Mejiná de Medio Oriente Majón de Madrijim – Majzor 118º Clase 1: Introducción al Conflicto en el Medio Oriente



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Mejiná de Medio Oriente - Majón de Madrijim – Majzor 118º






Clase 1:

Introducción al Conflicto en el Medio Oriente

Hay quienes creen – especialmente desde los medios de comunicación del mundo – que el conflicto palestino-israelí comenzó a consecuencia de la Guerra de los Seis Días (1967). Para muchas personas, el conflicto se resume en un problema de “colonización” en donde Israel conquistó el Golán, Jerusalén, Judea, Samaria y la Franja de Gaza y, por lo tanto, la solución pasa por una “descolonización” (una retirada de esos terrenos). Existen otras personas, ciertamente más informadas, que afirman que el conflicto se remonta a la época del regreso masivo de los judeo sionistas a la zona y que el problema se centra en la aceptación, por parte de los árabes, de la entidad judía en Eretz Israel.

La gran mayoría de la dirigencia sionista no reconoció la importancia de los conflictos que se podían crear con los habitantes árabes que vivían en los que sería Israel ni el que se podría producir con los árabes que llegaron en busca del trabajo que ofrecían los sionistas.

Una primera explicación que perduró en la memoria sionista durante mucho tiempo, decía que el sentimiento antisemita en Palestina era obra de la iglesia local. En el año 1899, Eliahu Sapir dijo que los árabes cristianos, especialmente los jesuitas, se quejaban de la entrada de armas y de la compra de tierras por parte de los judíos mientras que los musulmanes, que eran muchos más pero más pobres, aceptaban con agrado la llegada de los judíos1.

Para los filósofos sionistas socialistas, el “nacionalismo” era un invento de la burguesía pata eternizarse en el poder. La historia se escribe bajo premisas socio-económicas, siendo que la identidad del ser humano pasa por su conciencia social. La tierra de Israel es la cuna natural del pueblo judío, en donde se podría crear una nueva sociedad en donde rija la igualdad social. No solamente el judío disfrutará de estos derechos igualitarios por su condición proletaria sino también los locales árabes disfrutarán de estos derechos. Como el nacionalismo es un sentimiento conflictivo artificial, puede aplacarse desarrollando un sentimiento de igualdad entre judíos y árabes. Bajo estas premisas, si se registran conflictos entre la población local y los sionistas, que viene a redimir la tierra y por lo tanto, deberían ser recibidos con los brazos abiertos, las razones son la falta de diálogo y los comportamientos erróneos de aquellos que desean combatir al proletariado.

Un error podría ser que muchos de aquellos que llegaron en la primera aliá, y que deberían estar redimiendo la tierra con sus propias manos (como lo pedía Aarón Gordon), pasaban a ser “jefes” de los trabajadores “árabes” que hacían el trabajo duro. Otro error pudo haber sido que en los nuevos asentamientos judíos se contrataba únicamente trabajadores judíos o bien guardias judíos (de la organización Ha-Shomer – el Centinela), quienes en parte cometieron errores al no saber mucho árabe (antes, eran los árabes, gracias a sobornos y otros medios, lo que solucionaban estos conflictos).2

La visión contrapuesta, no centra la evaluación en una perspectiva socio-económica sino política. Fue desarrollada muchos años más tarde, unos 20, y por lo tanto acentúa realidades que se fueron desarrollando a lo largo de los años. Zeev Jabotinsky afirmaba que ningún pueblo sobre la faz de la tierra le gusta sentirse conquistado y por lo tanto, en tanto y en cuento el lado árabe sienta que puede expulsar a los judíos, lo intentará. Por lo tanto, si uno es sionista, debe mantenerse firme como si se tratase de una muralla de hierro, para explicarle a dichos árabes que de aquí, los sionistas no tienen intención de moverse.

Existen otros factores que explican la conformación de la situación de conflicto entre los árabes que vivían antes de la llegada de los sionistas, los muchos que llegaron gracias a los colonos judíos, y los nuevos inmigrantes llegados de Europa. Por un lado, el golpe de estado de los jóvenes turcos, en el corazón del Imperio Otomano en el año 1908, provocó un importante impulso de los sentimientos nacionalistas entre todos los habitantes del Imperio. Un nuevo impulso ligado a una nueva libertad de expresión y una evidente radicalización entre los árabes en general, ayudaron a legitimizar muestras de violencia contra los judíos.

Una causa suplementaria está ligada a la compra, legal, por parte de los judíos, de tierras que habían sido registradas, parte de ellas legalmente, por personas que no vivían en la zona. Por ejemplo, la cuarta parte de toda la tierra judía del valle de Esdraelón, fue comprada a un solo terrateniente ausente, la familia Sursuq, árabes cristianos que vivían en Beirut. El problema es que en esos terrenos también vivían personas que veían estas tierras como suyas y que se sintieron despojados. Varios comités de investigación británicos, como el de Shaw y el de Simpson, descubrieron en los años 20’, el desarrollo de una gran clase de personas desposeídas en el sector árabe y el creciente acaparamiento de tierras en unas cuantas manos.

La raíz del conflicto se sembró con la llegada de los judíos a la zona, para muchos se trataba de un enfrentamiento inevitable desde el momento que los sionistas decidieron moverse. Lo que potenció dicho conflicto, fue la llegada de los británicos y de su Mandato sobre Palestina. Inglaterra, país que se acostumbró a imponer su política de “divide y gobierna”, cometió errores que sentenciaron la explosión del conflicto: entre otras, el nombramiento y mantenimiento en el poder de Haj Amin El Hussaini (el Mufti de Jerusalén), como líder espiritual reconocido y designado (por Herbert Samuel en 1921) para el cargo. El Mufti de Jerusalén organizó las matanzas de 1921, fue el responsable de los desmanes de 1929 y de 1936-1939. Por último, se alió con Hitler.

Antes de recibir el Mandato Británico sobre Palestina, los ingleses trataron de levantar a los habitantes locales del Imperio Otomano contra su gobierno central.

Para despertar a los árabes, los británicos enviaron a “Sir Lawrence” (de Arabia) a la zona. El Reino Unido prometió, de forma ambigua en cuanto a lo que a territorios se trata, áreas para el establecimiento de estados árabes si los árabes se enrolan al esfuerzo bélico. Es la llamada Correspondencia McMahon-Hussein de 1915-1916. Hussein Iben Alí era el sheriff de la Meca mientras que Henry McMahon era el Alto Comisionado Británico para Egipto. Aunque en 1918 el Ministerio de Asuntos Exteriores británico dijo que Palestina no estaba excluida de la citada correspondencia, años después el propio McMahon comunicaba que la zona al oeste de Damasco fue excluida de la de independencia árabe con el consentimiento de los, entonces, líderes árabes. Las cartas McMahon-Hussein son utilizadas para que los árabes argumenten que a ellos les habían prometido el territorio primero.

Los judíos se enrolan para ayudar a los aliados en la guerra. Se forma el batallón judío y personajes sionistas como Jaim Weitzmann colaboran profesionalmente con Inglaterra. A lo largo del conflicto cunde entre los dirigentes aliados la idea de que los judíos — el factor judío —, dadas su supuesta cohesión como comunidad y sus alianzas a través de las fronteras, podían en alguna medida ser decisivos en el curso de la guerra. Los judíos reciben, el 2 de noviembre de 1917, un documento favorable a sus deseos nacionales. El formato del documento es una carta firmada por el Secretario de Relaciones Exteriores británico (Foreign Office), Arthur James Balfour y dirigida al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, para su transmisión a la Federación Sionista. La Declaración Balfour, donde el gobierno británico decidió apoyar la creación de un hogar judío en su Mandato, es considerada como el primer reconocimiento de una potencia mundial de los derechos del pueblo judío sobre la Tierra de Israel, aunque en su contenido, es por demás ambigua. “Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él. El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país. Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista. Sinceramente suyo, Arthur James Balfour”.

Los árabes rechazaron la declaración Balfour. Sin embargo, unos años antes, una luz de esperanza de paz y entendimiento se encendió cuando un líder árabe de importancia declaró que aceptaba y felicitaba las aspiraciones sionistas. Por presión de su aliado, los británicos, el hijo de Hussein de Arabia S., Feissal, se reunió con el líder sionista Jaim Weitzmann en Aqaba en mayo de 1918. Acuerdo Weitzmann-Feissal. El 3 de junio de 1919 se firma un acuerdo entre estos dos hombres en donde este importante líder árabe renuncia a los terrenos de Eretz Israel e impulsa el reconocimiento de las aspiraciones sionistas siempre y cuando los árabes también reciben independencia en los otros territorios que eran del Imperio Otomano. Faissal coqueteo con los sionistas porque creyó que estos lo podrían ayudar a mejorar su posición con respecto a los árabes de Siria, pero, al escuchar las críticas hacia su postura se desentendió sin dar grandes explicaciones.

Mientras que los ingleses le prometían a los árabes y a los judíos cosas, preparaban el territorio para el futuro, en especial, para lo que se esperaba suceda en el medio oriente tras el derrumbe evidente del Imperio Otomano. El Tratado Sykes-Picot de 1916 fue un acuerdo secreto entre Gran Bretaña y Francia (y Rusia que tras el golpe Comunista lo reveló al mundo) para dividirse el Oriente Medio una vez concluida la Primera Guerra Mundial. Francia recibiría la Siria de hoy y su zona costera que se convertiría en el Líbano de hoy. Ejercería un ámbito de influencia hacia el este hasta Mosul. Los británicos obtuvieron a Basora y Bagdad y un ámbito de influencia hacia el este hasta Persia (el futuro Irán). Algo indefinida quedó Palestina, que finalmente fue otorgada bajo un mandato de la Sociedad de las Naciones a Gran Bretaña. En la posguerra, Gran Bretaña se sirvió con la cuchara grande. No sólo obtuvo Palestina, sino que tomó Mosul al que agregó Basora y Bagdad para crear Irak. Entonces le recortó a Siria (ya ocupada por Francia) un tramo que le asignó a Iraq, y la Alta Galilea para poder transportar mediante oleoducto el petróleo de Mosul a Haifa.

En 1920, en la Conferencia de San Remo (Italia), la Sociedad de Naciones asignó el mandato sobre Palestina al Reino Unido. En junio de 1922, la Sociedad de Naciones estableció el Mandato Palestino. Era un documento en el que se recordaba al Reino Unido sus responsabilidades y obligaciones respecto a la administración de Palestina, incluyendo "asegurar el establecimiento de un hogar nacional judío" (cumplir la Declaración Balfour), y "salvaguardar los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina". Desde el momento que asumieron el poder en Palestina, los británicos comenzaron a alejarse de las intenciones y el espíritu de la Declaración Balfour.


El ciclo de violencia del medio oriente entre las guerras
En general, solemos enseñar en nuestras actividades “peulot” una serie de conceptos de hechos que ocurrieron entre las guerras (primera y segunda guerra mundial), que a veces suenan y se explican como hechos aislados. Solemos explicar lo que son los desmanes (las matanzas de árabes contra los judíos), las aliot (las inmigraciones masivas a Israel), los Libros Blancos y también los movimientos clandestinos judíos que surgieron entre las guerras.

Intentemos comprenderlo como un proceso que se repite y dependiente: Ante todo, recordar que antes de la Primera Guerra Mundial se produjeron dos aliot (la primera 1881-1882 y la segunda, la gran inmigración socialista tras los pogrom en 1904). La tercera inmigración masiva (Tercera Aliá) comienza tras la guerra, e impulsados por la Declaración Balfour.

Durante la tercera aliá llegaron al país 35.000 personas a Israel, la mayoría de ellas desde Rusia y Polonia y algunos de Lita y Rumania. Ante esta ola de olim, los árabes no se quedaron con los brazos cruzados conformes.

En los años 1920 y 1921 se provocan, adrede, matanzas de judíos que las conocemos como los Desmanes de 1920-1921. Los disturbios de 1920 en Palestina o disturbios de Nebi Musa fueron violentos disturbios árabes contra los judíos de Jerusalén bajo el dominio británico, el 4 y 7 de abril de 1920 en y alrededor de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Los Disturbios de Iafo de 1921 se refieren a varios días de disturbios y asesinatos que tuvieron lugar durante el Mandato Británico de Palestina entre el 1 y el 7 de mayo de 1921. El 1 de mayo de 1921 el «Partido Comunista Judío» celebró un desfile en Iafo para conmemorar el Día de los Trabajadores. El partido había distribuido folletos en árabe y yidis durante la noche anterior, donde se pedía derrocar el dominio británico. La mañana del desfile, uno de los altos oficiales de policía de Iafo, Toufiq Bey Al Said, visitó la sede del partido para advertir a los 60 miembros presentes para que no desfilasen. Docenas de británicos, árabes y judíos testigos informaron de que muchos de los hombres árabes con cuchillos, espadas y pistolas irrumpieron en edificios de los judíos y mataron a sus habitantes, mientras que las mujeres realizaban saqueos. Atacaron a peatones judíos y destruyeron casas y tiendas de judíos. Resultaron asesinados 45 judíos y otros 146 fueron heridos, mientras que las bajas árabes fueron de 48 muertos y 73 heridos y se debieron a enfrentamientos con las fuerzas británicas al intentar restablecer el orden. Entre los asesinados judíos estaba el escritor y co-editor del periódico Kuntress, Yosef Jaim Brenner.

¿Qué hicieron los británicos ante estos ataques? Para calmar a los árabes, nombraron a Haj Amin El Hussaini como Mufti de Jerusalén. Además, levantaron una comisión investigadora que terminó redactando el Libro Blanco de 1922, promulgado por Winston Churchill. En éste documento, se interpreta de forma restrictiva la Declaración Balfour, se dice que se absorberán nuevos inmigrantes judíos de acuerdo a la capacidad económica del ishuv y también, se partía Palestina en dos, otorgándole Transjordania (hoy Jordania), a Abdallah – hermano menor de Feissal, el Hussein que dialogó con Jaim Weitzmann.

¿Qué hicieron los judíos ante estos desmanes? Conformar una agrupación de corte defensivo para proteger a los colonos judíos sin esperar la gracia de las fuerzas británicas. Nace ahí la Haganá.

El ciclo vuelve a comenzar. La Cuarta Aliá (1924-1928) comenzó a mediados de 1924. Durante esta aliá llegaron aproximadamente 67.000 personas de Polonia, Rusia, Rumania y Lita. Nuevamente, los árabes y sus dirigentes provocaron la violencia contra los judíos. Los Desmanes de 1929 (también conocidos como la Sublevación del Muro de las Lamentaciones o Sublevación de Buraq) hacen referencia a la serie de manifestaciones y disturbios acaecidos a finales de agosto de 1929 cuando una prolongada disputa entre musulmanes y judíos por el acceso al Muro de las Lamentaciones en Jerusalén desembocó en actos violentos. Durante la semana de disturbios, por lo menos 116 árabes y 133 judíos fueron asesinados y 339 heridos. La revuelta se extendió a la zona comercial judía y provocó pocos días más tarde la infame Matanza de Hebrón (asesinato de la comunidad ocurrido hace 70 años y que provocó el fin de la vida judía allí hasta después de la Guerra de 1967).

¿Qué hicieron los británicos ante estos ataques? Levanto una Comisión para ver lo que sucedía (Comisión Shaw). En octubre de 1929, el Secretario de Colonias Lord Passfield firma un nuevo Libro Blanco de 1929 anunciando nuevas restricciones a la inmigración y asentamiento judío. Jaim Weitzmann renunció a la Agencia Judía (nexo entre los británicos y los judíos) en señal de protesta y en 1931, el Primer Ministro Británico Ramsay MacDonald publicó una interpretación mucho más suave que invalidaba lo dicho en 1929.

¿Qué hicieron los judíos ante estos desmanes de 1929? Algunos oficiales de la Haganá, cansados de la estrategia de defensa pasiva conforman la Haganá Bet. Con el paso del tiempo recibiría muchos activistas de Betar, pasándose a conocer como el Etzel (Irgún Tzvai Leumi). El Irgún fue un grupo liderado por Zeev Jabotinsky, formado en 1931 tras una escisión en la Haganá, como grupo de represalia contra las actividades armadas árabes y las presiones británicas, en especial tras la Matanza de Hebrón de 1929.

Y por tercera vez, el ciclo recomenzaba. En el año 1929 comenzó la recuperación económica y esta trajo nuevos olim a la Tierra de Israel. Durante esta aliá, que comenzó especialmente tras el ascenso de Hitler al poder en 1933 (la quinta aliá) llegaron al país más de 250.000 personas de todo Europa incluidos olim de Europa Central y Occidental. La respuesta árabe no se hizo esperar. La Gran Revuelta Árabe fue una intifada de los árabes palestinos durante el Mandato Británico de Palestina que duró desde 1936 a 1939.

En abril de 1936, los dirigentes árabes en el Mandato Británico de Palestina, liderados por Haj Amin al-Husseini, declararon una huelga general para protestar contra y acabar con la inmigración judía a Palestina. Según el Ministerio israelí de Absorción e Inmigración, entre 1933 y 1936 más de 160.000 inmigrantes llegaron legalmente y miles de personas más llegaron clandestinamente. La revuelta fue alimentada principalmente por la hostilidad árabe hacia el consentimiento británico de la restringida inmigración judía y por las compras de tierra que los árabes palestinos consideraban que les llevaba a convertirse en una minoría en el territorio y futuro Estado independiente. Exigieron elecciones inmediatas que, basadas en su mayoría demográfica, habrían resultado en un gobierno árabe democrático.

La Gran Revuelta Árabe continuó durante tres años. Cuando el orden quedó establecido en marzo de 1939, más de 5.000 árabes, 400 judíos y 200 británicos habían muerto.

¿Qué hicieron los británicos ante estos ataques? Firman el más duro de los libros blancos. El Libro Blanco de 1939, también denominado Libro Blanco de MacDonald en referencia al ministro británico de Colonias que lo patrocinó, es un texto publicado por el Gobierno británico de Neville Chamberlain el 17 de mayo de 1939 que desechaba la idea de dividir el Mandato en dos estados en favor de una sola Palestina independiente gobernada en común por árabes y judíos, con los primeros manteniendo su mayoría demográfica. El Libro Blanco se ocupaba de tres cuestiones fundamentales: 1. el Gobierno británico asociaría gradualmente a árabes y judíos al gobierno, aproximadamente en proporción a sus respectivas poblaciones, con la intención de que en diez años se pudiese crear un Estado independiente de Palestina. 2. Sobre la inmigración: la inmigración judía hacia Palestina quedaría limitada a un máximo global de 75.000 personas en los siguientes cinco años, de modo que población judía supusiera un tercio de la población total. Después del período de cinco años, no se permitiría más inmigración judía a menos que los árabes de Palestina estuvieran dispuestos a aceptarlo. 3. Sobre las tierras: se prohibiría o restringiría la compra de nuevas tierras a los judíos, como consecuencia del crecimiento natural de la población árabe y del mantenimiento del nivel de vida de los cultivadores árabes, respectivamente.

El 1 de setiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial. El Mufti de Jerusalén abrazó a Hitler mientras que los Británicos salían a la guerra para combatirle. La Haganá y el Etzel deciden enrolarse a favor de los ingleses para ayudarles a derrotar a la bestia nazi. Un grupo de soldados del Etzel, de extrema izquierda y de extrema derecha, antiimperialistas y nacionalistas, conforman en 1941 el grupo clandestino Stern o Leji (Lojamei Jerut Israel). Ellos desean seguir combatiendo a los ingleses. SI la Haganá tuvo en su mejor época 50.000 personas, el Etzel contó con 5.000 mientras que el Leji eran unos 500.

Hasta aquí llegamos a la Segunda Guerra Mundial.


Clase 2:



Bases de la Inestabilidad en el Medio Oriente

Para poder comenzar con esta clase, definamos ante todo el término “Medio Oriente”. Se conoce en hebreo como "Mizraj Hatijon" es decir, "oriente del Mediterráneo" pero en el resto del mundo lo conoce como Medio Oriente. El término comenzó a utilizarse a principios de este siglo y se refería a la zona ubicada al oeste de India-Afganistán (un término inglés por supuesto). Durante la Primera Guerra Mundial, cuando comenzaron a utilizarse calificativos militares como "Las fuerzas del medio oriente" o el "Centro de abastecimiento para el medio oriente", el término se convirtió en el actual. De las definiciones existentes... sabemos que casi todos incluyen en el Medio Oriente a Turquía (ellos prefieren ser europeos), Israel, los países árabes de Asia, Egipto e Irán. Chipre, Libia, Túnez, Marruecos y Sudán son países que muchos consideran medio oriente mientras que unos pocos también incluyen Afganistán y Pakistán.




Desde el punto de vista racial, la mayoría son de raza blanca caucásicos (cara aceitunada), fuera de, por ejemplo los habitantes del sur de Sudán que son negros. Hay otros lugares, como en Egipto, en donde las mezclas son muy comunes. En Israel, debido a la masiva inmigración de judíos de Europa, la tez de la piel es definitivamente, en parte de la población, más blanca.

Desde el punto de vista étnico y lingüístico la mayoría de los más de 200 millones de personas de la zona hablan la lengua árabe que pertenece a las lenguas semitas. Otros hablan persa (en Irán) que es un idioma indio-europeo. Otros hablan turco en Turquía o hebreo en Israel. En países árabes determinados hay minorías nacionales y lingüísticas no árabes como los Curdos que hablan curdo y que habitan en Turquía, Siria e Irak; o Armenios que habitan en la media luna fértil y en Siria, Líbano y Egipto (incluso hay armenios en Israel).

Desde el punto de vista religioso la mayoría de la población es musulmana de la corriente sunita. La mayoría de la población de Irán y de Irak y unas minorías en Bahrein, Dubai y Yemen son chiitas. En otros países hay buena cantidad de cristianos. En una época la mayoría de los libaneses eran cristianos maronitas (hoy oscilan en menos de 45%). En Israel la mayoría es judía. Hay otras minorías no musulmanes o cristianos las vemos en países del medio oriente como Drusos, Alawis.

El chiismo (o Chía, en árabe) constituye una de las principales ramas del islam, junto a el sunismo y el jariyismo. Etimológicamente, Chía significa “asociado”, “facción”, “partido”, o “seguidor.” Cuando Mahoma murió en el año 632 no se había habilitado ningún modo de decidir quién tenía que sucederle, recurriéndose finalmente a un sistema tradicional de elección entre notables. Quienes tomaron partido por Alí, primo y yerno de Mahoma, sin embargo, consideraron que él era el único sucesor legítimo ya que había sido la persona más cercana a Mahoma. En tanto que musulmanes, los chiíes reconocen los cinco pilares del islam, el Corán, la Sunna (siguen la sunna a través de la familia de Mahoma), y en general el culto no se diferencia externamente de otras ramas del islam. Las particularidades doctrinales más importantes son: el imamato, el esoterismo y el clero. La figura del imam, en este caso, se refiere al jefe supremo de la comunidad (equivalente al califa) y no al sentido habitual de guía o director de oración de una mezquita (que es el que hay que entender cuando se habla por ejemplo del imam Jomeini o del actual Jatami).

Los suníes o sunitas son el grupo musulmán mayoritario en la comunidad islámica mundial. Las escuelas de ley islámica sunítas se llaman Madhab. Un Madhab es una forma tradicional de interpretar la ley islámica.

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