Modelo de comentario de texto. 3ª Ev texto



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MODELO DE COMENTARIO DE TEXTO. 3ª EV

Texto

Cada uno cogió una punta de la cuerda y tiraron. La cuerda se rompió. Están a punto de caer.
VLADIMIR: No sirve para nada.
Silencio.
ESTRAGON: ¿Dices que mañana hay que volver?
VLADIMIR: Sí.
ESTRAGON: Pues nos traeremos una buena cuerda.
VLADIMIR: Eso es.
Silencio.
ESTRAGON: Didi.
VLADIMIR: Sí.
ESTRAGON: No puedo seguir así.
VLADIMIR: Eso es un decir.
ESTRAGON: ¿Y si nos separásemos? Quizá sería lo mejor.
VLADIMIR: Nos ahorcaremos mañana. (Pausa) A menos que venga Godot.
ESTRAGON: ¿Y si viene?
VLADIMIR: Nos habremos salvado.
(Vladimir se quita el sombrero -el de Lucky-, mira el interior, pasa la mano por dentro, se lo sacude, se lo cala.)
ESTRAGON: ¿Qué? ¿No vamos?
VLADIMIR: Súbete los pantalones.
ESTRAGON: ¿Cómo?
VLADIMIR: Súbete los pantalones.
ESTRAGON: ¿Que me quite los pantalones?
VLADIMIR: Súbete los pantalones.
ESTRAGON: Ah, sí, es cierto.
Se sube los pantalones. Silencio.
VLADIMIR: ¿Qué? ¿Nos vamos?
ESTRAGON: Vamos.
No se mueven.
"

Cuestiones

  • Exponga el contenido del fragmento y relaciónelo con la totalidad de la obra (puntuación máxima: 2 puntos).

El texto pertenece al final de la obra, cuando el muchacho aparece por segunda vez y anuncia la presencia de Godot para el día siguiente. Ambos amigos deciden suicidarse con un pedazo de cuerda si al día siguiente no aparece. Prueban la cuerda y ésta se parte. Así que solo les queda, otra vez, esperando. Los dos personajes que aparecen en escena son los principales, que están esperando a Godot, personaje nombrado pero ausente en escena, desde el principio hasta el final de la novela. Además de los protagonistas, aparecen otros dos más, Luckky y Pozzo, en dos ocasiones diferentes: una, que muestran una relación de amo- esclavo y otra en que uno es ciego y el otro, sordo. En definitiva, personajes que rompen con la rutina de los dos principales, que no hacen más que tener diáologos absurdos, recordar otros tiempos, cuando vendimiaban, por ejemplo, y preguntarse si alguna vez aparecerá Godot.

  • Analice los aspectos formales del texto (puntuación máxima: 1 punto).

La obra es dramática, lo que significa que los personajes expresan con sus palabras lo que ocurre en escena. Como tal texto dramático, es frecuente el uso de acotaciones en toda la obra, que nos muestran el lenguaje no verbal y la actitud de los personajes: “(Vladimir se quita el sombrero -el de Lucky-, mira el interior, pasa la mano por dentro, se lo sacude, se lo cala.)”

El diálogo que aquí aparece es muy dinámico, con intervenciones muy breves de los dos personajes, y con cierto grado de familiaridad entre ellos (“Didi”). El lenguaje es sencillo, con concetores propios de la lengua hablada, como “pues”, o interjecciones “Ah”, que muestran esa oralidad. Aunque la obra tiene fragmentos ininteligibles o muy herméticos, este texto contiene bastante lógica, aunque siempre quedará la duda de quién es Godot.



  • Comente la producción literaria del autor con especial atención a la obra seleccionada (puntuación máxima: 2 puntos).

El irlandés Samuel Beckett (1906-1989), Premio Nobel en 1969, fue galardonado sobre todo por Esperando a Godot (1953), en la que dos protagonistas Estragón y Vladimir, dialogando sin sentido, esperan inútilmente a otro, Godot, del que nada se sabe. En otras obras los personajes aparecen metidos en cubos de basura (Final de partida, 1957) o enterrados en la arena (¡Oh, qué días más hermosos!, 1961).

Tanto en sus novelas como en sus obras, Beckett centró su atención en la angustia indisociable de la condición humana, que en última instancia redujo al yo solitario o a la nada. Asimismo experimentó con el lenguaje hasta dejar tan sólo su esqueleto, lo que originó una prosa austera y disciplinada, sazonada de un humor corrosivo y con el uso de la jerga y la chanza. Su influencia en dramaturgos posteriores, sobre todo en aquellos que siguieron sus pasos en la tradición del absurdo, fue tan notable como el impacto de su prosa. En Esperando a Godot encontramos todas las características anteriores. La obra no tiene la estructura clásica de planteamiento-nudo-desenlace. El nudo se extiende durante toda la obra. Aparecen solo cinco personajes. No sucede nada especial.


Se representa la espera de dos vagabundos, Vladimir y Estragón, que están en la cuneta de un camino, al lado de un árbol, manteniendo una charla intrascendente para matar el tiempo mientras llega Godot. Andando por el camino aparece otra extraña pareja, Pozzo y Lucky, amo y criado, que se entretienen un rato hablando con los dos mendigos. Viene más tarde un muchacho que les dice que Godot no llegará hoy sino al día siguiente. Godot no llega nunca y la obra acabacomo empezó, con los dos vagabundos esperando. El tema de la obra es la inutilidad de la vida humana, la desesperación. Los personajes esperan a alguien a quien no conocen. En un paisaje desolado saben que todo va a desaparecer y nos volveremos a encontrar en la niebla de la nada.

Beckett siempre negó que Godot fuera una forma de referirse a Dios (God en inglés), cosa que algunos de sus analistas aseguraban. Aparece también el tema del suicidio y la incomunicación humana en unos diálogos inconexos e incompletos. En cuanto al cronotropo (lugar y tiempo)



Esperando a Godot se desarrolla en dos días, dos atardeceres. Esperan en un lugar indeterminado, desolado, al borde de un camino, lugar de paso que en el caso de la obra se convierte en lugar de permanencia. El árbol junto a que esperan tampoco se describe y ha dado lugar a estudios y suposiciones. La obra, a pesar de su aparente sin sentido, tiene una gran coherencia interna. Los dos actos presentan una estructura simétrica y circular. Empiezan y acaban de la misma manera: en la primera escena conocemos a los dos mendigos, después aparece la pareja de amo y criado, los dos mendigos solos nuevamente y por último la aparición del niño, mensajero de Godot. Esta secuencia se repite en los dos actos. Sin embargo de uno a otro hay un cambio cualitativo. En el primero, los dos mendigos tienen esperanza de que Godot llegue, en el segundo la esperanza se ha desvanecido.

La obra presenta redundancia de escenas, situaciones y conversaciones. Por ejemplo el presente diálogo se repite hasta doce veces, convirtiéndose en una especie de letanía.

Samuel Beckett escribía acotaciones muy meticulosas detallando gestos y movimientos de los actores. Los silencios son frecuentes y muy importantes. Cuando Beckett asistía a los ensayos de sus obras era muy perfeccionista e incluso cronometraba los tiempos de silencio de los actores. En el deseo de romper con el teatro tradicional en el que la importancia fundamental recae en el texto, el teatro del absurdo juega con todos los elementos escénicos. En Esperando a Godot se encuentran resonancias circenses incluso en la forma en que los protagonistas se llaman a sí mismos, Vladimir-Didi, Estragón-Gogo. El juego con los sombreros de los protagonistas está inspirado en actuaciones de los Hermanos Marx.

Esperando a Godot es una obra muy coherente, que cuenta que el ser humano es el absurdo. Es decir: es una obra con sentido, que quiere iluminar la naturaleza del ser humano. Tiene regularidad y maestría, es comprensible, es coherente, racional y objetiva; todo lo contrario de algo absurdo. Lo que hace esta obra es plantear que el ser humano es absurdo, que el ser humano es irracional, extravagante, contradictorio, arbitrario y disparatado. Llamar a esta obra absurda es realmente lo absurdo.



  • Sitúe al autor en su contexto histórico-literario (puntuación máxima: 2 puntos).

Samuel Beckett es considerado uno de los más importantes representantes del Teatro del Absurdo. Este movimiento también llamado teatro de Vanguardia, Nuevo Teatro o Teatro Crítico, incluye un grupo de dramaturgos, sobre todo franceses, que escribieron en la década de los años 50 y 60 del siglo XX y que reaccionan a los conceptos tradicionales del teatro. Sus más importantes representantes fueron además de Samuel Beckett, Eugene Ionesco y Arthur Adamov. Parten de la concepción existencialista de escritores como Anouilh, Jean-Paul

Sastre o Albert Camus que escribían sobre el sin sentido del hombre y de la vida humana. Escritores posteriores reconocen la influencia del teatro del absurdo; Sanchis Sinisterra en España o Harold Pinter (premio Nobel de Literatura en 2005) en Inglaterra

Este teatro se caracteriza por la búsqueda de otros lenguajes dramáticos. Son herederos del pesimismo y angustia del Existencialismo. Rompen la lógica dramática haciendo desaparecer la coherencia en el diálogo o el lenguaje. Hacen uso de un humor sarcástico que nace de situaciones trágicas.

A partir de esta nueva concepción adquiere importancia el lenguaje no verbal en la escena. La obra se convierte en un espectáculo completo: la música, el decorado, el baile, el gesto o los juegos de luz son relevantes. El papel del director de escena se hace fundamental. Esta es la razón de que se consagraran parejas artísticas autor- director de gran éxito.

La aparición de este tipo de teatro está íntimamente ligado a a la posguerra europea. Es más, la última guerra, que se viene a añadir a la ya catastrófica historia del siglo XX, estimula la búsqueda de nuevas formas teatrales que puedan expresar todas las sensaciones de la angustia y la desesperación de los europeos a mediados de siglo. por ello, la tendencia predominante es el teatro existencial, igual que en novela. El existencialismo es la respuesta inmediata al sentimiento de vivir en un mundo sin sentido, y la consiguiente angustia, que se experimenta tras la Segunda Guerra Mundial. Sus desoladoras conclusiones son que cualquier acción humana es absurda e inútil, incluidos el sacrificio y el sufrimiento. Otros autores importantes de esta etapa son Jean-Paul Sartre (1905-1980), filósofo y novelista, que escribió también numerosas obras teatrales de carácter existencial. A puerta cerrada (1945) inaugura este período con la historia de tres personajes que se odian y están condenados a atormentarse mutuamente para descubrir que el infierno es precisamente, la convivencia con los demás. En Las manos sucias (1947): plantea el dilema moral del fin y los medios en un partido político de izquierdas. También cultivó el género dramático el novelista y ensayista Albert Camus (1913-1960) con obras de carácter histórico Calígula (1938), que muestra al emperador romano, tras su aparente locura, consciente del absurdo de la existencia, mientras los demás prefieren vivir engañados y le matan. Por último, en Los justos (1950) unos terroristas rusos debaten la licitud de los medios inhumanos aunque sea para una buena causa. Los existencialistas expresan el absurdo de la vida mediante un estilo dramático tradicional y un lenguaje lógico. El siguiente paso será extender el absurdo a la forma, haciendo absurdos los diálogos, el escenario, el vestuario, etc. La propia acción se basará en situaciones sin explicación y preguntas que quedan sin respuesta.

La diferencia entre existencialistas y los dramaturgos del absurdo es que éstos no discuten sobre lo absurdo de la condición humana, a la manera de los existencialistas, sino que lo presentan por medio de imágenes y escenas. Para lograrlo, diluyen la trama o historia delimitada, así como la línea cronológica, y realizan una escasa o nula caracterización de los personajes, a los cuales los harán mantener diálogos incoherentes y persistirá una atmósfera de pesadilla. En general, basan sus dramas en la protesta y la paradoja, critican el orden social y la condición humana, pero no de una forma racional y desapasionada, sino como un grito desesperado y frenético. El lenguaje se devalúa, se abandona la lógica discursiva y se asume la lógica poética de la asociación. En definitiva, el espectador difícilmente puede identificarse con unos personajes cuyas motivaciones son incomprensibles.



Para terminar, Eugène Ionesco (1912- 1994) es el otro gran representante del absurdo en la escena europea, se hizo famoso con La cantante calva (1950), disparatada farsa en la que se destroza el lenguaje, convertido en instrumento de incomunicación. La obra escandalizó, achacándosele que no tuviera argumento ni ideas que transmitir, pues se articula con una premeditada falta de urdimbre, basándose únicamente en los malentendidos y juegos de palabras que se producen en situaciones ridículas. En Las sillas (1951) estos muebles se van acumulando en escena en torno a una pareja de viejos sin saber por qué. Aquí dejó bien claro al público que los diálogos faltos de sentido aparente pueden contener un profundo significado. Un matrimonio anciano invita a una muchedumbre a la isla en la que viven para que el marido pueda contarles la sabiduría acumulada tras noventa y cinco años. El plan que ha ideado para salvar al mundo debe ser contado por un orador profesional, así que los invitados, invisibles, van tomando asiento. Cuando el viejo anuncia que el orador mostrará el secreto, ambos se suicidan y el orador, por signos, indica que es sordomudo. De este modo tan demoledor muestra, la incomunicación de los seres humanos. El drama de Ionesco evoluciona hacia el teatro de advertencia social, como en el Rinoceronte (1958), su obra más críptica y complicada. Los hombres se van transformando en estos animales como símbolo de la deshumanización de las sociedades urbanas modernas. Eugène Ionesco creó un teatro en que lo cómico del lenguaje y de las situaciones iba acompañado por lo trágico de la existencia de personajes disminuidos o tarados.


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