Índice resumen 5 introduccióN 6 preámbulo 9 la desmaterialización de los actos 9



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2. NATURALEZA JURÍDICA.

La naturaleza jurídica del documento, suscita una serie de problemas que se refieren a la relación entre documento y declaración, relación entre documento y cosa corporal mueble en que se materializa, así como autoría del documento y su naturaleza probatoria y formal.



2.1.Relación entre documento y declaración.




2.1.1.Teoría de la incorporación.

En ella no faltan los puntos de vista dispares, ya que unos identifican el documento con el acto jurídico mismo y otros lo diferencian, aparte de los que sostienen que el documento incorpora la declaración. Se encuentra en estrecha vinculación con la llamada “teoría de la apropiación”, según la cual, mediante el acto de firmar, se hace propio el mensaje, al demostrar la voluntad de apropiarse de los términos del documento escrito.



2.1.2.Teoría de la representación.

Esta teoría recuerda aquella noción de imagen de la realidad, que ve en el documento una representación del pensamiento de su autor, tal como la formula Chiovenda, formada en presencia del hecho a representar, cuyo hecho se traduce siempre inmediatamente sobre la cosa y le confiere calidad representativa directa o indirecta.



2.1.3.Teoría de la reflexión.

Trata de resolver el confusionismo que la palabra representación pudiera suscitar, dada la significación jurídica del vocablo21. Según Carnelutti22, significa que la declaración se refleja en el documento como la imagen en el espejo, pero, si cabe, con más fuerza, pues hay identidad, aunque no fusión, entre el medio formal y la declaración. Se trata, pues, de una relación de reflejo, porque el documento es el medio o instrumento de aquella declaración escrita como acto, y se identifica en su exteriorización y en su perfección por las partes y la comunidad.



2.2.Relación entre documento y cosa corporal.

No es otro problema sino el que versa sobre el concepto amplio de documento, anteriormente expuesto, y el concepto restringido, que entre nosotros se identifica con “instrumento”.



2.2.1.Concepción estructural del documento.

También llamada “teoría del escrito”, considera que el documento es un objeto en el que se exteriorizan algunas cosas o hechos mediante signos permanentes y materiales del lenguaje. No importa la materialidad en la cual se encuentran impresos dichos signos. Conforme a esta doctrina, el rasgo común de todo documento es que contiene signos representativos del lenguaje, sea que estos signos sean fonéticos o ideográficos, el documento siempre será una materialidad donde se graban o estampan dichos signos representativos del lenguaje (caracteres de la escritura). En resumidas cuentas, el documento siempre sería un escrito, y por tanto ha de ser permanente y durable. Esta teoría es limitada ya que para ella la noción de documento es limitada al escrito y al soporte papel. Así esta noción excluye otros medios tales como las pinturas, los gráficos, las películas, los registros magnéticos, las cartas y mensajes electrónicos, fotografías que pueden representar hechos o cosas, sin ser necesariamente escritos.


Según Patricia Canales23, “esta concepción está recogida en las legislaciones del siglo XIX y en la legislación civil y procesal chilena. Así cuando nuestros códigos se refieren a documentos o instrumentos, se hace referencia explícita o implícita a la escrituración o firma”.

2.2.2.Concepción funcional del documento.

Se corresponde con la teoría de la representación/reflexión. El documento no es solamente un escrito sino todo objeto representativo que pueda informar sobre un hecho o sobre una declaración. Recordemos, que el carácter representativo o de reflejo está presente en la etimología de la palabra documento (docere). Bajo esta óptica, el concepto de documento no está restringido a la naturaleza del soporte, ni a la forma escrita como único elemento material. Son considerados como documentos todos los objetos tales como las fotografías, las cartas magnéticas, las películas cinematográficas y de vídeo y los registros sonoros.


Como indica Valentín Carrascosa24, esta tesis permite encontrar una solución jurídica a la problemática de la prueba frente a los nuevos medios de reproducción, de transmisión y de almacenamiento y archivo informático de la información y es aceptada por legislaciones de varios países, entre ellos, Italia, Argentina, España, Uruguay y Colombia. Asimismo, permite comprender la modificación del Código de Procedimiento Penal en cuanto a las pruebas admisibles en el derecho procesal chileno.
En materia penal, tradicionalmente se han apuntado dos concepciones generales en torno al concepto de documento. Una es la denominada concepción latina o estricta que limita el concepto de documento al que reviste forma escrita y enlaza ostensiblemente la forma escrita con el soporte papel. La otra, es la denominada concepción germánica o amplia que aboga por un concepto de documento basado en su capacidad probatoria y en su aptitud para el tráfico jurídico, independiente por completo del modo de expresión y del soporte en el que se recoja éste25.

2.3.Relación funcional entre el documento y su autor.

La mayor parte de los juristas, al examinar el concepto de documento, han seguido el método de hacer resaltar los aspectos esenciales y las posibilidades de uso del mismo, en la búsqueda, sobre todo, del fin originario de su formación. En definitiva, se trata de considerar la función esencial del contenido en relación con la voluntad del autor. Así, se desarrolló un marco teórico referido a la destinación del documento, que se escinde en dos posiciones:

a) El documento está destinado a la prueba. Lo esencial del documento es el destino de poder servir de prueba, más que aquella calidad de medio de prueba. Así distingue documentos que pueden ser creados para la prueba o que posteriormente reciban tal destino. Se trata de una noción que diferencia el destino originario y el ulterior a la formación del documento.

b) El documento está destinado al trafico jurídico. Sobre la revisión de la postura anterior, algunos autores vieron que el destino del documento se refería más al tráfico jurídico que a la prueba, en tanto el documento, cualquiera que sea el fin para el que fue creado, prueba en un proceso, o en el tráfico, o en cualquier relación humana esencial. Así, se dijo que, según su contenido, el documento es una declaración objetiva del pensamiento puesto en el trafico. Se postula, en definitiva, que si el documento aparece especialmente protegido es precisamente por su importancia para el tráfico jurídico.


Esta última tesis, puede tener apoyo en el hecho de que la falsedad documental no aparece en el Código penal, entre los delitos contra la Administración de Justicia, sino, precisamente, entre los delitos contra la fe pública, lo cual invita a pensar que el bien jurídico protegido no es la “prueba”, sino más bien la fides con carácter general. Incluso la presentación de un documento falso en un proceso judicial constituye una modalidad delictiva independiente que recibe el mismo tratamiento, por cuanto “el que a sabiendas presentare en juicio criminal o civil testigos o documentos falsos, será castigado como procesado por falso testimonio”, según el artículo 212 del Código Penal.




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