Manifestación de Impacto Ambiental para la p esca



Descargar 199.95 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión29.04.2018
Tamaño199.95 Kb.
  1   2   3   4

Manifestación de Impacto Ambiental para la Pesca Ribereña Responsable en la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado: Costa Este.

IV. Sistema Ambiental Regional.

IV. DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA AMBIENTAL REGIONAL Y SEÑALAMIENTO DE TENDENCIAS DEL DESARROLLO Y DETERIORO DE LA REGIÓN.

Resumen

IV.1 Caracterización y análisis del sistema ambiental regional

IV.2.1 Subsistema abiótico.

El clima de la porción marina de la Reserva es mayormente continental, por ser un mar somero con gran influencia terrestre (desierto de Sonora y cadena montañosa de B. C.) que a su vez disminuye la influencia del océano Pacífico. El sistema Delta-Alto Golfo de California presenta características anti-estuarinas (Álvarez-Borrego y Galindo-Bect, 1974) provocadas por tasas de evaporación altas (0.9 m/año), un aporte errático de agua dulce y precipitación baja (media anual: 68 mm) (Miranda-Reyes y Cols., 1990). La región puede estar sujeta a eventos climáticos extremos como tormentas tropicales, huracanes o marejadas, aunque son aislados y raros.


El lecho marino recibe el influjo de los depósitos deltaicos del Río Colorado, es plano, somero (promedio: 20 m) y de topografía irregular; presenta canales y bajos con dirección noroeste-sureste (Álvarez-Borrego et al., 1977) conocidos localmente como los bajos El Burro, El macho y Quelele, entre otros. Además de que en él se forman suaves concavidades por los depósitos aluviales (arrastres del río Colorado), (Moser y Cols., 1973).
En el Alto Golfo los ciclos de mareas son diurnos y semidiurnos, con grandes variaciones en el nivel del mar (6.95 m en San Felipe y cerca de 10 m en el delta del Río Colorado (Gutiérrez-González, 1989; Filloux, 1973; Matthews, 1969; Thompson, et al., 1969). Estos rangos amplios originan corrientes de mareas (velocidades: 0.4-1.7 nudos), produciendo un fenómeno de homogeneización vertical de la columna de agua (Hendrickson, 1973; Roden, 1959; Gaxiola-Castro et al., 1978).
La salinidad en el norte del Alto Golfo de California disminuye con la profundidad. Esto prevalece gran parte del año, pero en invierno se produce un movimiento de convección (el agua superficial más fría y salina del extremo norte se hunde y es acarreada cerca del fondo) con un componente de advección hacia el sur. Este movimiento de convección influencia fuertemente la distribución vertical de las diversas propiedades físicas y químicas del agua en el norte del golfo (Álvarez-Borrego y Schwartzloze, 1979). Para esta región se presenta un mecanismo de fertilización natural al conjuntarse su circulación termohalina y la mezcla por mareas (Lavin y Organista, 1988; Álvarez-Borrego, 1992).
Resumiendo, el Alto Golfo de California presenta características oceanográficas particulares por su evaporación, salinidad e índices de turbidez altos, su poca profundidad relativa, temperaturas extremas (8.25°C y 32.58°C registradas al oeste de la Isla Montague), sedimentos finos, y su amplitud de las mareas. El delta del río Colorado se considera actualmente un antiestuario, debido a que se observa el aumento de la salinidad desde la boca hacia el interior del río. Los patrones de corrientes muestran giros estacionales en invierno y verano como resultado de las temperaturas extremas, la salinidad y los vientos estacionales.
La geología del ambiente marino de la Reserva es principalmente sedimentario, representado en su mayoría por limolitas y coquinas (típicas de climas cálidos, con tasas altas de evaporación) en algunos casos. En el arrecife de Puerto Peñasco las conchas fósiles pueden tener entre 2 y 6 millones de años. En la misma área existen depósitos del Pleistoceno ricos en conchas de moluscos y equinodermos (Gifford, 1945). En la planicie deltaica del río Colorado (al norte de San Felipe) los depósitos recientes son mayormente limos y arenas finas, también existen conchales formados por las fluctuaciones en la descarga de sedimentos; cuando el aporte de estos es bajo predomina la erosión de los materiales finos y las conchas en las cordilleras se retrabajan y se concentran por efecto del oleaje (Thompson, 1968), su distribución es paralela a la línea de costa y están ordenados cronológicamente de los más antiguos tierra adentro hasta los más recientes en la línea de costa actual (Kowalewsky et al., 1994).
La edafología y sedimentología en la región Golfo Norte está influenciada por el delta del río Colorado (con depósitos lagunares y deltaicos antiguos), por lo que su fondo marino lo constituye principalmente sedimentos de grano fino, destacando los limos y arcillas (Thomson, 1969; Brusca, 1980). Los fondos de la parte central del Alto Golfo de California y de la costa de Sonora son mayormente arenosos con manchas donde el sustrato es rocoso especialmente en zonas someras cercanas a la línea de costa (Punta Borrascosa, frente a Punta Pelícano, alrededor de Punta Machorro, Rocas Consag, San Felipe y El Coloradito). Estas formaciones rocosas litorales (intertidial beachrock), son coquinas (arena y conchas de moluscos cementadas con calcita).

IV.2.2 Subsistema biótico

La porción marina de la Reserva incluye la región Alto Golfo de California. La fauna del Golfo de California es representativa de tres regiones zoogeográficas: la región del Pacífico Este, la región Caribeña y la Provincia Californiana. Presentan un número significativo de especies cosmopolitas y endémicas.



Flora

Se considera a la Reserva con una gran diversidad de ambientes terrestres pues presenta vegetación marina, de marismas, de dunas, de desiertos arenosos, vegetación halófita, vegetación acuática emergente y matorral inerme; además tiene áreas sin vegetación aparente y otras con vegetación secundaria arbustiva (Brown, 1982). Respecto a la vegetación marina se sabe que los ambientes rocosos costeros de la región del Alto Golfo de California concentran alrededor de 358 especies; sin embargo se desconoce el número de especies dentro de la Reserva, aunque se considera significativo dado que dentro de ella existen zonas rocosas (Bahía La Cholla y Punta BorrascosaBorrascoso, Son., y Punta Machorro, B.C.). Además se observan sitios, principalmente en humedales costeros, donde se presentan pastos marinos dominados por Spartina foliosa. La vegetación halófita (“saladares”) se halla en áreas pequeñas a lo largo de la costa en el Alto Golfo de California y en varias zonas en el delta del río Colorado, además de crecer en las partes bajas de cuencas en zonas áridas y semiáridas, también lo hace en áreas de marismas. La islas Montague y Pelícano sostienen vegetación en casi todo su contorno, la cual es más densa en los esteros y los canales principales que desembocan en ellas; su composición es única: zacate salado (Distichlis palmeri ). La vegetación de dunas costeras se establece en las dunas localizadas a lo largo de las costas y es muy variable de un lugar a otro, reviste importancia por su función de estabilización del litoral, pues brinda protección contra procesos erosivos. (Flora y vegetación de B.C)


Fauna

La Reserva presenta más de 300 km de línea de costa, con una amplia diversidad de ambientes (playas fangosas, arenosas, rocosas, mixtas, zonas de humedales intermareales bordeados por vegetación halófita y zonas con profundidades medias y pelágicas hasta los 60 m).


Invertebrados. La diversidad de hábitats en la Reserva concentra a especies y subespecies marinas en las áreas intermareales y submareales. Los taxa dominantes, moluscos y crustáceos, son los macroinvertebrados mejor estudiados. La mayor riqueza de especies de estos grupos se observa en las costas rocosas, las costas arenosas y lodosas presentan un número menor de especies, aunque en estos últimos existen algunas poblaciones de especies infaunales notablemente abundantes, ejemplos de ellas son los cangrejos violinistas (Uca spp) y los camarones (Neotrypea spp).
Moluscos. En las zonas rocosas abundan alrededor de 35 especies (20 familias) de la clase gasterópoda (lapas y caracoles,). Las familias más importantes son: Turritellidae, Naticidae, Crepidulidae, Nassariidae y Olividae. La clase pelecipoda (almejas y ostiones) prefiere los fondos suaves (arenosos y fangosos) e incluye alrededor de 61 especies (26 familias), las mejor representadas son Arcidae, Lucinidae, Cardiidae, Veneridae, Tellinidae y Semelidae. La clase Cefalopoda (calamares y pulpos) es representada por 6 especies de 2 familias (Beckvar et al., 1987; Fisher et al., 1998).
Crustáceos. Aproximadamente 236 especies de macrocrustáceos se han registrado para la Reserva incluyendo especies benticas, nectónicas y planctónicas (Brusca, 2007). Mucho de su conocimiento se debe a recolectas realizadas en las zonas de Puerto Peñasco, al sur de San Felipe y en la región de las grandes islas (Brusca, 1980; Villalobos-Hiriart et al., 1989); se conocen mayormente las especies asociadas a ambientes bénticos en zonas intermareal rocosa y las especies pertenecientes a la fauna de acompañamiento en la pesca del camarón en áreas submareales. El esfuerzo para estudiar otros grupos (anfípodos, eufásidos, cumáceos, tanaidácidos, crustáceos planctónicos -copépodos, mysidaceos- o fases planctónicas o postplanctónicas de crustáceos mayores) ha sido reducido.

En el Alto Golfo las concentraciones de zooplancton son mayores en invierno (25 ml/m3), los copépodos es el grupo dominante; en invierno y primavera se localizan los eufásidos Nyctiphanes simplex (abundante en abril-mayo en la región del delta) y Nematocelis difficilis (Cummings, 1977).

El subphyllum Crustacea está representado en los 3 ambientes (bentos, plancton y necton), siendo los decápodos el grupo mejor representado. Por su riqueza (familias y especies) destacan los anomuros (cangrejos ermitaños y porcelánidos) y braquiuros. Para el alto Golfo se conocen 69 especies de anomuros (ambiente rocoso como hábitat principal) y 88 de braquiuros con notable diversidad de especies endémicas (23) de la familia Pinnotheridae (cangrejos chícharo). Otros decápodos importantes son los camarones peneidos (2 familias), carideos (6 familias) y talasinoideos (9 especies conocidas) (Pérez-Farfante, 1985; Witcksten, 1983). Las langostas están representadas por al menos dos especies (2 familias); mientras que de los estomatópodos se conocen cuatro especies (1 familia) (Hendrickx y Salgado-Barragán, 1991; Campos et al., 1998).

En el Alto Golfo las concentraciones de zooplancton son mayores en invierno (25 ml/m3), los copépodos es el grupo dominante; en invierno y primavera se localizan los eufásidos Nyctiphanes simplex (abundante en abril-mayo en la región del delta) y Nematocelis difficilis (Cummings, 1977).


La Ictiofauna del Golfo de California, compuesta por aproximadamente 586 especies conocidas (Walker, 1960; Thomson et al., 2000), 111 de las cuales han sido registradas en el Alto Golfo (Hastings and Findley, 2007), es representativa de las regiones zoogeográficas del Pacífico Oriental y del Océano Tropical (Briggs, 1974). Presenta especies con afinidad cosmopolita y circumtropical, además de las exclusivas a esta región (Brusca, 1980). A nivel zoogeográfico posee 73% de especies con afinidad panámica (tropical), el resto son de afinidad norteña templada, de las cuales 17% son endémicas (Walker, 1960; Thomson et al., 2000).

En las aguas someras del Alto Golfo existen tres especies endémicas: los gobios Gillichthys seta (chupalodo chico) y Ilypnus luculentos, que habitan fondos arenoso o fangoso, y el gruñón o pejerey del delta (Colpichthys hubbsi ). Otras especies no endémicas que tienen su centro de distribución en esta región son el chupapiedras de Sonora (Tomicodon humeralis) y el trambollo de Sonora (Malacoetenus gigas) (Walker, 1960; Thomson et al., 2000).

Once especies se restringen a la parte norte del golfo: tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), tiburón leopardo (Triakis semifasciata), raya de California (Raja inornata), gavilán (Myliobatis californica), lenguado (Xystreurys liolepis), sargo (Aniostremus davidsoni), curvina blanca (Cynoscion nobilis), curvina golfina (Cynoscion othonopterus), chano norteño (Micropogonias megalops), pez escorpión (Scorpaena guttata) y pescada (Stereolepis gigas) (Walker, 1960).

La totoaba (Totoaba macdonaldi ) guarda especial interés ya que es el scianido de mayor talla. Esta especie soportó una intensa pesquería comercial y deportiva por lo que su población declinó abruptamente en los años setenta (Berdegué, 1955; Flanagan y Hendrickson, 1976; Cisneros et al., 1995). La totoaba es una especie endémica del Golfo de California incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2001, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo, bajo la categoría de en Peligro de Extinción. También está considerada dentro del decreto de creación de la Reserva y en varias otras disposiciones jurídicas relacionadas con su veda temporal (de 1940 a 1975) e indefinida (1975), la prohibición de la red conocida como totoabera en 1992 y la protección de su área de reproducción y crianza en el delta del Río Colorado desde 1955, 1974 y en 1993 con el establecimiento de la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.

Se han realizado esfuerzos por mantener la especie en condiciones de cautiverio desde 1960. A partir de 1980 se realizaron estudios de la población natural por diversas instituciones (INP, gobierno del Estado de Sonora, ITMAR). La única revisión del estatus de la especie fue presentada en 1991 por parte del Servicio de Pesquerías de los Estados Unidos de América. En evaluaciones recientes se ha determinado que aún existe mortalidad de juveniles en redes camaroneras y agalleras.

Debido a la modificación del régimen hidrológico y las condiciones originales del delta, la ictiofauna dulceacuícola del bajo Río Colorado, solo está representada por el pez cachorrito del desierto (Cyprinodon macularius) como único sobreviviente dentro de la Reserva. El resto está representado por 13 especies exóticas y 3 invasoras marinas (Elops affinis, Mugil cephalus y Gillichthys mirabilis) (Hendrickson y Varela-Romero, 1989; Ruiz-Campos, 1995; Varela-Romero et al., 1998).


La Reserva tiene registrado al menos 18 especies de mamíferos marinos (registros de campo de la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, 2003; Wells et al., 1981; Vidal et al., 1993), todas incluidas en la NOM-059-SEMARNAT-2001, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo; ellas son :
1. Baleanoptera acutorostrata (ballena minke)

2. Baleanoptera musculus (ballena azul)

3 . Baleanoptera physalus (ballena de aleta)

4 . Delphinus capensis (delfín común de rostro largo)

5 . Eschrichtius robustus (ballena gris)

6. Globicephala macrorhynchus (ballena piloto)

7. Grampus griseus (delfín de Risso)

8. Kogia breviceps (cachalote pigmeo)

9. Megaptera novaeangliae (ballena jorobada)

10. Mesoplodon sp. (ballena enana de pico)

11. Orcinus orca (orca)

12. Phocoena sinus (vaquita, vaquita marina o marsopa del Golfo de California)

13. Physeter catodon (ballena de esperma o cachalote)

14. Steno bredanensis (delfín de dientes rugosos)

15. Tursiops truncatus (delfín nariz de botella o tonina)

16. Zalophus californianus (lobo marino)

17. Ziphius cavirostris (zífido de Cuvier)
Es importante resaltar que la distribución de la vaquita (Phocoena sinus), restringida al norte del Golfo de California (Brownell, 1986; Vidal, 1990), coincide en gran medida con el polígono de la Reserva, aunque también se localiza fuera de ella, hacia el suroeste y en un área aledaña a la Roca Consag, todas ellas incluidas en el refugio de protección para esta especie establecido en septiembre de 2005 (DOF, 2005a). La vaquita es el mamífero marino en mayor peligro de extinción en el mundo (Norris y McFarland, 1958). Está clasificada dentro de las categorías críticas de las especies amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, 1998) y la Norma Oficial Mexicana (NOM-059-SEMARNAT-2001, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo). En 1996 la IUCN la consideró como especie Críticamente amenazada (Rojas-Bracho y Taylor, 1999). Su distribución es exclusivamente en el Alto Golfo de California y parte del Golfo Norte (especie endémica) de acuerdo con los avistamientos de animales vivos, los registros acústicos, los reportes de animales varados y capturados incidentalmente en redes pesqueras, así como las entrevistas a pescadores. La mayoría de los avistamientos han sido al norte de los 30° 45’ N y al oeste de los 114° 20’ W y se han observado en la misma área en diferentes épocas del año (Silber et al., 1994; Gerrodette et al., 1995; Vidal, 1995; Jaramillo et al., 1999). Se ha sugerido que la profundidad limita su distribución (10 a 56 m reportados) y que se relaciona con el tipo de fondo (79% de los casos reportan la preferencia de los fondos compuestos de arcilla-limo (Silber et al., 1994; Gallo y Torre, 1998; Jaramillo et al., 1999). En 1997, Jaramillo y colaboradores (1999), estimaron el tamaño poblacional en 567 vaquitas (IC de 95% entre 177 y 1,073 individuos). De acuerdo con estos autores, el tamaño promedio de grupo es de dos individuos. Solo existe un trabajo publicado sobre la historia natural de la vaquita (Horhn y Cols., 1996), donde, aunque la muestra disponible fue pequeña, se resalta la ausencia de individuos entre los 3-6 años de edad (distribución de edades bimodal) con 62% de los individuos entre los 0-2 años, 31% entre los 11-16 años y unos cuantos ejemplares entre 7-10 años. El individuo más viejo fue una hembra de 21 años. Todos los individuos menores de tres años fueron sexualmente inmaduros, mientras que todos los mayores de seis fueron sexualmente maduros. Los nacimientos se registraron a finales de febrero, principios de abril y los autores mencionan que al parecer la producción de crías es bianual. Dos trabajos sobre la dieta de la vaquita (Pérez Cortés, 1996; Findley et al., 1994), concluyen que se alimenta fundamentalmente de peces y que se trata de una especie no selectiva, de acuerdo con el número de presas registradas en los contenidos estomacales.
Aunque existen registros de tortugas marinas desde las aguas del Alto Golfo hasta el cauce principal en la desembocadura del río Colorado, estas especies han disminuido considerablemente según informes de los pobladores. Las especies que potencialmente se distribuyen en la Reserva son la tortuga perica (Caretta caretta), la prieta o verde (Chelonia mydas agassizi ), la siete filos o laúd (Dermochelys coriacea) y la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), todas incluidas en el Programa Nacional de Protección, Conservación, Investigación y Manejo de Tortugas Marinas (PREP, 2000). Algunos registros recientes han documentado actividad reproductiva de tortuga golfina en la zona de Puerto Peñasco, cerca de la Reserva (Honan y Turk, 2001).
El grupo de las aves (playeras, acuáticas, marino-costeras y terrestres) representado con más de 315 especies de aves terrestres y acuáticas (residentes y migratorias) habitan las islas del delta. La Isla Montague representa el área principal de concentración de aves playeras y marinas. En los concheros de la isla Montague y en El Faro, la golondrina marina elegante y la golondrina marina real anidan juntas. El Faro y el estero El Chayo son las zonas donde se concentran las colonias nidantes de varias especies, entre éstas: el perro de agua, la garza ceniza, la garza nívea, la gaviota, la golondrina de mar y el gorrión sabanero. La Isla Pelícano es utilizada para el descanso y alimentación por cientos de pelícanos cafés, el ave más abundante del delta (Mellink y Palacios, 1993). Algunas especies relevantes por su estatus de protección son: el águila pescadora (Pandion haliaetus), águila calva (Haliaeetus leucocephalus), halcón peregrino (Falco peregrinus), pelícano blanco (Pelecanus erythrorhynchos), pelícano pardo (P. occidentalis), gaviota (Larus delawarensis), golondrina de mar menor (Sterna antillarum), cormorán (Phalacrocorax auritus), pato (Anas crecca), ganso canadiense (Branta canadensis), gallareta (Fulica americana), palmoteador de Yuma o rascón picudo de Arizona (Rallus longirostris yumanensis) y ralito negro (Laterallus jamaicensis coturniculus) (Mellink y Palacios; 1992 y 1993; Abarca et al., 1993; Ruiz-Campos y Rodríguez-Meraz, 1997; IMADES, 1998; Piest y Campoy, 1998; Hinojosa y DeStefano, 2001).


IV.2.3 Subsistema socioeconómico

Demografía. El único poblado localizado dentro de los límites de la Reserva es “El Golfo de Santa Clara” (delegación del Mpio. de San Luis Río Colorado). En su límite norte se ubican asentamientos ejidales (Ejido Luis Encinas Johnson, Ejido Mesa Rica con 2 asentamientos y el Ejido Flor del Desierto con 5 familias habitando forma permanente), por lo que la Reserva presenta una densidad poblacional baja. Sin embargo, la población tanto en el área de influencia inmediata (San Felipe, Baja California y Puerto Peñasco, Son.) como dentro de la Reserva ha tenido un comportamiento dinámico (Cuadro 2), por ejemplo, en El Golfo de Santa Clara la tasa de crecimiento media anual de la población, en el periodo en estudio, fue de 10.3%, lo que hace suponer que el número de habitantes se duplicará en un periodo de 8.7 años (INEGI, 1991a; INEGI, 1996b; INEGI, 2001). Este crecimiento inusual parece tener sus orígenes en conflictos de tenencia de la tierra entre ejidatarios y colonos, lo que ha generado el arribo y establecimiento de nuevos pobladores en asentamientos irregulares.

Cuadro 2. Dinámica de población en El Golfo de Santa Clara, Son., San Felipe, B. C. y Puerto Peñasco, Son.,

(Censos 1980, 1990 y 2000; Conteo 1995)


Lugar

Año

Población

Tasa de crecimiento media anual (%)

El Golfo de Santa Clara

1980

910



1990

1,506

6.5

1995

1,830

4.3

2000

2,777

10.3

San Felipe

1980

6,197



1990

9,263

4.1

1995

11,817

5.5

2000

13,123

2.2

Puerto Peñasco

1980

19,541



1990

26,625

3.6

1995

27,169

1.8

2000

31, 466

5.2

Fuente: INEGI, X, XI y XII Censos de Población y Vivienda, Conteo de Población y Vivienda.
Social.

Debido a que el área de la Reserva y sus alrededores son zonas de gran belleza natural, se ha observado un gran avance en el desarrollo urbano en El Golfo de Santa Clara hacia la Bahía La Cholla en Puerto Peñasco y en el desarrollo urbano-turístico al norte de San Felipe (establecimiento de más de 20 campos), los cuales no han sido planificados y cuyas actividades productivas impactan en la pérdida de cubierta vegetal nativa y generan residuos sólidos. Adicionalmente la tenencia de la tierra constituye un motivo de conflicto entre ejidatarios y colonos que ha propiciado el surgimiento de asentamientos humanos irregulares (GEA, 1999).


De acuerdo con el XII Censo de Población y Vivienda (INEGI, 2000) de 1995 al 2000 hubo un aumento en el número de viviendas tanto en la Reserva (de 651 pasó a 931) como fuera de ella (Puerto San Felipe y Puerto Peñasco, de 8,565 pasó a 10,719). Dentro de la reserva la mayoría de las construcciones eran de materiales de desecho y piso de tierra (80%), mientras que en las poblaciones circundantes el 96% estaba construida con ladrillo, cemento y madera (INEGI, 2001).
En relación a los servicios públicos para el 2000 se proporcionó agua entubada a 92% de las viviendas dentro de la Reserva. Ninguna localidad cuenta con una red de drenaje, 35% de las viviendas presentan fosas sépticas (90% de ellas en El Golfo de Santa Clara), el resto tienen letrinas.

La cobertura de los servicios eléctricos no se modificó de 1995 al 2000 y abarca el 93% de las viviendas habitadas. La única localidad sin electrificación fue Flor del Desierto, mientras que El Golfo de Santa Clara tiene alumbrado público con cobertura del 90% (INEGI, 2001).

La infraestructura para la recolección de basura es limitado y el servicio deficiente; no hay planes para el reciclado o separación de la basura y el sitio destinado como basurero se encuentra en el cauce de un arroyo (Román, 1998).

El Golfo de Santa Clara y Mesa Rica cuentan con infraestructura para educación primaria. En el 2000, el menor índice de analfabetismo (2.9% de la población mayor de 15 años) estuvo en El Golfo de Santa Clara. La educación media y media superior se brinda sólo en El Golfo de Santa Clara (telesecundaria y preparatoria). 91% de la población mayor a 6 años saben leer y escribir. La educación superior se obtiene fuera de la Reserva, en San Luis Río Colorado o Mexicali. El área de influencia inmediata presenta mayor infraestructura y cobertura educativa; las poblaciones mayores (Puerto Peñasco y San Felipe) cuentan con escuelas técnicas del mar (Centros de Educación Tecnológica del Mar), además en Puerto Peñasco existe una escuela de educación superior (extensión del ITMAR).

Únicamente en El Golfo de Santa Clara existe un centro de salud pública de carácter rural (servicio proporcionado por SEMESON, institución descentralizada del gobierno del Estado. Los cooperativistas pesqueros están afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Los pobladores del interior de la reserva pueden acudir a consultas especializadas e intervenciones mayores al área de influencia de la Reserva (Mexicali, San Felipe, San Luis Río Colorado y Puerto Peñasco) donde se cuenta con infraestructura médica de mayor nivel (INEGI, 2001). Un problema de salud pública que ha ido en aumento es el consumo y tráfico de drogas en El Golfo de Santa Clara (Román, 1998; GEA, 1999; Leyva, 1999).

La Reserva tiene como vías de comunicación las carreteras Federal No. 5 (Mexicali-San Felipe., que además la delimita al Oeste) y Estatal No. 40 (El Golfo de Santa Clara-San Luis Río Colorado, Son.), así como tramos de las carreteras Mesa Rica-Ejido Luis Encinas Johnson y Colonias Nuevas-Ejido Oviedo Mota. Cuenta con caminos de terracería, brechas vecinales que comunican ejidos y campos pesqueros aislados (El Tornillal, Las Lisas, Campo El Zanjón o Cucapá, Campo Don Abel) y una brecha que comunica El Golfo de Santa Clara con Puerto Peñasco (la cual el gobierno de Sonora ha propuesto reemplazarla con una carretera). No existe infraestructura portuaria dentro de la reserva, sin embargo Puerto Peñasco cuenta con un muelle (500 m lineales de extensión, obras de protección de 895 m y áreas de almacenamiento de 53,265 m2) y San Felipe con una rada (atracadero de embarcaciones menores y mayores) (INEGI, 2001). En San Felipe y Golfo de Santa Clara las embarcaciones menores atracan en las playas frente a los poblados. Existen 5 faros en operación (Puerto Peñasco, San Felipe, Golfo de Santa Clara y dos en el delta: Isla Montague y Punta Zacatosa). Hay helipuertos en las bases de la Secretaría de Marina en Puerto Peñasco, San Felipe y El Golfo de Santa Clara, esta última cuenta también con un aeródromo.



Economía

Todas las comunidades de la Reserva y su zona de influencia forman parte de la denominada “Zona Libre” o fronteriza (Ramírez-Acosta, 1989), por lo que el comercio y el turismo son las actividades mas favorecidas por esta condición. Los puertos de San Felipe y Puerto Peñasco se caracterizaron como pesqueros y turísticos en 1996 por La Coordinación General de Puertos y Marina Mercante del gobierno mexicano, y en ambos se autorizaron concesiones para la instalación de marinas turísticas: 3 en San Felipe y 1 en Puerto Peñasco (SCT-CGPMM, 1996), las cuales son parte del proyecto promovido por FONATUR para la península de Baja California, “Escalera Náutica”

El municipio de Puerto Peñasco, Son., tiene 110 kilómetros de litorales y cuenta con una flota pesquera de altura de 125 embarcaciones mayores y 300 embarcaciones menores (pesca ribereña). Las especies de mayor interés (con base en sus volúmenes de producción y generación de empleos) son: el chano, el camarón, la jaiba, la manta, la sierra y el cazón. La producción de escama asciende a 3,021 toneladas anuales en promedio y el volumen de producción de carne de jaiba fue de 848 toneladas en 2003. El camarón de línea rebasa las 1,337 toneladas anuales, mientras que el de bahía alcanza las 211 toneladas anuales (generación de más de 1,000 empleos directos).

En el Alto Golfo la pesca comercial ha sido la actividad productiva principal, las personas que se dedican a ella se pueden caracterizar en cuatro grupos principales:



  1. Sector industrial de altamar o flota mayor. Usan embarcaciones que normalmente cuentan con motor de 110-680 hp, eslora de 14-30 m, cuya longitud más frecuente es 21-25 m; tonelaje oscilante entre 28-113 ton; poseen instrumentos y aparatos de apoyo a la navegación como brújula y compás magistral, geoposicionador, radar, radiogoniómetro, radio teléfono VHF y de banda larga, ecosonda y sistema de refrigeración; sus redes de arrastre presentan características diversas que varían según el fabricante y la potencia del motor de la embarcación; los materiales más empleados son los paños de poliamida o nylon torcionado. Los portones o tablas generalmente son rectangulares de acero y madera y su tamaño está en función de la red (una embarcación puede llevar redes de arrastre de diferentes tipos (INP, 2000).

  2. Sector pesquero artesanal (flota menor, panguero, ribereño, de pequeña escala o de bahía). Del cual depende la economía local de El Golfo de Santa Clara, son altamente dinámicos y usan “pangas” sin cubierta (hasta 10.5 m de eslora), con capacidad máxima de 3 ton y motor fuera de borda de 55 a 200 hp.

  3. Buceo semiautónomo (“hooka”). Aunque inicio en Puerto Peñasco en 1980, para 1986 la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Buzos de Punta Peñasco inició los aprovechamientos en los sitios conocidos como Punta Borrascosa, Punta Gorda, Salinita, Cerro Prieto y la Cholla, sitios posteriormente declarados como Área Natural Protegida.

  4. Servicios de pesca deportiva. Es una actividad importante en Puerto Peñasco y San Felipe, y se desarrolla de forma limitada dentro de la Reserva en El Golfo de Santa Clara y el Ejido Luis E. Johnson, dentro de la Ciénega de Santa Clara (Cudney-Bueno y Turk Boyer, 1998).

Entre las décadas de 1980 y 1990 la Cámara Nacional de la Industria Pesquera (CANAINPES) se consolidó como organismo principal en la captura, procesamiento y comercialización de los recursos pesqueros, particularmente del camarón, generando cambios importantes en los procesos económicos de los campos pesqueros en la zona de la Reserva (McGuire y Valdez-Gardea, 1997).

En la zona, las actividades industriales están estrechamente relacionadas con el desarrollo pesquero, el procesamiento del camarón, la reparación de embarcaciones y las plantas de congelamiento, en los 2 últimos este sector ocupa a una treintena de personas.


Población económicamente activa. La pesca y el turismo son las actividades preponderantes en El Golfo de Santa Clara, Son., donde la pesca de curvina golfina ha ido en aumento desde 1993 y en ella trabajan cerca de 1000 personas (pescadores). Adicionalmente en la temporada de curvina se incorporan pescadores eventuales (de la ciudad, del valle de San Luis Río Colorado y del valle de Mexicali), muchos de los cuales se han instalado en la localidad de forma permanente. A su vez, el sector turístico ha aumentado su inversión y actualmente emplea alrededor de 205 personas (GEA, 1999). En 2000, la población económicamente activa ocupada (PEA) de El Golfo de Santa Clara sumó a 817 personas (cuadro 5), de las cuales 49.2% se ocupó principalmente en la actividad pesquera. La acuacultura genera empleos para 115 personas de la localidad y un número indeterminado para personas de otras localidades. En el ramo turístico (servicios) el empleo ha crecido debido al aumento de campos turísticos, restaurantes y hoteles. En el mismo año, San Felipe, B. C., presentó una concentración de 63.8% de personas laborando en el sector servicios y en Puerto Peñasco, Son., la población económicamente activa se incremento a 38.2% (Cuadro 5).
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal