Max. ¡Me estoy helando! Don latino.Levántate. Vamos a caminar. Max



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COMENTARIO DE TEXTO ( 5)

TEXTO 1. Luces de Bohemia.
DON LATINO.--No tuerzas la boca, Max.

MAX. ¡Me estoy helando!

DON LATINO.--Levántate. Vamos a caminar.

MAX.--No puedo.

DON LATINO.--Deja esa farsa. Vamos a caminar.

MAX.--Échame el aliento. ¿Adónde te has ido, Latino?

DON LATINO.--Estoy a tu lado.

MAX.--Como te has convertido en buey, no podía reconocerte. Échame el aliento, ilustre buey del pesebre belenita. ¡Muge, Latino! Tú eres el cabestro, y, si muges, vendrá el buey Apis. Le torearemos.

DON LATINO.--Me estás asustando. Debías dejar esa broma.

MAX.--Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.

DON LATINO.--¡Estás completamente curda!

MAX.--Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.

DON LATINO.--¡Miau! ¡Te estás contagiando!

MAX.--España es una deformación grotesca de la civilización europea.

DON LATINO.--¡Pudiera! Yo me inhibo.

MAX.--Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.

DON LATINO.--Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.

MAX.--Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.

DON LATINO.--¿Y dónde está el espejo?

MAX.--En el fondo del vaso.

DON LATINO.--¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!

MAX.--Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.

R.M. Valle-Inclán, Luces de bohemia



RESUMEN
Max Estrella y don Latino mantienen un diálogo de frases breves e incoherentes. Max está helado, enfermo, borracho e incapaz de levantarse y caminar, aunque don latino se lo pide insistentemente, ajeno a su situación agónica. Sin embargo, como en una especie de alucinación, el poeta ciego define el esperpento ante la admiración irónica y descreída de don Latino.

TEMA Y ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS
El tema es a definición del esperpento en una situación dramática y grotesca.
En su estructura externa, el texto está constituido por un diálogo de veintidós intervenciones breves entre dos personajes. Internamente, el contenido del texto se distribuye en dos núcleos temáticos: por una parte, el diálogo inicial de ME, enfermo y aterido por el frío, en contraste con la falta de piedad de don Latino; por otra parte, el discurso metaliterario de Max sobre la teoría del esperpento.

Esquemáticamente sería así:

1. Diálogo inicial de los personajes en una situación dramática y absurda (líneas 1-11).

1.1. Queja de ME sin la ayuda de don Latino (líneas 1-7).

1.2. Identificación de don Latino con un buey (líneas 8-11).

2. Exposición por parte de Max de la teoría del esperpento (Desde la línea 12 hasta el final del texto).

2.1. El origen del esperpento (líneas 12-14).

2.2. Efecto deformador de los espejos cóncavos (líneas 15-31).

- Sobre los héroes clásicos.

- Sobre la realidad española.

- La matemática perfecta como elemento transformador.

- Invitación de Max a la deformación de la expresión ante el espejo deformador.


COMENTARIO CRÍTICO

Se trata de un fragmento del drama Luces de Bohemia (1920), obra maestra de la producción teatral de Valle Inclán con la que creó la nueva estética del esperpento, un instrumento de desenmascaramiento de la realidad política y social española de principios del siglo XX. Esta técnica teatral le permite deformar, como en este caso, tanto personajes como situaciones hasta llegar a la caricatura. Con esta obra, Valle Inclán se sitúa en la Generación del 98, en su preocupación por España y por la angustia existencial del ser humano, aunque no abandone totalmente la influencia modernista en la preocupación estética y en el cuidado extremo del lenguaje.


El tema de la muerte cercana de Max se percibe implícitamente en e fragmento (deforma el rostro, está helado, no puede moverse…; ante esa situación límite, su acompañante se muestra impasible y responde con evasivas e insultos (“Deja la farsa.” ”Estás completamente curda.”). Pero el tema más destacado y novedoso es la definición del esperpento por parte de Max, ante la ignorancia y la falsa admiración de don Latino. Por tanto, contrasta el tratamiento de un tema esencialmente humano y universal como la muerte, con el de un tema relacionado con la literatura, como el esperpento, que aquí se convierte en un asunto principal, ya que en él se aúnan la visión ética y estética de la realidad de ME, reflejo de la percibida por su autor.
Este fragmento pertenece a la escena XII, que constituye el desenlace de la historia, es decir, los hechos que se presentan suceden poco antes de la muerte de Max ante la puerta de su casa. Después seguirán tres escenas más que constituyen el epílogo a modo de cierre de la obra.

En el texto, cada personaje se muestra en su esencia, es decir, Max como un personaje humano (“Échame el aliento. ¿Adónde te has ido, Latino?”), inteligente, crítico con la realidad en la que vive, a la que sólo puede desenmascarar a través del esperpento (“El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”). Max es un trasunto de personaje real, Alejandro Sawa, y a veces es portavoz del propio Valle, como en el discurso sobre el esperpento. Es un personaje complejo y contradictorio que se apoya en su acompañante y lazarillo don Latino que lo traiciona y, como se ve en este fragmento, se muestra insensible en la agonía de su amigo, al que abandona moribundo en la puerta de su casa, como sabemos por el contexto de la obra.



En cuanto al diálogo dramático, de extraordinaria viveza, cada personaje se expresa según su condición y circunstancias: Max utiliza, en un principio, el lenguaje directo y escueto de la súplica o el lamento (“Me estoy helando!”, “Échame el aliento.”), también lo emplea en la ironía culta (“Tú eres el cabestro, y, si muges, vendrá el buey Apis.”), o en el discurso metaliterario (“El esperpentismo lo ha inventado Goya.”). Don Latino presenta un discurso evasivo propio del que no se implica ni quiere saber nada de lo que pasa (“Deja esa farsa.”). Es un diálogo de respuesta breve, con alusiones, de tono exclamativo (“¡Pudiera!”), imperativos (“¡Muge Latino!”), insultos (“¡Estás completamente curda!”). Aquí contrastan varios niveles de habla: el culto presente en expresiones como “Yo me inhibo” (del registro jurídico), expresiones pedantes como “¡Me quito el cráneo!”, etc.; y el coloquial, como “curda” (borracho), “¡Miau!”, onomatopeya animalizadora, propia del esperpento, que significa negación.
En conclusión, lo que más llama la atención de este fragmento es la fusión vida-literatura, la decadencia de la bohemia madrileña de principios del siglo XX, los personajes presentados “desde arriba”, como criaturas o fantoches a los que el autor ha degradado a través de la deformación esperpéntica con el fin de desenmascararlos y descubrir su verdadera identidad. Son reflejo de una sociedad corrupta y en crisis que podríamos asociar a la actual, de principios del siglo XXI. Por otra parte, se observa la preocupación por España y el deseo del acercamiento a Europa (“España es una deformación grotesca de la civilización europea.”), como manifestación de las ideas noventayochistas del autor. Valle Inclán se muestra aquí como un escritor al que le duele España (como dijo Unamuno), la corrupción y mediocridad reinantes y, a la vez, como un verdadero vanguardista que se anticipó considerablemente a las tendencias del teatro mundial y que supo dar sentido al mundo en que vivió a través de la literatura, a través del arte.


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