Índice resumen 5 introduccióN 6 preámbulo 9 la desmaterialización de los actos 9


Elementos funcionales de la firma



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7.6.Elementos funcionales de la firma.

Son aquellos elementos que se relacionan con la función que cumple la firma, de manera independiente a la expresión material que ésta pueda asumir.



7.6.1.Función indicativa - identificativa.

Algunos autores prefieren denominar a esta función como indicativa98, en tanto se considera que sería una mera indicación del autor; esto es, lo que en doctrina se señala como simple “nominabilidad”99. Otros prefieren hablar de función identificativa, pues integran de inmediato el elemento dinámico que conducirá al autor de la firma. La función de identificación es un proceso pasivo, ya que esta función, asegurada por la firma, puede hacerse a posteriori, por otra persona a ruego o, incluso, sin el consentimiento de su autor. En esta virtud se distingue al autor jurídico de la firma, a quien pertenece la autoría del documento, del autor material, que es quien la elabora en representación del primero.


Al respecto, nuestra Corte Suprema100 ha entendido que “lo que ejecuta una persona a nombre de otra estando facultada por ella para representarla, produce iguales efectos que si hubiera contratado ella misma; por tanto, establecido que un instrumento privado se suscribió por una tercera persona, a ruego de uno de los comparecientes, no infringe el artículo 1702 del Código Civil la sentencia que lo reputa firmado por este último”. En esta materia, la regla general está en la representación que encuentra su origen en la voluntad, sea mediante un acto jurídico bilateral, como el mandato, sea mediante un acto unilateral como la representación o la ratificación101.
El carácter pasivo de la función identificadora de la firma, es más evidente, aún, en el caso de la representación que encuentra su origen en la ley. Por ejemplo, la Ley de Quiebras designa al Síndico como representante legal del fallido102. Sobre la representación que asume el Juez, nos puede ilustrar el procedimiento ejecutivo: en las obligaciones de dar, se trata de la enajenación forzada de bienes raíces decretada judicialmente y en la obligaciones de hacer, consiste, precisamente, en la suscripción de algún documento escrito, conforme a los artículos 497 y 532 del Código de Procedimiento Civil.

7.6.2.Función declarativa - de autentificación.

Sin perjuicio de la confusión que surge (según vimos al tratar de la firma como acción humana consciente), se habla de función declarativa para aludir al elemento volitivo de la firma. Otros optan por hablar de función de autentificación por cuanto radican en esta parte el efecto de autenticar el acto documentado.


Al contrario de la función indicativa-identificativa, consiste en un proceso activo según el cual, el autor demuestra su conformidad o conocimiento acerca de un acto, lo que supone un vínculo material entre el escrito y la firma, y un vínculo intelectual entre la firma y el texto del documento.
Tal como lo afirma Pelosi103, la doctrina tradicional considera que la función declarativa sería el acto de escribir el propio nombre al pie del documento para asumir la paternidad del mismo, en que el firmar importa una declaración de conformidad104.
Como acto de conformidad, la firma siempre presupone un acto cognoscitivo por parte del firmante. En el derecho anglosajón se dice que la firma cumple una “función ceremonial”, en tanto implica un instante de reflexión acerca de las consecuencias que el hecho puede motivar. Entre nosotros se estima que la firma es una demostración de exteriorización de voluntad, pues no pocas veces ocurre que el propio suscriptor no declara más aceptación que aquélla que es posible colegir de su firma. Así, el artículo 436 del Código de Procedimiento Civil dice que “reconocida la firma, quedará preparada la ejecución, aunque se niegue la deuda”. La firma puesta en un documento demuestra una conformidad en términos acotados por el contexto en que se presta, tal como ocurre, a modo de ejemplo, cuando el demandado opta por firmar la notificación que se le ha practicado en forma personal. En este caso no hay conformidad con la demanda, sino con el acto de la notificación.
Aunque esta función se asocia a la paternidad o autoría del documento, el efecto declarativo de la firma corresponde más bien a la posibilidad de vincular a una persona con un documento –sea que de la situación documentada se desprenda aceptación o conocimiento–, de tal modo que si el documento ha sido objetado, las consecuencias que emanan de su contexto resultarían “oponibles” al suscriptor desde que se establece en forma indubitada que la firma es genuina. Sobre el particular nuestra jurisprudencia ha dicho que “la confesión del litigante, en el sentido de ser suya la firma que existe al pie de un documento, importa reconocer la autenticidad de todo su contenido. Tal reconocimiento verificado en forma legal pasa a tener el valor de escritura pública105.
La función declarativa-autenticadora de la firma no debe ser confundida con el documento auténtico, debido a que éste depende de dos elementos: de su capacidad de dar plena fe de su contenido y de conocer con certeza que emana de la persona a quien se le atribuye. En consecuencia, concluimos que podrían existir documentos auténticos sin firma, siempre y cuando cumplan con los dos requisitos señalados. La firma es un medio de verificación de la autenticidad de un documento, pero este vehículo no es único ni excluyente106. Por tanto, no es dable sostener, en todos los casos, que la falta de firma niega autenticidad al documento que carezca de ella.

7.6.3.Función probatoria.

La firma se relaciona estrechamente con el derecho probatorio, a grado tal que se tiende a simplificar su análisis, al identificar, por extensión, la aptitud probatoria como aquella función en cuya virtud se comprobaría la formación del consentimiento o acuerdo de voluntades. Para nosotros la función probatoria de la firma está implícita en las otras funciones, de modo tal que no es posible sostener la vinculación del suscriptor a lo suscrito, sin reconocer que la misma firma es la demostración de ellas. La firma siempre es una demostración per se y su aptitud probatoria surge en razón de las cuestiones fácticas en torno a su creación. Así, resulta evidente que la firma que requiere de la presencia física del suscriptor para ser confeccionada (firma ológrafa, firma dactilar), demuestra participación personal en el hecho.


El valor de la firma siempre está condicionado por la técnica. Idealmente, a mayor exactitud de los antecedentes sobre su elaboración, mayor seguridad habrá en la presunción judicial que establece si la firma es o no genuina, y en cuya virtud el tribunal terminaría por decidir, en definitiva: si manda tener o no por reconocido un determinado instrumento privado cuya firma ha sido objetada; o bien, si se está en presencia o no de un ilícito, en el supuesto de falsedad, para asentar siempre una determinada situación jurídica. En síntesis, la firma concurre como una variable independiente para la apreciación del poder de demostración de actos solemnes y no solemnes, por cuanto oficia como herramienta condicionante de la convicción judicial con respaldo en la prueba de peritos.




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