Índice resumen 5 introduccióN 6 preámbulo 9 la desmaterialización de los actos 9



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8.4. Documento informático (D.I.).

Más allá de los documentos electrónicos en sentido estricto existe, además, una gran variedad de documentos que pueden ser formados por el computador mediante ciertos dispositivos. En tales casos, el documento no está, por lo general, en forma digital, pero puede estar constituido por un texto alfanumérico, un diseño o un gráfico estampados sobre un soporte de papel, por una tarjeta o una cinta perforada, por un microfilm y, en general, por cualquier objeto material formado por una máquina conectada con un computador, como, por ejemplo, el brazo mecánico de un “robot”.


Son éstos los documentos electrónicos en sentido amplio, o documentos informáticos; su característica esencial es que, dejados a un lado los microfilmes para los cuales rige una disciplina particular120, “son percibibles y, en el caso de textos alfanuméricos, legibles directamente por el hombre sin necesidad de intervenciones por parte de máquinas traductoras121.
Dentro de esta categoría encontramos lo que autores como Davara denominan “printout” o impreso de salida, que es el listado impreso de la información que se encuentra en un soporte informático122. En este caso estamos en presencia del soporte de información papel, generado a través de medios computacionales. A nuestro entender, tales medios –el sistema informático que participó del proceso de documentación– han de permitir, en todas las circunstancias, la revisión posterior del documento creado, a objeto de establecer su autenticidad.
Reiteramos que los documentos informáticos –documentos electrónicos, que se encuentran en soporte papel, resultado de la salida impresa del contenido en un soporte informático– no deben ser confundidos con el propio impreso que los contenga, si es, en definitiva, el impreso el que va a ser considerado como documento, puesto que su contenido se valorará de manera independiente del que figure en el soporte informático y será el del papel el que va a ser tenido en cuenta, sea que exista o no identidad de contenidos.
Consideramos que el “documento informático” –como una especie de “documento electrónico”– comprende aquellas formas representativas, directamente inteligibles que, en todo caso, admiten su eventual revisión mediante el examen del sistema elaborador del documento.

8.4.1.Documentos digitales.

Una categoría especial dentro de los documentos informáticos está constituida por lo que podríamos llamar “documento digital”, en atención a la “firma digital” que utilizan, que es una especie de “firma electrónica” que se basa en la correspondencia entre un sistema criptográfico de dos claves: una clave pública, de libre divulgación, y otra privada, atribuida sólo al titular o suscriptor.


Este tipo de documento podría llegar a ser el continuador del escrito tradicional en razón de la buena acogida que ha recibido, a nivel positivo, la tecnología en la cual se basa. Por cierto, en lo tocante a la administración del Estado, este sistema ha sido materia de adopción en nuestro ordenamiento a través del Decreto Nº 81 del Ministerio Secretaría General de Gobierno, publicado en el Diario Oficial de fecha 26 de junio de 1999.
Con todo, resulta debido observar que la vinculación del término “documento digital” con aquel D.E. que contiene una firma digital, también resulta arbitraria y sólo la formulamos con fines explicativos. Por cierto, la expresión “documento digital” es utilizada, en forma bastante dispar, al menos, en el momento presente. Por ejemplo, a partir de una enmienda legal realizada al interior de la Administración argentina123, se habla de “documento digital” para hacer alusión a aquel documento en soporte papel cuya imagen ha sido procesada computacionalmente por la Autoridad, con la ayuda de un dispositivo llamado escáner (del inglés “to scan”: otear). Como podemos apreciar, sólo se trata de un método “actualizado” de documentación conocida, pues se continúa con el método de reducción de documentos a imagen, ya introducido con el uso de la impresión fotográfica en microfichas. De este modo, si antes era necesario un lector de microfichas, ahora será necesario el computador dotado de un programa capaz de mostrar la imagen en un monitor o visor, para su eventual impresión (de vuelta al papel).

8.5. Clasificación de los documentos electrónicos.




8.5.1.Según la máquina decide acciones o solamente las registra.

a) D.E. autogenerativos. Constituye lo que la doctrina ha comenzado a estudiar bajo la forma del negocio jurídico concluido mediante un computador o entre computadores. El mayor protagonismo de la máquina está dado por el tratamiento de un resultado por parte del computador y las secuelas jurídicas que implica. Se plantea –aunque el tema no resulta pacífico– que el contenido mismo de la regulación de intereses es determinado por la máquina, en términos tales que el computador es quien decide el rechazo o celebración de un cierto negocio. Se trata de hipótesis extrañas, por el momento, pero destinadas, seguramente, a transformarse en cada vez más numerosas en un futuro próximo y, por cierto, no son materia del presente trabajo124.

b) D.E. de registro. En tales casos, la actividad del computador no se dirige a constituir, sino sólo a comprobar, y, por tanto, a hacer menos controvertida la regulación, la relación o el hecho jurídico ya existente. El computador no forma, sino que documenta una regulación de intereses ya expresada en otras instancias o en otras formas; y es este el aspecto a desarrollar en este trabajo. Tal actividad de documentación puede asumir formas diversas. El documento puede ser memorizado en forma digital y contenido en la memoria central del computador o en las “memorias de masa”, o sea, en soportes, en general magnéticos, externos al computador, como cintas o discos.

8.5.2.Según su permanencia en el tiempo.



a) D.E. volátiles o no conservables. Aquellos cuyos datos son de carácter volátil, o sea que se cancelan automáticamente apenas se apaga el computador, como por ejemplo los datos contenidos en las memorias circuitales RAM –Random Access Memory o memoria de acceso aleatorio–.

b) D.E. conservables. Aquellos contenidos en cualquier dispositivo susceptible de ser leído, interpretado y explicado mediante computador con la debida permanencia, como los datos contenidos en cintas, en discos ópticos o magnéticos.


La falta de permanencia de los documentos electrónicos volátiles admite o presenta un grado muchísimo mayor de incertidumbre respecto a su contenido, de modo tal que desde la perspectiva que nos interesa no podrían llegar a constituir probanza y, por tanto, la remisión hacia algún otro medio de prueba resulta insoslayable.
Otra cuestión es la que versa sobre la total disponibilidad –por otros medios– de los antecedentes fidedignos previos que manipuló la computadora, en cuyo caso es irrelevante que el documento resultante sea relativamente efímero, porque puede ser ejecutado de manera idéntica cuantas veces se desee, atendido lo predecible que son estas máquinas en la generalidad de los casos, en razón de sus características de rapidez, exactitud, confiabilidad y obediencia125.

8.5.3.Según sean susceptibles de modificación o no.

Esta distinción se encuentra en estrecha relación con la anterior, por lo que, en este caso, se excluye a los documentos electrónicos volátiles.

a) D.E. modificables. Permanecen memorizados hasta el momento en que una intervención humana proceda a modificarlos o borrarlos, tales como los datos contenidos en cintas o en discos magnéticos o en las memorias de masa o en un disco compacto regrabable (CD-RW);

b) D.E. inalterables. Están destinados a permanecer inalterables en el tiempo, como los datos contenidos en los discos compactos no regrabables (CD-R) o en las memorias ROM (Read Only Memory o memoria sólo de lectura).


La importancia jurídica de esta clasificación dice relación con la fiabilidad que ofrecen los datos contenidos en un determinado soporte informático. Así, un documento electrónico de la especie inalterable presentaría, en un comienzo, una mayor idoneidad al momento de oficiar como documento de registro, toda vez que podría asegurar la intangibilidad de los datos126. No obstante, es necesario advertir que tal idoneidad puede ser aparente si pensamos que el documento inalterable sólo podría gozar de una presunción a su favor, en el sentido que los datos en él contenidos no han sido modificados desde que se registraron; de aquí no se colige que estos datos sean verdaderos.

8.5.4.Según su modo de formación.

A partir de las importantes distinciones que hace Ettore Giannantonio127, podemos enunciar la siguiente clasificación, que atiende al origen del contenido del documento electrónico o informático, y cuya importancia radica en la consideración de la actividad del agente que propicia la entrada de datos.

a) D.E. con intervención humana directa. Los datos que conforman el documento pueden ser introducidos en la memoria del computador directamente por el hombre, como en el caso de documentos escritos a través del teclado. Podemos apreciar que esta categoría está particularmente relacionada con los documentos informáticos.

b) D.E. con intervención humana indirecta. Pueden ser introducidos en las memorias del computador por intermedio de una máquina, como, por ejemplo, un lector óptico, o bien un dispositivo de entrada con sensores capaces de revelar las variaciones analógicas de un determinado fenómeno de la naturaleza, sea físico, químico, etcétera.


La intervención humana directa importa generalmente la valoración del contenido, en términos tales que en estos documentos en particular, difícilmente nos encontraremos con figuras representativas de información inconexa o ininteligible tales como frases y/o guarismos faltos de significación. Por otro lado siempre estará presente el criterio o calificación de lo representado, cuestión que irrestrictamente y desde siempre ha pertenecido al ámbito de lo humano. En definitiva, siempre es posible alegar, a su respecto, la falla o error humano.
Por el contrario, al tratar de la categoría en que el contenido está determinado por el solo proceso de inmisión que lleva a cabo la máquina, no sería posible discutir la falsedad o verdad de los datos en tanto no se compruebe que la interpretación o lectura electrónica de los mismos es errónea o incorrecta. En este evento no siempre hay una referencia nítida que permita calificar los resultados mediante la valoración de su contenido. Pensemos, por ejemplo, en una tabla o listado con una serie de valores, la mayoría de las veces, en código técnico.
En definitiva, el efecto jurídico que genera esta distinción se traduce en la mayor o menor atingencia de los medios de prueba que nos permitirían advertir la eventual existencia de errores, durante el proceso de inmisión de ciertos datos documentados en soporte informático. Procesalmente, la prueba testimonial, como fundamentación previa al juicio de mérito del tribunal, resultaría plausible e incluso suficiente en el primero de los casos, mas, en el segundo, el uso de la prueba pericial se presenta como inevitable.




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