Organización de los estados americanos oea/Ser. G consejo permanente cp/acta 1673/08



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We speak often of the impact on our physical infrastructure and our economies, but there are other aspects that concern me, from a professional standpoint, and our people. There is a human security component that is not often underscored sufficiently. My distinguished friend from Honduras is well qualified to speak about this, but he didn’t go there.
Every year within my subregion, there is a pervasive anticipatory anxiety. Most of our population function in a subnormal way because they are waiting and expecting, hoping against hope, that the unpredictable onslaught of hurricanes would not cause them further stress and loss and damage, and they try to cope with life in the best way they know how. It affects their general health, and it causes a great amount of trauma. Especially after hurricanes, most practicing physicians see many, many people who can hardly afford to be treated and who present symptoms of post-traumatic stress disorder (PTSD). Disasters also cause social disruption, so in many respects, this recurrent onslaught and trauma on our jurisdictions has great meaning.
Ambassador Sosa said that in his country, there is an adage to the effect that “you can’t make chocolate without cocoa.” Well, there are analogous maxims in various vernaculars and cultures, and we simply say, “talk is cheap, but whiskey costs money.” But not only whiskey; so, too, does disaster mitigation and relief.
The Assistant Secretary General mentioned the Inter-American Committee on Natural Disaster Reduction (IACNDR), which has a good team of players, including the IDB, and which meets regularly. I think that team should be encouraged.
But beyond encouraging the IACNDR, there is the ratification of the Inter-American Convention to Facilitate Disaster Assistance (IACFDA). I cannot think of any reason why member states, including my own, have not signed this convention, except that perhaps it might need to be packaged in a different way in order to get a response. And so I commit myself to bringing it to the forefront in my caucus to see whether we can get our governments to sign it before the next General Assembly session so that we would have one important thing to celebrate. If we take this regional approach, I believe that other regional groups could be motivated to take similar approaches and see whether such a step can bear fruit.
Also, I want to mention the Inter-American Emergency Aid Fund (FONDEM). I thank the Office of the Assistant Secretary General, the Organization of American States in general, and the Pan American Development Foundation (PADF) for whatever role they have played in coming to our assistance, as they did with Belize and other states that were affected this year.
FONDEM––or the nonfund, because there are no funds in it, as I understand it––requires voluntary contributions, and I would like to commit Saint Kitts and Nevis to contributing to this fund in a meaningful way. I want to thank the Office of the Assistant Secretary General again for being persistent and for being there to come to the aid of my country and others recently.
The mechanisms exist for good to be done, but the mechanisms are impotent—or maybe I should say im-potent—which connotes something different, I suppose.

When the conference takes place in Mexico—it should have taken place during the time that I chaired Committee on Hemispheric Security (CSH)—I look forward to that coming to fruition in the not-too-distant future so that we can really pay attention, not only to existing mechanisms, but to whatever else needs to be done.


I know that rules have been prescribed for the Inter-American Defense Board (IADB), and there continue to be struggles as to how to integrate the Board properly into the functioning of the inter-American system.
All of these issues need to be addressed. I trust that they’ll be addressed in that meeting, but in the meantime, we can only continue to do our best. The little part that Saint Kitts and Nevis can do is to make a meaningful contribution to FONDEM, to seek to ensure that there is ratification of the Inter-American Convention to Facilitate Disaster Assistance, to encourage the Caribbean Community (CARICOM) states to act, and to work with other states to advance this issue in a meaningful way.
I thank you, Chair.
El PRESIDENTE: Muchas gracias. El Embajador Camilo Ospina, de Colombia, tiene la palabra.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE COLOMBIA: Gracias, señor Presidente.
En primer lugar, para agradecer al Embajador Sosa por traer acá el tema de desastres naturales. Y esta vez me tomo la vocería que no me han dado, pero me tomo la vocería en nombre de los ciudadanos del continente que están esperando que nosotros, los representantes políticos, hagamos algo práctico y real que ellos sientan cuando llegue el desastre, cosa que hasta ahora no ha ocurrido.
En muchas oportunidades hemos tocado este tema, creo que no es ni una o dos, creo que lo hemos tocado reiteradamente. Nosotros, como Delegación de Colombia, no nos cansaremos de insistir que es uno de los temas que, a diferencia de los demás, marca vidas; la diferencia en lo que hagamos o no hagamos aquí puede marcarse en vidas humanas. El riesgo de desastres, yo no soy experto en el tema pero, para mí, sí es claro que se marca, por ejemplo, en el campo del Caribe, en el campo de Centroamérica, en toda la franja del Pacífico, y ahí se incluye Estados Unidos y Canadá, si se quiere, pero todos bordeamos con la falla geológica enorme, que es la falla del Pacífico, y ahí tenemos un riesgo volcánico y un riesgo de terremotos. Colombia en este momento tiene tres volcanes en erupción –solamente para poner un ejemplo. El último tuvo su erupción el día sábado y tenemos diez muertos. Nos fue bien, para lo que puede ser una erupción de un volcán, lamentablemente con los muertos.
Pero pensamos que el planteamiento de fondo del Embajador Sosa es ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuál es la política de acción? ¿Cómo vamos a generar una fuerza de tarea? ¿Cómo vamos a generar algo operativo, algo real que funcione?
Yo comparto con el Embajador Antoine, de Grenada, en la visión que esto es urgente, de que si hay algo urgente que tenemos aquí es eso. Quizás no parezca urgente, nada nos obliga a hacerlo, nada nos impele a hacerlo desde el punto de vista político. Pero desde el punto de vista de nuestra responsabilidad, de lo que nosotros le debemos a aquellos a quien representamos, yo creo que eso es urgente.

Partimos del principio de que tal como lo señalaba el Embajador de los Estados Unidos, esto requiere voluntad política y recursos. Y eso es lo que tenemos que demostrar, hasta donde podemos llegar y hasta donde tenemos los dos. Yo retomaría de las palabras del Secretario General Adjunto, el análisis que él hace sobre el Comité para la Atención de Desastres Naturales. En realidad, nosotros no sabemos lo que ha hecho este Comité.


Yo creo que merecemos una revisión a fondo del tema. Yo creo que hay que dedicar un Consejo Permanente completo a esto a ver si podemos entender cuál es el estado del arte, en qué estamos, cómo está el Comité, qué requiere, qué propone, qué hace.
Yo apoyo igualmente la propuesta del Embajador Williams en el sentido de que tenemos que tomar la decisión de aprobar la Convención para facilitar la asistencia en caso de desastres. Eso es elemental, lo mismo. Yo no conozco el contenido de la Convención pero creo que hay que revisarla y, si estamos de acuerdo con ello, impulsar de una vez por todas su ratificación, que parecería como lo mínimo desde el punto de vista de nuestro avance, desde el punto de vista político, por lo menos.
Pero hay más actores aquí. El Embajador de México nos hizo un recuento extenso de los documentos que tenemos sobre la materia, sobre atención de desastres. Yo creo que no podemos olvidar que eso está funcionando y lo que tenemos que ver es cómo lo articulamos, cómo volvemos esto algo que funcione, algo que vaya más allá del discurso y la negociación y que lleve a una acción concreta.
Yo sí comparto la visión del Embajador Sosa en el sentido de que tenemos que llegar a una fuerza de tarea, a algo operativo para el ciudadano; tiene que llegar a tener algo concreto que le refleje.
Cuando uno mira el tema del Caribe, por ejemplo, nosotros en las Islas San Andrés tenemos un caso concreto a exhibir. Hemos logrado desarrollar una tecnología, yo no sé si será la más sofisticada, la más eficaz, pero hemos logrado desarrollar una múltiple tecnología. Ella permite proteger una parte de la vivienda de tal forma que, cuando se presente el huracán, la familia puede estar aislada en una parte de la vivienda que está completamente asegurada. Esta parte está fabricada en concreto, y le permite a una familia, y si tiene los suficientes suministros de agua y de alimentos, por lo menos aguantar cuatro o cinco días sin necesidad de salir, en una condición obviamente precaria pero en una condición de supervivencia que le permitiría, por lo menos, resistir al impacto del huracán.
Pero lo óptimo, yo creo que sí se plantean dos puntos: reducción de riesgos de desastres. ¿Cómo se hace esto? ¿Cómo se estudia la infraestructura? ¿Cómo se estudia la evolución de los desastres y su posible prevención?
Los desastres van a venir. Pensar que no van a venir huracanes en el Caribe, pensar que no va a haber terremotos en Sudamérica y Centroamérica, pensar que no van a tener erupciones volcánicas, eso no es verdad. Van a venir. ¿Cómo podemos reducir el riesgo? ¿Qué estudios tenemos? ¿Cómo podemos hacer uniformes las políticas que se planteaban acá? Hay que hacer uniformes las políticas de manejo de desastres, hay que hacer uniformes los análisis de riesgo, hay que hacer uniformes nuestras acciones frente a eso.
Nuestro llamado, entonces, sería a tratar de coordinarnos ya, a ver cómo podemos organizar las ideas. En realidad, nosotros no tenemos claros cuáles son los pasos que hay que hacer. Sabemos que la Junta Interamericana de Defensa (JID) tiene el trabajo desarrollado. El Embajador Williams lo anotaba desde la Comisión de Seguridad Hemisférica. Curiosamente, hay un mandato para la JID en sus estatutos para dar asesoría en materia de desastres. No hemos visto que lo hagan. Yo creo que tendremos que hacer un Consejo sin invitación de foráneos, curiosamente. A mi opinión, no necesitamos expertos externos. Tenemos suficiente información sobre el tema. Yo creo que lo que tenemos que ver es ¿qué tenemos nosotros? ¿Cómo lo vamos a hacer operar?
Por último, el tema del FONDEM es un tema realmente, si se quiere, risible. Si el último aporte fue a US$25,000… ni le hecho la culpa a la Secretaría Adjunta. Ha faltado más. No es la culpable que nosotros no hagamos nuestra tarea propiciando recursos.
Solamente para que se formen una idea, una hora de helicóptero puede valer US$3.000, el funcionamiento de solamente una hora de helicóptero. Lo que quiere decir que eso alcanzaría para nueve horas de funcionamiento bien contado, muy extendido, para nueve horas de funcionamiento de un helicóptero. Y si es un caso de un desastre, ¿ayuda? No vamos a decir que no. Pero no es nada frente a la necesidad real de una comunidad que ameritaría movilizar gran cantidad de recursos, e inclusive sacar gran cantidad de población en condición de riesgo. Los helicópteros son la parte sustancial dentro de una crisis de este estilo.
Si tuviéramos la capacidad de mover la logística y de reaccionar rápido, son muchas las vidas que se salvarían.
Muchas gracias.
El PRESIDENTE: Muchas gracias. El Ministro Martín Gómez, de Argentina, tiene la palabra.
El REPRESENTANTE ALTERNO DE LA ARGENTINA: Gracias, señor Presidente.
Señores Representantes, frente a la temática presentada esta mañana por el señor Embajador Carlos Sosa, de Honduras, mi Delegación desea reafirmar los conceptos vertidos por el Presidente de la Comisión de Cascos Blancos ante este Consejo el 5 de noviembre pasado, en el sentido de destacar que conceptos paralizantes como el peligro natural, amenaza o riesgo han sido remplazados por el de vulnerabilidad.
Señor Presidente, como bien se dijo aquí, el escenario actual requiere de una articulación regional para responder ante las emergencias y catástrofes, y necesitamos la construcción de un modelo compartido de atención humanitaria multilateral para actividades de socorro humanitario, rehabilitación, reconstrucción y desarrollo.
Señor Presidente, mi Delegación desea informar que, en virtud de las recientes emergencias hidro-meteorológicas, la tormenta 16, sufrida por las repúblicas de Honduras y Guatemala, Cascos Blancos ha respondido con la siguiente ayuda humanitaria: en el caso de Honduras, se han desplazado dos expertos voluntarios en manejo de suministros; con respeto a Guatemala, se ha colaborado con el envío de expertos voluntarios y con expertos voluntarios especialistas en manejo de albergues y centro de evacuados. Asimismo, se despachó a Guatemala una donación de insumos humanitarios consistentes en frazadas y pastillas potabilizadoras de agua.
Muchas gracias, señor Presidente.
El PRESIDENTE: Muchas gracias. El Embajador Manuel María Cáceres, del Paraguay, tiene la palabra.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DEL PARAGUAY: Gracias, Presidente.
Creo que el Embajador de Honduras, Carlos Sosa trajo un tema muy importante a la atención de este Consejo y el tiempo que le estamos dedicando amerita plenamente y es reflejo de lo importante que es para cada uno de nuestros países este tema. Creo que todos sufrimos, de una u otra forma, el tema de los desastres naturales. Mi país es un país en litoral marítimo e igual lo sufre en una u otra medida, pero siempre estamos afectados por grande crecidas de ríos, por sequías, así que yo coincido plenamente con todo lo que acá se ha expresado.
Pero quisiera traer un poco de realidad también a este Consejo. Estamos ante una Organización que tiene US$8 millones de déficit presupuestario para el año que viene, y acá hay deseos de todos de que la OEA se convierta, a veces, un poco en un organismo que reaccione ante estas catástrofes, y ojalá que pudiera. Yo sé que a veces cuando uno ve el monto del FONDEM esboza una sonrisa, pero el motivo de este Fondo es simbólico. La OEA, lastimosamente, no dispone de los recursos para reaccionar con la ayuda económica. Ojalá tuviésemos los fondos que tiene la Comisión Europea, o que tiene el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero nuestra realidad es que en este momento los estamos buscando; tengo a mi lado el Presidente de la Comisión de Asuntos Administrativos y Presupuestarios (CAAP) y cada vez que hablamos de más rubros observo que se pone cada vez más nervioso. Así que tenemos graves dificultades presupuestarias.
Yo creo, personalmente, que la OEA podría, de alguna manera, tener y cumplir un rol para reaccionar o hacer estudios, o coordinar, más bien, pero si le vamos a dar a nuestra Organización un cariz asistencial para desastres, creo que tenemos que replantearnos lo que queremos de la Organización, tenemos que tener un diálogo serio, y primeramente cerrar el presupuesto, que de paso sea es solamente la mitad del presupuesto de la OEA; la otra mitad solo viene de fondos específicos, de aportes voluntarios.
Así que, no perdamos la perspectiva. Lastimosamente llevo escuchando el tema del FONDEM durante mucho tiempo y llevo acá muchos años, es mi segundo comisionamiento ante la OEA, y esta es una discusión que a cada tanto vuelve. Es importante, pero ojalá que podamos primero cerrar nuestros números presupuestarios.
Gracias.
El PRESIDENTE: Muchas gracias. El Embajador de Haití, Embajador Brutus, tiene la palabra.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE HAITÍ: Merci Monsieur le Président.
Je voudrais d’abord féliciter le distingué Représentant du Honduras, je veux parler de l’Ambassadeur Coello, d’avoir pris l’initiative de porter devant le Conseil permanent la question de la vulnérabilité des biens de l’Amérique centrale et des Caraïbes face au phénomène des désastres naturels.
Pour nous en Haïti, ce sujet est très important, car nous venons à peine d’être frappés au courant de cette année par trois (3) cyclones à effets dévastateurs.
Au sein de l’association des États de la Caraïbe, dont Haïti est membre et plusieurs pays de la région, nos dirigeants ne cessent de mettre l’accent sur l’importance d’une réelle concertation régionale pour faire face aux conséquences des désastres naturels.
Au niveau de l’OEA, le Secrétaire général adjoint l’a souligné et ainsi que l’Ambassadeur Coello, il nous paraît tout à fait urgent de renforcer les mécanismes déjà existants. Pour nous Monsieur le Président, le FONDEM offre, entre autres, un grand intérêt, car il contribue à signifier la solidarité des États membres de notre Organisation et à sensibiliser la communauté internationale en cas de catastrophes naturelles.
En effet, nous voulons rappeler que le Secrétaire général adjoint, dans son rapport sur le FONDEM en avril 2008, ambitionnait de donner un rôle plus important à l’OEA et au FONDEM contre les conséquences des désastres naturels dans la région.
Nous encourageons le Secrétaire général de l’OEA à continuer dans ses efforts de sensibilisation des pays membres de l’Organisation pour un meilleur renforcement de la solidarité régionale face aux désastres naturels.
Je voulais en profiter, Monsieur le Président, pour adresser mes remerciements, les remerciements de la Mission, les remerciements de mon pays à tous les États qui étaient aux côtés d’Haïti à la suite de l’effondrement d’une école qui a causé beaucoup de morts. Nous avons reçu beaucoup de témoignage de support et de soutien. Nous vous remercions tous. Merci.
El PRESIDENTE: Muchas gracias. El Embajador Efrén Cocíos, del Ecuador, tiene la palabra.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DEL ECUADOR: Muchas gracias, señor Presidente.
El señor Embajador Sosa nos ha traído, como ya se ha dicho aquí, un tema de gran trascendencia en nuestra región y lo ha hecho en términos muy concretos y muy objetivos. Los desastres naturales, señor Presidente, son demasiado recurrentes en nuestro hemisferio para ignorarlos. Estamos asediados por sequías, por inundaciones, por aluviones, por terremotos, por huracanes, y entonces es necesario que tengamos respuestas. Ante la insuficiencia de los Estados nacionales para responder por sí solos en la mitigación de estos desastres, se hace indispensable la presencia de organismos internacionales como la OEA para este propósito.
No solo es tema de crear consciencia, como ha dicho el Embajador Sosa, que de suyo es importante, ni solo debemos cumplir con las ordenanzas y normativas internacionales o eliminar también la corrupción. Claro que esto ayuda y es importante, por ejemplo, para que no se caigan las escuelas con cientos de niños adentro. Eliminar la corrupción para pedir y exigir el cumplimiento de normativas internacionales y técnicas es indispensable pero no es suficiente. Es necesario, entonces, contar con recursos técnicos, con recursos financieros y económicos suficientes para conjurar estos riesgos que ya se convirtieron en una verdadera crisis en nuestra región.
Claro que también la ayuda bilateral a la que se ha referido el señor Embajador de los Estados Unidos es bienvenida, pero no es suficiente. Y ya es hora de dar respuestas colectivas a problemas colectivos. Y este es el reclamo que ha formulado el señor Embajador Sosa en su intervención. Los países, las organizaciones y los individuos somos responsables de nuestras acciones u omisiones. Evidentemente, es responsabilidad de cada país la prevención y mitigación de los efectos negativos de los desastres naturales. Sin embargo, cuando los desastres naturales desbordan las capacidades de nuestros países, es cuando se necesita la presencia de organismos como la OEA, por ejemplo.
Me pregunto yo, como Representante Permanente del Ecuador, y como la persona que propuso la creación de la Secretaría de Relaciones Externas, si no es el momento ya de ver los frutos en cuanto a la obtención de recursos se refiere para que se fortalezca la gestión de la OEA en ámbitos como la prevención y la mitigación de los desastres naturales. Y yo creo que esa Secretaría de Relaciones Externas viene a cumplir uno de los papeles para los que fue creada, que es la posibilidad de recuperar o de recolectar los fondos y las tecnologías necesarias para que la OEA pueda asistir en los casos de la necesidad de mitigación en los países del Hemisferio.
También me pregunto si no será el caso de pensar en crear un organismo panamericano para la prevención y mitigación de los efectos de los desastres naturales. E incluso podemos pensar en la necesidad de cambiar la sede de ese organismo que podamos crear y establecer la sede en uno de los países caribeños, por ejemplo, siempre y cuando haya consenso de todos los países aquí presentes. Un organismo con personalidad jurídica propia, que haga campañas agresivas para la obtención de fondos para esta finalidad y que sea interlocutor válido de la comunidad internacional en esta materia.
No es que estoy empeñado en desarticular o descentralizar la OEA, o descuartizarla, como se ha dicho aquí respeto a mi planteamiento que formulé en la Comisión de Asuntos Administrativos y Presupuestarios al hablar del tema de la descentralización, sino que es necesario empezar a pensar en grande, en la constitución de organismos que den solución efectiva a los problemas que rebasan las posibilidades de los Estados nacionales. Para eso está llamada la OEA.
Entonces, señor Presidente, pensar de esta forma, debatir sobre estos temas es indispensable, frente a los requerimientos que cada día se formulan en este organismo respecto de problemas colectivos como los desastres naturales a los que estamos abocados permanentemente en nuestros países.
Muchas gracias.
El PRESIDENTE: Muchas gracias. El Embajador Menéndez de El Salvador tiene la palabra.
El REPRESENTANTE INTERINO DE EL SALVADOR: Gracias, señor Presidente.
Nuestra Delegación se suma a las que han hecho su reconocimiento al Representante Permanente de Honduras por traer el tema de la vulnerabilidad y los desastres naturales en Centroamérica y el Caribe a esta reunión. Agradecemos las conclusiones, por supuesto, que él ha tenido a bien presentar y que han permitido visibilizar de nuevo el tema, ya que el mismo no debe ser objeto de tratamiento únicamente en la víspera de una tragedia.
En el caso nuestro, El Salvador, desde el descubrimiento de América sufre un terremoto, en promedio, cada menos de 25 años únicamente en su capital. Eso nos dice que geografía es destino, por supuesto. Es una condición existencial. Lo que no es aceptable son los daños. Esos deben mitigarse puesto que supuestamente aprendemos lecciones de cada una de estas tragedias, y de la cooperación internacional al potenciarse para contribuir a ellos.
El Secretario General Adjunto nos ha recordado los instrumentos con los cuales cuenta el sistema interamericano y que los mismos no son utilizados plenamente por las razones que él ha presentado.
En razón de la experiencia que les he referido, he tenido la oportunidad de participar en reuniones en el Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales y, ciertamente, la vocación de coordinación que se advierte entre las diferentes agencias es estimulante.
Él se ha referido, asimismo, a la cuestión de la Convención Interamericana, en tanto marco jurídico que no ha entrado en vigor. Al respecto, si no me equivoco, me permito recordar que a principio de la década la Asamblea General aprobó un programa en la materia de largo alcance. Ciertamente, se caracterizaba por ser omni-comprensivo.
La importancia de este tema, como sabemos, para la viabilidad de muchos Estados y la relación que el mismo tiene en términos de su impacto sobre el desarrollo o la agudización de la pobreza o los retrocesos en los indicadores socioeconómicos no es necesaria que se subraye. Los países centroamericanos nos vimos beneficiados durante algunos años de la cooperación que Estados Observadores, en concreto la Comisión Europea, brindó vía la OEA.
En el tema de los impactos sobre las escuelas, la vulnerabilidad de las mismas ante los desastres naturales, y ciertamente como el Representante Permanente de Haití ha señalado, el impacto en la infraestructura educativa es dramático por sus connotaciones.



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