Maricas = palabra cientifica homosexuales



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MARICAS = PALABRA CIENTIFICA HOMOSEXUALES

by PIERINA (no login)

A propósito del debate en España, un texto ampliamente documentado, con abundante bibliografía...Saludos
La persona homosexual

José Rafael Prada C.Ss.R. *

El tema de la homosexualidad ha despertado un gran debate dentro de las iglesias cristianas y en la sociedad occidental en general. Quisiera aclarar algunas teorías y conceptos, precisando otros y abriendo perspectivas para continuar la discusión. Soy consciente de que el debate no termina aquí sino que es un tema que tiene mucha tela por cortar.

Trataré de definir los conceptos generales sobre lo que es la homosexualidad, lo que dice la ciencia y lo que afirma la Iglesia católica. Hablaré de "persona homosexual", como respetuosamente lo hace la Iglesia católica, a no ser que por fuerza, deba utilizar otro término que exija el contexto. Al final presentaré mi posición respecto a algunas problemáticas particulares.

Índice:

1. La homosexualidad



2. Causas de la homosexualidad

2.1. La teoría psicodinámica

2.2. La teoría conductista

2.3. La causa hormonal

2.4. La causa genética

3. El movimiento gay

4. La Iglesia católica y la homosexualidad

4.1. En la Biblia

4.2. La Tradición

4.3. Doctrina reciente de la Iglesia

4.4. Enseñanzas de algunos teólogos

4.5. Otra alternativa antropológica

5. Algunos problemas concretos referentes a la homosexualidad

5.1. El lesbianismo

5.2. Educación de los hijos. Adopción. Matrimonios gay

5.3. ¿Terapia para homosexuales?

5.4. ¿Seminaristas y novicios homosexuales?

6. Aportes personales

7. Un camino espiritual con la persona homosexual

Bibliografía

1. Documentos eclesiásticos

2. Estudios

1. La homosexualidad

Etimológicamente la palabra viene del griego "omoius" que significa igual, no del latín "homo" que significa hombre, y por tal se entiende la inclinación erótica por individuos del mismo sexo. Podemos, entonces, hablar de homosexualidad masculina y homosexualidad femenina; ésta última también llamada "lesbianismo", ya que en la isla griega de Lesbos vivía la poetisa Safo que cantó el amor homosexual femenino.

Conviene distinguir los términos homosexual o persona que se siente atraída afectiva y eróticamente por personas de su mismo género, bisexual o persona cuya atracción va indistintamente a varones como a mujeres, heterosexual o persona cuya atracción afectiva y erótica se dirige a personas del otro género, y transexual o persona en la que su aspecto anatómico no corresponde a su identidad sexual. De hecho Kinsey (1948, 524; 1965, 491), aceptando la interacción de factores biológicos, psicológicos, culturales e históricos, presentó la sexualidad humana a lo largo de un "continuo" de 7 puntos (de O a 6): con la heterosexualidad en un extremo y la homosexualidad en el otro. En ese "continuo" se podrían situar todas las personas, según ejercieran su sexualidad más hacia la heterosexualidad o hacia la homosexualidad. [1]

Hay muchas personas homosexuales que prefieren que se les diga "gay", término inglés que significa alegre y que la comunidad homosexual ha tomado "orgullosamente" como propio. Otros proponen una nueva terminología: "homotropía" o inclinación hacia el propio sexo (Van de Spijker 1976, 15-18), "hemofilia" (López Azpitarte 2001, 145), "condición homosexual" (Vidal 1981, 129).

La homosexualidad es tan antigua como la especie humana y existe en la mayoría de las culturas estudiadas por antropólogos y sociólogos. En el estudio clásico de Beach - Ford (1978, 148) el 64% de las sociedades estudiadas aprobaban la homosexualidad.

Se encuentra también en más de 450 especies de animales (Kluger 2004, 44), de modo particular entre los mamíferos superiores: vacas, caballos, camellos, perros, orangutanes etc. (Borneman 1998, 549).

Las personas homosexuales conforman una de las minorías más grandes de nuestra sociedad. Algunos grupos homosexuales pretenden que el 10% de la población es exclusivamente homosexual, pero los porcentajes más cercanos a la realidad dan una incidencia de 4% en los varones y 2.5% en las mujeres (Ardua 1998, 11). El porcentaje podría subir si sumamos los bisexuales (categoría bastante ambigua y difícil de definir) y los homosexuales circunstanciales y transitorios (en cárceles, ejército y ambientes cerrados).

Una gran cantidad de personas homosexuales se caracteriza por su sensibilidad a las artes, la creatividad, la ciencia y la religiosidad. No obstante, la cultura judeocristiana ha sido claramente "homofóbica" y ha considerado la homosexualidad un peligro para las buenas costumbres, presentando argumentos no científicos, muchos de ellos falsos, para tratar de contrarrestar su influjo. Esto ha dado como producto muchos prejuicios contra las personas homosexuales y algunas de ellas han interiorizado desprecio y sentido de culpa por su condición homosexual.

En los últimos años la balanza se ha inclinado en la otra dirección y muchos de los homosexuales han declarado públicamente su condición, han realizado festivales y desfiles (gay parades) y han defendido de manera exagerada, y a veces degradante, su orientación sexual como "tendencia alternativa".

Resumiendo: más allá de la posición teórica que podamos tomar, la homosexualidad es un fenómeno que tiene que ver con nuestra vida diaria. Encontramos, y encontraremos, profesionales, trabajadores, ministros religiosos, militares, artistas, deportistas, amas de casa etc, homosexuales, y el tema no podemos evitarlo como si no existiese o como si fuese una peste que debemos evitar a toda costa. A medida que avancemos en la exposición se verá cómo en la historia la homosexualidad ha sido considerada como una conducta normal, como un delito, como una enfermedad mental o como un estilo de vida. [2]

2. Causas de la homosexualidad

Algunos no quisieran que se hablara de "causas" de la homosexualidad, como no se habla de "causas" de la heterosexualidad. De todos modos vamos a tratar de las diferentes maneras como la psicología, la biología y en general las ciencias del hombre han interpretado este fenómeno.

2.1. La teoría psicodinámica

Freud formuló una teoría según la cual los niños al crecer atraviesan una serie de estadios psicosexuales. En el estadio final o genital, los impulsos sexuales se dirigen a individuos del sexo opuesto. Las personas homosexuales son víctimas de una "detención del desarrollo", interrupción causada por experiencias traumáticas. La homosexualidad se originaría en un complejo de Edipo no resuelto: el sujeto permanece enamorado del progenitor de sexo opuesto y así, más tarde, no podría ejercer relaciones heterosexuales. Para Freud los homosexuales ("invertidos", según su expresión) son desviados respecto al "objeto" sexual, pues necesariamente no buscan el sexo opuesto sino su propio sexo (Freud, 1973, 1172 ss.).

Bieber y colaboradores (1962, 10 ss.) al estudiar más de 100 homosexuales que estaban en terapia psicoanalítica, individuaron un patrón familiar común que incluía una madre dominante y un padre débil o ausente. Estudios posteriores que respaldaron las observaciones de Bieber encontraron que las madres de varones homosexuales eran típicamente posesivas, controlantes y afectuosas, y los padres eran distantes, rechazantes y frecuentemente hostiles; ninguno de los padres propiciaba el desarrollo de una identidad masculina. En un estudio posterior de Bieber - Bieber (1979, 411) se afirma: "No hemos entrevistado jamás un homosexual masculino cuyo padre lo amase y estimase abiertamente".

Isay (1996, 20-32) sostiene que la relación con los padres no es decisiva en la orientación sexual y que ésta es determinada desde el nacimiento. No es que una actitud de desapego del padre tenga como resultado la homosexualidad del hijo, sino que la homosexualidad de éste da como resultado una actitud de rechazo por parte de aquél.

Oraison (1976, 20-110) cataloga la homosexualidad como una detención en el proceso de maduración de la sexualidad humana, caracterizado por la no-aceptación de lo distinto como fuente de gratificación y complementación. Esto produce una importante limitación a la estructura de personalidad de un homosexual.

2.2. La teoría conductista

Los conductistas afirman que se aprende a ser homosexual o heterosexual desde los primeros años de vida, según el tipo de experiencias "reforzantes" que el individuo haya tenido. Se nace varón o hembra biológicamente, pero se aprende a ser heterosexual u homosexual. Para Ardua (1998, 75-78) la homosexualidad es multicausada y existen muchas clases de personas homosexuales. Para este autor el aprendizaje en la homosexualidad juega un rol muy importante, pues se aprende a ser parte de un grupo minoritario y de una subcultura gay, se aprende un estilo de vida y se aprenden conductas homosexuales específicas.

Las educadoras González - Castellanos (2002, 128) afirman: "El homosexualismo, como toda manifestación sexual, es un fenómeno psicológico multivariado y complejo. Existen tantas formas de vivir y expresar dicha orientación como personalidades portadoras de ella. Sólo lograremos que estas personas asuman conductas ajustadas a la sociedad, si propiciamos que su sexualidad se desarrolle a plenitud dentro del contexto de una personalidad armónica".

2.3. La causa hormonal

La teoría neuroendocrina (cit. en Prada 1997, 119) afirma que el cerebro del feto, durante las primeras semanas de gestación, es muy sensible a las hormonas que producen sus propios testículos y a las hormonas masculinas que produce la madre. Si durante este tiempo recibe testosterona propia o testosterona de la madre, quedará orientado, cuando adulto, hacia las mujeres. Si no recibe esas hormonas o son insuficientes, su orientación será hacia los hombres. Así, por regla general los fetos-macho reciben testosterona que "masculiniza" su cerebro y que los orienta al sexo femenino, en tanto que los fetos-hembra no reciben nada, se "feminizan" y se orientan al sexo masculino.

Esta teoría se ha demostrado en los animales, y en los seres humanos se supone que sea así (Ruse 1988, 15-56). Para apoyarla, se han realizado estudios ingeniosos. Uno de ellos parte de la hipótesis de que un estrés intenso produce menos hormonas con efectos virilizantes (cit. en Ridley 2003, 264). Se intentó estudiar a las madres que sufrieron estrés intenso durante el embarazo y compararlas con madres que no tuvieron ese estrés, pero que en lo restante se parecían a las primeras. Así, se compararon madres alemanas de la ciudad de Berlín que durante los años 1944 y 1945 estuvieron embarazadas y sufrieron los continuos bombardeos durante la segunda guerra mundial, y madres alemanas de otros lugares que no sufrieron ninguna clase de bombardeo pero que estaban embarazadas durante los mismos años. El resultado fue sorprendente: el número de homosexuales de las madres que estuvieron sometidas a bombardeo era mucho mayor que el de las madres que no estuvieron sometidas a ese estrés.

Hay otros estudios que relacionan homosexualidad masculina con alta tasa de estrógenos y homosexualidad femenina con alta tasa de andrógenos, pero algunas investigaciones han demostrado que no existe una "correlación significativa" entre desequilibrio hormonal y homosexualidad (Gius 1972, 55-62).

2.4. La causa genética

Dean Hamer (cit. en Acuña 1996, 601) publicó los hallazgos sobre marcadores genéticos relacionados con homosexualidad .nasculina. Encontró una frecuencia inusitadamente alta de ndividuos con igual orientación sexual entre hermanos (13.5%). Ésto lo llevó a pensar que si existiera algún substrato genético estaría localizado en el cromosoma X por ser éste el cromosoma que el varón solo puede heredar de la madre. Hizo entonces un snsayo en 40 pares de hermanos homosexuales y encontró concordancia total de una región localizada en el extremo del brazo .argo del cromosoma X.

Los estudios de Bayley-Pillard (1991, 1089-1096; 1993, 217-'.23) sobre gemelos, hombres y mujeres, e hijos adoptivos, confirman la hipótesis que en la homosexualidad el factor genético lene un fuerte peso, al menos del 50%. Pero otros estudiosos deducen de la misma investigación de Bayley - Pillard conclusiones distintas, al afirmar que si uno de los gemelos "ha escogido" un comportamiento homosexual, en cerca de la mitad de los casos el otro gemelo "ha escogido" un comportamiento sexual normal (Horgan 1993, 88).

Muy conocida es la hipótesis de LeVay (1994, 170-173) quien afirma que el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3) es más voluminoso en los varones heterosexuales que en las hembras y en los varones homosexuales. Tal núcleo es determinante en la génesis del comportamiento homosexual3. En otra investigación realizada por LeVay - Hammer (1994, 19-156) los autores concluyen que "los estudios sobre gemelos indican un influjo genético fuerte, pero no total, sobre la orientación sexual en los hombres, y un influjo genético importante, pero un poco más débil, en las mujeres. Y es evidente que intervienen también factores no genéticos".

Aunque las investigaciones de Bayley - Pillard y de LeVay son independientes, sí están relacionadas. Los primeros buscan localizar el origen de la homosexualidad en los genes, el segundo en los tejidos y órganos. Para los primeros, la clave del comportamiento homosexual está en el DNA; para el segundo, en alguna estructura nerviosa, en particular en el hipotálamo; pero al fin de cuentas todas estas estructuras son producidas por el DNA. En la misma línea el psiquiatra Kinnunen ha trabajado con homosexuales y heterosexuales verificando el funcionamiento de sus hipotálamos y ha utilizado una substancia metabolizada en esa área, la fluoxitina. Resultado: en los homosexuales la actividad del hipotálamo era reducida respecto a los heterosexuales.

Si existiese un "gen homosexual" los mismos evolucionistas se ponen la pregunta de cómo pudo haber resistido la selección natural, ya que ésta elimina precisamente los genes que no son aptos para transmitir la vida (Ridley 2003, 280). LeVay ofrece varias respuestas, y Posner (1995, 105) presenta una que las resume: aunque la persona homosexual engendra casi siempre menos hijos que sus hermanos heterosexuales, y a menudo no engendra ninguno, sin embargo puede compensar este límite con la posibilidad de dedicar más tiempo y recursos al cuidado de sus sobrinos que, por esta misma razón, tendrán más posibilidad de sobrevivir.

Se puede afirmar con Serra (2004, 232) que las investigaciones realizadas: 1) indican con suficiente fuerza que en la explicación de la homosexualidad no puede ser excluida una componente biológica, 2) sugieren que esa componente biológica tiene un peso apreciable, c) y que ese peso puede pasar de un mínimo a un máximo, y por eso se debe evaluar interdisciplinariamente cada caso en particular.

Me parece acertada la afirmación de Ardua (1998, 78) cuando en la discusión entre biología y cultura para explicar la homosexualidad, afirma: "Una interacción entre parámetros genéticos, hormonales y de comportamiento puede explicar más adecuadamente la pauta de conducta homosexual que ha existido a lo largo de toda la historia y cuyo significado evolutivo no se conoce aún muy bien". [4]

Los genes pueden predisponer más que determinar la conducta homosexual, y aun cuando los rasgos genéticos y neuroanatómicos parece que se correlacionan con la orientación sexual, la relación causal no está ni mucho menos conocida.

Resumiendo, Van de Spijker (1976, 21) afirma: "Así como la interpretación biologista reduce todo al elemento "constitución", la psicosociológica al elemento "situación" y la antropolo-gista al elemento actitud libre o "posición", la personalista unifica estos tres elementos y busca la génesis y origen de la inclinación hacia el propio sexo en una consideración más total, es decir, en la "combinación" de los tres elementos mencionados, los cuales se encuentran siempre presentes, aunque no en la misma medida y proporción, en todo hombre homótropo"

3. El movimiento gay

En las últimas décadas en muchos países ha surgido un fuerte movimiento gay que tiene como objetivos la eliminación de las leyes en contra de la homosexualidad, el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales y la interacción libre de éstas en la sociedad. Es indudable que algunas manifestaciones de gays han herido descaradamente los principios éticos de las sociedades y grupos más conservadores, pero también lo es que algunos de éstos han atacado con argumentos no científicos, ni auténticamente religiosos, los intentos de las personas homosexuales a que se les reconozcan sus derechos. [5]

Para muchos la etapa moderna de la liberación gay comienza en Nueva York con las manifestaciones de Stonewall (bar gay de Greenwich Village) en junio 28 de 1969. Esta fecha de la reivindicación de los derechos homosexuales se sigue celebrando anualmente como el día internacional de los homosexuales, o también el último domingo de junio. Los gays ya no quieren seguir en la clandestinidad, en el aislamiento, sintiendo vergüenza de sí mismos y dejando que sus derechos sean pisoteados. En concreto, el movimiento gay lucha contra la discriminación de las personas homosexuales en el trabajo, en la vivienda, en hoteles y restaurantes, en las iglesias, en la educación etc., y aboga por el respeto y la aceptación de su diversidad. [6]

Estrictamente no existe una "psicología de la homosexualidad". Lo único que existen son personas homosexuales y éstas, según Fernández-Martos (1981, 49) "muestran tal variedad, riqueza y aun contradicción, en sus procesos de aparición, desarrollo, vivencia y desenlace, que todo intento de tipificación unívoca y dogmática es ridículo e ingenuo". Sin embargo, los estudios serios llevados a cabo sobre las personas homosexuales revelan algunos datos que conviene tener en cuenta (Hooker 1957, 18-31; Weinrich 1980, 312-317; Marcus 1993, 10-20; Ardua 1998, 107-114):

1) Las personas homosexuales tienden a vivir en ciudades grandes. Emigrar a una ciudad grande se asocia con el proceso de salir del clóset.

2) Muchas de las personas homosexuales son religiosas (25% católicos) y sufren por la discriminación que se les hace en sus respectivas iglesias.

3) Las personas homosexuales tienden a ser más educados que las heterosexuales y exhiben más altos grados académicos y un coeficiente de inteligencia más alto que éstas. También tienden a pertenecer a partidos políticos de orientación liberal y ganan más dinero que los heterosexuales.

4) Las investigaciones no han confirmado ciertos estereotipos en las ocupaciones (peluquería, danza etc.) como trabajos típicos de las personas homosexuales. [7]

5) Las personas homosexuales están más centradas en sí mismas que las heterosexuales: se preocupan más por su apariencia física, su salud, la moda y el desarrollo personal. También le dan gran importancia a la creatividad individual y tienen más curiosidad y fantasía.

6) Las personas homosexuales sienten la necesidad de controlar más las situaciones, experimentan más estrés, consumen más tranquilizantes y evitan actividades de alto riesgo.

7) Es tan probable que las lesbianas sean madres (67%) como las mujeres heterosexuales (72%); no así los varones homosexuales que sólo el 27% son padres en contraposición al 60% de los heterosexuales.

8) Muchas personas homosexuales han sufrido baja autoestima y depresión por tener que ocultar su condición y llevar una doble vida. Esto no significa que la persona homosexual sea enferma mental o que no puede llevar una vida armónica y equilibrada.

9) Es falso que las personas homosexuales molesten a los niños, abusen sexualmente de ellos o traten de iniciarlos en prácticas homosexuales. La inmensa mayoría de los abusos sexuales de los niños están hechos por personas heterosexuales. Sin embargo, como lo señalan Freud y colaboradores (cit. en Álzate 1987, 129) el hecho de que "uno de cada tres pedófilos sea homosexual, mientras que cinco de cada 95 hombres de la población general son homosexuales, sugiere que existe un factor biológico que contribuye a que la orientación sexual no sea totalmente independiente de la preferencia pedófila".

10) Es falso que la mayor libertad en las costumbres sexuales lleve a la homosexualidad. La homosexualidad no ha crecido, siempre ha existido y existirá. Lo que ha crecido es su conocimiento público a través de los medios de comunicación.

Resumiendo: el movimiento gay reivindica todos los derechos al igual que una persona heterosexual. No todos los estudiosos están de acuerdo en admitir absoluta igualdad entre la inmensa mayoría heterosexual y la excepción minoritaria homosexual. Aunque en muchos aspectos el movimiento gay tiene razón, la agresividad y permisividad de algunas de sus manifestaciones lo han presentado negativamente ante la opinión pública, especialmente la más religiosa, y han hecho que sus tesis sean vistas con desconfianza y como un peligro para la buena marcha de la sociedad.

4. La iglesia católica y la homosexualidad

La Iglesia ha condenado claramente la homosexualidad basada en los textos de la Biblia, en la Tradición y en la opinión de la mayoría de los teólogos, pero ha pasado de una actitud de condena manifiesta a una de tipo pedagógico-pastoral (Botero 2001, 133).

4.1. En la Biblia

En algunos textos bíblicos sobre la homosexualidad, como Lv 18, 22 y 20, 23, se habla de ella como de un crimen abominable merecedor de la muerte. Pero, para una correcta interpretación, hay que tener en cuenta el trasfondo histórico que les dio origen: la santidad, la abominación de adorar ídolos, el rechazo a la magia y a los cultos y prácticas extranjeras.

Un texto muy utilizado ha sido el del pecado de sodomía (Gn 19, 1-29) identificado más tarde en la Iglesia como pecado de homosexualidad. En la interpretación religiosa, el terrible castigo impuesto a Sodoma (azufre y fuego del cielo) pasaría a las generaciones futuras que no podrían tolerar conductas semejantes sino a riesgo de ser víctimas de la ira divina.

No se conoce ni una palabra de Cristo sobre la homosexualidad, en cambio las Epístolas sí la tratan: I Cor 6, 9-10; I Tim 1, 9-10; Rom 1, 18. 22-28. No cabe duda que san Pablo considera los actos homosexuales como perversiones del orden natural instituido por Dios en la existencia humana. Pero para una correcta interpretación de los textos del Antiguo como del Nuevo Testamento sobre la homosexualidad, hay que recordar lo que dice Cavedo (2000, 45): "La única cosa segura nos parece ésta: permanece como verdad que todo ejercicio de la sexualidad es ilícito fuera del matrimonio, y así lo son tanto las prácticas homosexuales al igual que las heterosexuales. La Biblia, rectamente interpretada, no autoriza a ver en la homosexualidad una malicia de más".

4.2. La Tradición

Filón de Alejandría, 50 años después de Cristo, parece ser el primer autor que conecta explícitamente el pecado de Sodoma con la homosexualidad (Kosnik y colaboradores 1978, 217). Esta identificación tuvo enorme influencia no sólo en el Nuevo Testamento sino también en la tradición cristiana y en la legislación posterior. Así, el Código de Teodosio y el Código de Justiniano prohibieron la práctica sodomítica bajo la pena de muerte en la hoguera.

Los Padres de la Iglesia (san Agustín, san Juan Crisóstomo etc.) denuncian unánimemente el comportamiento homosexual y lo llaman contra naturam. San Agustín (1945, 68) en el libro 3, capítulo 8 de las Confesiones, dice: "Estos vergonzosos actos contra natura, como los que se cometían en Sodoma, han de ser siempre y en todas partes detestados y castigados. Si todas las naciones hicieran tales cosas, habrían de ser por igual declaradas culpables del mismo crimen por la ley de Dios, que no hizo a los hombres de tal modo que se sirvan unos de los otros de esa manera".

Santo Tomás de Aquino y los teólogos medievales juzgan que la homosexualidad, como toda búsqueda del placer sexual al margen del fin de la procreación, va contra la naturaleza y contra la razón. Santo Tomás, en la Suma Teológica II-II, cuestión 154, artículos 11 y 12, trata el tema de los actos homosexuales en relación con los pecados contra la templanza, especialmente la lujuria, y los describe como "actos contra la naturaleza". [8]




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