Índice resumen 5 introduccióN 6 preámbulo 9 la desmaterialización de los actos 9


IMPORTANCIA DEL DOCUMENTO ESCRITO



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5. IMPORTANCIA DEL DOCUMENTO ESCRITO.

De manera independiente a las soluciones doctrinarias que ya hemos esbozado, resulta categórico que el documento es una cosa que tiene aptitudes representativas, es decir, que da cuenta de algo. Estas especiales aptitudes de los documentos, que se reflejan sobradamente a través de la escritura mediante signos caligráficos, nos motivan a examinar con mayor detalle lo referente al documento escrito, en el cual se conjugan tres elementos, a saber, un razonamiento, el intelecto humano; una técnica que materializa el pensamiento, como la escritura manuscrita; y un soporte, el papel ha sido el más utilizado... Hasta ahora.



5.1.Antecedentes históricos.

Los primeros documentos escritos no fueron de papel35. Históricamente se habla, con relación a la contratación escrita, de épocas que se remontan a cerca de tres mil años antes de Jesucristo. Se trata de documentos preferentemente privados, con la colaboración de testigos, y cuyo contenido aparece inserto en trozos de arcilla y escritura cuneiforme con finalidades probatorias, aunque después también desempeñaron la función de documentos con valor constitutivo36.


En sus orígenes, el pensamiento se escrituró en materiales como tablillas de arcilla, piedras talladas con caracteres representativos o pieles de animales, que fueron remplazadas, a partir del siglo VIII a.C., al conocerse nuevas técnicas como el papiro y el pergamino, lo que permitió almacenar una mayor cantidad de información en un menor espacio.
En el antiguo derecho hebreo, en el siglo VII a.C., para probar la genealogía, el matrimonio y la venta de inmuebles, el documento escrito era obligatorio. En el Código de Hammurabi, alrededor del 2250 a.C., también se encuentra la exigencia de la prueba escrita. En esta época también se constata la existencia de títulos ejecutivos.
En Grecia, se distinguieron los documentos en públicos y privados, algunos redactados en estilo objetivo, mientras que otros se redactaban en estilo subjetivo, y en forma de carta. También se conocieron una especie de solicitudes o instancias dirigidas a los Magistrados, y los documentos públicos adoptaron diferentes modalidades. Unos otorgados ante el Juez y otros ante un funcionario parecido al notario actual. Aristóteles hace referencia en su obra “La Política” a una especie de notario o escribano. También se conocieron documentos bancarios.
En el Derecho griego el documento privado con firma fue bastante utilizado. Se destaca un contrato literal cuya forma más corriente era, al parecer, un documento de mutuo ficticio, es decir, contratos literales cuyo valor obligacional era independiente de la entrega o no del dinero, y que podían servir, incluso, de garantía.
En Roma, la escrituración era solemnidad sustancial en algunos casos, no obstante, en la mayor parte de los negocios era suficiente la forma oral y, en todo caso cabía optar entre la oralidad y la escritura. En la práctica se seguía la costumbre de utilizar documentos escritos, y los pactos perfeccionados en forma oral solían documentarse37.
El documento romano no tuvo carácter dispositivo, y es indudable su finalidad probatoria, salvo en la última época, que es cuando penetra en el sistema jurídico romano la orientación griega, con el predominio de una mayor valoración de la escritura. En un comienzo se extendían sobre tablas de madera recubiertas de cera, las que posteriormente fueron reemplazadas mediante el uso de hojas de papiro, a partir de la época imperial.
En la época de marco Aurelio aparecen los tabularii, especie de escribanos para realizar los registros hipotecarios y los notarii, simples escribanos que copiaban los actos privados que les eran dictados (notis). Con Justiniano comienza la época de los actos solemnes, depositados ante el magister census. Este depósito era la condición de autenticidad del escrito38.
Sobre la terminología empleada, en Roma no parece que existiera un vocablo ad hoc para indicar el documento, y se emplearon términos diversos, como codex, o scriptura, y otros en sentido más genérico, como tabula e instrumentum. De todos modos, la noción de documento tendía a identificarse con un texto redactado por escrito, aunque en algunos casos el término instrumentum aparece equivalente a testimonia, y en otros, o es contrapuesto a la prueba testifical, o se refiere claramente al documento escrito39.
En la Edad Media, es el testimonio preferido. El Derecho germánico distinguía entre documentos del negocio (carte) y documentos de prueba (notitiae). En la época de Carlomagno existían los iudices chartularii, que guardaban las copias de las sentencias y los actos privados.
En Italia, un Estatuto de Bolonia, en 1453, prohibió la prueba de las obligaciones por testigos de pagos de más de 50 libras, y de los contratos de más de 100 libras. Asimismo, los Estatutos de Milán en 1498, prohibieron la prueba testimonial en ciertos casos y así ponderaron la documentación. Un siglo más tarde, en Francia, la Ordenanza de Moulins de 1566 exige que se otorgue contrato de todas las cosas que excedan del valor de 100 libras, lo que produjo una verdadera revolución en los hábitos propios de ese entonces40. La ordenanza de Luis XIV de 1667 otorga el mismo valor a los actos privados firmados. Ya en el siglo XVIII Montesquieu enunciaría su célebre frase: “el documento es un testigo que difícilmente se corrompe”, con pleno apoyo a la utilización del medio escrito en el mundo jurídico y político. Todos estos antecedentes son recogidos por el Código de Napoleón de 1804.

5.1.1.Evolución en Chile.

En brevísimas palabras diremos que el derecho patrio se desligó paulatinamente a las leyes españolas de Partidas y la Novísima Recopilación, que tanto el Código Civil como la Ley Orgánica de Tribunales habían dejado vigentes41.


Bajo la influencia directa del Código Civil francés, nuestro Código Civil hace mención a los documentos en múltiples ocasiones, y distingue, a la manera del Digesto, entre documentos públicos y privados42. Unos años después, con el Código de Comercio, promulgado en 1865, surgen los documentos comerciales como lo son los libros de los comerciantes, de carácter privado, cuyos asientos hacen plena fe en contra del comerciante que los lleva.
En 1893 se promulga el Código de Procedimiento Civil, que también hace referencia tanto a los instrumentos públicos como privados, bajo la influencia del modelo de la Ley de Enjuiciamiento Civil Española de 1855, que utilizaba la expresión genérica “documento”.
El Decreto Ley Nº 407 de 19 de marzo de 1925, crea una norma que con posterioridad pasa a integrar el artículo 422 del Código Orgánico de Tribunales: “Las copias podrán ser manuscritas, dactilografiadas, impresas, fotocopiadas, litografiadas o fotograbadas. En ellas deberá expresarse que son testimonio fiel de su original y llevarán la fecha, la firma y sello del funcionario autorizante”.
En época reciente, la mayor novedad en la materia se encuentra en la dictación de la ley Nº18.845 de tres de noviembre de 1989 y su reglamento, el Decreto con Fuerza de Ley Nº4 de treinta de diciembre de 1991, que rigen los nuevos sistemas de microcopia o micrograbación de instrumentos públicos y privados.




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