Mademoiselle Germaine-Original



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Mademoiselle Germaine-Original
Mademoiselle Germaine was typically French in the way she talked and walked and thought and behaved. She was as “French” as a woman can be – for a Russian.

She was born Irina Soltanovna in Odessa, Russia, in 1916. She graduated from Moscow University in 1937 with a diploma in French, her best subject.

Irina´s first job was as a French translator with a publishing house in Moscow. Later she was trasferred to work in the French department of the Moscow Radio Centre. After that she worked in the French section of the Soviet Comintern.

After World War II, in 1945, the Russian leader, Stalin, decided to build up Soviet spy forces abroad. Irina Soltanovna, naturally, was chosen to work in France.

After undergoing Secret Service training, she attended the French-speaking division of the spy school at Stiepnaya. When she graduated, ready for espionage abroad, the forty-one-year-old Irina - looking much, much younger- went to France as “Mademoiselle Germaine”. In Paris she adopted the “cover” of a French governess and took a job with the family of a Belgian who was the director of a steel concern.

The Belgian family turned out to be an excellent choice for her. They entertained frequently, and she was treated as a member of the family. Their guests included French an other Western European industrialists, scientists, technologists, officers, and even members of the Corps Diplomatique. Mademoiselle Germaine was able to pick up important scraps of secret information about vital industrial and political events.

When the family moved back to Brussels, Mademoiselle Germaine accompanied them. Within weeks she had two spy webs operating. Numerous agents and informers supplied her with blueprints, plans, military reports, and other documents.

Her second-in-command was a Belgian named Paul Veken. He was, to all appearances, a fanatically religious office clerk. It seemed safe to meet him whenever necessary. Yet she became too complacent about their meetings in the park where she took her employer´s children every day. Veken always drifted along to share her park bench. It looked to he casual observer like a servan- girl romance. It was clever of her to bring sandwiches to offer to Veken- but not so clever of him to eat only one and pocket the others, which contained microfilms.

Counter-intelligence agents noticed. They also noticed that Germaine and the children did not eat all the pastries that Veken brought them. She and Veken were arrested one day.

All the evidence needed for their conviction was found – in the pastries and sandwiches. So ended the espionage career of Irina Soltanovna, alias Mademoiselle Germaine.

Mademoiselle Germain (Original)

Mademoiselle Germain era típicamente francesa en su forma de hablar, de caminar, de pensar y de comportarse. Era tan “francesa” como puede ser una mujer rusa.

Nacida en Odessa, Rusia, en 1916, su nombre era Irina Soltanova. Se graduó en francés en 1937, en la universidad de Moscú.

El primer trabajo de Irina fue como traductora de francés en una editorial francesa en Moscú. Después pasó a trabajar en el departamento de francés de la radio central de Moscú. A continuación trabajó en la sección francesa del comité soviético.

Tras la segunda guerra mundial, en 1945, el líder ruso Stalin decidió constituir una fuerza de espionaje en el extranjero. Naturalmente, Irina Soltanova fue escogida para trabajar en Francia.

Después de seguir un entrenamiento en el servicio secreto, acudió a la división de lengua francesa en la escuela de Stiepnaya. Cuando se graduó, preparada para el espionaje en el extranjero, Irina, con cuarenta y un años, pero pareciendo mucho más joven, fue a Francia con el nombre de “Mademoiselle Germain”. En París adoptó la cobertura de institutriz francesa y entró a trabajar en casa de un ciudadano belga director de una empresa de acero.

La familia belga resultó una excelente elección. Recibían invitados con mucha fracuencia, y a ella se la trataba como un miembro de la familia. Entre los invitados había industriales, científicos, ingenieros, altos funcionarios e incluso miembros del cuerpo diplomático de Francia y de otros países europeos. Mademoiselle Germain pudo recoger importantes datos de información secreta sobre acontecimientos polìticos e industriales vitales.

Cuando la familia volvió a Bruselas, Mademoiselle Germain les acompañó. A las pocas semanas tenía operando dos redes de espías. Numerosos agentes e informadores le proporcionaban anteproyectos, planes, informes militares y otros documentos.

Su lugarteniente era un belga llamado Paul Veken. Su apariencia era la de un hombre estricto cumplidor de las reglas. Reunirse siempre que fuera necesario parecía algo seguro. Sin embargo, ella llegó a confiarse demasiado en sus encuentros en el parque donde llevaba a los niños de su jefe cada día. Veken siempre vagaba sin rumbo fijo pero al final acababa compartiendo con ella el mismo banco del parque. Para un observador casual, aquello parecía como un romance entre una muchacha y un empleado. Por parte de ella era inteligente traer sandwiches para Veken, pero por parte de él no era tan inteligente comerse únicamente uno y guardarse el resto, aquellos que contenían los microfilms.

Los agentes de contra-inteligencia se dieron cuenta. También se dieron cuenta de que Germaine y los niños no comían todas las pastas que Veken les traía. Un día Veken y ella fueron detenidos.



Todas las pruebas necesarias para condenarlos fueron encontradas en las pastas y los sandwiches. Así terminó la carrera como espía de Irina Soltanova, alias Mademoiselle Germain.
Mademoiselle Germain

  1. (S) Mademoiselle Germain era típicamente francesa en su forma de hablar, de caminar, de pensar y de comportarse

  2. (S) Era tan “francesa” como puede ser una mujer rusa.

  3. (S) Nacida en Odessa, Rusia, en 1916, su nombre era Irina Soltanova

  4. (E) Se graduó en francés en 1937, en la universidad de Moscú.

  5. (E) El primer trabajo de Irina fue como traductora de francés en una editorial francesa en Moscú

  6. (G) Después pasó a trabajar en el departamento de francés de la radio central de Moscú

  7. (G) A continuación trabajó en la sección francesa del comité soviético.

  8. (G) Tras la segunda guerra mundial, en 1945, el líder ruso Stalin decidió constituir una fuerza de espionaje en el extranjero

  9. (G) Naturalmente, Irina Soltanova fue escogida para trabajar en Francia.

  10. (G) Después de seguir un entrenamiento en el servicio secreto, acudió a la división de lengua francesa en la escuela de Stiepnaya

  11. (G) Cuando se graduó, preparada para el espionaje en el extranjero, Irina, con cuarenta y un años, pero pareciendo mucho más joven, fue a Francia con el nombre de “Mademoiselle Germain”

  12. (G) En París adoptó la cobertura de institutriz francesa y

  13. (G) entró a trabajar en casa de un ciudadano belga director de una empresa de acero.







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  1. (E) La familia belga resultó una excelente elección

  2. (G) Recibían invitados con mucha frecuencia, y

  3. (G) a ella se la trataba como un miembro de la familia

  4. (S) Entre los invitados había industriales, científicos, ingenieros, altos funcionarios e incluso miembros del cuerpo diplomático de Francia y de otros países europeos

  5. (G) Mademoiselle Germain pudo recoger importantes datos de información secreta sobre acontecimientos polìticos e industriales vitales.

  6. (G) Cuando la familia volvió a Bruselas, Mademoiselle Germain les acompañó

  7. (G) A las pocas semanas tenía operando dos redes de espías

  8. (G) Numerosos agentes e informadores le proporcionaban anteproyectos, planes, informes militares y otros documentos.







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  1. (S) Su lugarteniente era un belga llamado Paul Veken

  2. (S) Su apariencia era la de un hombre estricto cumplidor de las reglas

  3. (S) Reunirse siempre que fuera necesario parecía algo seguro

  4. (E) Sin embargo, ella llegó a confiarse demasiado en sus encuentros en el parque donde llevaba a los niños de su jefe cada día

  5. (G) Veken siempre vagaba sin rumbo fijo pero

  6. (G) al final acababa compartiendo con ella el mismo banco del parque

  7. (S) Para un observador casual, aquello parecía como un romance entre una muchacha y un empleado

  8. (S) Por parte de ella era inteligente traer sandwiches para Veken, pero

  9. (S) por parte de él no era tan inteligente comerse únicamente uno y guardarse el resto, aquellos que contenían los microfilms.

  10. (E) Los agentes de contra-inteligencia se dieron cuenta

  11. (G) También se dieron cuenta de que Germaine y los niños no comían todas las pastas que Veken les traía

  12. (G) Un día Veken y ella fueron detenidos.

  13. (G) Todas las pruebas necesarias para condenarlos fueron encontradas en las pastas y los sandwiches

  14. (E) Así terminó la carrera como espía de Irina Soltanova, alias Mademoiselle Germain.







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Mademoiselle Germained (Revised)
Irina Soltanovna was born in Odessa, Russia, in 1916. She enjoyed studying French and graduated from Moscow University in 1937 with a diploma in French, her best subject.

Irina´s first job was as a French translator with a publishing house in Moscow. Later she was transferred to work in the French department of the Moscow Radio Centre. After that she worked in the French section of the Soviet Comintern.

After World War II, in 1945, the Russian leader, Stalin, decided to build up Soviet spy forces abroad. Because of her familiarity with French language and culture, Irina Soltanovna naturally was chosen to work in France. After undergoing Secret Service training, she attended the French-speaking division of the spy school at Stiepnaya. When she graduated, ready for espionage abroad, the forty-one-year-old Irina – looking much, much younger – went to France under the false name of “Mademoiselle Germaine.” As “Mademoiselle Germaine,” Irina was typically French in the way she talked and walked and thought and behaved. She was as “French” as a woman ca be – for a Russian.

In Paris she adopted the “cover” of a French governess and took a job with a Belgian family living in France. This Belgian family turned out to be an excellent choice for her. The family entertained frequently. The father of the family was director of a steel concern, so their guests included French an other Western European industrialists, scientists, technologists, officers, and even members of the Corps Diplomatique.

Mademoiselle Germaine” was treated as a member of the family. Consequently, she was included in these social events, where she was able to pick up important scraps of secret information about vital industrial and political events.

Eventually, the Belgian family moved from France back to their home in Brussels. “Mademoiselle Germaine” accompanied them. Within weeks she had two spy webs operating. Numerous agents and informes supplied her with blueprints, plans, military reports, and other documents.

Her second-in-command was a Belgian named Paul Veken. He was, to all appearances, a fanatically religious office clerk. To “Mademoiselle Germaine” it seemed safe to meet Paul Veken, whenever necessary, in the park where she took her employer´s children every day. Veken always drifted along to share her park bench. It looked to the casual observer like a servant-girl romance.



Yet she became too complacent about their meetings. It was clever of “Mademoisselle Germaine” to bring sandwiches to offer to Veken – but not so clever of him to eat only one and pocket the others, which contained microfilms. Counter-intelligence agents noticed. They also noticed that “mademoiselle Germaine” and the children did not eat all the pastries tha Veken brought them.

Mademoiselle Germaine” and Paul Veken were arrested one day and all the evidence needed for their conviction was found – in the pastries and sandwiches. So ended the espionage career of Irina Soltanovna, alias “Mademoiselle Germaine.”



Mademoiselle Germaine –Revised.
Irina Soltanovna nació en Odessa, Rusia, en 1916. Ella disfrutaba estudiando francés y se graduó en francés en la universidad de Moscú en 1937, su mejor materia.

El primer trabajo de Irina fue como traductora de francés en una editorial francesa en Moscú. Después pasó a trabajar en el departamento de francés de la radio central de Moscú. A continuación trabajó en la sección francesa del comité soviético.

Tras la segunda guerra mundial, en 1945, el líder ruso Stalin decidió constituir una fuerza de espionaje en el extranjero. Debido a su familiaridad con el lenguaje y la cultura francesa, Irina Soltanovna fue naturalmente escogida para trabajar en Francia.

Después de seguir un entrenamiento en el servicio secreto, acudió a la división de lengua francesa en la escuela de Stiepnaya. Cuando se graduó, preparada para el espionaje en el extranjero, Irina, con cuarenta y un años, pero pareciendo mucho más joven, fue a Francia bajo el falso nombre de “Mademoiselle Germain”. Como “Mademoiselle Germain”, “Irina era típicamente francesa en su forma de hablar, de caminar, de pensar y de comportarse. Era tan “francesa” como puede ser una mujer rusa.

En París adoptó la cobertura de institutriz francesa y entró a trabajar en casa de una familia belga que vivía en Francia. La familia belga resultó una excelente elección. La familia recibía invitados con mucha fracuencia. El padre de familia era director de una empresa de acero por lo que entre los invitados había industriales, científicos, ingenieros, altos funcionarios e incluso miembros del cuerpo diplomático de Francia y de otros países europeos. “Mademoiselle Germain” era tratada como un miembro de la familia. Consecuentemente, estaba incluida en esos eventos sociales, donde pudo recoger importantes datos de información secreta sobre acontecimientos políticos e industriales vitales.

Finalmente, la familia volvió a su casa de Bruselas desde Francia.Mademoiselle Germain les acompañó. A las pocas semanas tenía operando dos redes de espías. Numerosos agentes e informadores le proporcionaban anteproyectos, planes, informes militares y otros documentos.

Su lugarteniente era un belga llamado Paul Veken. Su apariencia era la de un hombre estricto cumplidor de las reglas. Para “Mademoiselle Germain” reunirse con Paul Veken, siempre que fuera necesario, en el parque donde llevaba a los niños de su jefe cada día, parecía algo seguro.Veken siempre vagaba sin rumbo fijo, pero al final acababa compartiendo con ella el mismo banco del parque. Para un observador casual, aquello parecía como un romance entre una muchacha y un empleado.

Sin embargo, ella llegó a confiarse demasiado en sus encuentros. . Por parte de Mademoiselle Germaine era inteligente traer sandwiches para Veken, pero por parte de él no era tan inteligente comerse únicamente uno y guardarse el resto, aquellos que contenían los microfilms.



Los agentes de contra-inteligencia se dieron cuenta. También se dieron cuenta de que “Mademoiselle Germain” y los niños no comían todas las pastas que Veken les traía.

Un día “Mademoiselle Germain” y Paul Veken fueron detenidos y todas las pruebas necesarias para condenarlos fueron encontradas en las pastas y los sandwiches. Así terminó la carrera como espía de Irina Soltanova, alias Mademoiselle Germain.


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