Oración de noviembre ambientación



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ORACIÓN DE NOVIEMBRE

Ambientación

En nuestra vida se nos presentan muchísimas situaciones a lo largo del día que hacen que necesitemos de otras personas para que nos ayuden, trabajen con nosotros o hagan algo que nosotros no sabemos hacer. Requieren por nuestra parte confianza en ellas. Muchas veces no nos damos ni cuenta de la necesidad que tenemos de confiar en otras personas, pero es algo fundamental para nuestra vida. Solos no podemos hacer todo en esta vida. Pero no se trata solamente de esto: hay muchas veces que necesitamos de otros en momentos esenciales como cuando estamos sufriendo por algo, cuando nos ha ocurrido algo magnífico... o a veces son los otros los que necesitan de nosotros, los que quieren contarnos algo importante o nos necesitan para algo muy importante para ellos



Incluso nuestra vida puede quedar marcada por una muestra de confianza de otra persona en nosotros. ¿Se nos puede pedir nuestra confianza incluso para algo que nos supere, que no terminemos de entender?

CANTO: “Confío en ti, de ti me fié, no andaré tus pasos si no es desde la fe, justo he de vivir si en ti confié, dame Dios tu Espíritu, dame tú la fe”.

PRIMER MOMENTO:

TEXTO: Jeremías 1,4-5, 17-19

Reflexionamos y oramos el texto:  

Jeremías ha sido consagrado y enviado por Dios para “hablar” a los hombres: “Te alzarás y les dirás todo lo que yo te mande” (v. 17). La Palabra es soberana. El profeta experimenta la misión y el peso de esta responsabilidad. Toda su existencia se coloca bajo el mandato de Dios: “les dirás todo lo que yo te mande”. La particularidad de la vocación profética es, por tanto, la de hablar a los otros. No basta la aceptación personal de la Palabra. El profeta es enviado a los otros, debe enfrentarse con los hombres, sobre todo con aquellos que poseen una posición de autoridad en la sociedad. Por eso, es normal que el profeta experimente el miedo. De ahí que Dios le diga: “No temas” (1,8), “No desmayes ante ellos” (1,17).

     El temor no es extraño a la vocación profética, sino más bien el lugar donde se gesta y madura la misión. Es el lugar en el que Dios se revela como mandato ineludible (“les dirás todo lo que yo te mande”), pero también como promesa y fortaleza (1,19: “no podrán contigo, pues contigo estoy yo para salvarte”). No es simplemente que Dios intervendrá exteriormente para salvar al profeta y lo defenderá de los ataques de los adversarios. Lo que salva al profeta es la palabra que pronuncia. El profeta encuentra la fortaleza precisamente en el hecho de hablar en nombre de Dios.


CANTO: “Confío en ti, de ti me fié, no andaré tus pasos sino es desde la fe, justo he de vivir si en ti confié, dame Dios tu Espíritu, dame tú la fe”.

SEGUNGO MOMENTO:

La acción de Dios en tu vida

También Dios nos ha hablado, nos ha tocado con su mano nuestros labios para anunciar su Buena Nueva. Hemos sido llamados a anunciar el amor de Dios a los jóvenes, a las familias..., especialmente a los más pobres; ser profeta del amor de Dios. Contemplamos cómo los acontecimientos de nuestra vida nos han conducido a dar respuesta a esta llamada. Releamos nuestra historia. En ella encontramos las huellas de Dios.
En el libro de Jeremías hay una frase que se repite constantemente: Recibí esta palabra del Señor. Contemplamos cómo a lo largo de mi vida Dios nos ha hecho oír su Palabra de maneras tan diversas, pero que al fin y al cabo van construyendo una única historia, la historia de nuestra vocación.

TERCER MOMENTO

CAPTAR LA VIDA

TEXTO: (de las apariciones a Santa Catalina)

Dios quiere encargarte de una misión. Te costará mucho trabajo… te contradirán, pero tendrás la gracia; no temas. Di todo con confianza y sencillez… Ten confianza…”

En la prolongación de la alegría del encuentro y de la comunicación, María conduce a Catalina por el camino de la misión. María revela a Catalina que Dios confía en ella y que El pone en sus manos una misión concreta dentro de la realización de su Proyecto de Amor. Esta misión no se llevará a cabo sin dificultades: no es posible dar entrada al amor sin encontrar la experiencia del sufrimiento.

A pesar de las dificultades que encuentre, nada debe impedir a Catalina cumplir su misión. Dios estará con ella y le ayudará a superar los obstáculos.

PARA COMPARTIR:


  • Hoy, ¿qué misión concreta nos confía Dios?

  • ¿Con qué incomprensiones nos encontramos?

  • ¿Qué medios tomamos para superar nuestros temores y responder a nuestra misión?

  • ¿Sabemos tener confianza en los demás encomendándoles responsabilidades?

CANTO: de Ainkarem “No tengas Miedo” (audición entera)

“No tengas miedo, a tu lado yo estaré,

Donde te envíe, junto a ti me sentirás,

Y en tu boca mis palabras yo pondré,



Nunca te abandonaré.” (2)

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