Masarykova univerzita



Descargar 0.93 Mb.
Página6/37
Fecha de conversión10.01.2017
Tamaño0.93 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   37

2.1.El rol de Juan Goytisolo en las relaciones literarias entre España y Marruecos


Goytisolo ha participado de una manera muy activa en la divulgación de la cultura y literatura marroquí, y árabe en general, en España. De hecho, sería difícil hablar de este tema sin mencionar su nombre. Artículos, charlas, presentaciones, coloquios, emisiones televisivas como Al-Quibla y entrevistas realizadas por y con el autor, lo demuestran suficientemente. Igualmente encontramos referencias a él en la publicación literaria.

Goytisolo ha demostrado un interés particular en los autores marroquíes que alcanzan a salir de las aguas poco movidas del ambiente literario de su país84. Tal es, por ejemplo, el caso del escritor rebelde Mohammad Chukri. De hecho, varios títulos de este autor traducidos al español llevan un prólogo escrito por Juan Goytisolo.

Desde la perspectiva opuesta, el trabajo de Goytisolo es bien conocido y apreciado en Marruecos. Hasta el momento, no existe ningún estudio que evalúe su impacto en las letras marroquíes. Sin embargo, estamos convencidos de que el autor barcelonés está dejando una huella duradera en las dos literaturas a la vez y que es una de las personas que más ha hecho para el acercamiento cultural de los dos países. Las prensas, tanto la española como la marroquí, ofrecen testimonios que reflejan el considerable impacto que la presencia literaria y cultural de Goytisolo tiene en Marruecos, tanto entre los intelectuales como entre el público más amplio.

Nuestro autor es miembro de honor de la Unión de Escritores Marroquíes y, como declara el poeta tangerino Khalid Raissouni, es el escritor más conocido después de García Lorca. Ismail el Outmani, profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Rabat lo describe como “uno de los escritores más sólidos actuales” y el joven periodista Nabil Driouich lo considera “imprescindible para el entendimiento entre España y Marruecos", añadiendo: “Hasta ahora hemos vivido más cerca de la cultura francesa que de la española, pero creo que ha llegado el momento de corregir este rumbo. Y Juan Goytisolo es imprescindible para ello".85

Malika Jdidi Embarec, hispanista, escritora y traductora, estima que “el escritor deja claro un saber profundo de la cultura de ambas sociedades y demuestra que es capaz de darle un auténtico sentido al espíritu árabe, y una interpretación a la concepción islámica del mundo”86.

El académico Mohamed Abrighach hasta considera la obra de Goytisolo como uno de los factores determinantes en la sensibilización “de la opinión pública española” sobre Marruecos y en el proceso de “desmontar los prejuicios acumulados sobre el país.”87

Sin ninguna duda, la obra de Goytisolo se presenta como una excepción a la tendencia señalada por Montávez hace unos 20 años:

Nuestra literatura en general, y en especial la contemporánea, fue menos dada a conocer en Marruecos de lo que merecía. (…) En conjunto, todo contribuyó para que se tratara fundamentalmente de una posibilidad sin maduración, y que sigue denunciando un hecho tan lamentable como cierto: la relación, siempre mucho menor de lo que debiera ser, que habitualmente han venido manteniendo las literaturas española y marroquí.88



2.2. Los estudios relativos a la presencia de Marruecos en la obra de Juan Goytisolo


La obra de Juan Goytisolo ha sido sometida a un riguroso análisis por decenas de críticos literarios y académicos y el número de estudios que se dedican a ella es simplemente inmenso. Dada la complejidad de la escritura de Goytisolo, se presta mucha atención a sus técnicas narrativas, alusiones literarias y culturales, influencias ideológicas y artísticas, binomio Oriente-Occidente, de(con)strucción de identidad, etcétera. Por otro lado, los estudios o artículos que se centran concretamente en la presencia marroquí en las novelas del autor son bastante escasos.

Para abordar el tema, son de considerable utilidad dos estudios de un enfoque más amplio: Una lectura orientalista de Juan Goytisolo (1990) de Carmen Sotomayor89 y la tesis de Fawzi Shafik El Sharkawy, La visión del mundo árabe en la narrativa de Juan Goytisolo (2000)90.

Como ya sugiere el primero de los títulos, la autora analiza e interpreta los textos de Goytisolo que se desenvuelven en un ambiente oriental o contienen motivos “orientalistas”. Se presta considerable atención a Don Julián y Makbara, es decir, las dos novelas donde la presencia marroquí es más pronunciada. El estudio se centra, en palabras de la autora, en:

la utilización del Islam por parte de Goytisolo, y cómo la manipulación de los mitos y estereotipos espaňoles y europeos sobre el oriental, colaboran a resalzar la postura ideológica del autor.91

La autora traza una clara distinción entre la obra novelística y ensayística del autor, señalando el hecho de que mientras que los ensayos “se mantienen siempre dentro de los límites de lo racional“, “en las novela el autor se rinde al juego imaginativo llegando a resultados a veces absurdos o irracionales“, lo que lleva a “una escición entre sus propuestas «artísticas» y las puramente «intelectuales»“92. Entre aquellos “resultados absurdos o irracionales“ se encuentra también la representación de los árabes (los marroquíes entre ellos) a través de rasgos exagerados del “moro“ estereotipado por la sociedad occidental. Sotomayor concluye que “el Oriente es pues un medio y no un fin” y que “uno de los propósitos más destacables de su narrativa es la crítica de la sociedad occidental a través de su comparación con las sociedades más «primitivas» de África” 93.

La tesis de Sharkawy, por su parte, presenta la obra de Goytisolo en su totalidad, pero centrándose en los escritos relacionados de alguna manera con el mundo árabe. El autor se propone “analizar la visión del autor sobre el mundo al que pertenezco, un mundo oculto e ignorado por muchos de los que han hablado, hablan y hablarán, sin poder entenderlo de cerca a la manera de nuestro ilustre escritor”94. Partiendo de un propósito tan amplio, la tesis adquiere un carácter más bien descriptivo e informativo, proporcionando una presentación de todo lo que Goytisolo ha escrito al respecto. Como forma de conclusión, Sharkawy destaca cómo el exilio enriquece e universaliza la obra del autor y señala una creciente espiritualidad en la obra de Goytisolo, caracterizada por una peculiar concepción místico-erótica e inspirada, entre otros, en el sufismo y la religiosidad popular marroquí.

En relación con la representación de Marruecos, la novelística de Goytisolo está mencionada brevemente por David López García en su estudio El Blocao y el Oriente. Al concluir la presentación de la obra de Ángel Vázquez, García dice: “Vendrá también Juan Goytisolo y su volcarse plenamente a Marruecos tras su personal descubrimiento de este país. Comenzará con Reivindicación del conde Julián y aún no ha cesado”95.

El su artículo “Lectura marroquí de «Makbara»”96, Malika Jdidi Embarec ofrece sus observaciones acerca de la representación de la realidad marroquí en dicha novela. Hay que resaltar, no obstante, que se trata de un artículo muy breve y más bien anecdótico, basado en unos cuantos paralelismos que la autora encuentra entre su experiencia personal y la lectura de la novela.

En su artículo “Hacia una lectura «mudéjar» de Makbara97, Luce López-Baralt se interesa por la presencia y función de la plaza de Xemaá-el-Fná de Marrakech en la novela, en cuanto tienen que ver con el mudejarismo que se propone explorar. La hispanista alude a toda una serie de posibles influencias que han concurrido en el lenguaje y estructura particular de la novela y explica cómo las lecturas de autores modernos y experimentales ayudan a Goytisolo a apreciar y mejor entender el lenguaje enigmático y polifónico, tanto de los cuentistas tradicionales de la plaza, como de la obra profundamente mudéjar del Arcipreste de Hita.

En 1993 sale el estudio de Alberto Ruiz Campos y Manuel Ruiz Lagos, Ángeles en Marraquech. El mundo sutil de Juan Goytisolo (Desde Makbara a La Cuarententa).98 El estudio se dedica a analizar las influencias crecientes del misticismo súfí y la teología islámica. Al centrarse en el personaje de ángel, Campos y Lagos mantienen que mientras que en Makbara aquél tiene su origen en la Biblia, en Cuarentena se basa en ideas y conceptos de la mística islámica y súfí en particular. El ambiente marroquí, especialmente aquél de la halca y plaza de Xemaá-el-Fná, entra en las consideraciones de los autores dentro del presentado enfoque teológico.

El nombre de Goytisolo en relación con la presencia de Marruecos en su obra aparece en el artículo de Yeon-Soo Kim, “Un viajero tardío: escritura orientalista en la época postcolonial en Mimoun de Rafael Chirbes”99. Al destacar el autor la poca producción literaria sobre Marruecos en España durante la época del Protectorado, califica de sorprendente el creciente interés literario por el país africano después de la independencia. Este hecho lo explica por el poder limitado de España en Marruecos y por la imagen negativa del “moro” en la cultura española. “Por consecuencia,” continúa,

la escritura orientalista española después del fin de su colonialismo en Marruecos se puede caracterizar por su objetivo de desmantelar la paradójica construcción de los árabes en el pensamiento español como ocurre en el caso de Juan Goytisolo.100

Obviamente, Goytisolo está mencionado en este contexto por representar un ejemplo más patente y original de la dicha tendencia en la escritura postcolonial sobre Marruecos.

Los que pueden aportar nuevos y distintos enfoques sobre el rol de la narrativa goytisoliana en la narrativa marroquista, son, ciertamente, los autores marroquíes, entre ellos la ya mencionada Malika Jdidi Embarec, Ahmed Benremdane101, Mohamed Abrighach102 o Driss Essounani.

Estos autores consideran indispensable pronunciarse sobre o someter a un nuevo análisis la obra de Goytisolo, enfocándose directamente en su representación literaria de Marruecos y oponiéndose a las interpretaciones anteriores que dan a la obra del escritor catalán muy poco valor en este aspecto. En términos positivos se expresa sobre todo Mohamed Abrighach quién marca Don Julián como el principio de una nueva época en la que se

rompe rotundamente con la literatura anterior tanto colonial como precolonial […] porque, en su conjunto, se aleja del paternalismo cultural, de la tentación ideológica colonialista o anticolonialista y de la moda del exotismo pintoresco. Por consecuencia, esta literatura intenta narrar Marruecos desde una perspectiva profundamente desprejuiciada y desideologizada con una tónica ópticamente muy objetiva, tiernamente humana y civilizadamente comprensiva de la cultura norteafricana, porque la representación imaginaria se hace desde el interior y con la asimilación y comprensión de las mismas coordenadas de la sociedad marroquí.103

Al reexaminar la particularidad del orientalismo español del siglo XX, Abrighach por ejemplo afirma que “lo marroquí es esgrimido tan sólo como mera herramienta ideológica para criticar la situación política de España, pero sin una apropiación cultural y ética de lo moro104, y que, por lo tanto, la proclamada negación de oriente se revela puramente en el campo estético. Es en este contexto que el hispanista marroquí compara la originalidad y radicalidad iniciada por Goytisolo en Don Julián a un “giro copernicano de proporciones insólitas”. Aquella visión del Magreb y de lo árabe, “hecha desde una poética de la proximidad que se ampara en la autoidentificación con el mundo representado”, es el germen de lo que Abrighach denomina como un “nuevo orientalismo”, mucho más sensible hacia la cultura marroquí y que “pone al hombre y al ser por encima de toda contingencia ideológica y paternalista”105.

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   37


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal