Modalidades de control de la agroindustria: Un acercamiento a través de la agroindustria palmera en el cantón Valencia, provincia de Los Ríos Danilo Ricardo Rosero Fuentes – Ecuador Universidad Central del Ecuador resumen



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Modalidades de control de la agroindustria: Un acercamiento a través de la agroindustria palmera en el cantón Valencia, provincia de Los Ríos
Danilo Ricardo Rosero Fuentes – Ecuador

Universidad Central del Ecuador
RESUMEN: La problematización de la agroindustria en el país ha generado diversos enfoques interpretativos, que han permitido entrever que esta opera a través de dinámicas monopólicas plasmadas en modalidades de control. Estos enfoques poseen un factor común: todos coinciden en que el criterio predominante que define la lógica agroindustrial está determinado por el despliegue de modalidades de control directo, ligándolo a la dinámica interna de la agroindustria. Sin embargo, cuestionando este marco interpretativo, la hipótesis de la investigación plantea que la agroindustria no posee ni dirige una modalidad de funcionamiento derivada de su “dinámica interna”, sino que dependen de las condiciones que resultan de la estructura agraria y la configuración territorial de las áreas en las que esta actividad se desarrolla. Para sustentar esto se presenta un estudio de caso a partir del funcionamiento de la agroindustria palmera en el cantón Valencia – Los Ríos.
PALABRAS CLAVE: Agroindustria palmera, circuito de acumulación, estructura agraria, configuración territorial, modalidades de control.
INTRODUCCIÓN

La problematización al respecto de la agroindustria en el Ecuador ha cobrado una gran relevancia en la coyuntura actual, fundamentalmente por el escenario que abrió la Constitución del 2008 en torno a la tierra y los territorios, el cual abre las posibilidades de disputar la construcción de un modelo encaminado a garantizar la soberanía alimentaria, así como de dirigir un proceso de reforma agraria (CDES, 2011). En esta línea, la disputa actual en torno a los modelos de acumulación en el agro ecuatoriano enfrentaría dos posiciones: una ligada al modelo agroindustrial -tradicional y modernizado- (Carrión, 2012); y la otra ligada a diversos actores que buscan impulsar un modelo dirigido hacia la soberanía alimentaria (Herrera y Carrión, 2011).


En este marco, la problematización de la agroindustria en el Ecuador, ha generado diversos enfoques de análisis, que dejan entrever que ésta opera a través de dinámicas monopólicas que se visualizan en la producción y la distribución de productos agropecuarios y que se plasman en diversas modalidades de control (SIPAE, 2007)1, genera procesos de descampesinización y proletarización en el agro (Saltos, 2011), y genera graves impactos sociales y ambientales en los lugares en los cuales esta actividad se despliega (Acción Ecológica, 2012). Bajo estos enfoques de análisis2 encontramos un factor común. Todos coinciden en que el criterio predominante que define dicha dinámica vendría determinado por su carácter concentrador de tierra y agua, del cual se desprendería su principal modalidad de control (control directo de las fases de producción agroindustrial, principalmente de la fase de producción agrícola), a la cual se subordinaría la modalidad de encadenamientos productivos (SIPAE; 2007; Carrión; 2012; Saltos, 2011; Acción Ecológica, 2012). Estos enfoques ligan dicho criterio de manera directa a la lógica de funcionamiento de la agroindustria, lo que la definiría y lo volvería inherente a su dinámica.
Sin embargo, cuestionando estas interpretaciones, se plantea como hipótesis de esta investigación que, además de la modalidad de control directo de la fase de producción agrícola, la agroindustria despliega la modalidad de control indirecto en la cual las grandes agroindustrias a pesar de no encontrarse eslabonadas hasta la fase agrícola logran el control de dicha fase de producción, a través del despliegue de mecanismos asociados al control de las vías de comercialización y la funcionalización de la producción agrícola a la lógica de acumulación agroindustrial. Para poner a prueba esta hipótesis de trabajo, se realizó un acercamiento a través del funcionamiento de la agroindustria palmera3 (por la relevancia que ha adquirido a lo largo de las últimas décadas en el país4) en el cantón Valencia, provincia de Los Ríos5, dado que: 1) muestra una expansión del cultivo de palma sin ir de la mano de las grandes agroindustrias; 2) no se extienden grandes monocultivos de esta planta en el cantón, 3) su dinámica productiva está articulada a las grandes agroindustrias (forma parte del eje palmero ligado al bloque occidental6). En suma, estos factores permiten problematizar la modalidad efectiva mediante la cual la agroindustria controla la producción local de palma aceitera, por lo que el objetivo de esta investigación busca analizar la modalidad de control y los mecanismos que despliega la agroindustria palmera en el cantón Valencia, provincia de Los Ríos.
Para abordar la problematización planteada, el marco metodológico de esta investigación parte del abordaje teórico-conceptual de las categorías “agroindustria”, “modalidades de control”, “estructura agraria” y “configuración territorial”, cuya operacionalización permite determinar el enfoque teórico-conceptual de esta investigación y delimitar la información necesaria para responder a la pregunta de investigación. En base al posicionamiento teórico en torno al modelo agroindustrial, la información recopilada a través de la revisión bibliográfica y del trabajo de campo realizado, se sistematizan a continuación los resultados obtenidos.

  1. AGROINDUSTRIA Y MODALIDADES DE CONTROL AGROINDUSTRIAL

Para abordar la discusión sobre la agroindustria y el modelo agroindustrial, en un primer momento, se integra: 1) la teorización de Marx al respecto del proceso de subsunción del trabajo al capital y 2) la relación entre subsunción real y formal del trabajo y su expresión en el espacio agrario que propone Rubio y Lozano; en un segundo momento, se aborda la interpretación de la agroindustria que realiza Palán.
Marx señala que: «el proceso de trabajo se convierte en el instrumento del proceso de valorización, del proceso de la auto-valorización del capital: de la creación de plusvalía» (Marx, 2001). En esta lógica, el proceso de valorización domina las condiciones, la organización y la dinámica misma del proceso productivo, por lo que, subyace al capitalismo un proceso de subsunción del trabajo en el capital. Al respecto de este proceso, Marx reconoce dos posibles formas de subsunción, una formal, la cual daría cuenta de las condiciones de sometimiento del trabajo al capital que se despliega sobre la base técnica correspondiente a modos de producción pre-capitalistas; y otra real, la cual daría cuenta del sometimiento del trabajo al capital que se despliega en relación a la base técnica que ha desarrollado el capitalismo para responder a las exigencias de su racionalidad económica. Ambas formas, a pesar de que responden a momentos históricos determinados7, pueden coexistir dentro de un mismo proceso productivo (Marx, 2001).
En el caso de la agricultura, el avance del capitalismo en el agro hace que la relación de subsunción del trabajo campesino en el capital pueda asumir múltiples y combinadas formas, sin embargo estas pueden agruparse en torno a dos formas generales: 1) relación de subsunción como relación de subordinación (la dominación se expresa en los ámbitos de la comercialización, monetario-financiero, y tecnológico8); y 2) relación de inclusión (supone la absorción de mano de obra campesina por el sistema capitalista). Ambos procesos de subsunción no se muestran como excluyentes el uno del otro, sino que pueden coexistir dependiendo de las necesidades de reproducción del sistema en un momento dado (Lozano, 1985)9.
Tras la revisión del postulado de Marx al respecto del proceso de subsunción del trabajo al capital y de Lozano al respecto de las diversas formas bajo las cuales opera este proceso en la agricultura, se dará cuenta de cómo se inscribe en este proceso la agroindustria. Para esto, se abordarán los enfoques que proponen Rubio (1987 y 2009) y Palán (1989). Por su parte, el planteamiento que propone Rubio (1987), parte del hecho de que el desarrollo histórico del capitalismo operó subordinando paulatinamente la agricultura a la industria (Rubio, 2009). El mecanismo mediante el cual opera esta subordinación se configura en torno a un vínculo de dominio10. En este marco, la agroindustria sería la forma concreta que adopta el proceso de subordinación de la agricultura a la industria, a través de la cual se genera un sometimiento generalizado de los actores que intervienen e interactúan en el espacio agrario (economías campesinas, proletariado agrícola, y sectores del capital medios y atrasados) y la cual despliega diferentes modalidades de subsunción del trabajo al capital, lo cual denota la heterogeneidad que posee este sector (Rubio, 1987).
Por otro lado, se recupera el planteamiento que propone Palán (1989), el cual analiza la agroindustria bajo la categoría circuito de acumulación, el cual se concibe como un «proceso que pone de manifiesto la existencia de cadenas productivas que incorporan no sólo las actividades productivas de transformación material (…) sino también la circulación social que subordina el trabajo al capital, es decir se trata de un circuito de acumulación» (Palán, 1989), lo cual deja entrever que los circuitos agroindustriales se estructuran a partir de las distintas fases de producción, circulación y transformación de un producto agrícola, integrando mecanismos de acumulación, explotación y subordinación. En este marco, el despliegue de las modalidades de control por parte de las agroindustrias, más que por dinámicas inherentes, estaría condicionado por la realidad agraria de una determinada formación social y su articulación con el escenario global de la reproducción del capital. Por lo cual, su despliegue efectivo se condiciona y a su vez incide en la estructura agraria11 y en la configuración territorial de un determinado espacio12. Tras la revisión realizada, se rescatan los planteamientos de Lozano y Rubio al respecto de las diferentes modalidades subsunción del trabajo al capital en la agricultura, y el enfoque de análisis de la agroindustria como circuitos de acumulación que plantea Palán para interpretar las modalidades de control que desplegaría la agroindustria palmera en el cantón Valencia. A continuación, se realiza una sistematización de los hallazgos de la investigación realizada.


  1. AGROINDUSTRIA PALMERA COMO CIRCUITO DE ACUMULACIÓN

La estructura de producción de la palma a nivel nacional está conformada en la actualidad por alrededor de 7,000 productores de palma aceitera en la fase de producción agrícola; 51 extractoras de aceite en la fase de extracción y no más de una decena de empresas refinadoras en la fase de transformación industrial, además de unos 30,000 trabajadores a lo largo de toda la cadena productiva y de agroindustrias nacionales e internacionales proveedoras de insumos agrícolas y tecnología para la fase agrícola. Para el caso concreto del cantón Valencia, la perspectiva del circuito de acumulación que propone Palán permite evidenciar, que la producción palmicultora de Valencia se inscribe en el circuito comandado por las grandes agroindustrias, en concreto al circuito controlado por LA FABRIL, DANEC S.A y EPACEM. De esta forma, la mayoría de palmicultores a nivel cantonal, los cuales constituyen pequeños, medianos y grandes productores locales, vinculan su producción a las grandes agroindustrias desplegadas en la zona norte de Los Ríos a través de sus empresas extractoras, y en menor medida a extractoras ligadas a grupos económicos locales.
En esta línea, la estructura de producción de la palma aceitera demuestra: 1) la concentración, centralización y especialización horizontal que ha logrado el capital agroindustrial ligado a la palma en las fases de extracción y procesamiento industrial; 2) la integración vertical de los demás actores que participan en cada una de las fases de producción, lograda por la especialización productiva en cada fase; y, 3) en algunos lugares, el eslabonamiento hacia atrás (aunque esto no opera en el caso de estudio en la actualidad). Estas características han ido consolidando la capacidad de la agroindustria palmera de controlar las distintas fases de producción y aprovechar la dependencia tecnológica de los demás actores.


  1. DESARROLLO DE LA AGROINDUSTRIA PALMERA EN ECUADOR

El desarrollo de la agroindustria palmera en el Ecuador se liga a los procesos de modernización e industrialización del país. El avance de esta agroindustria se desarrolló en una región del país, donde: 1) el proceso de modernización, operó de la mano de la producción de cultivos destinados en primera instancia al mercado mundial, y más tarde hacia la naciente agroindustria; y 2) el proceso de industrialización, de manera paulatina logró supeditar la agricultura del país a la transformación industrial, lo cual da cuenta de la creciente funcionalización de la producción agrícola que logró esta agroindustria a través de distintas modalidades. Por otro lado, según lo afirma Carrión y Cuvi (1983), el proceso de expansión de la palma aceitera se liga a la participación de 3 actores fundamentalmente: 1) el mercado; 2) el Estado; y, 3) sectores del capital internacional,
De esta forma, la dinámica con la que se fue expandiendo y consolidando la agroindustria palmera, hizo que esta vaya adquiriendo un carácter monopólico. Esta es por ejemplo, la dinámica productiva que despliega LA FABRIL, la cual dada la especialización y expansión productiva que desplegaba desde los años 40 del siglo pasado, estableció: 1) extractoras de aceite y centros de acopio en las zonas que se fueron constituyendo como zonas palmeras, logrando la integración vertical de productores y extractores locales, 2) una gran plantación en el Recinto El Vergel en el cantón Valencia en los años 70, la cual se desplegó por 30 años, antes de su declive productivo; 3) un segundo complejo de transformación industrial en Montecrísti; y, 4) a partir de los años 90 procesos de absorción de empresas ligadas a las líneas de especialización industrial desarrolladas por LA FABRIL.


  1. AGROINDUSTRIA PALMERA Y CONFIGURACIÓN TERRITORIAL

Uno de los efectos que trajo consigo el proceso de agroindustrialización del país fue la especialización productiva que fueron asumiendo los espacios rurales. En el caso concreto del cantón Valencia, a lo largo de las últimas décadas, se ha experimentado un proceso de reconfiguración territorial, en el cual hasta la actualidad ha habido un desplazamiento de cultivos de ciclo corto por parte de cultivos agroindustriales, los cuales se han consolidado, ocupando en la actualidad casi el 90% de su superficie agrícola. Por otro lado, en el caso concreto de la producción palmera, la producción que al 2000 no sobrepasaba las 1500 ha, pasó del décimo al tercer lugar como cultivo de importancia para el 2013, incrementando su superficie en alrededor de 6000 ha. De igual forma, al 2013, la producción palmera se desplazó a la zona occidental del cantón, alineándose al eje palmero del Bloque Occidental y consolidando la presencia de las agroindustrias en la zona norte de la provincia de Los Ríos.
El proceso de reconfiguración territorial ligado a la palma aceitera en el cantón Valencia, permite visibilizar algunos puntos: 1) que el desplazamiento de cultivos que ha operado en el cantón Valencia atiende a procesos ligados al proceso de desarrollo agroindustrial; 2) que la necesidad por parte de las agroindustrias de procurarse materias primas, provocar cambios en la orientación productiva de una determinada zona, logrando su alineación, funcionalización y subordinación a las demandas agroindustriales; 3) que la especialización productiva de una determinada zona, se relacionaría con el despliegue de una modalidad específica de funcionamiento de la agroindustria; 4) que las zonas en donde una actividad o un producto se muestra de forma dominante, no dejan de lado productos que sin ser dominantes juegan un rol importante en el proceso agroindustrial; y, 5) que los procesos de configuración y re-configuración territorial de las zonas donde se expanden cultivos alineados a los requerimientos agroindustriales, también afectan a la estructura social y productiva de la zona.


  1. AGROINDUSTRIA PALMERA Y ESTRUCTURA DE LA TIERRA

El análisis de la agroindustria desde la perspectiva que propone Palán, relaciona el nivel de distribución y especialización espacial que asumen las actividades productivas, con los procesos de democratización o concentración de tierra que se despliegan en un determinado territorio. En torno a la estructura de tenencia de la tierra vinculada a la producción de palma aceitera en el cantón Valencia, se puede plantear la sucesión de algunos momentos en torno a este cultivo: 1) Un primer momento en la cual la producción palmera giró en torno a la agroindustria, desplegándose una modalidad de control directo; 2) Un segundo momento caracterizado por el declive de la producción palmera ligada a la agroindustria y la dinamización de pequeños, medianos y grandes productores ligados a este cultivo, desarrollándose una modalidad de control indirecto, y 3) Un tercer momento en la que se consolida la producción palmera de la mano de grandes y medianos productores, y la modalidad de control indirecto por la agroindustria palmera.
De esta forma, atendiendo a estos momentos, se puede establecer lo siguiente: 1) A diferencia de inicios del año 2000, en la actualidad son medianos y grandes productores locales quienes despliegan en su mayoría cultivos de palma aceitera; 2) No se evidencia en el cantón la presencia de una gran agroindustria palmera que mediante el control de la fase de producción agrícola concentre grandes extensiones de tierra; y 3) A pesar de las superficies cultivadas, no se registran grandes monocultivos de palma aceitera en el cantón Valencia, sino que estos se reparten en diversas propiedades, evidenciándose la presencia de multipropiedad.


  1. MODALIDADES DE CONTROL DE LA AGROINDUSTRIA PALMERA EN EL CANTÓN VALENCIA

En el caso específico del cantón Valencia, los principales mecanismos de control que emplea la agroindustria palmera están asociados al ámbito tecnológico, principalmente vinculado al desarrollo de semillas de palma aceitera, así como a la germinación y provisión tanto de semillas como de plántulas; así como al ámbito de la comercialización, a través del monopolio de la compra-venta del fruto de la palma a través de las empresas extractoras, lo cual nuevamente devela el dominio financiero y tecnológico que poseen las grandes agroindustrias palmeras y el carácter monopólico que va asumiendo la estructura de producción de la palma. La implementación de la modalidad de control indirecto por parte de las agroindustrias palmeras, permite: 1) que se desarrollen élites económicas locales; 2) que se visibilice a la vez que su desarrollo, la subordinación de estos actores a la dinámica agroindustrial; y 3) que se integren otras agroindustrias, cuyas líneas de producción poseen otra especialización y orientación, las que a su vez se articulan a la dinámica agrícola local.

CONCLUSIONES

De manera general, una primera conclusión es que la agroindustria no posee ni dirige una única modalidad de funcionamiento que se derive o se ligue directamente a su “dinámica interna” como actividad económica concreta o a las características de un producto agroindustrial en particular, sino que sus características concretas dependen de las condiciones territoriales específicas que resultan de la estructura agraria y la configuración territorial existente en las áreas en las que esta actividad se desarrolla, a las que sin embargo, el despliegue agroindustrial logra subordinar. De manera particular, a través del abordaje de la configuración de la producción de palma aceitera en el lugar de estudio, la investigación permitió constatar el hecho de que la agroindustria palmera, además de la modalidad de control directo de la fase de producción agrícola, despliega la modalidad de control indirecto en la cual las grandes agroindustrias a pesar de no encontrarse eslabonadas hasta la fase agrícola logran el control de dicha fase de producción, el cual se basa en el despliegue de mecanismos asociados al control de las vías de comercialización y la funcionalización de la producción agrícola a la lógica de acumulación agroindustrial.


De esta forma, en el caso concreto del cantón Valencia, si bien es cierto las grandes agroindustrias palmeras no se despliegan efectivamente en la fase de producción, inciden y controlan de manera indirecta dicha fase a través de mecanismos que vienen dados por la fase inmediatamente posterior, la fase de extracción. El hecho de que las grandes agroindustrias palmeras sean quienes controlen un importante número de las industrias extractoras localizadas en la zona, les permite controlar los canales de comercialización del fruto de palma del cantón, además que les otorga la capacidad de definir parámetros de compra que actúan como mecanismos de explotación y subordinación que terminan por develar la dinámica a través de la cual opera el carácter monopólico de la agroindustria palmera. Esta dinámica productiva que se genera a través de las empresas extractoras termina constituyéndose una práctica oligopólica que subordina a pequeños, medianos y grandes productores locales a la lógica agroindustrial, con lo cual estas se constituyen en la piedra angular del circuito de acumulación de la agroindustria de la palma aceitera. La constatación anterior permite constatar la existencia de diversas modalidades de control de la producción por parte de las empresas agroindustriales de la palma.

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1Para efectos de esta investigación, se entenderá la categoría “modalidad de control”, como la forma específica bajo la cual el capital despliega mecanismos de explotación y subordinación de trabajo en las distintas fases de producción, circulación y transformación de un producto agrícola (Palán, 1989).

2La necesidad de repensar la agroindustria y el desarrollo del modelo agroindustrial en el país deriva, a más de la coyuntura actual, del declive de este tipo de investigaciones tras la época posterior a los años 90. Por ello, la falta de continuidad y acumulación de conocimientos sobre el desarrollo del capitalismo agrario en el Ecuador, así como la ausencia de líneas interpretativas consolidadas e investigaciones suficientemente sustentadas para explicar el fenómeno agroindustrial en el país, han influido en la debilidad o falta de sustento de los actuales enfoques de análisis sobre la agroindustria (Chiriboga, 2009).

3La agroindustria de palma ha desarrollado como tendencia histórica el fenómeno del eslabonamiento hacia atrás (Carrión y Cuvi, 1985). Esto, dado que requiere de: 1) productos con características específicas para el proceso tecnológico que despliega; y 2) un volumen determinado de producción para que sus complejos industriales estén siempre en funcionamiento (Chiriboga, 2003). Por estos motivos, muchas agroindustrias de palma aceitera han optado por desplegar grandes plantaciones. Este funcionamiento histórico ha hecho que su dinámica productiva en particular sea analizada bajo la perspectiva de la que podríamos llamar su tendencia “predominante”, ligándola de manera inherente a la agroindustria palmera (ANCUPA, 2014). Sin embargo, si se relaciona la superficie de tierra que poseen estas grandes agroindustrias, la cual suma alrededor de 34,161 ha (12.65%) con la superficie total de palma cultivada a nivel nacional, la cual al 2012 oscilaba las 270.000 ha, de las cuales 198.196ha (73.40%) pertenecen a la pequeña y mediana producción a nivel nacional, y las 37.643 ha (13.95%) restantes pertenecen tanto a empresas agroindustriales ligadas a extractoras no controladas por las grandes agroindustrias de palma, así como a grandes propietarios locales que optan por esta opción productiva como estrategia de acumulación aprovechando la coyuntura actual (ANCUPA, 2013), se puede relativizar este hecho.

4 La producción de palma muestra un vertiginoso incremento. La superficie plantada (Ha) a nivel nacional de este cultivo presenta un incremento promedio, en el periodo (2004-2011), de 45,54 % (61.120 Ha), respecto al 2003. El periodo que registró mayor incremento de esta superficie fue entre el 2009-2011, con un promedio equivalente a 80,12 % (107.540 Ha) (ESPAC, 2014). Este cultivo posee una gran importancia en la agenda programática el gobierno nacional por su posible uso para producir biocombustibles (MCPEC, 2010).

5Durante las dos últimas décadas del siglo pasado, esta provincia en particular ha experimentado: 1) un proceso de re-configuración productiva, y 2) el avance del modelo agroindustrial (Landívar, 2011). En este marco, En torno a la palma, la provincia registra en los últimos años un incremento de su superficie cultivada, la cual pasó de 27,000 ha en el año 2000 a 38,000 ha en el 2012 (ESPAC, 2014). En la actualidad, la agroindustria de palma es uno de los motores de la economía provincial, y concentra su producción principalmente en los cantones Buena Fe, Valencia, Quevedo, Ventanas y Mocache (Landívar, 2011).

6 El Bloque Occidental es uno de los 4 bloques de producción palmera en el Ecuador, el cual comprende a las zonas ubicadas en las provincias de Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos.

7El proceso de subsunción formal se relaciona a la asimilación, al sometimiento de modos de producción preexistentes, ligado a la producción de plusvalía absoluta. Este proceso, se lo puede asociar al proceso de acumulación originaria, en el cual el sistema capitalista debe destruir las formas de producción pre-capitalistas para procurarse fuerza de trabajo. Por otro lado, el proceso de subsunción real, el cual se corresponde con el momento histórico en el que el capital ha desarrollado su propia base técnica y se relaciona a la producción de plusvalía relativa, se lo puede asociar al proceso de reproducción ampliada, en el cual sobre la base de la creación de una superpoblación relativa que funciona como ejercito industrial de reserva, funcionaliza a su lógica a los modos de producción preexistentes (Lozano, 1985).

8Si bien es cierto, el avance tecnológico es el fundamento de la subsunción real, este solo lo es en el momento en el cual el capital controla de manera directa los procesos productivos. En los casos en los que no lo hace, los avances tecnológicos generan una dependencia de las unidades productivas agrícolas hacia estos para el despliegue del proceso productivo, pero aún en manos de pequeños y medianos propietarios agrícolas y no del capital, los cuales se relacionan a través de las vías de comercialización. En esta línea, los avances tecnológicos en la relación de control indirecto suponen una forma más de expoliación de la riqueza (Lozano, 1985).

9Cabe mencionar que según Lozano ambas formas de subsunción del trabajo al capital (subordinación e inclusión) operan en el ámbito de la subsunción formal del trabajo al capital (Lozano, 1985).

10Esta subordinación no supone, per se, el desarrollo de las relaciones de producción capitalistas en el agro, sino la configuración de mecanismos de explotación y expoliación de riqueza generada por productores directos y el trabajo asalariado agrícola. De esta forma, el capital se sirve de los distintos modos de producción existentes en el agro, funcionalizándolos a sus necesidades de acumulación (Rubio, 2009).

11Se entiende por estructura agraria a la materialización histórica, concreta y geográfica que asume la lucha de clases en el espacio agrario. La forma concreta en la que esta se expresa, es en la estructura de tenencia de la tierra, la cual determina la estructuración y organización social y territorial, y las relaciones de producción.

12Se entiende por configuración territorial a la distribución de actividades en un espacio determinado, la cual responde a las necesidades que impone el capital (Harvey, 2004).



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