Muhibbudeen Al-Khateeb Traducido y adaptado por Said Abdunur Pedraza



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Al Jutut Al Arídah
Nociones Generales

Exposición y refutación de las fuentes sobre las que está basada la religión chiita


Por

Muhibbudeen Al-Khateeb

Traducido y adaptado por


Said Abdunur Pedraza

Revisado y editado (versión en inglés), con introducción de

Abu Bilaal Mustafa Al Kanadi

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INTRODUCCIÓN

En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso.


Todas las alabanzas pertenecen a Dios Todopoderoso, Allah. Lo alabamos y buscamos Su ayuda y Su perdón.
Y buscamos refugio en Allah de la maldad de nosotros mismo y de nuestras malas acciones. A todo aquel a quien Allah ha guiado, no hay nadie que pueda desviarlo. Y a todo aquel que Allah ha desviado, no hay nadie que pueda guiarlo.
Y soy testigo de que no hay más Dios excepto Allah, solo, sin compañeros ni asociados. Y atestiguo que Mujámmad es Su siervo y mensajero. Que Allah el Exaltado conceda Su paz y bendiciones al Profeta Mujámmad, a su familia buena y pura, así como a sus nobles compañeros y a todos aquellos que los siguieron en justicia hasta el Día del Juicio.
A través de esta traducción de Nociones Generales (Al Jutut Al Arídah) se espera presentar a los lectores de español, tanto musulmanes como no musulmanes, información precisa acerca de la fe y los principios de la secta Chía conocida como chiismo duodecimano o de los doce imames.1
Es esencial para el musulmán sunita (suni) conocer el chiismo y que está desviado del camino recto del Islam enseñado por el Profeta Mujámmad (que Dios le dé bendiciones y paz) y sus nobles compañeros (que Dios esté complacido con ellos). Nociones Generales presenta de manera clara y sucinta las enseñanzas reales de los chiís en general, y de los duodecimanos en particular. El lector obtendrá del texto un entendimiento inequívoco de la secta Chía (Chiita) y se distanciará de ella y de sus creencias. Se dará cuenta de que no hay reconciliación ni reunificación posibles de los sunitas con los chiís cismáticos hasta y a menos que estos últimos renuncien a sus principios. Ellos deben regresar a las enseñanzas puras e inalteradas del Islam sostenidas y mantenidas por Ajlus Súnah wal Yamah (los sunitas).
Lamentablemente, es una opinión común en occidente que los chiís (chiitas) iraníes y su revolución supuestamente “islámica” con todas sus consecuentes agitación, injusticia y barbarie, son representativos del Islam. Esperamos que el lector no musulmán perciba a través de este trabajo el abismo que separa a los chiís de la gran mayoría musulmana, y que ya no condene más a los musulmanes por las actividades de una secta desviada.


LA PREDICCIÓN DEL SECTARISMO

La existencia de numerosas sectas, la mayoría de las cuales están desviadas, es un hecho que fue predicho en el Glorioso Corán: “Si tu Señor hubiera querido, habría hecho de todos los seres humanos una sola nación [de creyentes], [pero por Su sabiduría divina concedió al ser humano libre albedrío] y ellos no dejarán de discrepar [unos con otros], excepto aquellos de quienes tu Señor tuvo misericordia [porque siguieron la guía], y con ese objetivo Dios los creó. Pero ha de cumplirse la palabra de tu Señor: Llenaré el Infierno de yinnes y de seres humanos [que rechacen a los Profetas]”. (Sura 11:118-119)


Por otra parte, el Profeta de Allah (que Dios le dé bendiciones y paz) dijo: “En verdad esta nación [de musulmanes] se dividirá en setenta y tres sectas”, y en otra narración: “Todas ellas [estas sectas] estarán en el fuego excepto una”. Cuando le preguntaron cuál sería esa, el Profeta respondió: “Aquella que se adhiere a mi Súnah (forma de vida) y a la Súnah de mis compañeros.”2
Por lo tanto, nos corresponde a nosotros traer a la luz las enormes diferencias entre las sectas, de modo que quede perfectamente claro lo que cada secta cree, y se establezca así la prueba de Allah hacia Sus siervos: “Para que Dios llevara a cabo algo [que Él había dispuesto] que ocurriera, y para que quien hubiera de perecer, pereciera ante una prueba clara de la verdad; y quien hubiera de sobrevivir, sobreviviera ante una prueba clara de la verdad. Dios todo lo oye, todo lo sabe.” (Surah 8:42)
El Chiismo se originó en el primer siglo del Islam como un afecto exagerado por el partidismo de Ahlul Bait (la familia y los descendientes del Profeta Mujámmad [que Dios le dé bendiciones y paz]). Luego se desarrolló en una serie de creencias falsas y conceptos erróneos que, finalmente, se constituyó en una religión nueva, distinta a la que fue enseñada por el Profeta Mujámmad (que Dios le dé bendiciones y paz), y sus compañeros después de él.
Los chiís afirman tener un Corán distinto al que es reconocido unánimemente por todos los musulmanes a través de la historia del Islam. Además, rechazan las compilaciones auténticas de las tradiciones, como aquellas de los dos grandes imames, Al Bujari y Múslim. Ellos consideran que todos los compañeros del Profeta Mujámmad, con excepción de unos pocos, fueron apóstatas, mientras que elevan a sus imames a la posición comparable a la de los dioses de la mitología antigua.
Desafortunadamente, algunos musulmanes se inclinan a creer que los chiís de hoy día han abandonado sus principios desviados y han regresado al camino correcto. Las bases de tal creencia aún no han sido halladas.
Una exposición detallada de las distorsiones y conceptos de los chiís se hará en este texto, pero en este punto, voy a referirme brevemente a algunas de las opiniones de la élite religiosa chiita, los ayatolás y mulás cuyas órdenes son obedecidas y adheridas servilmente por el chií común y corriente.
En un tratado titulado Tuhfatul Awam Macbul, publicado recientemente, apareció una invocación3 respaldada por seis de los más respetados imames chiís contemporáneos, incluyendo a Jomeini y a Shariatmadari. En esa invocación, Abu Bakr y Umar, que Allah esté complacido con ellos, son acusados de alterar el Corán. Estos dos ilustres califas, junto con sus dos hijas, quienes fueron esposas nobles y puras del Profeta (que Dios le dé bendiciones y paz) fueron malditas y vilipendiadas por los chiíes de hoy día.
Jomeini, en su libro Al Hukumat ul lslamiyah (el gobierno islámico), afirma que los doce imames eran infalibles, y los eleva a un nivel por encima de los ángeles celestiales y de los Profetas comisionados por Allah. Él subraya: “Ciertamente, el Imam dirige una nación noble y una elevada posición, una regencia creativa para aquel cuyo gobierno y poder someten a los mismos átomos de toda la creación. [¡!] Y un principio esencial de nuestra secta Chía es que los imames tienen una posición que no es alcanzada por los ángeles [en el cielo superior] ni por ningún mensajero enviado por Dios.”4 Declara además: “Las enseñanzas y directivas de los imames son como los del Corán, por lo que es obligatorio para nosotros seguirlas y llevarlas a cabo.”5
En resumen, Jomeini y sus compañeros sacerdotes se adhieren a todos los principios perversos de la fe chií como están establecidos en detalle en Al Kafi. Jomeini admite claramente en su libro Al Hukumat ul Islamiyah: “¿Crees que es suficiente para nosotros, con respecto a nuestra religión, recopilar sus normas y directivas en Al Kafi, para luego ponerlas en un estante y abandonarlas?”
Nociones Generales proporciona algunos detalles de Al Kafi, una piedra angular de la religión chií, para que los musulmanes ingenuos de buen corazón lo piensen dos veces antes de acariciar la idea de que los chiíes de la actualidad son diferentes de los del pasado.
Abu Bilal Mustafa Al-Kanadi, La Meca y Vancouver, Ramadán - Dhul-Kadah 1403 d. H. / 1983 d. C.


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