Movilización estudiantil y activismo digital en México: del #yosoy132 a Ayotzinapa



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Movilización estudiantil y activismo digital en México: del #yosoy132 a Ayotzinapa

Dr. Omar Cerrillo Garnica

Universidad Autónoma del Estado de Morelos

Introducción

El siglo XXI, acompañado de su inminente tecnologización, se nos asomaba como una suerte de “fin de la historia”, donde ya nada sería trascendente para nadie, donde las relaciones ínfimas y superfluas que supondría la hipermediación de las relaciones humanas a través de las interfases digitales nos llevaría a una sociedad apolítica, pues ya no habría razones para ocupar tiempo y energía en cuestiones ideológicas.

La realidad ha sido muy distinta. La reiteración de que la política sigue viva en el siglo XXI, se dio ante la constante y potente movilización social que se sucitó alrededor del mundo a partir de 2011. Los rasgos comunes entre todas ellas son su base de jóvenes y la comunicación a través de redes sociales digitales para la organización de la movilización, así como la formación de nuevos repertorios de protesta a través de estas plataformas (Van Laer, 2010). Todo ello nos recuerda la falsedad del vaticinio de la apolitización de las sociedades en este siglo XXI.

En este texto analizaremos el papel que han desempeñado las redes sociales digitales en la movilización en México, desde el #yosoy132 en 2012 hasta llegar a las más recientes movilizaciones por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa en 2014. Haremos un breve pero significativo recorrido por los sustentos teóricos que nos parecen relevantes para analizar la forma en la que la comunicación digital está influyendo en la movilización social en México. De esta exposición pretendemos analizar el papel que están cumpliendo las redes digitales en la formación, organización y comunicación de los movimientos sociales contemporáneos.



La teoría de los movimientos sociales en el siglo XXI

Si bien existe cuantiosa bibliografía y teoría alrededor de los movimientos sociales, aún es breve en cuanto al los movimientos sociales que han utilizado Internet como parte de su repertorio y organización. Pronunciar una teoría sólida al respecto se complica ya que la “proliferación de movimientos y su heterogeneidad sigue siendo una de las características más notables de las últimas décadas” (Santamarina, 2008: 122). Charles Tilly (2010) también analiza la relación de los movimientos sociales con estos nuevos sistemas de comunicación, y sugiere ser "cautos [al momento de] reflexionar sobre el lugar que ocupan las tecnologías de la comunicación en las relaciones sociales en sentido amplio, así como en los movimientos sociales del pasado, conviene mantener una postura escéptica ante un determinismo tecnológico rotundo" (p. 210). Sin duda es fundamental mantenerse “con extrema cautela a la hora de otorgar a los contextos globales un papel explicativo por sí mismos” (Santamarina, 2008: 122). La tecnología y las redes sociales no hacen al movimiento ni lo determinan, sin que esto minimice su papel en las recientes organizaciones. En ese dilema estamos reflexionando, ¿cómo explicar el papel de las redes sociales en la movilización social cuando es claro que tampoco es un aspecto determinante?

Una explicación que nos resulta fundamental para comprender la relación de los movimientos sociales con las redes sociales la encontramos en los trabajos de Jeroen van Laer y Peter van Aelst (2010), para quienes Internet ha sido un gran motor para los movimientos sociales desde los años noventa, con el surgimiento del movimiento zapatista en Chiapas, México en 1994 y los primeros movimientos globalifóbicos de 1999 en Seattle. La premisa central de su trabajo se encuentra en establecer la relación entre el repertorio de los movimientos y su relación con el Internet. En este sentido, establecen dos categorías de movimientos; los basados en Internet (como podría ser Anonymous) y los que sólo se apoyan en Internet (el movimiento 15M). Asimismo, elaboran una diferenciación dentro de estos dos grupos, entre los movimientos de bajo y alto umbral, lo que significa el nivel de protesta de cada movimiento. En resumen, para los autores quedan establecidos cuatro niveles de relación de los movimientos con Internet, tal como se puede ver en el siguiente cuadro:



Imagen 1. Movimientos sociales y su relación con Internet (Van Laer, Van Aelst, 2010: 1149)

Esta clasificación es muy reveladora sobre la relación de las redes digitales con la movilización. Por una parte, nos permite identificar la incidencia de la tecnología en el repertorio de los movimientos así como distanciarse teórica y metodológicamente del peligroso determinismo tecnológico, pues resulta muy claro que sólo cierto tipo de movimientos dependen absolutamente de la red, ya que su tipo de protesta se realiza en su totalidad en este ambiente; mientras que una buena parte de los movimientos sólo lo utilizan como parte adyacente en sus protestas. Con ello queda claro que el determinismo tecnológico sólo aplica para un grupo reducido de movimientos que se manifiestan sólo a través de Internet y que siempre está latente la posiblidad de combinar el repertorio en línea y en la calle, así como la intensidad de la protesta.

Una de las mayores ventajas que representa Internet en la conformación de movimientos sociales reside en las nuevas formas de hacer comunicación. Manuel Castells (2012) lo define como la “autocomunicación de masas”, ya que “potencialmente puede llegar a una audiencia global”, pero es completamente autoproducida. El propio autor destaca que en ello es:

“históricamente novedoso y tiene enormes consecuencias para la organización social y el cambio cultural es la articulación de todas las formas de comunicación en un hipertexto digital, interactivo y complejo que integra, mezcla y recombina en su diversidad el amplio abanico de expresiones culturales producidas por la interacción humana” (Castells, 2012: 88).

Es este potencial el que hace singular la relación entre la movilización y la comunicación digital. Parafraseando al propio Castells, estas cualidades de la comunicación de nuestros tiempos permiten que la relación entre comunicación y poder se diluya un poco, concediendo nuevas facultades comunicativas a los ciudadanos.

Sin embargo, existen otros aspectos que debemos tomar en cuenta en nuestro análisis. Está también el propio rol de control que como empresas juegan las redes digitales. William Lafi Youmans y Jillian C. York (2012) realizan un importante trabajo sobre el papel que jugaron Facebook, YouTube o Twitter en este sentido, pues en los casos de las revueltas en Túnez, Egipto y Siria operaron con censura hacia los movimientos y con cierto apoyo a los regímenes contra los que protestaban los movimientos sociales. El propio Julian Assange y su equipo de colaboradores denuncian haber padecido una situación similar con Wikileaks, ya que bajo el cobijo de la Stored Communications Act, el gobierno norteamericano presionó a Google, Twitter y sonic.net para que revelara información de los administradores e informantes de Wikileaks (Assange, 2012: 71). Asimismo, Richard A. Clarke y Robert K. Knake (2011) evidencian la ciberguerra que Rusia emprendió contra Estonia y Georgia, como ejemplo de una nueva forma de hacer la guerra por Internet. Ante estos escenarios, es interesante también cuestionarse sobre la relación que guardan los movimientos sociales con las plataformas que brindan hoy las empresas dominantes en comunicación digital, así como los contrapesos que los Estados pueden hacer también mediante estas herramientas.

Asimismo, es importante destacar que estas plataformas digitales establecen contrapesos informativos contra las empresas que han hecho periodismo en los medios más tradicionales. El llamado “periodismo ciudadano” es una práctica ya común que permite a los usuarios brindar información en tiempo real y difundirla a través de Facebook o Twitter. Este modelo bien puede señalarse como una “ciberdemocracia”, pues el modelo de comunicación horizontal que privilegian las redes sociales hacen posible que todas las voces puedan tener la misma posibilidad de difusión; sin importar si se trata de algún funcionario público, periodista afamado o un ciudadano común. En este sentido:

La ciberdemocracia parece cumplir con los criterios señalados por Dahl que deben ser satisfechos para que una asociación sea considerada como una democracia: la participación efectiva, igualdad de voto, alcanzar una comprensión ilustrada, ejercitar el control final sobre la agenda y la inclusión de los adultos. (Fernández-Armendáriz, 2013: 45).

Es por ello que, si bien es importante considerar los señalamientos que hacen Youmans y York sobre el rol como agentes de mercado que tienen las compañías como Facebook, Twitter o Google, diferimos en cuanto a que el control que se tiene sobre el flujo de la información es muy diferente al que se guardaba en la era del imperio de la televisión, donde la teoría hipodérmica de “Wag the Dog” (Levinson, 1997) era una sospecha constante para el manejo de la información en la prensa. Hoy día, hay otras vías para hacer circular la información. Encontramos en esta apertura informativa otro importante tema de análisis. ¿Cuál ha sido el papel de los medios tradicionales en la información y difusión de los movimientos sociales en México en los años recientes?

Además de la cuestión comunicativa, es importante considerar el concepto la identidad en la acción colectiva de la era digital. El empleo de redes agiliza la cohesión del colectivo, pues su dinamismo y relativo anonimato permite un rápido encuentro del propósito común por encima de las diferencias; gestando redes tan fuertes como las que se pueden dar en otros contextos (Postmes, 2002: 295). Además, el desenvolvimiento en estas militancias “no formales” posee una característica fundamental: el militante se puede expresar y manifestar cuando quiere y donde quiere sin los altos costos de la participación “formal” (Pereira, 2011: 16).

Estas formas de identidad que repercuten en la organización tiene también sus bemoles. Así como es fácil participar, es también fácil deslindarse. Nos parece fundamental recuperar el concepto de “identidad distribuida” de Sherry Turkle (citado en Ardèvol, 2002), que hace una metáfora de la personalidad desenvuelta en el número de ventanas abiertas en la computadora; para cada una hay un yo distinto, lo que obliga a una constante simulación y sobreposición de intereses y formatos de la personalidad, un “triunfo del bricolaje”. Aquí el dilema se viene en qué tanto incide la “distribución” de la identidad virtual en el nivel de compromiso político e ideológico al interior de los movimientos.

En complemento a lo anterior, Cass Sunstein (2001) sostiene que la relación entre Internet y democracia no es óptima, pues el control que el internauta tiene para filtrar información termina por motivar que éste sólo vea aquello que refuerce su propia visión y rechazará todas las opiniones contrarias, evitando así el debate y la confrontación de ideas, una de las cualidades más importantes en el ejercicio democrático, en el más puro sentido arendtiano.

En resumen, para este trabajo vamos a analizar tres puntos en donde guardan relación los movimientos sociales con las redes digitales: la tecnología como repertorio de acción y comunicación, el papel de las empresas en la comunicación de los mensajes, tanto digitales como tradicionales, así como el aspecto identitario al interior de los movimientos. Aquí cabe preguntarse si es Internet el gestor de una ola de protestas capaz de devenir revolución o estamos ante expresiones efímeras de protesta, más afines a una pulsión juvenil que a una formada posición política. Con este interés realizamos este análisis del caso mexicano, iniciado en 2012 por el movimiento #yosoy132, que ha resurgido en este 2014 por la desaparición de 43 estudiantes normalistas.

#yosoy132: un breve recuento de los hechos

En el marco de las campañas presidenciales, la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, una de las universidades privadas más prestigiosas de México, convocó a los cuatro candidatos a la Presidencia de México a dictar conferencias en el campus universitario para la comunidad académica. Ya habían pasado por esta pasarela el candidato del minúsculo Partido Nueva Alianza, así como el candidato de los partidos de izquierda, Andrés Manuel López Obrador. A este último en especial lo habían tratado muy bien en “la Ibero”. Entre vítores de “presidente” y aplausos pasó su presentación.

El asunto no dejaba de sorprender a propios y extraños, pues esta casa de estudios ha estado históricamente asociada a la derecha en México. Basta decir que el ex presidente Vicente Fox, emanado del derechista Partido Acción Nacional, cursó su licenciatura en esta casa de estudios, defendiendo su tesis al borde del inicio de la campaña, evidencia de que esta universidad había apoyado históricamente a la derecha. Los propios participantes se sorprendieron:

“Me llamó mucho la atención todo lo que estaba pasando, y sobre todo, me llamó mucho la atención que pues era una universidad de paga, que era la Ibero, como que no era de esperarse que algo así pasara” (Alexa)1

“Fue vencer un paradigma en el que, ah sí, solamente los de escuelas públicas pueden hacer ese tipo de cosas o pueden alzar la voz porque los fresitas no se interesan por el país, porque los fresitas son una minoría, que la verdad, ellos viven bien, ellos no tienen porqué preocuparse y la verdad les vale el país.” (Marissa)

La Ibero parecía otra institución, lo cual terminó de redondearse el viernes 11 de mayo, cuando sucedió la visita del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional Enrique Peña Nieto. La controversia entre el aplauso y el abucheo sucedió desde su arribo, y no paró durante toda la presentación. Intentó ser conciliador, pero sucumbió a la tentación autoritaria y respondió lo injustificable, pues había sido increpado sobre un acto de brutalidad policiaca que se había realizado en los años en los que fue gobernador del Estado de México. Tras una respuesta que era una reminiscencia del discurso que pronunció el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz a un año de la matanza del 2 de octubre2, salir de la universidad fue una verdadera odisea para Peña Nieto. De los abucheos pasamos a gritos de “asesino” y “la Ibero no te quiere”, ante lo cual, su equipo de seguridad decidió esconderlo en un baño mientras planeaban una ruta de escape.

Siendo Peña Nieto el favorito de las televisoras, esa tarde y esa noche no se informó gran cosa de lo sucedido en la universidad en los medios tradicionales como periódicos, radio y televisión. Sin embargo, algo muy distinto estaba ya sucediendo en las redes sociales. En Twitter surgieron los hashtags #EPNlaIBEROnoTEquiere o #MeEscondoEnElBañoComoEPN; en YouTube era posible ver los videos tomados con teléfonos celulares3 de los estudiantes en los cuales se alcanzaba a apreciar la huida del candidato priista y se escuchaban claramente las consignas en su contra.

Horas más tarde, en la propia radiodifusora de la universidad, el presidente del PRI Pedro Joaquín Coldwell pidió investigar a los jóvenes que habían participado en las protestas contra Peña Nieto, pues, a su juicio, pudieran ser infiltrados y no estudiantes. A esta declaración se sumaron otras de Arturo Escobar, miembro del Partido Verde –que también postuló a Peña Nieto– y de Emilio Gamboa, líder de la bancada priísta en la Cámara de Diputados. Todo esto suscitó una reacción inédita. El 14 de mayo circuló en YouTube la respuesta a estos señalamientos, donde, en un video autoproducido, 131 estudiantes de la Ibero responden:

“Estimados Joaquín Coldwell, Arturo Escobar, Emilio Gamboa, así como medios de comunicación de dudosa neutralidad, usamos el derecho de réplica para desmentirlos. Somos estudiantes de la Ibero, no acarreados, no porros; y nadie nos entrenó para nada” (YouTube, 2012).

Después de esta introducción, uno a uno, los 131 mostraron sus credenciales y dijeron sus nombres. Este video también tuvo ecos inmediatos en las redes sociales, naciendo así el nuevo hashtag que ya forma parte de la crónica política de México. Todos los que aplaudían esta valiente acción de los estudiantes de la Ibero comenzaron a tuitear #yosoy132 en señal de apoyo a estos estudiantes, siendo el tema más visto en Twitter por 2 semanas consecutivas; la mayoría, estudiantes universitarios de otras casas de estudios. En menos de una semana, el 18 de mayo, se realizaba ya la primera marcha de la organización. El 23 de mayo, en una reunión en la UNAM, se dan a conocer sus estatutos, donde se declaran un movimiento “apartidista, plural, incluyente, constituido por ciudadanos” (galeriadesucesos.com). Rápidamente se empiezan a organizar las asambleas, no sólo en la capital, sino en varias ciudades de la república:

“Asistí a la primera asamblea, en ese entonces en Puebla existía una cosa que se llamaba el comité interuniversitario, que eran voceros de las diferentes universidades de Puebla, que nos reuníamos prácticamente diario. Fue realmente como que el momento en el que más activo estuvo el movimiento. Eramos muy pocas personas, como que organizando todo, pero teníamos muchísima convocatoria.” (Alexa)

“Si hay algún municipio que quiera tener su asamblea, lo puede hacer; porque precisamente para que estemos mejor organizados. Ya alguien de la asamblea puede ir a las reuniones (…) para aportar las ideas de cada asamblea. Una asamblea puede necesitar más, que le den más información y ya va a esos lugar para tener más información, para saber qué es lo que vamos a hacer”. (Ixbalanqué)

Apenas un mes después, el 19 de junio, movimiento era tan popular que había logrado convocar a los candidatos presidenciales a un debate extra oficial organizado por el movimiento. Asistieron Josefina Vázquez Mota por el PAN, Andrés Manuel López Obrador por la coalición de izquierda, Gabriel Quadri por el PANAL; todos menos Peña Nieto, quien se negó a participar alegando inequidad en el evento. Dicho debate fue transmitido por diversos canales de Internet, así como radio universitaria y radio pública.

Llegó julio y con ello las elecciones. Al final, la televisión y su candidato demostraron el músculo y lograron imponerse, sin que por ello terminaran las protestas y las acciones del movimiento estudiantil. #yosoy132 continuó con las protestas entre el anuncio del ganador y la toma de posesión. El mismo 3 de julio, 25 mil ciudadanos en la Ciudad de México marcharon de la Estela de Luz al Monumento a la Revolución. También hubo contingentes en Cancún, Guadalajara, Hermosillo, Mérida, Mexicali, Monterrey, Oaxaca, Pachuca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tuxtla Gutiérrez y Veracruz. El 22 de julio se realizó la Segunda Mega Marcha en más de cincuenta ciudades del país y en ocho del extranjero (mexicoahoraonunca.org). También se realizó el 26 de julio la toma pacífica de Televisa Chapultepec por 24 horas, denominada #OcupaTelevisa. Hacia el final de la emisión del noticiero de Joaquín López-Dóriga, el estelar de la televisora, dedicó tiempo aire –sólo veinte segundos– a lo sucedido en el exterior de sus instalaciones Para las 23 horas de ese día, #OcupaTelevisa era un tema destacado en Twitter a nivel mundial.

A pesar de estas acciones, Peña Nieto estaría recibiendo la constancia de mayoría que lo acreditaba como presidente electo el 31 de agosto. Con ello, empezaba una suerte de desánimo en los integrantes del movimiento, no sin antes dar muestra de su organización y fuerza. Ya para el 19 de septiembre, había sido popular en Twitter un hashtag titulado #deyosoy132aprendi, donde se encontraban diferendos importantes. Había desde arengas para continuar el movimiento, reflexiones en torno a la reconstrucción del país, así como críticas a los jóvenes que participaron y rechazo general al movimiento.

El punto final de inflexión del movimiento se dio el 1º. de diciembre de 2012 con la toma de protesta del nuevo presidente. En una charla reciente con algunos líderes del movimiento, reconocen que después del #1DMx, el movimiento pasó a una tercera etapa, en la cual se está generando reflexión sobre los aciertos y errores; aportes y pendientes; huellas y resquicios; que ha dejado el movimiento. En la convención del 132 hecha para abril de 2015, el movimiento cerró formalmente esta etapa, pasando a una nueva en la que se reconoce más a sí mismo como un acontecimiento en torno a la elección de 2012 y con una huella en el desarrollo político de México.



Ayotzinapa, dos años después

Dos años después, siendo ya Peña Nieto presidente, vanagloriado por la prensa internacional por haber realizado 11 reformas constitucionales durante los primeros 20 meses de su gobierno, el fin de semana del 26 de septiembre se dio un terrible acto de violencia.

Un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero se dirigía a la ciudad de Iguala, Guerrero, cuando fueron interceptados por la policía municipal y fueron agredidos, muriendo en el instante 3 normalistas, 25 resultaron heridos y desaparecieron 43 más (animalpolitico.com).

Según el galimatías de esta trágica historia, estos jóvenes fueron trasladados por la policía de Iguala y entregados a sus equivalentes del municipio de Cocula, quienes a su vez los entregaron a miembros del crimen organizado, para asesinarlos y luego quemar sus restos y esparcirlos en un río. Esta información fue dada por el gobierno mexicano 40 días después de su desaparición.

La indignación ante los hechos fue creciendo en México y en el mundo. El 8 de octubre se realizó la primera marcha por Ayotzinapa; acto que se repetiría el 22 de octubre. Una tercera manifestación global sucedió el miércoles 5 de noviembre, realizada principalmente por estudiantes y profesores universitarios de todo el país que se sumaron a las protestas. En todos los casos, las expresiones de reclamo en las calles exigían la aparición de los 43 desaparecidos con el lema “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Asimismo, en Twitter se hicieron acompañar de los hashtags #nosfaltan43 #AcciónGlobalporAyotzinapa #AyotzinapaSomosTodos.

A continuación presentamos un breve comparativo del tratamiento de información que se tuvo sobre la tercera marcha, del 5 de noviembre, entre los medios impresos y Twitter. Sobre los primeros, revisamos únicamente las primeras planas de los cinco diarios de mayor circulación en México: Milenio, Excélsior, La Jornada, Reforma y El Universal.



Milenio sí pone como “nota de 8” algo relacionado con el tema, pero no de la marcha, sino más bien la relación del PRD con el alcalde implicado en el caso. La marcha ni siquiera aparece en portada, pero sí la quema de un autobús oruga por presuntos anarquistas en una zona alejada de donde se realizó la marcha. Caso similar sucede con Reforma, quienes retoman el deslinde de los líderes del PRD del caso Iguala. La marcha tampoco es tema de portada, pero sí lo es la quema del autobús. El Universal sigue completamente esta línea. Su encabezado hace referencia a las investigaciones que realiza la Procuraduría General de la República sobre el dinero del ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca. No hay imagen alguna sobre la marcha, pero sí es la fotografía más visible la del autobús quemado.

El caso más radical es el de Excélsior, quien ya ni siquiera considera la nota principal algo relacionado con el caso Ayotzinapa, sino con la gira presidencial por Asia. Lo único que sí sucede en este diario es que se publica una fotografía de la marcha junto a otra del autobús quemado. En cambio, La Jornada sí cabecea su primera plana sobre la marcha con fotografía incluída.

En cambio, Twitter mostraba una realidad completamente distinta. Realizamos un reporte estadístico mediante la herramienta Tweet Binder, la cual nos arrojó cerca de 4 mil tuits con la palabra Ayotzinapa. De éstos se lograron 11 millones 200 mil impactos y un alcance de casi 8 millones y medio; esto apenas entre las 12 de medianoche y la una de la madrugada del jueves 6 de noviembre. De entre los tuiteros más activos, se encuentran los periodistas Carmen Aristegui, José Cárdenas y Fernanda Tapia, así como medios de comunicación como Revista Eme Equis, La Silla Rota y Diario 24 Horas. También hay una fuerte presencia de “tuiteros ciudadanos”, destacando @MeAnd_MyGirls @VESCOMO_ @lrincon190951 @jesusbasan entre otros más. Asimismo, el hashtag #AccionGlobalporAyotzinapa tuvo casi 900 mil impactos, mientras que #FueElEstado rebasó los 350 mil.

Con este breve análisis podemos ver que persiste una profunda desigualdad en el manejo de la información entre la prensa tradicional y la que circula a través de las redes digitales. Sin embargo, el poder que han adquirido estas últimas va en claro aumento, pues hay mensajes que rápidamente alcanzan a millones de personas.



Conclusiones

Es posible notar que los dos casos descritos presentan muchas características que se ajustan a los marcos conceptuales y teóricos que se expusieron a lo largo de este texto. En primer lugar, si bien hay una fuerte relación entre la movilización y la tecnología, ésta no resulta fundamental en la organización y difusión del movimiento. Sí se puede ver las redes como un acelerador de los procesos propios de los movimientos sociales; pero el resto del entramado organizativo, identitario y cultural del grupo se formaría de cualquier manera sin estas ventajas tecnológicas. Los medios no determinan la movilización, pero ayudan de forma significativa para difundir el mensaje del movimiento.

Igualmente, siguiendo en particular las aportaciones de van Loer y van Aelst, debemos prestar atención a la relación entre las redes sociales y el repertorio del movimiento. Tanto #yosoy132 como #AccionGlobalporAyotzinapa operaron como un movimientos “apoyados en Internet”, con un repertorio mixto: en ocasiones es bueno salir a la calle y hacer marchas prolongadas, en otras ocasiones es conveniente enviar memes propagandísticos y mensajes a través de las redes sociales.

También es notoria la dimensión identitaria. Desde el hashtag que da el nombre, se está dando juego al aspecto identitario, una cuestión que habla de la rápida integración en torno a lo común y en detrimento de las diferencias. En el caso Ayotzinapa fresco, es claro que el movimiento 132 dejó su huella. Se privilegian las coincidencias, son los jóvenes quienes cuestionan el status quo de gobierno frágil e infiltrado por el crimen organizado. Como conclusión, se puede afirmar que esta generación de movilización social es mucho más que “una moda”.



Bibliografía

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1 Los comentarios aquí citados son parte de la investigación de campo que se ha desarrollado. Se han entrevistado a varios jóvenes que participaron en el movimiento. Algunos fragmentos de las entrevistas pueden consultarse en http://www.youtube.com/watch?v=8wQIPpsN4lk ; http://www.youtube.com/watch?v=Proc6fC1_lc ; http://www.youtube.com/watch?v=rlJojcVPhCs ; y http://www.youtube.com/watch?v=bHGffk2n51A

2 En su IV Informe de Gobierno, el 1º. de septiembre de 1969, Díaz Ordaz dijo en referencia a la masacre de Tlatelolco: “Por mi parte, asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por decisiones del Gobierno en relación con los sucesos del año pasado”

3 Pueden consultarse algunos en http://www.youtube.com/watch?v=6mYLjiP35zs http://www.youtube.com/watch?v=4c7y4ucRnUM http://www.youtube.com/watch?v=VCa1QwwwF6s


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