Nombre del responsable y país: Esmeralda Mancilla Valdez (México). Institución, universidad u organización a la que pertenece



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Título de la ponencia: Salud Sexual y Tipología Estética-Biocrítica de la violencia en caricaturas (series animadas) consumidas en México tardomoderno
Nombre del responsable y país: Esmeralda Mancilla Valdez (México).
Institución, universidad u organización a la que pertenece: Cátedra UNESCO de Salud Sexual y Derechos Humanos (Francia) - Instituto de Investigaciones Biocríticas (México) - Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (México).
Resumen y descriptores de la ponencia (Total: 196 palabras). Tomando como referencia la tesis de violencia ligada a la estrategia biopolítica del colonialismo mediático y de un contrato social sexista e imperialista de la comunicación de masas, que los autores Ariel Dorfman y Armand Mattelart denuncian en su obra titulada Para leer al pato Donald publicada en 1972, en esta ponencia se plantea el análisis estético-biocrítico del contrato social de violencia internacional contemporáneo que establecen entre si los países productores y los países latinoamericanos consumidores de caricaturas (series animadas) como México.
Introducción. El enfoque de la OMS para los análisis de la violencia mundial es un enfoque de intervención que consiste en cuatro etapas: 1) Definir y observar la magnitud del problema; 2) identificar sus causas; 3) Formular y poner a prueba modos de afrontarlo; y 4) aplicar ampliamente las medidas de eficacia probada). La presente ponencia presenta algunos de los resultados de una investigación concluida sobre la violencia en series animadas consumidas por la población menor de 15 años en México, según un muestreo a conveniencia realizado en la Zona Metropolitana del estado de Jalisco (México, 2014). Los objetivos principales de esta investigación se centran en las primeras 3 etapas del enfoque intervensionista de la OMS de los análisis sobre violencia. La perspectiva teórico-metodológica aquí utilizada es la estética biocrítica (Mancilla, 2013, 2015a y 2015b).
Reflexión teórico-metodológica. Para el modelo de la estética biocrítica los discursos y fenómenos socio-históricos pueden clasificarse en tres tipos de acción: las acciones estéticamente (bio)críticas, las acciones estéticamente acríticas y las acciones potencialmente (bio)críticas. Las estéticamente biocríticas muestran la capacidad de satisfacer las tres necesidades de una acción estéticamente biocrítica: 1) Capacidad y necesidad estética de establecer lazos de contradicción, tensión y negación estética con: a) aquello que critica, b) con aquello con lo que critica, c) con la posición a partir de la cual critica y d) con aquello que critica la cosa que esta critica; 2) Capacidad y necesidad estética de reconocer la historicidad de a, b, c y d; y 3) Capacidad y necesidad estética de generar movimiento estético en a, b, c y d. (Mancilla 2013 y 2015a).
Para la estética biocrítica, un discurso, definición o fenómeno socio-histórico es estéticamente biocrítico cuando en un contexto socio-histórico dado se opone a las expresiones socio-históricas reproductoras de los paradigmas de biopoderes cuya sedentarización produce desigualdad social ligada a la desarmonia entre el bienestar sexual del individuo (su subjetividad) y el bienestar sexual del colectivo (lo social). Por otra parte, la potencialidad estética biocrítica de una definición, discurso o fenómeno socio-histórico está estrechamente ligada a su capacidad de tensión y contradictoriedad a los fenómenos de sedentarización epistémica de los paradigmas de biopoder de un contexto socio-histórico. (Mancilla 2015b)
El documento Promotion of Sexual Health: Recommendations for Action finalizado durante un seminario realizado en Guatemala en el año 2002, bajo el auspicio la Organización Mundial de la Salud (OMS), la World Association of Sexology (WAS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), define la salud sexual como

"un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; la cual no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad" Además agrega que "Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud" (OMS, 2002).


En términos de la estética biocrítica, esta es una definición de estética moderna porque reconoce la sexualidad del placer como parte fundamental de un bienestar sexual individual armonioso a un bienestar sexual colectivo y promueve la asociación (científica, jurídica, legislativa, educativa, etc.) entre la salud sexual y los derechos humanos ("le nouvel ancrage dans un système de valeur à visée universaliste" (Giami: 2007, 59)). Es un concepto estéticamente biocrítico por su intención de movimiento estético de lo socio-histórico; esto es, expresa una intención transformadora de todo lo socio-histórico que se oponga a la universalidad de los derechos humanos como sistema regulador de lo que es sano o no en temas de sexualidad humana. Esta intención estéticamente biocrítica de transformar en lo socio-histórico lo que se opone a la universalidad de los derechos humanos se observa en textos como el de la OMS que dice:

"Les derechos humanos están más allá de los valores culturales. Si una cultura particular tiene prácticas que se oponen a los derechos humanos, entonces esta debe ser modificada" (“Les droits de l’homme sont au-delà des valeurs culturelles. Si une culture particulière a des pratiques qui vont à l’encontre des droits de l’homme, elle doit être modifiée […]”) (PAHO, OMS, WAS, 2000).


Desde esta perspectiva teórica, la violencia podría ser definida en términos abstractos como el movimiento aestético de la sedentarización epistémica de los biopoderes en lo socio-histórico, y se explicaría como la falta de movimiento dialéctico de crítica y autocrítica de los mismos biopoderes que funcionan como pilares en la reproducción de la sociedad violentada. Este principio se aplica a la violencia como forma de movimiento epistémicamente sedentarizador de los biopoderes hegemónicos que legitiman un modelo social, un orden social o un contrato social "insano" que desarmoniza o promueve la desarmonía entre el bienestar individual y el bienestar colectivo. (Mancilla 2013 y 2015b).
Es justamente a través de esta dimensión estética biocrítica del concepto de salud sexual que en esta investigación enlazamos el análisis de la salud sexual al análisis de la violencia como un fenómeno y asunto biopolítico de la salud.
El concepto de violencia que consideramos es uno retomado de los discursos de la OMS. En un documento titulado "Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen" redactado por la OMS y publicado en español por la Organización Panamericana de la Salud para la Organización Mundial de la Salud (OPSOMS, 2002), la violencia es definida como:

"el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones" (OPSOMS, 2002: 5).


Tanto la definición de salud sexual como la definición de violencia de la OMS, permiten aterrizar los aspectos abstractos de la definición de violencia propuesto por la estética biocrítica pues es el sentido de equilibrio entre bienestar (sexual) individual y el bienestar (sexual) colectivo el que permite materializar la dialéctica estética de las sociedades saludables (incluido el sentido sexualmente saludables). Y así, observar como violentos a aquellos fenómenos socio-históricos que vulneran o imposibilitan una dialéctica estética a favor del equilibrio entre ambos tipos de bienestar.
Metodología. Los pasos del método de análisis de la estética biocrítica que hemos aplicado en la presente investigación son: 1o) Reconocimiento de la potencialidad estética biocrítica del contexto social mexicano al que se involucran los discursos analizados (series animadas); reconocimiento de los biopoderes legitimados y los no legitimados presentes en lo socio-histórico, cuya deslegitimidad o legitimidad sedentarizada explica la reproducción de un modelo de sociedad insana; 2o) se realiza el mismo reconocimiento sobre los discursos analizados: las series animadas; 3o) y finalmente, se procede a reconocer la potencialidad estética biocrítica de los vínculos entre lo socio-histórico real y los discursos de las series animadas.
Análisis y discusión

1. Biocrítica y biopoder en la definición y tipología de la violencia y la salud de la OMS. El informe de la OMS ("Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen") materializa el bienestar personal e interpersonal en las cifras de muertes violentas; por ejemplo, en los índices de homicidios y suicidios a nivel mundial. Este informe clasifica en cinco regiones geográficas las cifras por muertes violentas, considerando como tales homicidios y suicidios. Concentrándonos en el tema de homicidio, según la tabla es el varón cuatro veces más vulnerable que la mujer ya que en dicha tabla puede observarse que a nivel mundial: tres de cuatro víctimas de homicidio eran varones y que las tasas masculinas de muerte por homicidio fueron más de tres veces superiores a las femeninas.
Según este informe, la OMS afirma que en el año 2000, 1,6 millones de personas perdieron la vida por actos violentos; mientras que la tasa de defunciones debidas a la violencia en los países con ingresos económicos bajos se multiplica a más de lo doble de lo que suma la tasa de defunciones por actos violentos en países de ingresos altos. El mismo informe muestra un mapa donde geográficamente se describe a los países de América Latina y a casi la totalidad de los países africanos (exceptuando cinco de ellos) como los países que en el año 2000 registraron la mayor tasa mundial de homicidio juvenil (población entre 10 y 29 años). El informe afirma que "son países en desarrollo o pa, n mapa publicado por on icidios de jouvenilo los paentos en pamicidios y suicidios. En dicha tabla .. el que e afrontarlo; y íses que están sumidos en la agitación del cambio social y económico" (OPSOMS, 2002: 16-17).
Otro estudio realizado por la Declaración de Ginebra sobre Violencia Armada y Desarrollo
Según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía mexicano (INEGI, 1997-2014), en 2010 se registraron en México 25,757 homicidios (23,285 de hombres y 2,410 de mujeres). Según el mismo organismo del Estado mexicano, del 2010 al 2013, en México se ha registrado un total de 215,575 muertes por homicidio (190,836 de hombres, 23,918 de mujeres y 54 con registro de "sexo no especificado"). Siendo 2011, el año que el mayor número de homicidios informados: un total de 27,213 (24,257 hombres, 2693 mujeres y 263 registrados como "sexo no especificado").
Según la cifras de este instituto mexicano, se registra un descenso en el número de homicidios del 2011 (año pico) y el 2013. Sin embargo, puede observarse una diferencia abismal en las cifras de descenso cuando se distingue por sexos; pues mientras que en 2013 se redujo hasta en casi una quinta parte el número de homicidios de hombres (4,150 homicidios menos que en 2011), los homicidios a mujeres se redujo apenas en un 0.017%; esto es, en 2013 sucedieron apenas 46 homicidios a mujer menos que en el año pico 2011.
En términos del concepto de salud sexual, el aumento y constancia de la alsa del número de homicidios dolosos en México, evidencian una crisis de seguridad pública que experimenta la sociedad mexicana ligada a una crisis de legitimidad de un estado mexicano vinculado a la estrategia de biopolítica interna y externa de los últimos periodos presidenciales que han declarado y construido un ambiente de "guerra" nacional interna en contra del narcotráfico mexicano.
En términos de la estética biocrítica y siguiendo a Michel Foucault, diremos que el narcotráfico -no sólo el mexicano- es una estrategia biopolítica de sociedades capitalistas porque representa una estrategia de "control de la sociedad sobre los individuos que no opera simplemente por la conciencia o la ideología sino que se ejerce en el cuerpo, con el cuerpo" (Foucault, 1996). La particularidad de los narcotráficos latinoamericanos es que el narcotráfico como estrategia biopolítica está parcialmente gobernada por algunos países económicamente en desarrollo como México.
El narcotráfico mexicano es una estrategia biopolítica que involucra mayoritariamente e históricamente a México con EE. UU., un mercado biopolítico cuya piedra preciosa es una herramienta de biopoder: la droga como materia y la dependencia a su consumo como control social y por supuesto económico y político; esto es la biopolítica del imperialismo de EE.UU. en su expresión más nítida; una biopolítica que Franz Hinkelammert describe como ultraje: "Ocurre con la conquista cristiana lo que hoy ocurre con las conquistas que hace EE.UU. Lleva la libertad, y conquista para eso. Claro preferentemente lleva la libertad a países con petróleo" (Hinkelammert, 2005: 13).
Semejante ocurre con el narcotráfico, el narcotráfico es una riqueza, una estrategia biopolítica de control de la población y EE. UU. quiere ese control. En medio se encuentra la sociedad mexicana. Y ni la biopolítica del narcotráfico sobre el consumidor ni la biopolítica de control sobre el productor representan estrategias biopolíticas que contribuyan, aboguen o promuevan un modelo de sociedad sana o saludable; en la medida que el control sobre el consumidor involucra el control del consumidor basado en la dependencia de este al producto; mientras que la biopolítica de control sobre el productor ha producido a nivel interno -en el caso mexicano- un contexto de guerra interna, del que se deriva el alto índice de vulnerabilidad tanto para el bienestar individual como para el bienestar colectivo evidenciado en por ejemplo en la vulnerabilidad de la vida en México con cifras que sostienen un alto índice de homicidios en hombres y mujeres; siendo las cifras del homicidio a mujeres las que se sostienen a la alsa. Luego, ¿cómo se relacionan las series animadas con este contexto nacional e internacional de México en el mundo?
2. Violencia y biopoder de las series animadas. En 2014, se realizó un "muestreo a conveniencia" sobre el consumo de caricaturas y videojuegos en población menor de 15 años de edad estudiantes de escuelas de educación primaria de cinco municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Se aplicaron un total de 2,087 encuestas (1092 a niños y 995 a niñas). A partir de este muestreo se observó que la población encuestada consumía en 2014 un total de 321 series televisivas de las cuales sólo 184 son series animadas. De ese total de 184 series animadas, se analizaron un total de 100 series animadas, observándose las siguientes características en el consumo y en las series:
a. Considerando al homicidio como violencia dolosa en contra de otro, conducta acrítica dentro del contexto del concepto moderno de salud (sexual) que promueve ese modelo de sociedad sana y saludable donde priva un equilibrio armonioso entre el bienestar (sexual) individual y el bienestar (sexual) colectivo, se observó que en las series animadas analizadas hay una tendencia al empoderamiento del Yo propio subjetivo que aboga por un seudo-bienestar individual basado en el goce del no bienestar individual del otro, y del no bienestar colectivo. Este yo colectivo subyugador del otro se observa en las formas de violencia por diversión que se expresa de manera creciente en las series animadas de nueva generación. Esto puede observarse por ejemplo en la frecuencia de los tipos de violencia ejercidos por los personajes victimas y victimarios dentro de las series animadas. Para clasificar la violencia se aplicaron diferentes tipologías de la violencia; una de las que se usaron fue la clasificación del modelo ecológico usado por la OMS en su Informe mundial sobre violencia y salud; la cual se fue enriqueciendo a través del mismo trabajo de investigación. Se clasificaron seis tipos de violencia: simbólica, privaciones o desatención, verbal, psicológica, sexual y física.
Sobre la violencia producida por personajes victimarios en las series animadas se observó:

  • Que el tipo de violencia que más reciben los victimarios es violencia física y la que menos es la violencia sexual. Esto es, el 68.7% de la violencia producida por los victimarios es violencia física, el 15.3% es violencia de tipo psicológica, el 9.2% violencia de privaciones y desatención, el 3% violencia verbal, el 2.5% violencia simbólica y el 1.3% violencia sexual.

  • Que el 47% de la violencia que producen los personajes victimarios, la dirigen a "extraños" seguida de la violencia procedente de "vecinos o compañeros" en un 10.5%. El 42.5% restante es violencia dirigida a 22 direcciones distintas derivadas del ámbito familiar, social y comunitario.

  • Y que el vínculo o razón que explica el vínculo del victimario original con su víctima (de entre una tipología de 10 tipos de vinculos) es predominantemente en un 49.5% un tipo de vínculo derivado de la "decisión propia", seguido en un 17% de vínculos "por obligación" (laboral cultural, etc. y de los vínculos "por azar"; el 8.6% de los vínculos de los victimarios con sus victimas fue de tipo "por patología" y el 24.9% de los vínculos restantes se clasificó en otros 11 tipos de vínculos.

En resumen la predominancia de los vínculos "por decisión" tanto de las victimas con sus victimarios como entre los victimarios y las victimas y la gran diferencia con el tipo de vinculo "por obligación" que explicaría acciones de violencia obligadas, evidencia que en las series animadas se produce mayoritariamente un "Yo propio" violento que además genera identidad de grupo. Una identidad de grupo donde las conductas violentas no se producen "por obligación" o "por patología" individual, sino "por decisión propia"; un tipo de identidad grupal basada en la individualidad que desarmoniza el equilibrio entre el bienestar (sexual(individual) y el bienestar (sexual) colectivo promovido por la definición moderna y biocrítica de "salud sexual".


b. Se observó que los ordenes sociales y contratos sociales como estrategias biopolíticas más legitimadas por las series animadas fueron la heterosexualidad, el patriarcado, el androcentrismo falocéntricos; mientras que el orden social y contrato social más deslegitimado fue incluida todas sus variedades: el matriarcado. Estos biopoderes reproducen la desigualdad social histórica de la mujer como clase social en las sociedades occidentales; cualidad de las series animadas que representa un intensificador de la violencia sexual y de género en contra de la mujer ya de por si expresada en las cifras a la alsa de los homicidios "dolosos" a mujeres, registrados en México particularmente entre el año 2011 y el 2013.
c. En lo que respecta a series animadas siguen siendo dominantes en producción y consumo, las series animadas de las productoras de los países primermundistas. En esta investigación se clasificaron geográficamente las productoras de las 184 series animadas consumidas en México; y según esta clasificación, de un total de 338 productoras involucradas en la producción de estas 184 series animadas, es el continente americano el que más produce, seguido de Asia, posteriormente de Europa y seguido de Oceanía. En resumen, es el capital de EE.UU. el más representativo de la producción de series animadas tanto a nivel de América Latina como a nivel internacional, pues 187 productoras del total de 338 productoras involucradas en la producción de las series animadas consumidas en México, son de capital estadounidense. Esto en otras palabras confirma que un poco más del 55% del capital que sostiene la estrategia biopolítica del mercado mundial de la producción de las series animadas es de origen estadounidense. Considérese además, que es el mismo capital de estas productoras el que gobierna también la comercialización y el consumo a través de las cadenas televisoras y retransmisoras con capacidad de distribución a nivel internacional.
Conclusiones. Considerando que la sociedad mexicana como sociedad occidental comparte lazos epistémico-culturales con los paradigmas epistémicos del pensamiento occidental (la estética biocrítica ha hablado de tres paradigmas epistémicos derivados del biopoder epistémicos del falocentrismo patriarcal: el paradigma de la bestialidad corporal, el paradigma del binarismo y el paradigma abstraccionista) (Mancilla, 2013 y 2015); se observa que los biopoderes legitimados por las series animadas no son nuevas formas de biopoder; sin embargo todos se derivan de las venas del biopoder falocéntrico patriarcal lo que representa la reproducción (sedentarización epistémica) de sociedades cuyo orden social nacional y su vinculo a un orden político internacional conserva las cualidades de desigualdad, inequidad y jerarquización racial, sexista, heterosexual, antropocentrica y patriarcal que caracteriza al orden mundial promovido por el pensamiento occidental y el modelo capitalismo neoliberal tardomoderno. Esto significa que en contextos como el mexicano, las series animadas que legitiman formas de biopoder ligadas a la vulnerabilidad de los grupos sociales y clases sociales ya vulnerables en estas sociedades consumidoras, intensifican en estas, la vulnerabilidad existente. En el caso del contexto de guerra en México, al efecto estéticamente acrítico de las políticas de "guerra" contra el narcotráfico que acentúa la violencia y vulnerabilidad de las clases sociales ya vulnerables históricamente en esa sociedad (y que se observa en la alsa y permanencia de la alsa de homicidios a mujeres) se suma el efecto estéticamente acrítico de los discursos legitimadores de los mismos biopoderes acríticos en las series animadas.
Tanto las políticas internas de guerra contra el narcotráfico del estado mexicano como las series animadas representan dimensiones distintas de una misma estrategia biopolítica del colonialismo mediático y de un contrato social sexista e imperialista de la comunicación de masas, que los autores Ariel Dorfman y Armand Mattelart ya denunciaban en su obra titulada Para leer al pato Donald publicada en 1972. El aporte de esta investigación es precisar la continuidad/sedentarización del sistema de seguridad epistémica de los biopoderes epistémicos del falocentrismo patriarcal como estéticamente acríticos y opuesto a la promoción de un modelo y contrato social favorable al al concepto moderno de salud (sexual) que promueve un modelo de sociedad sana y saludable descrita por el equilibrio armonioso entre el bienestar (sexual) individual y el bienestar (sexual) colectivo.

Bibliografía
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FOUCAULT Michel, (1996), La vida de los hombres infames, Buenos Aires, Altamira, 1996.

HINKELAMMERT Franz, 2005, «Prometeo, el discernimiento de los dioses y la ética del sujeto. Reflexiones a partir de un libro » in Pasos, San José (Costa Rica), DEI, mars‐ avril 2005, pp. 7-24.

GIAMI Alain, 2007, « Santé sexuelle : la médicalisation de la sexualité et du bien-être », Le Journal des psychologues, Vol. 7, n° 250, 2007, pp. 56-60. DOI : 10.3917/jdp.250.0056



MANCILLA VALDEZ Esmeralda, 2015a, Esthétique Biocritique, Ed. IIBSSDH, Guadalajara, 2015.

________________________________, 2015b en TROUSSIER T. et MIGNOT J. (coord.), Santé Sexuelle et Droits Humains. Un enjeu pour l'Humanité. Troussier, Paris, ESTEM, Paris, 2015b, pp. 172-179.

________________________________, 2013. Pour un art biocritique. Sexualité et action politique. Tesis de doctoral en filsofía del arte y estética, Université Paris 1- Panthéon Sorbonne, defendida el 22 de junio de 2013.
Referencias a documentos de la OMS

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  • OPSOMS, 2002, Organización Panamericana de la Salud para la Organización Mundial de la Salud. Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen. Consultado el 1 de octubre de 2014 en el siguiente enlace de internet: http://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/es/summary_es.pdf




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