Índice resumen 5 introduccióN 6 preámbulo 9 la desmaterialización de los actos 9



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6.1.Los caracteres.

Este elemento hace referencia a los signos utilizados. El carácter es el signo del que nos servimos en la escritura. Proviene del griego Karacter, signo grabado. Nuestra legislación impone el escrito sin precisar el tipo de caracteres, de manera similar a lo que ocurre con las legislaciones extranjeras.


Valga señalar que en esta materia se ha cuestionado, aunque en forma bastante inusual, la redacción de escrituras públicas, en razón de que el artículo 404 inciso 1º del Código Orgánico de Tribunales expresa que en ellas “no podrán emplearse abreviaturas, cifras ni otros signos que los caracteres de uso corriente, ni contener espacios en blanco”. Sin embargo, ni siquiera en el caso de esta disposición específica es posible señalar una prohibición absoluta, toda vez que el único reparo posible se fundamenta en la vulneración de la seguridad jurídica. Como lo expresa Vidal, “lo que se pretende con el hecho de impedir el uso de signos, cifras abreviaturas de uso corriente en las escrituras no es más que un purismo con reminiscencia de los albores del sistema notarial en las escuelas románicas, pues no se puede suponer que la intención sea mantener una seguridad instrumental que nadie ha puesto en tela de juicio”51. Esta opinión encuentra acogida mayoritaria en la doctrina y entre los mismos notarios, en tanto resulta aconsejable utilizar signos de uso corriente con el requisito de no resultar equívoco, como podría ocurrir con la utilización de vocablos extranjeros o números romanos, por ejemplo.

6.2.El soporte de la escritura.

En principio, el soporte de la escritura es libre y el medio para efectuarla es indiferente. La idea más generalizada es que el papel sea el soporte del escrito. En efecto, gran parte de las operaciones, y transacciones de todo tipo, son registradas en soporte papel; de esta forma, en múltiples ocasiones, se confunde el documento con aquel que se encuentra sobre un papel, y la escritura con la que se realiza, con un lápiz, pluma, bolígrafo, máquina de escribir –incluso impresora de computador– o cualquier otro elemento que quede reflejado en el referido papel. Esta concepción está estrechamente vinculada al concepto de documento y a las teorías sobre la naturaleza del escrito. De aquí la advertencia al problema que reside en la tendencia a identificar documento con soporte papel y escritura.


Si nos remitimos a la teoría de la representación del documento, éste puede ser declarativo o representativo, y no importa qué tipo de caracteres o signos sobre un objeto mueble pueden constituir un documento. En el marco de esta hipótesis, el soporte del escrito es indiferente.
En nuestro país, de manera similar a Alessandri, Díaz sostiene que los documentos, “para que sean tales, necesariamente deben ser escritos, escritura que podrá estar grabada en papeles u otro medio idóneo”52. Desde el punto de vista que nos interesa, este otro medio idóneo puede ser magnético o de cualquier otro tipo de los utilizados por la técnica informática y la representación de las palabras o las ideas puede realizarse con otros signos, como puede ser la codificación binaria de los datos contenidos en un soporte informático.
A este respecto resulta interesante analizar la Ley de Propiedad Intelectual, cuando señala que la publicación es “la reproducción de la obra en forma tangible y su puesta a disposición del público, mediante ejemplares que permitan leerla o conocerla visual o auditivamente de manera directa o mediante el uso de un aparato reproductor o de cualquier otra máquina”53. El artículo nos demuestra cómo el legislador reconoce que tiene cierta validez el mero hecho de que un documento, o en este caso una obra, esté a disposición del público, de manera que pueda ser leída o apreciada, aún y cuando para esto fuere necesario un aparato u otro instrumento. Es evidente que la disposición pretende incluir material y demás documentos que no están en papel.

7. LA FIRMA.




7.1.Introducción: teorías acerca del autor del documento.

Decíamos que un asunto primordial acerca del concepto de documento radica en la concreción de consecuencias jurídicas que puedan emanar de su contexto y que no pocas veces se radican en el autor del mismo. Carnelutti, quien ha estudiado específicamente el tema, considera que toda la teoría del documento está determinada por el problema de la paternidad del documento, dado que no hay un solo caso en que se utilice en “juicio” un documento, sin preguntarse quién es su autor54. Ocurre que muchas veces el autor del documento podrá ser identificado mediante su firma, lo que explica su enorme importancia. Sin embargo, en muchas ocasiones la firma no aparece y por ello revisaremos en forma previa algunas teorías que han intentado salvar el problema de la determinación del autor:



  1. Teoría de la firma. Es autor del documento quien lo firma. Se considera que esta teoría no puede tener éxito, porque hay documentos que no llevan firmas.

  2. Teoría corporal o “teoría formal de la efectiva redacción”. El autor del documento es quien lo escribe materialmente. No tuvo ni tiene éxito. El documento es una creación del intelecto, es un “opus”.

  3. Teoría de la compilación. Es autor quien lo forma jurídicamente. No se puede considerar falsa, pero sí insuficiente, ya que de acuerdo con ella, el abogado que redacta un documento sería el autor.

  4. Teoría de la causa. Es autor el causante de su formación, cualquiera sea el modo en que lo haga, por sí o por medio de otro. Se considera insatisfactoria, en tanto el mismo concepto de causa es objeto de discusión.

  5. Teoría de la interpretación. Autor del documento es aquel a quien es imputable. Es una variante de la anterior, que trata de evadir el concepto filosófico de causa.

  6. Teoría del pensamiento. Es autor aquel cuyo pensamiento se contiene en el documento.

  7. Teoría de la ley. El autor del documento no es quien materialmente hace o escribe el documento, sino quien lo forma, esto es, aquel a quien el orden jurídico atribuye su formación y respecto del cual se verifican los efectos de la formación misma. Pertenece a Carnelutti.

  8. Teoría del pensamiento o sustancial. El documento tiene que expresar el pensamiento del autor. Pelosi55 indica que es la doctrina imperante en España.






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