Monumento Natural Bufones de Arenillas



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Monumento Natural Bufones de Arenillas



Estado legal

Declarado por Decreto 143/20011

Superficie

0.1655 km2

Localización

Concejo de Llanes. Entre la desembocadura del río Purón por el oeste y el Pozo Salmoria por el este, próximo a la localidad de Vidiago

Accesos

Por la N-634 hasta Puertas de Vidiago

Vegetación representativa

Comunidades pratenses, vegetación de acantilado, encinas y olivos

Fauna representativa

Cormoranes, gaviotas

Otras figuras de protección

Incluido parcialmente en el Lugar de Importancia Comunitaria de Ría de Ribadesella – Ría de Tinamayor y en la Zona de Especial Protección para las Aves de Ría de Ribadesella – Ría de Tinamayor

El Monumento Natural de los bufones de Arenillas incluye una franja costera de unos 1.200 metros de longitud en la que se sitúan una docena de bufones de muy distinto tamaño y que va desde la desembocadura del río Purón, por el Oeste, hasta el Pozo de Salmoria, por el Este. Se encuentra incluido en el Paisaje Protegido de la Costa Oriental.



Los bufones de Arenillas se sitúan en la costa de la localidad llanisca de Puertas de Vidiago, a algo menos de un kilómetro de la misma, tramo que puede recorrerse a pie por la senda que parte del pueblo.






Bufones de Arenillas

Los bufones situados sobre la plataforma de la rasa entre Llanes y Unquera, presentan una morfología kárstica, que con el fenómeno periódico de las mareas, es la responsable de la principal singularidad del lugar. Los bufones son grietas y chimeneas abiertas en la costa y conectadas con simas marinas por las que el agua del mar penetra a presión, formando surtidores de agua pulverizada visibles desde el exterior y que pueden alcanzar más de veinte metros de altura.


La formación de los bufones se basa en la disgregación de la roca caliza por efecto de la acción de su disolución en contacto con el agua de lluvia. El agua de lluvia penetra por pequeñas fracturas o zonas de mayor debilidad hasta el nivel del mar. La acción erosiva del mar favorece el agrandamiento de las pequeñas cavidades originales, provocando con el paso del tiempo que se forme una cueva en comunicación con el conducto vertical. Con la llegada de las olas, el aire o el agua que existe en la cueva se comprime y sale a gran presión al exterior.
Si la mar está en calma, los respiraderos de las cavidades subterráneas se limitan a expulsar el aire, comprimido en las galerías por los golpes del oleaje. Sin embargo, en los días de fuerte marejada, los bufones se transforman en un espectáculo que produce admiración y temor. Entonces, el agua y el aire, apretados en aquellas angosturas subterráneas, escapan juntos por los resquicios de la adelgazada bóveda. La tierra se abre escupiendo al cielo trozos de mar con ensordecedor ruido y un ligero orbayu de sal riega los campos. Los quejidos del Bramadoriu, como se denominan localmente, se dejan oír a muchos kilómetros y el suelo, desgastado ya por milenios de oleaje, amenaza con romperse definitivamente.
La vegetación de la zona está formada principalmente por las formaciones pratenses de uso agrícola en las tierras más favorables y praderías de Agrostis sp. y Festuca rubra. También aparecen extensos herbazales de Molinea cerulea, matorrales de genistas (Genista florida subsp. occidentalis) y algunas plantaciones de eucalipto cercanas al borde del acantilado.
En el acantilado se puede observar la gradación típica de lugares expuestos a la influencia del oleaje marino. Entre las comunidades vegetales destacan las especies asociadas a la zona superior de los acantilados y adaptadas a la vida en ambientes sometidos a fuertes vientos e influencia de gotas saladas procedentes de salpicaduras marinas, como Armeria maritima, Plantago maritima, Crithmum maritimun conocido como cenoyo de mar, Daucus carota, Limonium binervosum, entre otras.
Entre las plantas claramente terrestres, a pesar de la escasez de especies, cabe destacar la presencia de una comunidad de interés botánico dominada por el acebuche u olivo silvestre (Olea europaea) y que se encuentra a lo largo de esta línea costera. De los bosques de encina (Quercus ilex) que ocupaban la zona solamente quedan pequeñas manchas relictas.
Se pueden observar varias especies de aves costeras como gaviotas (Larus sp.) y cormoranes (Phalacrocorax sp.), además de aves paseriformes como el colirrojo tizón (Phoenicurus ochrurus) o la tarabilla común (Saxicola torcuata), constituyendo en la época de migración un buen enclave de observación ornitológica. Además en el entorno del Monumento se encuentra uno de los puntos de cría del paíño común (Hydrobates pelagicus) especie catalogada de interés especial por el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna Vertebrada.
En los días de temporal los bufones son extremadamente peligrosos, debiendo contemplarse desde la distancia para evitar accidentes.


1 (ENLACE: http://www.asturias.es/bopa/disposiciones/repositorio/LEGISLACION12/66/2/8CEB69C39D9E490882FD663779C3F9F2.pdf)

Fuente de datos: Servicio del Medio Natural (Dirección General de Biodiversidad y Paisaje de la Viceconsejería de Medio Ambiente)


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