Nº 24 Enero 2011 Índice



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Nº 24 Enero 2011



Índice:






  • Carta de fr. Brian, op 5

  • Carta de despedida a las monjas de fr. Carlos Azpiroz Costa, op 6

  • Algunas noticias de Lunden Kloster, Oslo, Noruega. 9

  • Reunión de las Maestras de Novicias de Estados Unidos 10

  • El Capítulo General 11

  •  Triple alegría en Vietnam 15

  • Homilía de fray Brian Pierce, op 16

  • La Profesión Solemne de dos hermanas en la India 17

  • “Amantes de la hermosura espiritual” 19

  • Amar a Dios con toda la capacidad del entendimiento 20

  • Mis reflexiones sobre la “formación permanente en un monasterio” 23

  • Para introducir los datos de tu Monasterio 25

  • en el Catalogus interactivo de la Orden 25

  • Sor Rosa Wehrlé. A la Gloria de María 26

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Monialibus es el boletín Internacional oficial de las Monjas de la Orden de Predicadores que publica la Comisión Internacional de Monjas (CIMOP) dos veces al año, en Enero y Julio. Está disponible en la página Web de la Orden -- www.op.org

========================================================================Han colaborado como traductoras en este número de Monialibus las siguientes hermanas: Sr Jean Thérèse, OP (Orbey – Francia); Sor Mª Sofía, OP (Mendoza – Argentina); Sor Cristina, OP (Valladolid – España); Sor Mª del Salvador, OP (EE.UU); Sor Mª Jesús, OP (Palencia – España); Sor Alejandra, OP (Lima – Perú) y Sor Mª Belén de la Inmaculada, OP (Murcia – España).

Carta de fr. Brian, op
Mis queridas Hermanas en Sto Domingo,

Hace un par de meses me estaba preparando para predicar sobre la parábola evangélica en la que Jesús compara el Reino de Dios con un grano de mostaza:

“¿Con qué compararemos el reino de Dios?… Es como un grano de mostaza que, sembrado en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra. Pero sembrado, crece y se hace más grande que todas las hortalizas. Y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo se refugian y anidan a su sombra” (Mc 4,30-32).

Con frecuencia, cuando preparo una homilía, busco descubrir nuevas perspectivas sobre alguna dimensión de vuestra vocación como monjas dominicas, o alguna nueva idea sobre cómo acompañaros, mis hermanas contemplativas, en nuestro común viaje contemplativo. Esto volvió a ocurrir con la parábola del grano de mostaza. De pronto ví en esta imagen – que Jesús utiliza para hablar del reino de Dios – una bella imagen de un monasterio dominicano contemplativo! Intentaré explicarme.

Como muchas de vosotras habéis oído, encuentro gran sabiduría, acierto en el título que puso fr Timothy a su última carta sobre la contemplación: “No se puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte: Una Vida Contemplativa.” Todos sabemos que hay una dimensión de vuestra vida que está escondida. Al mismo tiempo sin embargo, la vocación de una monja dominica contemplativa se vive siempre en una relación muy estrecha con el mundo. Esto resulta principalmente de hecho de que todos pertenecemos a una Orden de Predicadores misionera.

La Constitución Fundamental de las monjas nos recuerda que Domingo asoció a las primeras monjas a la “santa predicación”, haciendo también posible para ellas el ser “libres solamente para Dios” (1, I-II). Esto conlleva una tensión muy interesante y creativa en vuestras vidas. ¡Sois libres solamente para Dios, mientras que gastáis la vida entera por el mundo! Después de todo, nuestra Orden Dominicana se fundó por dos motivos: (a) para predicar, (b) para la salvación del mundo. Hermanas, vivís reunidas en oración en una ciudad puesta en lo alto de un monte, pero vuestra misma existencia es ser una predicación visible del Evangelio de Cristo. Vivís separadas del mundo para que el mundo entero pueda ver vuestra luz y ver la luz de Dios, y descubrir a través vuestro al Dios que ha venido a vivir en medio de nosotros como la Palabra hecha carne. Estáis escondidas y aún así visibles. Estáis separadas del mundo, a la vez que estáis en el mismo corazón del mundo.1 ¡Vivís en silencio para que podáis ser una predicación viva! ¡Oh, bendita paradoja!

Nuestro hermano, fr Timothy, dijo en este sentido en su carta:

Vosotras no escapáis de los dramas y las crisis de la vida humana ordinaria. Los vivís más lisa e intensamente, conociendo el gozo y desesperanza de toda vida humana.… El monasterio es el lugar donde no hay ningún sitio para esconderse del interrogante fundamental de cualquier vida humana. Un a monja escribió, “Yo entré en el monasterio no para huir del mundo, ni para olvidar o ignorar su existencia, sino para estar presente en él de un modo más profundo, para vivir en el corazón del mundo, de una forma escondida.... para compartir, para embarcarme con el sufrimiento, el dolor, las esperanzas de toda la humanidad.2

Ahora volviendo al grano de mostaza. Jesús nos recuerda que la semilla de mostaza es arrojada a la tierra, donde vive un vida escondida, silenciosa y muy “desapercibida”. ¡Pero entonces ocurre algo! Aquello que está Escondido germina y de pronto se hace visible para el mundo. De hecho se hace tan visible (como una ciudad asentada sobre un monte) que muchos pájaros encuentran en ella una casa. El grano de mostaza es pequeño, pero el fruto de un grano es abundante y se abre para acoger a todos en sus ramas. ¿No se parece a un monasterio Dominicano? Vuestras comunidades son pequeñas semillas de las que brotan ramas hacia fuera y que ofrecen un lugar de acogida orante para todo el mundo. Yo lo experimenté muy palpablemente en mis visitas recientes a las nuevas fundaciones en Vietnam e India – pequeñas semillas que están dando nacimiento a una gran árbol con grandes ramas, para que todas las criaturas de Dios tengan una casa (ved los artículos en este número de Monialibus)!

Esta imagen se parece mucho a la primera comunidad de discípulos reunidos en la estancia superior después de la ascensión de Jesús. Cuando leemos Hechos 1 no parece que fuera un grupo muy grande. Estaban presentes un grupo de discípulos, junto con María y algunas otras mujeres – Un pequeño grupo dedicado a la oración contemplativa, esperando el cumplimiento de la promesa de Dios. Pero cuando leemos Hechos 2 contemplamos la total eclosión de esta pequeña comunidad – abriendo sus ramas al mundo entero. Como dice Lucas, “Residían en Jerusalén Judíos piadosos de cuantas naciones hay bajo el cielo… Cada uno oía a los discípulos hablar en su propia lengua” (Hch 2, 5-6).

Al comenzar un Nuevo año, ¿cómo podéis, Hermanas, renovar esta tensión creativa? ¿Cómo podéis encontrar un significado cada vez más profundo al ser pequeñas, y aparentemente “insignificantes”, a la vez que llegáis a todo el mundo a través de vuestra compasión e intercesión orante? ¡Esconderse del mundo para que sus problemas no molesten no es una opción para las Dominicas! Estáis llamadas a ser una santa predicación! Cuando miráis una revista o un periódico y veis la cara de los pobres, los que sufren, aquellos que no conocen el amor de Dios, ¿os duele el corazón? ¿Extendéis la mano y los sostenéis en abrazo universal de Dios? ¿No es éste uno de los modos en que compartís la misión de la Orden? ¿No fue Jesús el grano de mostaza que el Padre sembró en la tierra fértil de nuestro mundo? El era una semillas muy pequeña y frágil, pero su corazón era lo bastante grande como para abrazar el mundo entero.
Algunas Noticias
Como sabéis, ¡hay muchas noticias emocionantes en la Orden estos días! ¡¡Tenemos un nuevo Maestro de la Orden!! Ha sido una gran bendición vivir con fr Bruno aquí en Santa Sabina durante algunas semanas después de su elección. Es un hermano que arde con la misión de la Orden (y cree firmemente que las monjas están justo en el corazón de esa misión). Sé que todas vosotras estaréis pidiendo por él ahora que comienza esta nueva fase de su ministerio como fraile predicador.

¡También tenemos cinco nuevas hermanas-miembros en la Comisión Internacional de las Monjas! Queremos dar un gran Thank you – Gracias – Merci a las cinco hermanas que acaban de terminar su tiempo en la Comisión: Sor Breda (Europa), Sor Isabel María (España), Sor Rosa María (México), Sor Jean-Thérèse (Francia), Sor M. Lucy (Norte América). Y damos la bienvenida con los brazos abiertos a nuestras nuevas hermanas, que servirán durante seis años en la Comisión: Sor Josefa (República Checa – Europa), Sor Inmaculada (España), Sor Margarita (México), Sor Isabelle (Suiza – Francia), Sor Anna Marie (Norte América). ¡Por favor, pedid por ellas!

En los próximos meses visitaré a las monjas en Ecuador (un retiro con las monjas de los cuatro monasterios), Argentina, Filipinas, Francia, España, Japón, USA y Canadá. Como siempre, ¡os doy las gracias por dejarme descansar en las ramas de vuestros bellos monasterios por todo el mundo!

Hermanas, por favor, mirad en este número la página sobre aportar los datos para el Catalogus online que la Orden ha comenzado. Es muy necesario que cada monasterio suministre al menos la información básica del monasterio y de cada hermana. Esto facilitará en gran medida el trabajo del Maestro y del Procurador General.

También quiero llamar vuestra atención sobre una nueva sección en la página web de la Orden (http://www.op.org/): Un vez que entréis en la página (según vuestro lenguaje), haced clic en la categoría llamada “Biblioteca”, entonces haced clic en “Documentos de la Biblioteca”, y por último en “Monjas Dominicas-Documentos”. ¡Encontraréis un tesoro en crecimiento con documentos muy útiles y formativos allí! Poco a poco esperamos crear una biblioteca monástica Dominicana virtual.

Finalmente, todos los monasterios están invitados a unirse en el “Proyecto Salve”. Forma parte de la Peregrinación Jubilar que la Orden está realizando como preparación a la celebración del 2016 de la Confirmación de la Orden por el Papa Honorio III. Podéis encontrar más información sobre el “Proyecto Salve” mirando en la página web de la Orden.

¡Hermanas, que este Nuevo año, 2011, esté lleno de bendiciones para todas vosotras!

Vuestro hermano en Jesús y Domingo,

fr Brian J. Pierce, OP

Original: Inglés



Carta de despedida a las monjas de fr. Carlos Azpiroz Costa, op

FRATRES ORDINIS PREDICATORUM

CURIA GENERALITIA
Roma 28 de agosto, 2010

Fiesta de San Agustín


Prot.50/10/785 Lettere Varie M.O.

Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”



Carta a las monjas de la Orden

Muy queridas hermanas:

En esta fiesta de San Agustín, pocos días antes de terminar mi mandato, que­riendo seguir de alguna manera los pasos de fray Damian Byrne y de fray Timothy Radcliffe he deseado escribirles una carta dedicada especialmente a ustedes.

Se trata de un deseo que se remonta aún antes del Año Jubilar celebrando los 800 años de la fundación de la primera comunidad contemplativa dominicana (Pru­lla). En efecto, en octubre de 2004 en Santa Sabina, me reuní con los miembros de la Comisión Internacional de Monjas y les pedí ayuda. Después de estudiar y dialogar sobre ello, Fr. Manuel Merten – anterior promotor de monjas – junto con las hermanas que formaban parte de dicha Comisión, decidieron invitar a todas las monjas y mo­nasterios a reflexionar sobre su vocación3. La respuesta a nivel mundial de los monas­terios fue muy positiva, entusiasta, profunda. La Comisión Internacional me entregó oportunamente todas las aportaciones recogidas y ordenadas. Incluso se preparó un dossier con una síntesis muy interesante.

Hubiese querido finalmente hilvanar la riqueza de semejante reflexión y, como Juan el Bautista, hacerme “voz” de la “Palabra” que habita en ustedes4. Debo confe­sarles que no me he sentido capaz de escribirla.

Hace poco, en el segundo retiro predicado a las contemplativas en Caleruega (en el mes de junio pasado), durante las comidas se leyeron diversos textos: la Ex­hortación Apostólica Gaudete in Domino de Pablo VI sobre la alegría cristiana5, su “Meditación sobre la Muerte o Testamento espiritual”6, las catequesis del Santo Pa­dre sobre Santo Domingo, San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino y las cartas dirigidas a las monjas por mis dos inmediatos predecesores escritas al terminar sus respectivos mandatos, en 1992 y 2001. Muchas de las monjas me preguntaron por ellas (¡después de 18 años de la primera y más de 9 años de la segunda algunas no las conocían o quizás no las recordaban!). Hoy, antes que escribirles otras cosas, suscribiría como propias esas páginas, invitándolas a volver a leerlas, a meditarlas en sus corazones.7

Por otra parte en estos años he podido encontrarme con muchas de ustedes en sus comunidades. Lamento no haber podido llegar a todos los monasterios. Pero sin duda, una página especial de nuestros encuentros han sido los retiros (“ejercicios espirituales”) que he podido predicar en diversas regiones o federaciones. Les asegu­ro que esos días han sido para mí inolvidables, ¡Unas de las más bellas experiencias que el Señor me ha regalado en estos 9 años de ministerio! ¡Lamento tanto no haber podido predicar a las monjas de otras regiones (Asia, África, la región “Europa utrius­que”)!

Finalmente, he escrito diversas cartas a Federaciones o monasterios con ocasión del Jubileo para las Monjas que tanto bien ha hecho a toda la Orden. Destaco la carta “Para que tengan vida”8 y “¿Les ha faltado alguna cosa?”9 .

Como un eco de la celebración de los 800 años de la fundación de Prulla y den­tro del novenario de preparación para conmemorar también el VIII centenario de la

confirmación de la Orden, nada mejor que repasar un aspecto que se refiere a los orígenes de las monjas en relación inmediata con Santo Domingo. La beata Cecilia dice claramente que las hermanas reunidas en San Sixto se vieron atendidas con toda solicitud por el Padre de los Predicadores y, utilizando un lenguaje que denota satisfacción plena, aseguraba que les instruía en los temas relativos al nuevo camino de vida religiosa, «porque no tuvieron ningún otro maestro que les formara en la vida de la Orden »10. Este servicio generoso que prestó a las primeras comunidades fue co­rrespondido por las religiosas con plena confianza, sin dejarse disuadir ni desalentar por quienes, para desviarlas de su propósito, desacreditaban a Santo Domingo, como ocurrió en la propia Roma.

En la vida dominicana se dio un paso adelante con relación al monacato me­dieval. El fundador de los Predicadores pedía una «disponibilidad para la itinerancia, y para la solidaridad entre las comunidades», cuando así fuera necesario. A este respecto acudió al Papa para que dirigiera una bula común a las hermanas y a los hermanos. Honorio III se la otorgó en Cività Castellana el 17 de diciembre de 1219.11 Manifestaba en este documento que deseaba plantar árboles fructíferos en el paraíso de la Iglesia y cuidar de los ya plantados. Unos y otros —para seguir con la imagen— quería que crecieran en una nueva fundación en Roma, junto a la venerable basílica dedicada al Papa mártir San Sixto. Para ello mandaba con autoridad apostólica a las hermanas de Prulla que, en caso que fueran juzgadas necesarias por fray Domingo para tal fundación, se manifestaran prontas para acudir al nuevo convento, según él lo mandare, a fin de consagrarse con entrega total al Señor en la Orden.

Cuando dos años más tarde, en la primavera de 1221, Santo Domingo mostró una vez más su convicción de que «el trigo almacenado se corrompe, pero sembrado fructifica», y llamó a la puerta de la comunidad de Prulla, ocho hermanas se pusieron en camino hacia Roma. Una de ellas, Sor Blanca, fue la primera priora de la comu­nidad romana. Tal como deseaba Santo Domingo las hermanas del sur de Francia «enseñaron la Orden» a sus hermanas reunidas en San Sixto12. El Papa quería una vida religiosa renovada para su diócesis de Roma y para que, desde allí, irradiara al conjunto de la Iglesia. Santo Domingo no deseaba otra cosa que colaborar con un amplio proyecto eclesial que estaba llamado a producir importantes frutos, más allá del tiempo y de los límites geográficos conocidos hasta entonces.

Con la aceptación a la Orden de la Beata Diana de Andalò se echaron las bases de una fundación en Bolonia. La fundación de Bolonia (Convento de Santa Inés) la realizó el Beato Jordán, a los pocos meses de elegido Maestro de la Orden. De hecho se fundó en 1223. El Beato Jordán, siguiendo tras las huellas de Santo Domingo, pro­curó que cuatro monjas de San Sixto de Roma se desplazasen a Bolonia. Al frente de ellas fue la jovencísima entonces, Beata Cecilia Romana, quien fue Priora de la Comu­nidad (lo era también en 1237)13. Pronto atrajeron a jóvenes boloñesas, que entraron en la vida monástica dominicana.

No mucho tiempo después, también en tiempo del Beato Jordán, se fundó el monasterio de Alba (Cuneo). Salieron, igualmente, monjas de Santa Inés de Bolonia para la fundación de Alba14 . Estas experiencias de dar la vida se han ido repitiendo a lo largo de estos 800 años desde muchos monasterios en varios países. Conociendo la historia de algunas comunidades sorprende la generosidad de ellas, aún desde su pobreza. ¿No nos pide hoy el Señor una generosidad semejante? ¿No ha sido ese el deseo del Concilio cuando invitaba a las comunidades contemplativas a renovar el es­píritu “fundador”, y alegres en la esperanza, prolongaran en otros rincones del mundo ese amor inicial?15 .

¿No es el momento de fomentar la colaboración entre comunidades con proyec­tos fundacionales que den nueva vida? No son sueños irreales, hablo de proyectos realistas, fieles a la historia y al mismo tiempo, preñados de esperanza. No podemos limitarnos a orar, suscitar, querer y atraer más vocaciones para “ser más en casa”. Al celebrar este año los 500 años de la primera comunidad de frailes en América, toda la Orden ha de re-descubrir su vocación en aquel espíritu misionero. En síntesis: ¡Siendo fieles a la Vida!

Como contemplativas de la Orden de Predicadores han guardado en sus corazo­nes todo lo que Santo Domingo les ha enseñado. En este sentido las contemplativas han de ser como la reserva de ese patrimonio que Nuestro Padre quiso para impul­sar la misión de la predicación. Ahora me animo a pedirles que nos “recuerden” ese patrimonio16 : impúlsennos a los frailes a ser verdaderos hombres evangélicos, predi­cadores de la Palabra estudiada, orada y contemplada; ofrezcan su testimonio a las religiosas de tantas Congregaciones para que descubran siempre y en todo lugar las raíces contemplativas y comunitarias de su ardor apostólico y misionero, el sentido último de su compromiso con los pobres y marginados y el anticipo de las realidades futuras; inviten a nuestras fraternidades laicales a ser levadura en el mundo y am­biente que han de evangelizar: la familia, la escuela y la universidad, el mundo del trabajo, el de las asociaciones de trabajadores, de las fábricas y las oficinas, la políti­ca, la economía, etc..

Teniendo en cuenta este diálogo que he intentado mantener con vosotras des­de el inicio de mi mandato, concluyo esta carta insistiendo con ocasión o sin ella: Tal como lo hiciera Santo Domingo, tal como lo hicieran las monjas de Prulla con sus hermanas de San Sixto en Roma, os exhorto una vez más, al concluir la tarea que los hermanos me han encomendado hace nueve años: ¡Fórmennos en la vida de la Orden! ¡Enséñennos la Orden!

Os suplico que sigan conversando entre ustedes estas cosas en cada monas­terio, en las diversas regiones y federaciones. El diálogo nos ayuda a compartir los gozos y esperanzas y también las tristezas y angustias. El diálogo dilata el corazón. El diálogo aumenta el deseo de seguir creciendo como Jesús: «en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres» (Lucas 2, 52).

Al mismo tiempo, confiemos a Dios todas nuestras preocupaciones, pues él cui­da de nosotros (Cf. 1 Pedro 5, 7). Pidamos las luces del Espíritu para que nos ayude a conocer «cuál es la voluntad del Padre, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto» (Cf. Romanos 12, 1).

Ante las decisiones del IV Concilio de Letrán (canon XIII) el Papa Inocencio III invitó a Domingo a elegir con sus frailes una Regla de vida ya existente. Los frailes optaron unánimemente por la Regla de San Agustín. Lo que parecía en principio un obstáculo para la novedad del proyecto de Santo Domingo, terminó siendo el modo institucional de insertarse canónicamente en la Iglesia universal, es decir: vivir un carisma original que a la vez es dinámico y desde el corazón de la Iglesia es levadura evangélica en el mundo.

La Regla de San Agustín precede tanto las Constituciones de las Monjas como la de los Frailes. Las invito en este día en el que celebramos al Santo Obispo de Hipona a leer juntos como expresión de un deseo que se hace plegaria: «Lo primero, que es el fin porque estamos congregados en comunidad, que vivamos unánimes en el Señor, no teniendo más que un alma y un corazón en Dios».

Queridas hermanas en Santo Domingo, tengan siempre conciencia de su vida y misión contemplativas, del sentido de las necesidades verdaderas y profundas de todos los hombres y mujeres por los que oran y se sacrifican. Caminen pobres, libres, fuertes y amorosas hacia Cristo viviendo fielmente con gusto, sencillamente, humil­demente, con fortaleza, como voluntad del Señor, su vocación y el deber que deriva de las circunstancias en que se encuentran. Hagan pronto, bien y gozosamente lo que ahora la Iglesia, la Orden y el mundo esperan de ustedes, aún cuando supere inmensamente sus fuerzas y les exija la vida.

Agradecido por su testimonio y oraciones que tanto me han animado en estos años, me despido fraternalmente en Santo Domingo ¡Hasta cada Eucaristía!


Original: Español

Algunas noticias de Lunden Kloster, Oslo, Noruega.


Como muchas de vosotros ya conocéis dedicamos la mayor parte del 2009 a celebrar nuestro 50º aniversario, además del 25º aniversario de profesión de Sor Agnes Porrets y la profesión solemne de Sor Maria-Elisabeth. El 2 de octubre los amigos de la iglesia luterana noruega y de la ciudad de Oslo, así como artistas famosos, organizaron para nosotras una ”Gala” en la que estuvo presente la Reina de Noruega. Fue una generosa contribución para la renovación de nuestros edificios.

Esta fue realmente la expresión de nuestra situación ecuménica en Noruega y más específicamente la de Lunden Kloster como un centro espiritual en la ciudad de Oslo. Mucha gente (católicos y protestantes) viene a nuestra casa de huéspedes y participa en nuestra liturgia.

En diferentes ocasiones hemos tenido la dicha de recibir a Hermanas y Hermanos de otros países. ¡Nuestro actual capellán es de Filipinas!

Providencialmente pude visitar el Monasterio de Manresa en España el pasado mes de octubre. Fue una gran experiencia encontrar a las Hermanas allí y descubrir su compromiso en la situación local de la región.

El año 2010 también ha sido hasta el momento un año muy ajetreado: Sor Anne-Lise fue reelegida priora el 9 de marzo, Sor Maria-Thomas es subpriora y Sor Agnes es maestra de novicias. Tenemos la fortuna de contar con una joven postulante de 23 años, preparándose para recibir el hábito el 28 de julio, víspera de la fiesta de St. Olav. Ingeborg-Marie es noruega y viene de Trondheim, una ciudad de peregrinación.

Sor Immaculata de Vilnius está aquí de momento para ayudar en la preparación de los nuevos hábitos.

En este momento somos diez Hermanas de cinco países diferentes y somos una comunidad feliz con una edad media de 50 años. También tenemos una monja cisterciense francesa viviendo con nosotrras. Nuestro idioma común es, por supuesto, el noruego.

Sor Anne-Lise y Sor Marie-Francoise acudieron al encuentro federal en La Sainte Baume, Provence, Francia, en mayo. Sor Jean-Thérèse de Orbey (miembro de la comisión internacional) hizo un excelente informe del trabajo de la comisión. Por supuesto, nuestro promotor Fr. Brian Pierce estuvo presente, así como Sor Micheline, priora de Berthierville, Canadá.

El tema principal del encuentro fue ”El bien común” y Fr. Brian hizo una introducción muy interesante: El Bien común no es lo que hacemos sino lo que nace de lo que hacemos. Una poderosa imagen dominicana es la comunidad pascual unida en la oración, el capítulo y la predicación. La colaboración mundial es signo de esperanza.

En agosto esperamos la visita de las superioras de cuatro monasterios en Europa del Este: Vilnius, Swa. Anna, Radonie y Praga. El tema será ”Reconciliación y perdón”. Tendremos con nosotras una psicóloga polaca que trabaja en la diócesis de Oslo, ademas de Fr. Brian, por supuesto, y Fr. Andrew Ponikowski. También tendremos un día de meditación con Fr. Brian sobre Conciencia plena

¡Estamos unidas en el gozo dominicano en todo el mundo!
Sor Anne-Lise, O.P.

Original: Inglés


Reunión de las Maestras de Novicias de Estados Unidos


Las monjas de la Región de América del Norte celebraron su Reunión anual de Maestras de Novicias en el Monasterio del Inmaculado Corazón de María en Lancaster, PA, del 10 al 19 de Agosto de 2.010. Los dos temas elegidos fueron: Inculturación y Consejo Psicológico en el Noviciado Dominicano.

Fr. Christian Leisy, OSB, un monje de la Abadía del Desierto en Abiquiu, NM, dirigió el tema de la inculturación, por tener una amplia experiencia con vocaciones de diferentes culturas. Del 11 al 13 de Agosto tuvo dos conferencias cada día, y celebró la Misa Conventual. Fr. Christian estudió con nosotras las distintas manifestaciones de las diferencias culturales: los problemas que pueden surgir en la vida comunitaria y cómo solventarlos. Fundamentalmente, es nuestra humanidad común y los valores Evangélicos lo que nos une a todas. También hablamos los numerosos dones que otras culturas brindan a la nuestra propia. La mayoría de las Maestras de Novicias fácilmente participaron en los temas, y el compartir fue de gran ayuda. .

Del 16 al 18 de el tema fue el Apoyo, tratado por Jocelyn Sherman, Ph D, T.O.P. El doctor Sherman, miembro de la Escuela de Servicios Humanos, y profesora de la Universidad Capella, dirigió tres días de sesiones de talleres sobre habilidad en el consejo. Practicamos en pequeños grupos las distintas técnicas de SFBT (Solución por Breve Terapia), así como el triángulo LUV (escuchar, entender, validar), y aprendimos a usar herramientas como la escala, reconstrucción, encontrando excepciones y la cuestión del milagro. Todas lo encontramos muy interesante. La doctora Sherman es la actual formadora de la Fraternidad Laical Dominicana de Santo Tomás de Aquino, asociada al Monasterio de Lancaster.

Fr Brian Pierce, OP, Promotor General de las Monjas asistió a la reunión del 11 al 15 de Agosto. Visitó la comunidad de Lancaster y ofreció una charla sobre el documento: “Mensaje final del Sínodo sobre la Palabra de Dios en la Vida y Misión de la Iglesia”, que fue muy profunda. También se reunió con las Maestras de Novicias durante las sesiones de la tarde, respondiendo a preguntas y preocupaciones. El sábado, víspera de la Asunción, Brian dirigió un retiro para nosotras basado en el Evangelio de la fiesta, Lucas 1, 39-47, el relato de la Visitación. Reunidos bajo una gran haya, leímos y releímos el pasaje evangélico. Cada una eligió una frase o palabra que le hablara, y después oramos mientras íbamos caminando.

El día 16 de Agosto, Sor Mary Magdalen, OP, de Squamish, dio una charla sobre “Arte en la Vida Monastica” vía Skype, por Internet; una nueva experiencia para la mayoría de nosotras. La hermana puso el énfasis en que estamos llamadas a ser artistas por el mero hecho de estar creadas por Dios, el Artista Increado. Debido a dificultades técnicas no fue posible plantear preguntas. En cualquier caso, la charla y experiencia fue interesante.

Como el período de nuestro Maestro, Padre Carlos Azpiroz Costa está terminando, se decidió enviarle una carta de agradecimiento por su guía y cuidado de las monjas, firmada por cada una de las Maestras de Novicias, junto con una foto de grupo. Todo ello sería entregado en mano por el Padre Brian. Los diez días terminaron rápidamente y todas nos marchamos con buenos recuerdos de un tiempo bien empleado y los lazos fraternos estrechados.
Original: Inglés

El Capítulo General


Cuando en enero de 2010 recibí una invitación del Maestro de la Orden, fray Carlos, para asistir al Capítulo General, como representante de las monjas Italianas, junto con sor Breda, del Monasterio de Drogheda, Irlanda, me sentí felizmente sorprendida y, al mismo tiempo, muy impresionada. Me di cuenta de la gran responsabilidad que compartiría con otros miembros de la Familia Dominicana, frailes, religiosas y seglares.

Valoré enormemente el trabajo de las comisiones, que me ayudó a redescubrir, con mayor claridad, la identidad de la Orden, nuestra Tradición y las prioridades y desafíos que debe afrontar en el mundo de hoy.

Para mí fue muy enriquecedor conocer hermanos y hermanas de los cinco continentes; todos nos sentíamos parte de la familia de predicadores con una misma y única misión, la de predicar la Palabra.

Conocí y escuché a hermanos procedentes de Vietnam, Pakistán, India, El Cairo, África, Australia, América, Canadá y Europa; compartiendo su modo de vida, descubrí hasta qué punto el carisma de Santo Domingo se renueva continuamente.

No puede dudarse de que los elementos democráticos de nuestra forma de gobierno nos estimulan y animan a abrirnos a la novedad del Espíritu.

Todavía tengo grabada en mi corazón la belleza de la liturgia celebrada con gran solemnidad y dignidad. Ahora quiero dar las gracias a fray Carlos por este inmenso don que me permitió vivir una experiencia tan enriquecedora, la de tomar parte activa en un gran evento en la vida de la Orden.

Una especial palabra de gratitud al nuevo Maestro de la Orden, fray Bruno Cadoré, asegurándole la oración diaria de nuestra comunidad en su favor.

Sor Sarina, op


Estar presente en un Capítulo General de la Orden ha sido un privilegio que nunca soñé. En efecto, fue una gran alegría participar en el capítulo electivo en el que fray Bruno fue elegido como nuestro nuevo Maestro. Poco tiempo después de su elección como Provincial de Francia, fray Bruno había pasado unos días en la hospedería de nuestro monasterio y desde entonces ha seguido estando en contacto con nuestra comunidad. Sin embargo, me perdí la ceremonia de toma de posesión puesto que había bajado a rezar a la capilla durante la elección y no escuché la campana!!! Llegué justo a tiempo para unirme a los últimos de la fila para saludar al nuevo Maestro! Más tarde vi la ceremonia a través de Internet, como todas vosotras!

Muchas de vosotras ya habréis leído las dos cartas que Sor Sarina y yo os enviamos desde el capítulo y, sin duda, habréis seguido la marcha del mismo vía Internet. Aquí sólo enfatizaré unos pocos puntos. Personalmente, aprendí muchísimo acerca de la Orden- en particular, su universalidad y su modo de gobierno. Las sesiones plenarias eran sumamente interesantes y si bien las discusiones podían llegar a ser tediosas en algunos momentos, nunca me aburrí. Las comidas brindaban la ocasión de encontrarse con frailes procedentes de los cinco continentes.

Cada mañana, antes de comenzar el trabajo diario, nos reuníamos en la capilla para las Laudes y la Eucaristía y, nuevamente en la noche, para las Vísperas. Estas liturgias estaban muy bien preparadas y eran dignamente celebradas. Fue maravilloso participar en estas celebraciones con frailes provenientes de todos los rincones del mundo, alabando a Dios con una sola voz.

El día anterior a la elección del nuevo Maestro, cuando la reliquia del cráneo de nuestro Padre fue traída desde el Monasterio de Monte Mario, se tenía la impresión de que el mismo Santo Domingo estaba presente junto a nosotros. La reliquia fue devuelta al monasterio el día posterior a la elección.

Hacia el final del Capítulo, en un debate muy interesante acerca del Prólogo a las Actas del Capítulo, que destaca la misión de predicación de la Orden, Sor Sarina y yo advertimos que no se hacía mención de las monjas! Nos sentimos muy felices de que nuestros hermanos aceptaran nuestra sugerencia de incluir una frase referida a la participación de las monjas en la misión predicadora mediante la escucha, meditación y celebración de la Palabra.

La última mañana fueron invitados a dirigir unas palabras al Capítulo los seis miembros invitados: un hermano cooperador, dos monjas, dos religiosas y un seglar (el otro laico ya había emprendido el viaje de regreso). Cada uno disponía de tres minutos para hablar. Sor Sarina y yo , además de agradecer a los frailes por su cálida acogida, decidimos usar esos minutos para sugerir tres maneras en las que nuestros hermanos los frailes pueden ayudar a las monjas:



  1. Formación inicial y permanente

  2. Información: necesitamos que ellos nos informen acerca de las necesidades y desafíos de la Orden, de modo que podamos cumplir más eficazmente nuestra vocación orante e intercesora en la Orden.

  3. Promoción vocacional.

A través de las páginas de Monialibus, quisiera expresar mi gratitud a fray Carlos por su invitación. Sor Sarina y yo nos sentimos conmovidas por su cálida bienvenida y su fraternal solicitud a lo largo de todo el Capítulo. Queremos asimismo asegurar a fray Bruno el apoyo de nuestra oración durante los próximos años.

A todas vosotras, queridas hermanas, gracias por habernos acompañado con vuestra oración.


Sor M. Breda Carroll, op

Original: Inglés



Entrevista: Sor Breda Carroll, op

¿Es este tu primer capítulo general?

Sí, es un privilegio estar aquí. En los últimos años se ha convertido en una costumbre que el Maestro invite a algunas monjas al capitulo general. Estoy aquí con Sor Sarina, priora del monasterio Matris Domini de Bérgamo, Italia. Representamos a las monjas dominicas de todo el mundo.

A diferencia de otras órdenes de monjas, no tenemos una madre fundadora, sino que Santo Domingo es nuestro único Maestro. Fue el maestro de las primeras monjas dominicas, fundadas en Prulla diez años antes de la confirmación de la Orden [en 1206]. Santo Domingo fundó otras comunidades en Madrid y Roma y confió a estas monjas el cuidado de los frailes. Desde entonces, durante 800 años, siempre ha existido este estrecho vínculo entre los frailes y las monjas.

Los frailes nos proporcionan formación espiritual e intelectual y muchos de los que trabajan con los pobres y con aquellos cuya vida está destrozada nos mantienen en contacto con las necesidades del mundo, lo cual nos ayuda a orar con mayor profundidad.


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