somos capaces de hacer la mayor parte de esos productos. Esos productos eran muy difíciles de entender. Evidentemente, no eliminaban el riesgo, pero han introducido un factor todavía más grave que lo han centrifugado; que respecto al pasado no sabemos muy bien dónde está; no sólo no se ha eliminado sino que se ha centrifugado. Por tanto, el riesgo existe, pero no sabemos muy bien dónde está.

A eso también ha ayudado la información asimétrica. Los mercados funcionan eficientemente si hay suficientes o diferentes demandantes y si la información es simétrica. Ese, quizás, sea el mayor fallo del mercado. ¿Quiénes normalmente informan sobre el riesgo de las compañías de los productos etc? Las compañías de renting, las compañías de calificación. Yo creo que aquí han fallado estrepitosamente, pero ya lo hicieron en el caso de Nerón. Ya lo denunciamos. Yo tuve el honor de formar parte de la comisión Aldama. Ya lo denunciamos entonces y, evidentemente, no se han querido encontrar claras soluciones. Yo creo que las compañías rentings tienen que ser responsables de sus actos, porque hasta ahora, jurídicamente, son y han sido irresponsables y han distorsionado también la información.

Por tanto, el cóctel, fíjense ustedes, era peligroso porque habíamos jugado a alquimistas y, de hecho, parece que habíamos convertido el hierro en oro, la eterna aspiración del alquimista. En este caso, habíamos conseguido eliminar riesgos, pero la realidad es tozuda. Y ha empezado a llover -y es un término que todo el mundo entiende bastante bien- ¿y dónde ha llovido? En el epicentro del sistema. Era más que previsible. El riesgo era previsible, pero no lo queríamos ver. Piensen ustedes: si tú prestas a una persona que es prácticamente insolvente y que sólo tiene una garantía que es el bien real la vivienda y le das dinero para financiar el 100% de la vivienda; el modelo, no hace falta ser un genio, ¿cómo se sostiene, si siempre sube el valor del activo? En el momento que se detenga o empieza a bajar, el asunto salta por los aires. Pues bien, esto es lo que ha ocurrido con las famosas subprime. Por lo menos aquí sabes quién es el responsable de cada una de estas actuaciones, porque, normalmente, además, se está dispersando también las culpas.

El inventor de esta idea de la hipoteca subprime fue el señor Roosevelt, que ahora resulta que fue la gran luz de Occidente, que nos sacó de la recesión; y de la recesión salimos a través de la Segunda Guerra Mundial. Y la Segunda Guerra Mundial no es cierto, a mi juicio, que fuera, digamos, la máxima expresión del gasto público. La Segunda Guerra Mundial cuando menos tuvo dos shocks de oferta muy positivos desde el punto de vista de la producción, que fue la innovación tecnológica, espectacular y la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, a la producción. Y esas creo que fueron los factores fundamentales desde el punto de vista económico que nos sacaron de la depresión; no el señor Roosevelt. Al señor Rossevelt se le ocurrió, precisamente eso, para dinamizar el sector de la construcción artificialmente, porque compraban vivienda y yo no podía pagarlo y creó Freddie Mac, una de las grandes entidades de financiación hipotecaria. Pero para reforzar el volumen de operaciones, el señor Cartel creo la otra, Fani, Freddie Fani, ¿para qué? Para potenciar. Y el señor Clinton obligó a la banca comercial, que hasta ahora lo tenía prohibido, a entrar en esas actividades a través de una especie de cotización de inversión.

Por tanto, realmente, lo que se ha ido es amplificando el problema. Pero, fíjense ustedes que era bastante lógico pensar que esto no era sostenible y no lo fue en los años 80 con la famosa crisis de la Sylvan Alone. Pero el problema fundamental es que entonces estaba localizado el riesgo y ahora, fundamentalmente, ¿qué es lo que ha sucedido? Pues una gran crisis de confianza, porque nadie sabemos de verdad qué parte del hierro se va a oxidar, porque no es oro, y qué parte del oro es oro. Y hasta que eso no se aclare, nos va a costar mucho dinero y, sobre todo, mucha incertidumbre. Porque nos sabemos la cartera de otras personas, pero no sabemos muy bien el valor de nuestros activos.

Además, se ha producido un valor adicional: se han parado los mercados y, por tanto, ¿cuánto vale un bien para el que no hay mercado claro? Pues desde una célula hipotecaria hasta el propio piso, si no hay mercado, si no hay un comprador y un vendedor, realmente, ¿cuánto vale? Un gravísimo problema de valoración. Por tanto, fíjense ustedes que la crisis financiera internacional fundamentalmente es una crisis financiera también alimentada porque los bancos de inversión no han cumplido esa famosa máxima de la muralla china, es decir, separar clarísimamente sus operaciones.

Es decir, ¿saben ustedes que los bancos de inversión lo que hacen es colocar emisiones por ejemplo que les contratan para hacer una ampliación de capital y se la aseguran para hacer una salida a bolsa, una colocación de pagares, y por otro lado, los bancos de inversión gestionan patrimonios, y en teoría tiene que haber una muralla, y así la denominan, china, que separen ambas actividades. Pero, fíjense ustedes, qué enorme tentación para saltarla y colocar en las carteras de los clientes esos títulos y, sobre todo, los que tienen más riesgo y menos rentabilidad. De tal manera, que este es otro factor que ha agravado la situación.

Yo creo que frente a esta situación ha habido claros procesos de sobrereacción; creo sinceramente que se ha disparado por parte de las administraciones públicas en todas las direcciones. En algunos casos en la dirección correcta; en otros, se han perdido miles de millones; y en otros, incluso creo que se ha creado víctimas de fuego amigo. Fíjense ustedes que se ha hablado de todo tipo de actuaciones. Sanar los activos tóxicos, porque ante un problema de solvencia sólo caben tres posibilidades: que quiebre la entidad, que les saquen los problemas o que le metan capital. Simplificando, porque esto da para mucho, se ha probado de todo y ahora el último invento, al que hoy se refería el señor Almunia también, son los bancos malos, que dices “hombre, crear un banco malo...”, y dices sí, en teoría, para aligerarle problemas a los que son viables, pero, creo, sinceramente, que no estamos acertando adecuadamente y, en cualquier caso. lo que estamos provocando es la mayor emisión de deuda pública que ha conocido la historia.

Estados Unidos, para financiar todo esto proceso y el programa Obama, ha decidido emitir dos billones de dólares en deuda pública; Europa un billón, etc. Eso, ¿qué quiere decir? Que los mercados se saturan y eso genera un efecto crowding out sobre la inversión privada. Es verdad que en el último mes hemos tenido una noticia algo mejor. Se han conseguido colocar pagarés a nivel internacional de empresa por 45.000 millones, mercado que estaba absolutamente seco; es decir, que no operaba desde hace bastante tiempo. Esa puede ser la única buena noticia que tenemos en esa dirección, pero todavía la crisis financiera va a durar tiempo y, resumiendo, para ver los efectos sobre la economía española, lo que está provocando es una clara restricción de crédito y un encarecimiento del crédito, porque casi nadie se atreve a prestarse y cuando se presta lo hace mucho más caro.

Vamos, por tanto, a ver cómo afecta esa crisis en la economía española. Tres serían los mecanismos de contaminación de transmisión de la crisis financiera a la economía española. Uno, a través de activos tóxicos, es decir, haber invertido en estos activos que valen poco o no valen nada. Hasta ahora, en España, se estima que el impacto es del orden de 7.000 millones de euros aproximadamente, fundamentalmente, centrados en Lehman Brothers y en Madoff. Apenas hay, por ejemplo, en España impacto significativo de las hipotecas subprime: 50, 60 millones de euros que no es nada. Fundamentalmente, es Lehman Brothers y Madoff. Pero, en cualquier caso, aunque ha perjudicado a los inversores y aunque en gran medida algunos de los bancos que lo han comercializado a través, no de su banca comercial, sino de su banca de inversión, parte de estos activos se están compensando, la noticia del Banco Santander, del BBVA, etc... Pero, aunque 7.000 millones es una cifra significativa para el conjunto del sistema, no es un problema de solvencia. Segundo, mecanismo de penetración. Pero yo creo que es al revés sobre la solvencia de las entidades financieras españolas. Yo creo que la solvencia de las entidades financieras españolas aquellas que tengan algún problema, está mucho más vinculada a la morosidad interna, especialmente vinculados a los créditos promotor que a la contaminación de la crisis financiera, a esos activos que, vuelvo a repetir, tóxicos que, vuelvo a repetir, se estiman en 7.000 millones.

Nosotros sí que creemos que pueda haber alguna pequeña entidad con problemas de solvencia y nosotros creemos que dado la falta de confianza en este momento en el sistema financiero, el sistema financiero sólo funciona por eso, por confianza, sería conveniente acelerar procesos de fusión, sobre todo entre cajas de ahorros, porque el hecho de que alguna entidad española por pequeña que fuera entrara en el fondo de garantía de depósitos en este momento sería un varapalo muy importante para la confianza del sistema. Creo sinceramente que en España se ha respondido adecuadamente y es casi la única dirección que creo que se ha respondido adecuadamente en el apoyo al sistema financiero, como ahora veremos.

Porque nuestro principal problema, y vuelvo a repetir puede haber algún problema de solvencia y nosotros creemos que es una oportunidad, es que las crisis son una oportunidad. ¿Para qué? Para evitar la barrera que en este momento se establece, que impide la fusión entre cajas de ahorro de diferentes comunidades autónomas. Nosotros somos partidarios de que las fusiones sean entre cajas de ahorro de diferentes comunidades autónomas. Por dos razones económicas fundamentales. Una, porque no duplica las redes de oficinas y por tanto, no aumenta el paro a corto plazo y, en segundo lugar, porque no están expuestas al mismo riesgo. Probablemente, entidades de la misma comunidad autónoma están expuestas al mismo riesgo. Por tanto, parece lógico aprovechar esta oportunidad para saltarnos una de las limitaciones que establecen las comunidades autónomas.

Pero, ¿cuál es la vía fundamental de traslación de la crisis financiera a la economía española? Pues la vía fundamental es a través de las enormes necesidades de financiación que tiene la economía española. Nosotros somos el primer país desarrollo, en términos relativos, y el segundo en términos absolutos, después de Estados Unidos, país con el que tenemos una diferencia de tamaño significativa. Somos el segundo país en términos absolutos en necesidades de financiación externa. ¿Que quiere decir? Que el ahorro interno no ha sido suficiente hasta ahora para financiar los altísimos niveles de inversión en bienes de equipo, pero sobre todo en construcción, que hemos tenido hasta hace dos años y, ahora, no es suficiente para financiar el creciente déficit público.

Nosotros debemos, la deuda privada y los mercados financieros internacionales 800.000 millones de euros. Por tanto, era una absoluta falacia, desde el primer momento, cuando nuestro Gobierno, sobre todo nuestro Presidente del Gobierno, decía que el endeudamiento de las administraciones públicas era bajo. Y es verdad que lo era 39% en términos de PIB y, que por tanto, había un enorme margen para el gasto público, para el déficit público y para la deuda. No es cierto, porque 40 ó 39 más 80 son 119. El nivel de endeudamiento español era muy alto y, sobre todo, además, había que acudir a los mercados financieros internacionales. Por tanto, era más que previsible que la prima de riesgo de la deuda española iba a subir en comparación con la alemana, y que cuanto más se emitieran peor, Y si suben los tipos de interés van encareciendo el conjunto de la financiación de nuestra economía.

Es que ahora la deuda pública española necesita pagar 114 puntos básicos, 1,14 más que la deuda alemana para colocarse. Y creo que cada vez va a tener algún problema adicional y eso, evidentemente, tiene un efecto arrastre sobre el conjunto de la financiación de la economía española. No es cierto; no hacía falta que lo dijera; hasta Anaran Pus, lo ha dicho, y yo tengo algunas matizaciones también con las compañías de renting. No, no; es que lo dijimos muchos desde el primer día, cuando salieron anunciando fuertes paquetes de gasto público, diciendo que teníamos un enorme margen. No es cierto, como se ha demostrado inmediatamente.

Claro, ¿quiénes tienen que financiarse? Pues también los bancos. Por tanto, ¿qué es lo que se ha hecho fundamentalmente hasta ahora? Yo no defiendo a nadie, yo simplemente transmito objetivamente lo que ha ocurrido. Se han concedido avales por 200.000 millones, que no se han utilizado apenas el año pasado; este año, yo supongo, que se utilizarán más para refinanciar la deuda a los mercados financieros internacionales a cambio de un coste. Por tanto, el sector público sólo tendría un problema si no se hiciera frente al pago de esa deuda al vencimiento.

En segundo lugar, lo que tenemos es un problema fundamentalmente de liquidez. Como los mercados están bastante parados, y hasta hace poco ha estado muy parado el interbancario, el que se prestaban entre sí los bancos, ¿dónde se podían financiar? Fundamentalmente, pues, en el Banco Central Europeo. Pero el Banco Central Europeo, que admite todo tipo de títulos, sólo presta, antes en plazos de siete tres meses, y ahora hasta seis meses. Pero, fíjense ustedes, qué problema de ajuste de plazos estar financiándose a un máximo de seis meses y teniendo inversiones a veintidós años. De tal manera que lo que permiten estas subastas, que está realizando el gobierno, es comprar activos supuestamente muy sanos, una célula hipotecaria no subprime, avalada por un piso en Serrano, pero que en teoría no vale porque no hay mercado. Por poner un ejemplo, y cambiarlo por deuda pública, ¿para qué?, para que la deuda pública pueda ser líquida ;nada más, esa es la explicación. Y ahí están yendo fundamentalmente las cajas.

Me ha gustado mucho menos el abrir una puerta que en España no era necesario, que se podía entrar automáticamente. Ya se puede entrar, en el capital de los bancos y las cajas, el sector público. ¿Cómo puede entrar el capital? Pues, evidentemente, adquiriendo acciones o ampliando capital. ¿Y en las cajas? Pues obligando a emitir cuotas participativas. Es una forma de capital, digamos, sin derechos políticos. De tal manera que esa supuesta nacionalización, yo no sé para qué había que abrir la puerta, y eso en cierta medida es el enfrentamiento que en este momento está habiendo entre las entidades, sobre todo bancarias.

Y también, creo, que nos hemos visto arrastrados por la inercia internacional. Creo que no era necesario elevar el fondo de garantía de depósitos nuestro hasta los 100.000 euros, porque los 100.000 euros nuevamente estará avalado por el Estado. De verdad, de verdad, lo que estaban avalados eran 20.000, que había un fondo dotado de 6.900 millones de euros para eso. Pero, en cualquier caso, la crisis financiera a España le afecta fundamentalmente por la restricción de liquidez. Si uno debe mucho y necesita mucho, le dan poco y caro y, por tanto, hay menos consumo y menos inversión. Esa es la restricción de crédito a nivel internacional.

Y, luego, ya veremos el caso de los pagos en España se va a mantener, por lo menos, a lo largo de este año, si bien es verdad que hay unos datos algo más favorables, no se termina de resolver el asunto pero es verdad que muchas de las operaciones de intervención sí que han evitado el colapso del sistema que estuvo a punto de producirse alrededor del 25 de septiembre, después de la quiebra de Lehman Brothers, que se registró el 15 de septiembre, como ustedes recordarán.

Pero, vuelvo a repetir, no es el único problema de la economía española. La economía española también tiene un gran problema de crisis inmobiliaria, sobre todo del sector de la construcción residencial, que es intensivo, además, en mano de obra. Para que se hagan ustedes una idea, por cada vivienda que se construye se emplea durante dos años, dos años y medio, 1,7 personas directas y 0,5-0,7 indirectas. Aquí hay mucha industria que vive alrededor de la construcción: ladrillos, puertas, porcelana, sanitarios,... De tal manera, que España estaba construyendo unas 700.000 viviendas al año; unas 450.000 para abastecer la demanda natural interna de nuevos hogares, reposición, etc.; otras 100.000 para inversión extranjera, sobre todo de alemanes e ingleses y otra parte que se estaba comprobando que era inversión, eso, pura inversión, pero muy bien. De tal manera, que aprovechando los tipos de interés y las alternativas, esa política monetaria a la que nos referimos, ¿qué sucede?

En primer lugar, empieza a haber una saturación enorme de viviendas; el stock de viviendas se va acumulando: se construye más de las que se venden. En segundo lugar, los tipos de interés desde el año 94 suben y, por tanto, a las familias españolas les obliga a dedicar mayor proporción de renta a comprar la vivienda, porque a pesar de la subida de los precios de la vivienda, hasta el año 2004, lo que consideramos el esfuerzo para adquirir una vivienda había bajado; estaba en el 25%. ¿Por qué? Porque los tipos de interés eran mucho más bajos, los créditos a más largo plazo y, además, en ese hogar trabajaban dos personas normalmente. Pero, ese esfuerzo ha llegado a estar situado hace unos meses en el 45% de la renta disponible. Por tanto, no se podían comprar esas viviendas.

De tal manera, que la primera pregunta que nos tenemos que plantear ahora es ¿cuál es el stock de viviendas? Porque si hay un exceso de oferta sobre la demanda, hasta que no se ajuste, porque claro el problema de la vivienda es que no se puede mover, no se puede exportar, de tal manera que ¿qué sucede?, que nosotros entendemos que tenemos un stock de unas 650.000 viviendas, porque en el Instituto de Estudios Económicos sólo consideramos stock de viviendas a la venta aquellas que están a la venta y no se venden. ¿Por qué? Porque no entendemos el concepto de vivienda vacía. En una Constitución española que defiende la propiedad privada, nosotros no entendemos lo que es una vivienda vacía, concepto que en Cataluña, al final, claro, es inconstitucional, incluso podía provocar la expropiación temporal de la vivienda. Pero, nosotros, vuelvo a repetir, no entendemos, por tanto, por eso hay tal discrepancia entre el stock de viviendas entre 650.000 y 1.500.000, pues depende, nosotros entendemos de viviendas que están a la venta y no se venden.

Nosotros creemos que para que esas viviendas se fueran adquiriendo, sería necesario que el esfuerzo de las familias se situara entre el 25-30% de su renta disponible para eso qué sería necesario, que bajara el precio de la vivienda un 10% y que bajaran los tipos de interés un 10%. Los tipos de interés de referencia sí están bajando, el euribor también, y eso beneficia a los que ya tienen crédito. Pero los que ahora quieran adquirir una vivienda y necesitan un nuevo crédito, las primas de riesgo son mucho más altas. Por tanto, eso qué significa que, como no creemos que se vaya a ajustar vía tipos de interés, nosotros creemos que por lo menos la vivienda tiene que caer en términos reales, incluida la inflación, un 30% desde los niveles del 2007, y hasta que no se produzca esa situación, no empezará a animarse el mercado. Bien es verdad que estoy simplificando porque se trata del sector más heterogéneo que pueda haber. No tiene nada que ver una vivienda en la costa que una primera residencia, etc., pero por término medio es lo que se estima, evidentemente, en costa el ajuste se estima, segunda residencia en general que va a ser mucho más profundo que primera residencia, que no creemos que llegue al 20. Pero, evidentemente, es un sector heterogéneo. Pero, es bastante lógico pensar que sería un exceso de oferta frente a una demanda moderada pues el único mecanismo de ajuste es ir a precios.

De tal manera, que ¿eso a qué está llevando? Mientras no se vaya absorbiendo ese stock, las viviendas iniciadas son muy pocas. Hasta ahora hemos estado terminando unas 500 y pico mil viviendas, ya construidas, pero este año muy probablemente sólo se inicien 150.000. Por tanto, ahí tienen ustedes ya un factor muy importante de destrucción de empleo o de no generación de empleo. Una caída espectacular del ritmo de construcción de unas 700.000 viviendas a 150.000. Por tanto, nosotros creemos que hasta que se vuelvan a iniciar la construcción de unas 450.000, que es la cifra normal que necesita la sociedad española, pasarán unos 30 meses. Por estimar, por tanto, estamos hablando de un ajuste prolongado.

Y, por último, tenemos una crisis muy importante de competitividad, provocada por diferentes circunstancias. En primer lugar, porque es la primera vez que España está en crisis con una moneda sobreapreciada que es el euro. El euro yo creo que ajustó respecto al dólar un 22% hasta hace un par de meses, cuando Estados Unidos bajó los tipos de interés prácticamente a cero, que es una locura, rebotó y ahora está ajustando. Yo creo que se va a depreciar ligeramente respecto al dólar, porque todos los análisis ponen de manifiesto que los mercados norteamericanos son más flexibles y que puede salir más rápidamente de la crisis. Pero, en cualquier caso, vamos a seguir teniendo una moneda sobreapreciada, por tanto, menos competitividad.

En segundo lugar, hasta este año los costes laborales han subido muy por encima de nuestro entorno, porque nuestro diferencial de inflación ha sido mucho más alto. En el año 2008 los costes laborales han crecido casi un 5%, subidas salariales superiores al 4,5% y no mejoras de productividad. Por tanto, ¿eso qué quiere decir? Que aunque el poder adquisitivo de los ciudadanos hasta que no ha bajado la inflación, no ha mejorado, nuestra competitividad se mide en términos nominales, hemos perdido competitividad en temas salariales.

Asimismo, se han incrementado los costes financieros, porque estamos diciendo que la financiación empresarial cada vez es más cara por las primas de riesgo y, en algunos casos escasa. Luego hablaremos de posibles soluciones a una escasez de financiación empresarial que no sólo está provocada por una restricción de crédito bancario sino que también está provocada por una gran morosidad en sus facturas, no sólo en la banca. Y, por último, porque las administraciones públicas, y muy especialmente las locales, retrasan enormemente los pagos que es lo que de verdad está estrangulando a una parte de nuestras empresas.

Asimismo, España está incrementando los costes de transacciones, que es un coste a cambio de nada, poner piedras en el engranaje, un concepto de Stigler, un concepto vinculado a la ruptura de la unidad de mercado. El hecho que para fabricar cualquier cosa en España, prácticamente haya que utilizar normas diferentes es que resulta que un ascensor es completamente diferente en España o la cabina de autobús, etc, etc. Y, además, en algunos casos es obligatorio utilizar idiomas determinados, y eso también va en contra de la libre empresa, y seguramente de la construcción, pero en cualquier cosa sin ningún tipo de valoración, significa coste de transacción.

Igualmente, en España tenemos una regulación medioambiental, que no sólo es muy estricta, sino que introduce una incertidumbre enorme en cuanto a los periodos de contestación, etc. Y, por tanto, eso genera un coste de transacción adicional. Y, por ultimo, tenemos problemas de competitividad porque tenemos una especial dependencia energética. También es verdad que ahora nos ha dado un respiro el precio del petróleo, pero seguimos sin resolver nuestro problema. Y, también, España tiene un problema de déficit de transportes ferroviario de mercancías, que es un factor fundamental para la competitividad de nuestras empresas.

Por tanto, una vez hecho el diagnóstico que yo no sé si es acertado o no, ¿qué estamos viendo? En primer lugar, que se está produciendo un ajuste muy positivo de los precios, yo no creo que estemos, por ahora, ante peligros de deflación. Si antes decía que no se puede operar con tipos integrales negativos tampoco con precios negativos. ¿Por qué? Porque ante una expectativa de deflación, en un escenario de deflación, se hunden los márgenes empresariales, se hunde de verdad el consumo, porque tú esperas que los precios sean cada vez más bajos y eso obliga a un ajuste nominal de salarios cuando menos y, por tanto, prolonga el proceso.

Yo creo que ahora estamos afortunadamente en un proceso de inflación provocado por un shock de oferta positivo, que es el hundimiento de las materias primas sobre todo el petróleo, energía en general. Por dos razones. Porque la demanda se ha moderado algo y, sobre todo, porque se habían convertido en valor refugio ante el primer impacto de la crisis financiera de 2007. Ahora, sólo han quedado tres mercados financieros auténticamente líquidos, es decir, que había operaciones de compra y de venta, el mercado bursátil, el mercado de divisas y el mercado de materias primas. Por tanto, se han desmontado muchas de estas operaciones. Nosotros creemos, incluso, que puede rebotar algo.

La inflación, como bien saben ustedes, se ha ido ajustando; el IPC está situado provisionalmente, porque es una estimación provisional, en enero en el 0,8%, y puede que en un par de meses, por razones estadísticas, porque subió muchísimo el año pasado, tenga el IPC general signo negativo; probablemente abril y mayo. Pero, en cualquier caso, la inflación subyacente, quitando energía y alimentos frescos, en diciembre y en enero no se ha estimado porque en la provisional no lo hace, pero la inflación subyacente estará en los dos, no creemos por tanto que haya expectativas de deflación.

El gobierno español ya no calcula estimaciones de IPC sí de deflactor del PIB, pero la Comisión Europea ha publicado unas expectativas de IPC del 0,6 para España este año y del 2,4 para el año que viene. Por tanto, no hay problemas de inflación, pero, sin embargo, hay una buena noticia por dos razones. Porque te permite una negociación colectiva en mejores condiciones y, por tanto, costes laborales a partir de este año mucho más moderados; porque no se resiente el poder adquisitivo de los ciudadanos en un momento en que la renta sí que se está viendo claramente desfavorecida. Pero esa es, prácticamente, la única buena noticia que tiene un efecto muy positivo sobre los tipos de interés, que van a seguir bajando. Yo creo que el Banco Central Europeo los va a situar alrededor del 1,5 y el euribor al año 2,15-2,30 máximo durante bastante tiempo. Por tanto, esto beneficia a los que ya están endeudados, pero no a los nuevos, porque la prima de riesgo es mucho más alta. Pero, en cualquier caso, es un respiro.

El resto de las noticias ya no son nada buenas. Nosotros ya estamos oficialmente en recesión, que significa crecimiento negativo del PIB, dos trimestres seguidos, Hay consenso que vamos a estar en recesión todo el año 2009, y ahora la gran duda es si lo vamos a estar en el 2010 o no. Según el gobierno español, no; según el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea, el Instituto de Estudios Económicos Europeos, etc, sí, por lo menos el primer semestre.

De tal manera, que el proceso ajusta de la manera más traumática, que es vía de destrucción de empleo. Fíjense ustedes que durante el año 2008 hemos sido de los países europeos que más han crecido; poco, pero hemos crecido; y ha sido el que más empleo ha destruido. Eso pone de manifiesto las enormes reticencias del mercado. Probablemente mañana tendremos una malísima noticia también de paro; a lo mejor 250.000 nuevos desempleados en el mes de enero. El ajuste de la economía española está siendo en vertical. Nosotros, desde hace un par de años, preveíamos un ajuste de la economía española, pero nunca con esta intensidad y, si seguimos por estas perspectivas, la tasa de paro superará el 19-20% el año que viene.

¿Quiere decir que no hay nada que hacer? No; quiere decir que si seguimos con la política económica que en estos momentos se está aplicando, pues estamos abocados a esa situación. ¿Hay otras alternativas de política económica? Pues yo creo que sí, que no van a solucionar la crisis, pero pueden amortiguar el proceso de destrucción; pueden acortar la crisis y, sobre todo, incrementar nuestro potencial de crecimiento para salir de la misma. Es decir, hacerlo con mayor intensidad, porque el problema es que la economía española se quede en una L, si nosotros no crecemos por encima del dos y pico por ciento, no seremos capaces de crear empleo.

Por tanto, ¿qué es lo que nosotros pensamos desde el Instituto de Estudios Económicos? ¿qué se puede hacer? Pues, en primer lugar, austeridad en el gasto corriente. El gasto público no puede seguir creciendo, pero ¿cómo es posible que ante una situación de alto endeudamiento de la economía española, las empresas y las familias podamos ahora gastar mucho más de lo que podíamos hacerlo cuando los ingresos crecían espectacularmente? No es posible y no se puede dilapidar el gasto público, como se está haciendo ahora, porque de la crisis no se sale reparando aceras y construyendo pistas de patinaje. La poca inversión pública debería haber sido invertir en proyectos que aumentaran el potencial de crecimiento, en lugar de haber destinado 8.000 millones de euros a los ayuntamientos. Para eso, en lugar de para arreglar aceras, tenían que haber ido a mejorar nuestro transporte ferroviario de mercancías, por ejemplo, a la construcción.

Porque eso significa incremento del potencial de crecimiento. Lo otro es crear artificialmente empleo a un altísimo coste -39.0000 euros el empleado- y, además, es artificial, pues se crean mucho más empleos y mucho más barato, si se crearan brigadas en toda España para romper cristales, fabricarlos y otras brigadas para reponerlos. A ustedes, ¿que les parece? Una salvajada; pues ese equivalente es la idea de hacer zanja, taparla y hacer otra. Esos 8.000 millones, junto con los 6.000 absurdos que tiramos, por ejemplo, en los famosos 400 euros, que ya lo reconoció el Gobierno que fue un error, pues, fíjense, qué no daba para el transporte ferroviario de mercancías por ejemplo.

Por tanto, gasto corriente austero. Pero no parece que vayamos por ella. Ahora también hay dinero para todos en la financiación autonómica, porque si todas las comunidades autónomas salen ganando, es que alguien paga. Claro, la Administración Central. Justo en el peor momento para incrementar el gasto.

En segundo lugar, creemos que hay que aplicar políticas de oferta, que dirán ustedes “ya estamos con las reformas estructurales” y sí, podríamos hablar de reformas estructurales de investigación y desarrollo de formación, que no puedo estar más de acuerdo, que es imprescindible, pero a corto plazo no van a surtir efecto. Por supuesto que hay que hacerlo, pero a corto plazo. ¿Qué medidas estructurales creemos nosotros que tienen efecto inmediatamente?

Pues, en primer lugar, creo que se puede devaluar el tipo de cambio de efectivo real, y me dirán ustedes ¿qué esta proponiendo? ¿salir del euro? Ni hablar; ni hablar salir del euro. Sería la mayor locura que realizaría la economía española. En el año 93, con una balanza por cuenta corriente con un déficit del 3.5%, la peseta se devalúa cuatro veces y la prima de riesgo, el diferencial de tipo de interés con Alemania se situó en 600 puntos básicos. Nuestro déficit por cuenta corriente es del 9 y pico, no del 3,5. Si estuviéramos fuera del euro yo no sé qué pasaría. Pero, ¿cómo podemos devaluar nuestro tipo de cambio de efectivo real? Pues miren, bajando cotizaciones sociales y subiendo IVA. El IVA, ahora, no va a ir a los precios, no lo van a sufrir ustedes porque la demanda está muy moderada; va a ir a margen. Pero el margen empresarial se beneficia más de una bajada de cotizaciones sociales, que además es un impuesto sobre el factor trabajo. Evidentemente, tiene que haber una reducción neta de impuestos. Pero, ¿qué ventaja tiene? Que el IVA se deduce de las exportaciones y grava las importaciones. Por tanto, ya estás devaluando el cambio de efectivo real en ese instante.

Asimismo, creo que habría que bajar el impuesto de sociedades para acercarlo al de nuestros competidores. No sé si saben ustedes que el impuesto de sociedades en Portugal es del 12%, por tanto hay mucha tentación para localizarse en Portugal. Asimismo, el problema de la economía española –ayer se lo preguntaban a Almunia y no ha contestado-, no es de consumo, es de ahorro. No podemos salir de la crisis consumiendo; podemos salir ahorrando, reestructurando nuestro nivel de financiación y las empresas exportando. Por tanto, la única posibilidad de salir de la crisis es, como lo hemos hecho en otra ocasión, vía exportaciones, que el mundo, sobre todo asiático, sigue creciendo.

$Por eso es tan importante recuperar la competitividad; esa devaluación del tipo de cambio de tipo real también. ¿Qué es necesario? Flexibilizar el mercado laboral. Alguno dicen ¿ahora? Ahora con más motivo; siempre, pero ahora con más motivo. Primero, crear un contrato para que si alguien con incertidumbre empresarial en lugar de hacer alguien a fijo que le mande al paro lo pueda seguir empleando, ahora es más urgente que nunca un contrato de trabajo que te permita mantener ese empleo temporal durante mucho tiempo porque la alternativa es el paro.

Hay que favorecer la movilidad geográfica y funcional, que es donde están respondiendo de facto que no de iure, sobre todo, los emigrantes; se está produciendo de facto no de iure. Pero ahí habría que generalizarlo y, luego, como hay empresas con exceso de capacidad productividad colectiva, si no lo adaptan a la nueva demanda, la alternativa es mucho peor, que es el cierre de la empresa; que ya han caído 300.000. De tal manera, creo que hay que clarificar las razones de despido procedente por razón económica. Hemos analizado los juzgados de lo social y cada vez hay menos calificaciones de despido procedente por razones económicas. Ya me dirán ustedes, si no hay razones económicas y, por otro lado, el despido improcedente que tenga la misma indemnización para todos, 30 días por año trabajado máximo, dos años.

También hay que hacer muchas cosas en el lado de la justicia y de la regulación. En este sentido, nosotros somos partidarios del silencio administrativo positivo en la mayor parte de las consultas a la administración para licencias, etc,, con plazos preestablecidos. Creemos que hay que reformar a corto plazo la Ley Concursal. La Ley Concursal, recientemente aprobada, se aprobó para garantizar la supervivencia de las empresas, pero cuando no hubiera concursos, porque como es tan garantista, y aquí hay compañeros economistas que se dedican a esto, lo que ha hecho es obstruir el funcionamiento de la mayor parte de los juzgados de lo mercantil. Y lo que se está es anticipando la liquidación de las empresas como solución. Está consiguiendo el efecto contrario de lo buscado, es decir, perverso.

Asimismo, creo que el que haya bajado el precio de la energía va a rebotar y España tiene una gran dependencia energética. ¿Creen ustedes que estamos en el momento más adecuado para cerrar Santa María de Garona, una central nuclear? Yo, por supuesto, creo que hay que construir nuevas centrales, pero en este momento, a cortísimo plazo, yo no cerraría en los próximos meses Santa María de Garoña que te garantiza una energía nacional y muy barata, porque, además, la central está amortizada hace muchísimo tiempo.

Pero, fíjense ustedes que lo que creo que también es muy urgente, y era el titular que venía con motivo de esta conferencia en el ABC, es que hay que restaurar la unidad de mercado y nosotros en este momento no creemos que, a corto plazo, se puedan poner de acuerdo todas las comunidades autónomas, más bien al contrario. Pero si tres o cuatro comunidades autónomas, siguiendo la idea de las directivas comunitarias, que es lo que se nos ha ocurrido, reconocen unilateralmente sus normas de producción y las del resto de las comunidades autónomas, el resto no va a tener más remedio que seguirlas, porque si no se van a quedar sin producción.



Es que en un país desarrollado como el nuestro no puede ser muy diferente la seguridad en un ascensor en Cataluña o en Andalucía que en Madrid. Por tanto, parece lógico reconocer unilateralmente esas normas. Si lo hacen tres o cuatro comunidades autónomas, el resto se van a ver obligadas. Por tanto, yo creo que ese es otro rastro muy importante.

Y, por último, creo que también hay que introducir competencia privada, y justo en este momento especialmente importante en los servicios públicos, transporte, sanidad, etc. En definitiva, se trata de aplicar políticas de oferta que tengan efectos a corto plazo, que permitan, en definitiva, mejorar nuestro potencial de crecimiento. Porque de la crisis no salimos a través del gasto público, no salimos manteniendo o creando empleo artificialmente durante un tiempo, sino que salimos fundamentalmente mejorando nuestra competitividad porque, repito, como ha ocurrido en el pasado, la única vía es apelar al sector exterior, porque ese es el gran reto. Tenemos empresas potentes, con enorme capacidad. Favorezcamos su entorno para que puedan ayudar en la crisis. Pero, desde luego, tenemos que salir entre todos; tendremos que ajustar nuestro nivel de endeudamiento; tendremos que ajustar nuestra competitividad; y tendremos que darnos cuenta de que estamos ante una situación complicada.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal