Octubre de 2013 Queridos amigos, queridas amigas



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Programa de Gobierno

Michelle Bachelet

2014-2018



Octubre de 2013

Queridos amigos, queridas amigas,
Tengo una ilusión. Tengo una esperanza. Tengo un propósito. Y sé que son la ilusión, la esperanza y el propósito de millones de chilenos y chilenas. Este programa recoge esos anhelos y ha nacido de miles de conversaciones en pequeños pueblos, en ciudades, en caletas, al borde del Estrecho de Magallanes y en el desierto, a lo largo y ancho de nuestra geografía. Conversaciones con chilenos y chilenas que en su vida diaria son trabajadores, empleados, emprendedores, comerciantes, empresarios, científicos, profesores o artistas. Han sido diálogos con la diversidad y riqueza de lo que hoy es nuestro país, que no sólo ayudaron a construir este programa, sino que también han sido motivo de alegría, porque me permitieron constatar que Chile está maduro para concretar sus propias ilusiones, esperanzas y propósitos.

Soy testigo de que las personas anhelan un país de todos. Un Chile que no esté condenado a la vulnerabilidad y a la inestabilidad que viven, día a día, tanto las personas pertenecientes a los grupos sociales más vulnerables como las de la clase media.

Nuestra economía ha crecido sostenidamente y hemos construido un sistema de protección social que ha permitido que más chilenos y chilenas accedan a más servicios y bienes públicos. Y hemos incentivado el esfuerzo personal como camino para acceder a una mejor calidad de vida.

Sin embargo, sabemos también que el siglo XXI nos exige aumentar nuestra productividad y capacidad innovadora. Y ese salto sólo podremos darlo con el talento y la creatividad de nuestros compatriotas. Pero hoy no estamos aprovechando nuestros mejores recursos: estamos dejando rezagada a mucha de nuestra gente y sectores amplios de la población viven bajo incertidumbre. Estoy convencida de que abordar este reto es un imperativo para resolver los problemas urgentes y estructurales que vive nuestro país.

La fortaleza del camino que propongo en este programa arranca del gran acuerdo que hoy tenemos como sociedad: Chile está cruzado por numerosas desigualdades que son una traba para que las personas crezcan y se desarrollen, y también para que el país aproveche todo su potencial y talento.

Son las desigualdades que observamos cuando muchas familias ven que el enorme esfuerzo por educar a sus hijos no es retribuido en el campo laboral. O las desigualdades que vemos en el acceso a los bienes y servicios públicos de calidad. Son también las desigualdades que impiden que las mujeres accedan a los mismos sueldos que los hombres, aun cuando realicen las mismas labores. O las que viven personas calificadas de clase media cuando son objeto de arbitrariedades, y su esfuerzo no es reconocido en sus trabajos.

Desigualdades que, en definitiva, obstaculizan que hoy tengamos un mayor bienestar y una calidad de vida sostenible, y que son un freno para que nuestra economía dé el salto cualitativo que puede y está en condiciones de dar.

El Chile de todos, en el que todos crecen, no llegará si mantenemos esta fragilidad e incertidumbre.

Soy una convencida de que nuestra tarea hoy es transformar estas limitaciones en una oportunidad para dar el paso que el país necesita, porque así tendremos un Chile en el que las personas pueden desplegar todas sus potencialidades, talentos y capacidades para crecer junto a sus familias. Así tendremos un país en el que los sectores más vulnerables tienen la certeza de que saldrán adelante y en el que la clase media tiene la seguridad de que su esfuerzo y sus capacidades serán reconocidas y tendrán una justa retribución. Un Chile con ciudadanos y ciudadanas que viven con confianza su libertad, autonomía y derechos. Un Chile que integra e incluye a sus habitantes, y que aprovecha el talento de todos para crecer sostenidamente. Un país que se desarrolla sobre el más sólido de los pilares: el que le otorgan sus personas.

Así podremos encarar con confianza el futuro, orgullosos de nuestras capacidades y de nuestros nuevos logros. ¿Acaso alguien podría estar en desacuerdo con un país que aprovecha las capacidades y talentos de todos para crecer y desarrollarse? ¿Acaso alguien podría negarse a ese Chile que quiere y puede ser?

Hoy queremos y podemos dar un gran salto con toda nuestra gente. Un salto que nos permita acceder a una mejor calidad de vida, con mejores servicios y bienes públicos, y con una economía que se distingue por mejorar permanentemente su productividad, por su creatividad, por su capacidad de innovación y emprendimiento. Y todo sustentado en chilenos y chilenas que han recibido del país la oportunidad de desarrollarse de forma plena. Ese es el Chile moderno, plenamente inserto en el mundo y con visión de futuro que podemos construir.

Ese es el Chile de todos, en el que todos crecemos.

Las ilusiones, las esperanzas y los propósitos de miles y miles de compatriotas están en la base de la fuerza y convicción de mi candidatura y del programa de gobierno que proponemos. Aquí está la visión sobre lo importante y urgente que implementaremos en los próximos cuatro años. En este documento, se presentan las líneas centrales de aquello que haremos en el gobierno de la Nueva Mayoría. Algunas de ellas han sido recogidas también como parte de los 50 compromisos que implementaremos en los primeros 100 días de gobierno.

Hacer realidad las ilusiones, las esperanzas, los propósitos de la gran mayoría, requiere que llevemos a cabo transformaciones profundas en materia educacional, constitucional y tributaria. Estos cambios sólo podremos realizarlos si propiciamos y exigimos que los actores políticos estén a la altura del reto. No podemos defraudar las ilusiones y las esperanzas de las personas. Chile necesita de una buena política y de un buen gobierno que permitan el despliegue de una buena economía.

En el nuevo ciclo histórico que vive el país, mi aporte será asegurar que llevaremos adelante estos cambios, con confianza en nuestras instituciones y con el imperativo de realizar un gobierno centrado en las personas. Haremos las cosas como hay que hacerlas e incorporaremos las mejores prácticas, con eficiencia, con transparencia, con agilidad, con responsabilidad. Otros tendrán que asumir otros retos, pero todos tenemos la responsabilidad de implementar las soluciones que la mayoría espera.

En esta nueva etapa, hacer un buen gobierno implica también que sepamos gobernar los cambios, asegurar las transformaciones con gobernabilidad. Chile requiere de una nueva generación de acuerdos de cara a la ciudadanía, en un clima de tranquilidad social, con un sentido colectivo y con el compromiso de hacernos cargo de que en Chile todos somos importantes. Ese es el propósito de la Nueva Mayoría que me acompaña en esta tarea: incorporar y privilegiar los intereses de todos por sobre los beneficios e intereses de unos pocos. Este programa es de quienes compartimos la firme convicción de que el Chile de todos sólo es posible si gozamos de más y mejores oportunidades para ser protagonistas de nuestras vidas y nuestro futuro.

Este programa compromete a mi futuro gobierno a un gran desafío, por el alcance y profundidad de los cambios que llevaremos a cabo. Las transformaciones que realizaremos son el inicio de un proyecto transformador de largo plazo que apunta a hacer los cambios necesarios al modelo de desarrollo que ha tenido nuestro país. Y nos compromete a tareas que hoy estamos en condiciones de llevar a cabo. Por su amplitud, algunas quizás excedan el horizonte de mi mandato presidencial. Pero nuestro compromiso es avanzar con paso firme en su concreción. Y por cierto, habrá otras prioridades que surgirán en el camino y que requerirán nuestra atención. Seguimos recibiendo nuevas propuestas que son específicas o de carácter local, que serán analizadas para su incorporación al Programa del futuro Gobierno. Tengan la certeza de que este es el momento de abordarlas.

Los invito a leer nuestro programa, y a seguir construyéndolo en cada conversación, en cada diálogo, en cada propuesta. El Chile de todos lo hacemos entre todos. Y ahora es el momento de comenzar a vivirlo.

Michelle Bachelet
ÍNDICE

PRESENTACIÓN 1

CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA NUEVA MAYORÍA PARA UN CHILE DE TODOS 7

LAS REFORMAS DE FONDO 11

Reforma Educacional 11

Reforma Tributaria 21

Nueva Constitución 27



PROGRAMA ECONÓMICO 38

Buena Economía y Responsabilidad Fiscal 40

Energía 43

Ciencia, Tecnología e Innovación 49

Modernización del Estado 52

Protección y Defensa de los Consumidores 56

Agricultura 59

Pesca y Turismo 63

Minería y Recursos Hídricos 66

Inversión Pública y Concesiones 68

Emprendimiento de Micro, Pequeña y Mediana Empresa 72

PROTECCIÓN Y OPORTUNIDADES 74

Salud 74


Trabajo 79

Pensiones 85

Seguridad Ciudadana 87

Justicia 93



DESCENTRALIZACIÓN, TERRITORIO Y DESARROLLO 95

Descentralización 95

Ciudad, Vivienda y Territorio 99

Medio Ambiente 104

Cultura 108

Deporte 113

Transporte y Telecomunicaciones 115

Municipios 119

Defensa 121

Relaciones Exteriores 124



DERECHOS CIUDADANOS 127

Superación de la Pobreza 127

Derechos Humanos 130

Equidad de Género 133

Pueblos Indígenas 136

Infancia y Jóvenes 140

Discapacidad 144

Igualdad y no Discriminación y Participación e Inclusión 147

Adultos Mayores 150

AVANCEMOS JUNTOS HACIA UN CHILE DE TODOS 152

CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA NUEVA MAYORÍA PARA UN CHILE DE TODOS.

Chilenos y chilenas que quieren ser protagonistas de su futuro.

El programa que usted tiene en sus manos es la constatación de que el país está preparado para entrar a un nuevo ciclo político, económico y social. Este programa tiene el propósito de dar soluciones y gobernabilidad a estos nuevos tiempos.

Nuestra economía crece y hemos reducido de forma relevante la pobreza. Ya nadie discute la importancia de la democracia como principio central de nuestra vida en común. Los ciudadanos y las ciudadanas hemos aprendido a vivir con grados crecientes de libertad. Chile está plenamente inserto en la comunidad internacional y nuestra voz es considerada y respetada.

Este nuevo ciclo que se abre surge de la gran energía y empuje de una ciudadanía que ha decidido participar y ser protagonista de la construcción de nuestro país. Chile ha madurado y sus ciudadanos también. Por lo tanto este programa entrega los cimientos para este nuevo ciclo, colocando a las personas en el centro de las tareas que abordaremos en el gobierno de la Nueva Mayoría.



Abordar la desigualdad para mirar al futuro con confianza.

Pero hoy no estamos aprovechando esta energía y empuje que tienen nuestros ciudadanos. Hoy las desigualdades atraviesan las más amplias esferas de la sociedad chilena e impiden que todos los chilenos y chilenas se incorporen al desarrollo y puedan llevar adelante sus propósitos y proyectos individuales y familiares. Hoy nuestro país está cruzado por enormes diferencias de oportunidades, con un inadecuado acceso a los servicios públicos, con privilegios y abusos de unos pocos por sobre el interés de la mayoría.

Este programa encara decididamente estas desigualdades que persisten en el país, pues se funda en la convicción de que la desigualdad es insostenible no sólo desde un punto de vista económico y social, sino que también para una sana convivencia entre los chilenos y chilenas y para asegurar la paz social que requerimos para crecer y desarrollarnos de forma inclusiva. La gobernabilidad se funda en un destino compartido. La desigualdad es la negación de ese sentido común.

Al abordar este gran reto, este programa busca brindarles a los ciudadanos la confianza necesaria y las oportunidades para que se sumen a la construcción del país que queremos. Este programa se basa en el convencimiento de que debemos incluir para crecer, porque no se puede crecer sustentablemente y en paz social cuando las mayorías se sienten excluidas, discriminadas o abusadas.



Bases para una transformación social, política y económica

La necesidad de resolver las brechas de desigualdad que hoy tenemos nos exige realizar cambios profundos y estructurales. La más importante de estas transformaciones nos permitirá avanzar hacia una educación más equitativa y de calidad en todos sus niveles. Esto no sólo producirá una mayor inclusión social, beneficiando a los miles de niños y niñas, jóvenes y sus familias que quieren mejorar su bienestar, también permitirá que numerosos profesionales y técnicos con grados crecientes de calificación den el impulso que necesita nuestra economía. No podemos darnos el lujo de prescindir del talento, creatividad y empuje de todos nuestros ciudadanos y ciudadanas.

La envergadura de esta tarea, así como la implementación de otros programas que apuntan a una mayor igualdad, nos exigen reformar nuestro sistema tributario. Tenemos que contar con los recursos necesarios para hacer realidad estas transformaciones. Nadie puede restarse de este esfuerzo, en especial quienes están en condiciones de hacer una mayor contribución.

Debemos tener claro que estas transformaciones no llegarán a buen puerto si no mejoramos sustancialmente nuestra política. Ya que el desarrollo y el futuro del país lo construimos entre todos, necesitamos una Nueva Constitución que nos represente. Necesitamos prestigiar nuestra política y debemos contar con un sistema electoral que permita representar la amplia diversidad de visiones que tienen los chilenos y chilenas. Un nuevo marco constitucional y político que garantice derechos, defina obligaciones y que responda a las demandas de los ciudadanos por mayor participación y representatividad.

Estos cambios estructurales unidos a algunas políticas sectoriales, como el fortalecimiento de la salud, en el ámbito público y privado, el establecimiento de nuevas condiciones laborales para nuestros trabajadores, la consoludación de un sistema integral de protección social, impulsar una descentralización efectiva, implementar una agenda de género, consolidar mejoras sustantivas en seguridad ciudadana, garantizar el respeto a nuestra diversidad e identidad, cuidar nuestro medio ambiente, avanzar en calidad de vida en el territorio y abrir nuevos canales de participación ciudadana, entre otras, son parte de los énfasis centrales del gobierno de la Nueva Mayoría.

Un Chile que crece con todos

Enfrentar la desigualdad e implementar las reformas estructurales que propone este programa, permitirán mayores niveles de equidad, de igualdad de oportunidades y derechos para los chilenos y chilenas. Esto no sólo es un imperativo ético. En igual medida es una necesidad de nuestra economía, para asegurar un desarrollo con un sentido moderno y competitivo.

Este programa, al abordar las desigualdades que hay en el país y al realizar una reforma estructural en la educación, busca también generar las condiciones para mantener el crecimiento económico. Este es el primer paso para asegurar una economía más competitiva, con una mayor productividad y más innovadora.

De manera complementaria este programa aborda las dificultades actuales que impiden que la productividad de nuestra economía supere su actual estancamiento, que en buena parte se originan en nuestras carencias en desarrollo de recursos humanos, innovación, ciencia y tecnología. Un aspecto central y complementario para avanzar hacia una economía más productiva es resolver sin demora los desafíos que se imponen en materia energética.

Este programa considera a la innovación, la ciencia y la tecnología como un aspecto determinante para el crecimiento del país y la impulsará decididamente. De la misma forma, contempla abordar la capacitación como un eje central, en tanto ésta ha perdido fuerza como herramienta para mejorar la empleabilidad, los ingresos y la productividad. Aborda, adicionalmente, el fomento de la competitividad y diversidad productiva, con cooperación y diálogo entre el ámbito público y privado, traspasando a las regiones mayores grados de poder, recursos y ámbitos de decisión.

Hoy lo moderno es una nueva forma de cooperación entre el Estado, la ciudadanía y el mercado. Este programa se hace cargo de este reto, promoviendo una sabia acción pública, para potenciar la competitividad, la productividad y la innovación, al tiempo que promueve el bienestar, los derechos y la participación de todas las personas. Se funda en la convicción de que es necesario aprovechar en plenitud la capacidad creativa, la disposición al emprendimiento e impulsar la voluntad asociativa de cientos de miles de emprendedores, grandes y chicos. En la convicción de que no hay progreso individual si no hay cohesión en torno al destino común de nuestra patria.



Un mejor Estado para el nuevo ciclo del país

La concreción de las principales medidas de este programa requiere de más y mejor Estado. Chile necesita de un Estado moderno que impulse el desarrollo, que asegure condiciones de competencia y vele por el acceso, la calidad y la satisfacción de los servicios públicos que entrega a los ciudadanos. Un Estado innovador, eficiente, que entrega soluciones oportunas y en el que prevalezcan el buen trato y la transparencia.

Este programa se hace cargo de la necesidad de avanzar con decisión en la modernización del Estado. Junto con responder con más agilidad a los ciudadanos y a las nuevas exigencia de emprendimiento económico y productividad, se requiere incorporar a las y los mejores profesionales y técnicos al servicio público, que crean y valoren la importancia de una atención de calidad a los chilenos y chilenas.

El gobierno de la Nueva Mayoría tendrá una profunda vocación de servicio público y será un gobierno que no olvidará nunca que su centro son las personas y ellas su mandante. Será un gobierno con una participación ciudadana efectiva.



Transformaciones con gobernabilidad

Concretar los propósitos y las soluciones que propone este programa requiere que los cambios los hagamos con responsabilidad y cuidando la gobernabilidad del crecimiento. En este nuevo ciclo que se abre para Chile dar curso a las reformas que el país requiere es el más cierto camino de la responsabilidad.

Las reformas profundas y duraderas incluidas en este programa, que guiará el actuar de la Nueva Mayoría, se realizarán sobre bases fiscales sólidas que les den sostenibilidad en el tiempo.

El conjunto de compromisos expresados en este programa tendrá un costo de $ 15.100 millones de dólares. Las fuentes de financiamiento para este mayor gasto público serán principalmente tres. En primer lugar, la Reforma Tributaria, que aportará con $ 8.200 millones de dólares, contituyéndose en la fuente más importante del esquema de financiamiento, sin la cual resulta inviable plantearse el conjunto de transformaciones propuestas, en particular la gran Reforma Educacional que emprenderemos. La segunda fuente corresponde a las disponibilidades derivadas de la proyeccción del Balance del Gobierno Central, que aporta $ 4.700 millones de dólares, y que, en lo sustancial, se constituye por las holguras del crecimiento económico. Finalmente, realizaremos reasignaciones presupuestarias que aportarán $ 2.200 millones de dólares, lo que contempla el esquema de financiamiento.

Nuestra propuesta es ambiciosa, pero podemos llevarla a cabo. Este programa asume las dificultades y responsabilidades que implica abordar estas tareas. Su implementación no persigue satisfacer intereses corporativos o de grupos de poder específicos. Este es un programa pensado en el bien común de todos los chilenos y chilenas.

Ciertamente, los desafíos que busca abordar este programa no se resolverán todos dentro de los cuatro años del gobierno de la Nueva Mayoría. Hoy es el momento de empezar este recorrido, sin vacilaciones ni demoras. Y esta es la convicción que transmite el liderazgo de la candidatura de Michelle Bachelet.

Esta es la fuerza y empuje que ha animado a los numerosos diálogos sostenidos con la amplia diversidad social, económica y cultural de nuestro país, que fue la base para la construcción de este programa. Es también la fuerza y empuje que estuvo detrás de los aportes del mundo político y organizaciones sociales. Hoy es el momento de producir el punto de inflexión que nos permita iniciar el camino para derrotar la desigualdad. Y de la invaluable labor de las 33 comisiones integradas por más de 620 profesionales y técnicos en diversas áreas de las políticas públicas.

Este programa busca capitalizar una oportunidad que pocas veces se le presenta a un país. Hoy nos convoca el imperativo de hacer de Chile un lugar que proteja y desarrolle a todos sus hijos e hijas. Un Chile donde todos somos importantes. Este programa es un llamado a que todos seamos sus constructores.



LAS REFORMAS DE FONDO
REFORMA EDUCACIONAL

La sociedad chilena enfrenta variados y significativos desafíos para convertirse en una sociedad verdaderamente desarrollada, que supere sus profundas desigualdades. El desafío primordial es la Educación. Además de aquellos elementos asociados directamente a ganancias en productividad y equidad, un acceso igualitario a educación de calidad ayuda a configurar una sociedad con más oportunidades, más justa, que empodera a la ciudadanía en su quehacer cotidiano.

Chile ha conseguido importantes logros en materia educativa: cobertura, alta inversión en infraestructura, equipamiento y programas focalizados. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la desigualdad educacional y la segregación continúan en niveles alarmantes y la Educación Pública se ha visto especialmente reducida y fragilizada.

La educación chilena del siglo XXI debe estar al servicio de nobles ideales, de una sociedad fuertemente cohesionada, que supere la segregación social, que promueva la formación integral, la inclusión, la solidaridad y la democracia como valores centrales para el desarrollo nacional y de cada uno de los chilenos y chilenas.

El Estado asegurará que, independientemente del origen, condición, historia o lugar donde se habite, toda niña y niño tendrá el derecho de integrarse a un proceso educativo donde será reconocido, y accederá a experiencias de aprendizaje que le permita desplegar talentos y lograr las competencias requeridas por la sociedad actual, promoviendo un desarrollo ciudadano a escala humana y basado en el bien común.

La gran deuda hoy es mejorar transversalmente la calidad de la educación, entendida integralmente y no sólo como el resultado de pruebas estandarizadas y, también reposicionar a la Educación Pública en todos los niveles. Para entregar una mejor educación resulta imprescindible contar con un sistema más integrado y equitativo, que no deje como hoy, rezagados y excluidos. Ello significa también, que un diseño adecuado no puede implicar una carga financiera insostenible ni para los estudiantes ni para sus familias.

El Estado, a través de la educación pública, desarrollará un rol fundamental en cada nivel educacional. El Estado debe garantizar el ejercicio del derecho a una educación de calidad, fortaleciendo la educación pública, entregando garantías explícitas y exigibles a ciudadanos y ciudadanas.

La reforma educacional en su conjunto requerirá de un mayor gasto público permanente entre 1,5 y 2 puntos del PIB.


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