Montevideo, 12 de febrero de 1927 [sábado]



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55.- Carta

Montevideo, 12 de febrero de 1927 [sábado]

Espero que el martes estaré bien y podré calzarme... No quiero ir rengo a verte”... “Ayer esperaba carta tuya pero como no me escribiste me extrañó no hubieras tenido en cuenta mi pedido de que me escribieras. Pero como sé que te has divertido considero bien invertido tu tiempo y pienso que es preferible que te diviertas y distraigas. Yo puedo esperar ¿verdad?”...


Queridita mía:

Te escribo ésta apurado porque Osvaldito espera. Yo estoy casi bien y hoy fui a almorzar a casa de un amigo, donde, sin cumplimientos, estoy como en mi casa. Imagínate, fui en zapatillas. Espero que el martes estaré bien y podré calzarme; entonces iré a verte pues estoy deseoso de estar a tu lado y charlar contigo. Iré, como siempre, a decirte que te quiero mucho, junto con todas esas tonterías que a nosotros nos parecen tan interesantes. Ayer esperaba carta tuya pero como no me escribiste me extrañó no hubieras tenido en cuenta mi pedido de que me escribieras. Pero como sé que te has divertido considero bien invertido tu tiempo y pienso que es preferible que te diviertas y distraigas. Yo puedo esperar ¿verdad?

Mañana iré a trabajar a Maroñas, de modo que si tú quieres mandar a Osvaldito a las seis de la tarde te escribiré más detenidamente y te enviaré carta con él.

También si quieres escribirme y mandarme la carta me darás una gran alegría. Yo no me ofrezco a enviarte la carta porque no sé si te encontrará en tu casa. Si quieres que te escriba a casa de tu tía Anita puedo hacerlo. Sería preferible que cuando me mandes decir algo me lo escribas en una tarjetita aunque sea porque a veces los errores de transmisión de tu hermanito me ponen inquieto. Te repito, queridita mía, que la carta de mañana será mejor y más digna de ti. Hoy te escribo apurado y no puedo ser tan extenso como quisiera. A pesar e eso te envío en esta carta la expresión más ferviente de mi gran cariño hacia ti. Te quiero hoy como nunca y a través de la ausencia crece mi cariño cada vez más. No estés intranquila, pues yo ya estoy bien y te veré tan pronto como esté bien del todo. No quiero ir rengo a verte. Ten pues, paciencia, como la tengo yo, a pesar de todo lo que deseo verte. Iré pronto a mostrarte que ni el tiempo ni la distancia hacen disminuir el grandísimo cariño que por ti siente tu José.

¿Me escribirás mañana? Estaré todo el día en casa. Adiós. Te adoro y no quiero que estés inquieta. Piensa en que tú eres todo para mí. Tesorito lindo...

55 A.- : Carta de Felicita

Sin fecha1


Tienes que convencerte que ya, en mi vida, no hay para mí diversión ni alegrías de las que tú no formes parte. He formado de tu cariño mi religión, de tu personita adorable, he hecho un Dios que venero con la fe más santa y que unida a la fe que profeso al Divino Hacedor llenan de amor toda mi vida.”
Cariñito mío:

¡Cuánto extraño no verte! ¡Cuánta falta me hacen tus palabras que llenan mi corazón de tanta alegría y que me templan para poder vivir a la espera de volverte a ver!

Acompañé a tu retrato una cartita, creí no te había causado alegría, esto me lo probó el hecho de que no me la mencionaste, por eso no te escribí nuevamente mi queridito.

Hoy te escribo y estoy contenta en hacerlo porque parece me lo pides en esta última, con gran interés, quiero complacerte y trataré de ser lo más extensa posible, además me siento más tranquila porque sé te encuentras mejor y con esto veo acercarse del día de volvernos a ver, pero te lo repito mi mimosito, una vez más, no vengas hasta que no estés completamente bien.

Ahora se disipan mis penas, tú estás mejor, ya has podido ir de paseo y estarás más distraído y contento, yo he pasado tan mortificada todos estos días que en realidad me han sido eternos y tristes aunque mi adoradito está en la creencia que me he divertido y que he invertido de esta manera muy bien mi tiempo.

¿Que tú puedes esperar? Yo no lo creo así, cuando tú eres de mi amor lo principal. Tienes que convencerte que ya, en mi vida, no hay para mí diversión ni alegrías de las que tú no formes parte. He formado de tu cariño mi religión, de tu personita adorable, he hecho un Dios que venero con la fe más santa y que unida a la fe que profeso al Divino Hacedor llenan de amor toda mi vida.

¿Qué más puedo decirte? Convencido debes estar de que te quiero, que eres mi Rey, mi adoración constante y basta ya para que vivas confiado de este cariño que llena mi vida; quiera Dios darme la seguridad de que el tuyo es tal como el mío para ti.

Yo estoy en lo de tía Anita donde recibí tu carta anoche ya muy tarde, esto me dejó más tranquila, hoy te escribo temprano y esta tarde irá ésta en busca de la tuya prometida que espero será tal como me la prometes.

Beba te envía saludos; con ella hablo largo y tendido de ti y del ausente de ella a quien está esperando. Cariños con toda la ternura del alma de tu Felicita que te adora.

A tus hermanitas, cariños.


1 Esta carta de Felicita, sin lugar ni fecha, parece ser respuesta a la anterior de José


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