Monte de perfeccióN Índice de la subida del monte carmelo



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MONTE DE PERFECCIÓN
ÍNDICE DE LA SUBIDA DEL MONTE CARMELO
Introducción
Argumento
Canciones
Prólogo
LIBRO PRIMERO
Capítulos
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 |
LIBRO SEGUNDO
Capítulos
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 |
| 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 32 |
LIBRO TERCERO
Capítulos
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 |
| 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
| 31 | 32 | 33 | 34 | 35 | 36 | 37 | 38 | 39 | 40 |
| 41 | 42 | 43 | 44 | 45 |
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MONTE DE PERFECCIÓN
TRANSCRIPCIÓN
Leyendo en el sentido natural de una ascensión o escalada de abajo

hacia arriba:


- Las cuatro columnas o secciones (de izquierda a derecha)

escritas verticalmente:


Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.
________________________________
Para venir a lo que gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.
________________________________
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
________________________________
En esta desnudez halla el
espíritu su descanso, porque no
comunicando nada, nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime
hacia abajo, porque está en
el centro de su humildad.
- Los caminos o sendas en dirección, también vertical, que separan

los anteriores avisos, se suceden así de izquierda a derecha:


Camino de espíritu de imperfección del cielo: gloria, gozo, saber,

consuelo, descanso.


Senda del Monte Carmelo espíritu de perfección: nada, nada, nada,

nada, nada, nada, y aún en el monte nada.


Camino de espíritu de imperfección del suelo: poseer, gozo, saber,

consuelo, descanso.


- En los bordes exteriores de los caminos o sendas, verticalmente

y de izquierda a derecha:


a la izquierda: Cuando yo no lo quería tengolo todo sin querer.
a la derecha: Cuando menos lo quería tengolo todo sin querer.
- En los dos espacios centrales con las rayas señalando a las

sendas de imperfección se lee:


en la de la izquierda (desde arriba): Cuanto más tenerlo quise con

tanto menos me halle (y con escritura invertida): ni esotro, ni

esotro, ni esotro, ni esotro, ni esotro, ni esotro.
en la derecha (desde arriba): Cuanto más buscarlo quise con tanto

menos me halle: ni eso, ni eso, ni eso, ni eso, ni eso, ni eso.


- Formando un arco de izquierda a derecha se colocan los frutos,

virtudes y dones, a saber:


Paz, gozo, alegría, deleite, sabiduría, justicia, fortaleza,

caridad, piedad.


- A la altura del círculo central y flanqueándolo se lee:
a la izquierda: No me da gloria nada.
a la derecha: No me da pena nada.
- El círculo central está formado por el texto de Jeremías (2, 7):

Introduxit vos in terram Carmeli ut comederetis fructum eius et

bona illius. Hier. 2.
- Dentro del círculo la sentencia profetica:
Sólo mora en este monte honra y gloria de Dios.
- Bordea la línea superior del arco esta leyenda:
Ya por aquí no hay camino porque para el justo no hay ley; el para

sí se es ley (cf. 1 Tim. 1, 9 y Rom. 2, 14).


- Remata o corona el dibujo el título: MONTE CARMELO.
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SUBIDA DEL MONTE CARMELO
Trata de cómo podrá un alma disponerse para llegar en breve a la

divina unión. Da avisos y doctrina, así a los principiantes como a

los aprovechados, muy provechosa para que sepan desembarazarse de

todo lo temporal y no embarazarse con lo espiritual, y quedar en

la suma desnudez y libertad de espíritu, cual se requiere para la

divina unión. Compuesta por el Padre Fr. Juan de la Cruz,

Carmelita Descalzo.
ARGUMENTO
Toda la doctrina que entiendo tratar en esta Subida del Monte

Carmelo está incluida en las siguientes canciones, y en ellas se

contiene el modo de subir hasta la cumbre del monte, que es el

alto estado de la perfección, que aquí llamamos unión del alma con

Dios. Y porque tengo de ir fundando sobre ellas lo que dijere, las

he querido poner aquí juntas, para que se entienda y vea junta

toda la sustancia de lo que se ha de escribir; aunque, al tiempo

de la declaración, convendrá poner cada canción de por sí y, ni

más ni menos, los versos de cada una, según lo pidiere la materia

y declaración. Dice, pues, así:-----------------------------------

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SUBIDA DEL MONTE CARMELO
Trata de cómo podrá un alma disponerse para llegar en breve a la

divina unión. Da avisos y doctrina, así a los principiantes como a

los aprovechados, muy provechosa para que sepan desembarazarse de

todo lo temporal y no embarazarse con lo espiritual, y quedar en

la suma desnudez y libertad de espíritu, cual se requiere para la

divina unión. Compuesta por el Padre Fr. Juan de la Cruz,

Carmelita Descalzo.
ARGUMENTO
Toda la doctrina que entiendo tratar en esta Subida del Monte

Carmelo está incluida en las siguientes canciones, y en ellas se

contiene el modo de subir hasta la cumbre del monte, que es el

alto estado de la perfección, que aquí llamamos unión del alma con

Dios. Y porque tengo de ir fundando sobre ellas lo que dijere, las

he querido poner aquí juntas, para que se entienda y vea junta

toda la sustancia de lo que se ha de escribir; aunque, al tiempo

de la declaración, convendrá poner cada canción de por sí y, ni

más ni menos, los versos de cada una, según lo pidiere la materia

y declaración. Dice, pues, así:


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CANCIONES
en que canta el alma la dichosa ventura que tuvo en pasar por la

oscura noche de la fe, en desnudez y purgación suya, a la unión

del Amado.
1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
2. A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
3. En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
4. Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
6. En mi pecho florido,
que entero para el solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
8. Quedeme y olvideme,
el rostro recline sobre el Amado,
cesó todo y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
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PRÓLOGO
1. Para haber de declarar y dar a entender esta noche oscura por

la cual pasa el alma para llegar a la divina luz de la unión

perfecta del amor de Dios, cual se puede en esta vida, era

menester otra mayor luz de ciencia y experiencia que la mía;

porque son tantas y tan profundas las tinieblas y trabajos, así

espirituales como temporales, por que ordinariamente suelen pasar

las dichosas almas para poder llegar a este alto estado de

perfección, que ni basta ciencia humana para lo saber entender, ni

experiencia para lo saber decir; porque sólo el que por ello pasa

sabrá sentir, mas no decir.


2. Y, por tanto, para decir algo de esta noche oscura, no fiare ni

de experiencia ni de ciencia, porque lo uno y lo otro puede faltar

y engañar; mas, no dejándome de ayudar en lo que pudiere de estas

dos cosas, aprovecharme he para todo lo que, con el favor divino,

hubiere de decir -a lo menos para lo más importante y oscuro de

entender- de la divina Escritura, por la cual guiándonos no

podremos errar, pues que el que en ella habla es el Espíritu

Santo. Y si yo en algo errare, por no entender bien así lo que en

ella como en lo que sin ella dijere, no es mi intención apartarme

del sano sentido y doctrina de la santa Madre Iglesia Católica,

porque en tal caso totalmente me sujeto y resigno no sólo a su

mandato, sino a cualquiera que en mejor razón de ello juzgare.


3. Para lo cual me ha movido, no la posibilidad que veo en mí para

cosa tan ardua, sino la confianza que en el Señor tengo de que

ayudará a decir algo, por la mucha necesidad que tienen muchas

almas; las cuales, comenzando el camino de la virtud, y

queriéndolas Nuestro Señor poner en esta noche oscura para que por

ella pasen a la divina unión, ellas no pasan adelante; a veces,

por no querer entrar o dejarse entrar en ella; a veces, por no se

entender y faltarles guías idóneas y despiertas que las guíen

hasta la cumbre. Y así, es lástima ver muchas almas a quien Dios

da talento y favor para pasar adelante, que, si ellas quisiesen

animarse, llegarían a este alto estado, y quédanse en un bajo modo

de trato con Dios, por no querer, o no saber, o no las encaminar y

enseñar a desasirse de aquellos principios. Y ya que, en fin,

Nuestro Señor las favorezca tanto, que sin eso y sin esotro las

haga pasar, llegan muy tarde y con más trabajo y con menos

merecimiento, por no haber acomodádose ellas a Dios, dejándose

poner libremente en el puro y cierto camino de la unión. Porque,

aunque es verdad que Dios las lleva -que puede llevarlas sin

ellas-, no se dejan ellas llevar; y así, camínase menos,

resistiendo ellas al que las lleva, y no merecen tanto, pues no

aplican la voluntad, y en eso mismo padecen más. Porque hay almas

que, en vez de dejarse a Dios y ayudarse, antes estorban a Dios

por su indiscreto obrar o repugnar, hechas semejantes a los niños

que, queriendo sus madres llevarlos en brazos, ellos van pateando

y llorando, porfiando por se ir ellos por su pie, para que no se

pueda andar nada, y, si se anduviere, sea al paso del niño.


4. Y así, para este saberse dejar llevar de Dios cuando Su

Majestad los quiere pasar adelante, así a los principiantes como a

los aprovechados, con su ayuda daremos doctrina y avisos, para que

sepan entender o, a lo menos, dejarse llevar de Dios. Porque

algunos padres espirituales, por no tener luz y experiencia de

estos caminos, antes suelen impedir y dañar a semejantes almas que

ayudarlas al camino, hechos semejantes a los edificantes de

Babilonia que, habiendo de administrar un material conveniente,

daban y aplicaban ellos otro muy diferente, por no entender ellos

la lengua (Gn. 11, 1­9), y así no se hacía nada. Por lo cual es

recia y trabajosa cosa en tales sazones no entenderse una alma ni

hallar quien la entienda. Porque acaecerá que lleve Dios a una

alma por un altísimo camino de oscura contemplación y sequedad, en

que a ella le parece que va perdida, y que, estando así, llena de

oscuridad y trabajos, aprietos y tentaciones, encuentre quien le

diga, como los consoladores de Job (2, 11­13) o que es melancolía,

o desconsuelo, o condición, o que podrá ser alguna malicia oculta

suya, y que por eso la ha dejado Dios; y así, luego suelen juzgar

que aquella alma debe de haber sido muy mala, pues tales cosas

pasan por ella.


5. Y también habrá quien le diga que vuelve atrás, pues no halla

gusto ni consuelo como antes en las cosas de Dios; y así doblan el

trabajo a la pobre alma. Porque acaecerá que la mayor pena que

ella siente sea del conocimiento de sus miserias propias, en que

le parece que ve más claro que la luz del día que está llena de

males y pecados, porque le da Dios aquella luz del conocimiento en

aquella noche de contemplación, como adelante diremos; y, como

halla quien conforme con su parecer, diciendo que serán por su

culpa, crece la pena y el aprieto del alma sin termino, y suele

llegar a más que morir. Y no contentándose con esto, pensando los

tales confesores que procede de pecados, hacen a las dichas almas

revolver sus vidas y hacer muchas confesiones generales, y

crucificarlas de nuevo; no entendiendo que aquel, por ventura, no

es tiempo de eso ni de esotro, sino de dejarlas así en la

purgación que Dios las tiene, consolándolas y animándolas a que

quieran aquella hasta que Dios quiera; porque hasta entonces, por

más que ellas hagan y ellos digan, no hay más remedio.
6. De esto habemos de tratar adelante con el favor divino, y de

cómo se ha de haber el alma entonces y el confesor con ella, y que

indicios habrá para conocer si aquella es la purgación del alma,

y, si lo es, si es del sentido o del espíritu, lo cual es la noche

oscura que decimos, y cómo se podrá conocer si es melancolía u

otra imperfección acerca del sentido o del espíritu.


Porque podrá haber algunas almas que pensarán, ellas o sus

confesores, que las lleva Dios por este camino de la noche oscura

de purgación espiritual, y no será, por ventura, sino alguna

imperfección de las dichas; y porque hay también muchas almas que

piensan no tienen oración, y tienen muy mucha; y otras, que tienen

mucha, y es poco más que nada.


7. Hay otras que es lástima que trabajan y se fatigan mucho, y

vuelven atrás, y ponen el fruto del aprovechar en lo que no

aprovecha, sino antes estorba, y otras que con descanso y quietud

van aprovechando mucho.


Hay otras que, con los mismos regalos y mercedes que Dios les hace

para caminar adelante, se embarazan y estorban y no van adelante.

Y otras muchas cosas que en este camino acaecen a los seguidores

de el, de gozos, penas y esperanzas y dolores: unos que proceden

de espíritu de perfección, otros de imperfección.
De todo, con el favor divino, procuraremos decir algo, para que

cada alma que esto leyere, en alguna manera eche de ver el camino

que lleva y el que le conviene llevar, si pretende llegar a la

cumbre de este monte.


8. Y por cuanto esta doctrina es de la noche oscura por donde el

alma ha de ir a Dios, no se maraville el lector si le pareciere

algo oscura. Lo cual entiendo yo que será al principio que la

comenzare a leer; mas, como pase adelante, irá entendiendo mejor

lo primero, porque con lo uno se va declarando lo otro. Y después,

si lo leyere la segunda vez, entiendo le parecerá más claro, y la

doctrina más sana.
Y si algunas personas con esta doctrina no se hallaren bien,

hacerlo ha mi poco saber y bajo estilo, porque la materia, de

suyo, buena es y harto necesaria. Pero paréceme que, aunque se

escribiera más acabada y perfectamente de lo que aquí va, no se

aprovecharan de ello sino los menos, porque aquí no se escribirán

cosas muy morales y sabrosas para todos los espíritus que gustan

de ir por cosas dulces y sabrosas a Dios, sino doctrina sustancial

y sólida, así para los unos como para los otros, si quisieren

pasar a la desnudez de espíritu que aquí se escribe.
9. Ni aun mi principal intento es hablar con todos, sino con

algunas personas de nuestra sagrada Religión de los primitivos del

Monte Carmelo, así frailes como monjas, por habérmelo ellos

pedido, a quien Dios hace merced de meter en la senda de este

monte; los cuales, como ya están bien desnudos de las cosas

temporales de este siglo, entenderán mejor la doctrina de la

desnudez del espíritu.
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LIBRO PRIMERO
CAPÍTULO 1
Pone la primera canción. -Dice dos diferencias de noches por que

pasan los espirituales, según las dos partes del hombre, inferior

y superior, y declara la canción siguiente:
(CANCIÓN PRIMERA)
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
1. En esta primera canción canta el alma la dichosa suerte y

ventura que tuvo en salir de todas las cosas afuera, y de los

apetitos e imperfecciones que hay en la parte sensitiva del

hombre, por el desorden que tiene de la razón. Para cuya

inteligencia es de saber que, para que una alma llegue al estado

de perfección, ordinariamente ha de pasar primero por dos maneras

principales de noches, que los espirituales llaman purgaciones o

purificaciones del alma, y aquí las llamamos noches, porque el

alma, así en la una como en la otra, camina como de noche, a

oscuras.
2. La primera noche o purgación es de la parte sensitiva del alma,

de la cual se trata en la presente canción, y se tratará en la

primera parte de este libro. Y la segunda es de la parte

espiritual, de la cual habla la segunda canción que se sigue; y de

esta también trataremos en la segunda y tercera parte, cuanto a lo

activo; porque, cuanto a lo pasivo, será en la cuarta.
3. Y esta primera noche pertenece a los principiantes al tiempo

que Dios los comienza a poner en el estado de contemplación, de la

cual también participa el espíritu, según diremos a su tiempo.
Y la segunda noche o purificación pertenece a los ya aprovechados,

al tiempo que Dios los quiere ya poner en el estado de la unión

con Dios; y esta es más oscura y tenebrosa y terrible purgación,

según se dirá después.


DECLARACIÓN DE LA CANCIÓN
4. Quiere, pues, en suma, decir el alma en esta canción que salió

-sacándola Dios- sólo por amor de el, inflamada en su amor, en una

noche oscura, que es la privación y la purgación de todos sus

apetitos sensuales acerca de todas las cosas exteriores del mundo

y de las que eran deleitables a su carne, y también de los gustos

de su voluntad. Lo cual todo se hace en esta purgación del

sentido. Y, por eso, dice que salía, estando ya su casa sosegada,

que es la parte sensitiva, sosegados ya y dormidos los apetitos en

ella, y ella en ellos. Porque no se sale de las penas y angustias

de los retretes de los apetitos hasta que estén amortiguados y

dormidos.
Y esto dice que le fue dichosa ventura, salir sin ser notada, esto

es, sin que ningún apetito de su carne ni de otra cosa se lo

pudiese estorbar. Y también porque salió de noche, que (es)

privándola Dios de todos ellos, lo cual era noche para ella.


5. Y esto fue dichosa ventura, meterla Dios en esta noche, de

donde se le siguió tanto bien, en la cual ella no atinara a

entrar, porque no atina bien uno por sí solo a vaciarse de todos

los apetitos para venir a Dios.


6. Esta es, en suma, la declaración de la canción. Y ahora nos

habremos de ir por cada verso escribiendo sobre cada uno, y

declarando lo que pertenece a nuestro propósito. Y el mismo estilo

se lleva en las demás canciones, como en el prólogo dije, que,

primero, se pondrá cada canción y se declarará, y después, cada

verso.


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CAPÍTULO 2
Declara que noche oscura sea esta por que el alma dice haber

pasado a la unión.


En una noche oscura.
1. Por tres cosas podemos decir que se llama noche este tránsito

que hace el alma a la unión de Dios.


La primera, por parte del término (de) donde el alma sale, porque

ha de ir careciendo el apetito de todas las cosas del mundo que

poseía, en negación de ellas; la cual negación y carencia es como

noche para todos los sentidos del hombre.


La segunda, por parte del medio o camino por donde ha de ir el

alma a esta unión, lo cual es la fe, que es también oscura para el

entendimiento, como noche.
La tercera, por parte del término adonde va, que es Dios, el cual,

ni más ni menos, es noche oscura para el alma en esta vida. Las

cuales tres noches han de pasar por el alma, o, por mejor decir,

el alma por ellas, para venir a la divina unión con Dios.


2. En el libro del santo Tobías (6, 18­22) se figuraron estas tres

maneras de noches por las tres noches que el ángel mandó a Tobías

el mozo que pasasen antes que se juntase en uno con la esposa.
En la primera le mandó que quemase el corazón del pez en el fuego,

que significa el corazón aficionado y apegado a las cosas del

mundo; el cual, para comenzar a ir a Dios, se ha de quemar y

purificar todo lo que es criatura con el fuego del amor de Dios. Y

en esta purgación se ahuyenta el demonio, que tiene poder en el

alma por asimiento a las cosas corporales y temporales.


3. En la segunda noche le dijo que sería admitido en la compañía

de los santos patriarcas, que son los padres de la fe. Porque

pasando por la primera noche, que es privarse de todos los objetos

de los sentidos, luego entra el alma en la segunda noche,

quedándose sola en fe (no como excluye la caridad, sino las otras

noticias del entendimiento -como adelante diremos-) que es cosa

que no cae en sentido.
4. En la tercera noche le dijo el ángel que conseguiría la

bendición, que es Dios, el cual, mediante la segunda noche, que es

fe, se va comunicando al alma tan secreta e íntimamente, que es

otra noche para el alma, en tanto que se va haciendo la dicha

comunicación muy más oscura que estotras, como luego diremos. Y

pasada esta tercera noche, que es acabarse de hacer la

comunicación de Dios en el espíritu, que se hace ordinariamente en

gran tiniebla del alma, luego se sigue la unión con la esposa que

es la sabiduría de Dios. Como también el ángel dijo a Tobías que,

pasada la tercera noche, se juntaría con su esposa con temor del

Señor; el cual temor de Dios cuando está perfecto, está perfecto

el amor, que (es) cuando se hace la transformación por amor del

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