Naturalezas muertas



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Máster de Historia del Arte y Cultura Visual








LAS PLANTAS EN LA PINTURA RELIGIOSA, MITOLÓGICA, ALEGÓRICA, DE HISTORIA Y OTROS GÉNEROS, ASÍ COMO “NATURALEZAS MUERTAS”

Beatriz Guillem Vidal



INDICE:

  1. Localización de la obra

  2. Presentación del artista

  3. Presentación de la obra

  4. Ubicación del momento dentro de la época

  5. Técnicas y rasgos destacados en relación a la naturaleza

  6. Bibliografía consultada



  1. Localización de la obra

Se trata de Florero con frutas en el Siglo XVII de Juan de Arellano. El cuadro lo podemos localizar dentro de la Colección Masaveu en Asturias, España.

  1. Presentación del artista

Se trata de un cuadro de arte floral de Juan de Arellano. Pintor español, nacido en Santorcaz en 1614 y murió en la misma ciudad en 1676. Fue un gran pintor barroco que se especializó en el género bodegón de flores; fue aprendiz de Juan Solís.

En el principio de su carrera siguió los modelos flamencos (pintura que se llevó a cabo entre el 1400 y el 1600) y copió a pintores italianos, hasta que encontró su propio estilo, lo cual le propició, además de éxito como artista, éxito económico. Comenzó a dedicarse a la pintura de flores hacia el año 1645, donde plasmó sus importantes conocimientos de técnicas flamencas e italianas.

Cuando comenzó a comercializar muchos de sus cuadros, poseía un taller con varios ayudantes, entre ellos hijos y yerno; se dice que lo ayudaban a la realización de sus obras, por ello la gran variedad en estilos de Arellano, pero todas llevaban su firma.

Su estilo se caracterizó por la simpleza, la cual representó con composiciones donde, por lo general, aparece un solo ramo o jarrón destacándose sobre un fondo neutro. En sus cuadros ha utilizado colores puros y contrastados, con una fuerte luz.

Además, Arellano supo ser bastante minucioso, ya que ha permitido contemplar detalles como los insectos que se posan en las flores o las espinas de éstas. Su primera obra fechada que se conoce es Guirnalda con la alegoría de la Vanidad, en la cual la sutileza y la armonía sobresalen como nunca lo habían hecho en el arte español de este género.

Además de la especialidad de Arellano de pintar flores, guirnaldas o fruteros, pueden verse en sus obras escenas de caza, retratos, paisajes y alegorías. Todo un artista que supo encontrar su estilo, el cual sobresalió en un género maravilloso, en donde supo brindarle a las flores la cualidad de ser eternas.



  1. Presentación de la obra

Se trata de un lienzo titulado “Florero con frutas” pintado hacía 1665-1670 firmado en el plinto de la izquierda por Juan de Arellano.

Lienzo con unas dimensiones de 98,5 x 63.



bodegon_con_flores_y_frutas.jpg

  1. Ubicación del momento dentro de la época

El bodegón no toma carta de naturaleza como género propio e independiente hasta el siglo XVI. Representaciones de flores, frutas, caza y viandas, abandonadas a sí mismas, mostrando su propia belleza, alcanzaron su desarrollo más espectacular durante los siglos XVII y XVIII alcanzando si su esplendor en Europa.

De ello dan cuenta numerosas obras que abordan este tipo de pintura, muy apreciada también en la corte española, en la que un buen número de aficionados la coleccionaban.

Aunque considerado inferior a cualquier otro género pictórico, encuentra su razón de ser en las artes decorativas como pieza que no debe faltar en los comedores de la aristocracia o en los de las grandes familias burguesas del siglo XIX.

Entre las cotizaciones más altas en la sección de pintura siempre están los bodegones. Los floreros alcanzaron una gran popularidad en el siglo de oro de la pintura española.

Fue el madrileño Juan de Arellano el que alcanzó mayor maestría y notoriedad entre todos los artistas que cultivaron esta especialidad, a la que se dedicó casi en exclusiva a partir de 1645, una vez transcurrido un periodo en el que la pintura religiosa y la figura –para la que no estaba muy bien dotado- eran temas predominantes en su producción. Abandonó estos asuntos por las flores “porque en esto trabajo menos y gano más”, reveladora frase que le atribuye su biógrafo Palomino.


  1. Técnicas y rasgos destacados en relación a la naturaleza

Como lo vemos en la obra elegida, Arellano no elaboro cuadros complejos en cuanto a cantidad de elementos o escenografía.

Muestra un solo ramo, dispuesto en el centro en primer termino, y en general, en una simetría apenas animada por flores ligeramente movidas o insectos que revolotean sobre ellas.

El ramo sencillo, se dispone en un jarrón mostrando la calidad del material representado, como es un jarrón de vidrió en forma de búcaro.

El realismo de las flores reproducidas se explica como Arellano las pintaba del natural, elaborando los ramos en su estudio. Pero se puede comprobar que un mismo bodegón muestra flores de distintas epodas del año, imposibles de reunir sin las técnicas de invernadero actuales.

Se ha supuesto, por tanto, que Arellano copiaba bocetos o modelos parciales de flores y las repetía en los bodegones según criterio estéticos, sin atender a la lógica estacional.

-Flores que aparecen en el cuadro:



Aguileña (Aquilegia vulgaris)



Rosa de cien hojas (Rosa x centifolia)



Bola de nieve (Viburnum opulus)



Anémona (Anemone coronaria)



Tulipan (Tulipa)



Ranúnculo (Ranunculus acris)



Clavel ( Dianthus caryophyllus)

-Frutas que aparecen en el cuadro:



Ciruela (Prunus domestica)



Pera ( Pyrus communis)

Los colores son muy puros y muy contrastados, con una fuerte luz que viene de la tradición italiana. Su pincelada es libre y suelta.

Se trata de un óleo, en el que el pintor utiliza una composición innovadora al plasmar un ramo de flores sobre una peana añadiendo diferentes frutas y complementos en la parte inferior. De esta manera realiza un esquema triangular, al modo de los exitosos modelos implantados por los artistas flamencos como Daniel Seghers.

Como he mencionado anteriormente nombrando las especies de flores que aparecen en el cuadro de Arellano, vemos como reproduce una gran variedad de flores, desde rosas, tulipanes, veteados, narcisos, bolas de nieves, iris, peonias, claveles, anémonas, aquileñas y algunas mariposas revoloteando alrededor, con un movimiento que no alcanzaban los pintores flamencos.



  1. Bibliografía consultada

-López Terrada, Mª José; El mundo vegetal en la pintura española del siglo XVII: aproximación a su estudio. Universidad de Valencia, Departamento de Historia del Arte.

-Summa Pictorica. Barcelona: Planeta 1999.



-Sureda, Joan; El Siglo de Oro de la pintura española. Barcelona: Planeta, 2000.

-Triadó, Juan Ramón; La pintura española: el Siglo de oro. Barcelona: Carroggio, 1999.


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