Masarykova univerzita



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8.1. La España de las tres culturas de Américo Castro


La imagen goytisoliana de Tánger está creada a lo largo de un texto profundamente inspirado por las ideas de la España de tres culturas de Américo Castro. La realidad histórica de España356 ayuda a Goytisolo superar su crisis artística, intelectual y política y le hace reflexionar sobre la identidad española desde nuevos ángulos.

El impacto de las ideas castristas en Don Julián ha sido comentado por varios críticos, entre ellos Manfred Tietz, Linda Gould Levine, Marina Martín o Alicia Ramos. “Although Goytisolo never mentions Castro specifically in the main text of Don Julián357, his presence is felt on every page”358, dice Michael Ugarte en su artículo “Juan Goytisolo : Unruly disciple of Américo Castro”.

En su obra más importante, Castro demuestra cómo la interactuación y lo conflictos entre las tres castas, cristianos, judíos y musulmanes, han forjado historia y pensamiento españoles a todos los niveles de la vida, incluida la religión. Las imborrables huellas islámicas y judías impresas en la cultura española, detectadas tan hábilmente por Castro en lo más profundo del alma y la identidad española, le permiten a Goytisolo

reconciliar bajo un mismo techo su creciente atracción por Oriente – hecho probado por sus frecuentes viajes por esas tierras a finales de los sesenta – y su preocupación por España. Lo árabe y lo español presentan, a la luz de la interpretación castrista, una ligazón fundamental, se aúnan de manera indestructible.359

Los grandes mitos360 de los que se ha nutrido la identidad española durante siglos están desmitificados uno por uno. Surgen, a su vez, mitos nuevos que emanan de la fascinación del autor por la antigua vena oriental de su país. Como señala Ugarte:

Goytisolo´s afinity with Castro is more than an intellectual position which continues the historian discourse. Goytisolo borrows from Castro the elements he needs to present an extremely personal and unique portrait of Spanish culture.361

Para López-Baralt, Don Julián de hecho “constituye en el fondo el intento de ofrecer una versión ficcionalizada de La realidad histórica de España362.

En la novela, los ecos de Castro resultan evidentes en los pasajes donde el narrador vagabundea por tierras españolas a través de su historia, cultura e ideología. Como veremos, en la propia imagen de Tánger repercuten sólo indirectamente, en la medida que ésta se va ajustando al discurso principal dirigido hacia la madre patria.



8.2. Vista panorámica


En el capítulo 6.1. presentamos la evolución de la imagen global de Tánger en la prosa española desde la publicación de impresiones de Alí Bey. Hemos identificado una continua dialéctica entre el Tánger oriental y el Tánger occidental, acentuada por el hecho de haberse convertido la ciudad en la zona internacional, y hemos señalado su carácter híbrido, babilónico y cosmopolita.

Hemos mencionado que la independencia de Marruecos en 1956 significa un giro en el desarrollo que la ciudad había tomado. Después de la plena reintegración de Tánger en el reino marroquí, algunas de sus múltiples facetas permanecen vivas, otras se van haciendo menos presentes y algunas desaparecen por completo. Lo que llamamos el “género tangerino”, es decir, la literatura de acción, aventura y trama, basada en el Tánger despreocupado, vicioso y cosmopolita, pierde su referente inmediato.

En la memoria de los occidentales quedará la nostalgia del paraíso perdido, mientras que ante sus ojos resurge el Tánger marroquí. Es en este momento cuando Juan Goytisolo entra en escena.

En la novela, Goytisolo presta poca atención al pasado esplendor de Tánger y a su ambiente internacional. Cuando habla de “las urbanizaciones bruscamente interrumpidas por la independencia política”, no hay ninguna nostalgia en sus palabras: las ve abandonadas por nada más que “los inconfesados, inconfesables capitales” huidas “a otras latitudes más benignas, a otros climas más serenos”363.

Por otro lado, el autor no esconde sus preferencias por la parte árabe. Se deja llevar felizmente por el mundo autóctono, el sustrato apenas admitido en la obra de su coetáneo Ángel Vázquez. El Tánger de ayer, tan añorado por algunos, queda parodiado y reducido a eslóganes “publicitarios” enunciados por los guías turísticos.

Tangier is a wide-open city in all senses of the Word: it has been called the Land of the Dark Parting: because of the ambition of the Arab girls to become platinum blondes: Tangier is one of the world’s remaining pleasure cities: and no questions asked364

En su narración, el autor explota el concepto de la ciudad oriental como lugar de ensoñación. El Tánger de Don Julián está teñido de un aire onírico tanto por estar absorto el protagonista en su propio mundo fantasmagórico como por enfrentarse a una realidad ajena y difícil de interpretar, “como hundido en un sueño que interminablemente se desploma”365.

Ya hemos dejado claro en varias ocasiones que el objetivo principal de Goytisolo en Don Julián no es la recreación de Tánger sino el derrumbe de los mitos relativos a la esencia hispana y el replanteamiento de la identidad española. En su estudio Una lectura orientalista de Juan Goytisolo, Carmen Sotomayor señala críticamente que el autor de Don Julián convierte la vida tangerina en “un decorado de que él extrae aquellos signos que le ayudan a consolidar su crítica implacable”366. Dicha crítica indirectamente relaciona la imagen tangerina creada por Goytisolo con toda la tradición literaria en la que el ambiente marroquí no sobrepasa las características del decorado, sirviendo, principalmente, para hacer reflexiones críticas sobre le realidad española.367 Tal entendimiento de la función del espacio tangerino en la novela no es erróneo sino incompleto.

Como veremos, aunque en muchos momentos la descripción de Tánger y de su población adquiere características del decorado, tal como propone Sotomayor, su función es más profunda, alcanzando el nivel estructurador de la novela.

En cuanto a la función de “decorado”, en el capítulo 6.1. hemos señalado cómo la ciudad de Tánger, por su situación y conjunto urbanístico, evoca la forma de un anfiteatro. También insinuamos que el mismo Goytisolo parece haber explotado esta sugerente imagen. Conviene aclarar que el autor en ningún momento menciona la forma de la ciudad en sí, pero la convierte en el marco narrativo. Dentro de este planteamiento y aprovechándonos de los términos escénicos, la función principal de la ciudad marroquí en Don Julián, más que decorativa, resulta ser la del auditorio.

El recorrido por los espacios tangerinos representa en la novela el desplazamiento externo. A lo largo de este recorrido, el protagonista pasa por varios ambientes (apartamento, mirador, calle, biblioteca, mercado, cine, Cruz Roja, café etc.). Éstos tienen sus propias características (su propio decorado368) pero, al fin y al cabo, no dejan de ser butacas del gran (anfi)teatro del Tánger dentro del cual el autor crea una serie de cuadros y escenas de varia índole, con España ocupando el escenario principal.

Cuando ‘el telón’ sube en el apartamento del protagonista, aparece el paisaje emblemático de Castilla:

un leve esfuerzo : tres metros, incorporarse, calzar las babuchas, tirar de la correa de la persiana : y : silencio, caballeros, se alza el telón : la representación empieza: el decorado es sobrio, esquemático : rocas, esquistos, granito, piedra : tierra insumisa y rebelde a la domesticada vegetación, al trabajo comunitario y gregal de las diligentes hormigas369

El protagonista es un emigrado que ha abandonado España físicamente pero que no deja de pensar en y mirar hacia ella – aunque sea para vengarse o asegurarse de la distancia que los separa. Desde el mirador de la alcazaba busca

ansiosamente una certidumbre: África y tu primera visita al mirador de la alcazaba, con el panorama sedante de la otra orilla y el mar equitativo entre los dos: verificación cotidiana, necesaria: última garantía de tu seguridad frente a la fiera, lejos de sus colmillos y zarpazos370

Tánger proporciona la distancia adecuada para una mirada despiadada. El “aventajado mirador de Bab-el-Assa” le sirve al protagonista/narrador para describir, con su habitual dosis de ironía, no el panorama tangerino, como uno esperaría, sino “la humana variedad” de Madrid. Al llevar Tariq al protagonista al dicho mirador y levantar “lo hojaldrado a los techos de los edificios,

descubre de golpe la carne de pastelón de la ciudad (…)

modernos jefes de empresa postrados de hinojos ante un deificado ejemplar de IBM, antiguos cruzados aquejados de obesidad y artritismo, empedernidos burócratas enfrascados en la lectura del Boletín Oficial : horteras

investidos de televisor y automóvil, hinchas del fútbol, aficionados taurinos : exploradores domingueros de la Sierra, obreros y pobres amaestrados, yeyés y admiradores de célebre Raphael371
El gran cuadro de “españolidad”, construido para ser destruido, está erigido a partir de desplazamientos internos: recuerdos personales, asociaciones, situaciones oníricas, recontextualización de conceptos e ideas relativas a la identidad propia y española a la vez, etc. Éstos se alimentan del tejido ideológico y textual desde el cual emerge, según el autor, el pernicioso mito de la esencia hispana. Así, sentado en una “butaca” de la biblioteca pública de Tánger, el protagonista vagabundea por los textos “sagrados” de la cultura española:

genio español del romancero, libro de caballería, auto sacramental: obras pletóricas de sustancia inconfundiblemente vuestra: estrellas fijas del impoluto firmamento hispano: del espíritu unido por las raíces a lo eterno de la casta: prosapia de hoy, de ayer y de mañana, asegurada siglo a siglo por solar y ejecutoria de limpios y honrados abuelos: desde Indíbil, Séneca y Lucano hasta la pléyade luminosa de varones descubridores de la ancestral esencia histórica, del escueto, monoteístico paisaje: Castilla!372

Al terminarse el día (lo que, en el caso de Don Julián, equivale a terminarse la novela), otra vez en su apartamento, se sube el telón y se apagan las luces:

tirarás de la correa de la persiana (…) el sueño agobia tus párpados y cierras los ojos : lo sabes, lo sabes : mañana será otro día, la invasión recomenzará373

Visto desde esta perspectiva, Tánger emerge de la totalidad del texto de Don Julián como una ciudad-teatro. No se trata, sin embargo, de la ciudad-teatro como la entiende Bussière-Perrin374, sino de una ciudad-teatro basada en:


  1. el nivel funcional de los espacios individuales, siendo el Tánger de Don Julián un gran auditorio con muchos puestos de observación y con un escenario siempre cambiante, pero dominado por España

  2. el aprovechamiento de la forma física de la ciudad, sirviendo ésta de marco narrativo.

Al mismo tiempo, se relaciona la representación goytisoliana de Tánger con la tradición previa por reivindicar la idea de (anfi)teatro y la imagen popular de Tánger como una ciudad-espectáculo.

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