Àmbit Prevenció 2011 Mujeres nigerianas víctimas de explotación sexual en la invisibilidadad: dificultades y propuestas Index



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- They speak with me in English, with a translator... They put me in the prison for 5 hours... I tell them that I'm hungry, they say no food

- there was a day, that I was in the street, and a woman saw I was cold, a policeman... the policeman he wanted to take me to the police station, but when she see the way I was checking (cold) she said to me go home...

- when I come here new, un chico español pone chemical in the eyes... . I don't know when boy pointed my eyes, my eyes was covered, I cannot see anybody, so people there in the Raval, call the police

- For me? They cannot do anything, I'm ready to fight, the end of the route of the Madame, but the problem is that is my family in Africa, because she has money, the Madame has money, 'cause police in Africa, puff, when they see money, they will kill my mother, is very easy to kill my mother, they will not see is prostitution case, they will look for one allegation to put my family out, so that is why...

- he is going to give me the passport by the end of this month, because I told him I need it, that if he is not going to give me I'm going to call the police for him, I'm going to report him to the police...

En los numerosos contactos que estas mujeres narran con la policia, esta va asumiendo multiples caras - muchas de ellas representan gestos de violencia. Nada más llegar a España, si se dió el rescate en el momento del cruce (V APART), hay figuras difusas (“I don't know if they are people from Red Cross, if they are people from Police or they are lawyer, I don't know”) que hacen preguntas y más preguntas (“when they came, they was interview us, asking us questions, the way we came, how do we came to Spain...”), y luego un riesgo de repatriación, aprendido en origen o durante el camino, que tiene cara y manos de policia (“after you come out you will hear about the story police too much, this this, they used to carry person to Nigeria...”).


Ese riesgo, la amenaza de una eventual expulsión, con independencia de su factibilidad o probabilidad estadistica, seguirá sintiendose, cual ruído de fondo, más o menos intenso, en sus posteriores contactos con la policia.
Por otro lado, al ejercer trabajo sexual, en la calle, están más expuestas a los controles de documentación y a ser llevadas a Comisaría a efecto de identificarse - asi se narran algunos de esos primeros encuentros con la policia: “The first time was when they catch me, the first place in this road, so I sleep there, they thumb print me, because I was new.”, es decir en el primero contacto que tiene con la policia, en esta calle (sant rafael/robadors), la llevan a Comisaria, duerme ahi, y le sacan las huellas dactilares, por ser nueva, en lo que hace recordar una cierta cartilla de finales del XIX, otra de ellas describe como, en el contexto de una redada, tambien en el raval, “the first time they doesn't treat me good, they take me pictures... in the front, in the back, in the side...”.
Ni el ejercicio de la prostitución ni el hecho de que sean extranjeras que se encuentran en situación irregular constituyen delito (v. marco legalXXX), por lo que ni uno ni otro deberían entrañar detenciones (“they take us to the Station...”, “me lleva a comiseria”)...ni noches en comisaria (“day break, that is the next day...”, “so I sleep there”, o “I spend two days for there...”) - la realidad que describen, sin embargo, es muy distinta. La policia coacciona el ejercicio de la prostitución mediante controles de su situación administrativa y redadas en las que los objetivos de las actuaciones policiales resultan ambíguos “They take four first, go the market... paper, "documentación"”,  “When they have to make a control, police have to surround everywhere, so they ask the girls the residence, if they see we don't have residence, we have to go outside, those that have residence they have to go, and later they will call the other police to bring the car, so we go in the car, they take us to Comisaría to make the prints...” a la vez que sanciona el ejercicio de la prostitución callejera mediante medidas del marco de extranjeria “We are going with some boys, we are talking to them... the police, we don't know the time they come to us, we said to them we don't do anything with them, we are just stopping to them, one of police say they don't do anything let us, but the other one said no, we must go to Police Station. We are not doing anything, we are just talking to them, we doesn’t do anything, we are just talking to them, the policeman said no, we should go to Station, they take us to the Station... day break, that is the next day... they speak to me that I have to find a lawyer, they give me 24 hours to appeal, they give me a lawyer...[se inicia procedimiento sancionador, de expulsión]”
Al lado de estas prácticas, de algun modo invisibizadas como normales (redadas y controles de documentación), nos cuentan otras, ostensivamente abusivas, como la intimidación “They tell me that they don’t want any prostitute in the street...”, la denuncia basandose en hechos falsos, abusando del diferente valor de la palabra de uno y otra “hey take me to take the rubber, to put in the basura, I put in the basura, but later... they give me multa, and they write that I take the rubber and I throw it on the street, and it's not fair...! ”, o que algun agente en concreto se quede el dinero que habían cobrado, es decir, la robe “they give me multa 300 and take 200 from me; I asked what about the money? they said I should go, if not they would take me to comisaria than I left, I go home...”
Algunas de estas mujeres han verbalizado sentirse víctimas de injusticia, humillaciones y discriminadas por su condición de extranjera o color de piel: “but is not good that police people will be lying just because they are español or they are police, is not fair... Maybe they hate black, or maybe they hate us that we are working in prostitution, I don't know... I feel bad, I don't feel happy, because they just can't give me multa for what I don't know, I did not kill somebody or I did not even steal, just to sit down... I know that we don't have the same color, but is the same God that created both of us...”
Pese a que en un estudio de este tipo no podamos extrapolar los datos a un universo más ampio, los episodios de violencia y abusos que narran estas mujeres sugieren un contexto más bien desanimador a la posibilidad de que las mismas fuerzas policiales puedan funcionar como agentes de protección. La reacción natural de muchas, como fuimos viendo, es salir corriendo cuando ven a la policia, y de hecho, desde la cotidianiedad de Àmbit Dona (en el marco de la cual se desarrolló este estudio) observamos como se va dando un juego de gato y de rato entre estas mujeres y la policia a lo largo del dia, como entran en Àmbit cuando se acercan cuerpos de seguridad, y como su presencia en la calle les impide salir a trabajar “maybe sometimes, if the police go, we can come out from the Àmbit and stand like that...”.
Alguna de ellas si que maneja una imagen de la policia como elemento de protección, aunque de forma simbólica, en cuanto derivado de una posible disuasión o persecución del crimen, “I told him I need it, that if he is not going to give me I'm going to call the police for him, I'm going to report him to the police...”, sin embargo una otra no espera, en absoluto, poder ser protegida por la policia, en virtud de su condición de negra y extranjera: “Because the police don't like the black girls, even if I tell police somebody beat me, they will not do anything because I don't have paper...”.
En todo caso destacamos que el único(!) gesto de cuidado asociado a un agente de autoridad narrado, es curiosamente por parte de una mujer policia, y su gesto consiste en prescindir de la actuación normal (detención, multa..) y no hacer nada: “there was a day, that I was in the street, and a woman saw I was cold, a policeman... the policeman he wanted to take me to the police station, but when she see the way I was checking [cold] she said to me go home...”.


5. Recomendaciones
Las siguientes recomendaciones se suscitan a partir de los resultados de este estudio (entrevistas en profundidad y cuestionarios a ONG’s y las jornadas internas de reflexión internas con las profesionales del servcio Àmbit Dona) y de la experiencia en la atención de más de 10 años a mujeres con mujeres procedentes de Àfrica Subsahariana, y especialmente de Nigeria.
Estas recomendaciones van dirigidas a diferentes ámbitos de actuación e involucran a distintos agentes en diferentes escalas, pero cincurnscritas a nuestro ámbito de actuación y al contexto cualitativo de la investigación. También están vinculadas a las experiencias concretas de estas mujeres: se hallan en la antesala del circuito de protección a las víctimas, por tanto no hablamos de las limitaciones que entrañan, en la actualidad, este estatus.
Las mujeres están en los márgenes de los términos legales, de los territorios, de las identificaciones, de las ciudadanías, del trabajo formal, se mantienen en ese no-lugar donde se invisibilizan muchas de sus violencias.

Resulta extremadamente difícil proporcionar unos indicadores unívocos para la identificación de estas mujeres. Por una parte, muchas de ellas no se consideran víctimas, ya que su vivencia es bastante difusa y surge a menudo muy filtrada, como mecanismo de protección y adaptación a un contexto de supervivencia. A su vez, las medidas de identificación como de protección, siguen estando relacionadas, con el estatuto legal de víctima, es decir en el ámbito de procesos penales. Para que podamos identificar correctamente y proteger a estas mujeres es fundamental contar con todos los agentes implicados en un trabajo común y compartido (multiagencial).


Es fundamental que los cuerpos de seguridad del Estado, cuenten con la colaboración de las ONGs ya que muchas de estas mujeres se vinculan principalmente a estos agentes sociales y para muchas de ellas el único contexto de confianza se lo propician las ONGs, en absoluta ausencia que los servicios sociales. Con la coordinación entre estos agentes implicados –ONGs y cuerpos de seguridad- se aumentará el equilibrio entre la parte sancionadora y la de protección. En la actualidad todavía se favorece y visibiliza más la parte sancionadora o de persecución del delito que la de las estrategias de protección de las víctimas, hecho que también es percibido por las mujeres.
[HETAIRA] La falta de confianza en las autoridades y el miedo a recibir algún tipo de represalia. La teoría es que se las puede considerar potenciales víctimas de trata pero en la práctica, las mujeres son consideradas como inmigrantes irregulares o se las criminaliza. Se necesita más relación estrecha y mayor colaboración entre las ONGs que ya estamos trabajando en los ámbitos de ejercicio y más lazos con la policía.

[GRUPO DE MUJERES INMIGRANTES DE SANT CUGAT] Sobre los protocolos (policiales) creemos que estan pensados para sancionar un delito y no para restituir los derechos de las victimas.




La identificación de estas mujeres como víctimas previa a un estatus jurídico penal – exigible para que puedan llegar a él- requiere una formación minuciosa y muy ajustada a las especificidades que presentan estas mujeres. Creemos que esta debe dirigirse no únicamente a todos los cuerpos de seguridad, si no a todos los agentes que entran en contacto con ellas –personal sanitario, funcionarios administrativos, entidades sociales que trabajan en el área de las migraciones, mujeres, discriminación, violencias, y en áreas clave (padrón, servicios sociales), funcionarios de justicia y también líderes comunitarios tales como los pastores de sus comunidades religiosas. Implantar la obligatoriedad de la formación para identificar a víctimas de trata entre las autoridades competentes y desarrollar herramientas oficiales e indicadores para asegurar que estén formadas y

preparadas. Las entidades especializadas deben tener un papel importante en esa formación, en la que se debería incluir el concepto de trata en general, no la version reducida de la trata con fines de explotación sexual.


[SICAR] Las víctimas siguen teniendo mucho miedo y desconfianza hacia las autoridades policiales. Desafortunadamente, todavía queda mucho trabajo por hacer en el ámbito de la identificación de las víctimas y, a menudo, se cae en una revictimización de las mismas con el trato que se las da.

Otro elemento a destacar es la importancia de reconfigurar los mecanismos de detección también en las fronteras. La trata como fenómeno transnacional exige respuestas también transnaciones, los tradicionales mecanismos de control de fronteras, quedan lejos de ofrecer una respuesta adecuada. Una mujer nigeriana en la frontera requiere de la responsabilidad solidaria hacia su protección por parte de los gobiernos territoriales involucrados. La respuesta europea no puede ser frenar su entrada, lavándose las manos, como tampoco, es aceptable la actitud de los países del norte de Àfrica, bajarlas al desierto y abandonándolas a su suerte. Las intervenciones internacionales, aparentemente justificadas por conflictos de orden financiero, están ausentes cuando se trata de proteger o intervenir ante las violaciones de derechos humanos que ocurren en estos espacios fronterizos (Maghnaia), por otro lado es importante que estas medidas no se conviertan en un obstáculo añadido a las migraciones femeninas autónomas.



La cooperación transnacional se hace también imprescindible y especialmente con el país de origen, en 4 ejes fundamentalmente:

  1. Empoderamiento de las mujeres de las zonas rurales, y especialmente en los territorios Edo States, de donde proceden la mayoría de las mujeres entrevistadas. Es necesario un trabajo conjunto con asociaciones de mujeres en origen, acciones de desarrollo y cooperación en materia de género. La elevada situación de pobreza suponen un gran impedimento para alfabetización de la sociedad y de estas mujeres en particular. Esto conlleva la existencia de dos salidas muy probables: el matrimonio forzoso o la búsqueda de una vida mejor fuera del país, hecho que las aboca a una situación de máxima vulnerabilidad.




  1. Formación de los cuerpos policiales en Nigeria, fomentando la colaboración internacional. Se debe tener en cuenta también la formación a las policías de países de tránsito como Marruecos y Libia, lugares donde se pactan muchos de esto contratos de esclavitud.




  1. Sensibilización a la población general y en especial a las familias de estas mujeres en los países de origen. Se deben contemplar y poder prever las situaciones de retorno y el impacto que tendrán en las mujeres la vuelta al país y al entorno familiar o social, para que se minimicen o desaparezcan los posibles efectos nocivos e incentivar recursos de acogida para las mismas.




  1. Promover acciones de denuncia, a través de entidades internaciones pro-derechos humanos, como por ejemplo Amnistía Internacional para que incluyan datos relevantes sobre estas situaciones y contribuyan a su difusión y conocimiento.

Las acciones de sensibilización en nuestro entorno también son necesarias, aunque según nuestra experiencia, deberían ser diferenciadas. El hecho de que en la práctica el concepto de prostitución voluntaria -o no sometida a controles de terceros- y la forzada-sometida a controles de mafias y extorsiones- vayan juntas, o prácticamente en ninguna campaña se haga una clara diferencia entre ellas, no contribuyen a reflejar la realidad, ya que se pone en el mismo saco un conjunto de situaciones que a veces solo coinciden en los escenarios (calle, carreteras, clubs…) y no en las condiciones o la situaciones de coacción y violencias que comporta la trata. La sensibilización tendría que dirigirse a grupos CLAVE como pueden ser los propietarios de los clubs y las comunidades religiosas, entre otros. Abordar estas acciones desde el abanico teórico de la violencia machista y del enfoque en los derechos humanos y ampliar a los diferentes tipos de explotación que contempla elo Convenio de Europa.

La atención a las víctimas de trata deberián seguir los criterios de sostenibilidad, pragmatismo y agilidad. Integrar a protección a las víctimas de trata, en caso de explotación sexual, en los circuitos de violencia de género: modelo de sistema integrado con suporte externo especializado. Cuando no sea posible crear recursos específicos, se debería poder acceder, y incluso potenciar, los recursos generales o de ámbitos similares existentes de corta o larga duración y de otros territorios (nacionales y extranjeros).


[HETAIRA]No pensamos que haya que poner en marcha más recursos porque hemos visto que recursos que se dedican a la atención integral de víctimas, nunca tienen completo en sus plazas, están infrautilizados, cuando suelen ser proyectos de calidad y que operan a nivel estatal.
Se debería asegurar la asistencia jurídica especializada. Dentro de los mecanismos legales se debe considerar el reglamento de extranjería, ya que la trata atañe a muchas mujeres inmigrantes, aunque la protección integral no quede definida en el nuevo reglamento. La ley de testigos es insuficiente, no protege a las víctimas, y, sobretodo, es incapaz de ofrecer protección a los familiares que residen en el extranjero. Se debería crear un cuerpo normativo que protegiera a las víctimas y sus familiares (incluso en el país de origen).
[CEAR] La falta absoluta de garantías de protección de la mujer y de la familia. La creencias religiosas…el miedo a la red.
El período de reflexión debe ser el suficiente y el necesario para que las mujeres puedan restablecerse física y psicológicamente para decidir si quieren o no colaborar con la policía o regresar al país de origen o cualquier otra decisión. Sería más conveniente que el período se alargara al menos a 3 meses y no 30 días como en la actualidad. Importante también es el hecho de garantizar el anonimato de la víctima, no sólo del nombre, si no de todas las informaciones del entorno que puedan comprometer su seguridad. Tampoco las dependencias judiciales permiten a la práctica la separación entre víctimas y agresores, en los casos de trata se debe tener una especial atención a este aspecto.

Conseguir que la autorización temporal de residencia y la garantía de acceso a medidas de asistencia y protección mínimas lleguen a la mayoría de las víctimas. Garantizar que durante el periodo de restablecimiento y reflexión las víctimas o presuntas víctimas estén autorizadas a permanecer en el territorio y acceden a las medidas de asistencia y protección mínimas (alojamiento apropiado y seguro, asistencia médica y psicológica, asesoramiento e información, asistencia material, medidas de seguridad y protección acordes con su situación). Se deberían ampliar tanto los supuestos para conceder una autorización de residencia y trabajo por colaboración con las autoridades en el caso de que la víctima haya intentado colaborar con las autoridades. No condicionar, en ningún caso, la concesión de la autorización de residencia y trabajo por colaboración con autoridades a detenciones o condenas de los autores.


Reforzar el trabajo multiagencial que se realiza desde las diferentes entidades sociales, gubernamentales, en la construcción de redes operativas que articulen proyectos de colaboración. Muchas de estas mujeres transcurren por el territorio, de Algeciras a Barcelona, de Almeria a Madrid o a Bilbao. Es necesario favorecer la transparencia en los programas de intervención, respecto a los limites que les atañen, es decir que no redunden en generar expectativas irealistas en las mujeres y que las acciones que efectivamente se desarrollen pueden generar un empoderamiento real de estas personas –a veces hay que proponerse a menos para poder hacer más-. El acceso a la información veraz sobre la ayuda real a las víctimas de trata, sobre la tramitación de documentación o cómo acceder al estatus de víctima y sus beneficios y contrapartidas se hacen indispensables.
[GRUPO DE MUJERES INMIGRANTES DE SANT CUGAT] Hay que fortalecer espacios no institucionales por donde circulan las mujeres que no denuncian.

Son necesarios programas de inserción laboral, por ejemplo, que partan de sus capacidades, procurar reclamar el valor económico de sus talentos – estas mujeres tienen una experiencia vital y professional que no encuentra reconocimiento en el mercado formal de trabajo de los países de acogida. Pero su inserción laboral no puede pasar solamente por su capacidad de adaptación, sino que se debe buscar a la vez la interpelación del mismo sistema. Desarrollar talleres de economia doméstica, porque su supervivencia en el país de acogida, así como muchas veces la sus familiares en el país de origen, pasa porque puedan gestionar de forma eficaz el dinero de que disponen.

Por otro lado sería interesante desarrollar convenios o acuerdos con entidades financieras que permitan facilitar y abaratar el coste de las remesas de fondos a sus familiares. Proporcionar ayudas económicas a las víctimas, provenientes de los bienes decomisados y garantizar la transparencia en la parte o porcentaje que será para ayudar económicamente a las víctimas; estas consideraciones deben ser hechas mediante herramientas públicas. En temas de integración socio laboral, y cuando los contratos dependen de la administración, se deben aplicar las mismas bonificaciones que en casos de violencia de género: discriminación positiva.
Hay que provocar avances en la especialización de las fuerzas de seguridad. Crear un grupo policial especializado únicamente en la trata para permitir que la policía establezca como prioridad la identificación de las víctimas. Proponemos también que haya una unidad de referencia en territorio- compuesta por diferentes cuerpos nacionales- con el fin de que exista un único referente policial por territorio y un registro único. Que se hagan acciones de reciclaje y se promuevan mecanismos de formación continuada. Que las personas que acceden a lugares de responsabilidad tengan módulos específicos en derechos humanos (a efectos de progresión en la carrera profesional, por ejemplo). Establecer un mecanismo de seguimiento y monitoreo para la evaluación y mejora constante de los procedimientos y de la recogida de datos estadísticos reales. Que los datos que se publiquen después de una “redada” reflejen no solamente los arrestos de los criminales sino también las distintas situaciones de las víctimas (acogidas a estatus de víctima, retornos a países de origen, expulsiones...).
En ese sentido, y en forma de conclusión, es importante trabajar para que los sistemas de protección diseñados para identificar, restablecer, reparar y compensar las mujeres que son víctimas de trata -en nuestro caso particular, de mujeres nigerianas-, aunque el fenómeno de la trata, recordamos, no se restrinja necesariamente a personas extranjeras, puedan eficazmente superponerse a la condición de extranjería y sean sensibles a las consideraciones especificas de género que en este campo-como en todos los demás- se nos imponen.

[SICAR] El Plan integral contra la TSH ha dado pie a una concientización del problema y, en su medida, ha sensibilizado a las autoridades sobre el tema. En este sentido, en cierta manera, ha podido facilitar la denuncia en tanto en cuanto proporciona ciertos beneficios  por colaboración en la investigación. Sin embargo, hace falta poner más énfasis en los medios y no tanto en el fin. La víctima sigue siendo utilizada y no es ni protegida ni informada como es debido.



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