Objetivos de las mujeres en la lucha contra la pobreza



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Objetivos de las mujeres en la lucha contra la pobreza

1. La feminización de la pobreza en el mundo

La mayoría de la humanidad vive en la pobreza: 4.000 millones de personas viven bajo el umbral de pobreza relativa, de los cuales una gran mayoría son mujeres y niños; 1.300 millones viven bajo el umbral de pobreza absoluta, de los cuales un 70 % son mujeres. La disparidad entre los países no ha cesado de aumentar durante los últimos treinta años:


  • ¡El ingreso de los países más ricos es actualmente 59 veces superior al de los países más pobres (en 1960 la proporción era de 30)! En lo que toca a las personas, la situación es similar: la diferencia entre el 20 % de personas más ricas de la población mundial y el 20 % de personas más pobres se ha duplicado.

  • La riqueza mundial se ha multiplicado por 5, mientras que la cantidad de personas más pobres ha aumentado en la misma proporción, ¡pasando de 3 por 1 a 15 por 1!

Estas disparidades son aún más importantes en el caso de las mujeres. En efecto, las mujeres representan la mitad de la población mundial y efectúan los 2/3 de las horas de trabajo. Sin embargo, ganan tan sólo 1/10 del ingreso mundial y poseen menos de 1/100 de la fortuna mundial.

Un ejemplo que lo dice todo...

El presidente de Nike tiene en su haber 4.500 millones de dólares US y recibe un salario de 1 millón de dólares. Una obrera indonesia, empleada de Nike en una de sus empresas de subcontratación repartidas por el mundo (con un total de 75.000 obreros y obreras, de los cuales el 70 % son mujeres entre 17 y 21 años), gana el equivalente de 360 dólares US por año. ¡Para obtener el mismo salario anual que el presidente deberá trabajar 15 siglos!

La pobreza humana, según el PNUD, "implica algo más que carecer de lo necesario para gozar de bienestar material: es la negación de las oportunidades y de las posibilidades de elegir que son de fundamental importancia para el desarrollo humano -longevidad, salud, creatividad-, pero también condiciones de vida decentes -dignidad, respeto de sí mismo y de los demás, acceso a todo lo que da valor a la vida"(Informe sobre Desarrollo Humano 1998).

La pobreza es la negación de los derechos humanos fundamentales, es una prohibición de la ciudadanía. Las personas pobres se ven así confinadas al margen de la humanidad y, entre ellas, las mujeres están apartadas aún más lejos. Para las mujeres, la pobreza es una situación particularmente grave puesto que, en general, asumen la carga de alimentar y de educar a sus hijos en condiciones a menudo muy precarias. La pobreza refuerza además su vulnerabilidad frente a la discriminación y la violencia de las que son las principales víctimas.

Con el fin de erradicar la pobreza, la Marcha Mundial de las Mujeres se propone atacar las causas estructurales de este fenómeno, movilizar a la comunidad internacional para lograr la igualdad entre las mujeres y los hombres y exigir que cada Estado implemente un plan de eliminación de la pobreza.

2. Atajar las causas estructurales de la pobreza

La Marcha Mundial de las Mujeres no pretende simplemente disminuir la pobreza o atenuar sus "consecuencias nefastas". Ella moviliza a las mujeres del mundo entero para que la humanidad se libere por fin de la pobreza que destroza las vidas de miles de millones de personas, sobre todo mujeres.

Aunque en cada época de la humanidad ha habido formas particulares de pobreza, ésta no constituye de ningún modo un fenómeno "natural" o ineluctable. Si en todos los tiempos los hombres y sobre todo las mujeres han vivido en la pobreza, ésta no constituye de modo alguno una "tara genética" ni el resultado de ciertos "malos comportamientos", al contrario de los prejuicios que transmite a menudo la sociedad. Las mujeres eran más pobres que los hombres mucho antes del nacimiento del capitalismo neoliberal. Durante los siglos pasados, y a pesar de las luchas revolucionarias y de liberación de los pueblos, las mujeres se han visto confinadas a la categoría de ciudadanas de segunda categoría. La mayoría de ellas dependía del ingreso de su esposo. No tenían derecho de poseer tierras. De hecho, no gozaban de ningún derecho jurídico. No obstante, tenían que trabajar duro para contribuir a la subsistencia de su familia, además de asumir la completa responsabilidad de la educación de los niños. Describir esta situación es ilustrar la ideología patriarcal que perdura todavía en los incios del siglo XXI.

Por supuesto, gracias a sus luchas las mujeres han progresado en el reconocimiento de sus derechos, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Pero la pobreza de la mayoría de entre ellas se sigue debiendo al hecho de estar confinadas a empleos inestables y mal pagados, a la dificultad a la que se enfrentan millones de niñas para tener acceso a la educación, a la responsabilidad que asumen con respecto a sus hijos, etc.

El fenómeno de la pobreza es una construcción política, económica, cultural y social. Por lo tanto, nos corresponde acabar con él. De ahí que sea necesario atacar las causas estructurales de este fenómeno que, en su historia más reciente, deriva principalmente de ciertas políticas generadas por el capitalismo neoliberal, junto con el patriarcado y sus diversas formas de discriminación contra las mujeres.

Dominio de un sistema económico único: el capitalismo neoliberal

No es inútil recordar que el capitalismo emergente de finales del siglo XVIII se construyó basándose en el trabajo gratuito de las mujeres en la esfera doméstica, en la explotación de los trabajadores y trabajadoras, muchos de ellos niños, en la colonización y el imperialismo con los pueblos de Asia, África, América Latina y América del Norte, en la dominación y la destrucción de los pueblos indígenas, principalmente de Australia y de América.

No es inútil recordar que la expansión económica no iba acompañada de progreso social y que, si bien se produjo una verdadera explosión de los medios de producción, esta producción provocó una desarticulación catastrófica de la vida de los pueblos.

El neoliberalismo actual no es más que el clon del mismo viejo capitalismo salvaje de principios de siglo, aunque reciclado para encajar mejor en la mundialización de los mercados.

Si bien la mundialización podría de por sí constituir un poderoso instrumento de solidaridad entre los pueblos y las culturas, se ve falseada por la voluntad de dominación de los poderosos de este mundo. A la mundialización de los mercados corresponde la mundialización de la pobreza y de la exclusión, ya que las desigualdades aumentan. Los derechos ya no se fomentan ni se protegen: están supeditados a los imperativos del mercado y del beneficio. En particular, las mujeres se mantienen en una situación endémica de inferioridad económica.

No obstante, ¡el sistema sigue afirmando que únicamente el mercado liberado de toda restricción puede asegurar tanto una máxima producción de riquezas como su distribución equitativa! Para ello, ejerce presiones enormes a escala nacional e internacional a favor de la privatización, la desreglamentación y la libre circulación de los capitales. El mundo se convierte en un gigantesco supermercado... para los pudientes. El liberalismo económico cobra nuevos aspectos: las zonas francas, los acuerdos de libre comercio, la especulación, etc.



Zonas francas

Las zonas francas constituyen enclaves implantados en países con la complicidad de los gobiernos y sus actividades se sustraen a toda legislación o control nacional. Las multinacionales emplean este recurso para transformar sus productos con unos costes de producción que resisten a toda competencia. Los salarios y las condiciones de trabajo son de cuasiesclavitud. Los inversores pueden de este modo sustraerse a las normas mínimas en materia de seguridad en el trabajo, salud y protección del medio ambiente. La situación de las mujeres es particularmente dramática.

Las mujeres de Nicaragua han emprendido ya estrategias para poner fin a esta práctica.

Acuerdos de libre comercio

Los fenómenos de integración de los mercados y de apertura de las fronteras a los intercambios comerciales se aceleraron tras la Segunda Guerra Mundial. Estos intercambios se rigen por acuerdos de libre comercio cuyos rasgos comunes son:



  • su negociación en círculo cerrado, lejos de los foros democráticos

  • la abolición de las políticas proteccionistas

  • la concesión de nuevos derechos a los inversores

Por ejemplo, una empresa puede demandar a un gobierno para obtener compensación si considera que una política perjudica sus beneficios. Estos derechos funcionan en sentido único, ya que los Estados no disponen de recursos contra las empresas.

El libre comercio exacerba la competencia y la competitividad sin límite. Las leyes del mercado provocan una nivelación por abajo de las condiciones de trabajo y de las políticas sociales: se impone el menor denominador común.

Las organizaciones sindicales y populares, así como el movimiento de las mujeres, el movimiento ecológico y los organismos de defensa de los derechos ejercen presiones políticas para que estos acuerdos respeten los derechos de los trabajadores y trabajadoras, de las mujeres y de los indígenas y para que tengan en cuenta la protección del medio ambiente. El único resultado es que se han firmado dos acuerdos paralelos al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCN) sobre el trabajo y el medio ambiente. Se trata de un resultado sobre todo simbólico ya que no existe ningún mecanismo de sanción.

3. Reivindicaciones de la MMM para eliminar la pobreza

1.Intervenir contra la especulación financiera mediante el impuesto Tobin

Estamos en la era de la economía virtual, o sea, sumamente especulativa. Por ejemplo,durante todo el año 1995, el intercambio de productos y servicios alcanzó la suma de 4,3 billones de dólares, mientras que cada día las operaciones de cambio representaron 1,3 billones de dólares.

Este mercado es tan importante y a la vez tan volátil que los Estados ya no están en condiciones de proteger su moneda nacional. En una fracción de segundo es posible retirar miles de millones de dólares de un país y vaciar su banco central de sus reservas, lo cual pone en peligro su economía y provoca graves crisis sociales. México, Brasil, Rusia y los países del Sudeste asiático han probado la amarga medicina de los mercados financieros.

Este sistema financiero genera inestabilidad, inseguridad y desigualdades. Por consiguiente, es sumamente urgente implantar, aunque sea de modo embrionario, sistemas de control y, en última instancia, de eliminación de la especulación. También es sumamente urgente experimentar diversas formas de imposición sobre el capital a escala mundial.

En 1972, con el fin de frenar la especulación creciente, James Tobin, economista y consejero del presidente Kennedy, propuso gravar con un leve impuesto del 0,1 % al 0,5 % cada transacción especulativa.

Pero, ¿cómo diferenciar una transacción especulativa de una transacción de capitales destinada a la inversión en bienes y servicios? Por su rapidez y repetitividad. Las transacciones especulativas con las monedas se repiten miles de veces en el transcurso de un día. Las transacciones de inversión se mantienen inmovilizadas durante un cierto tiempo, con lo cual permiten que las economías nacionales prosperen. Son las transacciones especulativas las que pretenden controlar el impuesto Tobin, estableciendo un derecho de paso cada vez que las divisas cambian de manos y de cartera.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) calculó a mediados de los noventa que 40.000 millones de dólares US por año era la suma necesaria para eliminar la pobreza extrema, permitir un acceso universal al agua potable y a los servicios esenciales (especialmente la salud y la educación). Ahora bien, un leve impuesto del 0,1 % aplicado a 1 billón de dólares US diarios generaría 72.000 millones de dólares US de ingresos anuales... ¡El doble de lo necesario para eliminar la pobreza extrema! Con un tipo de imposición del 1 %, la UNCTAD calcula que los ingresos alcanzarían los 720.000 millones de dólares US al año, una suma colosal que permitiría técnicamente acabar con la pobreza.

Es evidente que por sí solo el impuesto Tobin no puede solucionar definitivamente el problema de la especulación, y todavía menos el de las desigualdades crecientes. No obstante, contribuye a echar un poco de arena en los engranajes bien engrasados de la especulación financiera. Asimismo, participa en la emergencia de otras propuestas de imposición sobre el capital.

La Marcha Mundial de las Mujeres ha decidido reivindicar el impuesto Tobin por su impacto inmediato sobre la especulación y porque permitiría generar un fondo mundial importante. El impuesto Tobin constituye un objetivo alcanzable a corto plazo. Muchos movimientos de ciudadanas y ciudadanos de todo el mundo se están movilizando ya para exigir su adopción por sus gobiernos respectivos.


  • El parlamento canadiense adoptó la propuesta de un impuesto Tobin.

  • En Alemania se ha debatido en el Parlamento la adopción de este impuesto

  • Varios ministros y parlamentarios de Francia, Bélgica, Finlandia y Brasil proponen la adopción de medidas destinadas a controlar la especulación, con un objetivo similar al del impuesto Tobin.

La Marcha Mundial de las defiende efectivamente la reivindicación del impuesto Tobin, pero exige que se tenga en cuenta, en su orientación e instauración, el carácter específico de la pobreza de las mujeres así como la necesidad de una representación paritaria de mujeres y hombres para la gestión de un fondo mundial.

2. Acabar con los Planes de Ajuste Estructural y los recortes de los presupuestos sociales y de los servicios públicos

La situación internacional se caracteriza por la preponderancia de lo económico sobre lo político y por la abdicación de los Estados ante los mercados. El desequilibrio actual entre los poderes supranacionales del mundo de las finanzas y los poderes de los Estados se manifiesta principalmente en la pérdida cada vez mayor del poder de imposición de los Estados y en la aplicación de medidas de reducción del déficit y de medidas drásticas como los programas de ajuste estructural. Entretanto, la ayuda internacional está estancada o disminuye.



Erosión de la base fiscal de los Estados

La globalización rebaja la base fiscal de los Estados debido al desmantelamiento de las fronteras, la volatilidad de los capitales y las exenciones de impuestos otorgadas a los inversores para atraerlos. Por ejemplo, no se pueden gravar los beneficios ligados a la especulación financiera ni los productos consumidos por medio de Internet, espacio en el que no existen fronteras ni pago de impuestos.



Reducción del déficit

Con el fin de ajustarse a las normas dictadas por los grandes financieros, los Estados del Norte se han trazado el objetivo de reducir su déficit. Las consecuencias de estos recortes presupuestarios han sido nefastas para el conjunto de las medidas sociales, como la calidad y el acceso a los servicios de salud y de educación. Las reducciones aplicadas a los programas sociales (seguro de desempleo, asistencia social, vivienda social) han afectado profundamente las condiciones de vida de las mujeres y de los niños. Los servicios que ya no dispensa el sector público los asumen sobre todo las mujeres, que realizan un trabajo no reconocido y no remunerado en la esfera privada.



Programas de ajuste estructural (PAE)

Los programas de ajuste estructural (PAE) son medidas que imponen el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a los países en vías de desarrollo con el fin de que reembolsen sus deudas internacionales mediante la estabilización y la reestructuración de su economía. Los PAS afectan:



  • las políticas monetarias: devaluación de las monedas, aumento de los tipos de interés

  • las políticas presupuestarias: aumento de impuestos, reducción de los servicios públicos y privatización de las empresas públicas

  • las políticas de mercado: supresión de los controles sobre los precios y los salarios y de las subvenciones

  • las políticas comerciales: supresión de los obstáculos a los intercambios, fomento del crecimiento de las exportaciones y atracción de inversiones exteriores.

Los PAE tienen repercusiones desastrosas en los servicios públicos y el empleo, por los despidos en el sector público; en el nivel de vida, por la reducción de los gastos sociales; y también en la balanza comercial, el coeficiente de endeudamiento y el medio ambiente. Por ejemplo, en África subsahariana se está produciendo un desmantelamiento de las escuelas públicas y las enfermedades contagiosas están reapareciendo debido a la escasez de los recursos asignados a la higiene más fundamental en los servicios de salud.

Para las mujeres, las consecuencias de estos ajustes son aún más graves: disminución de ingresos, reducciones en los servicios esenciales y supresión de la ayuda alimentaria. Las mujeres y las niñas se ven muy a menudo privadas de educación, alimentos y asistencia sanitaria en beneficio de los niños y los hombres de su familia.

Por lo tanto, es evidente que el FMI impone medidas que castigan a los Estados, a los elegidos y, sobre todo, a los ciudadanos y ciudadanas.

En una entrevista concedida al diario Le Monde, James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, que trabaja de común acuerdo con el presidente del Fondo Monetario Internacional, afirmó: "Creo que nuestros errores se deben a que hemos basado demasiado nuestros análisis y previsiones de crisis en criterios financieros. Es necesario tener en cuenta también la situación social de un país, por ejemplo, el nivel de protección social, que permitirá amortiguar los choques. Hasta ahora, los debates han estado sobremanera influidos por los ministros de finanzas y las instituciones financieras".

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3. Anulación de la deuda externa de todos los países del Tercer Mundo, teniendo en cuenta los principios de responsabilidad, transparencia de información e imputabilidad.

A partir de los años 70, la deuda exterior de los países del Tercer Mundo aumentó debido a los factores siguientes:



Años 70:

  • Crisis del petróleo. El precio del petróleo cuadruplicó en 1972 y subió de nuevo en 1979, de modo que su costo aumentó para todos los países, siendo las consecuencias mucho más desastrosas en los países pobres.

  • Préstamos de los bancos comerciales a los países del Tercer Mundo.

Años 80:

  • Subida importante de los tipos de interés. Éstos se situaban en el 1 % desde 1944 y subieron al 5 % y 6 % a principios de los años 70, alcanzando el 20 % y el 22 % en los años 80, lo cual disparó los costos de reembolso de la deuda.

  • Bajada de los precios de las materias primas en los mercados mundiales (disminución de una media del 30 %). Los ingresos del Tercer Mundo cayeron en picada, lo cual frenó el reembolso de la deuda exterior.

  • Entrada en vigor de los programas de ajuste estructural.

Años 90:

  • Intensificación del endeudamiento exterior y liberalización de las economías de los países endeudados.

Consecuencias de la deuda:

  • El Tercer Mundo reembolsa anualmente más de 200.000 millones de dólares. Los gobiernos del África subsahariana gastan cuatro veces más en el reembolso de la deuda exterior que en la salud y la educación de su población. África debe actualmente tres veces más de lo que recibió prestado inicialmente.

  • Los países pobres muy endeudados presentan índices de mortalidad infantil, de enfermedad, de analfabetismo y de desnutrición mucho más elevados que los de los demás países en desarrollo.

  • Por cada dólar de ayuda pública al desarrollo que reciben los países endeudados, éstos entregan 3 $ en concepto de reembolso de la deuda exterior.

  • Los países incapaces de reembolsar sus deudas deben acudir al FMI, que ofrece préstamos suplementarios con condiciones muy severas, o sea, los programas de ajuste estructural.

  • Con el fin de aumentar las exportaciones para pagar la deuda exterior, se destruyen los bosques tropicales, se agotan los bancos de peces y se saquea el suelo.

Ante esta realidad, la Marcha Mundial de las Mujeres:

  • Exige la cancelación inmediata de la deuda de los 53 países más pobres del planeta, en apoyo a los objetivos de la campaña Jubileo 2000.

  • A más largo plazo pedimos la anulación de la deuda de todos los países del Tercer Mundo y la instauración de un mecanismo de vigilancia para la erradicación de la deuda, el cual velará para que el dinero conseguido sirva para eliminar la pobreza y para el bienestar de la población más afectada por los programas de ajuste estructural, principalmente las mujeres y las niñas.

4. La inversión del 0,7% del PNB de los países ricos para una Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a los países pobres y la aplicación de la fórmula 20/20 entre países donantes y países receptores.

La Ayuda Oficial al Desarrollo consiste en la asistencia financiera pública que proporcionan las entidades públicas oficiales, entre ellas el Estado y las autoridades públicas locales, a los países en vías de desarrollo o a instituciones multilaterales en forma de donativos o de préstamos con bajos tipos de interés. La ayuda para la adquisición de material militar está excluida.

En 1992 se propuso por primera vez la fórmula 20/20 que establece los principios directores de un acceso universal a los servicios sociales de base. Sugiere que se dedique el 20 % de la cantidad otorgada por los países donantes al desarrollo social y el 20 % de los gastos del Estado que recibe los donativos a los programas sociales.La fórmula de Oslo (1996) define los servicios sociales de base de la siguiente manera: "la educación de base, la asistencia sanitaria primaria, en particular los servicios de ginecología y de obstetricia y los programas destinados a la población, los programas de nutrición, el acceso al agua potable y a las infraestructuras sanitarias, así como los medios institucionales para proveer esos servicios". Para la Marcha Mundial de las Mujeres, no se trata simplemente de "necesidades", sino de "derechos" fundamentales.

La Ayuda Oficil al Desarrollo no cesa de disminuir. La proporción de esta ayuda con respecto al producto nacional bruto (PNB) de los países donantes bajó a un promedio del 0,2 % frente al 0,3 que representaba en 1990. Se trata del porcentaje más bajo desde 1970, fecha en la que se fijó como objetivo alcanzar el 0,7 % del PNB. Según la ONU, si este ritmo de disminución se mantiene, la AOD habrá desaparecido en el año 2015.



5. La financiación adecuada y la democratización de los programas de la ONU imprescindibles para la defensa de los derechos fundamentales de las mujeres y de los niños, como UNIFEM(programa para las mujeres), PNUD(programa para el desarrollo) y UNICEF(programa para los niños).

La Marcha Mundial de las Mujeres prolonga el vasto legado de quienes intentan movilizar y organizar a la comunidad internacional con el fin de lograr justicia e igualdad para todos los habitantes del planeta. La MMM es una iniciativa autónoma del movimiento de las mujeres, una iniciativa surgida de la base. Su objetivo es influir en los poderes económicos y políticos, ejercer presión sobre los "responsables" de los Estados y de la Organización de las Naciones Unidas.



La ONU: Una organización en tela de juicio

Desde la primera Conferencia de La Haya en 1898 hasta la creación de la ONU en 1945, los numerosos dirigentes políticos sucesivos han intentado implantar a escala internacional una estructura susceptible de asegurar la paz y la seguridad, de resolver pacíficamente los litigios entre las naciones y de renunciar, para ello, a la utilización de las armas (convencionales o nucleares), de emplear todos los medios para lograr la cooperación entre países y entre los ciudadanos y ciudadanas, de dotar al mundo de instrumentos internacionales (declaraciones, pactos, convenios, protocolos, tribunales de justicia) que garanticen la protección de los derechos fundamentales de todos los seres humanos.

A pesar de los progresos considerables realizados, reconocemos que se trata de una empresa marcada por enormes dificultades y que esta organización internacional se encuentra a menudo desprovista e impotente frente a los múltiples conflictos que han devastado nuestro siglo y continúan perturbando la paz y la seguridad del mundo: dos guerras mundiales, campos de concentración nazis, persistencia de los conflictos armados dentro de los Estados y entre las naciones.

La ONU sigue dominada en gran medida todavía por los países occidentales, por sus valores y su visión de la modernidad, en detrimento de los pueblos de Asia, Africa y América Latina. Sus instituciones económicas, en particular el FMI y el Banco Mundial, disponen en el campo económico de un poder mayor al de la propia ONU e instauran por doquier políticas neoliberales, que son las principales causas del aumento de las desigualdades. La tecnocracia y la burocracia frenan a menudo la posibilidad de una participación democrática viva y vigilante.

A pesar de sus programas de ayuda y de desarrollo que han permitido evitar catástrofes, lo cual es apreciable, la ONU se ha mostrado hasta la fecha incapaz de contribuir a detener y a eliminar la disparidad creciente entre los países y entre las ciudadanas y ciudadanos, entre ricos y pobres, entre las mujeres y los hombres.

La ONU: Una esperanza a nuestra imagen

Esa es la exigencia a la que se enfrenta la ONU en este inicio del tercer milenio. La sociedad civil ha venido elaborando numerosas propuestas que reclaman una verdadera democratización de la organización internacional (como una profunda reforma del Consejo de Seguridad y la supresión del derecho de veto), la creación de una asamblea mundial anual de los representantes no estatales (una especie de asamblea permanente de ONG), así como una reforma no menos sustancial de las instituciones financieras internacionales.



La MMM no opina sobre cada una de estas propuestas. En vez de ello, defiende una reivindicación que, sin pretender cubrir todos los aspectos de la cuestión -¡ni mucho menos!-, indica la orientación general que se desea para la ONU y la voluntad de las mujeres de reforzar la legitimidad política de esta organización.

6. La refundación de la ONU como una organización política mundial, no monolítica, dotada de autoridad sobre la economía, con una representación equitativa y democrática entre todos los países de la Tierra para asegurar una paridad entre países pobres y países ricos y con una representación paritaria entre mujeres y hombres.

La MMM desea contribuir a instaurar un sistema económico mundial justo, participativo y solidario. Por consiguiente, defiende una reivindicación de carácter estructural, proponiendo un Consejo Mundial para la Seguridad Económica y Financiera encargado de:

  • Redefinir las reglas de un nuevo sistema financiero mundial basado en una distribución justa y equitativa de los recursos del planeta, en la justicia social y en el mejoramiento del bienestar de la población mundial, en particular para las mujeres, las cuales constituyen más de la mitad de la población.

  • Ejercer un control político de los mercados financieros.

  • "Desarmar" estos mercados financieros, para impedir que perjudiquen a las sociedades y creen sistemáticamente inestabilidad, inseguridad y desigualdad.

  • Llevar a cabo una verdadera regulación y una vigilancia de las organizaciones con una misión económica, financiera o comercial.

  • Ejercer un control democrático sobre los intercambios comerciales, o sea, aplicar una actitud de "tolerancia cero" con respecto a la criminalización de la economía.

La composición de este Consejo no está de ningún modo resuelta y debe debatirse a escala internacional. No obstante, la MMM desea indicar unas cuantas directrices ineludibles: la composición del Consejo debe incluir representantes de la sociedad civil (ONG, sindicatos, etc.) y asegurar la paridad entre los hombres y las mujeres y entre los países del Norte y los del Sur.

Como condiciones de instauración, la MMM reivindica que se proceda inmediatamente a:

  • La eliminación de todos los paraísos fiscales (unos cuarenta países, entre ellos Gibraltar, las Islas Caimán, Liechtenstein, etc.), cuya existencia constituye en sí una forma de robo legalizado, ya que se permite que los financieros, las empresas, los dirigentes políticos, etc. escondan "su" dinero y lo sustraigan de este modo a los impuestos, leyes y reglamentación de los Estados;

  • El fin del secreto bancario, práctica antidemocrática que constituye asimismo otra forma de robo legalizado;

  • La redistribución de la riqueza actualmente monopolizada por los siete países industrializados más ricos.

  • La MMM considera la eliminación de la pobreza no sólo como un objetivo que se desea alcanzar, sino como un derecho de aplicación inmediata. Por consiguiente, se reivindica un protocolo para la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

7. Exigir que cada Estado instaure un plan de eliminación de la pobreza con especial atención a la pobreza de las mujeres

El patriarcado actúa de modo discriminatorio respecto a las condiciones de vida de las mujeres. Desde siempre, y cualquiera que sea el sistema económico dominante, el patriarcado desfavorece a las mujeres: ausencia de derecho a la propiedad y el conjunto de los recursos naturales, dificultad de acceso a los empleos bien remunerados, mano de obra barata en las zonas francas, despidos, iniquidad, congelación o reducción de sueldos. Las mujeres se quedan siempre en la cola a la hora de gozar de los efectos de la expansión económica.

Tradicionalmente asumen más responsabilidades en el cuidado de los allegados, hijos, ancianos y enfermos. Y de manera más intensa cuando se producen recortes en los programas sociales, lo cual pone en peligro además su propia salud y empleo. Como son las principales responsables del bienestar de sus hijos, se ocupan de buscar agua, comida y un techo para ellas y sus familias, en un mundo donde el reparto de los recursos, incluso los vitales, no sigue el mismo ritmo que la expansión económica.

Estas condiciones de pobreza constituyen un obstáculo al derecho de las mujeres de gozar del conjunto de sus derechos humanos y de aprovechar los beneficios de un desarrollo económico equitativo. Son condiciones que conducen a la exclusión social y que atentan contra su derecho a la igualdad. Estos atentados son contrarios al conjunto de los compromisos adoptados por los Estados en:



  • La Conferencia de Viena sobre los Derechos Humanos (1993)

  • La Cumbre de Copenhague sobre el Desarrollo Social (1995)

  • La Conferencia de Beijing sobre la Mujer (1995)

Son los Estados los que deben asumir el papel de responsables principales de la redistribución de la riqueza y de los recursos. Por lo tanto, deben manifestar claramente su voluntad política y erradicar la pobreza y, más concretamente, la pobreza de las mujeres. Por consiguiente, es necesario que los Estados inscriban en sus programas políticos la promoción y la implementación de medidas concretas de eliminación de la pobreza de las mujeres así como la garantía de poder ejercer sus derechos.

Esta reivindicación de la Marcha se hace eco del llamamiento lanzado por el relator especial de la ONU que recomendaba "elaborar programas nacionales de lucha contra la pobreza dotados de carácter normativo mediante una ley de bases provista de mecanismos de aplicación “.



Una ley de bases contra la pobreza en cada país es una ley "marco" de alcance general, que indica una orientación global, afirma principios y establece objetivos. Esta ley de bases se debe tener en cuenta para inspirar otras leyes que un gobierno desee promulgar sobre la misma materia, en este caso, la eliminación de la pobreza. La denominación "ley de bases" puede variar en función del país. En ciertos países de América Latina, por ejemplo, se emplea el término "agenda nacional".

Esta ley de bases debe incluir medidas que garanticen la autonomía económica y social de las mujeres mediante el ejercicio de sus derechos. Debe prever la adopción de leyes, programas, planes de acción y proyectos nacionales que permitan a las mujeres, sin discriminación, ejercer sus derechos y tener acceso:

ALOSRECURSOSBÁSICOS
+Alaguapotable
+A la producción y a la distribución de alimentos a fin de asegurar una seguridad alimentariaalapoblación

+Aunaviviendadecente
+Alos servicios de salud de primera línea y de salud reproductiva
+Alaprotecciónsocial
+A la seguridad de un ingreso durante toda la vida

ALACULTURA
+Acabar conel proceso de homogeneización de las culturas

ALACIUDADANÍA
+Al reconocimiento de la ciudadanía mediante el acceso a los documentos oficiales (céduladeidentidad)
+A la igualdad de participación de las mujeres en las instancias políticas

ALOSRECURSOSNATURALESYECONÓMICOS
+A la propiedad de los bienes familiares y al reparto equitativo de la herencia
+Al crédito

ALAEDUCACIÓN
+Alaalfabetización
+Alaformaciónprofesional
+A los conocimientos científicos y tecnológicos

ALAIGUALDADENELTRABAJO
+A la equidad y a la igualdad salarial en el plano nacional e internacional
+Alsalariomínimo
+A la protección estatutaria para las trabajadoras domésticas y en los sectores informalesdelaeconomía
+A la sindicalización y a la libertad de asociación
+Aloscargosdedecisión
+Al respeto de las normas de trabajo (en todos los lugares de trabajo, incluso en las zonas francas) adoptadas por la Oficina Internacional del Trabajo

A LA IGUALDAD EN EL REPARTO DE LAS TAREAS
Los Estados deben promover a través de medidas incitadoras el reparto de las responsabilidades familiares (educación y cuidado de los hijos, tareas domésticas) y adoptar medidas concretas de apoyo a las familias, como guarderías adaptadas al horario laboral de los padres, cocinas comunitarias, programas de apoyo para las labores escolares (tareas, lecciones), etc. Por consiguiente, los Estados deben tomar todas las medidas necesarias para acabar con los valores patriarcales y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de democratizar las estructuras familiares.

Las mujeres reivindican asimismo que cese la mercantilización de su cuerpo a través de los medios de comunicación a fin de satisfacer las necesidades del mercado. Insisten además para que los Estados y las organizaciones internacionales tengan la obligación de tomar medidas para combatir y prevenir la corrupción.

Todos los actos, leyes, reglamentos y posiciones de los Estados nacionales se evaluarán a la luz de indicadores como:

  • el Indicador de la Pobreza Humana (IPH), propuesto en el Informe mundial sobre el desarrollo humano de 1997

  • el Índice de desarrollo humano propuesto por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

  • el Indicador del desarrollo humano especificado por sexo (que incluye un indicador de representación de las mujeres en los cargos de responsabilidad), propuesto por el PNUD en el Informe Mundial sobre el desarrollo humano de 1995

  • el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acerca de los derechos de los pueblos indígenas.


4. La violencia contra las mujeres

La violencia contra las mujeres es una realidad universal que refleja la desigualdad histórica de las relaciones de poder entre hombres y mujeres. La violencia no es una fatalidad, como tampoco lo es la pobreza. Tiene su origen en este sistema -el patriarcado- que, desde tiempos inmemoriales ejerce un control sobre la vida de las mujeres.

La violencia afecta a todas las mujeres y niñas, pero son particularmente vulnerables las que viven en condiciones de precariedad absoluta o las que sufren discriminación debido a su raza, lengua, etnia, cultura, edad, opinión, condición social, religión, orientación sexual, discapacidad, pertenencia a grupos minoritarios, así como las mujeres indígenas y las mujeres desplazadas, migrantes, refugiadas o las que viven bajo ocupación extranjera.

La violencia puede tener diversas formas y afectar a la vez la integridad física y psicológica de las mujeres. Sus variaciones son innumerables. A menudo imperceptible desde el exterior, la violencia vivida no es por ello menos devastadora en el interior. Designa "todo acto de violencia dirigido contra el sexo femenino y que causa o puede causar un perjuicio o sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos, con inclusión de la amenaza de llevar a cabo dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, ya sea en la vida pública o en la vida privada. La violencia constituye una violación de los derechos de la persona y de las libertades fundamentales e impide parcial o totalmente que las mujeres gocen de dichos derechos y libertades" .

La violencia física, sexual o psicológica hacia las mujeres dentro de la pareja o de la familia consiste en golpes, malos tratos sexuales, mutilaciones genitales y demás prácticas tradicionales perjudiciales para las mujeres y las niñas, como la violación conyugal, la violencia ligada a la dote, el incesto y la violencia no conyugal, como la de un hijo respecto a su madre o la ligada a la explotación o a la privación de toda libertad.

La violencia física, sexual y psicológica hacia las mujeres dentro de la colectividad consiste principalmente en golpes, violaciones, malos tratos sexuales, situaciones de acoso sexual y de intimidación en el trabajo, la obligación de seguir un tratamiento y la medicación excesiva, así como la explotación y la mercantilización del cuerpo de las mujeres. Esta mercantilización creciente está relacionada con su empobrecimiento, debido principalmente a un liberalismo económico desenfrenado. La violencia hacia las mujeres incluye también la contracepción impuesta por coacción o por la fuerza, las esterilizaciones y los abortos forzados, el aborto selectivo de los fetos de sexo femenino y el infanticidio de las niñas.

La violencia física, sexual y psicológica es tolerada o cometida muy a menudo por los Estados que dan prioridad a las costumbres y tradiciones sobre los derechos fundamentales. La subida de los integrismos religiosos es sumamente inquietante para el derecho de las mujeres a su autonomía económica y su libertad de elección. En ciertos países se asiste a una verdadera exclusión social de las mujeres que lleva a la creación de una nueva forma de apartheid. En estos casos las mujeres están consideradas como seres de segunda categoría o de valor inferior y se ven privadas de sus derechos fundamentales.

Las zonas de conflictos armados constituyen lugares donde los actos de violencia hacia las mujeres se ejercen como armas de guerra, principalmente mediante los asesinatos, las violaciones sistemáticas, los malos tratos y la esclavitud sexual, la toma de rehenes y los embarazos forzados.

La Relatora Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la violencia contra la mujer establece como motivo suplementario de violación de las libertades y derechos fundamentales "la trata de mujeres y de niñas, la prostitución forzada, las violaciones, los malos tratos y el turismo sexual, lo cual es a menudo obra de redes internacionales del crimen organizado". Además, apunta que "se deben tomar medidas suplementarias para acabar con toda forma de trabajo forzado, de comercialización del sexo y de matrimonio forzado. Asimismo, las mujeres y las niñas corren riesgos adicionales respecto por los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual como el VIH y el SIDA".

5. Atacar las causas estructurales de la violencia contra las mujeres

Las causas de este tipo de violencia van más allá del sistema económico en el que vivimos y no dependen tampoco de la debilidad o de la fragilidad de las mujeres. Los intentos de explicación basados únicamente en comportamientos individuales marginales tampoco son adecuados para comprender un fenómeno tan universal o sistémico como la violencia contra las mujeres. La importancia, la frecuencia y los diversos aspectos de la violencia hacia las mujeres son consecuencias de la desigualdad entre los sexos inherente a la estructura misma de nuestras sociedades.

Esta desigualdad se expresa y se reproduce mediante la educación, la cultura, la lengua, la religión y puede verse ampliada por todas las demás formas de desigualdad social y económica. Atacar las causas de la violencia es, por consiguiente, atacar todas las manifestaciones individuales y colectivas del sexismo, así como los mitos y las falsedades que lo alimentan y perpetúan.

Las mujeres saben qué medidas se deben tomar para combatir la violencia: la educación sobre los derechos, el acceso a servicios adaptados a las diversas realidades, las reformas jurídicas que prevén una conformidad entre las leyes nacionales y las leyes internacionales, la penalización de los actos de violencia hacia las mujeres, la reforma de los tribunales, la capacitación de la magistratura y del personal de los servicios públicos, la implementación de mecanismos de queja, la previsión en el presupuesto nacional de financiamiento que permita proporcionar recursos suficientes para la eliminación de la violencia, la educación del público y la sensibilización de los medios de comunicación.

Las mujeres critican la inacción, la ineficacia y el silencio de los Estados, ya que éstos tienen el compromiso de proporcionar medios para combatir la violencia hacia las mujeres, especialmente mediante la penalización de los autores de crímenes violentos, la obligación de reparación y la implementación de campañas de sensibilización y de educación respecto a la violencia contra las mujeres. Además, los Estados deben incluir la violencia sistémica hacia las mujeres entre los criterios de obtención del estatuto de refugiada. Finalmente, como se declaró en la Plataforma de Acción de Beijing, las consideraciones en materia de costumbres, tradiciones o religión se deben subordinar a los derechos fundamentales.

Las mujeres reclaman el respecto de la integridad de su cuerpo y de su ser. Exigen la aplicación de medidas concretas y una inversión real para lograr la eliminación de todas las formas de violencia contra ellas. Desean una sociedad en la cual los gobiernos se tomen en serio su responsabilidad de velar por la seguridad del conjunto de la población.

Desean una sociedad en la cual todos los hombres -esposos, compañeros, hijos, padres, abuelos, tíos, primos y vecinos- se comprometan a romper definitivamente con toda forma de violencia hacia las mujeres, a denunciar ellos mismos sin indulgencia y con vigor todos los abusos cometidos contra las mujeres y establezcan con ellas relaciones basadas en la igualdad y el respeto. Por su parte, las mujeres seguirán luchando activa y colectivamente para que cese la violencia.

6. Reivindicaciones de la Marcha Mundial de las Mujeres para eliminar la violencia

El mundo viene adquiriendo compromisos con el fin de que cambien las condiciones de vida de las mujeres. Desde 1975, Año Internacional de la Mujer, se han llevado a cabo reuniones internacionales y la Asamblea General de la ONU ha adoptado declaraciones, convenios, pactos e incluso protocolos.

Algunos países no han ratificado ciertos acuerdos o no se someten a los procesos de control instaurados por la ONU. Concretamente, no han presentado ningún plan de aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing. Las reservas vuelven a menudo inoperantes secciones enteras de los diversos tratados al permitir que los países se sustraigan a ciertas obligaciones. Por lo tanto, estas reservas son incompatibles con el objeto y el objetivo de un convenio.

1. La MMM exige a la ONU que presione para que todos los Estados ratifiquen sin reservas y apliquen los Convenios y los Pactos internacionales relativos a los derechos de las mujeres y de las niñas, especialmente los siguientes:


  • el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

  • el Convenio sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación hacia las Mujeres

  • el Convenio sobre los Derechos de los Niños

  • el Convenio Internacional para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial

  • el Pacto sobre la protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migrantes

2. La MMM exige a todos los Estados que armonicen sus leyes nacionales con:

  • la Declaración Universal de los Derechos Humanos

  • la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres

  • la Declaración de El Cairo y de Viena

  • la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing

3. La MMM exige que el Convenio de 1949 para la represión y la abolición de la trata de seres humanos y de la explotación de la prostitución del prójimo incluya un mecanismo de aplicación que tenga en cuenta las dos resoluciones de la Asamblea General de la ONU(1996) respecto al tráfico ilegal de mujeres y de niñas y a la violencia contra las mujeres migrantes.

En 1949 la ONU reunió en el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, el conjunto de elementos contenidos en otros cuatro documentos que la comunidad internacional adoptó desde principios de siglo.

Desde entonces y en múltiples ocasiones se han tratado las cuestiones siguientes entre otras:

En México, en 1975, la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer recalca que la prostitución constituye un ataque de lo más grave contra la dignidad de las mujeres y pide que se tomen medidas enérgicas para acabar con la prostitución forzada y la trata de mujeres. En 1978, la Comisión de la Condición de la Mujer pide un informe sobre la aplicación del Convenio de 1949. En 1980, en Copenhague, la Conferencia Mundial del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer pide a la ONU que se presente el informe e invita a los gobiernos a ratificar el Convenio y a presentar su informe. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, en vigor desde 1981, estipula en el artículo 6 que:" Los Estados partes adopten todas las medidas apropiadas, incluso disposiciones legislativas, para suprimir el tráfico de mujeres y la explotación de la prostitución de las mujeres en todas sus formas". En 1982 la ONU nombra un relator especial cuyo informe lleva al Consejo Económico y Social a elaborar en 1983 las condiciones necesarias para que las políticas puedan acabar con esa calamidad. En 1995, en Beijing, las mujeres reiteraron la necesidad y la urgencia de eliminar la trata de mujeres y de ayudar a las mujeres víctimas de violencia ligada a la prostitución y a la trata. En 1996, la Asemblea General de la ONU adoptó dos resoluciones invitado a los Estados miembros a tomar medida activas para documentar este fenómeno, prevenirlo, criminalizarlo y ofrecer el a poyo necesario a las mujeres de esta forma de violencia.

Próximamente se presentarán dos estudios: uno sobre la venta de niños y otro sobre los problemas jurídicos y sociales de las minorías sexuales, inclusive la prostitución masculina, estudios que se presentarán ante la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías. Además, la relatora especial de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas debe presentar próximamente un informe sobre la cuestión del tráfico de personas. No obstante, debemos reconocer que, a punto de iniciar un nuevo milenio, la situación ha evolucionado poco.

4. La MMM exige que la ONU y los Estados reconozcan formalmente, en nombre de la igualdad de todas las personas, que la orientación sexual no debe privar a nadie del pleno ejercicio de los derechos previstos por los instrumentos internacionales siguientes:


  • la Declaración Universal de los Derechos Humanos

  • el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

  • el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

* el Convenio Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación hacia las Mujeres

Esta reivindicación se basa en el hecho de que, salvo el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, las leyes internacionales sobre los derechos humanos no ofrecen protección a las lesbianas en materia de derechos y libertades de la persona. Cerca de la mitad de países del mundo criminalizan la homosexualidad. Ningún país en el mundo ofrece igualdad de derechos a las lesbianas, lo cual da lugar a numerosos tipos de violaciones con respecto a derechos que, no obstante, se reconocen para las demás personas: derecho a la vida, a la seguridad y a la integridad de su persona; a la libertad de expresión y de asociación; derecho a no ser víctima de acoso, de detención arbitraria, de tortura o de cualquier otra forma de violencia o de discriminación; derecho a vivir según su orientación sexual y a no verse sometida al matrimonio forzado. Todas las mujeres deben tener derecho a la vida, al respeto y a la dignidad de su persona. Todas las mujeres deben tener derecho a no ser discriminadas ni violentadas.



5. La MMM exige a la ONU y a los Estados nacionales que se adopten sin demora

mecanismos de queja y control mediante protocolos vinculantes con el fin de que se cumpla el contenido del “Convenio Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación a las mujeres” y el “Convenio sobre los Derechos de los Niños”.

La aplicación e instauración de los compromisos multilaterales exigen un seguimiento por parte de la comunidad internacional. Se han previsto ya medidas de control y resultados. En este sentido, los protocolos ofrecen la posibilidad de presentar quejas.



6. La MMM exige que los Estados reconozcan la jurisdicción de la Corte Penal Internacional y suscriban las disposiciones en virtud de las cuales las violaciones y las agresiones sexuales constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad

La Corte Penal Internacional permitirá que la lucha contra la impunidad dé un salto gigantesco y obligue a los Estados a adoptar una política exterior transparente y más respetuosa de los numerosos tratados internacionales relativos a los derechos humanos. Facilitará la defensa de los derechos de las víctimas de modo que éstas puedan conocer la verdad y recurrir a una justicia imparcial e independiente de todo poder político.

La Plataforma de Acción de Beijing recuerda que la violación es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad. La violación se reconoce ahora como un acto de genocidio en ciertas circunstancias, lo cual es un elemento nuevo en los documentos de las Naciones Unidas.

En este aspecto, esta Corte podría permitir además que se reconozcan los atentados contra los derechos fundamentales de las mujeres, de modo que las violaciones y las agresiones sexuales sean juzgadas por un tribunal capaz de ejercer verdaderamente su poder de investigación, respetando debidamente los derechos de los testigos.



7. La MMM exige que los Estados instauren políticas de desarme, tanto de armas clásicas como de armas nucleares y biológicas, y ratifiquen el convenio sobre las minas contras las personas

La mayoría de las mujeres desaprueban totalmente los actos de violencia entre los pueblos y dentro de un mismo pueblo. Prefieren la negociación antes que la confrontación. Han demostrado su adhesión a la paz en múltiples ocasiones participando en marchas interétnicas o agrupándose en asociaciones mundiales a favor de la paz.

Las mujeres denuncian a los vendedores de armas y a los países que se endeudan para adquirir material militar en vez de invertir en salud o educación.

7. La MMM exige que se levanten los embargos y bloqueos decretados por las grandes potencias , pues afectan principalmente a las mujeres y a los niños

La ONU ha de intervenir para acabar con todo tipo de agresiones u ocupaciones militares, asegurar el derecho de los refugiados y refugiadas a retornar a sus países de origen y forzar a los gobiernos para que respeten los derechos humanos y resuelvan los conflictos con una estrategia preventiva..

8. La MMM exige que la comunidad internacional adopte la posibilidad de derecho de asilo para las mujeres víctimas de discriminación, persecuciones sexistas o violencia sexual; así mismo pide que se instaure el derecho de asilo para las personas víctimas de persecución por razones de orientación sexual

Para muchas juristas feministas, el derecho de asilo para las mujeres víctimas de discriminación, de persecuciones sexistas y de violencias sexuales está ya en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas.

Esta Convención prevé el derecho de asilo para las mujeres víctimas de discriminación, de persecuciones sexistas y de violencias sexuales, habida cuenta que los Estados contratantes no pueden expulsar ni rechazar de ningún modo a un(a) refugiado(a) a las fronteras de un territorio donde su vida o su libertad están amenazadas debido a su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un cierto grupo social o por sus opiniones políticas.

Las expresiones "grupo social" y "opiniones políticas" se han ampliado para abarcar la cuestión de la discriminación hacia las mujeres, incluida la discriminación ligada a la orientación sexual. Las mujeres representan en este sentido un grupo social y pueden verse perseguidas por su opinión sobre cuestiones como las mutilaciones sexuales o la esterilización forzosa. Por lo tanto, se consideran refugiadas por motivos políticos.



9. La MMM exige que los Estados instauren planes nacionales de lucha contra la violencia a las mujeres

Los Estados tienen la obligación de legislar contra la violencia, de perseguir y de castigar a los autores de actos de violencia y de capacitar en particular a los trabajadores sociales, los trabajadores del sector sanitario y todos los se ocupan de los refugiados, a fin de que puedan reconocer la violencia basada en el sexo y actuar con sensibilidad. Pedimos que los tribunales internacionales de derechos humanos adopten en su trabajo una actitud basada en las diferencias entre los sexos.



Estos planes de acción deben incluir en particular los elementos siguientes:

  • prevención, sensibilización del público, educación no sexista, capacitación de los jueces y de los policías

  • investigación y estadísticas sobre la violencia contra las mujeres

  • lucha contra la pornografía, el proxenetismo y las agresiones sexuales, incluidas las violaciones de niños

  • acceso facilitado al procedimiento penal, acciones judiciales, "tratamiento" de los agresores, cuidado y protección de las víctimas

10. La MMM exige que los Estados reconozcan en sus leyes y acciones que todas las

formas de violenciai a las mujeres constituyen una violación de los derechos humanos fundamentales y que no pueden justificarse por ninguna costumbre, religión, práctica cultural o poder político

Varios Estados intentan argumentar que las costumbres, las tradiciones o la cultura religiosa pueden explicar las prácticas discriminatorias hacia las mujeres. Es así como justifican la excisión, el uso obligatorio del velo, la prohibición del divorcio, el matrimonio forzado, las desigualdades salariales, etc. Las feministas del mundo entero rechazan este argumento y abogan más bien por una completa igualdad entre hombres y mujeres, dado que éstas, como seres humanos, deben gozar totalmente de los mismos derechos individuales y colectivos.

En la sección "Las mujeres y la salud" de la Plataforma de Acción de Beijing se reconoce que los "derechos fundamentales de las mujeres incluyen el derecho a controlar su sexualidad, incluso en materia de sexualidad y de procreación, sin ninguna coacción, discriminación o violencia" (apartado 96).

La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo que se celebró en El Cairo en 1994 afirma que los derechos de la mujer en materia de reproducción son derechos fundamentales para las parejas y las personas. Reafirma asimismo los derechos de las mujeres en cuanto a servicios de salud durante la maternidad y de servicios de información diligente en cuestiones de salud sexual y reproductiva. Ocurre con frecuencia que la violencia se manifiesta en el control del cuerpo de las mujeres, particularmente respecto a su función reproductiva.



11. La MMM exige que los gobiernos que invocan los derechos humanos condenen todo poder político, religioso, económico o cultural que ejerza un control sobre la vida de las mujeres y de las niñas y que no respeten sus derechos fundamentales

Los Estados deben reconocer a las mujeres el derecho a disponer de su vida y de su cuerpo, e igualmente a controlar su fertilidad. Varios gobiernos pretenden a menudo ser los defensores de los derechos humanos, pero manifiestan cierta reticencia a reconocer los abusos que se cometen en su propio territorio.

MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES


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