Masarykova univerzita



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159 San Martín, Antonio de, La ciudad del ensueño. Viaje al interior de Marruecos, Imp. Santos Larke, Madrid, 1873, pg. 18. Escritor español, cónsul en Tánger, un fecundo novelista por entrega. Aunque de baja calidad, su obra gozó de gran popularidad.

160 Rubén Darío describe “las orientales construcciones cúbicas” de Tánger “construidas como en un vasto anfiteatro”. Citado en Djbilou, 1989, op.cit., pg. 66.

161 Véase cap. 8.2.

162 Bey, op.cit., pg. 115.

163 Bermudo-Soriano, Eliseo, Estampas marruecas. Viaje al Mogreb, Madrid, 1942. Citado en Djbilou, op.cit. pg. 127.

164 Íbid.

165 González Giménez, Epifanio, En Marruecos español y Tánger (Tres religiones y dos civilizaciones) (1954), citado en Djbilou, op. cit, pg. 151.

166 En 1940, Italia se incorpora a este acuerdo, siendo en total diez miembros del cuerpo gubernamental y legislativo internacional que se creó en 1929.

167 Muro y Catalarrá, Angel, Ocho días en Tánger. Impresiones de un viaje agradable y corto de cuatro buenos amigos sin equipaje (1891), citado en Djbilou, op. cit, pp. 17-18.

168 “¡Qué cerca y qué lejos se hallan el África y Europa, España y Marruecos! En una distancia de 20 kilométros hay una diferencia de veinte siglos. En todas las naciones del globo se pasa de unas á otras por gradaciones poco sensibles de lengua, costumbres y usos. Aquí, al cruzar en breves horas el Estrecho, de Tarifa á Tánger, ó de Algerciras á Ceuta, nos encontramos con un mundo nuevo, sin nada que se parezca al que acabamos de dejar, como al alcance de la mano y constantemente á la vista.” Martínez García, Ramón, Una excursión en Diez y Seis Jornadas por Córdoba, Sevilla, Cádiz, Tánger, Cabo Espartel, Gibraltar, Algeciraz, Ronda, Bobadilla, Granada y a Casa, Madrid, Imp. Viuda de Tello, 1897. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 25.

169 Rubén Darío citado en Djbilou, op.cit., pg. 64.

170 Luis Antón del Olmet, Marruecos (De Melilla a Tánger) (1916), citado en Djbilou, op.cit., pg. 90.

171 Ángel Cabrera y Latorre (1879-1960), paleontólogo y zoólogo español. Durante varios años trabajó en el territorio norteafricano, siendo jefe de dos expediciones científicas.

172 Angel Cabrera y Latorre, Magreb-El-Aksa. Recuerdos de cuatro viajes por Yebala y por el Rif (1924), citado en Djbilou, op.cit., pg. 103.

173 Íbid., pg. 104.

174 Íbid., pg. 105.

175 Olmet citado en Djbilou, op.cit., pg. 89.

176 “¡Tánger, ciudad de placer! ¡Mujeres, champán, ruleta, salones espléndidos, grandes hoteles, playa lujosa, espectáculos exóticos!” Giménez Caballero, Ernesto, Notas marruecas de un soldado…, pg. 169.

177 Citado en Djbilou, op.cit., pg. 126.

178 López García, David, El Blocao y el Oriente..., pg. 86

179 Citada en González Hidalgo, José Luis, Tánger en la literatura española…, pg. 84, nota 59.

180 González Hidalgo, op.cit., pg. 87.

181 Ortiz Muñoz, Antonio, En la otra orilla del Estrecho, Instituto de Estudios Africanos, 1951, citado en Djbilou, op.cit., pg. 145.

182 Fred Noan citado en Abdellah Djbilou, op.cit., pg. 156.

183 Íbid., pg. 155.

184 López García, David, “La pérdida del paraíso…, pp. 79-91.

185 Íbid., pg. 90.

186 Muchas viviendas sombrías y húmedas típicas del siglo XVIII marroquí fueron demolidas y reemplazadas por casas más luminosas. Nota del editor Salvador Barberá en Bey, Alí, Viajes por Marruecos…, pg.119.

187 Bey, op.cit. pp. 145-146.

188 Alermón y Dorréguis, Descripción del Imperio de Marruecos…, pg. 52.

189 San Martín, Antonio de, La ciudad del ensueño..., pg. 20

190 Íbid.

191 Vicuña, Alejandro, Bajo el cielo africano. Notas de un viaje por Marruecos, Argelia y Túnez, París, Imp. Unión, 1931. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 112.

192 Martínez García citado en Djbilou, op.cit., pg. 26-27.

193 Íbid.

194 Citado en Djbilou, op.cit., pg. 146.

195 Véase cap. 8.3.

196 López García, David, El Blocao y el Oriente…, pg. 86.

197 Fernando Amor y Mayor, Recuerdos de un viaje a Marruecos, Sevilla, 1859. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 7.

198 Íbid., pg. 8-9.

199 Íbid.

200 Díez de Tejada, Vicente, ¡Cosas de los moros! Impresiones de la vida en Tánger, F. Granada y Cía., Eds., Barcelona, 1906. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 78.

201 Riviere Gómez, Aurora, Orientalismo y nacionalismo español (Estudios árabes y hebreos en la Universidad de Madrid (1843-1868), Editorial Dykinson, Madrid, 2000, pp. 79-81.

202 Muñoz, Issac, En el país de los cherifes, Imprenta Helénica, Madrid, 1913. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 87.

203 Orsatti, Ricardo Ruiz, “Del Zoco Chico al Zoco Grande”, revista Africa, números 19-20, julio – agosto 1943. Citado en Djbilou, op.cit., pp. 134-136.

204 Ortiz Muñoz, citado en Djbilou, op.cit., pg. 145.

205 Íbid.

206 Véase cap. 8.4.

207 Citado en González Hidalgo, op.cit., pg. 72, nota 17.

208 Citado en Djbilou, op.cit., pg. 40.

209 “El Zoco chico es una cosa así como la Puerta del Sol de Tánger. Una Puerta del Sol reducida, más íntima, pero que es también el ombligo de la ciudad.” Giménez Caballero, Ernesto, Notas marruecas ..., pg. 171.

210 Martínez García citado en Djbilou, op.cit., pg. 30.

211 Íbid., pg. 31.

212 Jara Seijas-Lozano, Alfonso, De Madrid a Tetuán, Tetuán, Tip. Ricardo Fe, 1903. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 57.

213 Íbid., pg. 57.

214 Íbid., pg. 58.

215 “¿Qué impresión hay en mí? En verdad, vuelve á cada paso, por la escena iluminada por las lámparas de cobre, por el ambiente, por los tipos y sus indumentarias, la reminiscencia miliunanochesca”. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 68.

216 Vicuña, Alejandro, Bajo el cielo africano. Notas de un viaje por Marruecos, Argelia y Túnez, París, Imp. Unión, 1931. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 116.

217 Rubén Darío citado en Djbilou, op.cit., pg. 68.

218 Alejandro Vicuña citado en Djbilou, op.cit, pg. 116.

219 Íbid.

220 Íbid.

221 Véase por ejemplo Ángel Muro y Catalarrá, Ocho días en Tánger. Impresiones de un viaje agradable y corto de cuatro buenos amigos sin equipaje, Tip. De los Huérfanos, Madrid, 1891, o Vera, Vicente, Viajes y recuerdos, Tip. Renovación, Bibl. De “El Sol”, Madrid, 1903.

222 Véase Morales Lezcano, Víctor, España y mundo árabe, Imágenes cruzadas, Agencia Española de Cooperación Internacional, Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe, Madrid, 1993.

223 Bey, Ali, Viajes por Marruecos…, pg. 153.

224 “Los moros han guardado su pipa y continúan allí, inmóviles, como cosas, frente al rumor incesante del mar”. Giménez Caballero, op.cit., pg. 99. Para más ejemplos, véase los textos de Antonio de San Martín o Betegón Javier en Djbilou, op.cit.

225 “empezaron a reunirse los moros más principales en la playa de Tánger, para la fantasía o juego de pólvora. Su elegante traje, los blancos jaiques a albornoces despedidos por el aire, los turbantes blancos y rojos, los caftanes de paño de vivos colores, las botas de cuero amarillo, les daban una elegancia varonil que ridiculizaba más nuestras ajustadas ropas europeas”. Huesca y Madrid, Federico, Zajara, 1889, citado en Djbilou, op.cit., pg. 13.

226 Cabrera, Ángel, Magreb-El-Aksa. Recuerdos de cuatro viajes por Yebala y por el Rif, t. III, Madrid, Edit. Voluntad, Imp. J. Pueyo, 1924. Citado en Djbilou, op.cit., pg. 107.

227 Ortiz Muñoz citado en Djbilou, op.cit., pp. 147-148.

228 Martínez García, citado en Djbilou, op.cit., pg. 26.

229 Sobre el monólogo particular creado por Vázquez en esta novela, véase por ejemplo el capítulo “Voces, ecos y silencios de un discurso inmediato” de Virginia Trueba en la introducción a Vázquez, Ángel, La vida perra de Juanita Narboni, Cátedra, Madrid, 2008, pp. 42-56.

230 Al analizar el léxico particular usado por Juanita, resulta a veces imposible determinar si se trata de una voz española o árabe. Podemos mencionar por ejemplo el siguiente ejemplo: al tratar de explicar el término “la chajatáa” en la frase “”La chajatáa que va a caer!”, la editora Virginia Trueba propone en su nota explicativa dos interpretaciones. La de Renée Fauveau quien lo clasifica como proveniente de la palabra español “chaparrón” y que Juanita arabiza, y la de Sagnes Alem, quien cree que Juanita hispaniza el término “chtá” que en árabe significa “lluvia”. Nota 98 en Vázquez, op.cit., pg. 204.

231 Pío Baroja citado en Djbilou, op. cit., pg. 40.

232 Íbid.

233 Ricardo Ruiz Orsatti, arabista español, nacido en Tánger en 1871. En 1890, nombrado intérprete canciller del Consulado de España en Tetuán. Correspondiente de El Imparcial, A B C y el El Sol de Madrid y de La Vanguardia de Barcelona. En 1908 y 1909 dirigió en Tetuán la revista Marruecos.

234 Orsatti se refiere por ejemplo a los guerraba, aguaderos, unos de los personajes callejeros más populares “antes de que el agua impoluta de Xarf-El-Akab llegara, canalizada, para su distribución doméstica”. Ricardo Orsatti, citado en Djbilou, op.cit., pg. 131.

235 Rubén Darío citado en Djbilou, op.cit., pg. 72.

236 Robert Arlt citado en Djbilou, op.cit., pp. 119-120.

237 También Goytisolo menciona este personaje en Makbara como “el joven Xuhá”. Goytisolo, Juan, Makbara, Galaxia Gutenberg, Madrid, 1999.

238 Ricardo Orsatti citado en Djbilou, op.cit., pg. 136.

239 “Aparte de la población flotante, compuesta de colonias más o menos numerosas de europeos, con la española a la cabeza, formada por varios miles de individuos, la base civil de Tánger la componen el pueblo moro y el pueblo hebreo.” Vicente Vera citado en Djbilou, op.cit., pg. 80.

240 Referencia a la novela Hotel Tánger (1955) de Tomás Salvador. Véase el cap. 5.1.

241 Jara Seijas-Lozano citado en Djbilou, op.cit., pg. 54.

242 Véase cap. 8.6.3.

243 Ángel Muro y Catalarrá citado en Abdellah Djbilou, op.cit., pg. 19.

244 Pío Baroja, citado en Djbilou, op.cit., pg. 39.

245 Vicente Vera, citado en Djbilou, op.cit., pg. 21.

246 Íbid.

247 Pío Baroja, citado en Djbilou, op.cit., pg. 39.

248 Luis Antón del Olmet, citado en Djbilou, op.cit., pg. 91.

249 Bauer, Ignacio, Tánger ha de ser español: la opinión de España, Editorial ibero-africano-americana, Madrid, 1927. Fue un tratado político que vocalizó la convicción compartida por una gran parte de la comunidad española de la época. España se hizo con el control de la ciudad entre abril de 1940 y septiembre de 1945 aprovechando la derrota francesa de 1940.

250 Rivadeneyra, Adolfo, Viaje de Ceylán a Damasco, Madrid, 1871. Citado en Juan Goytisolo, Crónicas sarracinas, Ibérica de Ediciones y Publicaciones, Barcelona, 1982, pg. 111.

251 Goytisolo, Juan, Crónicas sarracinas ..., pp. 111-112.

252 Íbid., pg. 112.

253 Íbid.

254 Véase por ejemplo Alermón y Dorreguiz, Descripción del Imperio de Marruecos…,1859.

255 Véase por ejemplo Merry y Colom, Francisco, conde de Benomar, Relación del viaje a la ciudad de Marruecos, Imprenta Nacional, Madrid, 1864.

256 Urrestarazu, Francisco de Assis de, Viajes por Marruecos, Administración Calle de la Cabeza, Madrid, 1870, Prólogo pg. IV.

257 Tharaud, Jérôme y Jean, Marrakech ou les seigneurs de l’Atlas, Librairie Plon, Paris, 1920.

258 “What does Morocco mean to a Frenchman? An orange-grove or a job in government service. Or to an Englishman? Camels, castles, palm-trees, Foreign Legionnaires, brass trays and bandits”. Orwell, George, “Marrakech”, Fifty essays, 1939 [online]. Disponible de http://danymihalache.wordpress.com/george-orwell-fifty-essays/george-orwell-fifty-essays-marrakech-1939 (06/12/2013).

259 Goytisolo, Juan, “Sensualidad y fanatismo: la creación de una imagen”, Crónicas sarracinas..., pg. 73.

260 Íbid.

261 Manegat Jiménez, Luis Gonzaga, Luna roja en Marrakech, Lara, Madrid, 1947.

262 Lune rouge sur Marrakech, traducido por Charles E. Dufourcq, Jeheber, Ginebra, 1948.

263 Said, Edward W., Orientalismo, Debate, Madrid, 2002, pg. 136.

264 Bey, Alí, op.cit., pg. 304.

265 “El cerco de las murallas, las inmensas ruinas, el gran número de conductos de agua inutilizados, los vastos cementerios que la rodean pueden solamente hacer creíble tan rápida y asombrosa destrucción.” Bey, Alí, op.cit., pg. 316.

266 Epifanio Giménez explica que la situación privilegiada de Tánger se debía en gran parte a la seguridad que la ciudad ofrecía a lo largo del siglo XIX en comparación con las dos capitales del imperio marroquí – Fez y Marrakech: “Las luchas intestinas y rebeldía de las tribus contra el sultán eran permanentes. (…) Marruecos tenía dos capitales en su Imperio en aquellos días. Fez era la capital del norte y Marraques la del sur, siendo ambas capitales residenciales imperiales por pasar temporalmente en cada una de ellas, todos los años, el sultán reinante. Como ambas capitales eran interiores, y en períodos de rebeldía y levantamiento de las tribu y aun de las ciudades, las víctimas primeras eran siempre los cristianos y los extranjeros.” Citado por Djbilou, Tanger, Puerta de Africa, …, pg. 49.

267 Bey, Alí, op.cit., pg. 316.

268 Véase por ejemplo Alermón y Dorréguiz, Descripción de Imperio de Marruecos…, pp. 65-66.

269 Valdés, Salvador, Apuntes sobre el imperio de Marruecos, Imprenta de C. González, Madrid, 1859, pg. 48.

270 Íbid., pg. 46.

271 San Martín, Antonio de, La ciudad de sueño..., pg. 144.

272 Íbid., pg. 169.

273 Íbid., pg. 168.

274 “con sus murallas y torreones moriscos; con sus casas bajas rodeadas de jardines; con sus bosques de palmeras, y en último término las gigantescas cumbres del Atlas. El sol de África, para dar mayor realce al espectáculo, brillaba en el cielo azul y despejado.” Merry y Colom, Francisco, conde de Benomar, Relación del viaje a la ciudad de Marruecos…, pg. 46.

275 Boada y Romeu, José, Allende el Estrecho: viaje por Marruecos, la campaña de Melilla, la embajada del General Martínez Campos a Marrakeix. Impresiones y recuerdos 1889 a 1894, Seix, Barcelona, 1985, pg. 515.

276 Íbid.

277 Íbid., pp. 544-545.

278 Vega, Luis Antonio de, Por el camino de los dromedarios…, pg. 9.

279 Íbid., pg. 30.

280 Íbid., pg. 19.

281 Bertrana, Aurora, El Maroc sensual i fanátic..., pg. 185.

282 Vega, op.cit., pg. 15.

283 Entiéndase Marrakech.

284 Bey, Alí, op.cit., pg. 305.

285 San Martín, op.cit., pg. 182.

286 Boada y Romeu, op.cit., pg. 471.

287 Íbid., pg. 544.

288 Alí Bey, op.cit., pg. 305.

289 Boada y Romeu, op.cit., pg. 478.

290 Vega, op.cit., pg. 14.

291 Íbid., pg. 13.

292 Íbid., pg. 14.

293 Íbid., pg. 28.

294 Bertrana, El Maroc sensual i fanátic,…, pg. 185.

295 “Som al Gueliz, la moderna ciutat de les acàcies florides de blau cel, de les cases de quatre pisos, de les villes amb geranis i baladres, de les expenedories de tabac amb vistes de Marràqueix a les vitrines; dels soldats rossos, dels oficilas de quepis blau; dels gendarmes armats d’una porra; dels autobuses pudents; de les dametes amb vestits clars; de les bicicletes ràpides. ¡El Gueliz! ¡Penyal rogenc, cru, solitari, perdut entre grups de palmeres esveltes a les portes del desert, convertit en ciutat moderna!” Íbid.

296 Íbid.

297 Íbid., pg. 186.

298 “Però tota la benedicció de verds, severs o tendres, blavencs o argentats, amb taques roses i grogues de flors i de fruits, s’aturen en sec al començament de la Medina”. Íbid.

299 Íbid.

300 Íbid., pg. 187.

301 Alí Bey, op.cit., pg. 305.

302 San Martín, Antonio de, La ciudad de sueño..., pg. 168.

303 Urrestarazu, Francisco de Asís, Viajes por Marruecos…, pg. 13.

304 Ramírez de Villa-Urrutia, Wenceslao, Una embajada a Marruecos en 1882: apuntes de viaje, Establecimiento Tipográfico de los Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1883, pg. 47.

305 Boada y Romeu, op.cit., pg. 507.

306 Íbid.

307 Vega, op.cit., pg. 15.

308 Íbid.

309 Íbid., pg. 27.

310 Aurora Bertrana, “La plaça Djemaa el Fnà”, El Maroc sensual i fanátic..., pg. 189-193.

311 “Si Marràqueix és el centre comercial, polític i atractiu de tot el Sud, des del Sudan fins a la Tadla, de l’oceà fins al Tafilalet, la plaça Djemma El Fnà ho és de la ciutat.” Íbid., pg. 189.

312 Íbid. 187-189.

313 Íbid., pg. 189.

314 Íbid., pg. 191.

315 Bey, Alí, Viajes por Marruecos…, pg. 316.

316 Íbid.

317 Íbid. Hoy, beréber es uno de los idiomas oficiales del país (nota de la autora).

318 Ramírez Villa-Urrutia, Wenceslao, Una embajada a Marruecos en 1882…, pp. 44-45.

319 San Martín, op.cit. pg. 181.

320 Íbid., pg. 182.

321 Ramírez Villa-Urrutia, op.cit., pg. 46.

322 Boada y Romeu, José, Allende el Estrecho…, pg. 469.

323 “Hi havia un segon canmí, menys honorable, però més oportú: inventar l’ànima musulmana (altre ho han fet amb èxit). Però jo, heroicament (el temps us en convencerà), no he imitat ni els farsants ni els prudents, i he demanat de porta en porta una escletxa per a llucar, un foradet per a escoltar, un somriure o una mirada musulmans per a comprendre.” Bertrana, op.cit, pg. 133.
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