Número 5 Año 2003 Informaciones y análisis sobre el movimiento



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ELECCIONES

Elecciones en los países europeos


Entre el 2001 y 2002, veinte países europeos, sin contar la ex Yugoslavia1, celebraron elecciones legislativas y 4 presidenciales. La primera cuestión que se plantea es saber si existe una o varias tendencias generales. En caso afirmativo, cómo explicarlas a partir de ciertos fenómenos políticos, económicos, sociales y/o buscar o no explicaciones por subconjuntos regionales: este/oeste, norte/sur? ¿O por corrientes políticas? ¿O hay que limitarse a especificidades nacionales? Aunque, en los límites de este artículo podemos ser relativamente precisos en lo que se refiere a elementos de constantes estadísticas fácilmente verificables, sin embargo hemos de ser más modestos en los análisis, esbozando algunas pistas.

Empuje hacia la derecha y de la extrema derecha

El periodo electoral ha estado marcado políticamente por el doble síndrome de la vuelta de la derecha y del empuje de la extrema derecha. Estos dos fenómenos, aunque reales, no han sido tan marcados ni tan generalizados. El giro a la derecha2 se ha producido en seis países, casi todos en occidente (Italia, Bulgaria, Dinamarca3, Países Bajos, Portugal, Francia)4 pero se detuvo en otros cinco países, en lugares más diversos (Gran Bretaña, Albania, Chequia, Suecia, Alemania5...) A veces se ha podido observar la tendencia contraria en el Este (Hungría, Moldavia...) Tampoco ha sido irresistible el empuje de la extrema derecha en los casos de Francia1, Países Bajos2 y Dinamarca3. La extrema derecha retrocede en muchos países (Austria, Alemania, Hungría, Chequia)4 y no logra instalarse como tal5 en otros países europeos. Es de notar que el empuje general de la derecha, que celebró una cumbre en el otoño del 2001, se desinfló en el segundo semestre del 2002.

La observación de los resultados evidencia una clara divergencia entre el oeste y el este del continente, divergencia coincidente con la antigua fractura de la época de la guerra fría. En el este –hoy diríamos mejor “Países de Europa oriental y central, más la ex Unión Soviética”- las fuerzas de la derecha parecen tener dificultad para ejercer el poder directamente, frente a adversarios que obtienen mucho mejores resultados que en el oeste6. En cuanto a las cuatro elecciones presidenciales, con excepción de Bulgaria donde el éxito del socialismo ha invertido la tendencia de las legislativas anteriores, en los demás países (Portugal, Francia, Bielorrusia) se han confirmado las tendencias precedentes.

Si se observa un periodo más largo (10 años) se comprueba, más que una tendencia continua, un fenómeno de alternancia: la derecha llegó después de una oleada socialdemócrata que gobernó Europa durante la segunda mitad de los años 907 y que después retrocedió. No cabe duda de que este fenómeno rápido de alternancia8 ha sido facilitado por la progresiva homogeneización de las políticas de derecha y las socialdemócratas. Ahora la derecha pretende salir de este equilibrio y desmarcarse por medio de una política más reaccionaria que la anterior.

El contexto económico de este empuje hacia la derecha se ha caracterizado por la crisis de 2001 que se sigue agudizando a pesar de los sucesivos anuncios de superación9. Por ahora el desempleo aumenta ligeramente, acercándose al 8% pero las políticas neoliberales con reducciones en el gasto público suscitan inquietudes. La opinión pública, en el oeste, frente a gobiernos socialdemócratas, parece haber buscado más bien una respuesta hacia la derecha o la extrema derecha. En Europa central y oriental ha preferido confirmar o recuperar a los ex partidos comunistas reconvertidos.

En algunos países donde ha habido un empuje de la extrema derecha, esto siempre ha favorecido el acceso al poder de la derecha clásica. Al recoger la extrema derecha el descontento, se pierde un potencial de la izquierda lo que hace que el centro de gravedad político se desplaza hacia la derecha.



Elecciones legislativas (2001/2002)

País

Fecha

Gobierno anterior

Gob. posterior

Moldavia

25/02/01

Derecha

Comunistas

Italia

13/05/01

Centro-izquierda

Derecha

Chipre

27/05/01

Régimen presidencial10

Gran Bret.

7/06/01

Laboristas

Laboristas

Bulgaria

17/06/01

Socialistas (ex-PC)

Derecha

Albania

24/06/01

Socialistas (ex-PC)

Socialistas(ex-PC)

Noruega

10/09/01

Laboristas

Derecha

Dinamarca

20/11/01

Centro-izquierda

Derecha

Portugal

17/03/02

Socialista

Derecha

Ucrania

31/03/02

Centro-derecha

Centro-derecha

Hungría

21/04/02

Derecha

Socialista (ex-PC)

Países Bajos

15/05/02

Laborista-derecha11

Derecha

Irlanda

17/05/02

Derecha

Derecha

Francia

16/06/02

Izquierda plural12

Derecha

Chequia

15/06/02

Socialdemócratas

Socialdemócratas

Suecia1

15/09/02

Socialdemócratas

Socialdemócratas

Eslovaquia

21/09/02

Derecha/Socdem.

Derecha

Alemania

22/09/02

Socialdem/Verdes

Socialdem./Verdes

Letonia

5/10/02

Derecha

Derecha

Austria

24/11/02

Derecha/Extr.der

Derecha

Actitudes ante la Unión Europea

Los cambios en el eje derecha/izquierda reflejan también los debates europeos de las fuerzas políticas. Lo más normal es que las fuerzas europeístas se encuentren situadas en el centro (liberales, democratacristianos por un lado y socialdemócratas por otro), los euroescépticos alimentan las oposiciones en los dos sectores (nacionalistas conservadores2 por un lado e izquierda anticapitalista y antiimperialista por otro3)

Los debates se han desarrollado especialmente en Europa del oeste, por la cuestión de la moneda única y en el este por la adhesión a la Unión Europea. En conjunto, las partes hostiles a las políticas europeas parecen tener buenos resultados. A veces todos se benefician (Verdes y Sin Fein en Irlanda), otras veces, como en Dinamarca, progresan los de derecha y retroceden los de izquierda (PSO, Rojos-verdes).

Socialdemócratas occidentales en retroceso

La transitoria hegemonía lograda por la corriente socialdemócrata ha desaparecido. Sólo en 5 de los 15 gobiernos de la Unión Europea está gobernando esta corriente en la actualidad, frente a 12 en 1999, y con participación en otro (contra 2). En catorce4 de diecinueve países occidentales, los partidos socialdemócratas han retrocedido, sólo han progresado en cinco, en dos de los cuales han ganado las elecciones (Suecia y Grecia) Por término medio, los partidos socialistas o socialdemócratas han obtenido una media del 26,8% de los sufragios, lo que significa un descenso de 4 puntos. Sin embargo, el partido griego PASOK obtuvo un 43,8% lo que significa un aumento de 2,3 puntos. Las mayores pérdidas se han registrado en el viejo feudo socialdemócrata del norte de Europa y Escandinavia: Noruega, Países Bajos, Dinamarca, Finlandia, Islandia.

Aparentemente, los partidos socialdemócratas en retroceso resisten mejor en los casos de bipartidismo o cuasi bipartidismo. Por el contrario, en los casos de multipartidismo (Dinamarca, Países Bajos...) el electorado los ha abandonado más fácilmente. Esto es coherente con el hecho de que los grandes partidos resisten relativamente mejor que los otros5 .

Esquemáticamente, en la socialdemocracia, aparte de la atracción más o menos fuerte que ejerce el social-liberalismo de Tony Blair, no se percibe una tendencia clara. El éxito de Blair, por ejemplo, se sigue con el resonante fracaso del nuevo líder neerlandés que le es muy cercano. El Partido Socialista francés pierde el poder con la “izquierda plural”, pero poco después los alemanes lo ganan, oponiéndose muy claramente a los británicos en el caso iraquí. En el antiguo bloque del Este, las fuerzas socialdemócratas que no se alinean a la herencia del pasado comunista, obtienen resultados menores y sólo logran penetrar en un Estado, la República Checa, aunque también en Alemania del Este, con respectivamente 30,2% (-2,1) y 39,7% (+4,5) En el primer caso los socialdemócratas checos retroceden frente al empuje comunista, en un contexto muy competitivo; en el segundo, los socialdemócratas alemanes progresan en detrimento de los ex comunistas del PDS, en un contexto de cooperación creciente6. Por todas partes, con excepción de los casos de Ucrania, Letonia y Lituania7, los resultados son muy débiles como muestra la constante dificultad para hacer emerger una socialdemocracia en Rusia, donde se sitúa, en los últimos sondeos, entre el 1 y el 2%1.



Buen resultado de los socialdemócratas orientales (ex PC)

Por el contrario, los socialdemócratas procedentes de los antiguos PPCC, con una media de un 25% (+0,5), han tenido mejor evolución que sus “partidos hermanos”2 occidentales, cualitativamente sobre todo, en un contexto de neta bipolarización, los más grandes de ellos, los que aspiran al poder, han tenido éxitos muy claros: Polonia (+2,5), Rumania (+15,1), Hungría (+9,1), Lituania (+15), con excepción de Albania (-11 puntos) que sin embargo, conserva el poder. Estos cinco reúnen una media de 38,4%, con un progreso de 6 puntos, mejor resultado en todos los aspectos que sus amigos occidentales. Los más débiles de estos partidos, retroceden o se hunden por el efecto de la competencia comunista (Moldavia, Ucrania, Eslovaquia... ).

Globalmente, estos partidos, por ahora, parecen disfrutar de una doble legitimidad: son al mismo tiempo garantes de la inserción en el mundo capitalista desarrollado (predicando a la vez la integración en la UE y en la OTAN, y casi siempre con posiciones cercanas a las de los EE UU en la guerra contre Iraq) y, por otra parte se benefician de la creciente nostalgia3 del el antiguo régimen socialista del que, a los ojos de muchos, serían herederos. En resumen, sacan partido de dos aspectos contradictorios. Esta doble legitimidad contiene las pretensiones de la derecha y limita la influencia de los comunistas sobre la izquierda4

Evolución de los partidos comunistas: retroceso en el Oeste y progreso en el Este

El mapa electoral de los comunistas europeos muestra un descenso en el Oeste y un ascenso en el Este.

En el Oeste hay que distinguir los partidos que disponen de una base electoral significativa, del resto5. Hay seis países en estas condiciones. Uno de ellos, Chipre, es una excepción desde todos los puntos de vista: es al mismo tiempo el que progresa con más fuerza, 34,7% en 2001 (+1,7 puntos sobre el escrutinio anterior, 1,1 puntos más en 15 años). Los otros cinco se agrupan en una horquilla estrecha (5-7%) y consiguen de media no ponderada 5,9%, (-2,8 puntos, es decir una pérdida de un tercio con respecto a la influencia anterior). En un extremo se encuentra, en cabeza, Portugal con 7,1%, seguido de Italia, 6,7% entre los dos partidos y en el otro Francia, 4,8%, precedido por España y Grecia, 5,5%. En cuanto a la evolución en un periodo de 10 años, es el comunismo griego el que tiene mejores resultados, con un progreso de 22%, seguido del comunismo italiano, 12%6. Por el contrario, en los otros tres países se observa una regresión del -22% en Portugal al –51% en Francia; España se encuentra entre ambos con –40%7. En cuanto a los partidos más modestos, cuando se miden en el campo electoral, tienen resultados variables: retrocesos en Suiza, progresos en Austria, pero ahuyentan el espectro de la desaparición que les amenazaba hace una década. En un periodo largo se observa que los PPCC no tienen una curva regular como la socialdemocracia, sino que han seguido fases de crecimiento y retracción durante la última década.

El comunismo electoral se comporta claramente mejor en Europa Oriental. Sin duda la muestra más reciente es la victoria de los comunistas moldavos por mayoría absoluta. En Bielorrusia, donde uno de los dos partidos está en el gobierno y el otro en la oposición, se confirma el peso de los comunistas1, con singularidades ligadas a la personalidad de su presidente. Son interesantes los resultados sucesivos, a finales de 2002, de la República Checa y de Eslovaquia, con un progreso de 11% y 18,5% respectivamente y una duplicación de 2,8 a 6,3%, porque representan un éxito en esta región de Europa del Este. El partido checo o de Bohemia-Moravia es el único PC que no había abandonado su identidad2, y el eslovaco que fue reconstruido a partir de una minoría del ex partido y salió de la marginación3. En revancha, en Ucrania, los comunistas retroceden a 23,2% (-3,8), pérdida compensada parcialmente por los progresos de listas pro-rusas, 2,4% (+1,6%), pero acentuada por las pérdidas de otras fuerzas de izquierda (ex comunistas) 11,1% (-6,4)4. Lo más significativo en los últimos diez años, desde el punto de vista geopolítico, es sin lugar a dudas la evolución del comunismo ruso que ha obtenido 28,6% (+0,5%) en las últimas legislativas de 1999. El Partido Comunista de la Federación Rusa no ha cesado de progresar desde su refundación (13% en 1993, 23,4% en 1995 y 25,6% en 1999). Los actuales sondeos acreditan entre un 25 y un 30% de sufragios5, por delante del partido del presidente Putin. Añadiendo los entre 5 y 7% que podrían obtener los pequeños partidos comunistas más radicales, el comunismo ruso alcanzaría el 30/35%.



Resultados de las formaciones comunistas y aliadas6




%




Votos

Moldavia7

50,1

+20,1

794 808

+ 307 806

Chipre8

34,7

+1,7

142 647

+ 21 500

Rusia9

28,6

+0,5

18 082 188

- 488 181

Ucrania10

23,2

-3,8

5 647 690

- 902 663

Letonia11

18,9

+4,7

187 564

+ 53 136

Chequia12

18,5

+7,5

882 653

+ 224 103

Portugal13

7,1

- 1,8

379 870

- 105 462

Italia 14

6,7

-2,1

2 488 025

- 727 935

Eslovaquia15

6,3

+3,5

181 872

+ 87 857

Grecia 16

5,5

-0,1

379 454

-713

España17

5,5

-5,2

1 253 859

-1 390 227

Francia 18

4,8

-5,1

1 216 178

-1 303 103

Dinamarca

2,4

-0,3

82 224

-9 709

Hungría19

2,2

-1,8

121 503

-58 169

Suiza

1,0

-0,2

18 568

-4 000

Finlandia

0,9

=

23991

+94

Austria20

0,6

+0,1

26688

+4 672

TOTAL21

14,9

-1,6

31 909 782

- 4 290 996

Paradójicamente, en total, teniendo en cuenta las proyecciones de hace diez años, aún cuando no haya una correlación sistemática, no son los partidos que rompieron con su pasado los que han tenido los resultados mejores o menos malos, sino los otros. El comunismo no ha desaparecido en el Este, es en el Oeste donde se encuentra en peor situación.

Fuerzas de “nueva izquierda”1

Bajo esta etiqueta hemos agrupado, lo que es cuestionable2 como cualquier tentativa de agrupar3, fuerzas de países diferentes. Una familia que, en el curso de los años 90 ha intentado emerger una nueva izquierda entre los partidos socialdemócratas y los partidos comunistas, manteniendo en algunos países, con una u otra de las dos viejas corrientes, relaciones más o menos privilegiadas, y con frecuencia cercana a los ecologistas, identificándose su franja más radical muchas veces como Rojo-verde4. Esta familia, con una media no ponderada de 7,9% (-0,5), con cinco retrocesos y dos avances aunque estos muy notables (Noruega y Países Bajos), se mantiene firme. Estos partidos con frecuencia no se han beneficiado de las pérdidas de la socialdemocracia y sufren allí donde ésta se mantiene fuerte.




País (partidos)

%

Votos

Alemania (PDS)5

3,99

-1,11

1 915 797

-599 657

-Oeste

1,1

-0,1







-Este (ex-RDA)

16,9

-4,7







Suecia(V)6

8,26

-3,73

444 854

-186 157

Grecia Synaspismos)7

3,2

-1,9

219 918

-127 133

Dinamarca (PSP)8

6,4

-1,1

219 683

-37 723

Finlandia (VAS)9

10,9

-0,3

276 756

-14 919

Noruega (SV)10

12,4

+6,0

316 397

+161 090

Países Bajos (SP)11

6,2

+2,8

609 723

+306 020

Media ponderada

5,3

-0,6

4 003 128

-498 479


Los Verdes /Ecologistas

Esta familia política experimenta una ligera progresión en el Oeste, con resultados cada vez mejores en Suecia, Alemania y Austria. Con una media ponderada del 5,5, consolida el espacio ganado durante los años 80 aunque sin ampliarlo1.

En general los Verdes apoyan a los socialdemócratas hasta en el gobierno (Francia, Alemania, Italia...) A veces prefieren a los comunistas (Portugal); otras han elegido una estrategia más autónoma, a la izquierda de la socialdemocracia (Irlanda, Reino Unido) En Europa central y oriental, esta familia política tiene resultados muy variables: crecimiento en Letonia2, hundimiento en Ucrania y prácticamente ausencia en otros como Rusia. Su zona de influencia es esencialmente la germano-escandinava, los países más ricos.

Extrema izquierda

La extrema izquierda de origen trotskista ha tenido éxitos en Francia y en las Islas Británicas. El resultado más espectacular ha sido en Francia, con tres candidatos que reunieron más del 10% (10,4%, +5,1%) lo que no tiene precedente, pero este margen se hundió poco después, en las legislativas, al 3,6% (+0,4) El giro a la derecha del “New labour” ha dado como resultado la aparición de una oposición de izquierda todavía modesta (0,5%)3 en la que los mejor situados son la Alianza Socialista de Gran Bretaña4 y el Partido Socialista Escocés. En la misma tendencia, el Partido Socialista Irlandés ha entrado y se ha mantenido en el Parlamento. En Portugal, el bloque de izquierda que se acerca a la nueva izquierda logra 2,9% (+0,4) La corriente maoísta, tras un resultado honroso en las presidenciales, está en ligero descenso5. En los demás países estas corrientes son muy marginales de manera autónoma o integradas en otras formaciones como el PRC en Italia, o IU en España. En otros lugares los resultados son más bien escasos, y prácticamente ausentes en el Este6.



Patrick Theuret

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