Masarykova univerzita



Descargar 0.93 Mb.
Página18/37
Fecha de conversión10.01.2017
Tamaño0.93 Mb.
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   37

6.5. Conclusión


En los capítulos anteriores intentamos trazar la representación de la mítica ciudad de Marrakech tal como surge a través de los textos de los viajeros del siglo XIX y XX. A diferencia de Tánger, cuya imagen literaria se basa en los textos más representativos y supone trabajo con antologías (en sí selectivas), la narrativa española dispone de material muy reducido sobre Marrakech. También ofrecimos razones de esta escasez.

En cuanto a la imagen general de la ciudad, no puede ser más diferente de la de Tánger. En contraste a la blanca ciudad costera, Marrakech está teñida de rojo y yace escondida en el interior del país, siendo “la puerta de la montaña y la puerta del desierto”332.

Alí Bey describe Marrakech como una ciudad completamente arruinada, decadente y sin vida, una imagen en la que coinciden sus seguidores. Una vez fuera de los palacios y jardines del sultán, las escenas de Marrakech son tan desoladoras que la ciudad parece a veces más bien un cementerio, poblado de gente muerta en vida. Con el final del siglo XIX, las escenas presentadas se diversifican y, sobre todo, se animan. Vivir el sueño oriental, aunque por momentos, es posible hasta en Marrakech. La ciudad también empieza a ofrecer algo que está valorado por el espíritu romántico – un Marruecos auténtico, poco alternado por la presencia extranjera.

La ciudad cambia, poco después de establecerse el Protectorado francés. Ya no son los muros antiguos los que dan la bienvenida al viajero, sino los nuevos barrios que mientras han crecido a su alrededor. Marrakech se yergue como el centro comercial del sur del país, luciendo anchas avenidas y despertando reflexiones de los autores acerca de la influencia occidental. Demoran lo mínimo posible en la zona nueva y se apuran para conocer el Marrakech auténtico, el Marrakech antiguo, debidamente dormido en el tiempo. La intrusión occidental se difumina y se impone el caos de la medina y la homogeneidad arquitectónica de la clásica kasbah islámica, interrumpida sólo por las numerosas mezquitas y sus minaretes.

Como el rasgo más distintivo de la medina se presentan la torre de la Kutubia y la plaza de Xemaá-el-Fná, el Marruecos en miniatura. Es un gran y auténtico escenario protagonizado por voces provenientes de todo el imperio y, sobre todo, por el halaiquí – una de las “voces de Marrakech”333 que más impactan a los viajeros y literatos del último siglo y medio.

7.La ciudad islámica en la obra de Juan Goytisolo


Cada representación de una ciudad es simplificadora y compleja a la vez, compleja todavía más si responde a las inquietudes personales y creativas de uno de los escritores españoles más reconocidos y polémicos de últimas décadas.

Como han señalado varios críticos de su obra, Goytisolo utiliza el marco marroquí y explota las imágenes orientales en sus novelas principalmente para arremeter contra la sociedad y cultura occidentales.

En términos de espacios presentados, hay un continuo movimiento entre el espacio oriental y occidental. En Juan sin Tierra, por ejemplo, nos desplazamos entre Marrakech, Fez, Manhattan, Estambul, París, Cairo y ciudades argelinas. Estudiar las ciudades marroquíes en las novelas de Juan Goytisolo significa emprender una búsqueda de fragmentos de estos espacios esparcidos entre muchos otros. Dice el autor:

someterás la geografía a los imperativos y exigencias de tu pasión: desde las callejuelas de Riad Ez-Zitún hasta los aledaños de la Gare du Nord, dispondrás de los elementos del decorado que en lo futuro encuadrará tus huestes334

La presencia urbana en la obra de nuestro autor ha sido comentada con más detalle por Bussière-Perrin en su artículo “Les représentations de la ville dans l’œuvre de Juan Goytisolo”335.

Como señala la hispanista francesa, Goytisolo “aime à dire qu’il est un animal urbain, tous ses textes de fiction que depuis SDI336 jusqu’à AAGEC337 se déroulent dans la grande ville en témoignent”.338

Bussière-Perrin clasifica las ciudades retratadas por Goytisolo en las siguientes categorías: ciudad monópola, ciudad-cementerio, ciudad-teatro y ciudad babelizada.

Las ciudades orientales demuestran rasgos pertenecientes a la última categoría. La ciudad babelizada, definida por Bussière-Perrin, evoca el caos primordial, exhibe la auténtica y orgánica base vital con su lucha natural para sobrevivir y se caracteriza por laberinto, fragmentación, apertura y ósmosis. La autora misma menciona como ejemplos las ciudades marroquíes, concretamente Fez y Marrakech.339

Por otra parte, BussièrePerrin señala que nuestro autor atraviesa la antigua dualidad Oriente/Occidente por la dualidad de modernidad occidental/modernidad mudéjar, lo que le permite incluir entre los espacios babelizados el barrio parisino de Sentier o el barrio chino barcelonés.340

Es interesante la distinción que Bussière-Perrin identifica entre la representación novelística de ciudades occidentales como París, Pittsburgh o Nueva York y las ciudades árabes. Mientras que, como señala, Goytisolo inscribe las primeras en el marco referencial de la postmodernidad, las ciudades árabes como Tánger y Marrakech se encuentran fuera del tiempo medido según los criterios occidentales.341 En este aspecto, parecen encajar en la representación tradicional (véase cap. 4.2). No obstante, como intentaremos demostrar, Goytisolo explota tal conceptualización del espacio oriental dentro de sus propios fines narrativos.

El escritor se acerca a la ciudad islámica también en sus ensayos. Cuando en Aproximaciones a Gaudí en Capadocia diserta sobre Estambul, “La ciudad palimpsesto”342 y una de las ciudades orientales por ontonomasia, lo hace desde la perspectiva analítica de la “Semiótica de una ciudad” de Iuri Lotman. En el texto que Goytisolo cita, el lingüista ruso compara cualquier ciudad a un “mecanismo semiótico complejo”343. Goytisolo desarrolla esa idea en el fragmento nombrado “El discurso poliglota”:

La yuxtaposición de planos históricos y étnicos de la gran urbe propicia desde luego la existencia y proliferación de colisiones espacio-temporales, fenómenos de hibridación y mezcla dinámica de discursos que representan a mis ojos el sello inequívoco de la modernidad. La pluralidad y convivencia de estilos, su contagio recíproco, el valor energético de la ósmosis descentran la mirada del visitante, aniquilan su visión homogénea de las cosas, relativizan y fraccionan sus primeras impresiones globales.344

Es imposible no fijarse en la coincidencia entre los términos como “proliferación”, “hibridación”, “mezcla dinámica”, “pluralidad” y “ósmosis” usados por Goytisolo en este contexto urbano y cuando se refiere a las cualidades “mudéjares” que aprecia en la literatura y que caracterizan su propia obra. Lo nota también BussièrePerrin en su artículo.345 La autora además señala que mientras que los efectos compensatorios de la urbe postmoderna y babelizada se traducen en la vuelta al nacionalismo para afrontar el desarraigo histórico, “la visión de Goytisolo reste ouverte et plurielle” y claramente distingue entre ósmosis y cosmopolitismo, “ce dernier étant un caractère reconnu de la modernité occidentale que l’ecrivain qualifie ironiquement de vernis classique”346.

El texto más extenso y explícito de Goytisolo en cuanto al urbanismo islámico tradicional es el ensayo titulado “El espacio de la ciudad islámica”347. Su publicación en 1997 viene veintisiete años después de haber publicado Don Julián, reflejando tanto el interés académico del autor por esta faceta de la realidad musulmana, como su experiencia personal. Aparte de presentar brevemente la historia y las características de la medina, que en general coinciden con el entendimiento actual de la ciudad islámica348, Goytisolo también ofrece un par de apuntes de su propia “lectura”. Éstos repercuten de una manera importante ya en la construcción novelística de Tánger y Marrakech y los comentaremos en detalle en los siguientes capítulos.

Para nuestro análisis, aprovecharemos de nuevo la segmentación espacial y temática de la urbe islámica. Tal procedimiento nos permitirá apreciar mejor la presencia y función de estos espacios en las dos novelas estudiadas y relacionarlos con el corpus narrativo precedente.

1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   37


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal