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Declaración de la Cumbre por la amistad e integración de los pueblos iberoamericanos

Santiago – Chile, 8 y 9 de noviembre de 2007

Manifiesto de Santiago

Reunidos en Santiago de Chile, los días 8 y 9 de noviembre de 2007, en el marco de la Cumbre por la amistad e integración de los pueblos iberoamericanos, los representantes de organizaciones sociales, políticas y culturales, de pueblos originarios, entidades académicas, artísticas y ciudadanos en general, hemos debatido, en un marco de pluralismo y respeto, las contradictorias realidades de nuestra región y concordado acciones que permitan avanzar hacia la democratización, unidad, soberanía y autodeterminación de nuestros pueblos y naciones.


EL NUEVO PROTAGONISMO SOCIAL
Constatamos, esperanzados, el resurgimiento de un extendido protagonismo de los movimientos sociales, y fuerzas políticas progresistas cuyas luchas articuladas, cada vez más amplias y persistentes, han influido decisivamente en la elección –en diversos países– de gobernantes afines y sensibles al gran ideario de emancipación, unidad e integración latinoamericana, impulsando procesos de cambio en la región, que valoramos como un avance de gran proyección histórica.
Ya podemos hablar de futuro y diseñar estrategias basadas en la solidaridad y la cooperación de nuestros pueblos, porque tenemos presente y evocamos, hoy, a líderes y movimientos que ayer derrocharon heroísmo y tenacidad inconmensurables. Lo decimos desde Chile, donde la codicia entró con la espada y la cruz para aplastar, después de 300 años, la resistencia ejemplar del pueblo mapuche; a 100 años de la masacre de trabajadores chilenos, peruanos, bolivianos, argentinos y españoles en la Escuela Santa María de Iquique. En este país, donde las empresas transnacionales activaron la maquinaria militar y financiera del imperio para derrocar al Presidente Constitucional Salvador Allende e impedir su proyecto de transformaciones sociales y de unidad latinoamericana; donde las bayonetas sirvieron a la plutocracia y al capital extranjero para entronizar un modelo neoliberal que se traduce en la extrema concentración de la riqueza, la exclusión social y política de las grandes mayorías, donde los poderes fácticos y el gran capital han pasado a controlar la política, los medios de comunicación y la institucionalidad.
La nueva realidad política del continente y sus promisorias perspectivas reconoce una multiplicidad de vertientes sociales, culturales e ideológicas que adoptan originales métodos y estructuras, diversos lenguajes, formas de lucha y propuestas programáticas. En esa diversidad, antitesis del dogmatismo, sectarismo y hegemonismo, radica su fuerza y su legitimidad histórica.
A partir de las demandas por la protección del eco sistema, la defensa de la tierra, los territorios y los derechos de los pueblos originarios, el rechazo a la expoliación y enajenación de nuestros recursos naturales, las reivindicaciones de los trabajadores, el rechazo a la expropiación de los ahorros previsionales, la denuncia de las bases militares estadounidenses en sectores estratégicos del continente, la defensa de los derechos humanos, el fortalecimiento del rol del Estado en los emprendimientos productivos y para garantizar el derecho ciudadano a la Salud, Educación y Vivienda, Trabajo y Previsión, contra la discriminación de la mujer y los adultos mayores, por los derechos de la juventud y otros sectores avasallados por las políticas neoliberales,los movimientos sociales avanzan hacia propuestas políticas unitarias ante los grandes problemas nacionales y contribuyen a levantar una nueva alternativa que permita a Latinoamérica y el Caribe intervenir con fuerza propia en los candentes problemas que afronta la humanidad.
Por lo mismo es que rechazamos aquellas prácticas que buscan atomizar a las organizaciones sociales subordinándolas como insumo de políticas estatales funcionales que apuntan a perpetuar el modelo económico e institucional.
Los movimientos sociales ya no se conforman con cambios cosméticos sino plantean un rechazo total al actual modelo de dominación económica, política y cultural que implica la comercialización de todos los ámbitos de la vida pública y personal y el ánimo de lucro como supremo valor de una sociedad que percibe a cada individuo como rival del otro.

Lo anterior, en consonancia con la crítica que hacen los pueblos, a nivel mundial, a la globalización depredadora y a la guerra como solución a los problemas de la humanidad.


Por su parte, las fuerzas políticas que buscan alternativas al sistema imperante, tienen el desafío de encontrar nuevas formas de interlocución y complementación con las luchas sociales, en el entendido que ambas esferas se retroalimentan y se necesitan.
UNA INTEGRACIÓN DESDE LOS PUEBLOS Y PARA LOS PUEBLOS
Entendemos la integración regional como un proceso de enriquecimiento mutuo, de potenciamiento de nuestras fortalezas, de nuestra capacidad de intercomunicación con el mundo, partiendo del reconocimiento del ser humano a cuyo bienestar y felicidad deben subordinarse todas las políticas públicas.
En la forja del futuro de América Latina y el Caribe, podemos construir ciudadanía con lo mejor de cada pueblo y cultura que la compone. Su integración debe darse desde la misma base social, partiendo de las siguientes premisas esenciales:
• La recuperación de los recursos naturales, mineros, hídricos, pesqueros, forestales y energéticos; la reforma agraria y la soberanía alimentaria como procesos que salvaguarden la participación y los intereses de los pueblos y naciones.
• La integración energética en armonía con el medio ambiente.
• Los acuerdos de integración económica deben poner el acento en las múltiples formas de economía solidaria, protegiendo el rol de la micro, pequeña y mediana empresa.
• Este proceso admite múltiples modalidades institucionales en el ámbito sectorial y territorial, con diversos grados según la realidad de cada región. En tal sentido, apoyamos el surgimiento de instrumentos tales como el ALBA, Banco del Sur y otros, que son expresión de la voluntad integradora de nuestros pueblos.
• La lucha democrática debe fortalecer los procesos constituyentes y la creación de una nueva institucionalidad que considere el rol protagónico del movimiento sindical, de los trabajadores de la ciudad y del campo, de los pueblos indígenas originarios y del conjunto de las fuerzas sociales. En ese contexto, saludamos la aprobación, por parte de las Naciones Unidas, de la Declaración Internacional sobre los derechos de los pueblos indígenas.
• El desmantelamiento de los mecanismos de opresión que conjugan edad, clase, sexo, género y etnia
• La activa solidaridad con los pueblos y gobiernos que construyen caminos alternativos al capitalismo neoliberal. En este sentido, denunciamos al gobierno de Estados Unidos por su constante satanización y criminalización de las luchas sociales y sus actividades de agresión y hostigamiento a los gobiernos que adoptan el rumbo de la emancipación popular.
• El respeto y reconocimiento a las culturas y autonomías de las comunidades originarias.
• La resolución de los conflictos históricos entre las naciones, la reducción de los presupuestos bélicos, el desarme proporcional y progresivo en todos los países de la región para reorientar estos recursos a las necesidades de salud y educación.
• El libre tránsito de las personas y sus derechos migratorios. Nuestros pueblos están en capacidad de unirse a pesar de la diversidad geográfica, étnica, cultural y política, para imaginar y construir otras soluciones para este único mundo. Sabemos que esta lucha se enfrenta a enemigos carentes de escrúpulos, cuya voracidad y hegemonismo han significado enormes tragedias para nuestros pueblos. Aún así, tenemos fe en la justicia de nuestros postulados y nos hacemos cargo de las grandes epopeyas que a lo largo de cinco siglos nos han permitido avanzar hacia la condición de pueblos dignos, sujetos de nuestra propia historia.

Declaración Cumbre de los Pueblos del Sur

Montevideo – Uruguay, 17 de diciembre de 2007

Declaración de Montevideo
Todos los pueblos, toda la esperanza
Desde Montevideo, República Oriental del Uruguay, capital del MERCOSUR, donde nos hemos reunido el día 17 de Diciembre de 2007, en la Cumbre de los Pueblos del Sur, con el lema “Todos los Pueblos, Toda la Esperanza”, ratificamos firmemente nuestra convicción y apuesta política en la integración de los Pueblos de América, como medio para profundizar la democracia y cambiar el modelo de desarrollo para la plena vigencia de los derechos humanos. En este sentido, declaramos:
Reconociendo los obstáculos que las élites tradicionales imponen a los procesos de transformación de la realidad social, económica, política y cultural que están siendo impulsados en la región, y en particular en la hermana Republica de Bolivia, levantamos enérgicamente nuestra voz de protesta para condenar los intentos de desestabilización de la democracia. Desde las organizaciones y movimientos sociales queremos expresar nuestra profunda solidaridad al pueblo y al gobierno de Bolivia en esta hora de difíciles definiciones en favor del pueblo.
Ratificando nuestra posición en contra de los tratados de libre comercio e inversiones, repudiamos de forma vehemente la firma del tratado entre el Mercosur e Israel, negociado a espaldas de la ciudadanía, que significa la claudicación del bloque frente a las presiones internacionales de liberalización y al mismo tiempo, con un gobierno que en alianza con el poder imperial de EUA impulsa la agresión permanente sobre pueblos vecinos. Este acuerdo viene a consolidar y profundizar un camino de resguardo de los intereses de los capitales internacionales frente a los cuales el Mercosur representó un freno con la derrota impuesta al ALCA.
Al mismo tiempo, rechazamos todas las propuestas surgidas en el propio seno del Mercosur, que estén destinadas a promover la firma de tratados bilaterales de comercio o de protección de inversiones.
Este tipo de acuerdos irán en el sentido de agravar el modelo de desarrollo que las políticas neoliberales han venido implementando en la región, que continua promoviendo la degradación ambiental, profundizando la exclusión social al interior de los países y las desigualdades entre los mismos. En el marco del modelo agroexportador, la expansión de los monocultivos está provocando la destrucción masiva de la naturaleza. El auge de los agrocombustibles que ahora se fomenta para sostener el patrón de consumo de los países industrializados, profundizará las consecuencias devastadoras en el medio ambiente, provocando cambios climáticos y riesgos de catástrofes naturales. El desarrollismo que impulsa mega obras de infraestructura, como las incluidas en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) cuya ejecución responde a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales y de sus socios nacionales y locales traerá graves consecuencias para nuestros pueblos y la integración continental basada en la equidad, la inclusión, la diversidad, la soberanía local, la democracia, la justicia social y ambiental y la paz.
Consideramos que la creación del Banco del Sur abre en este momento una oportunidad de cambio en la lógica económica actual. Para incidir sobre estos cambios de rumbos exigimos de los gobiernos que se garantice el acceso público a la información y la participación social en las decisiones del Banco.
En este sentido, asumimos desde los movimientos y organizaciones

sociales el desafío y la tarea de hacer que esta herramienta esté al servicio de las necesidades de nuestros pueblos.


Asimismo, saludamos el proceso de auditoría integral iniciado en el Ecuador, que constituye una posibilidad para fortalecer nuestro reclamo que en cada uno de nuestros países se implemente una auditoría participativa de todas las deudas.
Nos oponemos a la creación de las mega represas destinadas fundamentalmente a reforzar el modelo exportador de recursos naturales en forma de productos electro-intensivos. El proceso de integración energética en curso debe ser desarrollado a partir de la recuperación de la soberanía sobre los recursos energéticos de la región. Este proceso debe basarse en el fortalecimiento de las empresas estatales de energía, la nacionalización de los recursos estratégicos y la utilización de la renta así conseguida en la construcción de un desarrollo sustentable con políticas de redistribución de la riqueza y la construcción de nuevas matrices a partir de fuentes renovables de energía, donde la prioridad sea garantizar el acceso digno de todos los habitantes del continente a los bienes energéticos.
Demandamos la urgente renegociación de los Tratados de Itaipu y Yacyreta así como la necesidad de una auditoria de la ilegitima deuda paraguaya, producto de los injustos términos de los tratados firmados por los gobiernos dictatoriales del Paraguay, Brasil y Argentina.
Alertamos y repudiamos la promulgación de leyes denominadas “antiterroristas” destinadas a criminalizar la lucha social, a los movimientos sociales y a sus líderes.
En este sentido, la Cumbre de los Pueblos del Sur exige la urgente libertad de los 6 ciudadanos paraguayos presos en Argentina, por tratarse de una persecución política y una violación de los derechos humanos fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes al asilo político.
Reafirmamos la necesidad de la inmediata retirada de la Misión Militar de NN.UU. (MINUSTAH) de Haití.
Asimismo, expresamos el apoyo y solidaridad a la campaña popular por la nulidad de la Ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado, desarrollada por los movimientos sociales en Uruguay.
En contrapartida, defendemos la soberanía alimentaria, cuyos principios articulan políticas de autonomía productiva en base a las necesidades de los pueblos, y no supeditadas a las demandas del mercado mundial. Es urgente implementar reformas agrarias basadas en los principios de la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos campesinos e indígenas.
La integración de los pueblos implica, para nosotros, considerar las diferencias entre los mismos como una expresión de la diversidad cultural, a la vez que un desafío para que a través de la complementariedad y la solidaridad mutua se conquisten mejores condiciones de vida para todos. El combate a las asimetrías no puede agotarse en medidas compensatorias y desarticuladas, sino que debe contribuir a resolver los problemas estructurales que impiden la autonomía y el bienestar de nuestros pueblos.
Los procesos de integración deben asegurar la libre circulación de trabajadores y trabajadoras, la recuperación y ampliación de los derechos laborales al mismo tiempo que garantizar el derecho de las personas a no migrar como también todos los derechos de los y las migrantes.
Una vez más, rechazamos todas las formas de discriminación, basadas en el género, las razas y etnias, la orientación sexual, las creencias o religiones, las ideologías, el origen, o cualquier otra distinción que menoscabe los derechos de las personas y limite el ejercicio de la ciudadanía.
La integración que queremos requiere la inclusión de la diversidad de los sujetos sociales y culturales basada en el reconocimiento de los territorios de los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales.
Exigimos también políticas públicas universales que respondan efectivamente a las necesidades de hombres y mujeres de acceso a la educación, a la salud, a servicios públicos esenciales, y al ejercicio pleno de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales.
Exhortamos a los gobernantes a garantizar la transparencia y el acceso a las informaciones substanciales en las negociaciones del Mercosur y fortalecer los espacios de diálogo e interacción entre pueblos y gobiernos, estimulando los mecanismos de democracia participativa y control social.
Consideramos que el fortalecimiento de los procesos de integración en la región debe profundizarse y en este sentido, apoyamos la plena inclusión de Venezuela como también de Bolivia y Ecuador al bloque.
Las organizaciones y movimientos sociales de América del Sur reunidos en Montevideo ratificamos nuestra voluntad de seguir impulsando la integración de los pueblos.
Por una verdadera integración que nos permita construir la soberanía desde y para los pueblos del Sur.

Segunda Carta abierta: Por un Banco del Sur orientado a una matriz soberana, solidaria, sustentable e integradora para el desarrollo del continente

Diciembre, 2007

A los Señores Presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela
De parte de los Movimientos Sociales y personalidades del mundo

Por segunda vez nos dirigimos a Uds. para expresar la enorme expectativa abierta en nuestros pueblos por la iniciativa de creación del Banco del Sur. Nos anima también la respuesta positiva de nuevos países de América del Sur, que han manifestado su deseo de participar del Banco del Sur.


Los firmantes somos redes, organizaciones y movimientos sociales, sindicatos y académicas/os, que venimos luchando contra el flagelo de la deuda pública ilegítima y de las políticas y prácticas perversas de las instituciones financieras internacionales existentes y del actual sistema de comercio mundial. Estamos convencidas/os de que la decisión tomada de crear el Banco del Sur puede representar un enorme paso y oportunidad no sólo para América del Sur, sino que para América Latina y el Caribe como así también, otras regiones del Hemisferio Sur.
Venimos de una historia reciente de lucha contra las dictaduras en casi todo el continente. Esto explica nuestro empeño en abrir e instituir nuevos espacios de participación y de democracia directa. Sin embargo, la forma poco transparente y no participativa como se desarrollan la negociaciones para la creación del Banco del Sur, sin debate público y sin consulta a nuestras sociedades, puede indicar que estamos frente a algo que puede volverse más de lo mismo.
Es nuestra convicción que una nueva entidad financiera Sur-Sur debe orientarse a superar tanto las experiencias negativas de apertura económica - con la secuela de siempre mayor endeudamiento y drenaje de capitales -, desregulación y privatización del patrimonio público y de los servicios básicos sufridos por la región, así como de los hoy ya ampliamente reconocidos comportamientos no-democráticos, no transparentes, regresivos y desacreditados de los organismos multilaterales, como el Banco Mundial, el CAF, el BID y el FMI. Nuestra historia reciente ha mostrado que sus opciones de política económica y socio-ambiental, impuestas a nuestros gobiernos a través de condicionalidades, han resultado en descapitalización y desindustrialización de las economías de la región, y las han aprisionado al modelo agro-mineral-exportador, que frena su desarrollo y profundiza la situación subalterna a las economías del Norte, las inequidades sociales, los daños ecológicos y las deudas ‘eternas’ - financiera, histórica, social, cultural, ecológica.
Conociendo la importancia de que los países comprometidos hasta ahora con la creación del Banco del Sur lleguen a un acuerdo sobre temas-clave relacionados con su naturaleza y objetivos, su estructura financiera y operativa, creemos esencial plantearles las proposiciones siguientes, que expresan las aspiraciones de amplios sectores de las sociedades de nuestros países, de acuerdo a la manifiesta expresión de sus principales agentes sociales consultados:
1. Que el Banco del Sur se oriente a promover una nueva matriz de desarrollo, cuyos valores fundamentales sean la soberanía de nuestros pueblos sobre su territorio y su propio desarrollo, la autodeterminación responsable de nuestras políticas económicas y socio-ambientales, la solidaridad, la sustentabilidad y la justicia ecológica; que para el Banco, el desarrollo económico y tecnológico sean concebidos como medios para el objetivo superior que es el desarrollo humano y social;

2. Que la acción del Banco del Sur sea determinada por metas concretas, como el pleno empleo con dignidad, la garantía de la alimentación, la salud y la vivienda, la universalización de la educación básica pública y gratuita, la redistribución de la riqueza superando inequidades, incluso las de género y etnia, la reducción de las emisiones de gases-invernadero, y la eliminación de sus impactos sobre las poblaciones del continente y los restantes pueblos del Sur.


3. Que el Banco del Sur sea parte integral de una nueva arquitectura financiera latino-americana y caribeña, que incluya un Fondo del Sur, con función de Banco Central continental, capaz de articular un gran sistema de pagos continental con la más avanzada plataforma telemática; capaz de ligar las políticas que promueven la estabilidad macroeconómica con las políticas de desarrollo y de reducción de las asimetrías estructurales; y contemple el desarrollo futuro de un sistema monetario común al servicio de una estrategia de fortalecimiento de lazos económico-comerciales al interior de la región, introduciendo intercambios con monedas nacionales, y trabajando por el establecimiento de una moneda regional por lo menos para los intercambios intra-regionales. La construcción de un espacio de soberanía monetaria y financiera supranacional requiere dotarse de mucha flexibilidad local, para evitar tentaciones subimperialistas y el triunfo de la ortodoxia monetarista en ciertos aspectos, como en la experiencia europea reciente.


4. Que el Banco del Sur sirva para recuperar valores relativos a las deudas histórica, social y ecológica, de las cuales nuestros pueblos son acreedores. Que sus financiamientos busquen superar las asimetrías y desigualdades sociales y los daños ambientales que se han perpetuado desde hace más de cinco siglos en el continente.

5. Que el Banco del Sur contemple la participación de las organizaciones ciudadanas y los movimientos sociales no sólo en la elaboración de su arquitectura original, sino también en la toma de decisiones financieras y operacionales y en el monitoreo de la utilización de los fondos adjudicados.


6. Que el Banco del Sur ejerza su dirección de forma igualitaria entre los países miembros, institucionalizando y manteniendo el principio igualitario de “un socio un voto” en todos sus niveles de decisión colegiada; y aspire a canalizar los recursos de ahorro de la misma región.


7. Que las subscripciones de capital del Banco del Sur sean proporcionales a la capacidad de las economías de sus países miembros; que otras fuentes de capitalización del Banco del Sur incluyan parte de las reservas internacionales y préstamos de los países miembros, impuestos globales comunes y donaciones. Deben ser excluidos los recursos financieros de las actuales instituciones financieras multilaterales y de Estados que han perpetrado el saqueo de nuestro continente. Que estos dispositivos del Banco del Sur permitan el aumento creciente de la aplicación de las reservas de los países miembros fuera del area del dólar y del euro, y alienten el retorno de los capitales nacionales depositados en el extranjero.
8.  Que el Banco del Sur esté comprometido con la transparencia en la gestión, rindiendo cuentas públicas de su funcionamiento y actividad, sometiéndose a la auditoría externa permanente de sus préstamos y de su funcionamiento interno con participación social.
9. Que, para que el Banco del Sur no sea "más de lo mismo", se pondere en forma permanente la calidad, austeridad y eficiencia  de la administración, prohibiendo cualquier privilegio de inmunidad a sus funcionarios, afirmada en la más plena transparencia informativa en tiempo real y el control democrático y social de la gestión. Para evitar gastos excesivos y desviaciones burocráticas, se constituya un cuerpo de funcionarias/os compacto y, a la vez, diversificado, eficiente, eficaz y administrativamente polivalente.
10. Que los préstamos sean destinados a la promoción de una integración regional genuinamente cooperativa, basada en principios como la subsidiaridad activa, la proporcionalidad y la complementariedad; financiando proyectos de inversión pública; atendiendo al desarrollo local autogestionario e impulsando el intercambio comercial equitativo y solidario entre agricultores familiares, pequeños productores, sector cooperativo y de economía social solidaria, comunidades indígenas y tradicionales, organizaciones socioeconómicas de mujeres, de pescadores, de trabajo, de identidad, etc.

11. Que el Banco del Sur adopte como prioridad de inversión proyectos que se orientan a la soberanía alimentaria y energética; investigación y desarrollo de tecnologías apropiadas al desarrollo endógeno y sustentable de la región, incluso los software libres; la producción programada y complementaria de medicamentos genéricos; la recuperación de los saberes ancestrales de nuestros pueblos, sistematizado y aceptado como ciencia agroecológica; la promoción de la justicia ambiental; el fortalecimiento de los servicios públicos; el apoyo a las víctimas de desplazamientos forzados; el fomento de la comunicación y la cultura intra-regional; la creación de una universidad del Sur y un sistema de equivalencia de diplomas en toda la región; y la infraestructura a partir de otras lógicas de organización del espacio, que instrumenten las comunidades para el desarrollo local autogestionario y solidario. Que el Banco no reproduzca el modelo de financiamiento de las actuales instituciones financieras internacionales de construcción de mega-obras destructivas del medioambiente y la biodiversidad.


12. El Banco del Sur debe ser considerado como una herramienta esencial para custodiar y canalizar el ahorro, rompiendo los ciclos recurrentes de exacción del esfuerzo nacional y regional a  través de maniobras y negociados con el endeudamiento y títulos públicos, el subsidio a grupos económicos y financieros privados privilegiados y/ o corruptos locales e internacionales, y el aval permanente a movimientos especulativos de entrada y salida de capitales.
Todo ello lo entendemos en línea con lo destacado por la Declaración Ministerial de Quito del 3 de Mayo pasado, al señalar que: "Los pueblos dieron a sus Gobiernos los mandatos de dotar a la región de nuevos instrumentos de integración para el desarrollo que deben basarse en esquemas democráticos, transparentes, participativos y responsables ante sus mandantes".
Nos preocupan las sucesivas postergaciones de la firma del acta fundacional, que pueden indicar la existencia de indefiniciones significativas. Esperamos que, en las negociaciones para superar estas indefiniciones, se tomen en consideración las proposiciones de esta carta.

La actual coyuntura económica y financiera regional e internacional sigue favorable para dar pasos concretos en este sentido, pero puede no prolongarse. Confiamos en que Uds. aprovecharán esta posibilidad histórica para crear lo que podrá volverse un verdadero Banco Solidario de los Pueblos del Sur.


Saludamos a Uds. con la mayor distinción.

Declaración Política del Consejo de los Movimientos Sociales del ALBA-TCP

26 de enero, 2008
Durante más de 500 años los pueblos de América Latina y el Caribe fuimos sometidos por la acción del colonialismo y del imperialismo. El capitalismo de las grandes metrópolis y las élites locales, expoliaron y fraccionaron a Nuestra América a tal punto, que la independencia de cada una de nuestras repúblicas pasó a tener un mero carácter formal, el sueño integrador de nuestros pueblos y nuestros libertadores fue traicionado por los vínculos estructurales de las oligarquías locales con las políticas imperialistas y de dominación.
En los últimos 100 años los movimientos y gobiernos progresistas y socialistas han tenido que chocar contra las armas del imperialismo. Los pueblos hemos resistido y estamos construyendo salidas a las crisis generadas por las políticas neoliberales e imperialistas, fundamentadas en la convivencia, cooperación, complementariedad y solidaridad. El ejemplo histórico de Cuba, resistente a los embates del imperio, ha dado fuerza para la elevación de banderas en los tiempos de adversidad, el proceso revolucionario en Venezuela, ha catalizado y catapultado la bandera de unidad bolivariana que se asume con dignidad por los pueblos de Bolivia y su revolución indígena originario y campesina, así como el resurgimiento revolucionario del Sandinismo en Nicaragua que reivindica la lucha de los pueblos progresistas de Centroamérica. Ante este escenario hoy América es otra, una América que ha cambiado para siempre y no está dispuesta a retroceder.
Hoy estamos seguros de que estamos construyendo un modelo de crecimiento sustentado en los principios de cooperación, complementariedad, solidaridad, equidad y justicia social. En la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América encontramos la manera de concretar, a través de los Proyectos Grannacionales, la puesta en practica de estos principios y la creación del Consejo de los Movimientos Sociales del ALBA-TCP nos permite influir directamente en una relación pueblos-pueblos y pueblos-gobiernos, para el beneficio de una población que debe cumplir con la meta de erradicar la pobreza y aportar a la construcción de un sociedad más justa.
La derrota del neoliberalismo en Nuestra América es un acto heroico que se debe consolidar con la unidad de las fuerzas populares y los liderazgos dignos y patrióticos de Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y de otros gobiernos progresistas que no se doblegan ante el imperio. Los movimientos sociales somos protagonistas en esta salvación histórica de la Patria Grande, a la que le está llegando la hora de constituirse en una sola nación.
Por tanto, los movimientos sociales de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela aquí reunidos, nos incorporamos al proceso de unidad latinoamericana y caribeña a través del Consejo de los Movimientos Sociales del ALBA-TCP, en igualdad de responsabilidad y compromiso para el impulso, despliegue, desarrollo orgánico; buscando la concreción de lo acordado en el marco de los Proyectos Grannacionales, para que no se diluya entre laberintos burocráticos, afanes protagónicos o se queden en lo declarativo. De igual forma, asumimos el compromiso de trabajar para incorporar a corto plazo al conjunto de los movimientos sociales de los países de América Latina y el Caribe que apuesten por esta alternativa humana de unidad; con el firme propósito que este esfuerzo sea una alternativa cierta, eficaz, ética y revolucionaria de unidad y liberación de los pueblos de Nuestra América.
¡Nuestra América ha entrado en su hora histórica, una nueva era se ha abierto para nuestros pueblos!

Declaración Final Seminario UNASUR: intereses en disputa

Rio de Janeiro - Brasil, 13 de marzo del 2008
Las redes, organizaciones, movimientos sociales y sindicatos, reunidos en el seminario: “UNASUR: intereses en disputa”, realizado en Río de Janeiro - Brasil, los días 12 e 13 de Marzo, concluimos:
El proceso de integración de los países de la región viene siendo impulsado con firmeza desde 2005, en especial después de la Cumbre de Mar del Plata, que enterró el Área de Libre Comercio de las Américas – ALCA, promovida por los Estados Unidos. Esa derrota es fruto de una amplia movilización y de las luchas de resistencia de los pueblos de la región, es a partir de lo acumulado en estas luchas que nos vinculamos a la construcción de alternativas soberanas de integración de los pueblos. Este proceso tuvo su momento de síntesis en Cochabamba, en Diciembre de 2006, cuando realizamos la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos y decidimos fortalecer los mecanismos de acompañamiento, incidencia y debate sobre los rumbos de UNASUR.
A pesar de que los pueblos obtuvieron esa victoria, las estrategias comerciales, militares, diplomáticas y financieras y políticas de los Estados Unidos continúan amenazando la integración soberana de la región, la cual sigue tensionada por las negociaciones de Tratados de Libre Comercio bilaterales y acuerdos de inversión con los Estados Unidos y la Unión Europea sumados a los intereses de las corporaciones trasnacionales en la región, minando los esfuerzos de construcción de una complementariedad regional.
Después de la derrota del ALCA, la conformación de una comunidad de naciones, expresada en la UNASUR – Unión de Naciones de América del Sur – viene convirtiéndose en una de las estrategias de los gobiernos para la incorporación soberana de la región en los ámbitos globales y puede convertirse en un espacio de defensa de los sectores populares de los países involucrados. Ese proceso, aunque no tiene todavía una clara definición en favor de los intereses de los pueblos, indica la necesidad de disputarnos el rumbo del mismo, buscando alterar la lógica de los proyectos en curso en áreas como infraestructura, energía, transportes, telecomunicaciones e integración financiera, temas principales de la agenda de UNASUR y sobre los cuales se desarrollan hoy importantes luchas sociales de resistencia.
La constitución de UNASUR debe fortalecer la democracia y los intereses de los pueblos de la región. Las políticas comerciales y de inversión que se adopten regionalmente deben ser dirigidas por la transformación del modelo productivo primario exportador – que expande los monocultivos, agrava la concentración de la tierra, defiende los intereses del agronegocio y de las trasnacionales a ellos articuladas – en una estrategia de desarrollo al servicio de los pueblos, a partir de la construcción de infraestructura orientada por las necesidades locales, nacionales y regionales, garantizando así el equilibrio socio-ambiental y la intangibilidad de los territorios indígenas, de los afrodescendientes y de los pueblos tradicionales. Sobre energía, ratificamos los principios, políticas y programas que constan en la Declaración de Movimientos, Organizaciones y Redes Sociales y Sindicales emitida con ocasión de la Cumbre Energética Suramericana, realizada en Isla Margarita.
Sobre el Banco del Sur, recientemente creado, esperamos que UNASUR incorpore este debate en su agenda como un mecanismo orientado no solamente al financiamiento de un proyecto alternativo de desarrollo en la región sino también con la capacidad de establecer las bases para la superación de las asimetrías existentes entre los países de la región y al interior de los mismos. Para ello es necesario que además de los mecanismos efectivos de participación popular y transparencia, que los países miembros hagan un esfuerzo proporcional al tamaño de sus economías para la composición del capital del banco, a la vez en que establezcan mecanismos ecuánimes para la toma de decisiones. La participación de los países, sin embargo, no debe estar condicionada a la disponibilidad de recursos. En este sentido, cualquier iniciativa de financiamiento al desarrollo necesita romper con la lógica perversa del endeudamiento – sea ella Norte-Sur o Sur-Sur – que hiere la soberanía y auto-determinación de los pueblos. Para garantizar que eso ocurra, hay que implementar una auditoria de las deudas de los países de América del Sur y de las Instituciones Financieras Multilaterales que deben ser responsabilizadas por los graves errores cometidos, por el crecimiento de las deudas financieras y de las deudas ecológicas, históricas y sociales de las cuales el Sur es acreedor, además de rever los tratados de inversión y la participación en instancias como el CIADI.
Desde los movimientos y organizaciones sociales reivindicamos que los gobiernos hagan esa construcción no solamente con transparencia y participación de la sociedad civil, sin embargo, más que eso, que reconozcan que los pueblos de la región vienen desarrollando procesos populares de integración que fortalecen la presencia de hombres y mujeres del campo y de la ciudad, campesinos, trabajadores y trabajadoras, pueblos originarios, indígenas, juventud, en suma, toda la diversidad social, racial, étnica y de género de nuestro continente en esta lucha por la ansiada integración latinoamericana y caribeña.
Rechazamos de forma vehemente la violación del territorio de Ecuador por el gobierno de Colombia, que en alianza con el gobierno de Estados Unidos hirió vergonzosamente la soberanía ecuatoriana y el Derecho Internacional. Por un lado, la utilización del argumento de la “guerra preventiva” y de tecnologías de uso militar norteamericano durante la invasión denuncian, sin sombra de dudas, la intervención del gobierno de Estados Unidos en este episodio. La desestabilización de la región y en particular de los gobiernos que buscan transformaciones profundas para los pueblos de la región, como también la regionalización del Plano Colombia, son algunos de los principales objetivos de la acción militar colombiana. Por otro lado, el rápido y claro apoyo de todos los gobiernos de la región al gobierno de Ecuador es demostración objetiva del rechazo unánime a la actitud de Álvaro Uribe y de los profundos lazos que tanto la historia común como también el proceso integrador van construyendo entre los países.
Creemos que las negociaciones de UNASUR deben avanzar buscando profundizar los lazos históricos y políticos entre los países, lo que incluye la solución de los conflictos por medios pacíficos, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y una salida política y de diálogo para la confrontación.
La oportunidad histórica para avanzar en la construcción de la verdadera integración soberana de los pueblos no puede ser desperdiciada y para tal la transparencia y la participación social son cruciales. Resaltamos que a las vísperas de la firma del Tratado Constitutivo de UNASUR los pueblos de la región continúan sin conocer su contenido y su Plan de Acción, contrariando la Resolución firmada entre los gobiernos en diciembre de 2006, que afirma: “En la interacción con la sociedad civil será llevada especialmente en consideración la experiencia adquirida en la Cumbre Social de Cochabamba”.
A partir de la acumulación propositiva de nuestras luchas de resistencia, nos comprometemos con la urgente construcción de políticas alternativas.
Reafirmamos, pues, que la integración regional solidaria, no solamente es necesaria, como también urgente.


Declaración de la Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas 3

Lima – Peru, 13 al 16 de mayo de 2008
Las organizaciones sociales, políticas y populares, de trabajadores y trabajadoras, de migrantes, las comunidades indígenas y campesinas, el movimiento de mujeres, de jóvenes y sindical de América Latina, el Caribe y Europa, reunidos en Lima durante la Cumbre de los Pueblos, Enlazando Alternativas III, declaramos:
La cooperación y la integración de nuestros pueblos pasan en primer lugar por la construcción de un sistema en el cual los derechos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales de las mayorías sean prioridad y razón de ser de las políticas gubernamentales. Por lo mismo, rechazamos el proyecto de Acuerdos de Asociación propuesto por la Unión Europea y avalado por diversos gobiernos latinoamericanos y caribeños que solo buscan profundizar y perpetuar el actual sistema de dominación que tanto daño a hecho a nuestros pueblos.
La estrategia de la Unión Europea "Europa Global : Competir en el mundo", supone la profundización de las políticas de competitividad y crecimiento económico que buscan implementar la agenda de sus transnacionales y profundizar las políticas neoliberales, incompatibles con el discurso sobre el cambio climático, la reducción de la pobreza y la cohesión social. A pesar de que se pretende velar su naturaleza incorporando temas de cooperación y diálogo político, la esencia de la propuesta es abrir los mercados de capitales, bienes y servicios, proteger la inversión extranjera y reducir la capacidad del Estado de promover el desarrollo económico y social. Esto tiene implicaciones en ambas regiones:
Para América Latina y el Caribe, esta estrategia reproduce el esquema de los Tratados de Libre Comercio que han suscrito la mayoría de países de la región con Estados Unidos y van más allá de las políticas de la OMC que rechazamos. Los recursos naturales de estos países están siendo explotados indiscriminadamente, desplazando a comunidades enteras, devastando la biodiversidad, agotando las fuentes hídricas, y pauperizando a la mano de obra, y en ello tienen mucha responsabilidad las multinacionales europeas. América Latina ha sido víctima secular del saqueo de las transnacionales y, ahora, cuando avances democráticos estimulan la búsqueda de caminos propios de desarrollo en diversos países y de formas de integración al servicio de los pueblos, varios gobiernos que siguen las recetas del libre comercio estimulan la fragmentación de la región, los enfrentamientos nacionales y las contradicciones entre ellos. En Europa una de las grandes amenazas para la democracia, la justicia, la paz y el equilibrio ecológico, es el Tratado de Lisboa, que está siendo ratificado por las élites sin consultar a la población y que rechazamos como ya lo hicimos en el pasado. Este tratado refuerza una Europa neoliberal, aumenta la militarización, la exclusión, las desigualdades y la mercantilización, así como endurece las políticas securitarias-represivas. Ello se refleja en un aumento de la precariedad, un ataque generalizado a todos los derechos sociales, en particular a las conquistas laborales. Al mismo tiempo, se acelera la construcción de la "Europa Fortaleza", lo que implica cerrar las fronteras, violando el derecho de asilo y criminalizando los migrantes y los movimientos sociales, creando muros virtuales o reales, que no se diferencian con los que construyen en la frontera al Norte de América.
Los Acuerdos de Asociación que ha firmado la Unión Europea con México y Chile han profundizado las desigualdades y muestran el camino que seguirán quienes firmen estos Acuerdos en Centro América, la Comunidad Andina de Naciones y el MERCOSUR cuyas negociaciones se quiere resucitar. Para los países del Caribe, estos Acuerdos, recientemente firmados, aumentarán la vulnerabilidad y dependencia de sus economías, al mismo tiempo que fracturan la dinámica de integración subregional.
En el momento en que en Lima los gobiernos hablan de cohesión social, cambio climático y reducción de la pobreza, conviene recordar que la principal causa de desigualdad, polarización social, degradación ambiental y discriminaciones, es la primacía del mercado por sobre los derechos de las personas y el otorgamiento de todas las garantías a las corporaciones que eliminan la capacidad estatal de definir proyectos nacionales de desarrollo con la complicidad de los gobiernos. Las transnacionales actúan bajo un doble rasero apoyándose en las asimetrías que los Acuerdos de Asociación tienden a reforzar. En consecuencia,  el discurso sobre Cooperación y Diálogo Político es la carnada que esconde el anzuelo de los intereses de esas corporaciones.
Frente a la crisis alimentaria que afecta a decenas de países, denunciamos la hipocresía y las políticas de las instituciones multilaterales (OMC, FMI, BM, BID, BEI) que pretenden esconder sus verdaderas causas : direccionamiento de la producción de los países a la exportación, pérdida del papel del Estado en la regulación alimentaria y conversión de los alimentos en fuente de especulación financiera, todo ello como resultado de las políticas de "libre comercio". Por lo mismo, es inadmisible que se proponga, como salida a la crisis, más liberalización y desprotección. La producción masiva de agrocombustibles agrava las ya difíciles condiciones de vida de millones de habitantes. Rechazamos una vez más esta pretendida salida a la crisis energética y climática.
Ante esta situación, las organizaciones que hacemos parte de Enlazando Alternativas, reiteramos que es posible una integración distinta basada en la libre determinación de los pueblos, el respeto al medio ambiente, a los derechos humanos y a los procesos democráticos emprendido por aquellos gobiernos que se alejan del neoliberalismo y buscan para sus pueblos relaciones de igualdad con todos los países del mundo. Esto supone el fortalecimiento de la cooperación en todos los ámbitos entre los pueblos, el reforzamiento de la solidaridad, el fin de toda forma de discriminaciones y la superación de prácticas violatorias de la soberanía de los países. Como ha mostrado la II Sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos, exigimos justicia y la reparación de los agravios, daños y perjuicios, provocados por las empresas europeas, y el replanteamiento de las relaciones con estas empresas, de tal forma que asuman los pasivos sociales y ambientales en que incurren.
Saludamos las acciones de nacionalización de empresas estratégicas para el desarrollo nacional y los recursos naturales, que pertenecen a los pueblos, no a las transnacionales, como por ejemplo la de la empresa boliviana de telecomunicaciones ETI/ENTEL.Llamamos a los gobiernos que romuevan políticas progresistas a sumarse al proceso de transformación que impulsamos. Rechazamos las desafiantes intervenciones de EE.UU. y la Unión Europea contra la soberanía de los pueblos. La Unión Europea debe asumir su deuda histórica con los pueblos de América Latina y el Caribe, en particular con los pueblos originarios. Llamamos la atención sobre la dramática situación de Haití, resultado de décadas de expoliación, agravada por la actual ocupación militar. Así mismo denunciamos la política complaciente de la Unión Europea con el gobierno de Colombia.
La única salida de los pueblos latinoamericanos, caribeños y europeos es unirse en torno a la defensa de su bienestar y fortalecer la resistencia y movilización contra las políticas neoliberales. Ella debe nutrirse de los aportes de mujeres, pueblos originarios, campesinos y demás fuerza sociales que, con su presencia masiva en la Cumbre Social, han dado ejemplo de combatividad y de elaboración de alternativas en búsqueda de un progreso sustentado en la armonía con la naturaleza, los derechos humanos y la eliminación de todas las formas de discriminación.
Exigimos a los gobiernos atender efectivamente las demandas de los pueblos por construir otro tipo de relaciones entre las regiones, basadas en la superación del modelo de mercado. Hacemos un llamado a la población a no dejarse engañar más por gobiernos autoritarios que pretenden criminalizar la justa protesta civil. Instamos a los habitantes de América Latina, el Caribe y Europa a sumarse a la fuerza cada vez mayor de organizaciones que buscan un mundo mejor para todos, y así estar a la altura de los desafíos que hoy enfrenta la humanidad.
Invitamos a todas las organizaciones sociales y populares de ambos Continentes a preparar desde ahora la próxima Cumbre Social de los Pueblos, Enlazando Alternativas IV, que tendrá cita en el Estado Español en el año 2010.

2. Declaraciones Encuentros Hemisféricos de la Habana

VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLCs y por la Integración de los Pueblos

La Habana - Cuba, 5 de mayo de 2007
Declaración Final
A todos los pueblos de Nuestra América
Concluimos este VI Encuentro Hemisférico en momentos en que, para bien de nuestros pueblos, en el continente continúan fortaleciéndose nuevas y mejores condiciones para superar la oscura etapa del neoliberalismo y los planes hegemonistas del imperialismo norteamericano. No obstante estas novedades positivas, aún predomina en la mayoría de nuestros países condiciones que y exigen la profundización de la resistencia. En los distintos escenarios la situación reclama el fortalecimiento de las luchas sociales transformadoras, así como avanzar en el sentido participativo de los movimientos sociales en la consolidación de los procesos de cambio que se vienen operando en la región.
Frente esto nuestros pueblos luchan y refuerzan en muchos frentes las estrategias de resistencia en la región. Ejemplo de ello han sido las numerosas movilizaciones por la reivindicación de sus derechos, siendo significativas las protagonizadas por los movimientos sociales y el pueblo en Costa Rica en contra de la aprobación de los TLC, así como la lucha del pueblo de Oaxaca por la defensa de sus derechos a la cual el gobierno Mexicano respondió de forma brutal con una masiva represión que implicó un alto costo de vidas, heridos y detenidos.
Hoy nuestros objetivos continúan centrados en la lucha contra el imperialismo y sus políticas neoliberales en la región, con énfasis en el enfrentamiento a las prácticas engendradas por el libre comercio bajo el rostro de figuras como los TLCs, los EPAs, ASPAN reconociendo en todos ellos expresiones de una fase mucho más peligrosa de la misma pretensión hegemónica que ha venido amenazando a la región desde siempre. Rechazamos también la profundización de los acuerdos de libre comercio propuestos por la Unión Europea a América Latina y el Caribe – el “ALCA europeo” - y dentro de ellas las negociaciones excluyentes, secretas e ilegítimas que mantiene con la región Andina, el MERCOSUR y América Central.
Contra el modelo económico y político que favorece el poder de los grandes grupos empresariales y del agronegocio a través de sus inversiones masivas en sectores como el agro, la minería, las represas que afectan la vida campesina, indígena y de los sectores afrodescendientes; reiteramos el apoyo al desarrollo y fortalecimiento de las luchas y propuestas para realizar la Reforma Agraria Integral y la Soberanía Alimentaria, basados en la defensa de la tierra y del territorio, entendiendo este como espacio de defensa política de los recursos naturales, la cultura y la organización autónoma de los pueblos.
Mantenemos la firme denuncia de un modelo que se basa en la precarización de las condiciones de trabajo, en la explotación de los/as trabajadores y trabajadoras y en el desconocimiento de los derechos económicos y sociales de la mayoría de la población. Un sistema de exclusión que promueve la migración como sustento para mantener su patrón de vida, pero que persigue a los/as trabajadores/as migrantes convirtiéndolos en criminales dentro de sus fronteras. Destacamos el papel central de las corporaciones multinacionales en el sostenimiento del modelo de expoliación, que destruye los derechos sociales y el medio ambiente.
Rechazamos enérgicamente la criminalización de nuestras luchas por autodeterminación, democracia, justicia y autonomía y el avance de un nuevo “Plan Cóndor” de control y disciplinamiento de las poblaciones del continente y de integración de todos los cuerpos de seguridad y ejércitos de la región bajo los criterios, doctrina y mecanismos de contrainsurgencia instituidos por Estados Unidos, que nos convierten en sospechosos y criminales en nuestra propia tierra.
En este mismo sentido, denunciamos y condenamos la doble moral de la política de los Estados Unidos que por un lado mantiene presos a los cinco cubanos bajo falsas acusaciones de terrorismo, deja en libertad a uno de los mayores terroristas de la región, el criminal Luis Posada Carriles.
Reafirmamos la necesidad de la diversificación de la matriz energética, de la búsqueda de fuentes renovables de energía, haciendo un uso racional de las ya existentes. Sin embargo, alertamos sobre el peligro que significa el uso de agrocombustibles en términos de soberanía alimentaria, así como su impacto medioambiental. En el reconocimiento de la existencia de visiones y opiniones diversas en tal sentido, se expresa la necesidad de ampliar y profundizar en el conocimiento y debate sobre ello.
Seguros de la necesidad de continuar la construcción de alternativas al neoliberalismo, es necesario enfocar nuestros esfuerzos en la generación de consensos en torno a la integración de los pueblos, que se consolide en un programa político que aporte al diálogo con los procesos de integración sensibles a los intereses de los pueblos. Saludamos el avance en el proceso de integración en torno a la propuesta del ALBA y la iniciativa de instituir en ella un ámbito de participación de los movimientos sociales, que debe ser amplia, plural e incluyente de las más diversas expresiones sociales de la región, requisito indispensable para solidificar cualquier proceso de integración sólido. Este avance es al mismo tiempo un punto de apoyo para la crítica y la resistencia a los procesos que como el ASPAN, encarnan la voluntad del imperio y la profundización del modelo neoliberal.

Los procesos de integración no pueden jamás ser realizados sino en base al respeto de sus derechos, su ambiente y territorio. Por esto, condenamos iniciativas como el Plan Puebla Panamá y el IIRSA que lejos de beneficiar a nuestras comunidades o facilitar el diálogo entre ellas, se orienta al lucro de los actores de un modelo productivo que depreda al medio ambiente y aumenta la exclusión social en nuestras regiones.


Producto de las luchas en todo el continente y mundialmente, hoy podemos saludar la decisión del gobierno ecuatoriano de reconocerse como un país acreedor, y de iniciar una Auditoría integral y participativa de las deudas que ilegítimamente les sean exigidas. Saludamos además la determinación de varios gobiernos de retirarse del CIADI y cuestionar su membresía en otras instituciones financieras multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y el BID, que sólo han significado condicionamientos, saqueo, destrucción y empobrecimiento para nuestros pueblos. Reclamamos a los demás gobiernos de la región que se unen a estas iniciativas, realizando Auditorías de las deudas en cada país y de las Instituciones Financieras Internacionales, repudiando y poniendo fin al pago de las deudas ilegítimas, sancionando a los responsables de los crímenes económicos y ecológicos cometidos y coordinando junto con los pueblos afectados, estrategias de restitución y reparación.
Celebramos también la creación de nuevos instrumentos regionales de financiamiento soberano, como el Banco del Sur y el Fondo de Estabilización del Sur, a la vez que reiteramos nuestra esperanza y demanda de que estas instituciones sirven para apoyar verdaderas alternativas de integración y de desarrollo soberanas y solidarias, que promueven la inclusión, la igualdad y la sustentabilidad de los pueblos y del planeta.
Reafirmamos la necesidad de consolidar la convergencia y articulación continental de los movimientos, redes y organizaciones sociales que han dando la lucha por la autonomía y los derechos de nuestros pueblos. La Campaña de los 500 años, el levantamiento zapatista, la movilización contra la deuda, la Campaña Continental contra el ALCA, la formación de muchas redes sectoriales y temáticas, y la creación de la propia Alianza Social Continental son los principales antecedentes que convergen y reconocemos como la base fundamental de esta gran coalición de actores que luchan contra el neoliberalismo en las Américas y conforman la ASC.
Asumimos el compromiso y la corresponsabilidad con el proceso del Foro Social Mundial de impulsar en el continente una amplia movilización popular como parte de la jornada global que se desarrollará en enero de 2008. Y reiteramos nuestro apoyo a la primera edición del Foro Social de los Estados Unidos comprendiendo que las principales batallas contra el imperio se darán en su propio seno.
Convocamos a todos a volver a La Habana, en 2008 para celebrar nuestro VII Encuentro Hemisférico.
“Por la integración de los Pueblos, otra América es posible”

VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLCs y por la Integración de los Pueblos

La Habana - Cuba, 11 de abril de 2008
A todos los movimientos y organizaciones sociales y civiles de América:
Nuestro continente vive una nueva etapa crucial de su historia, con agudas contradicciones entre los progresos y la reafirmación de la soberanía de varios países, y el aumento de las tendencias intervencionistas y agresivas de Estados Unidos. Entre los avances en las luchas de los movimientos sociales y la represión y criminalización de la protesta social.
El ALCA representó el intento de apuntalar y volver irreversible la política neoliberal por medio de un tratado internacional, política que se venía implementando en el continente desde la década del 80. A dos años de su derrota se evidencia que su contenido fundamental se sigue implementando en muchas partes del Continente, a través de los Tratados de Libre Comercio y otras políticas como las reformas internas, la privatización, la desregulación estatal, la liberalización comercial, la financiarización, la flexibilización laboral, la militarización, entre otras. A escala mundial las multinacionales siguen promoviendo su agenda y existe el grave peligro de que la OMC, en su cumbre ministerial, profundice la liberalización económica mundial.
En muchos países del continente se mantiene la imposición de este modelo basado en el libre comercio exterior y en la inversión extranjera con todas las garantías y beneficios, afectando el medio ambiente, la soberanía alimentaria, el desarrollo propio y las prioridades sociales y productivas de los países. En particular, se expresa en la profundización de la extracción de recursos naturales para la exportación, y en los agronegocios -especialmente los agrocombustibles- los cuales han sido una importante causa del aumento de los precios y de la escasez de alimentos en el mundo y de la deforestación de la selva amazónica. Otros mecanismos en los que se sustenta son la sobre explotación de la mano de obra y la construcción de infraestructura dirigida exclusivamente al comercio internacional.
De igual forma, Estados Unidos pretende trasladar su crisis económica hacia los demás países de América ocasionando múltiples efectos negativos. En este contexto, la pobreza se profundiza, estimulando procesos migratorios que son tratados por Estados Unidos y otros países desarrollados como una amenaza a su seguridad nacional y, por lo tanto, las y los migrantes son reprimidos como si fueran terroristas.
Pero lo más alarmante en estos momentos es que esta “lógica” de neoliberalismo y libre comercio va acompañada ahora de una creciente militarización, subordinada a las políticas de seguridad de Estados Unidos, como está plasmado claramente en la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte - ASPAN. Con el pretexto del combate al terrorismo y el narcotráfico se promueve el recorte de las garantías ciudadanas, por medio de reformas a las leyes penales; se criminaliza la protesta social y se da un nuevo impulso a instrumentos como el Plan Colombia, ahora claramente conectados a la campaña de la derecha internacional para provocar una situación de conflicto en la región, que le permita a Estados Unidos y sus aliados, las oligarquías privilegiadas de siempre, recuperar por la vía de la violencia el espacio que les ha sido arrebatado en el terreno político y de las luchas sociales.
El neoliberalismo y la persecución amenazan particularmente a los pueblos indígenas, campesinos y afrodescendientes, quienes sufren los efectos de las disputas sobre sus tierras y riquezas naturales, por parte de las multinacionales con la complicidad de los gobiernos locales. En el mismo sentido, se aplica una tendencia regresiva en derechos sexuales y reproductivos que las mujeres conquistaron con esfuerzos años atrás y la persistencia en el aprovechamiento de la división sexual del trabajo en desmedro de los derechos y la calidad de vida de las mujeres y fortaleciendo el patriarcalismo neoliberal.

Estados Unidos no se resigna a perder el control del continente y a permitir que países soberanos desafíen su hegemonía y entorpezcan su saqueo, y está peligrosamente intentando revertir los avances habidos en el sur del continente, por medio de desestabilizar la región -como es su campaña contra Venezuela y el “populismo”, con la ayuda de la derecha internacional-, alentar los conflictos internos y la reacción de las oligarquías -como está haciendo al auspiciar el separatismo oligárquico en Bolivia- e incluso promover provocaciones armadas para incendiar la región y facilitar su intervención -como ha sucedido recientemente con el ataque del gobierno colombiano en territorio de Ecuador. Denunciamos que como parte de la agresividad imperial cinco patriotas cubanos permanecen encarcelados ya por diez años en las prisiones de Estados Unidos por el crimen que ha cometido Cuba de ser ejemplo de autodeterminación y justicia social para el resto de América Latina y exigimos su inmediata e incondicional liberación.


Al mismo tiempo alertamos sobre la ofensiva de la Unión Europea que presiona la suscripción de nuevos tratados de libre comercio en Centroamérica, la región andina, y a reanudar las negociaciones hace años paralizadas con MERCOSUR, e incorporar a todo el Caribe a su agenda neoliberal. La Cumbre Social Birregional Enlazando Alternativas 3, ha realizarse del 13 al 16 de mayo de 2008 en Lima, en forma simultánea a la Cumbre presidencial Unión Europea – América Latina y el Caribe, debe ser una ocasión para denunciar estos propósitos, develar el papel de las multinacionales europeas y avanzar en la construcción de procesos de resistencia social.
Aquellos países en los cuales han asumido gobiernos progresistas, los pueblos enfrentan conflictos relativos al alcance de las transformaciones del modelo y las oportunidades y limitaciones para garantizar caminos alternativos en búsqueda de la integración de los pueblos. En este escenario, las alternativas de integración como el Tratado de Comercio de los Pueblos - TCP y el ALBA sufren los embates del imperialismo que intenta desactivar su potencial renovador. Incluso la UNASUR está siendo boicoteada para que no se materialice. Procesos innovadores en el terreno financiero, como la auditoría de la deuda adelantada por el gobierno ecuatoriano, deben ser apoyados. Estaremos vigilantes para que la propuesta del Banco del Sur garantice la financiación de un desarrollo alternativo distinto al neoliberal.
El movimiento social continental debe, en estas circunstancias, reforzar sus vínculos, estimular la solidaridad y cooperación entre sus diferentes sectores, reforzar su capacidad de lucha, integrar activamente a los nuevos protagonistas sociales y a los sectores más dinámicos de la lucha social, y resistir los intentos de reversar las conquistas realizadas. Pero también debe mantener la capacidad crítica y movilizadora ante la permanencia a nivel continental de numerosas políticas que quieren apuntalar un modelo que ha demostrado su incapacidad de solucionar los problemas del pueblo.
Frente a todo lo señalado, desde este Encuentro hacemos un llamamiento a:
1. Renovar el pacto de unidad de los movimientos sociales y revitalizar la coordinación de nuestras luchas a escala continental, a lo que contribuye el Plan de Acción que acompaña a este llamamiento.
2. Fortalecer la resistencia contra los tratados de libre comercio ahí donde ya existen, impedir el paso de estos tratados en donde está pendiente su definición y prevenir su firma en aquellos países donde se están negociando actualmente, incluyendo aquellos con la Unión Europea y Canadá.
3. Multiplicar y fortalecer nuestras luchas en defensa de las conquistas alcanzadas por nuestros pueblos, que buscan proteger los derechos sociales, los recursos estratégicos y la soberanía, contra la globalización neoliberal.
4. Oponernos y condenar las acciones de militarización del continente que provocan conflictos en la región, a la anulación de las libertades democráticas y a las políticas reaccionarias contra los derechos integrales de las mujeres.
5. Consolidar los procesos de integración alternativa e influir en ellos para que verdaderamente representen la superación de la política neoliberal y un camino de desarrollo sustentable para los pueblos.
6. Estar alerta frente a la estrategia de separatismo oligárquico alimentado por Estados Unidos contra el proceso de recuperación de soberanía, democracia y dignidad del pueblo boliviano. Estar listos para movilizarnos a defender el derecho del pueblo boliviano de conducir su destino sin la amenaza y la violencia de las oligarquías que buscan preservar sus ilegítimos privilegios.
7. Debatir y rechazar el Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte – ASPAN, que pretende llevar a un nuevo nivel el Nafta, incorporándole los temas energéticos y el agua como parte la agenda de seguridad estadounidense, convirtiéndose en el referente para aplicar en todo el Continente.
8. Desarrollar acciones de solidaridad con los cincos patriotas cubanos presos en Estados Unidos.
9. Mantenernos vigilantes sobre la amenaza de fraude electoral en Paraguay, ante la posibilidad del triunfo de un candidato progresista.
10. Exigir la retirada de las tropas extranjeras de Haití, el cierre de la Base de Manta y la desmilitarización del continente.

“Los 200 millones de pobres, 53 millones de hambrientos y 43 millones de analfabetos de América necesitan alimentos, trabajo, educación y salud, no libre comercio ni nuevas recetas neoliberales, y mucho menos la militarización y la violencia”




  1. Lista de artículos y análisis sobre integración regional



3.1 Modelos alternativos de integração? Projetos neoliberais e resistências populares2
Edgardo Lander3
Integração do que? Para quem?
A consideração dos projetos de integração latino-americanos exige a formulação de algumas questões vitais. Integração para quem? Para os setores privilegiados destas sociedades? Para que os capitais, sejam eles nacionais ou transnacionais, possam se mover livremente em todo o continente? Ou, pelo contrario, para os povos, para as maiorias empobrecidas, excluídas, subordinadas?
Não há nada na idéia de integração que em si mesmo possamos considerar como favorável para o futuro dos povos do continente. Não basta que seja uma integração latino-americana ou sul-americana para que corresponda aos interesses populares. Tudo depende do modelo de integração em questão. Quem está impulsionando? Para que? Para quem? Em função de quais interesses e de quais valores ele se desenha? Dependendo da resposta a essas questões, a integração pode apoiar as relações de dominação atualmente hegemônicas, ou pode contribuir para abrir brechas para mina-las.
Um projeto de integração orientado para abrir ainda mais estas economias para submete-las aos ditames dos donos do capital? Ou uma integração defensiva que tenha como meta conquistar espaços de autonomia e soberania para definir políticas públicas e opções econômicas próprias? Em outras palavras, uma integração que contribua para apagar ainda mais os espaços e territórios do exercício da soberania democrática dos povos, ou uma integração orientada para recuperar o que séculos de colonialismo e políticas imperiais arrebataram e continuam arrebatando os povos do continente?
Uma integração orientada pelos valores do individualismo possessivo, da competição de todos contra todos, na qual se garanta o êxito dos mais fortes sobre a base da exploração e exclusão dos mais fracos, isto é, uma integração que acentue as inaceitáveis desigualdades atuais? Ou uma integração guiada pelos valores da igualdade, da participação, da pluralidade, da solidariedade, da comunidade; uma integração que reconheça, valorize e torne possível o desdobramento da extraordinária variedade de modos de vida dos povos de nosso continente?
Uma integração que sem limite algum explore os recursos naturais, os convertendo em mercadorias exportáveis para gerar os excedentes requeridos para pagar a divida externa? Ou uma integração orientada para a recuperação e a construção de outras formas de os seres humanos serem parte da natureza, que não a considere um inimigo a ser submetido, controlado, explorado e, em conseqüência, destruído?
Uma integração pensada como área de livre comércio, concebida principalmente como a construção de um espaço econômico de livre circulação de mercadorias e capitais? Ou uma integração geopolítica concebida como parte dos processos de resistência à ordem global, que busca impor a política unilateral e imperial do capital transnacional e do governo dos Estados Unidos?

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