Naciones Unidas s-7 El efecto negativo del empeoramiento de la crisis mundial de alimentos sobre la realización del derecho de toda persona a la alimentación



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Naciones Unidas
S-7/1. El efecto negativo del empeoramiento de la crisis mundial de alimentos sobre la realización del derecho de toda persona a la alimentación

El Consejo de Derechos Humanos,

Recordando todas las resoluciones y decisiones anteriores sobre la cuestión del derecho a la alimentación adoptadas en el marco de las Naciones Unidas, en particular por la Asamblea General en su resolución 62/164 de 18 de diciembre de 2007 y el Consejo de Derechos Humanos en su resolución 7/14 de 27 de marzo de 2008,

Recordando también el párrafo 10 de la resolución 60/251 de la Asamblea General, en que ésta dispone, entre otras cosas, que el Consejo de Derechos Humanos podrá celebrar períodos extraordinarios de sesiones, cuando sea necesario, a solicitud de un miembro del Consejo con el apoyo de un tercio de los miembros de éste,

Recordando además la Declaración Universal de Derechos Humanos, incluida la disposición de que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, la Declaración Universal sobre la Erradicación del Hambre y la Malnutrición y la Declaración del Milenio, en particular el primer objetivo de desarrollo del Milenio consistente en erradicar el hambre y la extrema pobreza para 2015,

Recordando las disposiciones del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, especialmente el párrafo 2 del artículo 11, que reconoce el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre, y el deber de los Estados de adoptar, individualmente y por medio de la cooperación internacional, las medidas necesarias para hacer efectivo este derecho, mejorando los métodos de producción, conservación y distribución de alimentos,

Teniendo presentes la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de noviembre de 1996, así como la Declaración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación; cinco años después, aprobada en Roma el 13 de junio de 2002,

Teniendo presente también la Declaración de Nueva York sobre la Acción contra el Hambre y la Pobreza, y recomendando que prosigan las gestiones con miras a encontrar fuentes adicionales de financiación para combatir el hambre y la pobreza,

Reafirmando las Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, aprobadas por el Consejo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en noviembre de 2004,

Reafirmando también que todos los derechos humanos son universales, indivisibles, interdependientes y están relacionados entre sí, y que deben tratarse globalmente, de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dando a todos el mismo peso,

Reafirmando además que un entorno político, social y económico, pacífico, estable y propicio, tanto en el plano nacional como en el internacional, constituye el fundamento básico que permitirá a los Estados atribuir la debida prioridad a la seguridad alimentaria y a la erradicación de la pobreza,

Reconociendo el carácter complejo del empeoramiento de la actual crisis mundial de alimentos, en la que el derecho a una alimentación adecuada se ve amenazado en gran escala, como resultado de varios factores importantes, entre otros factores macroeconómicos, y además afectado negativamente por la degradación ambiental, la desertificación, el cambio climático mundial, los desastres naturales y la falta de la tecnología necesaria para hacer frente a sus efectos, particularmente en los países en desarrollo y en los países menos adelantados,

Teniendo presente la situación de una sexta parte de la población mundial, principalmente de los países en desarrollo y los países menos adelantados, que padece hambre, malnutrición e inseguridad alimentaria, y alarmado por los efectos particulares de la actual crisis mundial de alimentos en muchos países que son importadores netos de alimentos y especialmente en los países menos adelantados de África, Asia y América Latina y el Caribe,

Subrayando que la comunidad internacional debe prestar asistencia a las poblaciones necesitadas de forma efectiva y coordinada, con el consentimiento y, en principio, previo llamamiento del país afectado, a fin de garantizar que esa asistencia humanitaria, incluido el suministro de alimentos, llegue a las poblaciones afectadas,

Tomando nota del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas establecido por el Secretario General y apoyando al Secretario General para que continúe sus esfuerzos a este respecto,

1. Expresa grave preocupación por el empeoramiento de la crisis mundial de alimentos, que socava seriamente la realización del derecho de toda persona a la alimentación;

2. Expresa también grave preocupación porque esta crisis amenaza con socavar aún más el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular el objetivo 1 que apunta a reducir a la mitad para el año 2015 el porcentaje de personas que padecen hambre;

3. Pide a los Estados que, individualmente y por medio de la cooperación y la asistencia internacionales, las instituciones multilaterales pertinentes y otros interesados, adopten todas las medidas necesarias para garantizar la realización del derecho a la alimentación como objetivo esencial de derechos humanos, y consideren la posibilidad de revisar toda política o medida que pueda tener un efecto negativo en la realización del derecho a la alimentación, en particular del derecho de todos a estar protegidos contra el hambre, antes de aplicar tal política o medida;

4. Subraya que los Estados tienen la obligación primordial de hacer todo lo posible para atender a las necesidades vitales de alimentos de su propia población, especialmente las de los grupos y hogares vulnerables, por ejemplo potenciando los programas para combatir la malnutrición maternoinfantil, y para aumentar la producción local con este fin, en tanto que la comunidad internacional debe apoyar, con una respuesta coordinada y cuando así se le solicite, los esfuerzos nacionales y regionales prestando la asistencia necesaria para aumentar la producción de alimentos, en particular por medio de la transferencia de tecnología, así como asistencia para la rehabilitación de los cultivos alimentarios y ayuda alimentaria;

5. Pide a los Estados Miembros de las Naciones Unidas y a otros actores interesados que participen activamente en la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial: los desafíos del Cambio Climático y la Bioenergía que ha de celebrarse en Roma del 3 al 5 de junio de 2008, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, al tiempo que toma nota de los resultados de la reunión especial del Consejo Económico y Social sobre esta cuestión celebrada el 20 de mayo de 2008;

6. Invita a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación a que envíe una invitación a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y al Relator Especial sobre el derecho a la alimentación a que asistan y participen activamente en la mencionada conferencia de alto nivel, con el fin de contribuir a incluir la perspectiva de los derechos humanos en el análisis de la crisis mundial de alimentos, centrándose en la realización del derecho a la alimentación;

7. Pide al Relator Especial que presente un informe al Consejo en su octavo período de sesiones sobre su participación en la reunión mencionada en el párrafo 5 supra, y sobre sus recomendaciones iniciales con respecto a las medidas requeridas a todos los niveles, para promover, respetar y proteger el derecho a la alimentación y a estar protegidos contra el hambre en medio de la actual crisis de alimentos, cuando se precisan medidas para promover la seguridad alimentaria a mediano y largo plazo;

8. Pide también al Relator Especial que presente un informe al Consejo en su noveno período de sesiones, e invite a los Estados y a otros actores pertinentes a que formulen opiniones sobre los efectos de la crisis mundial de alimentos en la protección del derecho a la alimentación y sobre los remedios requeridos desde la perspectiva de los derechos humanos;

9. Pide a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos que señale la presente resolución a la atención de todas las organizaciones y organismos internacionales pertinentes;

10. Pide al Relator Especial sobre el derecho a la alimentación que siga informando de la evolución de esta cuestión al Consejo y a la Asamblea General;

11. Decide seguir examinando la aplicación de la presente resolución.



Segunda sesión
22 de mayo de 2008


[Resolución aprobada sin votación.]


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