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III
Esas políticas hegemónicas son imperialistas. En el caso del imperio de EU son sus consorcios trasnacionales los que realizan el saqueo patrimonial –cultural incluido– de los mexicanos, con la complicidad de individuos como don Felipe y su patrón, la Mafia.

En el caso de El Vaticano, sus agentes en México –distintos de su representante diplomático, el nuncio apostólico–, el clero político local, actúan para desmantelar el Estado laico, avanzando mucho en ello con la complicidad de don Felipe y la Mafia.

Así, ambos imperios y sus agentes respectivos –en EU, las trasnacionales; en el del Vaticano, el clero político local– han influido y, de hecho, impuesto por fiat formas de organización económica, político-jurídica y social y mercantilizado el acervo cultural.

La moraleja establece como silogismo vero que remover al señor Calderón sería un logro pírrico, pues él es sólo un agente de la Mafia cómplice de los imperios que expolian a México. A la Mafia habría que neutralizarla; ello es un deber ciudadano.

Y más allá: también es deber ciudadano insoslayable que, a la vez que se neutraliza a la Mafia, establecer una nueva forma de organización económica, político-jurídica y social orientada al bien común o social. ¿Y don Felipe? Su pena capital: el ostracismo.
Los inútiles fastos de Felipe Calderón
Luis Alberto García

tambache@msn.com


* El gobierno federal ignoró al Consejo Asesor de los festejos * Todos sus integrantes expresan decepción y desencanto * Bicentenario y centenario bajo la batuta del australiano Ric Birch * La autoritaria imposición del secretario de Educación * “Podrían haber hecho algo de más altura”: Josefina Z. Vázquez
Decisiones como la de exhumar los restos de los héroes patrios de la Columna de la Independencia o la de organizar una fiesta masiva bajo la batuta del australiano Ric Birch para celebrar el bicentenario de la Independencia en septiembre de 2010, fueron puestas en marcha sin el consenso del Consejo Asesor para el Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana.

José Manuel Villalpando, titular de la Comisión Organizadora de los festejos hasta su remoción el pasado 21 de julio, no atendió las opiniones de los asesores para poner en marcha iniciativas que no han sido pertinentes a los ojos de integrantes de ese cuerpo colegiado instalado en mayo de 2007 como garantía de que, al estar conformado por voces respetadas de la comunidad académica e intelectual del país, permitiría una conmemoración plural.

Desde mayo de 2009 no se volvieron a convocar mesas de trabajo, aunque sí hubo invitaciones a sus integrantes a los actos oficiales, información y materiales sobre las actividades que realizó la comisión.

"Siento mucha frustración. El apoyo del Ejecutivo federal al proyecto nunca fue claro. El entusiasmo por participar se desvaneció", reclama el politólogo Federico Reyes Heroles.

A estas alturas –añade-- sienten que ya no pueden hacer mucho para el resto de 2010, puesto que los proyectos, buenos o malos, ya están en marcha.

"Nos desaprovecharon. Nos podrían haber sacado más jugo", insiste la historiadora del arte Louise Noelle Gras.

Los consejeros manifestaron su oposición unánime al dispendio de recursos en festejos efímeros, como será la realización de un espectáculo para el 15 de septiembre, con un costo superior a los mil millones de pesos, cuando era prioritario --dicen-- invertir en proyectos de trascendencia social.

"Hubo consenso en el rechazo y lo manifestamos”, expresa Noelle. “Nos oyeron pero no nos escucharon. En cierto sentido las cosas lúdicas siempre son efímeras y no están mal, pero yo he expresado públicamente mi desacuerdo en que se gaste mucho en la contratación de la compañía australiana”.

"Se podría haber hecho una mejor distribución de los recursos, no en una sola celebración, sino en festejos como se hacen en México y en todos los municipios", aclara Javier Garciadiego, presidente de El Colegio de México.

“El Consejo tampoco fue informado del desarrollo de los proyectos”, informa la historiadora Josefina Zoraida Vázquez, quien se sintió alejada de la comisión.

Los cambios en la jefatura del evento no favorecieron el trabajo de la comisión, coinciden: Tras el nombramiento de Cuauhtémoc Cárdenas en 2006, la responsabilidad pasó a manos de Sergio Vela, expresidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; luego del embajador Rafael Tovar y de Teresa, y desde 2007 Villalpando fue el responsable.

Sin nombramiento oficial, intervinieron Bernardo de la Garza, coordinador de Proyectos Especiales de la Presidencia de la República y el empresario Fernando Landeros.

"El mejor momento se dio cuando Tovar y de Teresa estructuró un proyecto que integraba, con seriedad, desde el fomento histórico hasta la obra pública.

"Al final, la suma de instituciones aparenta que son muchas acciones, pero nada es trascendente. No hay iniciativas de impacto que conmuevan a la población a sugerir mejoras al plan federal provenientes de todos los municipios del país", insiste Reyes Heroles.

Explica que, tras las escasas reuniones que tuvieron con Villalpando, el programa tomó un ritmo independiente, sin los consejeros, con iniciativas que se olvidarán pronto.

"Llamarnos a estas alturas resultaría poco útil porque ya no es momento de tomar decisiones; sin embargo, me gustaría que nos informaran sobre el Monumento del Bicentenario y sobre los proyectos que planteamos para saber si van o no", dice.

Garciadiego, participante en el proyecto de la Galería Histórica dentro de Palacio Nacional, explica que los historiadores no estuvieron de acuerdo con la exhumación de los restos, porque son más partidarios de la comprensión histórica que de las reliquias.

"Si los restos se sometieron a un proceso de limpieza, valdría la pena hacerlo también con los de los héroes de la Revolución, puesto que habría que darles el mismo trato. Se le ha puesto más acento a la Independencia que a la Revolución", valora el historiador.

"Si durante decenios nos han funcionado nuestros festejos con buñuelos, esquites y mariachis, no veo por qué en un momento económico tan difícil se tenga que modificar la naturaleza del grito", concluye Garciadiego.

"El esfuerzo presupuestal de las celebraciones debió permear en el tejido social para generar instrumentos de igualdad, desafortunadamente los festejos serán intrascendentes", establece Reyes Heroles

Josefina Zoraida Vázquez finaliza: "Me tienen cocida con eso de 'Tú eres el silbato del globero'. No sé quien ideó esa publicidad sobre el orgullo mexicano, pero podrían haber hecho algo de más altura".

Por último, los consejeros coinciden ante Forum en que, "no estamos haciendo nada porque ya se decidieron todas las acciones, y por lo menos deberían reunirnos para informarnos cómo irán las cosas".

Sobre las renuncias que hubo en el Consejo Asesor, Enrique Florescano dimitió por considerar que Villalpando –a quien Felipe Calderón removió el pasado 21 de julio, imponer autoritariamente en su lugar al secretario de Educación, Alonso Lujambio, y asumir a través de éste el control de las fiestas septembrinas-- no era representativo del medio intelectual.

Por diversos motivos, otros personajes abandonaron sus cargos de consultores, entre ellos el sociólogo Rodolfo Stavenhagen, el científico Ruy Pérez Tamayo, el escritor Ernesto de la Peña y el historiador Enrique Krauze.

Sólo quedaron en él Alicia Mayer, directora del Instituto de Investigaciones Históricas; Yoloxóchitl Bustamante, directora del Instituto Politécnico Nacional; el arqueólogo Eduardo Matos; José G. Moreno de Alba, presidente de la Academia Mexicana de la Lengua; Gisela Von Wobeser, directora de la Academia Mexicana de la Historia; el historiador Miguel León Portilla y la investigadora Virginia Guedea.

“Todo forma parte de un fasto inútil”, dijo Pedro Ángel Palou, exrector de la Universidad de las Américas, novelista, investigador e historiador --quien en ningún momento se incorporó al Consejo Asesor del calderonismo--, cuya más reciente obra, Pobre patria mía, se acerca a la vida de Porfirio Díaz, el patriarca y dictador desterrado, a través del tiempo, el recuerdo y la memoria.


Testimonio sobre Hidalgo
José Francisco Gallardo Rodríguez

generalgallardo@yahoo.com.mx


Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor (1753-1811), nació en la Hacienda de Corralejo cerca de Pénjamo, hoy Guanajuato, y murió en Chihuahua. Fue sacerdote y militar; destacó en la primera etapa de la Guerra de Independencia de México, que inició con un acto conocido como el Grito de Dolores. Dirigió la primera parte del movimiento independentista, pero tras una serie de derrotas fue capturado el 21 de marzo de 1811 y llevado prisionero a la ciudad de Chihuahua, donde fue fusilado.

El día de su ejecución pidió que no le vendaran los ojos ni le dispararan por la espalda, como era la usanza al fusilar a los traidores. Pidió que le dispararan a su mano derecha, que puso sobre el corazón. Hubo necesidad de dos descargas de fusilería y el tiro de gracia para acabar con su vida, tras lo cual, un comandante tarahumara, de apellido Salcedo, le cortó la cabeza de un solo tajo para recibir veinte pesos. Miguel Hidalgo murió fusilado por las fuerzas realistas el 30 de julio de 1811, sentado en un banco, con la mano en el corazón, los ojos vendados y un crucifijo en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas, entonces cuartel y cárcel, actualmente el Palacio de Gobierno de Chihuahua.

A pesar de haber recibido dos descargas del pelotón, no murió; por lo que se ordenó a los soldados disparar a quemarropa sobre el corazón. Su cuerpo decapitado fue enterrado en la capilla de San Antonio del templo de San Francisco de Asís en la misma ciudad; su cabeza fue colocada en la Alhóndiga de Granaditas, junto a las de Allende, Aldama y Jiménez.

En 1821 fue exhumado y junto con su cabeza se le enterró en el Altar de los Reyes de la Catedral de México. En 1868 fue erigido en su honor el Estado de Hidalgo. Finalmente, desde 1925 reposó en el Ángel de la Independencia hasta el 15 de agosto de 2010 en que fue trasladado al Castillo de Chapultepec y luego a Palacio Nacional.

Todo esto viene a cuento por el festejo de los centenarios, que más bien el actual gobierno rememora con más de 30 mil ejecuciones a causa de la “guerra contra las drogas” declarada por Felipe Calderón. ¿Cuál festejo? ¡Qué vergüenza!

El siguiente episodio se lo dedico a los jóvenes de mi patria a fin de que no dejen perder la memoria de una historia, llena de apátridas y traiciones pero también de actos heroicos, y sobre los cuales debemos forjar el México del siglo XXI.

A fines de la administración de Gustavo Díaz Ordaz prestaba mis servicios como oficial subalterno en el 17º Regimiento de Caballería, en Ameca, Jalisco. En una ocasión que me encontraba de servicio de oficial de Cuartel (máxima autoridad en ausencia de los jefes) impedí que personal militar vestido de civil, a deshoras de la madrugada, al mando de un mayor (yo era teniente), procedente de la 15ª Zona Militar (Guadalajara) se llevaran a casi una veintena de estudiantes que estaban detenidos dentro del cuartel; sin embargo, al término de mi servicio, en complicidad de mi comandante fueron trasladados con rumbo desconocido por el susodicho; días después aparecieron ejecutados flotando en el lago de Chapala.

En diciembre de 1972 llegué al 20º Regimiento de Caballería a Delicias, Chihuahua, a 10 días de haber ascendido a capitán; antes se abrió una averiguación sobre la masacre de los estudiantes; varios compañeros fueron encarcelados y exonerados después y los demás fuimos dispersados en varias unidades.

Cuando supe que iba a Chihuahua, me dio gusto, pues aprovecharía para conocer parte de la historia de México (Hidalgo, Tomochic 1891, Villa y Madera 1965). Integrado al mando del 1er Escuadrón, cada semana asistíamos al parte de novedades a la 5ª Zona Militar con sede, hasta los 70, en el Palacio de Gobierno.

Los oficiales del 20º Regimiento de Caballería llegábamos a lo que era el Colegio de los Jesuitas, una joya arquitectónica. Se entra por la puerta central Este del Palacio, se aprecia una escalinata bellísima y al costado izquierdo, sobre el piso, el Altar de la Patria, lugar exacto donde fue fusilado Hidalgo.

Hacía un ceremonial. Desde el primer día, cada vez que había oportunidad, me detenía a observar y tocar el lugar. Mis compañeros me preguntaban y gritaban desde arriba de la escalera “¿Qué ves? ¿Qué pasó ahí? No seas mamón, puto Gallardo”.

Me sorprendía que no supieran que ahí había sucedido un hecho importante de nuestra historia, pues eran oficiales que ya tenían tiempo en Chihuahua. Meditaba y me preguntaba, viendo y tocando el lugar: ¿Cuál fue la motivación de estos hombres para luchar por un ideal? ¿De qué madera estaban hechos? ¿Por qué deben ser así las cosas?

El caso es que me llenaba de energía y reafirmaba el juramento que desde cadete hice: defender a mi patria y a mi bandera, hasta alcanzar la victoria o perder la vida, tal cual lo debemos hacer los militares del glorioso Ejército Mexicano, no los del ejército del poder.
A 200 años de distancia
Lilia Cisneros Luján

prensa@cocuac.org.mx


“En el desorden y confusión que ha causado… teniendo en consideración todo lo que he podido comprender… declaro que el proyecto es por su naturaleza, sus causas, sus fines y sus efectos… notoriamente injusto, reprobado por la ley natural… constituye el crimen más nocivo y más horrendo que puede cometer un individuo contra la sociedad…”

Estas frases, aunque lo parezca, no son declaraciones de ningún prelado moderno de la Iglesia católica, acusando a legisladores, ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o ejecutivos de algunas entidades federativas, en el tema del aborto o las uniones entre homosexuales. Tampoco se refiere a sentencia alguna por casos de pederastia, cometidos, aquí sí, en contra de la ley natural; se trata de algunas de las sentencias pronunciadas por el obispo electo de Michoacán y hechas públicas en su tercer edicto del 16 de octubre de 1810, a apropósito de “el desorden y confusión que ha causado ya la insurrección promovida por el cura hidalgo y sus secuaces”, y es que desde las intervenciones de los fariseos, presionando a la autoridad civil –Pilatos como cónsul romano en Palestina– para lograr la crucifixión de Jesucristo, al mezclar las cosas de Dios con las de César, lo que se produce es enfrentamiento, dolor y muerte.

Manuel Abad Queypo, canónigo penitenciario de la santa Iglesia, obispo electo y gobernador de este obispado en Michoacán, deja constancia histórica de su pensamiento y sentencia no sólo contra los responsables de “tan horrorosos crímenes” por el proyecto independentista al que considera “sacrílego y notoriamente herético”, sino en perjuicio de “todos lo que hayan concurrido o concurrieran” al llamado insurgente, cuya consecuencia, según su visión, entre otras muchas, sería la extinción de la “clase miserable de indios”. O sea, algo así como lo que se pretende en tiempos modernos y en plena celebración del bicentenario al implicar que tanto la despenalización del aborto, como el respeto a las minorías que tienen opciones diferentes, serán las causantes de la extinción de los mexicanos.

¿Cómo evitar confusiones sociales y violaciones a las garantías individuales? Ese debería ser el tema y no la santurronería medida en términos de moralidad, ambiciones de poder o intereses facciosos. Coincidimos en mucho con la visión de Gastón García Cantú, cuya recopilación documental del pensamiento de la reacción mexicana de 1810 a 1962, debiera ser tomada en cuenta en estas celebraciones –inoportunas a la luz de la crisis gubernamental y financiera que nos agobia– cuando señala: “De las etapas de nuestra historia… la que principia en la Constitución de 1917 es la más estable. Y no es que los hombres de hoy poseamos una sabiduría política que nuestros antepasados ignoraron; ni obra del tiempo sino a que la Constitución de 1917, es fundamentalmente la ley de la tierra”. Si el autor viviera, seguramente en una nueva edición agregaría que la Constitución de 1917 era también la ley del trabajo, de la soberanía alimentaria, energética, de salud y política, sin soslayar la esencia del Estado laico. Y señalo “era”, porque en las diversas modificaciones que se han hecho a la Carta Magna en una mal entendida visión modernista, a 100 años de su promulgación, los poderes de facto han nulificado la esencia misma del pensamiento constituyente.

En pleno siglo XXI, parecen regresar por sus fueros quienes con el imperio de la ley fueron derrotados en sus intentos de entregar el país a otras naciones. El absolutismo extranjerizante de hace 200 años lo expresó Abad y Queipo, cuando abogó para que “Todos los americanos, –y no se refería sólo a la entonces recién independizada república sajona con la que colindamos al norte de nuestra frontera– por el hecho de serlo, debían ser apartados de los cargos de gobierno… por su vehemente propensión a la independencia...”

Hoy para infortunio de una supuesta independencia, los recursos energéticos y de comunicación son propiedad de una casta transnacional, los programas de seguridad se deciden en Washington, los litigios son resueltos por cortes internacionales y los programas sociales abandonados por gobiernos neoliberales se concursan, premian y aplican con criterios de espectáculo, caridad, catarsis y negocios.

Al abundar en nuevas leyes se abre puerta a la violación de todo el sistema jurídico y la inoperancia de las normas generales. Con todo y la verborrea de sanciones a funcionarios y de la obligación de transparentar el ejercicio público, nunca como hoy los negocios entre algunos funcionarios y de éstos con ciertos empresarios habían empobrecido tanto las arcas nacionales. El cinismo, la impunidad, la complicidad, están por encima de la independencia, la revolución y las constituciones que a lo largo de 200 años nos hemos dado.

En la ciudad de México, el negocio electoral está por encima de la planeación urbana, el respeto a los usos de suelo y una vida ciudadana humanizada. Mientras los criminales son liberados, las cárceles están llenas de marginados.

Quienes ejercen la libertad de expresión somos amenazados, secuestrados, vejados y asesinados –lo mismo periodistas que luchadores sociales–, el presupuesto se usa para comprar inmuebles con vocación cultural aunque con esencia comercial, y la enfermedad, la ignorancia y la pobreza no pasan de ser temas propagandísticos.

¿Qué celebramos? Se preguntan algunos. En lugar de empleo hay juegos de azar en cada esquina, en los centros comerciales y hasta en los medios de comunicación. En vez de paz social se promueven los enfrentamientos entre organizaciones otrora altruistas, entre ciudadanos pertenecientes a partidos diversos y hasta entre vecinos por medio de prebendas u “ofertas” y la justicia social es una gris caricatura que considera como un lastre a “la clase miserable”, como apuntó el clérigo de Michoacán en 1810 y según la visión de los acaparadores de la riqueza en el siglo XXI.


Recordando al general Obregón
Miguel Ángel Ferrer

ferrermentor@hotmail.com / www.miguelangelferrer-mentor.com.mx


Hace algo más de un año, digamos julio o agosto de 2009, eran alud las certezas sobre el inevitable retorno del PRI (Partido Revolucionario Institucional) a la Presidencia de la República. Esas seguridades eran fruto de varios factores concomitantes. Uno, y principalísimo, la pésima gestión de gobierno del calderonismo.

Muy malas cuentas en lo económico, peores en lo administrativo y catastróficas en materia de inseguridad y delincuencia, con su horrenda cauda de casi treinta mil muertos y el poder político y económico desbordado de las organizaciones dedicadas a la producción, distribución, importación y exportación de estupefacientes. Hasta aquí, todo lo dicho es sólo y simplemente un recuento de hechos constatables por cualquier ciudadano medianamente informado.

Doce o trece meses después ya no existen aquellas certezas del retorno del tricolor a la Presidencia. Al contrario. En el PRI han sonado las señales de alarma. ¿Qué pasó en sólo unos meses que se produjo un cambio tan radical en las percepciones nacionales sobre el futuro del país?

La explicación, desde luego, no está en una mejoría de la gestión de gobierno del calderonismo. Más bien ocurre lo contrario: cada día que pasa las cosas están peor. Las razones han de buscarse en el campo de la política. Avisado el panismo de su situación desfavorable, ha procedido a influir (y lo ha logrado) en la correlación de fuerzas que le eran adversas.

El primer paso fue paraestatalizar al Partido de la Revolución Democrática (PRD). Las alianzas electorales entre panistas y perredistas prometían y han mostrado capacidad para fabricar un sólido frente antipriísta: ya tiene el tricolor enemigo al frente. Y esas alianzas y todo lo que de aquí en adelante produzcan es y será una especie de ensayo general con miras a los comicios presidenciales del 2012.

No, desde luego, en términos electorales. En México jamás se han contado los votos. Y 2012 no será la excepción. El objetivo de las alianzas PAN-PRD es crear una entidad que haga creíble la permanencia del panismo en Los Pinos. La decisión está tomada. Y por eso la alarma en el PRI. Con viejos y nuevos actores, al tricolor le van a repetir la medicina que le administraron en 2000 y 2006.

Como nuevo actor debutará la alianza panista-perredista. Y entre los viejos actores estarán el todavía inmenso poder de la institución presidencial y el ya muy desprestigiado Instituto Federal Electoral (IFE).

Experiencias históricas nacionales y extranjeras, antiguas y recientes enseñan que, una vez instalada en el poder, la extrema derecha nunca lo suelta por vías pacíficas y democráticas. Pero, como enseña esa misma experiencia, debe crearse un tinglado político y electoral que haga posible, más o menos creíble y justificable la eternización derechista en el poder.

El PAN ya empezó a hacer su tarea. Y con el IFE las cosas no se ven difíciles. Y ni siquiera se trata de poner a un testaferro del poder como fueron los casos de José Woldenberg y Luis Carlos Ugalde. Ahora, con Leonardo Valdés Zurita, el camino es más simple y ya va muy avanzado. Es cosa de dejar que el presidente y sus consejeros y funcionarios sigan haciendo negocios multimillonarios.

Este plan de la extrema derecha mexicana explica por qué hasta ahora ninguna institución oficial competente ha procedido a atender las múltiples denuncias de corrupción en el IFE. A Valdés Zurita le han dado cuerda para que, en el momento preciso, se ahorque solito.

Con la buchaca repleta y la amenaza latente de la intervención de la Procuraduría General de la República, quién va a decir no a las peticiones del poder. Podríamos decir, recordando al general Álvaro Obregón, que “nadie resiste un cañonazo de cincuenta mil pesos”.
Nava, el ineficaz
Jorge Meléndez Preciado

jamelendez44@gmail.com


En una época de enormes lluvias, desbordamientos y aludes, el señor César Nava informa que no continuará en la dirigencia del PAN y ¡oh sorpresa, que tampoco será candidato albiazul a la presidencia de la República! Esto último asombra, ya que su ineficaz trabajo en muchas partes era tan conocido que jamás se le mencionó, ni siquiera por columnistas amigos, para esa última encomienda.

Uno de los hombres del círculo íntimo de Felipe Calderón, estuvo inmerso en el escándalo hace mucho tiempo. Aunque se hizo más evidente en cuanto lo nombraron desde Los Pinos sustituto de Germán Martínez, hoy convertido nuevamente en articulista oficial.

Tres acontecimientos fueron los sobresalientes en su accionar: la pérdida de elecciones en todas partes, hasta antes de su extraña alianza con el PRD; el famoso pacto con el PRI, que incluyó la renuncia al PAN de Fernando Gómez Mont, cuando era secretario de Gobernación, y su romance con Patylu, la compositora para infantes.

En síntesis, de la inoperancia a la frivolidad. Signo que podemos encontrar en una buena parte del equipo que ha ido designando el señor Calderón.

Pero antes, cuando era más cercano de Felipe y fue nombrado director jurídico de la secretaría de Energía, César autorizó una buena cantidad de servicios y permisos que constituyeron pérdida de dinero a la nación y algunos fueron considerados negocios para unos cuantos. Ello está documentado en el excelente libro de Ana Lilia Pérez: Camisas azules. Manos Negras. El saqueo de Pemex desde Los Pinos (Grijalbo).

César no fue el único involucrado en actividades ilícitas entonces. También fueron acusados por la reportera: Juan Camilo Mouriño y Germán Martínez. Pero que Nava tuvo uno de los papeles destacados lo muestra que en el mencionado texto aparece en portada, sonriente, dándole la mano a su protector: Felipe Calderón.

César manejó también el fideicomiso de transición entre Vicente Fox y Felipe Calderón. Al mismo se destinaron 130 millones de pesos. De los cuales hay irregularidades en 30 millones, un poco menos de la cuarta parte. “Pero Nava fue salvado por el gobierno foxista” de esas malas cuentas, dice en la revista Proceso (1764), el exauditor de la Federación, Arturo González de Aragón.

En Los Pinos, el novio de la cantante, tenía dificultades en el trato con dos personajes que eran más influyentes con “El Jefe”: Maximiliano Cortázar y Patricia Flores. Así pues, ante la ineficacia de Germán Martínez, se le envió no mediante un proceso democrático sino por imposición al edificio de avenida Coyoacán.

Como decíamos, su trabajo fue errático, conflictivo, sin proyecto y atenido a que los programas sociales y las campañas oficiales en radio y televisión posibilitaran una buena cantidad de votantes. No fue así y luego de señalar que ganaría en casi todas partes, la derrota en Mérida, Yucatán, lo enfrentó con una realidad: la política no tiene nada que ver con la burocracia.

Afortunadamente para él, los llamados Chuchos, se acercaron a Palacio y para salvarse ellos también, lograron con Felipe un acuerdo para competir PAN y PRD contra el PRI que se iba solo y muy campante rumbo al 2012, especialmente su candidato del gel, Enrique Peña Nieto.

La alianza que ya se había ensayado en muchos lugares: Nayarit, Durango, Chihuahua y otras entidades, dio frutos y ganaron con candidatos expriístas en Oaxaca, Puebla y Sinaloa; estuvieron a punto de hacerlo en Durango, pero en Hidalgo y Veracruz levantaron ampliamente su votación.

Esto hizo que Nava pensara en que podría aspirar a un periodo no de emergente al bat, sino ya alineado en una equipo triunfador, pero las señales del mánager fueron en sentido contrario al enviar a Max, el exbaterista de la banda Timbiriche, a prensa del blanquiazul. En ese momento supo el licenciado César que su fin se acercaba.

A manera de despedida u obituario, Nava dijo que logró “regresar al PAN a la senda del triunfo, recuperar la competitividad electoral, rescatar su esencia (del partido), su doctrina, su carácter ciudadano y replantear su relación con el gobierno federal”.

Ni Jesús Reyes Heroles, padre, hubiera exhibido un listado como ese, pues el autor del Liberalismo mexicano, sabía algo importante: humildad en el discurso.

De haberse cumplido el 10 por ciento de lo apuntado por Nava, otro gallo cantaría en el corral azul. Pero la realidad es otra.

No hay un abanderado presidencial con espolones, la votación real del PAN baja y la injerencia calderonista sube.

En recientes declaraciones, Felipe dijo que nadie de su equipo debe candidatearse para el 2012 ni perder el tiempo; amén que respetará a su partido y la selección del candidato presidencial. Algo que suena extraño por lo vivido en los últimos cuatro años.

Los que se mencionan para el cambio son en orden de importancia: Gustavo Madero, un hombre muy gris pero cercano a Felipe y Margarita; Juan Manuel Oliva, mandatario en Guanajuato, quien es acusado de encarcelar injusta y perversamente a mujeres que han abortado, tanto que las reclamaciones internacionales harán modificar sentencias, y Francisco Ramírez Acuña, el cual destapó hace seis años a Felipe en Jalisco, fue secretario de Gobernación en este sexenio y ya no cuenta con el favor del Gran Señor.

Hay más pero son de relleno. En el trío no hay oficio para su encomienda: reconstruir el partido, ganar elecciones, acercar a la gente a las ideas del bien común, etcétera. Por lo que desde ya podemos decir que la sucesión la llevará a cuestas un hombre, quien fue disidente en la época de Vicente Fox y se convirtió en similar al hombre de las botas, aunque con más colmillo en la grilla, el que realmente manda en las importantes decisiones nacionales.

¿Quién será?


Desgarramiento
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