Metabolismo de hormonas tiroideas



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METABOLISMO DE HORMONAS TIROIDEAS

Como se ha comentado anteriormente, aproximadamente el 80% de la T3 procede de la desyodación en tejidos periféricos de la T4. La tiroxina pierde un átomo de yodo debido a las enzimas desyodasas 

presentes en diversos tejidos, de modo que si pierde el yodo de la posición 5’, da lugar a la T3 y si pierde el yodo de la posición 5-del anillo interno se obtieneT3 inversa o rT3(hormona metabólicamente inactiva).En condiciones normales, alrededor del 41% de la tiroxina se convierte en triyodotironina y el 38% en rT3. El 21% se metaboliza por medio de otras vías. El principal sitio de conversión de tiroxina en triyodotironina fuera del tiroides es el hígado. La enzima que se encarga de estas desyodaciones es una seleno proteína, la5’-desyodasa, de la que existen varias isoformas de expresión y regulación diferente en tejidos periféricos.

La desyodasa tipo I se encuentra en hígado, riñones y tiroides. Genera la mayoría de la triyodotironina circulante que se utiliza en casi todos los tejidos.

La desyodasa tipo II se distribuye en cerebro, hipófisis, músculo cardíaco y estriado, a los que se encarga de aportar triyodotironina intracelular.

La desyodasa tipo III aparece en la placenta, piel y encéfalo. Se encarga de la desyodación en el anillo interior, produciendo rT3 (inactiva).

Existen distintas situaciones, factores y medicamentos que inhiben la 5’-desyodasa tipo I y como consecuencia, reducen las concentraciones plasmáticas de triyodotironina. Por ejemplo:
• Enfermedad aguda y crónica

• Privación calórica (en especial hidratos de carbono).

• Desnutrición.

• Glucocorticoides.

• Betabloqueantes (ej: propanolol a altas dosis).

• Contrastes yodados

• Amiodarona.

• Propiltiouracilo.

• Ácidos grasos

• Periodo fetal/neonatal.

• Deficiencia de selenio
ACCIONES BIOLÓGICAS DE LAS HORMONAS TIROIDEAS

 Al entrar en las células tisulares, la tiroxina y la triyodotironina se unen otra vez a las proteínas intracelulares. La tiroxina se une con mayor fuerza que la triyodotironina, de modo que se almacenan de nuevo, utilizándose con lentitud en un periodo de días o semanas. Estas hormonas tiroideas activan receptores nucleares que se encuentran acoplados a las cadenas de ADN o próximas a ellas, desencadenando una serie de fenómenos cuyo balance neto es el aumento de la actividad funcional del organismo.



 

Tras acoplarse la triyodotironina a su receptor de alta afinidad en el núcleo de las células diana, el complejo hormona-receptor interactúa con un elemento específico de respuesta tiroidea, un segmento de ADN en la región promotora/reguladora de genes específicos, con lo que se modifica la transcripción de genes y por tanto la síntesis proteica.


Los receptores de hormona tiroidea se derivan de dos genes c-erb Aα(que da lugar a los receptores TRα

) y c-erb Aβ(TRβ). Estos dos receptores presentan múltiples isoformas; así TRα1 y TRβ1

se encuentran en casi todos los tejidos diana de la hormona tiroidea. Existen otras isoformas específicas de determinados tejidos como por ejemplo c-erb Aα2 que es específica del cerebro. 
Además de los efectos genómicos, las hormonas tiroideas actúan también a otros niveles celulares:


  • Incrementan el número y la actividad mitocondrial, que consigue una mayor producción de ATP y estimula la función celular. Están descritos diversos sitios de unión de hormonas tiroideas en las mitocondrias.

  • Aumenta el transporte activo de iones a través de la membrana celular, por aumento de la enzima Na, K-ATPasa , lo que conduce a un aumento del metabolismo celular.

La tiroxina se une a los receptores nucleares, pero con una afinidad 10 veces menor que la triyodotironina. Sin embargo, no se ha podido demostrar que modifique la transcripción de genes por lo que se plantea que quizás de modo general actúe como una “pro-hormona” y que todas las acciones de las hormonas tiroideas, a nivel de la transcripción son originadas por la triyodotironina


Se puede decir que el resultado neto es un aumento generalizado de la actividad funcional del tejido sobre el que actúa

EFECTOS DE LA HORMONA TIROIDEA
Crecimiento y desarrollo 

La aparición de receptores tiroideos unidos a la cromatina coincide con la neurogénesis activa (hasta seis meses después del parto). La falta de hormona en este periodo conduce a un retraso mental irreversible (cretinismo) y se acompaña de anormalidades en la migración neuronal y un descenso en la sinaptogénesis. Esto se debe a que la hormona tiroidea regula genes que codifican la expresión de proteínas de funciones fisiológicas muy diversas, tales como proteínas de mielina y proteínas implicadas en la adhesión y migración celular 18. La administración de hormona tiroidea durante las primeras semanas de vida, evita la aparición de estos cambios morfológicos en niños con deficiencia de hormonas tiroideas


Sobre todo en la infancia, las hormonas tiroideas, van a influir sobre la velocidad de crecimiento debido a que estimula la acción de los osteoblastos y osteoclastos. Así en niños con niveles anormalmente bajos de hormonas tiroideas se retrasa el crecimiento, mientras que en niños con niveles altos, desarrollan un crecimiento esquelético excesivo (que les lleva a tener más talla que niños de su edad) pero más corto en el tiempo, ya que la epífisis del hueso se cierra a una edad más temprana con lo que puede resultar en una talla en edad adulta inferior a la normal. Esto se debe a que el periodo de tiempo entre la formación de hueso y la mineralización se acorta, por tanto el hueso es más poroso.
En el adulto hipertiroideo no tratado hay mayor riesgo de fracturas y osteoporosis.
Metabolismo de hidratos de carbono 

La captación de glucosa se ve aumentada así como la glucólisis y gluconeogénesis. Se absorbe más glucosa en el intestino y se aumenta la secreción de insulina.


Metabolismo de lípidos 

El metabolismo de los lípidos también está aumentado por acción de la hormona tiroidea. En concreto, los lípidos se movilizan con rapidez del tejido adiposo, lo que disminuye los depósitos de grasa del organismo. Se incrementa la concentración de ácidos grasos libres y su oxidación por las células.

La hormona tiroidea produce un descenso en la concentración plasmática de colesterol, fosfolípidos y triglicéridos aunque eleva los ácidos grasos libres.

La disminución de la secreción tiroidea, eleva en gran medida la concentración plasmática de colesterol, fosfolípidos y triglicéridos (casi siempre origina un depósito excesivo de lípidos en el hígado).


Producción de calor y metabolismo basal 

Incrementa el consumo de oxígeno en casi todos los tejidos (en especial corazón, músculo estriado, hígado y riñones). Sólo por el aumento de la contractilidad cardiaca se ex-plica el 30-40% del consumo de oxígeno.

La hormona tiroidea aumenta el metabolismo de casi todas las células del organismo, por lo que una cantidad excesiva de hormona puede aumentar el metabolismo basal un 60-100% (aunque para ello se necesita una cantidad muy elevada de hormona). En ausencia de hormona tiroidea se reduce a la mitad el metabolismo basal.

 

Peso corporal y requerimientos vitamínicos 



El aumento de hormonas tiroideas puede generar pérdida de peso, mientras que los ni-veles bajos se han asociado con un incremento de peso. Aunque esto no siempre es así, ya que la hormona controla también el apetito con lo que se compensa la ingesta con el gasto calórico.

Los requerimientos vitamínicos pueden estar aumentados ya que la hormona estimula numerosas enzimas y coenzimas de las que son parte esencial. En personas con niveles elevados de estas hormonas pueden darse déficit vitamínico a no ser que se incremente la ingesta de vitaminas.


Aparato cardiovascular 

 Aumenta el flujo sanguíneo a los tejidos (T3 tiene un efecto vasodilatador directo sobre las células musculares lisas de los vasos) y el gasto cardíaco; aumenta la frecuencia cardiaca (parece ser por acción marcapasos de la hormona tiroidea) y la contractilidad.

En pacientes con niveles elevados de hormona tiroidea se presenta taquicardia, aumento de volumen sistólico, hipertrofia cardiaca y descenso de la resistencia periférica mientras que en pacientes con niveles bajos de hormona se observa taquicardia, derrame pericárdico, aumento de resistencia periférica, aumento de la presión arterial.
Aparato respiratorio 

En general, el incremento del metabolismo causado por las hormonas tiroideas hace que aumenten los requerimientos de oxígeno, por lo que aumenta la frecuencia y profundidad de la respiración.


Aparato digestivo 

 Aumenta la motilidad digestiva, estimula el apetito y la secreción de jugos gástricos. Los niveles anormalmente elevados de estas hormonas se acompañan a menudo de diarrea y los niveles bajos de estreñimiento.

Sistema nervioso central 

Además de sus efectos en el desarrollo y maduración del SNC en el feto, la hormona tiroidea estimula el Sistema Nervioso Central, de modo que cuando los niveles son anormalmente altos puede aparecer nerviosismo, ansiedad, tendencias psiconeuróticas e incluso paranoia.

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Función muscular 



El aumento moderado de hormonas tiroideas desencadena una reacción muscular enérgica, pero si los niveles son muy altos se incrementa el catabolismo de las proteínas y aparece debilidad muscular e incluso temblor. Por su parte, la carencia de hormonas disminuyen la actividad de los músculos, que se relajan lentamente tras una contracción.
Sueño 

La hormona tiroidea, por su efecto estimulante del Sistema Nervioso Central, altera el sueño. Cuando los niveles circulantes de estas hormonas son superiores a lo normal, aparecen dificultades para conciliar el sueño; sin embargo cuando son bajos aparece somnolencia profunda.


Otras glándulas endocrinas 

 Aumenta la secreción de otras glándulas así como la necesidad tisular de hormonas. Estimula el metabolismo de la glucosa, lo que genera un aumento en la secreción de insulina por el páncreas. De modo similar se aumenta la secreción de hormona paratiroides, por el aumento de la formación de hueso.


Función sexual 

Un descenso de hormonas tiroideas se relaciona con pérdida de la líbido. En hombres, un exceso se ha relacionado con impotencia.



En las mujeres los niveles hormonales bajos pueden causar menorragia y polimenorrea (hemorragia menstrual excesiva y frecuente) y en ocasiones amenorrea (falta de menstruación).Los niveles elevados de hormonas tiroideas se han relacionado con oligomenorrea  (hemorragia menstrual muy escasa)

Guía de Seguimiento Farmacoterapéuticoen Hipotiroidismo e Hipertiroidismo

http://es.scribd.com/doc/52613203/19/Produccion-de-calor-y-metabolismo-basal


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