Organización de los Estados Americanos Organização dos Estados Americanos Organization des États Américains Organization of American States



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Organización de los Estados Americanos

Organização dos Estados Americanos

Organization des États Américains

Organization of American States



Tel: 202 458 3415 Department of Legal Services

Fax 202 458 3410 William M. Berenson, Director

Wberenson@oas.org 19TH and Constitution, Ave., N.W.

Washington, D.C. 20006

A Y U D I A M E M O R I A


EXENCIÓN Y REEMBOLSO DE IMPUESTOS DE FUNCIONARIOS DE LA SECRETARIA GENERAL CON RESPECTO A SUS INGRESOS DE LA MISMA


  1. PROPÓSITO COMÚN DE LA EXENCIÓN DE IMPUESTOS Y

DEL REEMBOLSO DE IMPUESTOS
A. Exención de Impuestos en la Remuneración de la OEA
La mayoría de los Estados Miembros tanto de las Naciones Unidas (“ONU”) como de la OEA, exoneran a sus nacionales, que son empleados de esas Organizaciones, del pago de impuestos sobre los ingresos obtenidos de ellas (“ingresos institucionales”). El objetivo que persigue esta política de conceder exenciones de impuestos sobre los ingresos institucionales, lo cual es endosado por el Artículo 18(b) de la Convención de Viena sobre Privilegios e Inmunidades de la ONU de 1946 (“la Convención”) y por el Artículo 10(b) del Acuerdo Multilateral de la OEA sobre Privilegios e Inmunidades de 1951 (“el Acuerdo de la OEA”), tiene dos aspectos diferentes. El primero, asegurar igual salario por igual trabajo dentro de la Organización, al establecer que los empleados de un mismo grado y paso recibirán el mismo salario “libre de impuestos” o “después de impuestos”, independientemente de sus respectivas nacionalidades. El segundo, prevenir que los Estados Miembros reciban una devolución indirecta de sus cuotas en forma de renta por concepto de impuestos que recibirían si gravaran el ingreso institucional de los miembros del personal de organizaciones internacionales.1
No obstante que los países parecen avalar los objetivos señalados para la exención de impuestos sobre el ingreso institucional de los funcionarios de organizaciones internacionales, ellos no han estado de acuerdo con que la mejor manera de implementar esta exención es a través de la adopción de legislaciones internas o tratados que la contemplen expresamente. Por lo tanto hay una pequeña minoría de países que no han firmado los Acuerdos o los han firmado con reservas respecto a las provisiones relativas a tales exenciones. Entre ellos se incluyen México y los Estados Unidos de América.
B. Reembolso de Impuestos
El reembolso de impuestos es una alternativa a la exoneración tributaria directa bajo un tratado o una ley. Esta figura cumple los mismos objetivos de la exención de impuestos, pero por la vía de una metodología diferente.
Bajo el programa de reembolso de impuestos de la OEA, el país que grava paga con sus propios recursos una suma adicional sobre y por encima de la cantidad con que contribuye al presupuesto del Fondo Regular de la Organización, conforme con la fórmula adoptada para determinar la escala de cuotas obligatorias para ese Fondo. De acuerdo con la escala de cuotas y la fórmula aprobada por la Asamblea General para el año 2001, por ejemplo, México paga 6.08% del total del presupuesto del Fondo Regular o US$4,538,900. Asimismo, le han sido fijados US$11,000 adicionales por concepto de reembolso de impuestos, los cuales no forman parte del 6.08% asignados bajo la escala y la fórmula. De manera similar, a los Estados Unidos se le ha fijado y pagará el 59.47%, o US$44,395,900, de acuerdo con la escala de cuotas y la fórmula aprobadas, y sumado a ello se le ha asignado y deberá pagar la cantidad adicional de US$9,800,000 por concepto de reembolso de impuestos.2
Los dineros calculados y recibidos por reembolso de impuestos de cada país participante son depositados en un fondo específico y, durante el año fiscal aplicable, esos dineros son pagados directamente por la SG/OEA a los miembros del personal que son gravados en sus ingresos institucionales por el Estado participante.

Este reembolso coloca idealmente al miembro del personal sujeto a impuestos en la misma posición que si hubiera sido exento de ellos. Más aún, no se ocasiona una devolución indirecta de la cuota para el país que grava, por impuestos pagados a ese Estado sobre ingresos institucionales, porque el mismo Estado está pagando el costo total del reembolso en adición a la suma con que él contribuye a la Organización bajo la fórmula con que se calculan las cuotas. El sistema es más complicado de administrar que las simples exenciones de impuestos, pero logra los mismos resultados y algunos Estados lo encuentran políticamente más aceptable.




  1. INSTRUMENTOS LEGALES QUE GOBIERNAN LA EXENCIÓN

DE IMPUESTOS Y EL REEMBOLSO DE IMPUESTOS

EN EL CASO DE MÉXICO.


A. Exención de impuestos
El Artículo 18 (b) de la ONU Convención de Viena sobre Privilegios e Inmunidades exonera a los miembros del personal del pago de impuestos sobre sus ingresos provenientes de la ONU. Al ratificar esta Convención, sin embargo, tanto México como los Estados Unidos de América presentaron sus reservas a la citada disposición. Los Estados Unidos especificaron que el Artículo 18(b) sobre exención de impuestos no se aplicaría a sus nacionales. La reserva de México fue más limitada, al establecer que los nacionales de ese país “quienes ejerzan sus funciones en territorio mexicano” están excluidos de la exención y por lo tanto deben pagar impuestos sobre sus ingresos institucionales.
Al igual que el Artículo 18(b) de la Convención de la ONU, el Artículo 10(b) del Acuerdo de la OEA sobre Privilegios e Inmunidades exonera a los miembros del personal de la SG/OEA del pago de impuestos sobre sus ingresos provenientes de remuneración por parte de la Organización. Ni México ni los Estados Unidos de América son parte de este último Acuerdo. En su lugar, con base en el Artículo 135 de la Carta, 3 estos países negociaron Acuerdos Bilaterales de Sede con la SG/OEA con respecto a sus privilegios e inmunidades y a los de su personal. Las secciones 1(b) y 3(b) del Artículo XIII del Acuerdo Sede de 1994 celebrado entre los Estados Unidos de América y la SG/OEA prevé que todos los funcionarios de la OEA, con excepción de los ciudadanos de los Estados Unidos, estarán exentos de impuestos.4 De forma similar, el Acuerdo Bilateral de 15 de octubre de 1990 celebrado entre los Estados Unidos Mexicanos y la SG/OEA sobre Privilegios e Inmunidades para el Establecimiento de la Sede de su Oficina en la Ciudad de México extiende idénticos privilegios e inmunidades a los funcionarios de la SG/OEA a los que gozan los funcionarios de las Naciones Unidas en México bajo la Convención de la ONU, derechos que están sujetos a las reservas hechas en la misma.5 En dichas reservas, México especificó que: “Los oficiales y expertos de la ONU y sus órganos, que sean ciudadanos mexicanos, disfrutarán en el ejercicio de sus funciones en territorio mexicano” sólo de algunos de los privilegios e inmunidades establecidos en el Artículo 18 de la Convención de la ONU; la exención de impuestos contemplada bajo el Artículo 18(b) de dicha Convención no estaba incluida dentro de ellos.

Por lo tanto, bajo el Acuerdo Bilateral de 1990, los nacionales mexicanos que trabajan para la SG/OEA en México al igual que los que lo hacen para la ONU en ese país, no están exentos de impuestos mexicanos sobre sus ingresos institucionales. En contraste, los nacionales de México que trabajan para la SG/OEA y para las Naciones Unidas por fuera del país se encuentran exentos de tales impuestos.



B.Programa de Reembolso de Impuestos

Tanto las Naciones Unidas como la OEA adoptaron a finales de 1940 programas de reembolso de impuestos como una alternativa para la exención de los mismos. Esos programas sufrieron cambios a través del tiempo siendo prácticamente idénticos en alguna época, pero hoy se presentan menos parecidos que antes.


Una gran diferencia entre los dos sistemas es su forma de financiarse.6 Entendemos que la ONU mantiene un fondo multilateral para el reembolso de impuestos con este propósito, el cual es financiado por las cuotas asignadas a los países. Todos los Estados Miembros de la ONU deben pagar una cuota global a la Organización; sin embargo, aquellos que conceden exención de impuestos sobre ingresos institucionales a sus nacionales reciben un crédito contra su cuota y de esta manera terminan pagando una cuota neta menor que la cuota global o bruta inicialmente asignada.
Aquellos Estados Miembros que no conceden la exención de impuestos total a sus nacionales pagan la cuota bruta y no reciben ningún crédito sobre lo que adeuden de ella. En su lugar, la cantidad que hubiera sido acreditada si ellos concedieran la citada exención a sus nacionales y a otros funcionarios de la ONU, es depositada en el fondo multilateral de la Organización para reembolso de impuestos, con el fin de reconocer el respectivo reembolso de impuestos a los miembros del personal que están obligados a pagar impuestos sobre sus ingresos institucionales a esos países. De tal manera que los Estados que gravan la remuneración de la ONU pagan una suma global por concepto de cuota a la Organización, mientras que quienes conceden la exención pagan efectivamente una cuota neta inferior como resultado del crédito respectivo. Debido a la forma en que el fondo para reembolso de impuestos es establecido, como una parte integrante de la valoración de la escala de cuotas, las contribuciones a ese fondo son obligatorias para los Estados Miembros que no exoneran completamente a los funcionarios de la ONU del impuesto sobre sus ingresos institucionales.
Por su parte, la OEA tuvo entre 1956 y 1971 un método muy similar para financiar los reembolsos por concepto de impuestos. En 1971, sin embargo, se cambió el sistema de asignar cuotas globales y de otorgar créditos a los países que concedieran a sus nacionales la exención de impuestos sobre sus ingresos provenientes de la SG/OEA, y se adoptó un método mucho más simple. Empezando con el presupuesto de 1972, se decidió que sería incluida una columna en la Escala de Cuotas del Fondo Regular aprobada para cada año, fijando allí la cantidad que se espera tendrá que ser reembolsada a los miembros del personal cuyos ingresos de la SG/OEA eran gravados por cada uno de los pocos países que no concedían la exención de impuestos a sus nacionales. Una vez aprobada la resolución de presupuesto en aquel año, y desde entonces cada año, los países que gravan estos ingresos acordaron y asumieron la obligación de pagar las cantidades asignadas.
En el año de 1981, el Gobierno de los Estados Unidos adoptó una política uniforme de reembolso de impuestos para sus nacionales en todas las organizaciones internacionales y solicitó a dichas organizaciones adoptar tal política como condición para recibir futuros pagos por concepto de reembolso de impuestos. Uno de los elementos centrales de esa política fue el de requerir la firma de Acuerdos entre la organización receptora y el Gobierno de los Estados Unidos, por medio de los cuales se regularan los reembolsos a los contribuyentes. Asimismo, el Gobierno advirtió que descontinuaría el pago por concepto de reembolso de impuestos a aquellas organizaciones que se rehusaran a celebrar los mencionados Acuerdos.7
Es así como la SG/OEA inició prolongadas negociaciones con el Gobierno de los Estados Unidos respecto a los términos del correspondiente Acuerdo. El principal propósito de esas negociaciones fue el de asegurar que la metodología de reembolso de impuestos adoptada bajo el Acuerdo respetaría los derechos laborales adquiridos de los miembros del personal afectados.
El Acuerdo fue firmado finalmente el 10 de enero de 1984 y entró en vigor con retroactividad al primer día de ese año. El entonces Secretario General, Alejandro Orfila, envió poco después el Acuerdo al Consejo Permanente para información de los Estados Miembros. Ningún otro gobierno ha insistido desde entonces en firmar un Acuerdo como condición previa para el pago de los dineros por concepto de reembolso de impuestos.8
Como resultado del Acuerdo sobre Reembolso de Impuestos suscrito en 1984 con el Gobierno de los Estados Unidos, (“1984 TRA”) el Secretario General promulgó poco tiempo después la Regla 103.19 del Reglamento de Personal regulando el derecho de los empleados al reembolso de impuestos y el proceso a seguir para su reconocimiento. La Regla había sido ya modificada en 1971, para aclarar que el derecho al reembolso dependía de los pagos de los dineros para los respectivos reembolsos, por parte de los Estados que gravan los ingresos institucionales. El propósito de la reforma fue asegurar que la SG/OEA no estaría obligada a financiar, con recursos de las cuotas aportadas al Fondo Regular por todos los otros Estados Miembros, el reembolso de impuestos a los nacionales de aquellos países que no exoneran a sus nacionales y que además se rehúsan a financiar el reembolso de impuestos como una alternativa.9 El texto posterior de 1984 de la Regla 103.19, la cual regula en la actualidad el derecho a reembolso de impuestos en la SG/OEA, toma en consideración el lenguaje aclaratorio de 1971, así como el 1984, TRA y establece en su parte pertinente que:
(a) Se rembolsará a los funcionarios el impuesto a la renta (nacional, estatal o municipal) que paguen sobre sus ingresos provenientes de la Secretaría General siempre que el Estado miembro en que se pague tal impuesto financie la totalidad de ese reembolso. La Secretaría General establecerá, sobre la base de un acuerdo con cada Estado miembro el método para computar el rembolso que según esta regla corresponda. Si el acuerdo no lo establece, la Secretaría General determinará el método apropiado.

(b) Los funcionarios cuyos cargos estén financiados con fondos voluntarios o contribuciones especiales pueden recibir un rembolso de impuestos pagados por sus ingresos en la Secretaría General si el pago de ese rembolso no está por otra norma prohibido. Los funcionarios que reciban reembolsos de impuestos conforme al presente párrafo deberán presentar pruebas del pago de los impuestos y cumplir las disposiciones del párrafo (c), infra.

(El subrayado es nuestro)
III. CONCLUSIONES
El reembolso de impuestos, al igual que la exención de impuestos, es una forma dentro de la SG/OEA, la ONU y otras organizaciones internacionales, de asegurar a los funcionarios igual salario por igual trabajo, independientemente de sus respectivas nacionalidades. Aquellos Estados Miembros que no exoneran de impuestos al personal de esas organizaciones internacionales, normalmente financian su reembolso como una alternativa a tal exención. Además de garantizar de esta manera la paridad en los salarios para funcionarios de igual grado y paso, la exención y el reembolso de impuestos eliminan la posibilidad de que los Estados Miembros puedan obtener una indebida devolución indirecta en sus cuotas como consecuencia de impuestos recaudados sobre la remuneración de la SG/OEA.
En la actualidad, la suma con que los países contribuyen cada año al reembolso de impuestos se estima con base en los pagos efectuados en el año anterior y es incluida en una columna aparte titulada “reembolso de impuestos” en la tabla de cuotas asignadas, anexa a la resolución anual de presupuesto de la OEA. La aprobación de dicha resolución desencadena la obligación de pagar la cantidad asignada.
La regla de Personal 103.19 condiciona el derecho del personal a obtener el reembolso de los impuestos que paguen sobre sus ingresos provenientes de la SG/OEA, a que el Estado Miembro en que se pague tal impuesto financie la totalidad de ese reembolso. La norma establece también procedimientos y directrices para la implementación y el cálculo de los reembolsos. Asimismo, en el 1984 TRA se incluyen procedimientos y limitaciones adicionales con respecto al reembolso para los contribuyentes nacionales de los Estados Unidos de América.

25 de mayo de 2001, WMB



1 La teoría detrás de esta preocupación es que las organizaciones internacionales pagan a su personal con las cuotas con que contribuyen los Estados Miembros y que por lo tanto, si un Estado Miembro grava con impuestos el salario que recibe un funcionario de una de esas organizaciones, por vía de ese impuesto el Estado mismo recibirá un retorno de una parte de la cuota que dicho país pagó en un principio a la Organización.


2 La Organización ha continuado con la práctica de incluir estas asignaciones en la tabla de cuotas y contribuciones y en la Resolución de Escala de Cuotas, con el fin de facilitar la continua autorización anual por parte de las autoridades pertinentes de los Estados participantes en el programa.

3 El Artículo 135 prescribe que “La situación jurídica de los Organismos especializados y los privilegios e inmunidades que deben otorgarse a ellos y a su personal, así como a los funcionarios de la Secretaría General, serán determinados en un acuerdo multilateral. Lo anterior no impide que se celebren acuerdos bilaterales cuando se estime necesario”.

4


 Los Estados Unidos han adoptado también legislación general exonerando de impuestos sobre ingresos institucionales. VéaseThe International Organizations Immunities Act, codificado en su parte pertinente en 26 U.S.C. §893.



5 En su parte pertinente el Artículo III(1) establece que "La mencionada Convención se aplicará también al Director que estará al frente de la Oficina, a su personal y a los expertos y consultores adscritos a la Oficina debidamente aceptados por el Gobierno mexicano, con las reservas hechas por el propio Gobierno al ratificar la mencionada Convención”.


6 La otra diferencia significativa es el método utilizado para el reembolso. La ONU reembolsa a su personal sobre la base del “ingreso final”, que asume que ese ingreso es el último recibido por el miembro del personal en su flujo de ingresos y es por lo tanto, bajo un sistema de impuesto a la renta progresivo, gravado a las más altas tasas marginales. El sistema de la OEA bajo el 1984 TRA reembolsa los impuestos sobre la base de la “renta primaria”, que asume que el ingreso de la OEA es el primero y único recibido por el miembro del personal y es por lo tanto gravado a la tasa marginal más baja. Para los funcionarios cuyo único ingreso es el institucional, los dos sistemas conllevan relativamente el mismo resultado. Pero para aquellos empleados con ingresos provenientes del cónyuge o de inversiones, el resultado es que el reembolso de la ONU será substancialmente mayor que el recibido por funcionarios de la OEA con idéntico ingreso institucional. A pesar de ello, el sistema de la ONU se aproxima más justamente a la situación tributaria de un miembro del personal cuyo ingreso institucional está exento de impuestos, porque como resultado de dicha exención, ese miembro del personal pagará impuestos sobre sus ingresos adicionales, si los hubiera, a la tasa marginal más baja, mientras el funcionario de la OEA que recibe reembolso pagará impuestos sobre sus ingresos adicionales, si los hubiera, a la tasa marginal más alta.



7 En al menos una situación por nosotros conocida, los Estados Unidos llevó a cabo su amenaza y dejó de reembolsar impuestos a un pequeño grupo de empleados estadounidenses en una organización internacional basada en Londres.


8 Canadá es el único Estado Miembro que ni exonera a sus nacionales del pago de impuestos en sus ingresos institucionales, ni financia el reembolso de impuestos que pagan los nacionales de ese país por tal concepto, pero sin embargo concede la exención para los miembros del personal de la ONU. Desde 1990, cuando Canadá entró a formar parte de la OEA, se han sostenido paulatinamente discusiones acerca de bien sea extender al personal de la OEA la misma política que ese país aplica a los funcionarios de la ONU, o entrar en un Acuerdo de reembolso de impuestos similar al 1984 TRA celebrado entre la SG/OEA y los Estados Unidos de América. No se conocen las razones que tiene Canadá para rehusarse a estas dos opciones; sin embargo fácilmente podemos especular sobre algunas de ellas. En primer lugar, no existe Oficina Nacional de la OEA en Canadá y hay por lo tanto poca presión de miembros del personal de la OEA en Ottawa, solicitando el reembolso o la exención. En segundo lugar, bajo las leyes tributarias de Canadá, los nacionales de ese país que trabajen fuera de Canadá en una organización internacional distinta de la ONU pueden arreglar sus asuntos de tal manera que minimicen su responsabilidad fiscal con respecto a ingresos que ganan viviendo en el exterior. Y, finalmente, en el Código de Impuestos de Canadá se ha construido un mecanismo que reduce sustancialmente la responsabilidad de los canadienses sobre sus ingresos de organizaciones internacionales.


9 En Brunetti v. Secretary General, OASAT Sentencia No. 95 (1986), el Tribunal rechazó la pretensión de un miembro del personal quien reclamaba que el cambio en el método del reembolso de impuestos adoptado por la SG/OEA bajo el 1984 TRA había resultado en una disminución injusta del salario para los funcionarios de la SG/OEA que pagan impuestos al Gobierno de los Estados Unidos. El Tribunal sostuvo que el método de calcular el reembolso de impuestos no era un derecho adquirido y podía ser modificado unilateralmente por la SG/OEA, siempre y cuando el nuevo sistema resultara en un ingreso, después de impuestos, aproximadamente igual para los funcionarios exentos y los no exentos ubicados en un mismo grado y paso. En respuesta a la pregunta hipotética acerca de si la SG/OEA podía eliminar en su totalidad el reembolso de impuestos para el personal que estuviera recibiéndolo, el Tribunal declaró, en dicta: "Este Tribunal tiene conocimiento que los Recurrentes tienen también derecho a un salario neto de impuestos de la SG/OEA. . . " De manera que aunque la SG/OEA, a través del Reglamento de Personal, intentó proteger a los Estados Miembros de la obligación de rembolsar impuestos a los funcionarios gravados por otro Estado Miembro que se rehusara a financiar el reembolso, lo cierto es que el comentario del Tribunal en Brunetti dejó por muchos años abierta la posibilidad que el Tribunal pudiera no aplicar el lenguaje restringido de la norma de personal y ordenar a la SG/OEA a continuar pagando el reembolso, aún si el Estado Miembro que grava con el impuesto no financia dichos reembolsos. Por fortuna, una decisión más reciente en un caso de IICA sugiere que el Tribunal se ha retractado de su anterior posición. En Black v. Director General, OASAT Sentencia No. 137(1997), un antiguo funcionario del IICA y contribuyente de los Estados Unidos demandó por reembolso de impuestos en la suma global que recibió como pensión. Los Estados Unidos, bajo su 1995 TRA con IICA, se había rehusado a financiar el reembolso de impuestos sobre sumas globales distribuidas como pensión al personal del IICA. El IICA, por su parte, tiene en su Reglamento una norma casi idéntica a la Regla 103.19 de la OEA, que hace depender el derecho al reembolso de impuestos de la financiación del mismo por parte del Estado que grava. El Recurrente alegó, en parte, que el Tribunal no debía aplicar la Regla de Personal en vista de su dicta en Brunetti. El Tribunal rechazó ese argumento y concluyó que una de las razones por las cuales el Recurrente no tenía el derecho a ese pago era precisamente por el contenido de la Regla y el hecho de que los Estados Unidos se había rehusado a financiar el reembolso respectivo.



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